"No será fácil dar con él, pero al menos, de este modo, reduciremos los posibles sospechosos." Charlie miró a su hermano mientras hablaba. Don no lo estaba mirando a él, sino que mantenía la mirada fija en la pantalla que tenía Charlie detrás.

Un tremendo sentimiento de culpabilidad se estaba apoderando de él a cada momento que pasaba. Al llegar a la oficina del FBI, Don no le había dicho nada, tan sólo le había dirigido alguna mirada fría, esa era su forma de castigarle siempre que sentía dolido por algo que su hermano pequeño había hecho.

Don, apenas había tenido noticias de él desde que habían hablado y Charlie se había marchado de su despacho y la escueta llamada de teléfono de la mañana siguiente, no había servido para reconfortarle lo más mínimo.

- o -

Cuando su teléfono sonó, se encontraba en casa con su padre, sentado en el sofá, con la vista fija en la ventana y estar atento a ver si lo veía aparecer en algún momento, esperando tener alguna noticia de su hermano, que llevaba desaparecido doce horas. Al ver que se trataba de él, apenas pudo creérselo.

"Charlie, ¿Dónde demonios has estado toda la noche?, ¿Sabes lo preocupados que nos has tenido a papá y a mi?" Apenas pudo controlar la emoción en el tono de su voz, porque lo cierto era que, de haberlo tenido delante, lo hubiera abrazado con fuerza, hubiera comprobado que se encontraba bien y después hubiera comenzado a gritarle por haberle asustado tanto.

Sin embargo no pudo hacer nada de eso porque, por mucho que le doliera, no lo tenía frente a si y tuvo que contentarse con escuchar su voz.

"Si, lo se y lo siento mucho. He pasado la noche en casa de Ben." Su voz sonaba diferente a la que le había escuchado el día anterior y hubiera dado cualquier cosa por poder saber porque. De nuevo creía estar escuchando a su hermano pequeño y no al profesor Charles Epps, que había visto las últimas semanas, encerrado en su trabajo para evitar tener que hablar con nadie de cómo se encontraba de verdad.

"¿Qué estás haciendo en casa de Ben?, ¿estás bien?" Don necesitaba más información, aquellos días en los que, por más que lo estaba intentando, no podía ayudar a su hermano, le estaban haciendo mucho daño y se daba cuenta, que poco a poco, Charlie se estaba alejando de él.

Tenía ganas de hablar con él, de saber porque no había acudido a casa, porque se había refugiado en casa de Ben, a quien de todas formas apenas conocía y porque en ese momento, parecía no querer decirle apenas nada.

"Si, estoy bien. Luego nos vemos en casa."

"¿Cómo que luego nos vemos? Charlie, vamos, dime algo, no puedes desaparecer sin más y decir luego nos vemos."

"¿Qué quieres que te diga? Salí por la noche, me encontré con Ben y se me hizo tarde para volver a casa. No llevaba el coche y él se ofreció a que me quedara en su apartamento. Eso es todo. Luego nos vemos ¿vale?" Antes de que Don pudiera contestarle, Charlie ya le había colgado el teléfono.

Cuando Charlie llegó a casa, su hermano ya se había marchado. Le hubiera gustado poder hablar con él. No quería decirle por teléfono que había pasado una de las mejores noches de su vida y que había sido con uno de sus agentes, ni mucho menos, que se trataba del hermano de Megan. Esperaba poder pasar la tarde con él y con su padre y explicárselo todo, sin embargo, su padre le dijo que se había marchado porque tenía mucho trabajo y que el lunes le vería en la oficina.

"Charlie, ¿Qué pasa?" Su padre se acercó a él. Charlie tuvo que apartar la mirada de él, porque si seguía mirándole, estaba seguro de que su padre conseguiría leer en sus ojos todo por lo que estaba pasando esos días y desde luego, sabía que no iba a ser capaz de ocultarle lo que había pasado esa noche.

"Estoy cansado y con un poco de resaca, nada más." Sintió la mano firme de su padre sobre su hombro.

"No me refiero a eso. Desde lo de Amita…"

"Eso es agua pasada papá, tranquilo, ya estoy bien, de verdad." Algo sorprendido, Alan se dio cuenta que la sonrisa de su hijo, parecía sincera, no como las que trataba de hacerle creer cuando le había preguntado tras la marcha de Amita si se encontraba bien.

Algo había ocurrido la noche anterior, algo que le había cambiado por completo y que de la noche a la mañana, le había devuelto a su hijo tal y como él lo conocía.

"De acuerdo." Charlie comenzó a caminar hacia las escaleras para irse a su habitación. "¿Por cierto, como está Ben? Hace mucho que no se nada de él" Cuando lo vio darse la vuelta, Alan pudo ver una amplia sonrisa en el rostro de Charlie y descubrió un brillo en sus ojos que no había visto desde que Amita y él habían terminado.

Entonces lo comprendió todo, pero no iba a preguntarle directamente, esperaría a que Charlie le dijera algo, a que fuera el mismo el que se decidiera a hacerlo, porque nunca le había gustado ser el tipo de padre que no hace más que interrogar a sus hijos para saber lo que corre por sus cabezas.

