Los personajes no son míos, yo solo los manipulo
N.A. : Lo de cursiva son recuerdos
Edward busco el calcetín rojo después de que su papa lo golpeara brutalmente. Era el único regalo que tenía de su madre. La madre quien lo abandono y lo dejo con aquel señor. Fue el único regalo que recibió de ella. Nunca se acordaba de su cumpleaños. Y cuando lo hizo le compro unos calcetines rojos. Fue el día que se marchó. Su padre había botado todas las cosas de ella. No pienso quedarme con ninguna cosa de esa maldita perra. Era lo único que decía su padre cada vez que la nombraba. "Esa maldita perra". Edward ni siquiera sabía lo significaba perra aparte de que era un animal. Imaginó que no debía de significar nada bueno. Corrió como nunca había corrido desde que su madre se fue. Corrió hasta lo más hondo del bosque que estaba en frente de su casa. Busco unas ramas caídas y saco el fósforo. Prendió fuego y lo lanzó a las ramas. Tiró el calcetín sintiendo una sensación desconocida. Siempre se había levantado cada día esperando que ella volviera. Que volviera por él. Y ahora por fin comprendía que jamás lo haría. Que nunca se interesó en él. Que lo dejo atrás como si fuera basura. Vislumbro como las llamas destruían el calcetín. No supó ponerle nombre a la sensación. Era como ácido en sus venas. Y además era fría. Era intensa y no pudo mantenerse quieto. Se sentía con ganas de gritar. De llorar. De golpear. Comenzó a dar puñetazos al tronco sin importarle el dolor que le causaba. Entonces identifico la sensación. Era cólera. Odiaba a su madre por abandonarlo. La odiaba. Odiaba también amarla. Edward odiaba que haya pasado los últimos 3 años esperándola. Ya no lo haría más. Para él estaba muerta. Recordó las palabras de su padre. "Esa maldita perra". No, dijo para sus adentros, las perras no abandonan a sus cachorros. Jamás lo harían. Siguió golpeando el tronco hasta que la sensación se fue. Se apoderó de él otra diferente. Indiferencia. El mundo le era completamente indiferente. No le importaba que su padre lo golpeara. No le importaba lo que sucediera con su cuerpo. No le importaba lo que le pasara a él. No le importaba nadie. Ni él mismo. Se alejó justo cuando comenzó a llover. No volteo ni una sola vez para ver como las llamas eran apagadas por la lluvia. Ni siquiera volteo a ver el árbol que estaba empapado con su sangre. Ya no importaba. Ya no importaba nada.
Mañana llegaba una nueva chica a Forks. Era un tanto irritante la respuesta que habÍa tenido en los alumnos del instituto. Las chicas ya estaban planeando hacerle la vida imposible solo para divertirse. Y los chicos solo planeaban formas para meterse en sus pantalones. Hacían apuestas sobre quien estaría primero en su cama. Edward pensaba que era absurdo como un evento insignificante podía significar tanto para ellos. Sacudió su cabeza. Estaba en clase de Literatura. Era su clase favorita y también la que más odiaba. Edward amaba los libros. Estos fueron los que lo salvaron de la soledad que lo embargaba. Se sumergía en ellos y se perdía. Por eso amaba esa clase. Pero la odiaba también porque los libros le recodaban a ella.
Dolía recordarla. Se había propuesto olvidar todo sobre ella hace tres años. Cuando no soportaba más anhelarla. Pero a veces los recuerdos volvían como ahora...
Edward salió de la cabaña cuando el sol todavía no aparecía. Se había puesto un abrigo que había robado de una familia de ricos. Le quedaba enorme. Ese día había decidido visitar la playa de La Push. Nunca antes había estado en una playa; y sus compañeros no dejaban de hablar sobre ello. Por lo que decidió faltar a la escuela e irse a la playa.
La carretera estaba desolada. El cielo estaba teñido por un azul pálido. No tenía una bicicleta para desplazarse; en vez de eso contaba con unos patines algo gastados por el uso. Se lo había comprado con el dinero que había ganado en el trabajo. No ganaba mucho. Solo le alcanzaba lo justo para la escuela y alguno que otro gasto. Pero era su dinero. Ya no dependía de nadie. Bueno en realidad nunca dependió de nadie. Sus padres no se daban cuenta de su existencia. Y cuando le recordaba a James que debía pagar la colegiatura se ganaba una buena paliza.
