Bueno, el capitulo dos, mas pronto de lo que hubiera querido, pero las cosas se me complican. En esta parte vemos algo que en realidad me ha gustado mucho! Ojala y les guste!


Capítulo 2: My servant.

Atravesó las montañas a gran velocidad, distinguiendo entre las nubes blancas el pequeño claro entre el bosque donde la pequeña casa en forma de medio circulo se encontraba. Disminuyó la velocidad y aterrizó suavemente a unos metros de la vivienda, observando atentamente el lugar, mirando con desconfianza todo lo que ahí se encontraba. Se cruzó de brazos concentrándose para encontrar la presencia de Kakarotto, sintiendo el Ki de él y sus hijos dentro de la casa, haciéndolo entrar en desesperación rápidamente.

"¿vas a venir o te ha dado miedo enfrentarme?" le comunicó dándole la espalda al lugar y recargándose en un árbol cercano.

"¡espera!" contestó y el príncipe siseó en frustración, cerrando los ojos para relajarse. No llevaba ni dos segundos así cuando una fuerte brisa se sacudió frente a él, sobresaltándolo al sentir la presencia de su rival a escasos centímetros de él. Abrió los ojos topándose con su rostro sonriendo de esa manera tan tranquila e ingenua de siempre.

-¡hola!- saludó y Vegeta frunció el ceño apartándolo con el brazo bruscamente.

-déjate de tonterías, te dije que llegaría temprano, así que espero estés listo para morder el suelo…- advirtió dejando ver una sonrisa divertida. Goku arqueó una ceja y tomó aire profundamente ante esas palabras.

-si…- respondió mentalizándose verdaderamente para hacerlo, repitiendo la promesa que le había hecho a Trunks respecto a dejar vencer a Vegeta. Seguía sin estar de acuerdo con ello, no serviría, pero intentarlo valía la pena.

-bueno, no perdamos más tiempo…- dijo el príncipe y Goku sacudió la cabeza regresando a la realidad.

-por supuesto. Conozco un lugar deshabitado donde no habrá problemas en usar todo nuestro poder…- propuso y el otro asintió sin más, alzando el vuelo después de él.

El príncipe volaba con la cabeza firme y la mirada clavada al frente, visualizando e imaginando la idea de poder ser el mejor, pensamientos que no duraban más de dos segundos antes de que su cerebro se encargara de hacerlo caer en la realidad. No lo lograría, haciéndose preguntar una y otra vez entonces cuál era su razón para haber aceptado ir a ahí. Pero la silueta perfecta y remarcada de aquel hombre a su lado le hacía olvidar razón y motivo para la próxima humillación que vendría, valía la pena si se trataba de él. No sería la primera vez, y seguramente tampoco la última.

Goku presionó la quijada mentalizándose una vez más, repitiéndose que todo era por el bien de Vegeta y su familia, además de que aunque demostrara ser mejor, ya no representaba una amenaza para la tierra, entonces no había ningún problema, ¿no?
Miró de reojo al príncipe y sintió ese vacío en su abdomen, como si mirarlo a los ojos fuera la peor tortura o también la mejor bendición.

Cuando conoció a Vegeta por primera vez, aquel extraño cuyo poder era infinito y representaba la peor amenaza para la humanidad, ese que a pesar de que su figura era inofensiva, le pareció alguien digno de admirar, por su fuerza, y por otra parte, por el vacío y tensión repentina que creaba en él. Esa loca idea que le llena de éxtasis al enfrentarse, esa sensación que le generaron sus ojos al mirarlos, una que no le permitió concebir la manera de que nunca fuese a volver a verlos. Si, se denominó loco al primer segundo. Pero cuando le miró y le perdonó la vida, supo al instante que en ese hombre existía algo más, que no era un enemigo verdadero, y que seguramente él sintió la misma conexión desde un principio. Porque ninguno de los dos mato al otro a pesar de que tuvo la oportunidad.

Bien, de acuerdo, quizá Goku no era el más listo de todos, razón por la cual había decidido atribuir esas sensaciones y aprecio repentino a la idea de que, de alguna manera, ser puros de la misma raza los conectaba, pero, ¿hasta dónde llegaba esa conexión? Suspiró algo confundido e indeciso, maldiciendo sus pensamientos que solo lo hacían querer desistir de esa idea. Le gustaba Vegeta, al demonio, quería a Vegeta. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? No lo sabía, no lo entienda siquiera él mismo, pero la idea de que existiera alguien capaz de poder igualar sus poderes, aferrado a la idea de combatir como rivales y amigos, alguien con quien compartía cosas que jamás lo haría con nadie más, alguien que le comprendía y seguía a pesar de todo. Era simplemente especial.

Suspiró profundo tratando de calmar su mente y deseando poder arrepentirse de todas esas afirmaciones. Pero no podía, ya no podía, y maldecía cada segundo en que su mente ya no soportaba la idea y la distancia deseando poder mandar todo al carajo de una vez. De unirse para siempre con ese ser tan imperfecto que lo hacía indudablemente perfecto, perfecto para él. ¿Qué habría hecho sin Vegeta? Si fue él quien trajo a Freezer, dejó nacer a los androides, a Cell, a Majin Buu, -sonrió para sí mismo-, eso había sido bastante divertido.

Si por él fuera, trataría por todos los medios expresar de alguna manera las razones y pensamientos que transitaban sin sentido aparente en su cabeza. Pero no podía, es decir, no sabía cómo, era un idiota, un demente, un loco y un estúpido al siquiera considerar cada uno de esos sentimientos, pero su corazón y su alma ya no podía cargar con ellos. Ya no quería cargar con ellos. Pero era imposible, Vegeta terminaría por odiarlo, y Chi-Chi, y sus hijos, y todo el mundo el cual había protegido muchas veces y a pesar de ello no le pasarían alguna clase de consideración.

