Bueno, con este cap quería que conocieran un poco más a los protagonistas ajaksjsjdjf y pues… espero haberlo hecho bien jiji, es la primera vez que escribo una historia tan… real no sé XD me sorprendo a mi misma o.o bueno no importa, tenía que llegar el día, solo espero y les guste el cap :P a mi me gusto escribirlo, se me hizo fácil n.n
Capítulo II: Pensamientos
Bien, allí estaba ella, sentada frente al tonto atril con su lienzo completamente en blanco, cosa que le era bastante inusual, todas las noches mínimo hacia el boceto de algo, de lo que fuese, pero esta vez no venía nada a su mente, le dolía un poco la cabeza y a decir verdad, se sentía intimidada, frustrada dejo caer su cabeza sobre la colcha en la que estaba sentada y cubrió su cara con el ante brazo ¿pero qué diablos pasaba con ella? No, usualmente no era así, era imposible que se sintiese intimidada sólo por aquél chico, era absurdo, no tenía razón de ser, aunque lo admitía, estaba nerviosa porque debería llevar algo bueno, muy bueno para ser exactos, si no tendría que dimitir de su sueño y eso es algo que no se iba a permitir hacer.
- ¡Hikari, la cena esta lista! –la voz de su hermano sonó desde la cocina, ambos vivían solos desde la muerte de sus padres en un accidente, él trabaja en un pequeño bufet que había montado con sus amigos después de haberse graduado como abogado, asi hacia lo posible para mantenerse con su hermana, quién a veces vendía sus mejores cuadros en galerías de festivales de la ciudad
- ¡Voy! –la chica soltó los pinceles y los dejo en el suelo y bajo a comer con su hermano
Este la noto distraída, bien sabía cómo era el carácter de ella, era tan fuerte y decidida que a veces dudaba de que fuera una chica, pero esa noche la vio opacada y quiso saber la razón
- Hikari ¿estás bien?
- ¿Eh? Claro, hoy hable con Takeru el chico de la galería, tal vez me acepten pero debo esforzarme bastante –comento con una sonrisa mientras comía sus huevos revueltos -¿Qué tal el trabajo?
- Un dolor de cabeza –comentó el moreno mientras su hermana reía –no te burles, es en serio, hoy llegaron con un caso de lo mas descabellado y pretendían que yo los defendiera, estarán locos –mordió aburridamente su tostada y ella alzó una ceja
- Al menos sabes cuando un caso es demasiado arriesgado como para no tomarlo, eso es bueno hermanito –él la miro sonriente y siguió comiendo como siempre, le encantaba pasar el tiempo con su hermana, ella era la única sobre la tierra que podía entender lo que pensaba
Cuando acabaron ella limpio la cocina rápidamente y volvió a su habitación, invoco a todos los buenos espíritus que le fueran posibles llamar, practico yoga por media hora hasta que al fin se decidió posicionarse de nuevo frente al lienzo, lo miro fijamente, jamás un lienzo en blanco la había hecho sentir tan mortificada… luego recordó los ojos del chico.
Aquellos ojos, joder, sabía que hasta podría soñar con esos ojos esa noche, no tenía dudas sobre ello, le parecía increíblemente extraño pero le hizo recordar algo… los lobos, aquellos animales oscuros, misteriosos… eran hermosos, podía verle bien con aquellas características, solitario, taciturno, leal, impredecible… entonces opto por la mejor opción, sacaría provecho de esa extraña obsesión que estaba naciendo en su pecho, no lo dudo mas y empezó a tocar con su paleta
- Un lobo en una noche oscura, eso estaría perfecto –comentó con una sonrisa mientras jugaba con los colores y el lápiz que reposaba en su oreja derecha
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Llego a su hogar con algo de malhumor, pero nadie lo noto, sus padres no estaban en casa para variar, y su hermano seguramente se hallaba perdido en alguna biblioteca estudiando como el ratón de biblioteca que era, rio ante este pensamiento, seguro él sería igual si le atrajesen las matemáticas y la física, pero no, lo suyo era pintar, pintar hasta quedar en la agonía y que sus pensamientos no lo torturasen mas, pero esa noche era diferente, se sentía… extraño, pero gratamente diferente.
Aquella chica sin duda era hermosa, piel canela claro y unos hermosos ojos chocolate… tan delicada, tan sobria, definitivamente chicas como ella no se veían todos los días, quiso patearse internamente por ni siquiera haber pedido su número de teléfono, pero de todas formas aunque lo hubiese pensado no lo habría hecho, sabía que no se lo hubiese permitido a sí mismo, las chicas generaban distracciones, y más si eran preciosas como aquella… no, no se permitiría distraerse, por lo que mejor quedaba así.
Pero luego tuvo una mejor idea, decidió tomarla a ella como musa, era ágil, podía notarlo a leguas, sagaz, calculadora, bellísima… le recordó a un felino, una pantera tal vez, animales que destacaban por inteligencia y elegancia y eran pocos los que se les igualaban en táctica y habilidad, si, definitivamente tendría que dibujar uno.
Corrió al sótano por un lienzo y fue al estudió que sus padres le mandaron a construir al lado de su habitación, se encerró como siempre con la música más pesada que encontró en su fila de cds, la puso a todo volumen mientras recogía su cabello con una liga, no era tan largo pero lo prefería así para que no le hiciera estorbo, negaba cortárselo porque si lo hacía tendría demasiado parecido con el de su hermano, y eso no era algo que él quisiera particularmente, se sentó frente al atril de madera, posiciono el blanco lienzo y con un lápiz trazó lo que su mente le ordenaba.
Era fácil dejarse llevar por sus emociones, era increíblemente libre en ese momento, libre de dibujarla a ella como la tenía en sus pensamientos, cuando hubo terminado el boceto sonrió en su interior, era la primera vez en mucho tiempo que no se guiaba por emociones negativas al pintar, nunca nadie había notado ese detalle en él, pero así era mejor, ese era su pequeño secreto interno.
- Una pantera en al ataque bajo el radiante cielo africano ¿pero qué bicho me ha picado? –rio por lo bajo y se dejo abatir un poco por la luna que le daba de lleno en el rostro, le encantaba ese extraño calor que le daba aquel astro, no era tibio era un… calor frio, no le hallaba otro adjetivo, definitivamente podía ver el rostro de la chica en aquella luna, en el lado que veía más brillante, la cara clara del satélite natural
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Llego hasta la mitad y se sintió abatida, era medianoche, bajo por un yogurt de frutas y regresó a su habitación para sentarse en el marco de la ventana, contemplo a su única acompañante, aquél satélite que brillaba en lo alto sin ninguna estrella que le acompañara, le sonrió, se veía espectacular esa noche, no lo dudo y fue por su cámara para tomarle una foto, hacía eso cada vez que algo le inspiraba, aunque debía admitir que también adoraba la fotografía.
Se rindió, y casi gatunamente se tiro sobre el suelo a recostarse, esa noche dormiría en la esterilla, no quería ir a la cama y además sentía mucho calor, apenas cerró los ojos lo volvió a observar, su rosto, su cuerpo… y como ella se acercaba para probar de aquellos labios.
- Diantres, estoy enloqueciendo –se sonrojo tomando una de las almohadas que estaba sobre su cama, sin duda aquella sería una de las noches más largas de toda su vida… eso si lograba conciliar el sueño –maldito pintor súper modelo, hubiese sido mejor que no me lo presentaran.