Edward no sabía con claridad porque había decidido ir a La Push. Aburrimiento. Soledad. Tristeza. No lo sabía. Cada día era para él más frio. Algunas veces se levantaba sintiendo una angustia terrible. No era solo la soledad en la que vivía lo que le angustiaba. Sino era que a veces se sentía tan invisible que se preguntaba si realmente existía. A veces cuando de casualidad se topaba con su reflejo le costaba verse a sí mismo en él. De hecho le sorprendía tener reflejo. Y aún más que un niño escuálido de 13 años le devolviera la mirada. No se sentía niño. No era porque se creyera maduro. Sino porque nunca en su vida se sintió libre. Jamas pensó que era capaz de tener el mundo si lo deseaba. Su vida nunca estuvo fuera de preocupaciones. Nunca había tenido un juguete. Nunca había jugado. Nunca se sintió invencible. Nunca sintió alegría. Nunca se había sentido niño. Hubo un tiempo en que anheló los brazos de una madre rodeándole el cuerpo. Pero nunca lo había sentido. Ni siquiera cuando ella se fue lo abrazó. Se cansó de soñar la calidez de unos brazos que nunca había sentido. Se cansó de extrañar a una madre que no existía. Eso es. Por eso había ido a La Push, porque estaba cansado. El ejercicio le permitió una distracción a sus pensamientos. Por eso trabajaba en un almacén llevando cajas pesadas a varios lados. Su mente se internaba en el ejercicio y el cansancio que le distraía de la angustia que crecía en su interior. Bueno eso y que era el único lugar en que podía trabajar siendo menor de edad. Al encargado no le importaba su aspecto sino la cantidad de cajas que eras capaz de mover. Todos se asombraban que pudiera llevar cajas que pesaban más que él.
Cuando llegó a La Push el sol estaba en lo alto. Era increíble. El clima en Forks siempre era húmedo y frio. Parecía como si el clima decidiera cambiar solo para que él pudiera ver una playa con sol. Sintió frio de repente. No. Al clima no le importo. A nadie le importó. Se sintió estúpido por sentirse feliz solo porque había salido el sol en un pueblo que normalmente hace frio. Y volvió a sentir una enorme angustia. Ya no quería seguir sintiéndola. No quería sentir nada. No quería existir. Era doloroso este existir y no existir. Deseaba que si para los demás Edward no existía para él también.
Edward vio como algunos muchachos saltaban de un acantilado. Se sintió atraído por como sus cuerpos parecían volar en un principio y luego caer; para luego perderse en las aguas oscuras. Aunque el sol alumbraba el cielo. La arena y el agua aun conservaban su tonalidad oscura. Eso era. Saltaría de ahí. Se perdería en el agua oscura. Esta lo tragaría y lo haría invisible para siempre…
-No lo hagas-una voz femenina interrumpió sus pensamientos.
Se volteó para ver de dónde venía la voz. Era una niña. Llevaba un vestido que originalmente era azul oscuro. Pero que por la suciedad se volvía negro en algunos lados. Tenía el cabello rojo como la sangre. No era el cabello naranja de Elizabeth que él había heredado. Era un rojo puro que con los rayos del sol parecía brillar. Contrastaba con una piel blanquecina; como de porcelana. Su rostro estaba delgado. Profundamente delgado. Sus mejillas parecían huecas. Tenía una frente ancha que competía con unos ojos enormes de color marrón. Su rostro estaba tan delgado que solo se veían sus enormes ojos chocolate. Parecía desaliñada con su pelo alborotado con unos risos al final de estos. Además tenía un poco de barro en la cara. La mirada de sus ojos parecía afilada. Aunque perdían intensidad cuando te dabas cuenta de las enormes ojeras que la acompañaban.
-¿Qué no haga, que?- dijo con voz demasiado brusca. Estar con gente le ponía nervioso. Y estar cerca de una niña lo ponía más nervioso. Pero la mirada de la niña no parecía de asco como la de la mayoría de las chicas que lo miraban. De hecho era fulminante.
-Suicidarte. Saltar del acantilado- soltó como si fuera lo más normal del mundo.
-¿Qué?, yo no iba a suicidarme.- dije con una voz todavía demasiado brusca.
-Vi la mirada en tu rostro, querías saltar
Parpadeé sorprendido. No estaba acostumbrado a que la gente se fijara en mí.
-Sí, pero eso no significa que iba a suicidarme.
Ella hizo un sonido de molestia.
