Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son y serán siempre de SM, a menos que me los regale de cumpleaños:B la historia si es mía y espero les guste.
LA CENA DE BIENVENIDA
Rosalie Hale ya había entrado a su habitación y Bella se había quedado un rato antes de ir a la suya; temía enfrentarse a no agradarle a su nueva compañera, Alice Brandon. Pero eran ya las tres y treinta y no había dejado siquiera sus maletas en el dormitorio. Haciendo cuentas tenía una hora escondiéndose y rehusándose a dirigirse a su destinado cuarto. ¿Qué tan mala podría ser Alice? ¿Sería una de esas chicas que tienen completamente el cabello prácticamente en la frente? ¿O sería de esas muchachas a las que les agrada el ambiente más sesentero al estilo hippie? Bella no tenía una imagen segura de Alice, con suerte y la chica era ciega, así no tendría que esconderse todo el tiempo. Pero ¿y si Alice era una Isabella en otro cuerpo? Tal vez podrían ser amigas y con el tiempo serian un trió: Bella, Rose y Alice. Eso jamás se sabría si Isabella no giraba la llave en la perilla de la puerta.
—Vamos, Bella, tu puedes hacer esto. —se decía para sí.
La mano le temblaba pero consiguió abrir la puerta sin problemas. Metió primero las maletas y después puso un pie dentro.
— ¿Hola? —dijo fuerte y firme.
Camino un poco más y se acercó a una de las camas donde estaban dos maletas negras con lentejuela. Una de ellas estaba abierta y tenía varías cosas personales como un teléfono muy moderno, de esos que son de pantalla completamente táctil; una caja con unos dibujos de lugares y algunos diseños de ropa, cada uno era distinto. Eran realmente buenos y curiosamente todos eran hechos a lápiz.
Quizá tener a Alice Brandon de compañera no sería tan malo, le podría enseñar a dibujar tan bien como lo mostraban esos facetos.
—No acomode nada para que eligieras tu lado —dijo una vocecilla femenil detrás de Bella asustándola. —Lo siento, no pretendía sacarte un susto.
Isabella examinó a su compañera. Era pequeña, muy pequeña, era aceptable acomodarle en el termino estatura baja; su cabello corto y negro apuntaba a todas las direcciones posibles y sus facciones faciales como su chica nariz respingada eran tan finas que la hacían parecer un duendecillo. Vestía igual que todos en el colegio, pero su falda había sido un poco modificada pues lucía cerca de cinco dedos arriba de la rodilla.
—¿Eres muda? —preguntó preocupada la pequeña Alice
—No, claro que no. —contestó Isabella.
—Oh, menos mal; en mi colegio anterior tenía una compañera que era muda, y era realmente estresante no saber lo que trataba de decirme.
—Pues tienes suerte de que sea normal, creo—Isabella sonrió.
—Mary Alice Brandon. —se presentó ofreciéndole estrechar su mano. Bella lo hizo. —¿Qué lado te gusta?
Isabella abrió la boca formando una perfecta O.
—¿Bromeas cierto? Por todos los cielos, se supone que la que llega al final se resigna al lado que queda. No deberías dejarme elegir, no sería justo.
Alice se mordió su delgado labio inferior confundida. En los Estados Unidos no era así, todos eran amables- no es que no lo fueran en el RSI, pero ¿por qué competir por un colchón con sabanas?- Ella nunca había estado en una situación igual, simple y sencillamente no sabía que decir. Debía abalanzarse sobre la cama derecha o sobre la izquierda? O ¿insistiría en que su nueva conocida eligiera?
—Vamos, ¿Isabella?
—Solo Bella—interrumpió. Isabella odiaba su nombre largo. Desde pequeña había obligado a sus padres a llamarle por su diminutivo Bella, aunque estos insistían en "Isa" por ser mas adecuado para su edad a ella no le gustaba; le recordaba a su tía Isabel a quien le decían Isa.
—Bien, Bella, de done vengo te dejan elegir la cama que deseas. Asi que elige ¿derecha o izquierda?
—Lancemos una moneda. Si sale cara, yo duermo en la derecha y si sale sol tu duermes en ella, ¿esta bien? ¿Tienes una moneda?
—¿Te sirve una tarjeta dorada?
—No, realmente no funcionara con eso. —Bella rió. —No hablas enserio con lo de la tarjeta dorada ¿verdad?
"¿De qué planeta es para no tener una?"pensó Alice.
—No, solo bromeo. —Alice se sentó al borde de la cama izquierda y Bella se relajo al escuchar que era solo un chiste—La mía es platino—dijo la duendecilla con toda normalidad. —Quédate con la cama de la derecha, se que te quedaras con ella sin jugar al azar con una moneda.
Internamente Bella se reprocho por no haber obligado a Alice a elegir la cama ideal, pero muy en el fondo ella quería la de la derecha por estar más cerca de la ventana.
