Qué tal, qué tal, ¿cómo están? xD
Bleach le pertenece a Kubo y blablablá.
Gracias por sus reviews a Elenita-Ele-Chan, o0 Akisa 0o y a Sakura-Jeka. Les dedico este capi a ustedes ;)
NO OLVIDEN COMENTAR, si les ha gustado mi historia, o lo que va de ella, háganmelo saber con un review, después de todo es lo único que recibo a cambio de escribir =)
¡Si les gusta lo escrito, animen al escritor!
Mi boda
Capítulo 2: Suegros
Byakuya organizaba unos documentos ya leídos en su escritorio cuando la puerta de su estudio se abrió inesperadamente.
-Amor, la cena está lista –levantó la vista y detalló la mirada asombrosamente brillante de su esposa. –Rukia y su novio ya están aquí. –los labios de Hisana surcaron su rostro en una sonrisa.
-¿Vino con Kurosaki?, le dije que no lo trajera. –comentó al tiempo que se levantaba de su puesto. –Habiendo tanto hombre en…
-Byakuya –frente al leve llamado de atención, él calló sus palabras. Posó su mano sobre la cintura de su esposa y la guio fuera de la habitación.
-Solo digo que nuestra hija, siendo quien es, hubiera podido conseguirse a cualquier hombre que quisiera en el mundo, no tiene que andar perdiendo su tiempo con Kurosaki. –Decidido, completó su idea.
-Si sabes tan bien como yo que ella pudo escoger a cualquiera, entonces acepta su elección. –él suspiró.
-Solo espero que pronto despierte y busque a alguien más. –Hisana no dijo nada. –El día en que venga a decirme que se casa con Kurosaki, definitivamente me encargaré de hacerla despertar a la fuerza.
El ambiente comenzó a sentirse tenso entre ellos en ese momento. Byakuya caminó hacia el comedor sin notar el abrupto silencio de su esposa y el nerviosismo que ahora cubría su mirada.
Al llegar finalmente, esbozó una leve sonrisa. Su hija estaba radiante también.
-Rukia –dijo en un suave tono. La mujer de baja estatura rápidamente volteó la cabeza hacia él y sonrió.
-¡Papá! –inesperadamente ella le abrazó.
-¿Cómo ha estado todo? –preguntó él una vez ambos se separaron.
-Bien. –Ichigo se acercó nuevamente a Rukia, haciendo que Byakuya recayera en su presencia. –Muy bien. –la sonrisa de su hija hizo que, por un momento, la presencia de su novio no resultara desagradable.
-Byakuya –comentó entonces Ichigo a modo de saludo.
-Kurosaki –respondió él sintiendo que los momentos en que soportaba la presencia del joven eran demasiado cortos.
Se sostuvieron miradas durante lo que parecía una eternidad de tiempo, hasta que Rukia le dio disimuladamente un codazo a Ichigo. Él entonces la miró y ambos parecían conversar con los ojos.
-Ichigo, dile –parecía decir la mirada de la chica. Él captó el mensaje.
-¿Ahora?
-Sí
-Creo que deberíamos esperar a la cena… -Rukia frunció el ceño por respuesta –Ok, tú ganas... enana mandona.
-Byakuya, Rukia y yo… -ninguno de los dos se percato de la mirada preocupada de Hisana y sus gestos de negación. Ichigo continuó –Tenemos que anunciarte algo importante. –Byakuya no parecía percatarse de nada, pero detuvo aquello.
-Después de cenar –dijo simplemente.
Ichigo lo aceptó gustoso. Hisana trató de mandarle un mensaje con la mirada a Rukia, pero no resultó como esperaba, la chica en vez de comprender preguntó si se sentía bien. De Byakuya ya sabemos, es observador, demasiado observador… y SIEMPRE sabe de las cosas con anticipación, no se le puede pillar desprevenido.
-Byakuya…
-Dirígete a mí con respeto, Kurosaki –interrumpió cuando los cuatro hacían sobremesa. Ichigo inspiró mientras sentía sudor recorrer cada centímetro de su cuerpo, recordaba que haberle dicho a él que Rukia era su novia* significó miradas asesinas, atentados contra su vida y otro sinfín de cosas.
