A través de mi ventana.

by Lían.


Capitulo II. Tú… ¿Un príncipe?

No nos conocemos tanto.

No hemos compartido todo,

ni siquiera tenemos amigos en común…

Para enamorarme no necesito tu consentimiento

Dame sólo un beso que dure más que una mentira...

(Curtiz-Babasónicos)


Historia dedicada a Watty-chan (Watery).


Tomoyo se quedo quieta después de regresarle el saludo al hombre.

-"Pensé que ya se habría ido..."-comentó después de dejar su portafolio a lado del armario.

-"S-si, de hecho ya me iba..."-el sonrojo en las mejillas de Tomoyo parecía no desaparecer.

-"Ah"-fue su única respuesta –"¿Cómo se siente?"-su voz era cansada, la campaña del Gobernador estaba teniendo algunos problemas.

Decidió caminar a la sala ya que la desconocida parecía no querer moverse.

-"Bien, gracias..."-Tomoyo caminó tras él pero no se sentó.

-"Me alegra..."-Touya empezó a buscar en sus bolsillos y sacó un papel. –"Tome..."-le extendió la mano, la amatista se quedo petrificada, tal vez era una carta de amor...

Se acercó hacia él y lo recibió. –"Son para los gastos, no quisiera que esto se volviera un escándalo, soy una persona pública..."-Tomoyo se quedó pasmada.

-"Iie... yo no..."-

-"Tómelo..."-insistió moviendo el cheque. –"estos incidentes se prestan para chismes, tome el cheque y olvidémonos de todo..."-Tomoyo se dio un golpe contra la realidad, ese brillo desconfiado en los ojos chocolate de su amado jamás lo había visto, en sus retratos nunca estaba.

-"No se preocupe..."-acomodó entre sus brazos a Momo que empezaba a resbalarse. –"... no pienso demandarlo ni nada por el estilo, no necesito su dinero..."-su voz ya no era tan tranquila como antes, la estaba ofendiendo. –"...gracias por todo..."-se inclinó y caminó hacia la puerta dejándolo con la mano estirada.

-"Tonta..."-susurró al aire cuando la puerta ya se había cerrado. Puso a su lado el cheque de la cuantiosa suma y le quitó la poca importancia que le había dado. Cerró los ojos e intentó quitarse todo el estrés de encima, esa semana no había sido fácil, su hermana que se quiere casar con ese gaki estupido, el Gobernador y su intento por ganar votantes, además de esa extraña joven de ojos de joya que se había topado... ¿ojos de joya?... ¿cuándo la había bautizado de esa manera?... no se detendría a pensarlo mucho... era una joven extraña...

Abrió los ojos de repente, debía verificar si esa jovencita no era una ladrona.

Después de darle un vistazo a su apartamento y cerciorarse de que nada faltaba, se detuvo en la cocina para sacar el termo del refrigerador y darle un gran sorbo a su bebida energética de naranja-maracuyá; tenía mucho trabajo que hacer y la noche ya empezaba a caer de nuevo sobre la basta ciudad.

Descartó algún tipo de comida sana, sacó una barra de chocolate con cacahuate de su gaveta y dejo que sus dedos corrieran sobre las teclas de su laptop intentando idear un slogan pegajoso y rítmico.

oO0Oo—

Bajó por las desconocidas escaleras rápidamente, el elevador la mareaba y no había nada mejor para la circulación de las piernas que cuatro pisos cargando al pesado Momo, sin duda la ironía flotaba en el aire. Al llegar a las puertas de cristal de la entrada recibió una extraña mirada por el portero, juraría que la recorrió de pies a cabeza.

Nada de eso le importó, aún intentaba entender las palabras ofensivas del amor de su vida.

¡Nah!... de seguro desconfiaba de ella, si estuvieran en situaciones distintas ella también desconfiaría... además él era un hombre de principios y de vida recta, jamás intentaría ofenderla ofreciéndole dinero, lo mas seguro es que sí estuviera preocupado por su salud. ¡Era muy lindo!... y su nombre... como el árbol que da sus frutas favoritas... tenía nombre digno de un príncipe.

La sonrisita boba surgió de sus labios acompañada de su sonrojo habitual, y esa sensación de flotar entre nubes. Sólo faltaron los pétalos cayendo del cielo para una escena totalmente rosa.

Cuando por fin pudo llegar a su apartamento tenía los brazos acalambrados, nunca antes había cargado tanto tiempo a Momo, lo recostó en su cojin y le removió el blanco pelaje.

-"Gracias bonito..."-le susurró estando todavía a oscuras. –"... lo último que hubiera querido es que te lastimaran, pero pude conocerlo de cerca y saber su nombre..."- depositó un beso en la orejita de su gato y caminó hacia su ventana, viéndolo de nuevo lejos de ella, pero con el calor en el pecho al saber que su voz, su nombre, y su aroma ya estaban tatuados en sus sentidos.

-"Touya..."-se quedó de pie recargada en el marco, con su hogar en completa oscuridad, excepto por esas luces de neón que brincaban desde la calle.

Se quedo mirándolo, siguiendo cada uno de sus movimientos y soñando despierta con esos brazos que seguramente la habían llevado cargando hasta su departamento, se volvió a sonrojar, soltó un suspiro y se rió un poco de sí misma, sin duda ya había perdido completamente la razón ¿pero qué persona enamorada se detenía a pensar mucho?... al menos ella no.

En medio de su oscuro apartamento una lucecita roja resplandeció, llamando su atención, volteó hacia la esquina y vio que la contestadora que su Madre le había enviado tenía un mensaje.

Con pena dejo de ver a su amado y se acercó a apretar el botón y escuchó la voz grabada de su progenitora:

"Tomoyo querida... ¿dónde se supone que estás a esta hora?, hija no hagas que me preocupe tanto, deja que te mande guardaespaldas..."-se oyó un quejido de suplica. –"... pequeña tu Madre ya está vieja¿por qué no vienes a vivir un tiempo conmigo?... ¡ah! Ya hice el intento de nuevo... te aviso que me llamaron temprano porque una de tus primas se va a casar, hace mucho que no la veo...que buena noticia... deberías casarte tu también, eres tan bonita..."-Tomoyo se rió ¿qué Madre no dice que sus hijos son hermosos?. "Cuídate hija, mañana te llamó... te quiero..."-y el «bip» terminó con el mensaje de su Madre.

-"Yo también te quiero Mamá..."-se abrazó a si misma y regresó a la ventana con decepción al ver que las luces de su amado ya se habían apagado.

Desvió su mirada a Momo y al ver que él también dormía decidió hacer lo mismo, ya mañana seria otro día, además de que debía llamar a Rika, le había prometido ir a la marcha y no había podido llegar.

Estiró los brazos con pereza y volteó hacia su ventana favorita para darle un último vistazo a su amor, ese amor desconocido, pero que hacia palpitar su corazón como locomotora desenfrenada.

Suspiró en medio de su soledad, como siempre hacía, anhelando un futuro que aunque ella no lo deseara siempre llegaba. Pero con una sonrisa por delante como siempre había dicho.

Acarició el marco de la ventana con nostalgia y caminó hasta su cama, cerrando los ojos, rodeada de los dibujos de su amado, que aunque mal pegados por todas las paredes, eran bellísimos.

Y soñó con él, con esos ojos de grano de café que le gustaría ver abrirse y cerrarse los siguientes días y noches de su vida. Eternamente.

oO0Oo—

-"Buenos días hermosa Tomoyo..."-

Las galantes palabras que pronunciaba el florista de la calle de atrás siempre producían un sonrojo en la cara pálida de la joven amatista.

-"Buenos días"-respondió la chica dejando que el aroma a múltiples flores exóticas la mareara y la embriagara con su exquisitez, deteniéndose siempre a percibirlo por unos minutos.

-"Una flor para que se sienta celosa de tu belleza..."-Tomoyo recibió la rosa que tiraba a ser de color morado, además de la extrañeza de que no tenia espinas, una rareza que no por eso dejaba de ser bella, una analogía que bien se podía comparar con la de la chica que la sostenía con la cara más roja que un farol.

-"G-gracias..."-tartamudeó y se despidió con un reverencia mientras seguía su camino por esas pequeñas tiendas que enmarcaban su rustico vecindario.

Llegó a Maki's, después de atravesar la calle, con el objetivo de comprar la mesita. Sin duda sus Pasteles ya no podrían vivir con Momo pasando sobre ellos.

La campanilla de que un nuevo cliente había llegado llamó la atención de las tres chicas que estaban sacudiendo los muebles del aparador.

Las miradas que llegaron a Tomoyo fueron como dagas criticonas que se estrellaron contra sus jeans malgastados, su camisola, que le llegaba a las rodillas de un blanco que distaba mucho de serlo, su cabello, que era mal sostenido por una cintilla que lo único que lograba era enmarañarlo, y contra su brazo, que sostenía una enorme bolsa tejida de color dorado y una rosa que intentaba erguirse en una orilla.

-"Buenos días"-saludó con su enorme sonrisa haciendo toc toc con su sandalias de madera en el lustrado piso de la elegante tienda de muebles. –"La mesita que está en el fondo..."-señaló la pieza de madera con un par de cajones y tres repisas.

-"Cuesta catorce mil yenes..."-la sonrisa sarcástica que le dio la empleada, como diciéndole que no era capaz de pagarla, tal vez pasó desapercibida por la linda chica que se quedó pensando que con ese dinero Rika podría abastecer de cobijas y sopa caliente al albergue de la ciudad por un tiempo.

Meditó unos momentos, podría pedirle prestado dinero a su Mamá, tenía la tarjeta de emergencias, le daría el dinero a Rika y podría comprar su mesa.