La idea de que le intentaría mentir le daba nauseas, no podía engañar así a su amigo, no podía intentar verle la cara y fingir ser más débil, conocía a Vegeta, y eso seguramente lastimaría su orgullo de guerrero, se molestaría, se molestaría incluso más que si le ganaba como de costumbre, lo heriría demasiado. Definitivamente no quería eso.

-es aquí…- dijo señalando una especie de isla llena únicamente de vegetación y piedras. Vegeta asintió y ambos bajaron en medio del lugar, inspeccionando de inmediato su nueva plataforma de pelea.

-bien…- susurró el príncipe tomando su distancia, tronándose el cuello y los dedos de las manos. –Comencemos de una vez…- indicó y Goku se estiró un poco antes de asentir y colocarse en posición de batalla.

-de acuerdo…- aceptó y en un flashazo ambos cuerpos desaparecieron en el aire.

Vegeta se lanzó con toda clase de golpes rápidos en todas direcciones, siendo esquivado fácilmente al mismo tiempo que debía bloquear uno que otro puñetazo. Goku quedó sorprendido de momento, pues la velocidad y fuerza de Vegeta eran verdaderamente dignas de admirar, mostrando un gran progreso en sus técnicas. Pero no eran suficientes, no todavía.

Vegeta recibió un fuerte impacto en la cara, pero solo desvió su rostro un poco antes de contraatacar con un rodillazo justo en el abdomen de Goku, doblándolo y sacándole el aire al momento. Lanzó un golpe a su rostro, pero el cuerpo de su rival se desvaneció frente a él, reapareciendo tras sus espaldas y golpeándolo fuertemente en la nuca. Vegeta salió disparado en dirección al suelo, pero antes de que siquiera pudiera tocarlo, se estabilizó impulsándose de regreso a la batalla.

Todas sus patadas fueron bloqueadas, recibiendo en cambio diversos golpes en los costados por parte de Goku, quien también se vio impactado por varios puñetazos en el rostro. La mano de Vegeta se fue contra su abdomen, pero este logro detener su ataque frenando su puño con la palma de su mano. El príncipe rugió intentando liberarse, pero al verlo imposible lanzó un golpe increíblemente fuerte, uno que fue imitado por su congénere, golpeándose el rostro al mismo tiempo y a la misma fuerza y velocidad.

Goku le soltó y retrocedió en el aire la misma distancia que Vegeta, ambos se detuvieron mirándose con emoción y diversión, de ese modo en los que uno y otro perdían la razón y se dejaban llevar por esa experiencia única y casi sexual en la que se veían envueltos en cada una de sus luchas. Una gota de sangre corrió desde la comisura de los labios de Goku, limpiándola con su antebrazo, al mismo tiempo que un rastro de sangre también descendía de la boca del príncipe, quitándola con la punta de la legua. Ambos sonrieron y al mismo tiempo su aura amarilla les rodeó, enfrentándose esta vez a dos pares de ojos azules. Uno dispuesto a sacrificarse por el bien del otro, y ese otro con la única motivación de poder estar ahí.

[…]

La ráfaga de Ki fue esquivada un segundo antes de que impactara contra su pecho, pero su vista a penas se descuidó un segundo cuando Vegeta apareció tras él y lo envió al suelo sin poder frenar el inminente impacto contra una montaña. El príncipe se acercó y fue recibido con un Kame-Hame-Ha no muy poderoso, en realidad, demasiado débil. Lo sostuvo con ambas manos, sintiendo el terrible calor y ardor quemando las palmas de sus manos y sin mucho esfuerzo lo desvió en dirección al cielo. La luz azul brillante se perdió a lo lejos haciendo volver la normal luz del día. Goku chasqueó la boca en falsa decepción y frustración, saliendo totalmente de entre los escombros, creando una leve nube de polvo al alzar el vuelo a la misma altura que el príncipe.

Vegeta jadeó y limpió un poco de sudor que descendia de su frente, clavando sus ojos en los de Goku, quien mantenía la respiración agitada y el ceño fruncido en una expresión cansada. Ambos seguían en super saiyajin fase dos, pero el Ki de Goku descendía lentamente, casi en una decreciente imperceptible, manteniendo la guardia baja en un acto de ser dañado más de lo que le hubiera gustado, lo cual en realidad no fue algo tan difícil, pues los golpes de Vegeta en verdad si dolían mucho.

Nuevamente ambos cuerpos se disiparon en el aire para volverse a reunir en un intercambio de golpes, donde ambos parecían estar al mismo nivel, sin percatarse de que Goku se dedicaba a defenderse únicamente, lanzando puñetazos endebles solo para disimular. En solo unos instantes más fue perdiendo terreno, sintiendo la carga pesada del dolor y la próxima derrota sobre sus hombros, mentalizándose para su siguiente actuación.

Vegeta sentía la adrenalina y ese extraño sentimiento de considerar la victoria, uno que en realidad no había experimentado nunca, y eso lo hizo preocuparse. Concentró su pensamiento en examinar los ataques y el Ki de Goku, dejando de atacar sin sentido para comenzar a analizar cada movimiento. Su poder estaba muy por debajo de su límite real, y su guardia y su ataque estaban también muy descuidados, tanto que hasta con un movimiento lanzado voluntariamente torpe, dio en el blanco. Parecía como si se estuviera dejando golpear.