-Byakuya, yo… -comenzó a tartamudear. Rukia, apiadándose de él, le cogió la mano infundiendo fuerzas renovadas. –Rukia y yo nos vamos a casar.
Silencio.
-… ¿Qué has dicho? –Byakuya parecía horrorosamente sorprendido. Ichigo inspiró de nuevo, no sabía cuando había dejado de respirar.
-Rukia y yo nos vamos a casar, específicamente dentro de un mes. –Byakuya alternó la mirada entre su yerno y su hija, observó detenidamente los ornamentos en el anular de la mano izquierda de cada uno de ellos y enmudeció.
-¿Papá? –Rukia, algo decepcionada por la reacción de su padre, se aventuró a llamarle cuando él se abstrajo en sus pensamientos.
-Me retiro… -comentó levantándose de la mesa y dejando a todos en la habitación completamente anonadados.
-V-vean el lado positivo –comentó Hisana entonces –No se ha negado ni tomado a mal la noticia. –ahora fue Ichigo quien decidió presionar levemente la mano de Rukia, tratando de animarla.
·
Ichigo bajó del taxi y caminó hacia el bloque de departamentos donde alojaba Rukia sin soltar su mano.
-Oye… -habló suavemente al sentir el ánimo algo pesado de le chica en lo que llegaban al ascensor. –Todo estará bien. –la menuda mujer le miró y esbozó una frágil sonrisa.
Entraron en el ascensor, completamente vacío y con capacidad para 15 personas, sin decir palabras. Una vez las puertas se cerraron, Ichigo abrazó a Rukia y le besó la frente.
-Sabes que tu papá es… muy recatado, lo más probable es que le alegrara la noticia –eso no se lo creía ni él –y no supo cómo reaccionar… -dio un suave tirón a su mano- Hey… Rukia, ambos sabemos que tu papá te quiere. –sus manos cogieron el rostro de Rukia y le hicieron mirarle a los ojos, entonces la chica sonrió.
-Tienes razón.
Se abrieron las puertas e Ichigo la acompañó hasta la entrada a su departamento.
-Oye, estaba pensando… -ella volteó antes de meter las llaves a la puerta –Bueno, creo que no quiero ir y decirle solo la noticia al viejo. Además Yuzu y Karin te echan de menos, ¿qué opinas de mañana ir con ellos?
-Claro… -sonrió traviesa –En verdad quiero ver de primera mano la reacción de tu papá. –Ichigo bufó en lo que desviaba la vista. Rukia rió, y el sonido de su risa sincera le devolvió la sonrisa a Ichigo.
-Bueno enana, nos vemos –iba a marcharse, pero Rukia le cogió de la corbata y lo obligó a agacharse por un beso.
-Así, sí… -sonrió mientras hablaba a escasos centímetros de sus labios -Nos vemos Ichigo. –Él sonrió y quiso obligarla a besarle otro momento, pero la puerta se abrió dejando ver a Matsumoto.
-¡Hey, hey, ustedes! –los dos se separaron y miraron con diferentes expresiones a la rubia. –No es correcto andarse besuqueando por los pasillos, ¿qué pasaría si el hijo de la vecina saliera ahora?
-Claro, la reina del decoro… –comentó burlesco Ichigo. –Además, mira la hora… imposible que ese mocoso saliera.
-Eso lo dices porque quieres pervertir a mi querida Rukia –al momento de decirlo, abrazó a la chica contra su enorme pecho en actitud protectora.
-Tú la quieres asfixiar –la rubia, jalando a Rukia consigo, le sacó la lengua y cerró la puerta.
-Rangiku…
-¿Qué? –preguntó inocentemente mientras ambas se dirigían al interior. –Tengo que aprovechar los últimos momentos antes de que te monopolice y me abandones –comentó dramática.
-Sabes que siempre serás bien recibida en nuestra casa –al decirlo, no pudo evitar una sonrisa boba.
-¿Sabes lo cursi que suena eso?
-Eso no es cursi.
-Sí lo es… cuando le sumas tu cara de enamorada. –rió y Rukia con ella. –Mmm… quizá me sienta de ánimo para decirte algunos tips que podrían servirte, son cosas que toda chica debe saber para mantener activo a su hombre.
