House

Sé que he tardado en ayudarla. La bata blanca tal vez no sea una gran artimaña a estas alturas, pero quiero intentar.

Entro en el despacho. Reunida con ese mastodonte, como siempre. Me tiene intrigado e inquieto el qué tanto harán en esas reuniones. Tengo miedo a la decepción si lo elije ante mí.

Pero ella me halaga, me confunde y me recrimina, luego. Aún y todo, sé que las cosas van bien. Sus ojos, su sonrisa, sus reproches. Y sé que nada malo le ha pasado. Me lo dice su cuerpo, el que sólo está preocupado, pidiendo mi protección.