Hace mucho, mucho tiempo, los dioses descendieron a este mundo, nuestro mundo, decidiendo que vivirían por siempre con nosotros, sus hijos, sellando sus poderes divinos, decidiendo "disfrutar" la vida con sus dificultades e inconvenientes, sin saber el gran peligro que correrían en un futuro no muy lejano, a causa de un Metaphysical conocido como Ancient Dragon (Dragón Antiguo), cuyo único objetivo, es seguir quitándole todo lo que aprecia a cierta persona que fue arrastrada junto a él, cuando destruyó las tres realidades alternas en las que vivió.
Hace aproximadamente cuatro años…
Un joven de, aparentemente, quince años de edad, de complexión delgada, cabello corto y violeta, con un mechón blanco y ojos violetas al igual que su cabello, se encontraba en un bosque, sentado al borde de un lago por la noche, dejando sus lágrimas caer por su rostro, estaba en un estado que, por decir algo, sería deplorable, múltiples heridas, deshidratado, ojos rojos por tanto llorar y con ojeras bajo sus párpados indicando que lleva varios días así, su ropa, que era una especie de traje blanco, estaba hecha jirones y su llanto parecía que no cesaría pronto.
Sintió una presencia que era completamente pura y, secando sus lágrimas y limpiando su rostro, preguntó en voz baja, pero lo suficientemente audible para ser escuchado, –Necesita algo?- sin recibir respuesta alguna, el ser simplemente se acercó.
Sentándose a un lado del chico, contestó con otra pregunta [N/A: según dicen, quien contesta a una pregunta con otra pregunta, es un estúpido :v] -Es una hermosa noche, no crees?- se trataba de un señor que quizás andaba por sus cuarenta, cabello largo y barba rubios, y de complexión delgada, que al hablar, transmitió algo de tranquilidad con sus palabras pero no era suficiente para calmar el corazón herido del chico que había perdido todo por tercera vez, mientras se encontraba con la mirada baja.
El peli violeta sintió una mano en su rostro, que lo forzaba a levantar la vista, y trató de formular una pregunta que no terminó –Q-qué está…?- al ver a los ojos del viejo, quedó en trance, recordando todo lo que le ocurrió una semana antes de llegar a ese lugar, comenzando a llorar nuevamente.
En ese instante, el señor acercó al joven y lo abrazó intentando consolarlo, pero él mismo empezó a temblar al pensar que haya recordado dos vidas pasadas en las que sufrió y en su vida actual ocurrió lo mismo, lo peor de todo, es que quién le quitó todo las tres veces, se trataba de la misma bestia, como si se repitiese una y otra vez su sufrimiento, parecía que el destino mismo quisiera que éste chico sufriera por siempre, todas las veces que renazca, lo único que pudo decir el viejo, fue –Desahógate.- para segundos después, añadir –Llora.- y al pasar un minuto, finalizar con –Y vive!.-
El llanto del chico era desgarrador, lloraba aparentando ser un niño, mientras susurraba entre sollozos –*Sob* Mi esposa *sob* Mi hermana *sob* Y ahora *sob* Shizuno y Satsuki *sob*- mientras empezaba a llover, siendo que el hombre sintió que el mismo cielo acompañaba el sentimiento del joven, después de casi una hora tanto la lluvia había menguado como el chico parado de llorar y, en un susurro y con la voz algo ronca por tanto gritar, añadió –De nuevo, no pude proteger a los que quiero.- el aura que emanaba el viejo era tan reconfortante, que al terminar de decir eso, cayó en "los brazos de Morfeo"… bueno, en realidad está en los brazos del señor, pero ya me entienden [N/A: y si no lo hicieron, significa que se durmió alv :v].
