Capítulo 2
Serena y sus amigas se encontraban en el café Crown platicando. Era su lugar favorito y su punto de reunión de costumbre; era como su cuartel general donde planeaban sus próximas salidas y eventos.
- Serena, ¿ya tienes pensado que vas a hacer para tu cumpleaños? – preguntó Rei
- Nou… pero creo que podríamos ir al boliche a celebrar – dijo alegremente la rubia.
- ¡Esa idea me gusta! – exclamó Mina – aunque también podríamos hacer una fiesta y…
- ¡De ninguna manera! – exclamó la chica de odangos saltando de la mesa. Todas la veían sorprendidas – no quiero que Seiya vuelva a salir del pastel. Esa vez, ¡mi papá por poco se infarta!
- Pero Serena – dijo Lita tratando de relajarla – Seiya siempre te ha dado muy bonitos obsequios y siempre se ha caracterizado por sorprenderte.
- Ya lo sé, y de sus regalos no me quejo, me quejo de sus sorpresas
- Nunca olvidaré la vez del pastel – evocó Mina divertida – cuando salió con esa tanga roja… ¿Qué iban a hacer pillines?
- No sé en qué estaba pensando. Ustedes le avisaron que la fiesta sería en mi casa, era lógico que mis papás estarían ahí – recordó apenada.
- ¿Y qué crees que planee ahora? – preguntó Amy, tomando de su bebida.
- No lo sé, pero me da miedo – dijo compungida la rubia.
- Vamos Serena, no puede ser tan malo – Rei le dio unas palmaditas en la espalda - ¿el año pasado fue que se vistió de botarga y te correteó por la ciudad?
- No, eso fue hace 4 años…
- Pero tienes que admitir que lo de la botarga estuvo genial – dijo la pelinegra riendo
- ¡Cállate Rei! Pensé que era un psicópata hasta que se quitó el disfraz y vi que era él.
- ¿Y lo del pastel entonces cuando fue? – preguntó Amy
- Fue hace 3... – se encogió de hombros avergonzada
- ¿Entonces qué te dio el año pasado? – preguntó Lita
- ¡Los espectaculares que mandó a poner deseándole feliz cumple a Serena! – dijo Mina dando saltitos en su asiento.
- Lo de los espectaculares fue un bonito gesto – dijo Lita sonriente
- Si, excepto porque puso la foto donde tenía la boca llena de chocolate.
- ¡Toda la ciudad se enteró que no sabes comer Serena! – Rei estalló en carcajadas.
La rubia le dirigió una mirada matadora.
- Los espectaculares fueron el año ante pasado – respondió Amy, tratando de recordar la sorpresa que el pelinegro le había dado a su amiga.
- El año pasado fue que se vistió de charro y me llevó serenata – dijo Serena – y fue que salió la vecina a echarle una cubetada de agua para que se callara.
- ¡Ay, ese Seiya! – dijo la pelinegra – debes reconocer que siempre ha hecho todo con la mejor de sus intenciones y que se ha gastado una fortuna en ello.
- Lo sé… es muy lindo y agradezco sus detalles, pero a veces se pasa – dijo estrujando su cara.
- Bueno ya, dejemos de pensar en eso – dijo la castaña – anímate Serena, esperemos que este año no salga con alguna extravagancia.
- Sí, eso espero – respondió la chica, mientras tomaba su bebida.
50 sombras
En el departamento de los Kou, un chico pelinegro canturreaba alegremente mientras, ataviado con un mandil y paliacate en la cabeza, hacía sus quehaceres domésticos.
- ¡Big big booty what you got a big booty uh! ¡Big big booty what you got a big booty uh! – Seiya meneaba la cadera al ritmo de la canción mientras barría.
- ¡Oye tú Seiyacienta! – le gritó su platinado hermano – no has lavado los trastes.
- ¡Yo no soy tu chacha para andar limpiando tus desmanes! – le contestó molesto – deberías de hacerlo tú que acabas de poner platos sucios en el fregadero.
- Da la casualidad, Seiya Minaj, que hoy te toca a ti limpiar toda la casa. Cuando me toque a MÍ, entonces lo haré – le contestó el platinado, recargado en la puerta de la cocina.
- ¿Y por qué Minaj? – preguntó curioso Seiya.
- Pues por la canción… - Yaten rodó los ojos.
Taiki se encontraba sentado en el comedor, leyendo el periódico cuando escuchó la discusión de sus hermanos. Alzó la mirada por encima de sus lentes para corregir al platinado.