-No te preocupes, en verdad no quiero saber. –Rangiku alzó una ceja.
-Rukia… no me digas que Ichigo y tú no…
-No.
-¡Madre santa! –Rukia, roja, le arrojó una almohada, ambas estaban en la habitación de la morena.
Rangiku podía ser muchas cosas; una irresponsable, descuidada, despreocupada… pero sabía sacar de cualquier pesimismo a los que apreciaba. Se quedaron ambas riendo y conversando de muchas cosas durante la noche, ambas ansiosas de preparar los detalles importantes de la boda que les sobrevenía.
·
-¡Buenos días Ichigoooooo! –el acostumbrado grito matutino de la casa de Kurosaki ya no sorprendía a los vecinos, menos a Ichigo.
-Cuidado, está resbaladizo –comentó en lo que abría la puerta antes de que su padre la pateara.
-¿Eh?
¡Paf!
-Ughhh… no pensé que te fueras a levantar temprano hoy, es domingo… -el hombre de barba incipiente había pasado volando junto a su hijo y luego resbalado en el suelo, golpeándose con la pared. –Demonios… me estoy volviendo viejo. –Se levantó mientras estiraba su espalda y sacudía sus pantalones. –Si no te apuras, papi no podrá jugar con sus queridos nietos… ¡Oh, qué será de mí!
-Viejo…
-Además, ¿qué es eso de no vivir con Rukia-chan? ¡Yo hasta les ofrecí mi humilde hogar como nidito de amor!
-¡Maldita sea, cállate de una vez! –la explosión abrupta, sin agresión física, sorprendió levemente al mayor.
-Ichigo… ¿tanto odias a tu papi?
-Aghh… -se pasó una mano pesarosamente por el rostro mientras salía de la habitación. –Voy a bañarme. –antes de que Isshin pudiera decir algo, Ichigo se retiró del cuarto.
-Jump –el hombre de negros cabellos se cruzó de brazos mientras miraba algo molesto por donde su hijo abandonase la habitación. Su mente divagaba y su rostro pasaba por muchas expresiones extrañas.
Sonrió y su cara se deformó en una extraña expresión feliz, terminando por separar los brazos en lo que imaginaba un sinfín de acontecimientos por devenir.
-Ichi-nii, el desayuno está… -Karin ingresó a la habitación, pero al ver a su padre sonriendo como idiota y no a su hermano, resopló. –No voy a preguntar por tu cara desagradable… pervertido. –murmuró- ¿Dónde está Ichi-nii? –Isshin pareció no prestar atención mientras parecía hacer una extraña "danza de felicidad". –Será mejor que bajes o Yuzu se enojará.
-¡Ah! –despertando de su trance acompañó a su hija hacia el primer piso.
Las chicas se quedaban en casa solo los fines de semana, a diferencia de Ichigo que aún vivía a tiempo completo con él. Se encontraban estudiando en una ciudad vecina cercana y arrendaban a poco más de un par de cuadras de su universidad.
-¿Qué ha preparado mi querida y hermosa niña? –preguntó feliz mientras raudo se dirigía con intención de abrazar a su hija Yuzu, pero a medio camino el timbre sonó. Isshin alzó una ceja –Yo voy.
Las chicas le ignoraron en lo que seguían en lo suyo.
De pronto se oyó un sorpresivo…
-¡Kyaaaaaaa!
… Grito de niña… bueno, quien gritaba era Isshin, pero igual, le quedaba decir "grito de niña"
Las mellizas se sorprendieron por el inesperado grito y acudieron hacia la puerta principal.
-¡Mi adorada tercera hija! –Isshin abrazaba fuertemente mientras levantaba a una sorprendida y paralizada Rukia. -¡Papi te echó de menos! –gritaba en éxtasis de felicidad Isshin mientras sus hijas verdaderas miraban atónitas la visita sin aviso de la morena de ojos violetas.
-E-es un gusto verlo, Isshin-san… -comentó en lo que respiraba. –Veo que sigue bien…
Isshin no parecía querer soltarla, pero Karin se encargó de separarles.