Presionó la quijada y con la mano empuñada atizó un golpe en la quijada de Goku, queriendo provocar a este para que ascendiera a su máximo poder, para que comenzara a pelear verdaderamente. Pero eso no ocurrió, Goku avanzó varios metros atrás reduciendo aún más su Ki, mostrándose más lastimado de lo que debería haber estado. Vegeta paso de sentirse emocionado, a sentirse exasperado y enfurecido, ¿a qué demonios se supone que estaba jugando?

"-Un poco más…-" pensó Goku tomando un fuerte respiro y escupiendo sangre a un lado, angostando los ojos para enfrentar la mirada acusadora y embravecida de Vegeta. "-Solo un par de golpes más y entonces podré dar crédito a su victoria…-" endureció la expresión y se lanzó contra el príncipe fingiendo interés en recuperar la ventaja.

Vegeta profundizó su mirada concentrándose y visualizando todas sus suposiciones y observaciones. Volvió a su defensa y dejó que Goku le atacara un poco, para seguir investigado y dar crédito a su hipótesis, ¿Qué era lo que tramaba? Pero su teoría era cierta, su oponente no estaba peleando de verdad, no estaba usando toda su fuerza, y tampoco se estaba defendiendo. ¿Por quién lo estaba tomando? ¡No era ningún imbécil! Siseó en frustración perdiendo el control unos momentos, pero luego rio por lo bajo ante una idea. ¿Hasta dónde estaba dispuesto a aguantar?

Goku gruñó un poco al verse envuelto en una lluvia de golpes sin consideración, sin saber realmente de donde provenían tantos, encogiéndose de dolor con cada uno que impactaba a lo largo de su ser. Esquivó unos cuantos perdiendo la paciencia por unos segundos, sintiendo la loca necesidad de convertirse en súper saiyajin tres y volver a retomar el control de la batalla, pero no podía, no debía y no lo haría después de ya haber llegado hasta ese punto. Endureció su cuerpo y se limitó a esquivar en sus puntos más vulnerables, pues parecía que realmente Vegeta estaba dispuesto a eliminarlo si pudiera, pensando en si verdaderamente había sido buena idea eso de dejarse vencer.

Jadeó exhausto y agitó la cabeza de un lado a otro buscando al príncipe, quien se desvaneció unos segundos dándole a penas tiempo para volver a respirar, giró sobre sí mismo escudriñando el paisaje azul y verde de los alrededores, pero no fue hasta que un destello y una fuerte energía lo hizo vibrar desde el cielo. Viajó su vista sobre de él, mirando la figura de Vegeta recargando una colosal cantidad de energía que no solo era capaz de matarlo, sino que también de destruir el universo entero.

-¡Final Flash!- gritó Vegeta lanzando con ambas manos la potente luz azul en dirección a su oponente. Goku se paralizó abriendo los ojos al tope, preguntándose cómo demonios es que había terminado de esa manera. La idea de convertirse en nivel tres e intentar desviarlo cruzó por su mente, pero no tendría el tiempo ni las fuerzas suficientes para hacerlo. Esquivarlo tampoco era opción, la destrucción del planeta sería inminente, pero al menos trataría de amortiguarlo con su cuerpo, y con su vida. Tal vez Vegeta no había cambiado después de todo, pero aun así no se sentía arrepentido.

Juntó ambas manos al frente y crujió todos sus huesos al tensarse listo para recibir el increíble poder. Vegeta alzó las manos un segundo antes de que la bola de energía rozara siquiera la piel de Goku, desviando su propio ataque al cielo y cortando la energía. Goku achicó los ojos con el resplandor cuando la sintió sobre él, pero el contacto nunca llegó, volviendo a abrir los ojos nuevamente. Observó la energía alejarse en el espacio, y cuando se giró al príncipe con una expresión de incomprensión, se encontró con la imagen de su puño avanzando a gran velocidad, para después impactarse con su rostro y enviarlo desde más de cincuenta metros a impactarse contra el suelo y las rocas de la isla.

Creó un cráter con su forma en la superficie del lugar, sintiendo a Vegeta acercarse velozmente y endureciendo el rostro para resistir los golpes que de seguro recibiría, pero estos no llegaron. Vegeta aterrizó a su lado y se cruzó de brazos bastante irritado, frunciendo el ceño en inconformidad y mirando con desdén a su enemigo. Los ojos aun azules de Goku se abrieron para cruzarse con los, igualmente, claros de Vegeta.

-¿Por qué no te transformas?- cuestionó y Goku desvió la mirada unos instantes antes de fingir incomprensión. -¡¿Por qué no peleas de verdad?!- reclamó y su rostro solo se surcó aún más en molestia.

-estoy peleando de verdad…- respondió Goku en tono calmado, volviendo a su estado natural.

-¿crees que soy imbécil? ¡¿De verdad crees que soy un idiota?! – gritó con voz colérica, haciendo que su contrincante afirmara su pensamiento de que ese plan definitivamente no había sido buena idea.

-por supuesto que no Vegeta, yo jamás pensaría eso…- contestó seriamente, arrepintiéndose por un segundo de haber aceptado la propuesta de Trunks.

- si no piensas eso ¿entonces dime a que estás jugando? A mí me parece que solo te estas burlando de mi con eso del "duelo" y no usas en el toda tu fuerza, de hecho me parece que te estabas dejando golpear…- afirmó y Goku frunció el ceño sin poder contradecir sus palabras. –…ni siquiera cuando la tierra pudo haber estallado…- remarcó con un poco de diversión. -¿Qué estupidez crees que pretendes con actuar? ¿Darme ventaja para luego vencerme aun después de estar lastimado? ¿Burlarte de mis habilidades? ¡¿Restregarme una vez más que eres mejor?! ¡¿Humillarme de una forma diferente?! – exclamó presionando los puños y dando un paso en su dirección, tocando con la punta de sus botas el costado de Goku, quien permanecía sobre el suelo.

