Capítulo 2

"Mi ángel"

Desperté en un lugar con gran luz, sin embargo esa luz no me cegaba, al contrario, me reconfortaba y mis pupilas se sentían agradecidas

- Qué bueno que despertaste al fin - me dijo una voz que no reconocí

Un hombre de traje estaba sentado en un sillón que hacía tono con toda la sala blanca donde me encontraba

- ¿Dónde estoy? – pregunté adormilada

- Todos hacen la misma pregunta ¿Que no tienen imaginación?

- Lamento si te incomoda pero es la pregunta más obvia

- No, también hay otras como: ¿Estoy muerta?

- ¡¿Estoy muerta?! - me levanté de la cama donde me encontraba de un salto por la sorpresa

El hombre empezó a reírse a carcajadas

- Yo no le encuentro la gracia, dime... ¿Eres tú la muerte? – Tartamudeé aunque tampoco me sentía asustada o molesta por su reacción

- ¡No! ¿Cómo se te ocurre? – se ofendió – Si yo fuera la muerte no tendría alas – me hizo gestos de desaprobación

- No tienes alas – recalqué tranquila

- ¿Cómo que no?... – Pensó unos instantes viendo su espalda al final – ¡Ah! Lo siento, tienes razón, es que... a veces es un tanto incómodo traerlas todo el tiempo – se excusó

Pude ver entonces que de su espalda salían dos cúmulos blancos que crecían segundo a segundo hasta desplegar dos hermosas alas como las de un gran ave

- ¿Un ángel? - pregunté segura

El lugar donde estábamos se transformó repentinamente en un estudio de televisión donde pasan programas de concursos de preguntas y respuestas y pude ver al ángel y cientos de personas que aplaudían y gritaban felices mientras miles de luces parpadeaban

- Y la respuesta es... ¡Correcta! – dijo como todo un conductor y con una gran sonrisa en los labios

De nuevo el lugar se transformó convirtiéndose en la sala blanca

- ¡Vaya! Te tardaste – dijo suspirando

- Pero... si tu eres un ángel, entonces yo... estoy muerta

La palabra salió más fácil de lo que creí

- Mmmm... No exactamente ¿sabes? – contestó acercándose a mí y rodeándome con su brazo por encima de los hombros – Veras... Mi jefe... ¿Cómo te lo digo? – Se preguntó a sí mismo y como en una plática interna se contestó de la misma forma – mejor te lo muestro

De nuevo, por segunda vez, la sala blanca desapareció y a nuestro alrededor un cuarto de hospital con muchas enfermeras y médicos se movían apresuradamente

- ¿Por qué vinimos aquí? – pregunté confundida

- ¡Ups! Aún no controlo muy bien esto pero es que... estas viendo hacia el lugar equivocado – La voz del ángel detrás mío me hizo voltear para verlo pero lo que descubrí es algo para lo que nadie está preparado...

Era... yo... recostada sobre una cama... Mis padres estaban junto a mí... Mamá rezaba tomando mi mano y un rosario y mi papá la sostenía por los hombros con lágrimas en los ojos. Me acerqué a ellos lentamente. Estaba frente a los seres que me habían dado la vida y ahora oraban por que no fueran ellos quienes me vieran morir...

- Nunca los vi así jamás – comenté al ángel que estaba sentado ahora en un sillón café chocolate – Mamá pocas veces lloraba tan amargamente y papá ni siquiera lloraba. Él es un hombre muy fuerte y ella una mujer con gran sentido del humor...

- Bueno, si ellos se ven mal deberías verte tu – dijo el ángel haciendo gestos de desaprobación al verme

- Es verdad – me dije a mi misma. Mi cuerpo inerte y con miles de raspones, tubos y yesos, yacía en una cama como prisionero de esas sábanas blancas

- ¿Qué me pasó? – le pregunté al ángel

- ¿No lo recuerdas? – investigó por primera vez serio

Imágenes fugaces llegaron a mi mente haciéndome recordar todo, absolutamente todo

- ¿Gema está bien? – pregunté intrigada

- ¡Niña por Dios! – volvió a su tono habitual – ¿Tu estas en cama casi muriendo y te preocupas por una chica que probablemente ni te agradezca que le hayas salvado la vida?

