Esperó hasta que Malfoy diera alguna señal de querer verle, sabía que sus opciones eran prácticamente nulas, pero de ahí a ofrecerse había un gran paso.

No se hizo esperar mucho, dos días después entre sus libros en clase de encantamientos apareció una nota.

" A las 12 en la torre de Astronomía, L."

Cómo había llegado la nota a su libro era una incógnita, lo que sí le quedaba claro es que el rubio iba tres pasos por delante de él y eso no le hacía la mas mínima gracia.

Nuevamente, todos dormían, gracias a Merlín aún no había tenido que inventar ninguna historia inverosímil para salir a hurtadillas del dormitorio que compartían.

Acompañado por el mapa, consiguió llegar a la torre sin muchos problemas, esto no se aplicaba a los que estaba teniendo para poder controlar sus nervios. No recordaba haber estado tan nervioso nunca, ojalá hubiera podido dar media vuelta, meterse en su cama calentita y comenzar el día hasta arriba de deberes como todos los días.

Fue consciente que con esos pensamientos solo se hacía más débil, la táctica debería ser estar por encima de aquella situación. Como si de una redacción de 30 pergaminos se tratara y en cuanto antes se pusiera con ello, antes acabaría y seguiría con otra cosa.

El rubio ya estaba allí, hierático y altivo, sus ojos color plata le miraban con intensidad.

—Lobo listo—fue lo que dijo. Pero tal y cómo lo dijo, Remus siendo el lobo se sintió automáticamente un corderito que iba directamente al plato del lobo.

Era una desgracia, al menos en esos momentos, que la agresividad que se le vinculaba al lobo, todo aquello por lo que era temido y juzgado, jamás se hubiera revelado en su condición humana. No es que hubiera tenido contacto con otros cuando se transformaba, salvo por su tres amigos, que siempre le acompañaban en su forma animal.

—Déjate de juegos, Malfoy.—Que lo aceptara no significaba que estuviera complacido—.Aquí estoy.

Sólo había visto dos veces el brillo devorador en los ojos del rubio, pero pensó que le costaría acostumbrarse a él, era totalmente imposible de casar ambas imágenes, Lucius Malfoy podría haber sido una estatua de piedra, jamás le había visto hacer grandes ademanes, ni levantar la voz, nada tan llamativo como ese brillo en su rígida mirada. Y aún así, era un líder nato, llegó a pensar si no tendría algún tipo de don telepático con el que se hicieran cumplir sus órdenes.

Pensando aquello se dio cuenta, avergonzado, que quizás él sí había prestado más atención de la que había creído al mayor, y sin poder evitarlo el rojo perló sus mejillas, ese sentimiento no le gustó. Y menos la ladina sonrisa que apareció en los labios de Malfoy, una sonrisa así no auguraba nada bueno. Y sin querer, retrocedió un paso. Paso que dio el rubio hacia él, "Mierda" pensó, no era así como quería sentirse, la presa de un majestuoso gato a punto de ser atrapado. Imponiéndose a su cuerpo, hizo que éste diera un paso hacia delante, una plateada ceja se levantó en señal de asombro. No era el único que no esperaba aquello. "Bien, mucho mejor así" pensó.

—Ven—le dijo Malfoy, y contra todo pronóstico su cuerpo fue directo hacia él. Sin lugar a duda, el rubio platino tenía algún tipo de magia interna.

Les separaban menos de cinco pasos, y los recorrió lento pero sin pausa, separados por escasos centímetros, sintió al Slytherin rodearle, pero nada de él se había movido. Dos años mayor, y al menos 10 cm más alto, Malfoy se erguía imponente delante de él.

—Bésame—dijo con una voz que le hizo estremecer todo el vello de su cuerpo.

Elevándose sobre las puntas de sus pies, y sin saber bien lo que debía hacer, posó sus labios sobre los pálidos y finos del otro, un leve roce, y su corazón latiendo vertiginosamente.

Esperaba haber encontrado sus labios, fríos y duros como parecía ser todo en él, pero que equivocado había estado, un calor inundó sus labios llenos de una suavidad que no había experimentado nunca. Aquello no se suponía que debería gustarle, pero una vez hecho el contacto, no le parecía para nada malo.

Una mano grande, agarró su nuca, inmovilizándolo, atrayéndolo más hacia el otro, otra mano se colocó en su cintura. Era cálida, podía sentir ambas en su cuerpo que no sabía que hubiera estado tan helado. Los labios del rubio, devolvieron el tímido beso con uno mucho más atrevido y posesivo. No pudo negar que aunque extraño era bastante placentero notarlos moviéndose sobre los suyos.

El calor que provenía de su contacto se fue extendiendo por todo su cuerpo, nunca había tenido un gran apetito sexual, como si demostraban sus amigos, no es que tuviera un gran concepto de sí mismo en cuanto a lo físico y a lo que podría ofrecer a una posible pareja. Por ello, y con las nulas señales de interés hacia él, no había querido profundizar en el tema.

Sirius se había reído de su condición asexual, ya que hasta Peter había tenido mas contacto con el sexo femenino que el licántropo. Pero como en muchos otros aspectos sus amigos no le insistieron más, él era así y así le aceptaban. ¿ Aceptarían el rumbo que estaba tomando este acercamiento con el rubio? ¿Lo estaba aceptando él mismo?