El sonido de la campana de la entrada hizo que las vendedoras desviaran su vista hacia los dos hombres que entraban, pulcramente vestidos, con un traje negro, siendo la camisa blanca lo único que hacía contraste.

-"Sean bienvenidos..."-susurró la que parecía ser la de mas edad, se notaba a leguas la fortuna de esos hombres, podría obtener una jugosa comisión si lograba esa venta.

Ambos respondieron con una leve inclinación de la cabeza y empezaron a recorrer el lugar en busca de un sillón apropiado para la oficina del chico de lentes.

-"Venga Yuki, tus sillones están en muy buen estado, sólo quieres el negro por mero fetiche tuyo..."-el aludido soltó una risita que se valió una palmada en la espalda por parte de su amigo.

Tomoyo dio un respingo al reconocer el tono de voz grave, dejó de calcular las frazadas que podría comprar y levantó la cabeza para toparse con esos ojos de afrodisíaco café que recorrían distraídos y distantes la tienda.

La luz de la mañana, que entraba por el gran ventanal, le daba justo en el rostro, ocasionando que frunciera el seño arrugando por completo la frente; pero haciendo que su bronceado se viera hermosamente dorado, acelerando el corazón de la amatista que era vigilada por las otras dos empleadas.

-"Señorita..."-Tomoyo no podía pensar, su corazón no cabía de júbilo, había visto al amor de su vida ya dos veces, como si el destino quisiera que estuvieran juntos para siempre.

Soñó despierta, imaginando las flores, el anillo y una boda en la playa en pleno atardecer…

-"Señorita... ¡tenga cuidado!"-el sonido de un jarrón chino al caer alarmó a todos los presentes, despertando a Tomoyo de su ensoñación.

Estuvo a punto de decir «upss», pero sabía que eso no la ayudaría mucho.

Inmediatamente las tres vendedoras se posaron alrededor de la cohibida amatista, que había adquirido un rojo tan flamante en sus mejillas, que parecía una niña pequeña que acabada de hacer una travesura.

-"¡Tendrá que liquidar el jarrón!"-le amenazó la que antes negociaba el costo del lujoso sillón con los otros dos clientes. –"Es una antigüedad china que sobrepasa el millón de yenes, sino puede pagarlos la demandaremos..."-eso asustó mucho a Tomoyo, no tenía esa cantidad de dinero, apenas si tenía muebles... no podía tener un millón de yenes en el frasco de las galletas ¿o si? Pasó saliva y sintió la boca muy seca, abrió los ojos como platos, adquiriendo un brillo nervioso.

-"Siento interrumpir su caza..."-dijo con tono risueño el chico de gafas. –"Pero puedo afirmar que no es una antigüedad China..."-

La encargada de la tienda bufó tan fuerte que la sonrisa amable que puso después desconcertó a todos.

-"Siento que tengan que presenciar este desafortunado incidente, pero les suplicó de la manera mas atenta que sigan escogiendo el sillón, en algunos momentos los atenderé como se deben"-Yukito supo que en un par de palabras como¡esto no es de su incumbencia! O ¡cállese quién le pregunto! Le hubieran dicho exactamente lo mismo.

-"Lo sé señorita, pero se me hace injusto que le quieran cobrar algo así a la joven..."-y miró a Tomoyo. –"no es que sea conocedor de antigüedades, pero esta etiqueta de made in USA, es claro que no está hecho por manos chinas del siglo pasado ¿o si?"-la risa del moreno que estaba detrás acabó de hacer enfurecer a la encargada. Las otras dos vendedoras la miraron con temor y Tomoyo se quedó quieta con los ojos como platos y las mejillas sonrojadas.

Touya la había reconocido cuando había visto sus ojos, podría jurar que no hay dos personas que tengan el mismo color, eran un par de joyas dentro de las cavidades de una chiquilla que en esos momentos parecía un conejo enjaulado y temeroso.

Casi le da pena, pero le ganó la risa al oír las palabras de su compañero.

La encargada tosió para recuperar la cordura que había perdido hace unos momentos. Se estiró la falda como para hacer algo, y miró a Tomoyo con una sonrisa de oreja a oreja.

-"Mil perdones señorita..."-se inclinó levemente.-"le ofreceremos un descuento en la mesa si decide adquirirla hoy..."-Tomoyo sonrió y se inclinó también.

-"¡Hai!"-miró a Yukito por el borde del ojo y le sonrió, agradeciéndole en silencio. Desvió la mirada y se volvió a inclinar ante Touya.

-"Ohayô gozaimasu"-

-"Ohayô"-

Una de las empleadas le pidió a Tomoyo que la acompañara para hacer el tramite del flete de la mesa, casi con dolor desvió la embelesada mirada de su amado y la fijó en la espalda de la chica.

Mientras la empleada restante levantaba los restos de la antigüedad China la primera le dedicó una mirada a Yukito y a Touya para que la siguieran.

-"¿Con qué conoces a la hippie?"-cuestionó el joven de lentes cuando caminaban.

-"Es la chica del gato..."-

-"¿Ella?"-Yukito hizo una extraña mueca al voltear a ver a Tomoyo. –"... es bonita... creo..."-Touya se río ante la expresión de su compañero, imitándolo al ver a la amatista.

-"No lo creo..."-se mordió la lengua antes de decir: -pero esos ojos...-

Yukito volvió a sonreír y por fin se decidió por el último sillón que habían visto. De piel tan negra como la noche con dos cojines blancos y una etiqueta con un precio que hubiera alcanzado para muchas frazadas del albergue.

Su tarjeta paso sin ningún problema, una firma y el sillón llegaría el lunes a primera hora a su oficina.

-"Gracias por su compra y disculpe las molestias..."-los dos chicos supieron que las palabras cordiales de la urraca esa eran por la jugosa comisión que le estaba otorgando la compra de ese sillón pero aún así le sonrieron. –"... vuelvan pronto..."-Yukito recibió su ticket mientras se disponían a salir del local.

Tomoyo llegó a la caja con el sonrojo aún en las mejillas, dándole un tono tan angelical que sólo acentuaba su pálida tez en una forma bastante tierna. Touya le sonrió antes de salir, no es que le naciera, pero la forma en que lo estaba mirando lo orilló a hacerlo. Como si tuviera algo en el rostro... algo muy interesante por lo visto.

En cuanto su príncipe atravesó la puerta, sintió el corazón encogerse tanto que soltó un suspiro. Y aunque la empleada la miraba con rabia le dio su tarjeta con una sonrisa de comercial de pasta dental y no se le borró hasta que salió del lugar.

Empezó a caminar por la calle tarareando la canción de cuna de su niñez cuando vio a su amado y a su amigo pasar a su lado con el auto. Se quedó mirándolos hasta que lograron perderse por el sendero que se dirigía al centro dejándola con una sensación de bienestar incalculable.

-"Mi amado Touya"-

oO0Oo—

Cuando llegaron al edificio de campaña del Gobernador, después de su largo almuerzo, Yukito no dejaba de molestarlo por el intercomunicador:

-"No puedo creerlo, hiciste que la loca del gato se enamorara de ti con sólo verte..."-y después esa risita burlona.

No sabia cuando es que había cambiado del joven tierno y sonriente de la preparatoria a ese diablillo con cara de querubín mujeriego que no paraba de gastarle bromas a diestra y siniestra y en cuanto se descuidaba tan solo un poco.

-"¡Cállate!"-

-"Venga Touya no es para tanto, pero es que te miraba con tanta pasión..."-intentó hacer voz de mujer. –"... lo amo, desde que atropelló a mi gato gordo no he dejado de pensar en usted... cásese conmigo..."-ya se podía imaginar el rostro de su amigo, ese fin de semana en un retiro para actores tenía tanbuenos frutos que se arrepentía de haberle dado ese regalo en su cumpleaños pasado.

-"Yukito..."-

-"Ya entendí, ese tono de miedo todavía logra darme escalofríos..."-

-"¡Ya ponte a trabajar!"-

-"¡Como usted diga capitán!"-y cortó la comunicación para dejar al moreno con sus pensamientos.

Touya miró la barra tintineante de su procesador de textos en un intento de exprimirse del cerebro el próximo discurso del Gobernador Hirokanno, nop, no podía escribir nada convincente. Cerró la lap de un ligero golpe y se puso de pie para caminar de un lado a otro como león enjaulado.

-"Baka"-

En realidad no supo a quién ofendió, si a Yukito por no dejarle olvidar a esa chiquilla, a su hermana por seguir empeñada en casarse con el gaki o a sí mismo por no poder escribir algo decente.

Miro el reloj de su oficina y se estresó más, tenía junta con el Gobernador en menos de dos horas.

-"¡Vamos piensa!"-el «bip» de su intercomunicador lo hizo regresar al escritorio.

-"Si eres tu de nuevo Yuki, te juro..."-

-"Lo siento Señor, su hermana le llama por la dos, dice que es urgente..."-su secretaria tenía voz nerviosa, pero eso era siempre que le decía que no le pasara llamadas y se las pasaba.

-"Está bien Suu, comuníquela..."-y respiró profundo antes de volver a combatir con su monstruo.

Así se muriera en el intento nuncaiba a dejar que se casara con ese pedazo de basura, sólo porque era un riquillo chino no significaba que le cayera bien. De hecho desde que supo de él empezó a odiarlo, y ahora que lo conocía y quería llevarse a su hermana tenía sinceras ganas de matarlo...

-"¡Onii-chan!"-

-"No grites así Sakura, te escucho perfectamente..."-

-"Pues parece que no. Lo intentaré de nuevo: Me voy a casar con Shaoran, te guste o no te guste..."-la voz refunfuñante de su hermana era como música para sus oídos. –"...'nii-chan, sabes que me dolería mucho que no fueras a la boda..."-

-"¿Cuál boda?"-

-"¡La mía!"-

-"No sabia que los monstruos se pudieran casar..."-

-"Por favor Touya, ya no soy una niña... ¿por qué no te das cuenta? Otoo-san lo aceptaría..."-

-"No juegues con la memoria de nuestro Padre..."-

-"No estoy jugando con ella, además ya mandamos las invitaciones, te quiero a mi lado hermano... ¿hazlo por mi?"-la voz de Sakura parecía romperse en cualquier momento.