"Bien, con mucho trabajo, pero bien. ¿Sabes papá? Me vino muy bien hablar con él anoche, con alguien que no me conociera tan bien como tu o como Don, que sabéis lo que pienso con sólo mirarme a los ojos. No se, fue diferente." Alan lo vio subir las escaleras y desaparecer en su habitación.

Aunque su hijo no le hubiera dicho nada, tampoco le hacía falta. Le conocía demasiado bien, tal y como había dicho Charlie, como para saber que algo había ocurrido la noche anterior, algo más que una simple conversación de dos amigos.

- o -

Megan, David y Colbi ya habían salido de la sala de reuniones, Chalie estaba recogiendo sus papeles y Don ni siquiera se había movido. Estaba sentado sobre una mesa mirando a su hermano, en silencio, tratando de averiguar lo que le había hecho cambiar de repente y le había devuelto el buen humor, las ganas de trabajar y la ilusión por ayudarle en el caso.

Charlie se dio la vuelta. "Pensaba que ya os habíais ido todos." Don no contestó y mantuvo su mirada casi ausente sobre él. "¿Qué ocurre?"

"Eso me gustaría saber a mi. Charlie, no se lo que te está pasando, pero la última vez que hablé contigo, ni siquiera me mirabas a la cara y parecía que no hubieras dormido en una semana y ahora, mírate, el mismo Charlie de siempre, como si nada hubiera ocurrido estas semanas. ¿Qué ha cambiado?"

Charlie sonrió y bajó la mirada, sabiendo que estaba a punto de ruborizarse. "Ben es lo que ha cambiado."

Tras los cristales de la sala, vio aparecer a Ben, que le indicó con un movimiento de su mano que quería verle. Charlie se mordió el labio y volvió a mirar a Don, algo inseguro de lo que estaba a punto de decir. "Es posible que haya conocido a alguien."

Ante la atónita mirada de su hermano Charlie no pudo evitar reírse. "¿Por eso estabas tan raro cuando llamaste?, ¿Por qué no nos lo dijiste?"

"Quería que fuera una sorpresa, pensaba invitarte a cenar mañana a casa y hacer las pertinentes presentaciones." Dijo Charlie mientras se dirigió a la puerta. Al fondo, vio que Ben lo esperaba junto a los ascensores. "Supongo que vendrás ¿no?"

"Si claro, a ver si piensas que voy a perderme este momento después de lo mal que me lo has hecho pasar este mes." Don lo vio salir y siguió mirándolo hasta que lo vio desaparecer. De todo lo que hubiera esperado escuchar, nada se había acercado a eso. Una sonrisa de alivio se dibujó en sus labios, al darse cuenta, que lo peor ya había pasado.

Al llegar a los ascensores, Charlie buscó con la mirada, pero no encontró a Ben por ninguna parte. Entonces escuchó una puerta cerrarse detrás de él. Siguiendo el sonido, llegó hasta el baño y entró.

Cogiéndolo desprevenido, una mano lo abrazó por la espalda, posándose sobre su pecho y lo sujetó con fuerza, impidiéndole casi hacer cualquier tipo de movimiento y unos labios cálidos se posaron en un mejilla con un suave beso. Sin embargo, el dulce aroma que llegó hasta él fue inconfundible para Charlie, que aún sin ver de quien se trataba ya lo sabía.

"Hola, Ben."

"¿Sólo eso, hola Ben?" Su voz sonaba divertida, aunque trataba de parecer tremendamente ofendido con el profesor. Su otra mano, rodeó la cintura de Charlie y le hizo darse la vuelta, mientras su bolsa caía al suelo. "Con lo que te he echado de menos desde ayer por la mañana y sólo me dices eso. Esperaba más de ti."

Mientras sonreía, Charlie rodeó también la cintura de Ben con sus brazos. Teniendo que auparse ligeramente, llegó hasta su rostro y deslizó sus labios sobre los de Ben. Apenas le había rozado, Charlie sintió un cosquilleo por todo su cuerpo, hasta que finalmente sintió el tierno y calido beso. "¿Qué haces esta noche?"

"Tengo que preparar una clase para mañana por la mañana y luego hacer unos cálculos para vuestra investigación. Si me queda tiempo, mi padre quiere que le ayude con sus clases." Ben lo miró sorprendido, incapaz de creer, que una persona fuera capaz de hacer todo aquello sin sucumbir en el intento.

Sin embargo, no le hizo falta preguntarle como lo conseguía. Delante de él tenía al profesor Epps y no tenía ninguna duda de que si había alguien capaz de ello, ese era Charlie. "Por lo que veo, no hay tiempo para mi." Ben soltó a Charlie y desvió su mirada, como si de un cachorrillo abandonado se tratara.

Charlie no pudo evitar sonreír, dándose cuenta en ese momento, que Ben había encontrado su punto débil, nunca podría conseguir resistirse a esa mirada.