-¡Por supuesto que no!- gritó Goku en respuesta, mostrándose verdaderamente ofendido.

-¡Entonces dime porque demonios lo hiciste!- exigió y en la mente de su congénere comenzó una guerra entre decir la verdad o no. Si lo hacía existía la posibilidad de que se enojara aún más.

-eso fue porque…- titubeó sin querer mezclar a su hijo en todo esto. –Por qué quería dejarte ganar…- confesó y los ojos del príncipe se fueron al tope, descruzando sus brazos y cambiando su expresión de enfado a una de sorpresa.

-¡eres un idiota Kakarotto!, tu no entiendes lo que es el orgullo, ¿crees que eso recuperaría años y años de humillación? ¡Tú no sabes lo que es la derrota! ¡Tú no has sentido la impotencia y la rabia de saber que no eres el mejor! ¡NO SABES NADA!- gritó sintiendo su barbilla temblar y sus ojos humedecerse en una lluvia interna de sentimientos. - ¡eres un completo estúpido al creer que una mentira como esa me haría sentir mejor! ¡Jamás sabrías lo que es tener que caer y levantarte! ¡Lo que es entrenar y entrenar desviviéndote y darte cuenta que ese tiempo no te ha servido de nada! ¡Por que estas estancado! ¡Porque existe alguien más que lo tiene todo! ¡No lo entiendes! ¡Jamás lo entenderías! ¡PÚDRETE EN EL INFIERNO, TE ODIO!- gritó dejando caer un par de lágrimas por sus mejillas, presionando la quijada para ahogar gemidos de dolor, uno que provenía desde el fondo de su corazón.

Sus ojos brillaron por la decepción, furia y tristeza, clavándose solo unos instantes más en los ojos desorbitados, desesperados y también húmedos de Goku. Vegeta se dio la vuelta listo para marcharse, pero la mano de su rival le sostuvo la muñeca frenando su camino, jalándolo y tirándolo sobre él, terminando por clavar sus rodillas en la tierra, cada una a un costado de las caderas de Goku. Los ojos del príncipe se expandieron al ver la expresión cargada de miedo y tristeza en el rostro de ese hombre sobre el suelo.

-¡ENTONCES MÁTAME!- pidió Goku colocando la mano de Vegeta sobre su pecho, obligándolo a abrirla y a posicionarla justo en su corazón. Vegeta miró su mano y luego miró a Goku con confusión. -¡SI ME ODIAS MÁTAME, PORQUE ENTONCES YO NO PODRÉ VIVIR ASÍ!- exclamó con lágrimas en los ojos, creando senderos a través de su rostro que descendían hasta el suelo.

Vegeta se limpió las lágrimas que también le recorrían, pasando su otro brazo por su rostro, sentándose y dejando caer todo su peso en Goku, procurando agachar la mirada como si quisiera ocultar su dolor o su llanto. La mano del menor sostenía con verdadera fuerza y determinación la muñeca del príncipe, quien podía palpar con sus dedos el agitado golpeteo de su corazón dentro de su pecho, el cual se elevaba titubeante ante su respiración agitada. Los ojos aun azules de Vegeta se fueron contra los de Goku, surcando su frente y observando atento cada una de las lágrimas del otro, cada una cargada con verdadero dolor.

Goku comenzó a sentir el ardor y calor comenzó sobre la piel de su pecho, justo debajo de la mano de Vegeta, presionando su quijada y angostando los ojos listo para volver a enfrentarse a ese dolor, el dolor de la muerte el cual estaba dispuesto a enfrentar. Vegeta endureció su expresión y mostrando los dientes en una mueca de decisión dejó ir un suspiro seguido por más lágrimas.

-no puedo…- dijo y desvaneció su transformación volviendo a su estado natural, bajando la cabeza y mirando su propio llanto perderse en el Gi naranja de su contrincante. Goku expandió sus ojos mirando la expresión de Vegeta, sintiendo esa emoción y ese vacío dentro de su cuerpo, incrementándose con la decisión del príncipe. Aflojó su agarre y Vegeta dejó caer sus manos a sus costados con pesadez, aun sentado sobre el cuerpo del otro hombre.

-Vegeta… yo no quería mentirte o burlarme de ti…- dijo Goku recuperando la estabilidad de su voz. –lo que yo quería es que tu pudieras estar en paz contigo mismo, que pudieras ser feliz, que pudieras liberarte de este infierno en el cual yo mismo te he metido… que pudieras liberarte de mí. No quería ofenderte, quería ayudarte… perdóname por favor…- se disculpó y Vegeta negó con la cabeza sin levantar la vista.

-no podría ser feliz aun si yo no me hubiera dado cuenta…- musitó con la voz entrecortada. –Porque yo no quiero liberarme de ti…- confesó y una sensación dolorosa y emocionante palpitó dentro del cuerpo de Goku.

-¿a qué te refieres? Si siempre has querido matarme…- dijo el menor con un rostro lleno de sorpresa e incredulidad. Nuevamente Vegeta negó con la cabeza, sin atreverse aun a mirarlo a los ojos.

-no he querido matarte, he querido vencerte, para poder estar al lado de ti…- respondió sin siquiera pensar adecuadamente en eso último que dijo. Goku se quedó perplejo, sintiendo otra cálida lagrima caer en sus mejillas, pero esta guardaba un toque de esperanza y felicidad.