-¿Puedes dejar de irte por las ramas? Tú sabes muy bien de lo que estoy hablando.
Edward no sabía que lo sorprendió más. Si la seguridad que tenía en la voz o la mirada de sus ojos marrones. Soltó un suspiro. Esa niña no iba a rendirse nunca.
-Ok, sí. Tienes razón. Pero y a ti, ¿qué?- Edward se acercó a ella.- ¿Por qué te interesa?
Parpadeó confundida. No esperaba que lo admitiera. Edward sonrío por dejarla momentáneamente sin palabra.
-Bueno, primero atraerías la atención y no podría disfrutar del único día del año que hay sol. Además he visto suficiente mierda como para querer ver como muere alguien.
Ahora fui yo quien se quedó mudo. Estaba un poco dolido al ver que mi muerte le interesaba tan poco. Debió verlo en mi rostro. Porque luego añadió en un tono más suave.
-Bueno y además porque es estúpido quererse suicidar por alguna tontería.
Edward la miró con furia. Ella no le conocía. No sabía nada. Se alejó de ella con rapidez. Se sentía furioso, confundido y ligeramente impresionado. Podía entender las primeras emociones pero no la última. Edward supone que tal vez tenga que ver con la fuerza e ímpetu con que ella decía las cosas en comparación con su cuerpo. Estaba muy delgada. Más delgada incluso que él. Y sus ojos, eran tan desconcertantes. Supongo que a eso se referían los otros trabajadores del almacén cuando decían que las mujeres eran indescifrables.
-Espera- dijo una voz en su espalda. Edward se volteó sorprendido. No pensaba que lo seguiría. Su cara había adquirido color por el ejercicio. Pero supo que algo estaba mal. Ella respiraba trabajosamente. Sintió angustia en su interior, de una clase muy diferente a la que había sentido antes.
-¿Cuándo fue la última vez que comiste?- Edward le preguntó.
-mmm… no me acuerdo la verdad. Creo que fue el lunes. No recuerdo haber probado más que agua desde ese día. Pensaba pescar algo hoy ya que la marea esta baja.
Agarro su mano sin pensarlo y la arrastró hacia la tienda más cercana. Era viernes. Tenía 4 días sin probar bocado.
-Déjame, no necesito la lastima de nadie.- La ignoró y siguió caminando. Compro dos hamburguesas y dos aguas. No parecía lo más sano pero era lo más cercano a un almuerzo que tenían ahí.
Pronto su orgullo se fue extinguiendo mientras el hambre le vencía. Agarro la hamburguesa con brusquedad y comenzó a comerla con grandes mordiscos. Edward se preguntó si era raro que eso le pareciera atractivo. Cuando se acabó su hamburguesa él le dio la suya. Ella lo tomo con rapidez y fue engullendo cada bocado. Al final se terminó con rapidez la botella de agua. Se preguntó si le había mentido sobre que había estaba tomando agua en esos días.
-Volviendo a lo tuyo. No quería ofenderte. No estaba minimizando tu sufrimiento. Pareces alguien a que le ha pasado cosas terribles. Solo digo que es tonto terminar con tu vida por eso. Yo no sé tú pero a mí me gusta ser dueña de mi vida. Poder decidir lo que hago y lo que no. No depender de las circunstancias ni de las personas. A pesar de lo que parezca. No eres tú el que está decidiendo acabar con tu vida. Las circunstancias y las personas lo hacen y tú los dejas manipularte.
-Tú no sabes nada. Es fácil decir que nadie te va a obligar a hacer nada. Pero hay veces en que es la única opción que tienes.
Sonrió de forma enigmática.
-Se de lo que hablo, créeme. No eres al único a quien le pasan cosas, ¿sabes?.- De pronto sus ojos adquirieron un brillo que a Edward no le gustaba. Le parecía lejana. Su mirada estaba perdida. Parecía en otro mundo, uno que no era agradable. Agarro sus manos que se habían crispado en puños. No quería ver esa mirada en sus ojos.