— ¿Cómo lo sabes?
—Un presentimiento—Alice soltó una carcajada para sí. No era un simple presentimiento y ella misma lo sabía.
La castaña comenzó a desempacar sus pertenencias en uno de las cómodas del dormitorio. Su ropa le parecía patética al lado de Alice. Se preguntaba quien la había enseñado a vestir así; debía ser un don… Todo era tan perfectamente combinado que alcanzaba la perfección, aunque la perfección no existe, así que le llamaremos la casi perfección. Los montones de zapatos eran de diferentes colores y los diseños no eran en nada similares.
Mientras acomodaban todo, Alice le hacía preguntas a Bella sobre cómo era el colegio; la pequeña había confesado que le parecía tenebroso vivir en un castillo para consolidar sus estudios. Le era algo anticuado. También había comentado que ella agregaría un campo de golf, pero a Bella no le pareció la idea, ella pensaba que el golf era un deporte aburrido y sin ejercicio. Pero realmente a Bella no le parecía ningún deporte. Los deportes, el ejercicio y cualquier cosa que requiera algún esfuerzo físico estaban notablemente fuera de los hobbies de Isabella Swan. A duras penas entraba a la clase de natación y ese era su sacrificio para ver a Jacob una hora más al día.
—Así que ¿los deportes y tú, están peleados?
—Desde antes que yo naciera. Charlie siempre había deseado que yo fuese varón; su sueño era que cuando yo creciera me convirtiera en el mejor futbolista de la historia.
— ¿Quién es Charlie? —cuestionó Alice
—Mi padre. Que lastima que el plan le salió al revés y resulté ser una linda nenita que ni siquiera sabe patear un balón de soccer.
—Podría enseñarte—Ofreció la pelinegra.
—No, gracias. —dijo firme Isabella.
Desde el incidente de cuarto grado juro y prometió nunca más intentar darle gustó a Charlie. Había terminado en el hospital por una grave contusión al ser golpeada en la cabeza por un balón en medio de una práctica extracurricular de fútbol soccer y su papá no había tenido tiempo ni de visitarla en todo el tiempo que estuvo internada.
—Ya hablamos mucho de mí. ¿Qué hay de ti?, ¿De dónde vienes?
—Eh, bueno yo…vengo de Forks—Bella estuvo a punto de interrumpir pro Alice subió el tono evitando dejarla hablar. —Si, en Estados Unidos. Esta arriba de Washington, es un pequeño pueblo. Nada interesante. Me agradaba que la mayor parte del tiempo era nublado…creo que extrañare eso.
—No, aquí el sol ni se asoma.
—Eso es genial.
—Llevo toda una vida en la humedad y la lluvia, no me parece tan cool como a ti.
Alice termino de acomodar todas sus cosas y estaba por finalizar colocando una fotografía de una pareja en su buro. Él hombre tenía la mano entrelazada con la de la chica; él era rubio, parecido a un actor y ella tenía la cara en forma de corazón y el cabello color caramelo.
— ¿Quiénes son? No se parecen a ti.
Alice suspiró.
—Son mis tíos Carlisle y Esme. —respondió rápidamente. —Son mi única familia.
—Son apuestos. —respuesta errónea. —Lo siento, ¿Qué de tus papás?
—Murieron hace mucho, mucho tiempo.
—Es una lástima. —Bella se rompía la cabeza pensando en que decir, ni siquiera sabía cuando la conversación se había vuelto tan gris. —¿Y por qué te han mandado sola a un internado al otro lado del mundo?
—Oh, no estoy sola—ella misma se sonrió. —mi primo también vino.
—Eso está bien; tienes algún familiar cerca. Yo soy hija única y no tengo primos, soy la consentida de mis abuelos.
—¿Bella que no hay una cena dentro de 20 minutos? —Allie cambió repentinamente el tema.
—¡Oh!, lo olvide, es la segunda cena más importante del año, la primera es la de fin de cursos donde se despiden a los del último grado. Esta solo es la bienvenida. Puedes vestirte de la manera que quieras, claro que los tacos altos no están permitidos.
—¡Qué bien!, ¿Qué te pondrás?
—Rose me prestaría un vestido, espero que siga en su dormitorio.
—¿Rose?
—Si, mi mejor amiga; ahora vuelvo, iré a buscarla antes de que se valla, bueno si es que no se ha ido. —avisó Isabella Swan.
Bella corrió por el pasillo hasta la habitación 15C y tocó con desesperación. ¿Qué vestiría si Rosalie ya se había ido? La ropa que Bella había traído no era tan elegante como para la ocasión. Y Rose siempre sabía que ropa se le veía bien a su amiga.
—¿Ropa? —dijo Rosalie rápidamente antes de terminar de abrir por completo la puerta.
Bella solo asintió.