- Yaten, Nicki Minaj no canta esa canción, es Iggy Azalea con Jennifer López…
- ¡Da igual quien la cante! Para el caso es lo mismo – dijo el chico molesto, dirigiéndose a la sala y aventándose al sofá.
Seiya soltó un suspiro, armándose de paciencia y siguió barriendo hasta que se topó con algo.
- ¿Qué es esto? – dijo curioso mientras sacaba un libro debajo del sofá. Yaten se asomó a ver qué era lo que su hermano recogía – 50 sombras de Grey, E.L. James… - dijo el pelinegro.
- Ay hermanito, no sabía tus "gustos" literarios – dijo sarcástico el platinado mientras se volvía a acomodar en el mueble y se llevaba las manos atrás de la nuca.
- ¡Cállate! Yo ni siquiera sé que es esto – el pelinegro le dio vueltas al libro - ¡Ajá! Esto era lo que Bombón estaba leyendo el otro día.
- ¿Tú Bombón leyendo eso? Uy, pues no es tan inocente como creí – dijo el platinado desde el sofá.
- ¡Con Bombón no te metas! Ella es muy inocente, además, ni siquiera sé que es esto.
- Así que 50 sombras de Grey eh… - Taiki se acercó a sus hermanos.
- ¿Qué tiene de especial esto? – preguntó Seiya, zarandeando el libro.
- Pues es un libro donde un vato se tira a una vieja duro contra el muro y la azota con todo lo que encuentra en frente…
- Yaten… - el castaño intentaba llamarle la atención, pero el platinado hizo caso omiso.
- …Entonces la vieja termina enamorándose del vato que la golpea.
- ¿¡Y esto estaba leyendo mi Bombón?! – Seiya tenía un tic nervioso en el ojo.
- Si, tu Bombón es una pervertida de lo peor – le dijo maliciosamente Yaten.
- Pues creo que tu noviecita no se queda atrás hermanito, porque aquí dice "Propiedad de Mina Aino" – dijo el pelinegro, señalando el nombre de la chica en la primera hoja del libro, mientras el platinado se levantaba rápidamente de su asiento.
- ¡Basta los dos! – bufó Taiki – Ese libro habla sobre la relación de un hombre rico y una jovencita a la cual induce al mundo del bondage y el sadomasoquismo, y terminan enamorándose. Es un libro muy de moda en estos días.
- Si ya me di cuenta… - dijo Seiya – y por cierto, ustedes dos están muy bien enterados, ¡par de picarones!
Taiki y Yaten sintieron como el color subía a sus mejillas.
- ¡Díganme! ¿Ya lo leyeron, verdad? – les interrogó el pelinegro.
- No precisamente… - contestó Yaten, rascándose la cabeza.
- ¿Entonces? – preguntó curioso Seiya.
- Es que…- el platinado chocaba sus dedos índices – ya viví mis 50 sombras con Mina…
- ¡¿Qué?! – preguntaron asombrados sus hermanos
- ¡Diablos! Cómo lo oyeron, ¿qué no se lavan bien las orejas? – dijo ceñudo y sonrojado Yaten.
- ¿No me digas que tú también con Amy? – preguntó anonadado Seiya.
- Pues… - el castaño desvió la mirada, sintiéndose abochornado.
- ¿¡Y por qué yo todavía no?! – gritó desesperado Seiya, jalándose el cabello.
- Por tarado – le respondió Yaten, quien tenía recargado el rostro en la mano.
- ¡Un momento! – dijo el pelinegro, con una sonrisa
- ¿Qué? – preguntaron sus hermanos.
- Al gran Seiya Kou se le está ocurriendo una idea muy genial.
- Ay no… - dijo Yaten
- Ahí vamos de nuevo – completó Taiki.
Que tal Bombones!
Bueno pues aquí está el segundo capítulo de esta historia, la cual espero sea de su agrado.
Muchas garcias a quienes me han leído, gracias a Andreita Kou, Milagros Montero, Serenity Rose Kou (si si, la escritora de Sr. y Sra. Kou *-* que emoción!) y a Bombón Kou, y en facebook a Majho Durán, Mirel GutArch, Lizbeth Vara, Patricia Astudillo y Rosalie Rowen!
No se olviden de pasar por mis otros fics y por mi página en Facebook, me encuentran como Gabiusa Kou!
Nos leemos el próximo miércoles! Besos estelares y viva México :p
