Debo decir que tenía esto escrito desde hace casi dos meses más o menos, no lo recuerdo exactamente -puede que sea más o menos tiempo XDD- sin embargo, lo publico hasta ahora porque he podido darme un tiempo para hacerlo, y antes de que terminen las vacaciones de navidad o antes de que se descomponga mi laptop again :'v
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Este OS va dedicado a mis amadisimas chicas del Barrio.
Ammi mi tituladora personal, la cual eligió el título de este OS
Chachos mi inspiración, pues me da ideas cuando hablamos de cualquier tema random XD
Jaiku mi consentidora, porque me da gashetitas y amorsh aunque haya tenido un día largo en la U
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Disclaimer: Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima.
~ Aclaraciones y/o Advertencias ~
• UA
•OoC (?)
• Paring crack (Lyredy - Aka Lyon x Meredy)-leer bajo su propio riesgo avisados están-
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draw me like one of your french girls
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Revisó todo por última vez, Meredy estaba a punto de llegar y debía alcanzar la perfección. Hacía tres meses que no se veían puesto que ella había aceptado un trabajo en Magnolia, Juvia la recomendó y debido a su noble corazón, su amada correspondió de inmediato a su confianza. Claro que primero pidió su opinión, la cual fue un rotundo sí, él quería que ella fuera exitosa pues sabía lo inteligente y capaz que era así que no había podido retenerla aun cuando la extrañaría.
Pero el tiempo se fue volando y su novia llegaría muy pronto, le había llamado para comunicarle que le asignaron un chofer para llevarla del aeropuerto a su departamento por lo que no tenía que ir por ella, eso no le agradó demasiado pero como siempre sucedía, Meredy terminó por convencerlo. Así que se enfocó en organizar una bienvenida digna de ella, una cena preparada por él mismo, velas, música romántica y vino blanco — el preferido de su querida —.
El timbre de la puerta anunció la llegada tan ansiada, se dirigió a abrir casi corriendo hasta la entrada, nada más girar la perilla la chica abrió la puerta bruscamente y se echó a sus brazos, el gesto lo sorprendió pero de inmediato rodeó su cintura con sus brazos.
— ¡Lyon! — le llamó emocionada sin soltarle ni un poco.
— Te extrañe.
La chica se separó solo un poco para verle el rostro, tenía una sonrisa adorable y la mirada brillante de anhelo.
— Yo también te extrañe.
Y entonces le dio un beso, no se resistió ni un poco, acarició lenta y profundamente su boca, era tan dulce como recordaba y él había extrañado su sabor. Al separarse se sonrieron, él cargó la maleta de su novia y la llevó hasta su habitación mientras Meredy colgaba su abrigo en el perchero de la entrada.
— ¿Ya han terminado las remodelaciones?
Antes de marcharse, ambos habían acordado hacer varias modificaciones a su apartamento, aprovechando su ausencia se llevaron a cabo todas y cada una, era de esperarse que Meredy preguntase por ello.
— La cocina, el baño y mi estudio ya están terminados — le informó — a la terraza solo le faltan las plantas que aún no elijes.
Regresó hasta la sala donde la fémina se encontraba sentada, con los pies descalzos sobre el sofá.
— Uhm no he pensando que flores escoger — dijo una vez se reunió con ella.
— Acabas de regresar, no te apures.
Él no gustaba de presionarla además de que no era de vital importancia que la terraza estuviera terminada en un periodo corto de tiempo. Meredy recargó su cabeza en su hombro y la abrazó para quedar más cómodos.
— ¿Ya has trabajado en tu nuevo estudio?
Su novia era la mayor fan de su arte, al inicio se había especializado en esculturas pero luego de ir a la universidad había tomado afición el dibujo y la pintura, ahora tenía la costumbre de bosquejar en papel sus esculturas antes de llevarlas al hielo o cualquier otro material en que trabajaría.
— Solo he hecho un par de bosquejos — dijo — creo que mi inspiración se fue contigo, mi musa.
Meredy soltó una risita que a él se le antojaba tierna y risueña, tenía el encanto de una niña pero cautivaba como la de una mujer.
— Muéstrame tus dibujos — le pidió — además quiero ver como quedo todo.
Le hizo un gesto de lo más irresistible así que terminó por acceder a pesar de que él hubiera preferido quedarse en el sillón o pasar a cenar. Avanzaron por el pasillo hasta llegar casi al final y giraron a la derecha, abrió la puerta, encendió la luz y le cedió el paso a su novia.