Charlie se acercó a él y puso sus manos sobre su pecho. "Si quieres cenar conmigo, los sándwiches de la universidad están muy buenos. Además…" Dijo mientras deslizaba un dedo por la mejilla de Ben, que ahora comenzaba a mirarle de nuevo, intrigado por lo que pudiera decirle a continuación. "Había pensado que vinieras mañana a cenar a casa."

"¿Quieres decir con eso…?" Charlie asintió sin decir nada, mientras veía como los ojos de Ben comenzaban a brillar con intensidad y sus manos volvían a rodear su cintura de nuevo. "¿Tu y yo solos?" Aunque estaba preguntando, ya conocía respuesta de antemano y de todas formas, no hubiera esperado otra cosa de Charlie.

Charlie se refirmó contra la pared, guiado por los movimientos de Ben. Comenzó a jugar con su camisa de forma casi despreocupada. "Tu, yo, mi padre y Don." Elevó la mirada mientras permanecía en silencio, esperando a que Ben asimilara lo que le acababa de decir. "Quiero que sepan que estamos juntos."

Sin tan siquiera contestar, Ben se acercó de nuevo a Charlie y mientras el otro cerraba los ojos, acercó su boca a su oído. "¿Quieres que den su aprobación sobre tu nuevo novio?"

Charlie elevó los brazos y rodeó el cuello de Ben. "No." Dijo en voz baja. "Quiero que sepan que soy feliz, que he superado lo de Amita gracias a ti y que, bueno, vas a pasar mucho por casa a partir de ahora." Ben besó su mejilla y deslizó su boca hasta la de Charlie, haciendo que de su boca saliera un casi inaudible suspiro.

Casi elevándolo del suelo unos pocos centímetros, mientras lo sostenía entre sus brazos y notando los de Charlie todavía alrededor de su cuello, Ben comenzó a besarle, despacio, como si deseara grabar ese momento tan especial en su mente, suavemente, recordando lo que había disfrutado Charlie la otra noche mientras jugaba con sus labios de la forma más delicada, pero al mismo tiempo con sincera pasión de enamorado.

De repente, la puerta se abrió tras ellos y les hizo tambalearse. Si Ben no hubiera estado sujetando a Charlie, seguramente hubiera caído al suelo, ensimismado como había estado hasta ese momento sintiendo la boca de Ben contra la suya y su lengua jugueteando en su interior.

"Perdón, no sabía que había…"

Cuando ambos, todavía abrazados, se encontraron mirando a un absolutamente sorprendido Colbi, no pudieron evitar echarse a reír, mientras vieron como el otro hombro comenzaba a ruborizarse y como, desviando la mirada, se había quedado sin palabras.

"Lo siento, no pretendía molestar." Colbi dio un par de pasos hacia atrás, pues tenía intención de marcharse, hacer como si no hubiera entrado y no hubiera visto nada, porque aunque sabía lo que había visto, no estaba seguro de poder creérselo del todo.

"Tranquilo, ya nos íbamos." Ben se acercó a él mientras Charlie recogía su bolsa y le dio un golpecito en el hombro. "Reacciona hombre, que no creo que haya sido la primera vez que hayas visto a dos tíos besándose."

"No, pero, tu y Charlie, no se, eso no me lo esperaba." Colbi se volvió hacia Charlie, esperando que por una remota casualidad, le dijera que se trataba de algún tipo de experimento matemático para la universidad o una forma de explicarle algún aspecto del caso que llevaban entre manos. Sin embargo no fue así.

"Yo tampoco." Dijo Chalie situándose a su lado. "No hasta el sábado."

"Entonces, vosotros dos, ¿vais en serio?"

Ambos se miraron y sonrieron a la vez. "No lo se, después de dos días juntos no habíamos pensado en ello todavía." Dijo finalmente Charlie.

"¿Y Don y Megan? Quiero decir, ¿ya lo saben?"

"No, mañana vamos a cenar con Don y con mi padre." Charlie se volvió de nuevo hacia Ben. "¿Por qué no te traes a tu hermana?" Ben se acercó a él y de nuevo le rodeó la cintura con su brazo.

"¿Y qué le digo?"

"¿Qué tal que tienes una sorpresa para ella?"

"Me encanta saber que tienes respuesta para todo."

"¿Podrías guardar el secreto hasta entonces?" Ambos se volvieron hacia Colbi, que los miraba todavía sorprendido.

"Claro, pero os recomendaría que tuvierais más cuidado con lo que hacéis en el baño o por lo menos cerrad con el pestillo."

Colbi cerró la puerta y un momento después, Charlie se acercó y giró el pestillo, tal y como les había dicho. Luego se dio la vuelta y alargando el brazo agarró la camisa de Ben y lo hizo acercarse a él. "¿Sabes?, en realidad hay algo para lo que no tengo respuesta."

"¿Y qué es?" Dijo Ben para luego comenzar a besar el cuello de Charlie, mientras sus manos rodearon su cintura y lo atrajeron hacia él con fuerza, deslizándose luego debajo de la camiseta del profesor.

"El no saber porque no te habré conocido mucho antes."