Bueno espero que les haya gustado! espero sus reviews y encantada seria de leer sus historias!

LOS PERSONAJES NO SON MIOS, SON PROPIEDAD DE LA TAN ADMIRABLE J.K ROWLING, A LA CUAL AGRADESCO POR SACARME LO MUGGLE Y LLENARME DE MAGIA.

¿AGRADECIMIENTOS?Bueno quisiera agradecer principalmente a J.K Rowling por no solo sus personajes, si no, por la magia que brindo año tras año. A SofiuMalfoypor ser la primer persona que leyó mi historia y le presente mis ideales y fue alentándome con seguir adelante Y a GinnyPotterwe por la ayuda brindada en difundir el fic y ambas por ser mis primeras reviews, les recomiendo que se pasen por sus fanfics, no se arrepentirán.

Mas agradecimientos? si, dos muy especiales.

El primero— A todas aquellas personas que me introdujeron en el mágico mundo de la literatura y escritura

El segundo— A todos uds que lean la historia, es de valor para mi que la tengan en cuenta.

Espero que les allá gustado el primer chapter, Ahora su segundo chapter (Sev/Narcissa)

Mientras Naricssa volvía a los brazos de Severus aquella madrugada, en la mansión Malfoy se encontraba Lucius en vela sumergido en pensamientos.

—Maldita perra— Dijo para si mismo, elevando el tono en la vacía habitación— COBARDE como se atreve a decirme C O B A R D E. Muy agradecida tendría que estar por todo lo que hago por ella. ¿A dónde habrá ido? Miserable esposa me eh ganado y sin embargo le amo. Me la paso protegiéndola junto a nuestro hijo para que la muy desgraciada venga y me diga "Lucius estas echando a perder la familia" mientras que me desvivo por ellos, pero claro NUNCA LES ALCANZA. ASI ME PAGAN TODO MI ESFUERZO dejándome solo en esta grande habitación, pero no tiene sentido que sea grande si no la puedo observar durmiendo sin que ella lo note.

Y así Lucius siguió maldiciendo a su esposa, por que era lo único que podía calmar la fiebre que sentía dentro, por el simple hecho de que ella haya tomado el valor de dejarlo solo toda la interminable noche. La ira se apodero un poco de el y tiro algunas cuantas cosas que se encontraban en la mesa de luz de Narcissa, entre ellas una foto de su boda, la contemplo un instante y la ira pareció relajarse un poco, entonces tomo aquella fotografía y se dirigió a la cama, donde por fin logro entrar en un profundo sueño.

Cuando el sol ya se estaba asomando, Narcissa le escribió una nota a Severus:

—Nos veremos pronto apreciado Severus, espero que descanses correctamente— Y luego la coloco en la almohada en la que antes reposaba su cabeza justo al lado de el. Tomo su abrigo y se marcho cuidadosamente, sin despertarlo y intentando escabullirse precavidamente por el inmenso bosque.

Una vez que llego a su casa tal como lo había prometido, aunque demasiado temprano para ser exacta, se dirigió a la cocina a tomar un vaso de agua, luego se escabullo hacia la habitación para dejar su abrigo y ese momento fue en el que sus ojos vieron a su marido aun en un profundo sueño, unos adornos desparramados por el suelo, alguno de ellos destrozados en pedazos y no muy lejos de Lucius en su cama la foto de bodas que ella tanto anhelaba.

Entonces recordó lo viejos momentos, cuando aun Lucius tenia una chispa de pasión en sus ojos al verla, cuando besaba sus labios con desesperación y la abrazaba como si nunca mas fuera a soltarla.

Sus sentimientos eran confusos, pero algo tenía en claro, y eso era que los viejos momentos eran los que ella siempre deseo que no se extingan, aunque no hayan salido las cosas como lo planeaba.

Tomo la mano de su marido, mientras respiraba hondamente, con aire de resignación y tristeza. Este abrió los ojos y la miro profundamente

—Volviste— Dijo, mientras apretaba la mano que su esposa le sostenía.

Estaba a punto de besarla cuando escucho a su amo llamarlo a gritos, y soltó a su mujer como si soltara a una bolsa de papas, se arreglo la tunica —Discúlpame querida— agrego, y salio de la habitación a socorrer su llamado.

