PRÓLOGO

—¡La comida está lista!

Esme salió al comedor rebosante de entusiasmo. Tanto, que incluso parecía haberse olvidado del peso de todos los platos que llevaba en sus manos.

Y mientras se encargaba de colocarlos en la mesa, su invitado de honor permanecía sentado en sofá, delante de la televisión pero únicamente pendiente de la pantalla del móvil.

Ella volvió a la cocina en busca de lo que faltaba y, al cruzar por el pasillo, su melena castaña se iluminó por los rayos del sol que se filtraban a través de las ventanas abiertas. Solo una vez tuvo una gran explosión de sabores en platos rodeando a una gran bandeja en el centro del mueble, sus ojos glaucos se enfocaron en él.

—¿No tienes hambre, Zoi Mou?

Él se negó a contestar.

—Vamos, acércate; prueba aunque sea un poco —lo animó—. Mira que he preparado uno de tus platos favoritos.

A continuación, Esme se sentó con toda la voluntad de empezar a comer. Y antes de haber alcanzado la cuchara, el indiferente adolescente ya se había acomodado en la silla.

Su corazón se hinchó de alegría.

—¿Quieres que te sirva?

En respuesta, él cogió el plato con tosquedad y lo hizo solo. Pero el simple hecho de verlo probar la comida, ya la satisfacía.

—¿Está bueno?

El muchacho la ignoró de nuevo.

—No te preocupes, no necesitas decir nada. Tus gestos hablan por sí solos.

Esme se fijó divertida en la tercera porción que él acababa de servirse de aquello que había previsto.

—Además, tú nunca le has puesto pega alguna a la Musaka.

—¡Basta! —rugió levantándose de un salto.

El ambiente pasó de incómodo a convertirse en algo tan afilado y cortante como un fino papel de lija.

—¿Qué ocurre?

—Deja de fingir que todo está bien cuando no lo está. ¡Deja de comportarte así conmigo! —Sus ojos la acribillaron con odio—. Hagas lo que hagas, no vas a remediar nada.

Pero ante esa postura amenazante, Esme solo dejó escapar un suspiro.

—En algún punto tendrás que perdonarme. Pasado olvidado.

Inmediatamente él apartó la silla con un chirrido pronunciado y se dirigió hacia la puerta.

—¿A dónde vas?

—A casa.

Esme frunció el entrecejo.

—Tu padre no viene por ti hasta las tres.

—Me da igual —contestó de mala gana—. Lo llamo para que venga antes y doy un par de vueltas por la zona para hacer tiempo. —Inspeccionó la estancia como si resultase repulsiva al nivel de espantarlo—. No aguanto estar aquí.

—Si quieres ya no te digo nada —sugirió, conservando la esperanza de que no la rechazara—. Pero puedes quedarte, esta es tu casa.

—¡No es mi casa!

Frente a semejante brutalidad, ella esbozó una débil sonrisa.

—Aunque ahora vivas con comodidades tú siempre serás bienvenido aquí. Eres mi hijo.

—¡Deja de repetirlo! —El recordatorio solo sirvió para enloquecerlo más—. ¡No quiero tu amabilidad! ¡No quiero tus palabras! ¡Y ojalá no fuera nada tuyo!

—Pero lo eres, Zoi Mou.

—¡Deja de llamarme así!

Esme sabía que solo era más de sus rabietas, las cuales no consistían en más que soltar un par de gritos. No obstante, después de haberse mostrado intacta ante todos sus anteriores ataques verbales, se encogió levemente.

—Aunque no quieras creerme, hice de todo para ser una madre digna de ti desde que supe que estabas en mi vientre—reconoció con dolor—. Me parte el alma ver cómo me tratas ahora.

—Esto es solo la consecuencia de tus actos. No tendría por qué pasar nada si no hubieses hecho lo que hiciste. ¡Hasta una prostituta tiene más honor que tú! —le echó en cara—. ¿Pero sabes? Tal vez sí me has ayudado en algo. Me has abierto los ojos al error que no pienso cometer, porque prometo y juro, que jamás pasaré por lo mismo que pasó mi padre.

El portazo que dio al salir provocó que un vaso, luchando por mantenerse en el borde de la mesa, finalmente cayera y se rompiera; dejando su contenido vertido y mezclado entre pequeños pedazos cristalizados.


Vocabulario:

*Perasména xechasména/περασμένα ξεχασμένα: Pasado olvidado. Es lo mismo que decir lo pasado es pasado.

*Zoi Mou: Expresión de cariño.

Nota: No pretendáis haceros una idea fija de la historia todavía, pues esta parte contrasta totalmente con lo que vendrá a continuación. Por el momento, os dejo estas preguntas: ¿Crees que hay alguna cosa que para ti pueda resultar imperdonable por parte de tus padres? ¿El capítulo te ha inspirado alguna sensación o emoción que quisieras comentar? Puedes dejarlo aquí mismo.

Muchísimas gracias por leer :)

Espero ser merecedora de vuestros votos n.n

Kisses!