El estudio era amplio y completamente blanco, de ese modo aprovechaba la luz de los ventanales, tenía dos mesas fijas, una de aluminio y otra de madera, además de una tercera que era móvil en la cual dejaba las herramientas para cada trabajo. En la esquina inferior derecha tenía una pequeña área con una pequeña mesa de centro y un sofá dual, aquella era mayormente usada por la fémina de cabellos rosáceos pues en ocasiones se sentaba ahí para mirarlo trabajar, otras se sentaban ambos y tomaban una pequeña merienda.
— ¿Qué opinas? — le preguntó en cuanto ella terminó de recorrer el estudio.
— Me encanta — le sonrió por sobre el hombro — creo que te sentirás aun más cómodo al trabajar.
También lo sentía así, la decoración y la distribución habían sido obra del contratista pero debía de admitir que logró plasmar todos sus gustos y solventar todas sus necesidades.
— Ahora enséñame lo que has dibujado.
Negó ligeramente mientras sonreía, no cabía duda de que Meredy era entusiasta y lo animaba demasiado, no obstante, se dirigió a su archivador para buscar sus trabajos.
— Mientras tanto platícame como estuvo tu vuelo.
Aprovechó la ocasión para preguntarle pues con todo no había tenido oportunidad y quería estar al tanto de cómo le había ido.
— Estuvo bien, realmente fue un viaje tranquilo, incluso de ida.
— Me alegra mucho, Med.
Habló con sinceridad, su vista dio con la carpeta donde había guardado los bosquejos y la sacó del cajón, la dejó sobre la mesa de aluminio y comenzó a revisar el contenido para dar con las últimas hojas. En cuanto encontró lo que buscaba se giró hacia su novia y entonces las hojas cayeron al suelo mientras él tragaba duro.
— Píntame como a una de tus chicas francesas.
El sensual tono de su voz no hizo más que aumentar su excitación, Meredy estaba recostada sobre el mullido sofá con el cabello esparcido sobre el descansabrazos pero eso no era lo que lo había encendido tan abruptamente sino el hecho de que estaba completamente desnuda, salvo un pequeño collar que él le había regalado en su más reciente aniversario.
— ¿Meredy?
No sabía realmente como reaccionar, estaba confundido pero a la vez quería abalanzarse sobre ella y es que por el dios serena, su novia era la mujer más sexy y deseable del mundo.
— Oh vamos, tu dijiste que era tu musa — se quejó haciendo un mohín.
— Lo eres — aseguró — solo me has sorprendido.
Y vaya sorpresa, no se había imaginado que ella quisiese intimar luego de un viaje de tres horas, hizo a un lado ese pensamiento y sacudió un poco la cabeza, eso no tenía importancia ahora. Avanzó hasta llegar a su lado sin dejar de mirarla ni un segundo, las manos femeninas recorrieron con suavidad su cuello, pechos y abdomen; era demasiado erótico ver a su novia tocarse de esa forma.
Se inclinó dispuesto a besarla pero esas mismas manos lo apartaron sin dudar, confuso buscó su mirada y Meredy sonrió casi malvada.
— Quiero que me pintes.
Se contuvo para no gemir de inconformidad, era una tortura lo que le estaba haciendo. ¿Cómo pretendía que se concentrara si ella lo tentaba de esa manera?
— ¿Realmente hablas enserio? — se quejó, él no era mucho de reclamos pero joder que era hombre y tenía instintos que atender — ¿no me dejaras tocarte hasta que pinte?
— Dejaré que te quedes con el cuadro — dijo como si eso fuera una especie de premio — y luego terminaremos esto en el dormitorio.
Aquello si era un premio, todavía medio disgustado se dio media vuelta y fue en busca de sus materiales, de tanto en tanto miraba a su novia por sobre el hombro, ella tenía la vista enfocada en él y mantenía su postura pero el brillo de sus ojos prometía una pasión arrolladora; y él quería hundirse en ella tan pronto como fuera posible. Por ello decidió no hacer una pintura como tal, la dibujaría y eso sería todo, no podría aguantar todo el proceso de hacer lo primero; una vez tuvo todo a la mano, ordenó sus herramientas sobre la mesa móvil y la acomodó a poca distancia del sofá, después tomó su silla y la situó justo frente a la fémina.