Narcissa se quedo con los ojos cerrados esperando los labios de su marido chocar junto a los suyos, pero eso no iba a suceder. — Querido Lord— se le escucho decir a Lucius mientras se acercaba a Voldemort; y luego la puerta se cerró.

Se toco los labios con sus delicados dedos, como si hubiera recordado como se sentían los labios de su marido junto a los de ella.

Aquel ser desalmado y de aspecto espeluznante al que ambos llamaban LORD, se había llevado nuevamente a su esposo. Ella no sabía como lo soportaba, tal vez por que amaba a Lucius más que a si misma. Aunque su fidelidad a el no sea la misma que tiempo atrás, ya que ahora también se pertenecían con Severus a sus espaldas… eso no modificaba en absoluto que amaba a su marido, y desde lo mas profundo de su alma sabia que si el no hubiera cambiado tanto con el pasar de los tiempos ella seria la esposa mas feliz sobre la faz de la tierra, o por lo menos, sobre el mundo mágico; ¿Y Severus? Tal vez solo podrían haber sido buenos amigos.

Pero el destino les dio otro rumbo, les dio dos personas a las cual aferrarse de tal manera que no querer perderlas nunca "SU ESPOSO Y SU AMANTE", pero estaba perdiendo a ambos y no podía hacer nada.

—MALDITO HIJO DE UNA GRAN PERRA— grito para sus adentros mientras miraba por una de las bellas ventanas de aquella habitación. Maldito hijo de perra repugnante lord Voldemort había podrido la cabeza de su esposo y en cualquier momento se llevaría la vida de su amante.

Su "LORD" estaba arruinando su vida, y ella no podía hacer nada.

Si tan solo se enfrentase a el, sabia que le esperaba la muerte. Pero no era la muerte a lo que ella le temía, si no que, jamás dejaría a Draco solo.

Se sentó en uno de los escritorios de aquella inmensa habitación y comenzó a escribir. Escribió una carta para su hijo, preguntándole como se encontraba, y la mando directo a Hogwarts por medio de una lechuza.

Luego se dirigió a la cama, estiro su cuerpo en ella y antes de poder pensar en siquiera que tenia sueño, se quedo dormida profundamente.

Cuando por fin abrió los ojos pensó donde estaría su marido y, se dirigió al espejo para arreglarse su bello cabello que se encontraba un poco desalineado.

Abrió la puerta y vio a su hermana Bela en la cocina..

¡ESPERA! ¿Bela en la cocina? ¿Qué hacia su hermana en su casa?

Sin que ella la pudiera ver se escurrió entre los pasillos de la casa buscando a su marido, recorrió habitación por habitación hasta que lo encontró.

Allí estaba sentado en un sillón mirando por la ventana.

— ¿Qué hace aquí Bela?— Dijo ella fríamente, en busca de una respuesta rápida.

Voldemort me dijo que la necesitaba cerca ante cualquier inconveniente y la hizo venir aquí para que se hospede por un tiempo querida

—Voldemort me ah dicho, Voldemort me pidió, Voldemort quiso

¿Y que es de mi? Acaso ser tu esposa y la señora de la casa es igual que ser un huésped más

—Narcissa no digas eso ¿Acaso jamás logras comprender nada?

—TÚ eres el que no comprende nada, por todo el amor del mundo mi paciencia tiene límites Lucius Malfoy y tú los estas cruzando una y otra vez ¿Acaso siquiera te costaba despertarme e informarme antes de que esta llegue? Digo, por que preguntar mi opinión al respecto no lo haces NUNCA.

—TU NUNCA LO COMPRENDERAS; de todas formas yo soy el hombre de la casa y yo decido quien entra y quien sale.

— ¿Y yo que soy? ¿Un lindo maniquí con una bincha que dice ESPOSA? Siempre eh sido la estupida esposa que ha estado a tu lado cuando menos lo merecías, pero a ti no te importa ¡solo te importa tu y tu pellejo!

— ¿Mi pellejo? ¿No te das cuenta que siempre busque lo mejor para ti y nuestro hijo?