-Deja, la estás ahogando. –pero nada más hubo soltado el agarre de su padre sobre su "cuñada", su melliza le asaltó.
-¡Rukia-chan!, ¡¿por qué no venías a vernos?! –comentó con pequeñas lágrimas en la comisura de sus ojos. Rukia sonrió y correspondió torpemente el abrazo que Yuzu le brindaba.
-En verdad lo siento… ya sabes, muchas cosas que hacer –parecía algo nerviosa y poco acostumbrada a toda la atención que siempre recibía en esa casa. Karin al notarlo sonrió.
-Jeez… Oye viejo, el desayuno se enfría. –Isshin, volviendo a coger a la desprevenida Rukia para un abrazo se quejó.
-Pero mi querida Rukia-chan… -Karin se cruzó de brazos molesta y le dirigió una mirada que le atemorizó.
-Si no te comportas, también me aseguraré de quitar el que pusiste en tu cuarto… –Isshin gimoteó, pero Karin no cedió. Cruzó miradas con Rukia un instante y ambas se sonrieron. Solo eso bastó para que ambas supieran que se habían extrañado y ahora todo estaba bien.
-¿Ya desayunaste, Rukia-chan? –preguntó Yuzu, recibiendo un afirmativo pareció entristecer.
-Pero supongo que les puedo acompañar un rato. –Yuzu sonrió y jaló a su padre hacia el comedor verificando si le faltaba algo por poner, además de un puesto para Rukia.
Karin y Rukia se quedaron a unos pasos de la entrada, volvieron a mirarse y ambas sonrieron con suficiencia.
-Imagino que como siempre, todo controlado. –Karin sonrió ante el comentario.
-¿Cuánto te quedas?
-Solo vine un rato… con Ichigo tenemos cosas que hacer por la tarde.
-Ah, ya veo. –unos minutos de silencio.
-¿Y cómo vas con la u?
-Ya sabes, tal y como se puede ir.
-¿Y qué hay de ese chico? –habían comenzado a caminar hacia el comedor, Rukia había hablado en voz muy baja. Karin se volteó levemente, en sus ojos un brillo extraño y en sus labios una sonrisa traviesa y divertida.
-¿Quieres saber? –ambas chicas rieron.
-¿Qué es tan gracioso? –se habían detenido a unos metros de la escalera, ahora Ichigo bajaba por ella.
Rukia volteó y sonrió al ver a Ichigo, sus ojos mostraron un brillo muy similar al que los de Karin habían tenido con anterioridad. La Kurosaki sonrió al verlos y decidió ir a su puesto.
-Oye enana, ¿qué haces aquí?
-Oh, Kurosaki-kun… no me digas que estás sorprendido. –Ichigo se rascó la nuca.
-Tch, supongo que no esperaba verte tan temprano –se puso junto a ella y ambos dirigieron sus pasos a lo poco que les separaba del pequeño griterío que armaba Isshin.
-Mentiroso… -en respuesta Ichigo cogió su mano.
-¡Oh!, ¡mi querida y adorada tercera hija viene a desayunar con nosotros! –Isshin, suplicando hace un instante por la mermelada que Karin no le quería pasar, gritó al ver a Rukia sentarse junto a Ichigo. –Deberías tomar más comidas con nosotros… como el desayuno, almuerzo, cena y el desayuno de nuevo –comenzó a decir mientras contaba con los dedos. –Y por supuesto, quedarte a dormir aquí…
-Viejo, ya cállate –Ichigo estaba algo sereno.
-¡Gah!, ¿Qué no eres hombre?, ¡por qué aún no viven juntos, ¿eh?!, ¡papi está envejeciendo!
-¡¿De qué demonios hablas?!
-¡¿Cómo en la vida podré jugar con mis adorados nietos si envejezco?!, ¡estúpido hijo! –le arrojó su tostada con mermelada que tanto le había costado conseguir.
-¡Maldita sea viejo, cállate ya! –comenzaron un pequeño pleito en que un Isshin resentido e infantil trataba de agredir a Ichigo solo para cabrearlo.