— Voy a comenzar así que intenta no moverte demasiado, cariño.
Meredy asintió y adoptó una pose relajada pero provocativa, luego se mantuvo quieta. Él tomó aire y comenzó a trazar la silueta femenina, luego siguió con el sillón. Una vez listo comenzó a detallar el rostro de su novia, no era la primera vez que la pintaba así que conocía muy bien sus rasgos, su cabello tampoco era nuevo para él así que no le causo trabajo, el verdadero calvario inició cuando tuvo que iniciar con sus pechos.
Su miembro ya estaba duro y el que tuviera que mirar con detalle aquella parte de la anatomía de Meredy no hacía más que causarle punzadas de deseo por todo el cuerpo. Sin notarlo sujeto con demasiada fuerza el lápiz provocando que en uno de sus trazos rompiera el papel, su novia pareció notarlo pues cuando dirigió su vista hacia ella, notó que aguantaba su risa.
— Quizá deberíamos intentar otro ángulo — sugirió.
Uno que no lo martirizara todavía más, pensó.
Meredy no se opuso y se acostó sobre su lado izquierdo dándole la espalda, luego se giró ligeramente para mirarlo, su mano izquierda se posó sobre su melena rosácea y la otra quedó a la altura de sus labios, uno de sus dedos estaba atrapado entre estos. Bien, no había sido buena idea, ahora lo que captaba su atención y libido era el bien torneado trasero de su novia.
Como sabía que ella no estaba satisfecha todavía, arrancó la hoja pasada y la arrugó para lanzarla sobre su hombro, tomó su lápiz de nueva cuenta y comenzó de nuevo. Sin embargo, el resultado fue el mismo, no podía concentrarse debido a su duro miembro, el cual clamaba hundirse en el cálido interior de Meredy. Ella se levantó aun sonriente y caminó hasta él, le quitó el cuaderno de las manos y lo dejo sobre la mesa previamente dispuesta; apoyó sus rodillas a cada lado de sus piernas y se sentó en su regazo.
— Supongo que debería dejarte examinarme — habló mientras cruzaba los brazos bajo sus tetas haciendo que estas quedaran casi a la altura de su boca — quizás así puedas dibujarme.
Ambos sabían que eso era una mera excusa pero a tales alturas no tenía intensiones de discutir, sin más tomo entre sus labios el rosado pezón de su novia, lo acarició con la lengua y lo mordisqueó suavemente, lo cual provocó ligeros gemidos en la fémina.
El peso de Meredy provocaba una excitante presión sobre su sexo, él llevó sus manos hasta su trasero y lo masajeó sin dejar de chupar sus pechos. Quería torturarla un poco, del mismo modo que ella lo había hecho, y no porque fuera malo sino que le excitaba de sobremanera saber que su novia se mojaba por sus caricias hasta el punto en que le suplicaba penetrarla.
La sujetó de las piernas y se levantó de la silla, decidió llevarla de nueva cuenta al sofá, de modo que pudiera "examinarla" apropiadamente. La colocó de espaldas a él, hizo que levantara su cadera y comenzó a acariciar su sexo.
— Lyon...
Gimió en cuanto deslizó un dedo ya humedecido por sus jugos, Meredy tenía los ojos cerrados y las manos hechas puños, totalmente entregada al placer que le provocaba; besó su espalda provocando que se arqueará haciendo que su dedo entrara todavía más profundo.
— ¿Te gustaría que metiera un dedo más?
Le preguntó al oído mientras su otra mano masajeaba uno de sus senos, pellizcando ligeramente su pezón cada que se introducía de nueva cuenta entre sus pliegues.
— Quiero dos — pidió con la voz jadeante.
El rió complacido. — Eres una pequeña glotona ¿verdad?
Meredy quiso refutar pero él calló su reclamo introduciendo sus dedos medio y anular, el pecho femenino subía y bajaba cada vez más rápido, podía sentir la piel de su novia erizarse y sus paredes vaginales contraerse alrededor de sus dedos, señales que le decían que iba a correrse pronto.
— Lyon yo... — la chica jadeó fuertemente — ya estoy toda mojada.
No tenía que ver su rostro para saber que estaba toda roja, ella no era de las mujeres que se avergonzaban fácilmente, sin embargo, pasaba un poco de vergüenza incluso con él cuando comenzaban juegos como el de ahora, pero poco a poco había ido tomando confianza y esperaba llegará el día en que se librara de todas esas inhibiciones.