— ¿Buscas lo mejor para ellos? — Dijo aquella voz mientras reía irónicamente— no seas iluso Malfoy solo buscas permanecer vivo PEDAZO DE COBARDE — Y esta vez la voz que hablo no fue la de Narcissa si no la de Belatrix que había entrado sorpresivamente a aquella habitación.

Malfoy se quedo petrificado. Narcissa quedo sorprendida por la inesperada apariencia de su hermana, pero seguía mirando a su marido con ira, al igual que Belatrix.

—Al final son todos unos ingratos en esta casa— Dijo Malfoy, para luego de un segundo traspasar bruscamente la puerta y desaparecer.

—Yo no se como puedes estar casada aun con un tipo tan repugnante— Dijo Belatrix

—Creo que me estoy dando cuenta que el amor no siempre lo es todo— Contesto Narcissa, mientras bajaba su mirada.

— ¿Amor? Por dios hermana, ya lograste revolver mi estomago, continuemos hablando en el parque, haber si un poco de aire logra recomponerme

Ambas hermanas se dirigieron al inmenso jardín de la mansión, por suerte Lucius no se encontraba allí (digo por suerte por que ninguna del par de damas quería tenerlo a la vista)

—Tu marido me repugna, más que nunca— Dijo Bela, rompiendo el silencio.

—Mi marido ah cambiado mucho

—Para mi sigue igual de rubio insulso

—Hablo ante mis ojos, no sigue siendo el mismo con el que me case

—Nunca te has casado con quien creías que lo estabas haciendo

—Tal vez.

El silencio las volvió a inundar. Se podía sentir el correr de una delicada brisa.

Y ambas estaban perdidas quien sabe en donde, con la mente volando, sentadas en aquel bello jardín.

—Este hombre te quiere, pero primero te quiere como maniquí, después como sirvienta y luego esta tu rol de mujer que adora.

—En vez de ayudarme me derrumbas Bela

—No siempre el amor es magia blanca

— ¿Y tu? ¿Amas a Lestrange?

— Lestrange es como, Lestrange, es como una carnada solo se usa cuando lo necesito.

Ambas rieron, ah Narcissa no le agradaba ese tipo. Por mas que su relación no siempre haya sido la de unas hermanas notablemente unidas, ambas en lo mas profundo de su ser sabían que era de su agrado que esa tarde sean compañeras una de la otra.

Siguieron su charla hasta que el cielo se fue tornando oscuro, y comenzó a llover fuertemente.

Las hermanas entraron a la mansión empapadas. Caminaron por los estrechos pasillos, dirigiéndose a las habitaciones ya que a ninguna les apetecía cenar.

—Aquí dormirás, la puerta de la derecha es tu baño por si quieres darte una ducha, duerme, mañana será un largo día— Dijo Narcissa y luego cerro la puerta dejando a Belatrix sola.

Se dirigió a su habitación, algo desganada. Había sido un muy largo día, largo pero no por ser largo había sido agradable. La bella mujer se recostó en la cama y cuando estaba por entrar en un profundo sueño siente que le tocan el cabello. Habré los ojos y ve a su marido mirándola con aire de tristeza, y arrepentimiento. Tenía en sus manos un bello paquete.

—Ábrelo querida— Dijo, mientras Narcisa apenas comenzaba a estar conciente de que había despertado, y no era un sueño.

Cuando Narcissa abrió el paquete se encontró con unos bellos y apetitosos bombones y un mensaje.

"Bombones para mi dulce mujer, por que su dulzura sabrá disculpar a su agrio esposo"

Narcissa no sabia si llorar o estar furiosa por lo fácil que se le hacia convencerla.

— ¿Te gustan?

—Son muy bellos

Y Lucius se acerco dándole un magnifico beso,

Pero por primera vez había sido Magnifico para Lucius, mientras que Narcissa había sentido como si hubiera rosado a la pared.

Termino de besarla, y le sonrío. Ella se esforzó para devolverle la sonrisa y ambos se acostaron a dormir. Lucius la tomo de la cintura estando a sus espaldas, a los pocos minutos ya estaba roncando mientras que Narcissa trataba de disimular su insomnio.

Ya nada era ni iba a ser lo mismo, Y eso fue algo que le quedo muy en claro ese día, esa noche.