-Está bien. Ahora me parece una idiotez el suicidio pero es que hay veces en el que vivir supone un esfuerzo enorme. Como si estuviera luchando con una fuerte corriente en el mar. Solo. Y rendirse parece tan fácil
-Lo sé. A veces vivir es difícil pero mira. Mira el cielo. Mira el mar. Mira el paisaje. Es hermoso. El sol alumbra el cielo oscuro. Como si se abriera paso a través de las nubes, como si luchara con ellas. Mira como ilumina las aguas oscuras. Las vuelve mágicas. Mira como ilumina la arena que antes parecía negra y ahora adquiere una tonalidad broncínea. Mira lo que las olas dejan cada vez que se alejan. Mira su fuerza que parece inmutable a cualquier cosa que este a su paso. Mira las rocas que parecen negras pero cuando te acercas a ellas puedes ver las diferentes tonalidades que tienen. Mira la belleza del mundo. Y luego me dices si vale la pena renunciar a ese mundo por tonterías. Quiero que mires alrededor y encuentres algo hermoso que te haga olvidar tus problemas y que cada vez que el sufrimiento se vuelva intenso pienses en ello y te des cuenta que no vale la pena rendirte a él. Ignora la tristeza y mira lo hermoso que es el mundo.
Sus palabras le impresionaron. No se había percatado de la hermosura del paisaje si ella no se lo hubiese descrito. Tenía razón. Era hermoso. Forks siempre le había parecido gris y verde. Un lugar en que el escenario era plano y sin gracia. Pero ahora se daba cuenta que se equivocaba. Inclusive cuando los colores eran verde y gris. Tenía diferentes tonalidades. Ella tenía razón. Era hermoso. Ella le decía que viera el paisaje y que buscara algo hermoso. Lo hizo. Edward vio la expresión de su rostro al admirar el paisaje, esta era hermosa. Llena de deleite y de paz. Antes había pensado que Rosalie era hermosa, pero era más un hecho que un pensamiento. En cambio en la chica, era todo. Sus ojos eran hermosos. Sus labios eran hermosos. Sus mejillas huecas eran hermosas. Su amplia frente era hermosa. Su cabello despeinado era hermoso. Sus manos llenas de arañazos y suciedad eran hermosas. Detuvo sus pensamientos. Recordaba lo que había pasado cuando se dirigió a una chica que le gustaba. Y ahora que esta vez era más intenso, debía de tener cuidado.
-"Sólo los sentidos pueden curar el alma, como sólo el alma puede curar los sentidos."- Edward susurró.
Ella le dio una enorme sonrisa. Su corazón se aceleró y sintió algo espeso en su estómago. Se recriminó mentalmente. No podía enamorarse de la única chica que había entablado una conversación con él.
-Oscar Wilde. Nunca había conocido a un chico que hubiese leído El retrato de Dorian Gray. Me gustas- dijo sonriendo.- ¿Quieres venir a mi casa?
Antes que de que pudiese responder, ella lo agarro de la mano y corrió. Sintió la brisa del mar en su rostro y solo veía el color rojo de su cabello agitado por el movimiento. Se preguntó si debía de correr junto a una desconocida. Y luego entendió que no importaba. El la seguiría a donde ella vaya.
-Señor Cullen, ¿Cuáles son los temas principales del modernismo del siglo XX?
- Los temas básicos del Modernismo son la soledad, el escapismo, el cosmopolitismo, el amor y el erotismo. Formalmente, la nueva estética se caracteriza por el afán de innovación (muy notable en el terreno de la métrica), la originalidad, y la búsqueda de la perfección formal.-Edward respondió de manera automática. Todavía tenía en la mente su rostro. El profesor soltó un suspiro cansado y volvió a su cháchara sobre los representantes del modernismo.
Edward sintió una mano en su pierna. Volteé a ver de quien era. Solté un suspiro. Era Rosalie. Agarre su mano con rudeza y la aparte bruscamente. No tenía ganas de meterse con Rosalie ahora ni con nadie. Salió de la clase sin recoger sus cosas. Escuchó como el profesor protestaba. Pero Edward lo ignoró. Necesitaba dejar de pensar. Ignoro su Volvo en el aparcamiento y corrió. Corrió como siempre corría cuando se acordaba de ella. Ella quien lo hizo sentir vivo. Quien le enseño lo que era la felicidad. Ella quien le mostró que la vida podía ser extraordinaria
Edward detuvo sus pensamientos y se enfocó en mover sus piernas más rápido. Los músculos comenzaron a dolerle pero Edward le dio la bienvenida al dolor lo distraía de ella. Lo distraía de la soledad que lo inundaba.
Nos vemos pronto ;) Feliz año nuevo por adelantado :3 Déjenme un review con su opinión :D
Lo siento :'( no me había dado cuenta que se había subido mal. Lo arregle ni bien vi el review de Suiza19 gracias :-)