-¿para estar a mi lado?- preguntó en un susurro aun incrédulo. –No lo entiendo…- admitió en un tono más alto.

-yo… - comenzó a decir sin saber cómo explicar realmente sus razones. –Si te vencía, entonces tendrías que jurarme lealtad como tu rey…- dijo y obtuvo silencio por parte de Goku, uno que solo le hizo sentirse como un tonto.

Pero sus manos se vieron envueltas en las de su congénere, halando en su dirección y tirándolo sobre el mismo. Vegeta abrió los ojos un tanto sorprendido, mirando completamente de frente el rostro de Goku, sintiendo sus pechos unidos y sus manos entrelazadas en fuerte agarre. Sus profundos ojos negros se clavaron en un una misma orbita, mirándose como si jamás se hubieran visto, y era porque esta vez sus ojos demostraban un sentimiento diferente, uno inexplicable y bastante loco, uno que era simplemente único e increíble.

-eso que dices es una tontería…- contestó el menor sonriendo un tanto divertido. –es una tontería, porque yo…- susurró y viajó su mano hasta entrelazar sus dedos en ese profundo y alborotado cabello negro, acercando el rostro de Vegeta al suyo, sintiendo cada uno la respiración del otro sobre su piel, su aliento sobre su boca.

Vegeta perdió el aliento sintiendo incluso como su cuerpo se paralizaba y todos los vellos de su piel se erizaban por la jamás imaginada situación, sentía ansiedad y miedo, pero los deseos y ese néctar que ya podía saborear sin haberlo probado aun, lo hacían perder cualquier clase de pensamiento que lo hicieran frenar el momento. Goku entreabrió los labios, listo para capturar en ellos la figura perfecta e inigualable de los del príncipe, ni siquiera había necesidad de terminar su frase cuando podía interpretar sus palabras en hechos. Entrecerró los ojos, inclinando aún más el rostro del príncipe el cual no oponía resistencia alguna, sintiendo apenas la suave y delicada textura de ese par de deliciosos labios, cuando un temblor similar a un terremoto agitó todo el lugar, llamado la atención de ambos hombres, quienes de inmediato giraron sus rostros preocupados en la dirección donde más de cuatro poderosas energías arribaban en el planeta.

[…]

-¡vamos Trunks! ¿Qué demonios estás haciendo?- dijo Goten un tanto frustrado durante su entrenamiento, pues el mencionado no estaba peleando adecuadamente.

-¡cállate! Lo que pasa es que tú estás haciendo trampa…- respondió malhumorado, intentando evadir por todas las formas su torpeza y descuido en el combate.

-¡¿Qué?! ¡¿Y yo por qué?! ¡¿Por qué no admites que has perdido condición?!- se burló el pelinegro colocando sus manos en su cintura.

-¡¿y tú porque no admites que eres un idiota?! – exclamó el joven de cabello lavanda cruzándose de brazos y girando el rostro indignado.

-¡oye! ¡Eso no tiene nada que ver!- contestó Goten y Gohan, quien hasta el momento había estado observando la pelea, comenzó a reír seguido por Videl, Pan, Bulma, Chi-Chi y Bra. Quienes estaban todos reunidos en C.C.

-tranquilos muchachos…- intervino Gohan en un tono maduro e intermediario. –por qué no vuelven a empezar y entonces…- no completó su frase cuando la tierra se sacudió y el cielo dio la impresión de desmoronarse sobre sus cabezas.

Sus miradas se fueron hacia arriba, observando claramente la figura de una nave nodriza descendiendo justo sobre la ciudad, no estaban seguros, pero dentro de ella había más de doscientos individuos, de los cuales cinco poseían energías muy alarmantes. Gohan entreabrió la boca por la impresión y sorpresa, endureciendo el ceño al inferir que fueran quienes fueran, no iban en son de amor, ni de paz. Se colocó al frente de todos inmediatamente, en un acto de protegerlos.

Trunks y Goten se colocaron a sus lados concentrando su atención y levantando su guardia de inmediato. La colosal nave terminó de atravesar la atmosfera, terminando por oscurecer con su gigantesca figura prácticamente toda la ciudad. Gohan presionó los labios y sintió la adrenalina correr por su cuerpo, esto no le daba un buen presentimiento, tendrían que pelear, todos. Buscó de inmediato la energía de su padre y de Vegeta, pero estaban muy lejos del lugar, aunque por supuesto no tardarían en llegar. Observó detenidamente la nave que solo en unos escasos segundos había arribado en su planeta, las compuertas de los lados comenzaban a abrirse, haciéndolo afinar la vista para cerciorarse de lo que suponía que eran. Y efectivamente, de la nave estaba saliendo el ejercito que contenían, no con buenas intenciones, y como de costumbre, en su dirección. Parecía que los saiyajins siempre atraían problemas. Qué razón tenía.

Se giró bastante alarmado a todos demostrando por la expresión de su rostro nada más que pavor y preocupación. Solo contaba con escasos segundos para hacer algo con los más débiles e intentar protegerlos. Miró a Trunks y a Goten, quienes también se habían percatado del extraño y repentino ataque de esas extrañas y desconocidas criaturas.

-ustedes, saquen a todos de aquí… Videl, ayúdales… váyanse de aquí, a donde sea, solo que sea lejos…- ordenó y la mujer asintió tomando a Pan en brazos y alzando el vuelo en dirección contraria a las naves.

-pero Gohan…- protestó Goten dubitativo, al igual que Trunks, quien aún se veía indeciso con huir de la pelea.