-"Tengo una reunión con el Gobernador monstruo, te llamo después..."-

-"No me hagas esto..."-

-"Te llamo"-y cortó la comunicación.

¡Había sido un golpe bajo!, hablar de su Padre (la persona mas honorable y como quien aspiraba a ser en su vida) era una de sus tetras siempre que su hermanita quería algo. ¡Era una malagradecida!, cuidó de ella desde pequeña, la consoló cuando lloraba en las noches y ahora se iba a ir con ese gaki cabeza de banana porque decía amarlo.

¡Cómo si una niña de veinticuatro años supiera lo que es el amor!

Le dio un golpe al escritorio.

¡Si todavía era una niña¡Además el amor no existía, era una treta de la mercadotecnia para vender chocolates y osos de felpa en San Valentín!

Apretó el botón para comunicarse con su Secretaria.

-"Digame Señor..."-

-"Si vuelve a llamar mi hermana dígale que estoy en junta"-

-"Si Señor..."

E intentó regresar su mente al discurso del Gobernador. Bien, tenía que declararse en contra de la violencia, prometer mas seguridad y promover la buena alimentación de los niños... ¿cómo iba a hacer eso?...

Pues por el principio.

¡Estimados conciudadanos!..

Y pasó la siguiente hora y media hablando de igualdad y justicia, de lo bien haría a la ciudad si ganaba las elecciones, de niños, de madres solteras y de el porvenir de todos siendo guiado por un buen líder. Citando a todos los pensadores que su cerebro pudo recordar, cayendo rendido después de diez hojas de un maravilloso discurso.

-"Ya va a empezar la junta Señor..."-su amable Secretaria le dejó los informes que le había pedido en una carpeta azul mientras lo ayudaba con su corbata. –"Mucha suerte..."-

-"Gracias Suu..."-y con paso seguro se encaminó hacia la sala de juntas donde Yukito, tres de los coordinadores mas cercanos al Gobernador y el mismo Gobernador lo estaban esperando. –"Buenas tardes señores"-

oO0Oo—

-"Ya no llores"-

-"Pero es que no puedo tía"-

La tarde estaba durando lo que tarda en llegar la noche, con esa sombra ámbar que cubre a todos y a todo en un manto tan cálido y reconfortante, pero al parecer las finas paredes de la cafetería mas exclusiva de todo Tokio impedían disfrutar de ese espectáculo.

-"Sinceramente pequeña no entiendo por qué razón tú hermano tiene ese carácter. Seguramente lo sacó de tu Padre..."-la chica se limpió los rastros de lagrimas y miró fijamente a su tía.

-"Claro que no, si Otoo-san era todo lo contrario, no sé de donde se fue a sacar esa cabezota tan dura..."-la mujer –que a pesar de ya tener algunos añitos, se veía en perfecta forma- le sonrió a su sobrina.

Hace varios años que no la veía, pero seguía siendo igual. Con ese par de esmeraldas por ojos, abarcando casi toda su cara y llenándola de luz, igual que su querida Nadeshiko, con la nariz fina y respingona, de un tono de piel hermosamente bronceada, y cabello largo y sedoso como una cascada de castañas.

-"Sakura... no hables así de tu hermano..."-

-"¡Touya Baka!"-y volvió a sollozar sin importarle que la gente la volteaba a ver con curiosidad y sorpresa por su efusiva expresión.

-"Vamos pequeña... verás que todo se va a solucionar..."-y le dio dos palmaditas en la espalda para reconfortarla.

-"Gracias"-volvió a usar la servilleta para desvanecer las lagrimas y sonrió algo tristemente. –"¿Y Tomoyo tía Sonomi?"-

La joven sabía a la perfección lo difícil de ese tema, pero se le hizo grosero no preguntar por su prima, nunca la conoció como para llamarla como tal, pero había escuchado cosas bastante densas al respecto. Toda la familia de su difunta Madre hablaba de ella como la peste nacida bajo el nombre mas reconocido de todo Japón, o cosas parecidas.

-"Está bien"-tomó un sorbo de su expresso y sonrió para ocultar su tristeza. –"Y dime ¿cómo es el afortunado joven que se casa con mi hermosa sobrina?"-inmediatamente le saltó un sonrisa a los labios y los ojos verdes se le llenaron de vida.

-"Shaoran... es simplemente perfecto..."-

Sonomi Daidouji suspiró dentro de ella, así debería sentirse charlar, tomar un café o hablar de amor con su hija. Su amada Tomoyo.

oO0Oo—

La tarde-noche era la hora de hacer las compras, y teniendo un gato tan glotón como Momo, era imposible no hacerlas. El caviar del mediterráneo se terminaba con mucha facilidad, y ahora con su patita enyesada no tendría corazón para negarle una lata extra en la cena.

Después de pasar al albergue a dejar el donativo para las frazadas, además del monto extra que se había ahorrado en la mesita, había platicado largo y tendido con Rika –la encargada del albergue y su mejor amiga desde hace ya varios años-.

-"No te hagas muchas ilusiones Tommy…"-le había dicho. –"... ni siquiera lo conoces..."-

-"¡Claro que lo conozco!"-

-"¿Cómo se llama su Padre¿cuántos años tiene¿le gusta la música rock¿el j-pop¿es gay¿come carne?"-

-"Ah... mmm... pues no lo sé..."-

-"¿Tiene hermanos¿familia?..."-la joven frunció el ceño desconfiada-"¡Puede ser un asesino serial!"-

-"¡Claro que no!... alguien llamado Touya no puede ser un asesino..."-

-"Venga Tommy, eso sonó bastante ilógico"-movió la cabeza como signo de desaprobación. –"... tienes el corazón mas grande de este mundo, miles de hombres están enamorados de ti¿por qué un desconocido?"-

-"No es desconocido Rika-chan..."-y sonrió iluminando su rostro por completo -"...lo veo todas las noches, él me acompaña y yo lo acompaño a él. No nos conocemos bien, tienes mucha razón al decir que no sé casi nada sobre su persona, pero esto que siento al verlo no lo siento por nadie, no puedes decirme a quién amar, ni siquiera yo me puedo decir a quién amar... sólo sé que si esto no es amor no sé que puede serlo..."-

-"Estás completa y desquiciadamente loca amiga..."-

-"Si e igualmente enamorada..."-y ambas soltaron una carcajada bastante sonora.

Tomoyo sonrió de la misma manera que unas horas antes mientras arrastraba parsimoniosamente el carrito del WallMart. Repasó mentalmente la lista de las compras que tenía pensado hacer y abandonó el pasillo para mascotas.

-"Espero no sé me olvide nada..."-se mordió los labios en el intento de recordar eso que sabía que estaba olvidando, lo tenía en la punta de la lengua pero no podía lograr recordarlo. Suspiró cansada sabiendo que tendría que volver al siguiente día para comprar el producto no lo quiero recordar.

Se llevó incluso algunas cosas que no eran necesarias, pero esos bollos rellenos se veían deliciosos, no sabia muy bien para que utilizaría algunos de los limpiadores de color amarillo fosforescente, pero garantizaban quitar el sarro de la estufa con una sola pasada...

No, mejor no los llevaba.

Giró por las carnes frías para regresar al área de limpiadores, le sacó la lengua a un niño que le jaló el cabello y siguió avanzando por el pasillo.

¡Odiaba hacer las compras!

¡Odiaba hacer las compras!

¡Odiaba- hacer- las- compras!

¿Ya había dicho que odiaba hacer las compras?...

¡Ni siquiera hacía las suyas! Para eso le pagaba –demasiado bien para su opinión- a un adolescente rebelde, de cabello azul y perforaciones en lugares inimaginables. Y ahora estaba ahí, arrastrando el carrito, que para colmo tenía una rueda que se iba hacia dentro y dificultaba el avance, con una lista con pésima caligrafía y esperando que una señora regordeta le dejara acercarse a las conservas.

¿¡Cómo rayos había terminado ahí?!

Sí, eso no podría olvidarlo. Ya se lo agradecería a Yukito Tsukishiro como se merece.

Y es que en medio de su intento de simpatizar con el Gobernador se había ofrecido a hacer las compras para el personal que habitaba en el edificio de campaña, de hecho él mismo se lo había señalado como un buen gesto, pero ahora repetía el nombre de su mejor amigo aunado a las mas extrañas, dolorosas y sádicas formas de tortura existentes.

¡Iichi the killer se quedaría corto a su lado¡Vaya que sí!

Agradeció que el enorme trasero se quitara de su vista para poder acercarse a los duraznos en conserva.

-"Pero tengo que hacer las compras Señor..."-repitió intentando copiar la voz de Yukito de la escena de hace unas horas. –"... claro que si, a Touya no le molestará hacerlas ¿no es así?"-

Apretó la lata demasiado fuerte, pero ésta resistió con valentía hasta que fue dejada caer sin delicadeza al interior del manco carrito. ¡Iba a estallar!

Se sentía fuera de lugar, con su 1.95 de estatura todos lo volteaban a ver como si fuera un gigante salido del circo, en su trabajo eso le daba status y respeto, pero ahora los niños lo señalaban y se reían, además de que el estupido carrito parecía demasiado pequeño para él, por lo que se agachaba para poder arrastrarlo. ¿Era acaso una versión extraña de karma?