—El rojo es para ti, amiga—le dijo la de la cabellera rubia entregándole un vestido rojo sencillo pero ajustado. —es sexy. Y con el harás que Jacob te mire diferente.
—Rose, ¿Cuántas veces tengo que decirte que no quiero a Jake de una manera distinta?
—Las que sean necesarias antes de que decidas admitirlo. Ve a cambiarte y te veo en el comedor.
Bella regresó a su habitación y Alice ya no estaba; aprovecho para ducharse rápidamente, fue un baño tan rápido que no duro ni cinco minutos. Se secó el cabello y agradeció a sus genes por haberle dado un cabello nada complicado que se acomodaba en cualquier estilo. Efectivamente Rose tenía razón con lo que el vestido era sexy, le resaltaba el color de su cabello y el tono de su piel, le permitía mostrar lo suficiente pero no demasiado. Era casi perfecto.
Salió corriendo para llegar antes de que fuera la última en entrar al gran comedor. Pero por más que quisiera detener el tiempo le fue imposible llegar temprano. Todos estaban tomando asiento; Bella apenas había dado un paso dentro cuando Jacob Black la visualizo con los ojos redondos asombrados y la boca semi- abierta. Ni él que era considerado el más apuesto del grado y su mejor amigo se sentía lo suficiente para ofrecerle un lugar a su lado en la cena de bienvenida. Solo no le salían las palabras correctas para pedirle que se sentara cerca de él.
Él comedor era grande, era de ladrillos cafés y tenía un gran candelabro en el centro, a los costados habían luces más pequeñas, y las mesas eran largas y de madera de encino. Tal y como era en los castillos antiguos.
— ¡Por aquí, Bella! —gritó Rose en un extremo del salón. Ella vestía de blanco un vestido englobado hasta debajo de la rodilla.
Bella obedeció a su amiga y tomo asiento frente a ella, justo donde le quedaba la vista maravillosa para ver a Jake.
El Director Lutz habló y sonó en toda el área gracias al eco que se producía.
—Jóvenes, esta noche forman parte oficial del Reynolds Sytler Institute, le damos la bienvenida a los alumnos de nuevo ingreso como a los que ya habían estado aquí antes también. Los maestros y yo les deseamos un buen año…Sirvan la cena, por favor.
Más de 20 meseros salieron de la cocina vestidos con camisa blanca a mangas largas y pantalón de vestir con un chaleco negro. Entregaron crema de brócoli y pavo relleno para comer, una buena copa de vino para beber y un poco de pan de caja para complementar.
—Podría jurar que cené esto antes de regresar—dijo Angela Webber, una vieja amiga de las chicas. Era delgada y con facciones orientales.
—Pues sabe bien—comento Rose dando otro bocado a la crema verdosa.
—Si, pero estoy hablando de que tiene de especial cenar brócoli en crema en algo tan formal. Yo opino que se verían mejor a un lado con mantequilla.
—En crema están bien, Angie…
Bella solo estaba concentrada en intercambiar miradas románticas con Jake; era obvio que el plan de Rose había salido excelente y todo su grupito lo sabía, menos ella.
—¡Ejem! —Rosalie carraspeó llamando la atención de Bella— deberías de dejar a jugar a Romeo y Julieta y solo ir a plantarle un beso. —sugirió su amiga la rubia.
—Por enésima vez, Rose, las chicas no son las que dan el primer paso.
—¿Quieres que te demuestre lo contrario, amiga?
—¿Demetri y Alec llegaron? —la conversación tomó un destino totalmente diferente.
—Si, y por desgracia vino con ellos Jane. —apoyó su cabeza entre sus manos. —nunca le agrade a su hermanita.
—Si yo fuera su hermana tampoco me agradarías del todo. —Hale exclamó un "oye" —Rose, a nadie le gusta escuchar el plan maestro para tirarte a su hermano.
—Ella estaba a la hora incorrecta en el lugar equivocado.
—Y a final de cuentas no te saliste con la tuya.
Una servilleta doblada se pasaba por la mesa hasta llegar a manos de Bella.
—¿De quién es? —preguntó Bella en cuanto le fue entregada.
—Es de uno de la mesa de por Jake, no estoy seguro de quien de todos—respondió Eric Yorkie. Ella agradeció y abrió el papel:
"Luces muy linda"
Bella miro a la mesa de donde provenía el papel intentando averiguar quién era el autor del dichoso mensaje, esperando que Jacob le diera una señal. Pero todos se mostraban con indiferencia, ni uno solo le mandaba una mirada, tal vez solo había sido una broma. Rompió la servilleta y continúo con la cena tratando de olvidar lo sucedido. Después de todo Jacob Black era una ilusión para Bella.
¿Que tal quedo? en lo personal me agrado:D y espero que a ustedes tambien:) bueno me voy y gracias por leer.
