En lucha a muerte

Por Nochedeinvierno13


Disclaimer: Todo el universo de los Juegos del Hambre es propiedad de Suzanne Collins.

Este fic participa en el "Intercambio Navideño" del Foro "Hasta el final de la pradera".

Para: WonWon Galla.

Petición: Una historia puramente dramática que exponga las frustraciones y quejas de Coin. Su odio hacia el Capitolio, sus ideas, su desacuerdo con Katniss y todo lo que piensa.

Dedicatoria: ¿Qué puedo decirte? Es la primera vez que escribo sobre un personaje de la categoría de Coin. En algunas partes de la historia me he guiado por el libro y otras son exclusivas de mi imaginación. Espero que te guste ya que es la primera vez que hago algo como esto.


II.

Presente

El distrito está preparado para el próximo suceso.

La primera chispa de la rebelión es lanzada por la señorita Everdeen cuando decide hacer el truquito de las bayas envenenadas y el resto queda a coincidencia de los habitantes de los distritos exteriores. Las protestas comienzan, los altercados violentos y la respuesta ante los Agentes de la Paz.

Coin se siente satisfecha porque eso quiere decir que los distritos no se encuentran tan conformes y sumisos como el Capitolio quiere hacer parecer una vez más. Los hombres están cansados de trabajar para que otros se enriquezcan y por un plato de comida que no alcanza para alimentar a toda su familia, y las mujeres no están dispuestas a seguir permitiendo que sus hijos mueran en salvajes juegos.

«Cuando acabemos con el Capitolio, les entregaré la venganza que tanto quieren. Unos últimos Juegos del Hambre con los hijos de los dirigentes más importantes y con la nieta de Snow. He oído que es una chiquilla muy hermosa.»

Todo vale demasiado a esas alturas y tiene que confiar en las personas indicadas. Los vencedores que tengan conocimiento de lo que se llevará a cabo deben ser seleccionados con máxima rigurosidad y por supuesto que la señorita Everdeen no se incluirá en la lista.

—¿Podemos afirmar que todo saldrá según lo planeado?

—No podemos tener ninguna certeza cuando se trata de El Capitolio. Nosotros vamos a actuar y ellos también.

—Necesito que me des certezas, Plutarch.

—Me temo que no puedo hacerlo, Presidenta Coin. Lo único que puedo decirle es que cuento con la confianza de Snow y me será más fácil actuar.

«Eres una rata traicionera. Así como traicionas a Snow, me puedes traicionar a mí si te conviene.»

—¿Qué hay de la chica? Que Katniss Everdeen se la Chica En Llamas, no significa que quiera contribuir a nuestra causa.

—La señorita Everdeen es la causa del incendio que se está propagando. Ella es la chispa del fuego y ya está involucrada en todo esto, le guste o no.

—Su inestabilidad me preocupa.

—Como es de esperarse. A todos nos preocupa la inestabilidad de la señorita Everdeen. Desde que decidió utilizar Jaula de la Noche para intentar suicidarse junto a Peeta Mellark, nos mostró que no tiene sensatez y es por esa misma falta de sensatez que tiene que es tan importante.

«Ella no es nada sin el chico. Necesita del chico para brillar y ser quien es.»

Alma Coin recuerda la última vez que vio a la singular pareja. Katniss Everdeen con un el vestido de Sinsajo, ese que su estilista confeccionó especialmente para ella, y Peeta Mellark anunciando el embarazo.

—¿Su embarazo es real?

Plutarch niega.

—Pensaron que de esa manera los habitantes del Capitolio comenzarían a protestar para que se detuvieran los juegos.

—Si ellos hubieran protestado, Snow tendría una razón más para acelerar el Vasallaje de los Veinticinco —hace una pausa y luego prosigue—: Los demás vencedores tampoco están conformes.

—¡Cómo es de esperarse! Toda su vida les han dicho que una vez que ganan los Juegos, serán bañados en gloria y tranquilidad por el resto de su vida. Son seleccionados, ganan y muchos años después, les dicen que tienen que volver a pelear y que esta vez solamente uno saldrá con vida.

—A menos que la señorita Everdeen saque un truco de la manga y vuelva a salir de la arena con vida.

—En está ocasión el truco de la señorita Everdeen seremos nosotros. Lo único que ella no tiene conocimiento alguno de la situación.

—Y debe seguir así hasta el momento indicado.

—¿Cuándo sabremos que es el momento indicado, Presidenta Coin?

—Cuando los Juegos estén próximos a finalizar. Es vital que alguien le quite el rastreador para poder sacarla de forma segura.

—Johanna Mason pueden encargarse de eso. Si me pregunta, no confió en nadie más que ella para el trabajo.

—¿Qué hay de Finnick Odair?

—Lo de Finnick es el tridente, los anzuelos y las trampas para cazar. Johanna en cambio es diestra con el hacha y otras armas manuales.

—La herida no debe ser tan profunda como para matarla.

—Comprendo, Presidenta Coin. No pasará mucho tiempo antes que lleguemos con las naves.

Ella repasa mentalmente una vez más los movimientos a realizar.

Lo primero que tienen que hacer es cortar las comunicaciones dentro del Capitolio para retrasar unos minutos su respuesta a lo que comienza a suceder, tripular las naves hasta el lugar donde se encuentra la Arena y por último, rescatar a tantos vencedores como sea posible.

«La prioridad es Katniss Everdeen. Ella es la única y verdadera prioridad. Ya es el rostro de la rebelión aunque no tenga conocimiento de ello.»

—Tampoco tenemos la seguridad de que la señorita Everdeen quiera ser el Sinsajo.

—¿Cómo rehusarse cuando fue ella quien comenzó a utilizar la insignia? —pregunta con una expresión firme y segura—. Katniss Everdeen es el Sinsajo.

«¿Lo será?»

—Puede que usted tenga razón, Plutarch. De todos modos, no deja de preocuparme la relación que mantiene con el chico Mellark. ¿Quién nos asegura que se dedicará en cuerpo y alma a la causa, y no estará pendiente de él como siempre?

—Al darse cuenta que ya no tiene escapatoria, que tiene que enfrentarse a la realidad y terminar algo que ella misma comenzó; se dará cuenta que lo único que tiene que hacer es luchar, luchar y luchar. Su lucha se verá recompensada con la seguridad de Peeta, de su hermana y de su madre.

—La pequeña Prim —dice ella con una sonrisa y el hombre no puede determinar si está mintiendo o hablando con sinceridad—. Un hermoso retoño que pronto se convertirá en flor, por lo que he escuchado. Es una niña talentosa para la medicina. Podría trabajar para nosotros y curar a los heridos.

—Si a usted le parece correcto.

«Tener a la hermana de Katniss cerca será una garantía de su cooperación, en caso de que el chico Mellark no sea suficiente.»

—Es todo por hoy, Plutarch. Nos reuniremos cuando el final esté cerca.

«Eso quiere decir que será muy pronto.»