Le pidió a uno de los empleados que le indicara el pasillo del papel higiénico, se esforzó en seguir las indicaciones al pie de la letra¡lo hizo!, pero terminó en las pastas. ¿Ahí no iba a estar el papel higiénico o si? Miro el spaghetti, los macarrones y las miles de formas que tenían las pastas, pero nada de encontrar papel higiénico. ¡Era un laberinto de colores que le quemaban la pupila!

Se alejó del pasillo y regresó a las conservas para intentar repetir las instrucciones del joven.

-"Camine hasta el pasillo de mascotas y lo verá en frente…"-repitió buscando el pasillo de mascotas.

Bien, ya estaba a lado de los costales de toneladas de alimento para pericos pero aún así no lograba ver el papel higiénico. Lo mejor cuando no puedes resolver un problema es continuar le había dicho su difunto Padre hace algún tiempo, por lo que miró la lista para ver que era lo que seguía.

-Papel Higiénico de 38 rollos.

-Filete de atún ahumado.

-"Filete…"-¡Podía hacerlo! Había hecho las compras cuando niño, y no parecía ser difícil en ese entonces, pero como se había acostumbrado a no hacerlas… ¡Buff! No se dejaría vencer por una lista mal escrita.

Emprendió camino nuevamente, arrastrando su cojo carrito con lentitud. Llegó a una zona con muchos refrigeradores, no podía estar lejos. Casi sonrió al ver el letrero gigante que decía: Pescados y Mariscos.

Cuando sólo faltaba un pasillo mas para alcanzar su objetivo una lluvia acolchonada y con olor a lavanda le impidió seguir, ver y moverse. Muy irónico, demasiado.

-"Karma…"-se dijo a sí mismo cuando salía de entre los miles de paquetes de papel higiénico que le llovieron desde varios metros. Una vez fuera de la avalancha quería un culpable. ¡Oh vaya que sí!

Miró a su alrededor mucha gente curiosa que se había acercado a ver lo que pasaba. Algunos sonreían entre dientes, pero un par de pequeños no se pudieron callar la risa, y lo señalaban con lagrimillas en el borde de los ojos, apretándose las barrigas de tanto reír.

Enceguecido por la ira no notó al hombre con delantal verde que le preguntaba sí estaba bien. Cuando el hombre intentó tocarlo se sobresaltó al ver la mirada furiosa del hombre.

-"¿Está bien señor?"-le repitió.

-"¡Cómo voy a estar bien¡Intentaron asesinarme con papel higiénico!"-murmuró unas cuantas cosas por lo bajo.

-"¡Gomen Nasai!"-esa voz la había escuchado antes, pero no quiso reconocerla. –"…sólo quería un paquete, estaba en la caja, me acorde y regresé corriendo para no perder mi lugar…"-le explicaba al joven encargado mientras recogía algunos de los paquetes con la cara completamente roja. –"…los recogeré todos…"-

-"¡Usted fue!"-gritó Touya furioso. –"…debería poner mas atención en lo que hace, no deberían dejar que gente así ponga en riesgo la vida de las personas…"-el hombre encargado frunció el ceño, nadie podía morir por que lo aplastaran algunos paquetes de acolchonado olor a lavanda con triple hoja.

-"Yo… no…"-la voz le temblaba no lo podía creer.

-"¡Demandaré a la tienda por no tener las medidas de seguridad!"-levantó el dedo índice en símbolo de convicción. –"¡Y a usted!"-señaló ahora a Tomoyo quien no cabía de la impresión. ¡Su príncipe! –"La demandaré por intento de asesinato, la destrozaré en la corte y me rogará perdón por haber intentado hacerme quedar en ridículo"-el par de amatistas se abrieron completamente.

¡Pero si había sido un accidente!

La gente se fue alejando del lugar, no sin propinarle una mirada de desaprobación al hombre. Los niños risueños le sacaron la lengua antes de seguir a su Madre y el encargado tosió un par de veces.

-"Señor…"-

-"¡No hable!... esto me pasa por venir a lugares donde la gente no sabe lo que son los modales… rodeado de gente maleducada e incompetente"-Tomoyo escuchó todas y cada una de las groserías de Touya, su cara había cambiado, ya no era el chico que dibujaba todas las noches, un rictus de enojo le deformaba por completo el rostro. No podía creerlo…

-"Quiero hablar con el gerente de la tienda, no se pueden resolver estos asuntos con gente de su nivel jerárquico…"-el empleado se sintió completamente ofendido, pero agachó la cabeza y se alejó para vocear al gerente.

Tomoyo cerró los puños con furia. ¡Ya estaba bien de groserías!

-"No debió haber dicho eso…"-Touya miró de nuevo a la culpable de que las compras siguieran sepultadas bajo rollos de papel y reconoció esas joyas amatistas.

-"Usted…"-sonrió al verla de nuevo, era una niñita muy linda, casi se le olvido todo su enojo.

-"Hizo sentir mal al empleado, es muy grosero de su parte gritarle así… le pido una disculpa por lo que pasó, yo fui la culpable…"-se acercó a la montaña de papel y sacó su carro de compras sin siquiera inmutarse. –"…si de verdad quiere demandar a alguien hágalo… pero eso no le da derecho a humillar a nadie de la manera que lo hizo"-quito todos los rollos de papel del carro ante la mirada sorprendida de Touya.

Cuando su carrito estuvo libre de todos los rollos Tomoyo empezó a levantar los del piso para reacomodar la torre.

-"¿Cuál es el problema que tiene señor?"-un hombre de mediana edad vestido de traje se apareció por el pasillo. –"… me dicen que quería hablar con el gerente y aquí estoy… dígame…"-los ojos azules del chico brillaron detrás de sus lentes.

El gerente recorrió la escena y de pronto reconoció un cabello negro azabache recogiendo rollos de papel y acomodándolos en el estante.

-"¿Tomoyo?"-la aludida volteó.

-"Hola Eriol…"-

-"¿Por qué estás recogiendo eso?"-

-"Porque los tiré y accidentalmente cayeron sobre el señor…"-señaló a Touya. –"…se enojó bastante pero todo fue mi culpa, si hay algún problema…"-Eriol negó con la cabeza, con ella siempre era lo mismo.

La conoció hace ya unos años cuando había exigido un descuento en las cajas de chocolate que había comprado por ser para los niños del hospital. Siempre se metía en líos, pero era una chica de buen corazón. La amaba por eso.

-"No hay ningún problema"-habló por fin Touya para sacar al hombre de sus recuerdos. –"… deberían tener mucho cuidado al hacer esas torres de cosas, podrían haber sido latas y ahí si hubiera habido heridos…"-tenia que admitirlo se había exaltado demasiado, no había tenido un buen día, de hecho no tuvo una buena semana, pero eso no se podía comparar con la incompetencia de la que fue victima, pero si tenia que sincerarse se sentía un poco mal por lo que hizo. ¡Aunque estuvo bien!

Lo mejor seria irse, jaló el carrito de entre algunos paquetes, tomó uno y continuó hacia el pasillo de mariscos.

Tomoyo lo vio irse con el corazón encogido de coraje y dolor. ¡Él no podía ser así!

Recogió unos paquetes más hasta que el joven que respondía al nombre de Eriol la detuvo.

-"No tienes porque hacer eso pequeña…"-le dijo quitándole uno de los paquetes. –"hay gente que porque tiene dinero cree que puede hacer su voluntad. No dejes que eso te afecte, son personas petulantes"-Tomoyo sonrió tristemente ante la descripción de su amado y asintió. –"vamos por el carrito de compras que dejaste abandonado en la caja diez"-

oO0Oo—

Condujo hasta llegar de nuevo a la casa de campaña. Le dio las diez bolsas de compras al portero y ni siquiera se quedó a escuchar las gracias, estaba de mal humor y sino se quería desquitar con alguien permanecería callado.

Volvió a su asiento ya listo para ir a casa.

¿Casa?... no era precisamente un hogar calido al que todos quisieran llegar, de hecho era bastante frío de noche además de solitario. Pero era suyo y se lo había ganado con más esfuerzo que todos los demás y le gustaba.

Encendió el motor para dejar de pensar bobadas, pero gruñó al ver los zarpazos que todavía tenía su bebé en la parte trasera. Ese gato gordo si que tenia las garras afiladas. Lo llevaría a retapizar la próxima semana sin falta.

El pensar en el gato le hizo recordar a su extravagante dueña cuando viraba por las oscuras calles de Tokio. Se la había topado dos veces en un solo día y siempre en problemas.

Sonrió de lado, no era una joven bonita, o mejor dicho bonita como él las consideraba. Le gustaban rubias, altas, de buenas piernas y ojos claros. Y ella era precisamente lo contrario. Era de estatura media, ni siquiera le llegaba al hombro, de cabello negro, pero esos ojos… Se detuvo en la luz roja y siguió meditando.

Sus ojos eran de color púrpura claro y cuando le daba el sol podían incluso verse rosáceos. Eran los ojos mas exóticos que había visto en su vida, cuando lo miró indignado en la tienda pudo jurar que se volvieron rubíes.

Aparcó en el estacionamiento de su edificio y se recriminó haberle dado tanta importancia a esa chiquilla de la que ni siquiera sabía su nombre. Lo mejor seria prestarle más atención a la otra chiquilla, la escandalosa de su hermana.

Sakura.

Esa niña que había cuidado después de la muerte de su Madre y de su Padre –aunque esta ultima más recientemente-, procurando que nada le faltara, ahora lo iba a dejar. Frenó sus pensamientos, no estaba celoso de ese gaki chino¡no podía estarlo!

-Pero lo estás –le dijo una voz dentro de su cabeza.

Maldijo por lo bajo, él no estaba celoso de que ese pedazo de basura de exportación mandarina le quitara a su hermana, es sólo que no le caía bien, no merecía a su monstruo y por eso jamás aceptaría esa boda.