— Lo sé, has mojado toda mi mano.
— ¡Lyon!
Rió por su reproche, sacó sus dedos de su interior y se quitó la camisa mientras Meredy intentaba normalizar su respiración tumbada todavía en la misma posición. Se deshizo de sus zapatos y calcetines, lanzándolos sin mirar a donde, iba a hacer lo mismo con sus pantalones cuando las suaves manos de la fémina se adelantaron a las suyas.
— Yo lo haré.
Sonrió y le dejó terminar de desvestirlo, el rostro de su novia se veía aún más hermoso con sus mejillas teñidas de carmín, sus ojos verdes no se apartaron de su entre pierna una vez quedo expuesto frente a ella. Meredy pareció tragar duro, estuvo a punto de decirle que no tenía que hacer algo por él empero, ella prontamente se metió su sexo a la boca. Gruñó de gusto cuando la boca femenina abarcó casi por completo su pene, sorbía con fuerza cada que su saliva se acumulaba.
Su larga cabellera rosada se movía al compás de su boca, debido al movimiento varios mechones cayeron sobre su cara, él los apartó y los sostuvo formando una especie de cola de caballo; aprovechando el agarre, instó a la fémina para que fuera más de prisa, debía admitir que no era una experta pero de igual modo disfrutaba mucho de sus caricias. Se deleitó con la imagen de su novia entregada al cien en lo que hacía, sus ojos se habían tornado un poco llorosos pero mantenían el brillo de pasión que notó desde el inicio.
— Med — gruñó su nombre a duras penas — recuerda que aún no termino de examinarte.
La chica liberó su miembro y se limpió las comisuras de la boca con uno de sus dedos, eliminando los restos de saliva, luego lamió eróticamente el mismo mientras le miraba de forma provocativa.
— Los dos sabemos que no vas a dibujarme.
Esa era la mera verdad pero también había logrado comprender que ella no había tenido interés en que la dibujase, todo fue una artimaña para seducirlo y sinceramente no tendría objeciones si adoptaba ese método para lograrlo.
— Tal vez cuando terminemos.
Quién sabe, quizá pintarla luego del sexo sería interesante, no podía descartar la idea. Meredy se recostó una vez más, boca abajo.
— Entonces date prisa — le pidió mientras se inclinaba, quedando a su disposición.
Por su posición podía apreciar su sexo por completo, estaba completamente mojada y más que lista para recibirlo.
— Estas ardiendo ¿verdad?
No espero a que contestara, Meredy tampoco pareció dada a hacerlo, así que cumplió su deseó y la penetró de una estocada; como había previsto, ella estaba lista para él. Se deslizó con facilidad al tiempo que la sostenía de la cadera con ambas manos. Su novia por su lado, echó la cabeza hacia atrás, sus manos se aferraban a uno de los cojines del sofá que hizo a un lado para hacer espacio.
— D-despacio.
Él se deleitó con la erótica imagen de su novia, sus ojos cerrados, el sube y baja de sus pechos, el ruido de su respiración y el modo en que susurraba su nombre cada vez que entraba hasta lo más hondo de ella.
— Eres tan suave y cálida.
Se inclinó para susurrarle aquello, provocando que su miembro se hundiera por completo en Meredy, deslizó sus manos por sus axilas hasta llegar a sus apetitosos pechos, los masajeo y rosó sus puntas con sus pulgares, todo eso hizo que los bajitos gemidos de ella se convirtieran en sonoros jadeos y algunos gimoteos.
— Quiero...
— Dime cariño — la animó sin dejar de embestir cada vez más contundente. — Dime qué quieres y te lo daré.
— Quiero ir arriba.
Apenas lo dijo hizo que se tumbara y tomó el mando por sí misma, era la primera vez que su novia actuaba de ese modo pero sorprendentemente eso no hizo más que excitarlo a un nivel insospechado.
Meredy comenzó a moverse con cuidado, mantenía un ritmo parsimonioso que lograba hacerle sentir como sus paredes vaginales se contraían al rededor de su pene, en cada estocada. Lyon era por lo general, algo silencioso en sus relaciones pero mientras el exuberante cuerpo de su novia se mecía justo frente a él, se oyó mascullando súplicas y palabras excitantes.
Llevó sus manos a sus caderas por segunda vez, ayudándola a seguir un ritmo totalmente distinto, más rápido y contundente.