Ahora fui yo quien hizo gestos de desaprobación

- ¿No se supone que un ángel es amoroso, bondadoso, amable, servicial, puro...?

- Ya entendí el punto – interrumpió

- ¿Entonces porque tú eres todo lo contrario?

- Oye... yo sólo hago mi trabajo – se excusó – Y haz pasado la primera prueba

- ¿Primera prueba? – me confundí

- Sí, primera prueba... ¿Alguna otra pregunta? – truncó el tema sin darle importancia y yo tampoco quería darle molestias a sabiendas que me lo explicaría todo cuando quisiera y no cuando yo se lo pidiera

- ¿Ellos van a salir adelante, no? – pregunté después de un tiempo de silencio

- ¿Quiénes? – preguntó intrigado mientras jugueteaba con algo que llevaba en las manos

- Mi familia – respondí

- ¿Por qué lo preguntas? – volvió a pregunta intrigado

- No quiero que sufran mi muerte

- No tienen por qué hacerlo, no estás muerta

- Pero, si estoy con un ángel, estoy viendo mi cuerpo casi sin vida y me estás haciendo todo esto es porque quieres que me dé cuenta de mis errores para después llevarme al juicio ese tan famoso

- ¿Juicio ese tan famoso? Ja - se burló – ¿Qué? ¿Ya te habías muerto con anterioridad?

- No – respondí confundida frunciendo el ceño

- ¿Entonces? ¿Cómo sabes que los tramites deberían ser esos?

- Pues eso dicen las personas

- ¿Y ellos ya se han muerto?

- No lo sé

- Pues no, esos no son los tramites – Aseguró divertido por nuestra charla - ¿Cómo pueden ser tan chismosos? – Se dijo a sí mismo

- Si no es así, entonces ¿Que hacemos aquí? – lo reté

- No lo sé... ¿Qué hacemos aquí? – devolvió la pregunta y lo miré incrédula

Una nueva persona entro, era un medico que revisó los aparatos y su funcionamiento estable. Miró su registro ante los ojos cautelosos y suplicantes de mis padres

- ¿Cómo esta doctor? - preguntó mi padre preocupado

- No voy a mentirles, su hija está muy grave, tiene un derramamiento interno, fuertes fracturas en las costillas, piernas, cadera y cabeza. No sabemos si pueda resistir una operación en el estado que esta
Mi madre rompió en llanto y mi padre la abrazó fuertemente

- ¿La operación la ayudaría?

- Si es que la intervención no la mata…

- ¿Qué posibilidades hay doctor?

- Un 20% de probabilidades de salvarla. Aunque con la operación solo pararíamos el derrame, que es lo más grave en este momento

- Haga la operación doctor – pidió mi madre que hablaba por primera vez entre sollozos

- Haremos lo posible, se lo aseguro – dijo el doctor saliendo al instante y avisando que necesitaban quirófano

- ¿Sobreviviré?

- No lo sé... ¿Sobrevivirás? – otra vez su tono retórico

- Se supone que tu eres el ángel y deberías saberlo

- Yo soy el ángel – contestó desinteresadamente – pero la que va a estar en quirófano dentro de... un par de minutos, eres tú... ¿Sobrevivirás?

- ¿Me estas tratando de decir que la que decide si vivo o muero soy yo?

- No lo sé... ¿Te estoy tratando de decir eso? – Puse los ojos en blanco antes su comentario

Pude ver como los camilleros entraban al cuarto para llevarme y como mi madre me daba un beso en la frente. Toqué con mis dedos el lugar exacto como si de verdad lo hubiera sentido.