-Rukia-chan, ¿por qué has venido tan temprano? –preguntó Yuzu sobre el acostumbrado disturbio mañanero. Rukia, quien sonreía instantes atrás observando la interacción padre hijo, miró a Yuzu.
-Ichigo y yo tenemos algo importante que decirles, como le conozco sé que habría hecho lo imposible por alargarlo. Creo que por eso decidí venir temprano.
-¡ALTO! –Isshin detuvo su acción y miró a Rukia un instante con el rostro demasiado serio. –Entonces… ¡¿Voy a ser abuelo?! –se desfiguró en una sonrisa boba, para él eso era lo único tan importante que podrían anunciarle.
-¡NO! –respondieron a coro Rukia e Ichigo, una más alterada que el otro. Ichigo coronó su respuesta con un zendo golpe a la mandíbula de su padre que le hizo caer con silla y todo al suelo.
-Rukia… -Ichigo inspiró… -Rukia y yo nos vamos a casar. –estaba preparado y listo, lo veía venir, Isshin en cualquier momento se levantaba y… ¿por qué no se levantaba?
-¡Bwaaaaaaaaaa! –comenzó a lloriquear desde el suelo, con el cuerpo aún sobre la silla como si estuviera sentado. -¡Bwaaaaaaaaaaaaaa!
De las mellizas Kurosaki podía decirse lo siguiente: Karin tenía un pan a medio camino de su boca, miró con ojos muy abiertos a Rukia y no dijo nada. Yuzu comenzó a respirar agitadamente y enrojeció.
-¡MAAAAASAAAAAAAAKIIIIIIIIIIII! –un instante después de lloriquear, Isshin corrió raudo a su habitación. -¡Nuestro estúpido hijo al fin ha hecho algo bien! –lloriqueó mientras abrazaba el poster que había sido recolocado ahí hacia unos años.
En el comedor, Ichigo se cruzó de brazos y frunció el ceño.
-Estúpido viejo…
-Vaya… pues felicidades Rukia-nee –dijo Karin sonriendo hacia Rukia –Aunque ¿estás segura?, aún puedes arrepentirte…
-¡Hey!, ¡¿yo qué?! –Karin ignoró a Ichigo.
-Sip, después de todo, creo que entiendes como me siento. –comentó Rukia, ignorando también a Ichigo.
-Lo entiendo –afirmó la Kurosaki. –Ambas adoramos hacerlo sufrir.
-Q… -Ichigo miró como ambas chicas se sonreían, cómplices.
-Después de todo, ése es el trabajo de una novia…
-Y el de una hermana…
Ichigo volteó la vista de esas chicas y recayó en su otra hermana. Parecía algo compungida.
-¿Yuzu? –la chica dirigió su mirada hacia Ichigo y sus ojos se humedecieron -¡¿Yuzu?!
-¡Bwaaaaaa! –lloriqueó. Ichigo se asustó y Rukia y Karin voltearon hacia ella. -¡Estoy tan feliz por ti, onii-chan!
Entonces, Ichigo esbozó una sonrisa relajada y Rukia supo que le había hecho muy feliz el que todos se lo tomaran tan bien. Poquito a poco, el frío que había sentido por parte de su padre comenzaba a derretirse bajo la calidez que siempre le había mostrado la familia Kurosaki.
(*): la verdad, en mi país los novios son los que se van a casar, se le dice "pololos" a un estado anterior… lo que en otros lados igual es novio. Por eso lo dejé como "novia" aunque para mí debió ser "polola".
Perdonen el atraso de menos de 24 hrs… pero pasó que tuve que rehacer ¼ del capítulo. Resulta que almaceno mis escritos en pendrive desde que mi note un día no quiso funcionar y perdí toda la información durante una semana… pero ahora el pendrive donde almacenaba todos mis escritos desde mi cumpleaños reciente (me lo regalaron para el 24 recién pasado) se echó a perder ¬¬… no pude recuperar nada y tuve que comenzar desde lo que tenía guardado en otro pendrive antes de ese.
¡Perdí los capítulos que tenía avanzados! T-T
Ya, de nada vale llorar sobre la leche derramada… ¡¿pero por qué se derramó?! *inu-chan llora*
Ok… nos vemos!
¡Dejen reviews por fa!
