Chloe sabia que debía abrir los ojos aunque estuviese cómoda entre los brazos del artista, sin embargo temía que este se burlase de ella en cuanto la claridad del día los alcanzase, había mostrado su lado débil frente a la persona que jamas hubiese querido. Una lagrima escapo de sus ojos acabando su camino en el pecho de Nathaniel.

¿Por qué debía ser justamente el quien le diese consuelo? Quien la hiciese sentirse importante y querida por al menos un instante. Las sensaciones de la noche anterior se hundían con firmeza en su memoria; su cálido cuerpo, sus caricias y el arrullo proporcionado por el latir de ese corazón. Apoyo la barbilla sobre el pecho de este dispuesta a admirarlo una última vez, antes de que el hechizo sobre ambos se rompiese. Nathaniel sintió su mirada sobre él, sin embargo no quiso tentar a su suerte y enfrentarse a una exagerada reacción de la reina del drama, aunque parte de él deseaba ver su rostro. ¿Como se vería Chloe Bourgeois sin maquillaje y algo somnolienta?. Esa pregunta tal vez no seria respondida nunca. Ella intentó soltar las manos del pelirrojo que yacían sobre su espalda, mismas que él había apretado con mas fuerza al saberse examinado por la rubia.

—Por favor Nathaniel... —Pidió ella suavemente con un tono de voz que nunca había empleado—. Yo tampoco quiero irme —Admitió creyendo firmemente que no sería oída, ante sus palabras él soltó levemente su agarre—. Esto no volverá a repetirse.

Se puso en pie con toda la cautela posible, admiro su rostro y supo que nunca se atrevería a tocarlo, tal vez si ella no hubiese sido tan malvada con el chico que descansaba sobre el sofá tendría alguna oportunidad, mientras estuviese somnolienta y la acompañaran los recuerdos de la noche anterior podía admitirse eso al menos, sabiendo que la burbuja de cristal se rompería una vez que estuviese en todos sus sentidos. Nathaniel volteo en el sofa y ella prefirió huir antes de que el se levantase, mientras los primeros rayos de sol la alcanzaban. Debía salir de allí antes de cometer una locura más grande, se dirigió hacia el cuarto de este donde su ropa ya no se encontraba, solo su par de zapatos que ahora debido a las maldades del agua se habían arruinado. Igualmente los calzó en sus pies. Tomó su billetera que descansaba aún sobre la cama y sigilosamente se dirigió a abandonar el lugar. No sin antes observar a Nathaniel una vez más. ¿Qué demonios hacía que su corazón se acelerase de esa manera al verlo?. Vislumbró con extrañeza su celular sobre la mesa, en perfecto estado y encendido, se preguntó cuando había hecho tal cosa, más no podía perder el tiempo, por lo que lo tomo y salió del departamento. Reviso su buzón; no encontró nada, siquiera un mísero mensaje. Se deprimió al pensar en sus padres, seguramente no habían notado su ausencia. Al llegar al hotel descubrió que la única persona que se preocupo por su regreso no fue nadie más que su mayordomo Jean. Hubiese deseado que su padre la regañara o su madre le diera un merecido bofetón. Su hija no había dormido en su hogar y a ellos parecía no importarle.

—Señorita Chloe ¿Se encuentra usted bien? —Pregunto este con genuina preocupación en su rostro—.

Ella se sentía abatida, en todos los sentidos derrotada sin embargo no podía dejar de ser desagradable, aunque frente a ella se encontrará alguien que demostraba un mínimo interés por ella; —Siempre lo estoy.

—¿Donde estuvo hasta estas horas? ¿Qué le sucedió?

—No es de tu incumbencia —Proclamo ella subiendo al ascensor dirigiéndose al piso donde se hallaba su habitación—.

Dejó que las lágrimas se deslizaran por sus ojos todo el camino allí, se tumbó boca abajo sobre su cama y se dedicó a llorar arduamente. Para sus padres no era más que un objeto de decoración y las únicas personas que se atrevían a tratarla habían sido aquellas a las que se les pago para ello. ¿Podía tener una vida más solitaria?