-¡NO HAY TIEMPO!- gritó al mismo tiempo que se convertía en súper saiyajin y se giraba a una increíble velocidad para frenar a uno justo en el aire mandándolo a volar de una patada.

Goten asintió y jalando un poco a Trunks, ambos se dieron la vuelta tomando a sus respectivas madres y saliendo a gran velocidad en la misma dirección que Videl. Gohan tuvo que moverse más rápido de lo que jamás lo había hecho, siendo la barrera para que sus múltiples enemigos no fueran tras de su familia.

-¡¿Qué demonios está pasando?!- gruñó Vegeta al momento en que aparecía junto con Goku a mitad del patio. Gohan dedicó escasos segundos a mirarlos, observando a Goku aun con los dedos en la frente algo anonado con las dimensiones de la nave, y al príncipe aprovechando cada segundo para comenzar a romper brazos y golpear cuerpos.

-lo siento Gohan, venimos en el momento en que nos percatamos de las energías…- se justificó Goku combatiendo cerca de su hijo.

Gohan asintió y dedicó una cruda sonrisa, para volver a su pelea. En el horizonte aparecieron el resto de los guerreros Z, aproximándose al lugar donde los saiyajin se veían agobiados por la cantidad de individuos a su alrededor, perdiendo la noción, incluso, de saber con quién se enfrentaban. No hubo tiempo para explicaciones ni respuestas las cuales no tenían, simplemente un limpio combate entre esas criaturas de piel morada, rugosa, de ojos verdes, cabello naranja, manos y patas en forma de garras, la cuales llevaban armaduras cubiertas por túnicas blancas.

"¿Dónde están Goten y Trunks?" preguntó Goku a su hijo mayor, sintiendo sus auras lejos y sabiendo que era ahora cuando se les necesitaba.

"fueron a poner al resto a salvo, vendrán en seguida…" respondió y dejó escapar una onda poderosa de Ki para quitarse a unos cuantos de sus alrededores.

Los tres saiyajin peleaban en su nivel dos, teniendo una pelea apenas justa considerando la cantidad de enemigos. Gohan siseó en frustración y miró a sus compañeros guerreros encontrándose en más problemas que él, pues Krillin, Yamcha y Tien Shin Han llevaban la batalla perdida, mientras Piccolo y A-18 a penas y podían con tantos.

"-tiene que dejar de pelear…-" pensó Gohan quebrándole en cuello a uno de ellos, "-papá, Vegeta y yo podremos…-" frenó sus pensamientos al darse cuenta de algo justo en ese momento. "-¿papá?-" se giró levemente para verlo de reojo, en efecto, Goku y Vegeta estaban demasiado dañados, tanto que a pesar de estar en nivel dos su energía y su potencial estaban muy por debajo de lo habitual, estaban pelando como tontos.

Presionó los puños llenándose de pavor, pues contaba con el poder de esos saiyajins no solo para eliminar a esos desconocidos, sino que también para dar con esos individuos de fuerza mayor. Pero el Ki de esos dos guerreros descendía con cada golpe, incluso no habían podido eliminar a más de tres enemigos. "papa, ¿Qué rayos les pasó?" preguntó Gohan realizando una conexión mental, algo débil por la intensidad de la batalla.

"pues… jeje, creo que nos acabamos toda nuestra fuerza, además de que estamos mal heridos. Hoy no fue un buen día para entrenar…" respondió Goku despreocupadamente, incluso un tanto bromista, pero esa era la manera en la que siempre lo hacía. Gohan soltó un suspiro y continuó con su batalla eliminando el cuerpo de uno más.

Goten y Trunks llegaron y sin perder más tiempo se convirtieron en súper saiyajin, entrando en la batalla y auxiliando a sus amigos de inmediato. Vegeta dejó ir un leve quejido al recibir un golpe en un costado, ocultando su mueca de dolor y golpeando a su contrincante en la nuca para enviarlo de regreso al suelo. Miró el cuerpo de su rival estamparse contra el piso y se tomó unos segundos para jadear desesperadamente aire, estaba realmente cansado, era increíble que ya no tuviera fuerzas.

Viajó sus ojos a Goku, quien también respiraba con dificultad y de vez en cuando llevaba su mano a su abdomen, lugar donde bien recordaba él había herido en su batalla momentos atrás. Chasqueó la boca surcando su frente, ambos debían pelear con todas sus fuerzas, fuerzas que ya se habían acabado en sus combates sin sentido. Necesitaba el poder de ese Final Flash que lanzó al espacio, y Goku necesitaba tener su cuerpo sano, ahora se arrepentía de haberlo golpeado tanto y tan fuerte.

Se fue contra otro sujeto y en un momento de descuido fue golpeado en el rostro, sintiendo su Ki descender hasta el grado que creyó, volvería a fase uno. Le regresó el golpe cinco veces más fuerte, jadeando nuevamente y recordándose a sí mismo que todavía ni siquiera se habían enfrentado a los enemigos verdaderos. Los guerreros Z estaban ahora en el piso, quedando solo los saiyajins y Piccolo en combate, pero este último estaba a punto de sucumbir en la pelea.

"¡Kakarotto! ¡¿Dónde están las malditas semillas cuando las necesitamos?!" le dijo a través de su canal mental.

"lo siento Vegeta, pero por ahora no tengo…" respondió y buscó con la mirada a Krillin, quien yacía en el suelo del patio de C.C. alejándose de la batalla en un acto de supervivencia.

-¡Krillin!- gritó llamando la atención de este. -¡necesito que vayas a buscar al maestro Karin!- ordenó y el pelón se levantó del suelo pesadamente.