— Así, mueve un poco más, Med.
La fue guiando con sus palabras y ella pareció entenderlas a la perfección, pronto lo montaba como toda una experta, como si hubiera logrado encontrar la forma ideal para que sus cuerpos encajaran el uno con el otro.
Meredy se estremecía de placer a cada segundo, sus ojos se notaban llorosos y su voz se tornó un poco ronca. Estaba a punto de correrse y él iba por el mismo camino, ella cerró los ojos mientras sus manos acariciaban sus pechos, completamente ajena a las palpitaciones de su miembro en su interior.
— Meredy — le llamó pero la fémina seguía sumida en su éxtasis — si no te apartas ahora yo...
— Córrete dentro.
Ella abrió los ojos y lo miró, estaba segura pero él no, es decir, habían acordado protegerse durante cualquier acto sexual, al menos hasta que estuvieran casados y desearan tener hijos.
— Quiero que me llenes — colocó sus manos sobre su pecho y lo besó, tal parecía que no aceptaría una negativa.
Quiso aguantar pero terminó entregándose a ella para llegar al clímax en grandes oleadas de placer. Meredy se retorció y se arqueó mientras decía su nombre, ella también se había corrido. Visiblemente cansada, su novia cayó sobre su pecho, a la altura de su desbocado corazón, él le acarició la espalda y la beso en la coronilla antes de interrogarla.
—¿Qué ha pasado, cariño?
— Yo... —la notó nerviosa de repente — he empezado a usar pastillas anticonceptivas.
— ¿Por qué no me lo habías dicho?
No era un reclamo pero estaba acostumbrado a que le contará todo, así que se sintió un poco decepcionado.
— Fui al ginecólogo en Magnolia — habló y alzó la vista para mirarlo — tres semanas luego de mi llegada debía tener mi periodo pero tuve un retraso.
Debido a que vivían juntos y mantenían relaciones sexuales desde hacía un año, estaba al tanto del ciclo de su novia, conocía las fechas en que menstruaba y sabía que no era muy común el que tuviera retrasos.
— Estaba asustada — confesó visiblemente culpable — recordé que lo habíamos hecho antes de mi partida y bueno, como fue tan rápido no nos protegimos.
Recordaba ese día, debido a que era consciente de que no la vería en muchos meses había terminado seduciendo a Meredy poco antes de que abandonaran el departamento rumbo al aeropuerto. Él solía tener preservativos en el dormitorio pero aquella ocasión no paró para buscarlo uno.
— Oh mierda — no solía decir malas palabras pero no había otra expresión que pudiera usar para expresar lo idiota que se sentía — Med lo siento.
— No, no es tu culpa — tomó su rostro entre sus manos y lo obligó a mirarla — yo tampoco lo recordé, fue un error de ambos.
— ¿Y qué pasó? — la culpa dio paso a la preocupación — ¿qué te dijo el ginecólogo?
— Al parecer se debió al estrés por el nuevo trabajo — le explicó calmada — pero me recomendó tomar las pastillas por si nosotros... nos dejábamos llevar otra vez.
Aquello debió tranquilizarlo pero lo cierto es que seguía sintiéndose mal por semejante descuido.
— Creo que tomaste la decisión correcta, cariño.
Intentó sonreírle pero solo logró que Meredy frunciera el ceño.
— Fue un descuido pero no paso a mayores — le riño ligeramente — no te martirices.
Lo besó suavemente mientras sus manos recorrían sus mejillas hasta llegar a su cuello, entonces se abrazó a él.
— Pero sabes... — escondió su rostro en el hueco de su hombro — luego del miedo inicial, yo... me ilusione con la idea.
— ¿Enserio?
— Si — volvió a mirarlo, esta vez sonriente — me di cuenta de lo mucho que me gustaría tener un hijo contigo.
— A mí también me gustaría.
No fue capaz de confesarle que él pensaba bastante en la idea, no solo desde que comenzaron a compartir piso sino desde que ella aceptó ser su novia.
— ¿Eso es una proposición? — preguntó jueguetona.
— Tal vez — dijo y le guiñó un ojo.
Meredy rió risueña, como cada que él se mostraba coqueto, siempre le había funcionado ser así con las mujeres pero su amada era la excepción, desde que se conocieron fue inmune a sus encantos o al menos lo fue hasta que logró conquistarla.