Nathaniel se levantó segundos después de que ella atravesará la puerta, no hizo nada por detenerla ya que aún se encontraba algo aturdido y a pesar de sus palabras no creía realmente que ella no deseara irse. Se asomó a su balcón viéndola subirse a un taxi, a lo lejos divisó un arcoiris, por lo menos parecía que la lluvia no seguiría el día de hoy. El cielo se encontraba algo despejado, aún podía sentirla a su lado hasta que el calor que había dejado su cuerpo se esfumó. Esa fue la primera vez en años que deseo conocer un poco más a la rubia. Recogió las tazas, desecho el líquido restante y las coloco en el lavaplatos, reviso su celular encontrando un mensaje de su madre, su turno nuevamente se había extendido. Se dirigió a donde la lavadora se había detenido, la ropa de Chloe seguía allí, la coloco en la secadora para que el vapor la secara con delicadeza. Tomó un cambio de ropa y se dirigió al baño para comenzar el día con una ducha, aunque descubrió que podía estar un poco más con el aroma de Chloe sobre sí, ese que ya no le resultaba empalagoso. Su cabello era un desastre por lo que no retrasó mucho mas lo inevitable, todavía no podía entender porque este terminaba hecho una maraña estando atado y no lo hacía cuando estaba suelto, por ello debía dedicar un buen tiempo de su ducha a arreglar el desastre que la noche había dejado sobre su cabeza.

Miró el sofá una vez más imaginando como se hubiese visto la imagen de la noche anterior, no se había disculpado con ella por el tono que empleo al hablarle pero había apreciado su tranquilidad, docilidad y ternura ¿Quién podría haberse imaginado que ella sería tierna y delicada? Al menos por ese momento. Apreciaba mucho el saber que nadie más la había visto así.

Las miradas se posaron sobre ella, era de esperarse luego del espectáculo de ayer, Marinette se hallaba protegida debajo del brazo de su novio y ella una vez más se encontraba sola. Sabrina faltaría al menos por dos semanas más, tiempo en el que se sentiría muy sola, por lo menos aunque falsa esa "amistad" con Sabrina la mantenía ocupada. Luka se acercó a ella, dejando a Marinette en los sobreprotectores brazos de Alya; ¡Por favor! Eso era una exageración... ¡Ella no iba a matarla!.

El chico frente a ella resopló; —Supongo que tú eres Chloe Bourgeois —Se veía tranquilo, su mirada apacible le inspiraba confianza—.

Chloe lo examinó minusiosamente hasta decidir que podía entablar una conversación con él; —¿Lo notaste por mí carismática presencia? o por las miradas enfocadas en mí como si fuese el mismísimo demonio —Él miró hacia sus alrededores dándole la razón con un leve asentimiento—. Como sea —Espeto ella—. Luka Couffaine ¿Cierto?.

Frunció el entrecejo mirándola; —¿Cómo...?

Resopló en respuesta; —No es que me interese pero aquellas cotorras —Señalando a Marinette y Alya—. hablan con demasiado detalle de tí; altura, color de cabello, ojos y hasta tono de voz.

Él sonrió y ella creyó entender el porqué Marinette había cambiado de parecer con respecto a Adrien; —¿En verdad?

Rodó los ojos; —Ella y su amiga no hacen más que cuchichear todo el día, las escucharía aún si no quisiera hacerlo —Él miró hacia la panadera quien tenía el ceño fruncido—. Creo que a tu novia no le está agrando nuestra amena conversación.

—Eso parece —Afirmo sonriendo—. En realidad vine aquí para verte —Aquella frase hizo sonrojar a la chica de cabello rubio—. Quería preguntarte; ¿Por qué mí novia llegó ayer con la nariz sangrante?.

Ella bufó; —¿Acaso no te lo dijeron? Suponía que al menos tu hermana te diría algo al respecto.

Se encogió de hombros; —Soy de esas personas que prefieren escuchar las dos partes antes de tomar alguna medida.

Chloe lo miró incrédula; —¿De que serviría? obviamente creerás en tu novia. Creo que solo estamos perdiendo el tiempo.

—Solo creo que el saber la verdad es mejor que prejuzgar.

A ella definitivamente le estaba agradando este chico, de otro modo lo hubiese mandado a freír apio hace mucho, ella suspiró; —Discutí con Marinette por Adrien —Luka la miró con preocupación—. Tranquilo galán, ella esta totalmente enamorada de ti, por eso discutí con ella —Definitivamente él no entendía su lógica—. Adrien esta hecho un desastre desde que están juntos y la verdad me molesta que ella no se de cuenta de ello —Él asintió sin querer interrumpirla, algo que apreció—. Sin embargo no quise golpearla, solo fue un reflejo... Dile que me perdone, a mí no va a escucharme.