Necesitaba respirar e intentó separarse de Malfoy, que al principio reticente, no quería soltarlo. Más curtido en la materia de besar que Remus, no se había olvidado de respirar en el proceso.

Le dejó separar sus labios para tomar aire, pero no le soltó ni le dejó separar sus cuerpos. Se concentró en los labios que antes eran de un suave color rosado y ahora parecían mucho más rojos y vivos, humedecidos y entreabiertos.

No se suponía que aquello fuera a gustarle, al menos no cuando se sintió acorralado por la demanda de alguien que sabía de su secreto. Pero debía reconocer que si esto era lo que iba a pedirle a cambio de guardarlo no veía gran problema en poder seguir haciéndolo.

El suave aliento que recibió le hizo levantar la mirada, aquellos ojos plateados parecían haberse fundido un poco y tener un brillo maleable, le gustó esa nueva consistencia que habían tomado.

—Continúa—dijo Malfoy con una voz mucho más ronca.

Realmente lo hubiera hecho solo, se dijo a sí mismo. Volvió a hacer contacto con sus labios, acomodándose un poco sobre la cadera del rubio, para no estar completamente en equilibrio. Esta vez aunque él inicio el beso igual, el otro fue mucho más agresivo al devolverle el beso, obligándolo a abrir su boca para introducir su lengua dentro, al contacto de sus lenguas no supo bien como reaccionar. Húmeda y caliente sintió como le tanteaba, introduciéndose más y más, haciéndole perder un poco la noción de lo que estaba sintiendo.

Pero aún así la voracidad del rubio le arrasó por completo, él que nunca lo había hecho antes se sintió sobrepasado por las sensaciones, por la pasión, aquello lo identificó cono antes sus amigos lo habían llamado. Por el empuje del rubio, que se introducía dentro de él con su demoledora lengua, que le tenía agarrado hasta poder sentir cada parte de su cuerpo. Y sin poder contenerse, un temblor le recorrió todo el cuerpo, un temblor que no podía dominar, que le hacía sentirse vulnerable en una situación que se le escapaba de su control.

Malfoy, notando ese movimiento involuntario de su cuerpo, lo separó de sí, mirándolo con unos ojos que rápidamente iban volviendo a la dureza tan conocida en ellos.

Hizo un ruido de disgusto y se apartó completamente de él, dándole un último vistazo y como la última vez, se marchó sin decir nada. Dejándole tembloroso y humillado.

Él no había pedido esto, no era experto en esta materia, si le hubiera probado en otro terreno quizás hubiera podido defenderse mejor.

Él temblor fue desapareciendo por otra sensación dentro de sí, rabia, se sentía rabioso de haber sido tratado así, de estar contra su voluntad dejado en esa torre helada, cuando hacía segundos se había encontrado tan cálidamente protegido.

Una vez recompuesto, volvió a su dormitorio, aún con los labios hinchados y con la esperanza de que el rubio le dejara en paz.

Convocó su pijama antes de entrar al dormitorio para tener la excusa de haber ido al baño si se encontraba con alguien dentro de la sala de Gryffindor o en su dormitorio.

Y efectivamente, cuando estaba tumbándose en su cama, apareció la cabeza de Sirius entre los cortinajes.

—¿Qué está pasando, Remus?—dijo con un rostro preocupado y soñoliento.

—Nada, Canuto—dijo levemente—.Sólo es que no me encuentro bien.

Sin decir nada más, Sirius se tumbó a su lado, no era la primera vez que dormía con él cuando tenía pesadillas o se encontraba mal, y agradeció el gesto del moreno hacía que se sintiera todo un poco menos real, el olor de Sirius, estaba arrastrando el otro más sutil que le había inundado en la torre de Astronomía.

—Duérmete, Yo cuidaré de ti—le dijo en susurros Sirius a un Remus prácticamente dormido.

Al despertar, Sirius ya no estaba en su cama, pero sí mantenía su olor, reconfortándole aún de los sueños tan vívidos que había tenido esa noche.

Toda esta historia con Malfoy le estaba desquiciando, y por otro lado, le había gustado la sensación del beso, siempre y cuando obviara que lo dejó tirado en la torre sin decirle ni adiós, eso sí que no lo añadiría a su lista de cosas dignas a repetir.

Su idea inicial de aburrir al rubio con su inexperiencia parecía estar funcionando, sonrió al darse cuenta de que algo tenía de bueno la situación, y con este nuevo estado de ánimo encaró el día. Clase de pociones a primera hora, ningún problema.


Al tenerla prácticamente acabada, actualizo esta historia sin que pase ni siquiera una semana.

Espero que os haya gustado.

inesUchiha: me alegro mucho que te guste, realmente esas son mis parejas favoritas, Sevius, Remucius y Thorki, y como no el, Drarry. Las demás, bueno, si están bien escritas las leo. Es verdad que hay poco sobre estos dos en la época escolar, también es complicado porque por la diferencia de edad ellos creo que solo coinciden 1 año. Por lo que lo he modificado para que estén en edades más afines para este tipo de historias. Espero que te guste la continuación.

Gracias a todos por leerla y por dejarme vuestros comentarios, me hacen verdaderamente feliz.

Ah, por si a alguien le quedaba alguna duda: nada del mundo de Harry Potter me pertenece, yo solo hago a sus personajes mover las caderas. ;)

Besos, Shimi