¡Jamás!

El golpe de la puerta cerrándose fue el énfasis necesario para su afirmación. Se descalzó con pereza, dejó el portafolio en el armario y se dejo caer en el sillón, ya mañana pensaría que hacer, ahora sólo quería dormir un poco. Su 'ne-chan podría esperar.

Sakura estornudó dos veces.

-"Salud"-

-"Gracias… seguro alguien se está acordando de mi"-

-"Espero que no sea un hombre"-la joven sonrió apretando la mano de su prometido.

-"No seas celoso Shaoran…"-y siguieron caminando hasta llegar a un restaurante italiano.

-"Por cierto¿Qué dijo tu tía?"-

-"Que con gusto asistiría, pero sobre Tomoyo no me prometió nada"-una leve tristeza ensombreció su mirada.

-"Vamos amor no te pongas así… si dices que nadie de la familia de tu Madre la quiere es obvio que no le guste aparecerse en fiestas donde vayan ellos…"-

-"Lo bueno es que tía Sonomi prometió hacer lo posible para convencerla"-sonrió ante el beso que su prometido le dio en la mano.

-"¿Y tu hermano?"-el tono que utilizó el castaño fue mas bien forzado.

-"Sabes como es Touya…"-

-"Lo sé cariño, por eso te pedí que me dejaras hablar a mi con él"-le agradecieron al camarero el menú. –"…debe saber que no me voy a llevar a su hermanita para siempre…"-

-"Touya es muy cerrado Shaoran, seguramente no te dejaría ni hablar…"-resopló imaginándose a su prometido como un niño de dos años frente a un gigante enfurecido.-"mañana iré a su apartamento y será mi último intento, sino…"-

-"Accederá amor… sé cuanto lo quieres, pero no podemos seguir retrasando la ceremonia porque tu hermano se niegue a ir…"-

-"Lo sé…"-

Sakura suspiró un par de veces, pero terminó por sonreírle a su prometido y en menos de un mes su querido esposo. Shaoran se inclinó en la pequeña mesa y capturó los labios de su amada para reconfortarla un poco, sabía lo triste que estaba por su hermano cabeza dura, pero para eso estaba ahí. Se separó después de recordar lo dulce que eran Sakura y sus besos y se dirigió al camarero con voz jovial.

-"Traiganos pasta con albóndigas y vino tinto por favor…"-

oO0Oo—

Tomoyo le sonrió a Eriol por última vez cuando ya se alejaba en su auto. Se dispuso a levantar las cuatro bolsas de compras recriminándose a cada paso el haberse negado a que la ayudará a llevarlas hasta el departamento. Pero la verdad era que Eriol la ponía muy nerviosa últimamente.

Lo conoció cuando recién se mudó al departamento de Tokio y cuando en medio de su primera acción comunitaria del día exigió un descuento en los dulces para el hospital. Desde entonces se volvieron amigos, pero hace unos meses él le confesó que la amaba.

¡A ella!

No es que eso le molestara en absoluto, pero… bueno no sabia como explicarlo, sólo que la ponía un poco nerviosa, siempre sonriéndole y siendo atento.

-"Es que eres una muñeca…"-le había dicho una vez.

Dejó caer las cuatro bolsas después de enfrentar las escaleras y rebuscó las llaves en su bolsa hasta que las encontró y abrió la puerta del departamento. Acabó con la oscuridad al deslizar la mano por la pared para después entrar casi arrastrando las bolsas y cerrar la puerta.

¡Lo había logrado!

Recibió la caricia cotidiana de su gato contra los tobillos –aunque caminaba con la patita levantada por el yeso- y se encaminó a la cocina por un vaso de agua, ya acomodaría las compras con calma después de un descanso. Por el momento regresó Eriol a sus pensamientos.

No es que no lo quisiera, de hecho lo quería mucho, pero no así, era como el hermano que nunca tuvo. No podía amarlo.

Ella sólo amaba a… se dirigió a la ventana y al ver oscuridad se le encogió el corazón. Rika tenía razón ella no conocía nada de él. Absolutamente nada.

Cerró los ojos para recordar su cara enojada y su tono grosero que nada tenían que ver con el rostro angelical y voz tierna de sus sueños. Él no era un príncipe, ni ella una princesa ni eso un cuento de hadas. Tal vez era momento de entenderlo.

Miró la ventana por última vez con algo de nostalgia y cerró la cortina. Se dio la vuelta y miró a Momo rebuscar con su patita sana entre las bolsas de plástico de las compras.

-"Ni lo enfermo te quita lo glotón Momo…"-el gato ronroneó al ver que su dueña tomaba una lata de entre las bolsas y la siguió de cerca hasta que pudo saborearla.

Tomoyo acarició a Momo hasta que terminó de comer y acomodó todas las compras lentamente. El sonido del teléfono interrumpió su faena.

-"¿Moshi Moshi?"-

-"Tomoyo"-

-"Oka-san"-

-"Hija que bueno que estas en casa… ¿Cómo estás?"-

-"Bien Mamá, dándole de comer a Momo y arreglando las compras ¿y tú?"-

-"En la oficina, ya sabes como es este trabajo"-

-"Ah"-a Sonomi le desgarró el tono triste de su hija.

-"Tomoyo recuerdas a Sakura"-

-"Hmmm no…"

-"La hija de Nadeshiko"-

-"Ah"-

-"Se va a casar el mes próximo te lo comenté ayer por la noche"-hizo una pausa al recordar algo. –"… hablando de ayer ¿Dónde estabas tan tarde querida?"-

-"Momo se lastimó la patita y lo llevé al veterinario…"-mentía, pero sólo un poco.

-"¿Ya está bien?"-ese gato había sido el regalo de cumpleaños de hace tantos años que era parte de la familia.

-"Sip, le enyesaron la pata pero de ahí en fuera no le quita el buen humor a Momo ya lo conoces…"-el gato meneó las orejas al oír su nombre. –"… y cómo está Sakura"-

-"Bien, hoy tomé café con ella y me dio las invitaciones"-

-"¿Invitaciones?... llevaras al tío Ryuo seguramente"-

-"No pequeña, te invitó a ti también"-

-"Oka-san"-

-"Lo sé mi amor, pero ya ha pasado mucho tiempo… todos te extrañamos"-Tomoyo sonrió, su Mamá siempre intentaba reconfortarla.

-"Yo también los extraño pero estamos mejor así… ve a la boda y salúdala de mi parte por favor. Ya se está haciendo tarde, me iré a la cama. Buenas noches Mamá, hablamos luego"-y cortó justo antes de que la voz se le quebrara en llanto solitario.

El llanto solitario que le dejaba recordar todo lo que su "familia" le había hecho pasar. Una tierna infancia seguida de internados en donde pasaba las fiestas y de donde nunca salía, para después conocer la cruda verdad y tener que abandonar la casa Daidouji, cuanto dolor le causaba ese apellido, a ella y a su Madre. Tantos años habían pasado y el dolor seguía presente.

Se limpió las lagrimas, apagó la luz y se dejó caer en la cama sin ponerse la pijama, ese no había sido un día muy bueno que digamos y ya no tenia energía para nada.

oO0Oo—

Si bien el domingo era día de descanso para la mayoría, Touya Kinomoto no pertenecía a la mayoría. Eran menos de las diez y ya estaba en la casa de campaña del Gobernador atendiendo una emergencia.

-"Buenos días"-le saludaron algunos al pasar hasta que llegó ante el Señor Hirokanno y su equipo de campaña.

-"Pasa y siéntate Touya…"-

El semblante que le vio al Gobernador no le gustaba para nada. Antes de que cerrara la puerta Yukito llegó corriendo con la corbata sobre el hombro, se inclinó para disculparse y ambos se sentaron en medio del silencio.

-"Llevamos años trabajando juntos Touya, te consideró incluso uno de mis hijos…"-empezó a decir el Gobernador acrecentando los nervios del moreno. –"…hemos superado juntos muchos contratiempos pero…"-

Sus ojos se abrieron como platos al escucharlo.

Unos golpes en la puerta interrumpieron la reunión, la secretaria les traía café para después salir sin pronunciar ni una sola palabra.

-"¿Qué está pasando haya dentro Suu?"-le cuestionó otra de las secretarias una vez fuera del salón de juntas.

-"Creo que ya le dieron la noticia a Kinomoto-san, tanto que se ha esforzado…"-

-"Me da un poco de pena…"-

-"Si, a mi también…"-y volteó a ver la puerta cerrada.

A veces la primavera sorprende a las personas.

El sol resplandeciente y cegador de la tarde se disfrazó con nubes grises casi en un parpadeo. Las calles de Tokio se tapizaron de paraguas negros y de gente que corría de un lado a otro para evitar las violentas gotas de lluvia. Esa lluvia que nada tenía que ver con la primavera, pero que en parte refrescaba después de tanto calor.

Bueno, tal vez Tomoyo podría pensar todo menos que la lluvia era refrescante.

Corrió hasta ponerse debajo del toldo de una tienda de muñecas, se quitó el agua de la frente y se vio casi en la necesidad de exprimir su basta cabellera, que se le pegaba a la espalda empapándola aún más.

-"Genial…"-y es que ese día había decidido no ponerse suéter, por lo que una blusa, sin mangas y demasiado delgada, era la única barrera que el agua de lluvia había tenido que vencer para enfriarle la piel por completo.

Un relámpago y un trueno en lo alto del cielo confirmaron que esa lluvia no iba a parar pronto, se estremeció al sentir el frío viento sobre sus brazos pero prefirió seguir caminando. Abrazándose a sí misma salió del refugió y volvió a caminar por la desolada calle.