Pasaron casi tres semanas desde que él se durmió… y no volvió a despertar, FIN a la verga xd okno, sigamos…
Se encontraba recostado en un colchón, con vendas por todo el torso, y su ropa a un costado, y comenzó a abrir los parpados muy lentamente a causa de lo cansado que aún seguía, parpadeó un par de veces porque tenía la vista nublada y lo primero que observó fue, un chico, con cabellera blanca y de ojos rojos que lo miraban fijamente, que se encontraba sentado, abría la boca para pronunciar algunas palabras, pero su cerebro aún seguía dormido y no procesaba lo que estaba diciendo éste, sentándose lentamente, sacudió su cabeza para tratar de recobrar sus sentidos, y al hacerlo preguntó –Dónde estoy, y quién eres?- mientras miraba de un lado a otro, viendo la habitación en la que se encontraba y notando el cielo naranja por la ventana, que indicaba que pronto estaba por anochecer.
El chico de cabello blanco, que aparentaba tener diez años, respondió con una sonrisa alegre, -Soy Bell, y estás en casa de mi abuelo.- el chico ahora conocido como Bell se puso de pie, y animadamente, dijo –Iré a avisarle que despertaste, ya regreso.-
Antes de que siquiera pudiese replicar, el chico había pasado corriendo por la puerta y salió en busca de su abuelo, al cabo de unos minutos, regresó junto a un anciano de aparente setenta años, cabello blanco, ojos rojos, media cabeza más bajo que el peli violeta y algo obeso, y al entrar, notó que el joven estaba vestido y distraído viendo la chimenea encendida, como la llama consumía la leña. Interrumpiéndolo, el abuelo de Bell habló –Disculpa que interrumpa tus pensamientos, chico, pero quería saber si te encontrabas bien, mira que estar inconsciente veinte días de corrido es algo preocupante.- mientras se acercó al horno para preparar algo de té –Más aún si añadimos tus heridas a la suma.-
Cuando el anciano volteó a ver, vió como el chico hacía una reverencia mientras le respondió –Disculpe las molestias, y gracias por haberme ayudado…- levantó la cabeza y algo extrañado por no ver al señor de la otra vez, preguntó –Qué sucedió con el señor que se encontraba conmigo?-
Al escuchar esa pregunta, el anciano se tensó levemente y contestó relajándose casi al instante –En realidad te encontramos en nuestra puerta desmayado durante la noche, y pensamos que habías llegado tú solo antes de caer rendido.- se acercó a él con dos tazas de porcelana con algo de té y se la ofreció a su nieto y al joven para volver y servirse algo para sí mismo, -Por tu ropa, supongo que no eres de por aquí.- dando un sorbo, le preguntó al peli violeta –Cómo te llamas, y qué asuntos te traen por este lugar?-
Después de tomar un sorbo de té, contestó –Soy Haimura Moroha, y…- apretó levemente su taza mientras volteaba a ver la chimenea nuevamente –Mi hogar fue destruido por un… monstruo.-
El niño peli blanco, se acercó con la mirada baja al joven y le agarró la manga preguntando a su abuelo –Oji-san, puede Moroha-nii quedarse con nosotros?- ambos fueron pillados desprevenidos por la manera en la que fue llamado, y el pelivioleta estuvo a punto de negarse…
Pero al voltear para ver al anciano con una cara amable y aprobatoria, quedó callado, dándole la palabra a él, que contestó –Parece que mi nieto se encariñó inesperadamente de ti, así que si no tienes a dónde ir…- agachó la cabeza en forma de súplica y preguntó –Podrías quedarte con nosotros?- al ver que el joven bajó la cabeza en forma de derrota, añadió –Además, a Bell le haría bien tener una figura fraterna como tú.- mientras lo miraba algo gracioso por como suspiraba en señal de que perdió.
Bell se encontraba saltando feliz mientras repetía a cada rato –Tendré un hermano mayor!- mientras lo veían bastantes felices.
Pero su celebración fue cortada por el viejo que le dijo –Cálmate, muchacho, que despertarás a todas las personas del pueblo, jejeje.- pero no podía evitar sonreír, porque hace bastante que no veía a Bell tan feliz
En la mente de Haimura Moroha pasaba el pensamiento de que quizás podría volver a empezar y esta vez ser feliz, pero el futuro es incierto y, si el destino existiese, muchos pensarían lo siguiente… El "destino" es una perra.