-¡claro, las semillas! ¡De acuerdo, regresaré!- dijo y alzó el vuelo en dirección a la torre de Karin.

-¿A dónde vas mi buen amigo?- cuestionó un sujeto en un tono amable llenó de falsa cortesía.

Krillin se frenó en seco, expandiendo sus ojos hasta donde pudieron llegar. El sujeto lucia más alto de los dos metros, con forma totalmente humana, incluso sus manos las cuales no eran garras, si no dedos y extremidades normales, su piel era igualmente purpura, pero lucia tersa y suave, sus ojos eran verdes, pero estos lucían poderosos y calculadores, tenía el cabello blanco y largo atado en una coleta la cual caía a sus espaldas. Su traje denotaba superioridad, pues contenía más adornos y una armadura más lujosa y prometedora, al igual que una capa blanca y larga con bastantes adornos dorados en las orillas. Arqueó una ceja y miró divertido al terrícola, quien se paralizó temblando involuntariamente de miedo.

Todos se frenaron al escuchar esa voz, literalmente, pues los soldados abandonaron sus peleas para ubicarse detrás de ese individuo quien mantenía sus ojos clavados en la imagen de Krillin. Goku y el resto sintieron su poder, dándose cuenta que las seis energías habían desaparecido de la nave, y que justo ahora estaba ahí con ellos, teniendo la más poderosa frente a sus narices. Los guerreros se paralizaron, mirando petrificados la escalofriante escena.

Krillin pasó saliva, retrocediendo con la intención de huir, pero la mano del tipo fue más rápida, mandando al terrícola a estamparse contra el suelo de una bofetada. Su cuerpo cayó y agrietó el patio de la C.C. creando un leve cráter. Los guerreros Z le miraron sorprendidos para hundirse en profunda ira y rabieta.

-¡maldito!- gritó Goku lanzándose en su dirección, pero Gohan le detuvo de inmediato, sosteniendole los brazos por detrás.

-espera papá... tenemos que pensar algún plan...- susurró en su oído, angostando los ojos amenazantes contra ese individuo.

-tranquilo saiyajin, no es divertido si mueres tan rápido...-se burló y Goku gruñó liberandose del agarre de su hijo.

-¿quien demonios eres tu y que quieres en la tierra?- preguntó el líder de los guerreros, en ese tono serio e intimidante.

-¿que qué quiero en la tierra? bueno, en realidad nada...- respondió y soltó una risa sacarrona.

-¡entonces dí que haces aquí!- exclamó el saiyajin perdiendo un poco la paciencia.

-bueno, he venido a matarlos...- contestó y se giró al príncipe, clavando sus ojos verde profundo en los del saiyajin, mostrando una expresión de victoria.

-no digas estupideces...- se burló Vegeta riendo bastante confiado. -sería una tontería decir que una sabandija como tu podría si quiera matar a alguno de nosotros...-agregó mirando de reojo a sus compañeros.

-tranquilo mi adorado príncipe de Vegita...- dijo el sujeto y Vegeta empuñó las manos y tensó su cuerpo al escuchar ese título.

-¿quien demonios son y por que sabes de los saiyajins?- preguntó Vegeta y el tipo lo miró un tanto sorprendido.

-¿acaso no nos recuerdas? vaya, pero claro, si se ve que te la has estado pasando divirtiendo en este lugar...- respondió y miró a Trunks dedicándole una sonrisa terrorífica. -...ya has traído al mundo a otro sucio y bastardo saiyajin...- agregó y se relamió el labio con ansiedad. Trunks endureció su expresión y levantó su guardia sosteniéndole la mirada.

-¡cierra la boca imbécil!- gritó Vegeta avanzando frente a su hijo protectoramente.

- aunque estoy sorprendido, no esperaba encontrar más de ustedes aquí reunidos... por lo que veo, los últimos...- soltó y todos los saiyan se miraron extrañados y por alguna razón bastantes temerosos.

-¡no permitiré que dañes a alguno de nosotros!- gritó Goku presionando la quijada hasta hacer chirriar sus dientes.

-tranquilo, tu y tu pequeña manada no me interesa en lo más mínimo...- espetó con malicia. -...prometo matarlos rápido para que no sufran...- agregó y Goten se lanzó siendo frenado por Gohan.

-¡si no te importamos, por que no te largas y nos dejas, antes de que te rompamos la cara a golpes!-gritó el hijo menor de Goku retorciendose entre los brazos de su hermano.

-dije que la manada de tu padre no me importaba, pero lamentablemente no puedo dejarlos vivir, es el legado que su querido príncipe ha marcado para todos los saiyajins...- respondió y Vegeta chasqueó la boca frustrado.

-¡deja de hablar y dime quien demonios eres!- exigió el mencionado perdiendo la paciencia.

-bueno, ya que es tanta su insistencia... y tan frágil tus recuerdos, les diré quien soy yo...- respondió y expandió su sonrisa malevolamente, levantando sus brazos a los lados para mostrar su ejército. -¡Yo soy Sruntk, rey de la raza Lairot!... sobreviviente de la destrucción de nuestro planeta...- contestó y su sonrisa se disipó frunciendo el ceño y oscureciendo su mirada, mostrando el odio y rencor más profundo hacia el príncipe. -un planeta que se encargó de pulverizar su adorado Vegeta...- dijo entre dientes presionando los puños aún con sus brazos extendidos a los lados.

-¡no tengo idea de lo que estas hablando!- exclamó Vegeta sintiendo las miradas acusadoras de los medio saiyajins.

-¿como es que puedes destruir sin siquiera recordar a quienes les arrebatas la vida?- preguntó verdaderamente ofendido. -bueno, eso ya no importa, por que ahora tu y los tuyos pagarán por todo... - condenó sin dejar de mirar a Vegeta.