La lluvia tan recia y fría no parecía tener un poco de misericordia por ella, ya que en cuanto iba a la mitad de la calle incremento su furia, convirtiendo a la amatista en un temblor andante. Levantó un poco la vista, ya no estaba lejos de casa, miró hacia el suelo y vio sus tenis completamente inundados.

-"Sólo espero no resbalarme…"-y emprendió la carrera. A toda velocidad regresó sobre los pasos de la mañana hasta estar a sólo un par de calles de su cálido y sobretodo seco departamento.

-"Dos calles y estarás seca Tomoyo"-pensó cuando sus pies se quejaban por estar entumidos y que encima de eso los obligara a correr.

Disminuyó el pasó unos segundos para tratar de respirar pero volvió a correr a toda velocidad después. Giró en la esquina con el pensamiento de que ahora sólo le faltaba una calle pero cayó duramente sobre su trasero después de chocar con alguien.

-"Gomen…"-empezó a disculparse, sintió que la lluvia dejaba de mojarla porque lo que levantó la vista y se topó con un paraguas que la cubría.

-"¿Estás bien?"-la dulce voz de una chica de cabellos castaños casi le calienta el alma.

-"H-hai…"-se levantó con la ayuda de la mano que le tendía. –"Gomen ne, no vi por donde caminaba…"-la chica le sonrió y cuando Tomoyo se disponía a irse le chica le entregó su paraguas.

-"Vamos llevatelo, ahí vive mi hermano así que no lo necesitaré mas… espero no pesques un resfriado…"-la sonrisa y el brillo en los ojos esmeraldas le dieron confianza a Tomoyo para que tomara el paraguas. –"Cuídate mucho…"-

-"Arigatô"-

Sakura la vio alejarse por la calle a paso lento, se acomodó el abrigo y atravesó la avenida en cuanto el semáforo se lo indicó. Intentaría hablar con su hermano una vez más.

El portero la saludó con una sonrisa mientras le abría.

Ya dentro le informaron que su hermano no había llegado, pero que podía subir a su apartamento a esperarlo. Cuando el elevador se detuvo en el cuarto piso ya había decidido prepararle la cena a su Onii-chan y esperarlo hasta que llegara.

Buscó la llave en su bolsa durante unos minutos, abrió la puerta y se descalzó.

-"Manos a la obra…"-estiró los brazos y recorrió el lugar encendiendo todas las luces hasta que llegó a la cocina. Como si olvidara algo regresó todos sus pasos hasta el sillón –donde había dejado su bolsa- y sacó un CD para acto seguido inundar el departamento con la dulce voz de Maaya Sakamoto.

Tarareando y otras veces entonando a todo pulmón sus canciones favoritas la cena estuvo lista en un santiamén. El arroz todavía se cocía, pero ya no faltaba mucho para que estuviera. Removió el estofado y lo probó por ultima vez felicitándose a sí misma por lo bien que sabía.

Se limpió las manos en el enorme mandil y miró por la ventana. La lluvia ya había dejado de caer y la noche fría era ahora la protagonista. El reloj decía que faltaban diez para las nueve, al parecer no se había tardado tan poco tiempo como había pensado.

Regresó la mirada a la cocina y se dio por enterada del "pequeño" desastre que había ocasionado.

-"Mejor limpio antes de que llegue…"-tomó un liquido con atomizador que estaba debajo del fregadero y empezó limpiar cuando "Twenty-four" la primera canción del CD se repetía por tercera vez.

oO0Oo—

-"Coñac en las rocas…"-preguntarse cuántas veces le había dicho la misma frase al cantinero ya parecía muy complicado a esas alturas. Todos sus sentidos estaban mareados pero aún así continuaba bebiendo el líquido ámbar que le ponían en frente una y otra vez.

Había intentando sacarlo hace unas horas pero cuando mostró su tarjeta Platino todo quedó solucionado.

El coñac volvió a pasar por su garganta raspando un poco al principio, pero dejándole una sensación que quería repetir nuevamente. El sonido del pequeño vaso contra la barra fue la señal para que el cantinero volviera a llenarlo sino quería recibir los gritos del huraño señor.

-"Contarle las penas a un desconocido funciona…"-la voz de un hombre al otro extremo de la barra le hizo levantar los ojos de su trago. –"Vamos amigo te escucho…"-

Touya levantó su trago y dio unos pasos tambaleantes hasta situarse en la silla que estaba a lado del desconocido.

-"Me despidieron hoy"-el hombre que parecía unos cuantos años mas grande que el moreno, tal vez treinta y cinco, asintió bebiendo de un largo vaso. –"y mi hermana está completamente loca porque se quiere casar siendo una niña todavía…"-hipó un par de veces.

-"Comprende que el trabajo no es todo en la vida hermano…"-

-"Puede que no lo sea, pero para mi sí lo es. He trabajado ahí por mas de diez años, diez años"-repitió mas para si- "…siempre había estado a cargo y ahora…"-un estremecimiento hizo que se recostara en la barra entrecerrando los ojos. –"… he dado todo y ahora por un mal proyecto lo pierdo, como si lo que he hecho no valiera nada…"-

Su aspecto era sencillamente patético, desde la tarde había estado bebiendo, el saco y la corbata habían ido a algún lugar que no recordaba con certeza; el cabello peinado era ahora una mata despeinada y alborotada, eso sin contar el rictus de su rostro, era imposible reconocer a Touya Kinomoto en ese hombre completamente borracho. Imposible que alguien con su carácter y seriedad se refugiara en el alcohol al no encontrar una solución.

Sintió que su pierna vibraba por lo que rebuscó en la bolsa del pantalón hasta que logró tomar su celular. Era el rostro de Sakura al lado de la leyenda ((llamando…))

-"Es mi hermana…"-le dijo al desconocido bajando la voz antes de levantar la tapa del aparato y ponérsela en el oído.

-"'Nii-chan dónde estás"-

-"Haciendo cosas de hombres…"-soltó una risilla después de decirlo.

-"¿Qué te sucede Touya?"-

-"Nada, nada… estoy tomando un trago"-ya empezaba a arrastrar las palabras contorsionando las frases y haciéndolas mas largas. –"vete a dormir Sakura ya es tarde…"-y cerró el teléfono soltando otra risa que ahora fue coreada por su desconocido acompañante.

-"¡Se quiere casar…!"-dijo en voz tan alta que llamó la atención de todas las personas del bar. -"¡Se quiere casar…!"-repitió levantándose del banco y alzando su trago mientras simulaba un vals. –"¡Marido y mujer!"-dos hombres de su estatura pero con músculos demasiado prominentes se acercaron a él y lo tomaron por los brazos. –"¡Oigan, no me toquen¡No me toquen!"-

-"Está molestando a los clientes…"-Touya se enfureció en cuanto lo tocaron e intentó golpear a uno de los hombres. El otro le dio un puñetazo en el abdomen sacándole el aire y haciendo que se doblara de dolor. –"¡Váyase y no vuelva!"-le gritaron cuando le aventaban su portafolio, su saco y su corbata en el rostro, después de haberlo sacado a patadas mientras todavía estaba encogido de dolor.

Se intentó levantar un par de veces cuando se halló solo en el oscuro callejón, trastabillando en ambas ocasiones, mojándose por completo gracias a los charcos de la lluvia anterior, la que ni siquiera recordaba haber escuchado.

Se arrastró hasta la pared de la que se apoyó para levantarse, una vez de pie buscó las llaves de su auto, pero el poco de conciencia que le quedaba le impidió siquiera pensar en manejar.

Con pasos temblorosos recogió su saco y el portafolio.

-"A casa…"-se dijo y empezó a caminar por las desoladas calles. Mareándose por las luces de los autos que le daban en el rostro, intentando seguir la línea recta que su cabeza trataba de trazar, pero que sus pies no podían distinguir.

Levantó la vista al oscuro cielo cuando se dio cuenta que estaba perdida. Había ido a repartir volantes para el refugio de Rika ya entrada la noche, después de bañarse y tomar algo caliente, y sin darse por enterada se metió a callejones que no conocía con tal de darles un folleto a los pobres hombres que estaban empapados y tratando de calentarse al incendiar basura.

Giró en la esquina y supo que ese no era el camino a casa. Tres hombres la rodearon rápidamente.

Pudo darse cuenta que uno llevaba una cadena por el brillo de la luna llena en lo alto del cielo. Los otros dos la miraban de arriba abajo dibujando sádicas sonrisas.

-"Hermosura, qué estás haciendo por nuestros territorios"-le dijo el que movía la cadena de un lado a otro mientras se acercaba, haciéndola retroceder.

-"Y-yo…"-su cuerpo empezó a temblar con furia, sus dientes castañeaban el terror la estaba invadiendo.

-"Tranquila nos divertiremos mucho…"-los tres hombres empezaron a caminar hacia ella, sabía que si no hacia algo estaría perdida.

Había olvidado que rara vez salía sin su auto y ahora no tenía ni la mas remota idea de hacia donde se dirigía. La caída de la noche sobre la ciudad de Tokio traía consigo los vicios típicos de las metrópolis, cinco mujeres de la vida galante se le habían insinuado a lo largo de las calles.

-"No me interesa"-le dijo a la ultima zafándose de su apretado abrazo e intentando seguir su camino. El alcohol todavía lo tenia mareado, pero no lo suficiente como para pagar por sexo. Y menos a esas niñas.

Dejo atrás esas calles un poco iluminadas para toparse con callejones completamente oscuros. Su instinto le dijo que era peligroso por lo que estuvo a punto de retroceder, pero un grito. Un grito de mujer –que no se oía muy lejano- lo paralizó.

No, no era de su incumbencia y seguramente se metería en problemas.

-Y si fuera Sakura… no te gustaría que la ayudaran…-la voz de su cabeza lo reprendió y emprendió el paso mas rápidamente.