Ella se giró para irse y él la tomó de la muñeca. No notaron que el cielo se oscureció así como tampoco lo hicieron con un nuevo par de ojos sobre ellos, una mirada turquesa cargada de enfado. Nathaniel no había visto lo sucedido, solo saco conclusiones apresuradas, se enfocó en Marinette con Alya y luego en ellos dos, cargaba en una bolsa el conjunto que ella había usado ayer y por un momento tuvo ganas de arrojarlo sobre ella.

—Tal vez si te comportaras como lo hiciste conmigo, tendrías más amigos.

—Eres uno de los pocos afortunados, ahora sí me permites —Soltando su agarre de ella—. Odio que me toquen.

Chloe no percibió a quien pasó por un lado de ella, su mirada estaba pérdida en la pareja que acababa de reencontrarse, él la abrazaba por la cintura y dejó un beso sobre sus cabellos, Alya también parecía una intrusa admirando aquella escena. Luka era guapo y en cuanto lo veía con Marinette en brazos se veía mucho mejor, cada faccion de él cambiaba así como las de ella. Ahora envidiaba un poco más a Marinette, no porque le interesase su novio, sino porque ellos claramente se pertenecían, ella deseo pertenecer a alguien, tener aquello que ambos compartían, sin embargo supo al girarse hacia la entrada que aquello sería imposible. No había caminado más que un par de pasos cuando alguien tomó su muñeca encerrándola junto a él en el depósito de materiales.

Parándose delante de ella; —No entiendo... ¿Por qué quieres todo lo que le pertenece? —Nathaniel la observaba con la mirada destellante en ira—.

Chloe rodó los ojos; —No tengo el más mínimo interés en hablar contigo —Espetó ella intentando alejarse, algo que no pudo hacer ya que el tomó sus muñecas llevándolas sobre los cabellos rubios de esta—. ¡Sueltame!

—Me das tanta lástima... ¿Qué más tienes que hacer para obtener atención? —Acerco su rostro a ella situándose a centímetros uno del otro—. ¿Quieres lo que ella tiene porque nunca lo vas a obtener cierto? —Acaricio su rostro—.

Chloe se sintió algo desconcertada, no reconociendo a quien estaba frente a ella; —¡Sueltame! —Pidió con más determinacion, fingiendo que él no podía afectarla. ¿Cómo podía ser que el tímido de Nathaniel la tuviera en semejante situación?—. ¿Y esto qué es? ¿Crees que vas a intimidarme?... O es que... ¿Descubriste que una cucaracha como tu podía volar? —Ella intento zafarse una vez más, solo consiguiendo alinear su mirada con la de él—. Tener alas no te hace mariposa, querido Nath.

Nathaniel mostró ante ella una sonrisa ladina; —¿Crees que quiero ser una mariposa? —Rio con sorna—. Eso sólo demuestra lo limitada que eres.

Chloe enfureció e intenso golpearlo de alguna manera, fallando irremediablemente, ella bufó; —¿¡Puedes dejar de actuar!?. Nadie podría creer esto de ti.

—¿Como sabés si estoy actuando o no?. Tal vez el tímido chico al que te gusta molestar sin razón es en realidad la verdadera actuación.

Chloe se echó a reír; —Si, ajá. Y resulta que Nathaniel Kurtzberg es en realidad un matón.

—No sabes nada de mí y no pretendo que lo sepas, solo quiero que te alejes de Luka... —Sus palabras lo sorprendieron, ya que él debió decir otro nombre , sin embargo sabia que eso era lo que le había causado molestia, el llegar y verla hablando amenamente con el chico de mechas azuladas—. Aléjate de todo lo que tenga que ver con ella —Concluyó—.

Chloe pudo zafarse del agarre sobre sus muñecas, aunque no logro conseguir mas de unos grados de separación en cuanto a el, su mirada turquesa seguía sobre ella y su cuerpo aun la mantenía encerrada contra la pared. Ella admitió para si que le molestaba el grado de sobre protección de el chico con respecto a la simple panadera y quiso algo de eso para si.

ella resoplo; —¿Acaso no sabes rendirte?. ¡Ella ya te ha rechazado dos veces!, ten un poco de dignidad —Empujando el pecho contrario son sus manos intentando alejarlo—.