-¡si tu problema es conmigo deja a los otros y pelea conmigo, bastardo!- espetó el saiyajin colocándose frente al grupo.

-lo siento querido Vegeta, pero exterminaré finalmente toda la raza saiyajin, a su rey y a sus fieles sirvientes...- dijo pasando su vista entre Goku, y los medio humanos.

-Vegeta no es nuestro rey, el legado saiyajin ya no existe, nosotros somos guerreros que pelean por el bien y por la paz del universo...- dijo Goten conteniendose de atacar a ese individuo.

-¿que no es su rey? me decepcionas Vegeta, ¿tu último soldado y sus bastardos no te proliferan el respeto y el sacrificio que deberían?- se burló y Vegeta bufó enfurecido. -que lástima que tengan que pagar a pesar de que no les importas...- rió y miró con más superioridad a los saiyajins.

-¡que no es nuestro rey no significa que no nos importa!- intervino Goten.

-lástima Vegeta, por que a diferencia de ti, yo tengo un ejército completo de guerreros dispuestos a sacrificarse por mí...- espetó con presunción, ignorando por completo a Goten. Vegeta rió divertido y se cruzó de brazos pasando su vista por Sruntk.

-no importa, porque yo no necesito que alguien me defienda...-aseguró y viajó sus ojos al suelo. -Además, tus guerreros, están reducidos ahora a cenizas, esa palabra de ejército completo no es la más adecuada...- se burló el príncipe, mirando con orgullo los cadáveres desmembrados en el suelo.

-te equivocas...- aseguró y se sonrió victorioso. –tengo mi ejercicio completo... e intacto...- levantó las manos y en ese momento los pedazos y cuerpos desmembrados comenzaron a moverse retorciendose como gusanos sobre el suelo.

Los guerreros Z miraron atentos lo increíble frente a sus ojos, más de la mitad de ese ejército había sido eliminado, pero ahora recobraba vida y se regeneraba a gran velocidad. Los pedazos de carne, por más pequeños que fueran recobraban cuerpos y extremidades, dando vida nuevamente a un guerrero no muy fácil de vencer.

-¿sorprendido, príncipe?- preguntó observando la expresión paralizada de Vegeta.

Piccolo presionó los dientes, dejando ver sus colmillos en su rostro asustado y sorprendido. -¡ataquenlos, eliminenlos ahora que no están completos!- ordenó en un grito, lanzando destellos de luz a pequeñas partículas móviles, pero estas no sufrían daño, perdiendo extremidades que en sólo unos instantes volvían a recuperar.

-deja de perder tu tiempo, Namek...- dijo Sruntk con las manos cruzadas detrás de su espalda. Piccolo se frenó mirando anonado al sujeto. -esos débiles ataques no detendrán a mis hombres, se recuperarán infinitamente no importa lo que les pase...- agregó y sonrió confiado, comenzando a ser respaldado por muchísimos sujetos que ahora estaban listos para volver a pelear, renaciendo de entre la tierra.

-maldición... - susurró Vegeta mirando la desventaja que enfrentaban ahora.

-¡no importa cuantos sean! ¡Los venceremos a todos!- aseguró Goku a nada de lanzarse en el combate, pero el príncipe frenó su camino con un brazo.

-no Kakarotto, esta pelea es mía...- dijo y compartieron miradas unos segundos.

-pero Vegeta...- protestó y el mencionado hizo caso omiso, colocándose frente al grupo.

-es por mi por lo que están aquí... ¿no? - preguntó y se sonrió. -entonces deja de cubrirte tras tu ejército y pelea como hombre...- retó y Sruntk asintió muy conforme.

-eso es justo lo que voy a hacer...- respondió y las otras cuatro poderosas presencias se materializaron a sus lados. Los hombres eran igual de altos y con características similares a las de Sruntk, con la única diferencia de su color de cabello. -pero para tu suerte, tus colegas van a tener que morir también...- agregó con falsa tristeza en la voz.

-¡maldito! ¡soy yo a quien buscas! ¡¿Por qué tienes que meter a los demás?!- rugió con frustración.

-es mejor estar seguro de que no interferirán...- respondió sonriendo de lado. -y que tampoco irán por las semillas Senzu o las esferas mágicas...- mencionó y todos ahogaron una expresión de asombro.

-¿como sabes eso?- cuestionó el príncipe y Sruntk rió estruendosamente ante la pregunta.

-No vale la pena darle explicaciones a un cadáver...- respondió y levantó las manos llamando la atención de todos sus hombres. -¡acaben con todos...!- ordenó y los hombres se sacudieron formándose y lanzándose contra el resto de los guerreros Z.

-maldición...- dijo Vegeta acumulando la poca energía que le quedaba.

-bueno Vegeta, tu y yo vamos a divertirnos un rato... ¿te parece?- cuestionó bromista, sonriendo de manera que se atribuía la victoria.


Con lo del yaoi, mmmmmmm, creo que se vio muy poco, pero falta un capítulo y pasa lo que tiene que pasar.

Por supuesto sabremos que con esos tipos, como es que saben de las esferas, que con su súper habilidad, que con el pasado de Vegeta, y por supuesto, que con lo que Goku no terminó de hacer... jeje

Si les gustó o no, díganmelo por favor, comenten que piensan del cap. Acepto quejas y sugerencias, si erré en algo díganmelo por favor.

Me gusta actualizar cada semana, pero creo que será antes, el tercer capitulo es el mas largo, viene acción, y so me gusta. En fin, saludos, hasta luego!