La escena lo enfureció por completo. Dos hombres jaloneando a una joven mientras otro hurgaba en lo que parecía ser una bolsa. La chica estaba completamente atemorizada y peleaba contra las manos que serpenteaban por su cuerpo, intentando alejarse con lo que fuera posible, pero consiguiendo únicamente que le rasgaran la ropa.

Los tres hombres escucharon sus pasos y levantaron los rostros hacia él, dándole la oportunidad a la joven de correr hacia Touya, después de patear al que la tenia agarrada.

-"Humm… tenemos un valiente…"-

El moreno pasó saliva, efectivamente estaba en serios problemas. Tal vez unas cuantas costillas rotas un ojo morado y alguna fractura en brazos o piernas era lo que le estaba predestinado. Eran tres y él uno solo. Sabía algo de artes marciales, pero… bueno era más alto. Nop, no había muchas posibilidades. Y luego esa cadena…

Los tres hombres lo rodearon en segundos que para Touya pasaron lentamente, por un momento quiso voltear a ver a la joven que estaba detrás de él para urgirle a que corriera, pero ni eso le dio tiempo, un derechazo justo al rostro.

La sensación de picazón y el sabor tibio y salado de la sangre en su boca pareció despabilarlo lo suficiente para detener y al mismo tiempo esquivar el ataque de la cadena de uno de ellos.

-"¡Corre!"-le gritó a la joven que estaba petrificada detrás de él, sintiendo una extraña familiaridad por los ojos violáceos, pero tuvo que regresar su atención a la pelea cuando una patada le pasó cerca de la frente. En parte se tranquilizó al darse cuenta que la chica se alejaba hacia la parte iluminada de la calle, pero resintió su amabilidad al sentir de nuevo sangre en su boca.

Maldijo traer zapatos, maldijo traer traje y maldijo haber tomado tantos coñacs, que le hacían resbalarse, que le impedía moverse con rapidez y que le hacían ver seis en vez de tres oponentes.

Cuando estaba a punto de ya no defenderse y dejarse golpear hasta la inconciencia… luces azules y rojas acompañadas de una sirena le asemejaron cantos angelicales, la Policía se acercaba.

Los tres hombres brincaron como resortes y se perdieron por el callejón que aunque no parecía tener salida ellos la encontraron. Touya, sabiendo que se había salvado con menos heridas de las que se pronosticó intentó ponerse de pie, fue ahí cuando unos brazos que aunque parecían delgados y débiles lo ayudaron a levantarse.

Volteó a ver al dueño de brazos tan femeninos y se dio cuenta que era una chica, mas precisamente la chica que había defendido.

-"¿Te han lastimado mucho?"-tenía una voz dulcemente familiar, como el gorgorito de los canarios por las mañanas, pero aun así no le respondió, despreció la ayuda que le brindaba y se mantuvo en pie lo suficiente para dar unos pasos.

Había oído a la policía, tal vez si les dada una propina lo llevaban a casa o le ayudaban a conseguir un taxi, no estaba para mendigar el apoyo de nadie, ni ahora, ni en el pasado, ni nunca. Estuvo a punto de trastabillar cuando su rodilla se negó a doblarse por el dolor que sentía, pero de nuevo esos brazos lo sostuvieron con esfuerzo evitando que ambos cayeran.

Era una chiquilla flaca y mucho mas baja que él pero aún así le tomó el brazo y se lo pasó por los hombros, caminando como si no pesara en lo absoluto. Bastaron unos pasos para salir del callejón y toparse con las luces de los autos de nuevo. Giró la cabeza en busca de la patrulla pero los encontró negociando con las prostitutas, bueno, al menos lo habían librado de los tres maleantes.

Fue ahí cuando la chica levantó la cara hacia él. ¡Esos ojos¡Ese par de joyas amatistas solo podían pertenecer a una persona!

-"La chica del gato…"-dijo en voz alta llamando la atención de Tomoyo quien no terminaba de creer que su príncipe la había salvado, no era malo como había pensado después de todo. Cuando le grito que corriera reconoció su voz y si corrió pero para ir por los Policías, pero al parecer habían decido tratar con las chicas de la otra calle.

Touya soltó una risita cansina.

-"Por qué no me sorprende en lo absoluto que estuvieras en problemas…"-Tomoyo siguió caminando sintiéndose inmensamente feliz de poderlo ayudar, pero completamente culpable de que fuera por ella que estuviera cojeando y que tuviera el labio abierto, además de que posiblemente le dolieran las costillas ya que su otro brazo se encargaba de apretárselas. –"Eres una niñita muy rara… no te voy a preguntar que hacías ahí… "-y volvió a reírse pero ahora de sí mismo.

¡Ya no podía caer mas bajo! La excéntrica chica del gato panzón era su "bastón" para caminar después de que lo corrieron de un bar y lo golpearon. Eso sin contar que ya no tenía empleo y que su hermana probablemente se casara con el gaki sin importarle un pepino su opinión. Un mal día en toda la extensión de la palabra.

-"Eres un cabezadura Touya…"-y para colmar el recuerdo de una llamada de atención de su Padre. Ya no podría caer mas bajo.

Miró de reojo a su acompañante, al parecer no se había percatado que tenia el suéter roto, seguramente por los jalones de esos hombres, lo que dejaba al descubierto parte de su pálido pecho, tenía algunas pecas pero era tan blanca como un vaso de leche. Miró un poco mas arriba y se dio cuenta de que tenía un hermoso perfil, nariz respingona, pómulos altos que parecían estar siempre coloreados de un ligero rosa, labios delgados y frente pequeña.

Como una muñeca de porcelana de exóticos ojos.

Sacudió un poco la cabeza para quitarse las ideas pervertidas que el exceso de alcohol ayudaba a formular y regresó su vista al camino.

Tomoyo quería platicar con él pero no podía hacerlo, se conformaba con morderse con fuerza la parte interna de la mejilla para calmar sus nervios. Hasta ahora no se había dado cuenta pero el hombre era bastante alto, ella apenas si le llegaba al hombro y ahora él caminaba encogido recargando todo su peso sobre ella. Era enorme y pesado.

Soltó un suspiro cansado que Touya no paso desapercibido.

-"No tienes porque ayudarme"-

-"¡Iie!"-negó con la cabeza al momento que lo decía. –"…me has ayudado muchas veces, es justo que yo lo haga ahora, además…"-dudo un poco para después continuar. –"… es mi culpa que estés herido… Gomen Nasai"-Touya sintió una extraña calidez en el pecho al oírla hablar, su voz lo tranquilizaba, le gustaba.

-"Iie Hime, no es tu culpa…"-bien quiso hacerla sentir bien, pero eso de decirle princesa no supo de donde lo sacó. Tal vez de que no sabía su nombre.

Tomoyo se sonrojo inmediatamente intentando tranquilizarse al ver la calle oscura y el flujo de automóviles. Touya distinguió el amarillo de un taxi y sin esperar la ayuda de Tomoyo dio un par de pasos para estirar el brazo y hacerle la parada.

El taxi hizo parpadear sus luces y se detuvo inmediatamente.

-"Calle Hana por favor"-le dijo al taxista una vez que estuvieron dentro.

El señor asintió y condujo en silencio no sin antes darles un vistazo por el retrovisor. El chico se veía desaliñado y malherido y la joven demasiado joven si era la novia del hombre. Entrecerró la mirada pero mejor no comentó nada, ya era bastante tarde y ese seria su último viaje de la noche, además, si de verdad vivían en la calle Hana eran adinerados.

Tarareó una canción en su mente pensado en la propina.

Tomoyo no cayó en cuenta que estaba aferrada al brazo de Touya hasta que se le empezó a entumir. Lo apretaba hacia ella con fuerza como si la vida se le fuera en eso. Levantó la vista para ver a su príncipe pero él ni siquiera la miraba, estaba absorto con la mirada fija en la ventanilla del auto. Cuando pareció recordar algo la volteó a ver para encontrarse con esos hermosos ojos brillantes –como de cachorro- que lo miraban fijamente.

-"¿Qué pasa?"-

-"¿Nani?"-lo miró dudando.

-"¿Tengo algo en el rostro…?"-

-"No…"

-"¿Entonces?"-

-"Entonces"-repitió Tomoyo.

-"¿Por qué me miras tan fijamente?"-

-"Etto…"-se mordió el labio con fuerza. –"E-etto…"-murmuró desviando la mirada a la calle.

-"Olvidalo… ¿vives cerca de Hana?"-

-"Hai. Enfrente, calle Haru"-Touya se preguntó por qué nunca antes la había visto si vivían tan cerca. Pero dejo de pensar cuando su cabeza se internó en un vértigo total, el alcohol que había bebido todavía lo tenia muy mareado.

El taxi se detuvo casi en enfrente de su edificio, puso su tarjeta en la charola del hombre y el viaje quedo pagado. Tomoyo bajó primero y lo ayudó a ponerse de pie en la calle. Con la otra mano aferró su bolsa, el saco y el portafolio de su amado. El taxi se alejó calle arriba y volvieron a caminar en silencio.

Se detuvieron frente al edificio del chico. El portero no estaba pero no se le hacia raro ya era demasiado tarde. Faltaba poco para que diera la una de la mañana.

Tomoyo se quedó quieta al no saber que hacer, pero Touya se alejo de ella a paso lento y algo tambaleante.

-"Ya terminó la aventura princesa, ve a casa…"-Tomoyo soltó un suspiro desilusionado cuando lo vio entrar, pero recordó que traía en brazos sus cosas.

Se adentró también al edificio, no había recepcionista por lo que lo buscó con la mirada y lo encontró parado frente al elevador.

-"Sus cosas…"-le dijo enseñándole su portafolio y el saco. –"…casi olvido dárselas"-

Touya se giró para verla y vaya que le pareció una niña linda, tal vez… podría mejorar su noche. Su raciocinio se volvió a nublar por completo.