— Lamento que tu cena se haya enfriado.
Fue hasta entonces que cayó en cuenta en eso, luego de todo el tiempo pasado era seguro que ya la comida estaría fría.
— No lo sientas, fue por una buena causa.
— De todas maneras me apetece cenar ahora.
Él no quería levantarse y mucho menos salir de ella, sin embargo, no podía negar que también estaba hambriento.
— Vistámonos y regresemos al comedor ¿te parece?
La fémina aceptó y fue la primera en levantarse, al inclinarse para tomar su ropa, su semen se deslizó fuera del interior de Meredy, la visión fue totalmente morbosa mas se obligó a apartar la mirada.
— Iré por algo para que te limpies.
Raudo salió del estudio, el baño estaba cerca así que no tardó más de un minuto en ir y volver.
— Toma — le extendió una suave toalla limpia, Meredy la tomó y se limpió dándole la espalda.
Cuando ambos estuvieron vestidos otra vez se dirigieron al comedor, se sentaron para comer la cena, la cual recalentaron en el microondas.
Después se acurrucaron en el sillón con una copa de vino cada uno, hablaron un poco sobre lo que habían hecho durante los meses que no se vieron, en resumen todo era tranquilidad hasta que en un descuido Meredy terminó con la blusa mojada debido al mismo vino. Rápidamente se quitó la blusa y la revisó para evaluar el daño, todo sin notar como sus pezones empezaban a notarse bajo el sensual sostén rojo que llevaba, Lyon clavó su mirada en aquella zona sin intentar disimular.
Al notar su penetrante mirada, ella lo miró.
— Podríamos estrenar la cocina.
Aceptó de inmediato aquella irresistible propuesta, cargándola por la cintura mientras comenzaba a mordisquear la punta rosada de su seno aun por arriba de la tela.
— Luego seguiremos con el baño y terminaremos en el dormitorio — le susurró al oído, se anotó una victoria más cuando Meredy se estremeció.
— Espero que no planees hacer lo mismo con la terraza.
La sonrisa divertida de ella se borró en cuanto vio su expresión, odiaría que alguien pudiera ver a su Meredy, sin embargo, era excitante imaginársela desnuda bajo la luz de la luna.
— Deberías escoger unas plantas frondosas si no quieres que nos descubran.
La fémina le espetó con la mirada y rió por ello, a veces era muy fácil jugar con ella, aunque tal vez podría convencerla con un poquito de esfuerzo.
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Notas de autora:
Creo que hay poquisimos fics lemon Lyredys y por eso quise hacer el mio -a pesar de que no me considero buena para este-, además también quise explorar las facetas sensuales de Lyon y Meredy porque -again- creo que casi nadie lo hace uvu
En fin, no me enrollare más porque ya es tarde y empieza a darme sueño sin contar que todavía voy a contestar reviews so XDD mejor dejo cortas las notas XDD
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Respondiendo reviews:
Chachos Bane: Morra me alegro mucho que te gustara 7u7r ame tu señor review y todo lo que hay en el. El Gajuvia BROTP siempre tendrá espacio en mis fics morra y que mejor que nuestro Gajeel para animar a la Shuvea 7u7r Gracias por tus lindas palabras me alegras cada que veo un review tuyo :3
Bisous: Creo que realmente a Gray no le desagrado vivir con Juvia, lo que no le gustaba tal vez era el como todos lo sacaron de contexto -sabemos como es de penoso- pero no dudo que de ser necesario aceptaría otra vez. Como la relación de Gajeel y Juvia es una de mis favoritas obviamente tuve que ponerla, claro que sé que Erza conoce a Gray pero a mi nade me saca de la cabeza que Juvia también lo conoce, porque todos sus momentos solo han sido de ellos, es normal que Erza no supiera que tanto se conocen el uno al otro. Me alegra que te gustara un montón el fic *corazón* Gracias por tu review *otro corazón*
: Gracias por tu review! Me alegro que te gustara!
Diluvio-sama19: La verdad es que pensé hacer algo bien sad pero tampoco es mi estilo por eso es que al final a Gray no le pasa nada, simplemente se queda como un mal entendido pero ya tenía pensada la escena so no la suavice XDD Gracias por tu review linda! *corazón*
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En fin, basta de cursilerías y sentimentalismos.
Nos estaremos leyendo -o quizás no XDD-
¿Me regalan un review?