El rió con cinismo, escrutándola, juzgándola y sonriendo; —¿En verdad crees que quería estar con ella? —Levanto su barbilla con dos dedos para lograr que la rubia lo mirase— Chloe, Chloe, Chloe eso demuestra lo poco que me conoces en realidad —Acerco su rostro a ella hasta que respiraron el mismo aliento. Chloe estaba completamente pasmada y aunque quisiera evitarlo su mirada viajaba hacia los labios de este, quien volvió a sonreír alejándose—. Si hubiese querido estar con ella, nunca me habría rechazado.

Chloe lo miro incrédula, suspiro en cuanto Nathaniel se alejo, él se dispuso a salir de allí, ya que a su parecer había hablado demasiado ; —Claro, tienes toda la razón —En tono condescendiente—.¿Sabes que Nathaniel? ¡Muérdeme!

Nathaniel se giro caminando nuevamente hacia ella, sonrió de manera siniestra, gesto que heló la sangre de la chica; —¿Estas pidiéndomelo? —Ella sabia que aquello era solo una expresion que solia utilizar, nunca penso que él pensara en ello con seriedad, ahora estaba asuatada—. Debes elegir mejor tus palabras Chloe

Se acerco a ella y erizandole la piel, toco su hombro, mismo que hoy llevaba descubierto, ya que su chaqueta favorita había quedado en la casa del artista. poso los labios sobre su hombro y los entreabrió lentamente, sonrió contra su piel antes de rozarla con el filo de sus dientes, finalmente hundió los mismos en ella. Chloe intento gritar mas sus labios fueron cubiertos con la mano de su atacante. quien al dejar su adolorida piel sonrió.

—¿Que se supone que hiciste? —Chloe miraba la rojiza y olorosa marca en su hombro one los dientes de él se notaban con toda claridad—.

Nathaniel hizo un exagerado saludo real; —Lo que su majestad me pidió

Chloe sonrió con suficiencia; —¿Harás todo lo que te pida?

Nathaniel se encogió de hombros, caminando hacia ella y ubicando sus manos sobre la pared a los lados de su cuerpo; —Hare lo que quiera —Tomo un mechón de su cabello rubio girándolo sobre su dedo—. Tenia la intención de disculparme y seguir actuando como un tonto y tímido nerd, sin embargo creo que podríamos divertirnos juntos ¿Que dices Chloe?

Ella odiaba la manera en que su aliento la mareaba, en la que el calor del cuerpo ajeno podía hacer a sus rodillas temblar, el brillo nuevo en sus ojos sin embargo lo que mas la sacaba de quicio era perder toda capacidad de negarse ante él. Ella asintió y Nathaniel sonrió, puso en sus manos la bolsa de cartón que había estado cargando desde su casa.

»Ponte tu chaqueta, a menos que quieras dar explicaciones con respecto a esta marca —Repasando con delicadeza la yema de sus dedos sobre el hombro contrario—. y deberemos seguir algunas reglas, a menos claro que quieras conocer la peor parte de mi —ella sonrió con timidez—. La primera es que te alejes de Luka Couffaine.

Mientras las nubes en el cielo se esparcían despejando el cielo, la cabeza de ambos chicos era un revuelo. Chloe quien pretendía entender lo que había sucedido con Nathaniel mientras intentaba ignorar su presencia fallando varias veces, mientras se preguntaba; ¿como nadie podía notar ese nuevo brillo en su mirada, o era ella quien lo notaba ya que fue quien presencio el cambio?, como era de esperarse quien ahora robaba sus pensamientos noto los ojos de cierta rubia sobre él, la miro fijamente y sonrió de manera imperceptible a los demás. Nathaniel había sido descubierto, ya no podría lograr fingir ante ella y eso en lugar de frustrarlo le quitaba un peso de encima, tal vez era hora de encontrar a alguien con quien pudiese hablar libremente, por otro lado encontró una faceta de Chloe que nadie había logrado apreciar y aquello solo le daba alas para seguir molestándola, tal vez en algún momento podría admitirse que la timidez en ella le parecía el manjar mas preciado, sin embargo ahora encontraría un sinfín de formas de divertirse con ella.