Chapter 2: Recuerdos
Me encontraba arreglando mis discos y libros en la repisa que estaba en mi nuevo cuarto cuando escuche que mi padre llamaba a Alice y a mí para que bajáramos.
-bueno chicos creí conveniente que en vista de que ahora el colegio al igual que los centros comerciales (dijo esto mientras miraba a mi hermana con una sonrisa) están lejos, pensé que sería mejor darles un regalo un poco extravagante- nos dijo mientras nos entregaba unas llaves a cada uno respectivamente.
En ese momento entendimos a lo que se refería así que nos dirigimos corriendo hacia el garaje y nos encontramos con un Porsche amarillo y un Volvo blanco. Mi boca se encontraba totalmente abierta de la impresión mi auto soñado sin duda siempre había sido este, a pesar de que yo nunca fui un chico caprichoso debo aceptar que este gusto era algo de mi completo agrado, y ni se diga de Alice que estaba dando pequeños saltitos por todo el lugar.
-Si quieren pueden salir a dar un paseo para conocer un poco el lugar donde van a vivir- comento mi mama con una sonrisa en el rostro al igual que mi padre, quien se encontraba apoyado en la puerta del garaje
- Bueno en ese caso es TARDES DE COMPRAS! – dijo mientras le daba un beso en la mejilla a mis padres y se subía a su auto con el propósito de atacar el centro comercial.. sí porque esa es la palabra correcta atacar , siempre llegaba con más de diez fundas llenas de ropa nueva y estoy seguro que esta vez no iba a ser la excepción.
Yo por mi parte me subí a mi "nuevo y querido" volvo decidí manejar sin rumbo fijo, hasta que divise un parque, si tal vez era para niños pero por alguna razón era el único lugar que me había llamado la atención. Cuando me baje me dirigí hacia los columpios y me subí en uno de ellos, mientras me columpiaba recordaba cuando yo era apenas un chiquillo y mi actividad favorita era exactamente esta, pues me sentía como las aves libres e incluso con el poder de volar… que ingenuo que era…
Cuando me detuve fije mi mente en lo que había alrededor mío, todos eran niños pequeños que venían con sus padres, pero me sorprendió ver a un señor de mayor edad con quien supongo era su nieto, lo que me hizo recordar a Anthony, mi querido abuelo con el que pase casi toda la infancia y la injusticia me lo había arrebatado de la vida.
Flashback
-Edward ya está oscureciendo vamos a casa- me dijo mi abuelo, lo que me hizo parar el columpio y ponerme de pie con el propósito de caminar.
Todos los días desde que tengo dos años venimos a este mismo parque desde las 6 de la tarde hasta las 7 mi abuelito era muy bueno conmigo, me leía cuentos, me ayudaba con las tareas de la escuela y cada viernes me compraba un trozo de tarta de limón mi favorita a demás que siempre me cuidaba cuando mi papis se iban a trabajar. Ahora nos encontrábamos en de regreso a su casa ya que el parque era cerca no necesitábamos el carro y de paso le pedía un helado! Mi abuelito más que eso era mi mejor amigo por eso lo quiero tanto.
Fin del Flashback
Cuando volví a la realidad me di cuenta que me quede mirando al señor y al niño mucho más de lo debido así que apartarte mi vista y me dirigí a mi auto con el propósito de regresar a mi casa. Tuve una vida muy buena cuando era un niño definitivamente la tenia, pero por cosas de la vida eso ya no volvía a ser así. Cuando llegué a la casa me sorprendí al ver el carro de Alice pues solo había pasado 1 hora y eso era raro ya que mínimo siempre se demoraba 4 horas en el centro comercial.
-que fue enana!-le dije cuando la vi sentada en un sofá de la sala.
-Hey-me dijo mientras me fulminaba con la mirada
- ¿puedo saber que milagro ocurrió para que estés aquí no en una tienda volviendo loca a la vendedora? – le pregunte en forma burlona.
-Bueno Eddie hice una nueva amiga se llama Ángela y me dijo que hoy iba a ver una mega fiesta a la cual tenemos que ir para comenzar a socializar- me dijo sonriente
-JA si quieres ve tu pero yo no estoy interesado sabes perfectamente que no me gustan las fiestas, y menos si no conozco a nadie.
-POR FAVORR HERMANITOOO-me dijo poniendo sus ojitos de cachorrito
-No ya te dije- respondí firmemente
-Hermanito no le niegues a tu hermana esto, hazlo por mi y porque sé que me quieres-me dijo con su adorable puchero.
Si definitivamente ya no podía negárselo…