-"¿Me estas persiguiendo verdad?"-Tomoyo vio algo en sus ojos, un brillo extraño.

-"¿Humm?"-

-"Porque si es así me sentiría halagado"-el sonrojo brilló en el rostro de la amatista. –"Podríamos subir y bueno…"-Tomoyo abrió los ojos como platos.

-"¿Nani?"-

-"Divertirnos un poco Hime…"-que le dijera princesa no le gusto para nada en ese tono. Touya se le acercó lentamente, con ese extraño brillo en los ojos.

A Tomoyo le asaltó un fuerte olor a alcohol que antes no había percibido. ¡Ese hombre no podía ser su príncipe! Retrocedió por reflejo ante la mirada acosadora de Touya, sus ojos de grano de café tenían el mismo color de sus dibujos pero ahora no parecían los mismos.

-"Y-yo…"-

-"No me vas a decir que no te gusto, si parece que estás enamorada de mi…"-el tono burlón que uso le revolvió el estomago por completo. Dio otro paso atrás atemorizada por completo, era un desconocido de verdad. Rika tenía tanta razón al decirle que fuera precavida.

Touya se adelantó antes de que saliera y la tomo de la mano para poder inclinarse y atrapar su boca.

Tomoyo ahogó un grito en el momento en que sintió los labios del moreno presionar con fuerza su boca. ¡Él no era un príncipe! Le dio el empujón más fuerte de toda su vida, tirándolo al piso.

Las lágrimas quisieron surgir pero sólo lo miró por última vez antes de salir corriendo con el corazón latiéndole en la garganta y el dolor de los labios al haber sido tratados con demasiada fuerza.

Las lágrimas de rabia y coraje cayeron por sus ojos hasta que estuvo en su departamento. Gimió con tristeza y se escurrió por la puerta al llegar.

¡Baka!

Se insultó y lo insultó a él. Sin siquiera encender la luz se levantó del piso y completamente furiosa arrancó todos los dibujos que había de Touya por las paredes, corrió a su habitación y destrozó los que había ahí. Las lagrimas no dejaban escurrirse por su rostro mientras uno a uno los hacia añicos para dejarlos tirados, cuando arrancó el último se dejó caer de rodillas y lloró con fuerza.

Momo se acercó a su ama tintineando su cascabel, no sabia lo que estaba pasando pero se dejó caer a su lado restregando su cabeza en sus muslos. Tomoyo lo levantó y lo abrazó con fuerza.

-"¡Es malo Momo!"-el gato –que ya se había acostumbrado a esos abrazos- no se movió. –"… es, es…"-lloró con fuerza. –"¡Soy una estúpida!"-

Momo se estuvo quieto hasta que Tomoyo dejo de hipar. Un poco mas tranquila se levantó del piso y cerró las cortinas de la ventana que daba a la calle, después de haber cerrado el vidrio.

Era un tonta, Rika tenia razón, se había engañado ella misma, se había enamorado de alguien que no existía. Touya Kinomoto no podía ser un príncipe, un príncipe no ofende y trata de aprovecharse de la princesa. ¡Los príncipes no existen!

El llanto la invadió de nuevo, se sentó en el diván de la ventana abrazándose las rodillas dejando que todas sus ilusiones se fueran con las gotas saladas de sus ojos, que el dolor del corazón roto se escapara de su pecho y que la imagen de la cara distorsionada de Touya antes de quererla besar desapareciera.

Momo se acomodó a lado de su ama sin olvidar el hambre que tenia, pero al parecer nadie le daría de comer esa noche.

Tomoyo se recargó en las cortinas cerradas sin saber que desde otra ventana un hombre miraba hacia su calle, pidiéndose una respuesta a las estupideces que acaba de hacer.

-"Ahora si que la arruinaste por completo"-se revolvió el cabello con una mano mientras apretaba fuertemente una nota que acaba de encontrar junto a la de su hermana. –"Tomoyo…"-susurró al aire, resintiendo todos los dolores del cuerpo y sabiendo que se merecía eso y mas.

Continuara…

¡¡¡Yo lo mato¡¡Claro que te mereces eso y más eres un PATÁN Touya!!... cof cof cof, perdónenme es que hasta a mi me da coraje si todo estaba tan romántico como para que ese pacotilla lo arruinara. Bueno pues aquí esta la segunda de tres entregas de este fic, un capitulo mas y habremos terminado. Si bien ya todos se habrán dado cuenta que todos los personajes tienen un pasado y no es tan fácil como parece.

¡¡S&S!! Si lo sé… -.-U, pero no pude evitar darme el lujo de meterlos, aunque fueran como pareja secundaria. ¡Amo a Shaoran!

Y pues bueno no se que mas decirles, excepto que me manden un review para saber su opinión respecto al capitulo y también sus ideas al respecto y dejarles unas cositas claras. Hana en japonés significa flor y Haru primavera, sólo era para darles nombres bonitos a las calles donde ese par vive.

Reitero que la historia es un regalo para Watty-chan quien ya terminó su historia ¡Felicidades amiga¡Felicidades¡Felicidades¡Felicidades¡Felicidades¡Felicidades¡Ah ya me canse¡FELICIDADES!

¡¡GOMEN NE!! Por la tardanza -.-Uuuu lo sé, pero weno, me esfuerzo la uni… ya saben… ¡¡GOMEN NASAI!!

Como ya antes había dicho esta historia surgió de la inspiración que me dejo leer Acuarela de Isis Temptation que es una excelente historia, si andan por aki léanla se las recomiendo. Hummm que más… ah pzzzzz… sólo me queda agradecer sus hermosos reviews. LOS ADORO.

.:AgataBlack:. ¡¡Tsuki Lunita!! Que gusto me dio leer tu review, gracias por todos tus lindos comentarios. No he tenido mucho tiempo de checar fanfiction pero en cuanto pueda me doy una vuelta para releer tus historias, como formatearon mi PC las borraron todas -.-UUU Tu también eres una de mis escritoras favoritas, así que estamos iguales. Te mando un besito nena… bye!

.:Celina Sosa:. Chikuela que gusto!!!! Hijole… ni yo se si Touya le corresponderá… y después de este capitulo seguro lo querrás matar entonces… -.-buuuu espero t haya gustado mucho. Te mando muchos beshos!! Y Gracias x el review…

.:Nani:. Me da mucho gusto que el fic haya sido de tu agrado, a mi tampoco me habian gustado mucho los T+T, pero después de unos cuantos fics les empece a tomar cariño. La personalidad de Tomoyo es simplemente encantadora, es algo que surgió después de ver unas pelis, la inspiración viene de donde sea… Espero el capitulo te haya gustado y dudo mucho que sigas pensado que Touya es tan LINDO. Gracias por tu apoyo y espero contar con tu opinión.

.:Rocío:. De hecho el fin está basado en una historia real y personal, por lo que si es posible enamorarse de alguien que no conoces… me da gusto que te haya parecido buena la historia y espero seguir contando con tus opiniones tan lindas. Tienes razón Acuarela es un muy buen fic… gracias por todo y beshito:') Mmmm creo que los otros tres reviews también son tuyos, perdón por la tardanza y muchas gracias por insistir, en cuanto yo termino un capitulo lo subo, pero no te preocupes nunca abandono las historias por completo, así la vida se me vaya en terminarlas, lo haré… solo un poco de paciencia okidoki? Gracias de nuevo.

.:keishamoon:. Eso es justamente el objetivo de un fic… hacer que las personas se identifiquen con los personajes, los sientan como propios y puedan vivir la historia en carne propia, ese es mi objetivo y me doy cuenta que al menos he logrado hacerlo contigo. Siento haber tardado tanto en actualizar pero espero el capitulo valga la pena, me da gusto contar con tus comentarios y espero volver a leerte por aquí… un besho y gracias.

.:Watty-chan:. ¡¡¡AMIGA!!! Me da muchísimo gusto que t haya gustado mi regalo, aki esta la otra sorpresa el segundo capitulo de tu fic, weno de mi fic que es para ti… me entiendes no? Hacer feliz a los amigos es lo mejor que le puede pasar a la gente y a mi en lo personal me hace sentir muy bien el hecho de dedicarle la historia a alguien me inspira para escribir mas rápido. Ya habrás leído el S+S y efectivamente andan por aquí no puede dejar de meterlos… son tan CUTE//// (se me olvidaba saludar a MEL… HOLA MEL!!!) y claro que tu fic es bueno, lo estaba leyendo el otro día con calma, ya casi lo termino y cuando lo haga t dejare un review aunque no quieras, lo voy a hacer… ¡Felicidades por haberlo terminado! Espero de todo corazón que la historia te guste y que el capitulo también, aunque querrás matar a Touya, todo tiene una razón… además que dices de los finales? Sino son felices no es el final verdad?... Te quiero mucho amiga, y gracias por todo el apoyo que me has dado siempre y sabes que puedes contar conmigo para lo que sea. Gracias por tu apoyo para la universidad ahí vamos… ya casi me acostumbro. Nos vemos lueguito… beshos!!!!

.:Anonimo:. Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne! Gomen Ne!... Mil disculpas y mas por no haber actualizado, espero el capitulo te haya gustado y que la espera al menos haya valido la pena. Gracias por declararte mi fan y que nick tan gracioso. Gracias por leer t mando un besho.

.:Shia:. Sorry!! Siento mucho no haber actualizado antes, pero espero comprendan que aunque quiera escribir a veces no sale con la calidad que quisiera y pues simplemente no se puede, la musa luego es bien caprichosa y weno… se va de vacaciones y luego se declara en huelga… y mientras yo me doy de topes contra el teclado por no poder escribir… ojala el capitulo t haya gustado y que la espera se recompense al menos un pokito. Gracias por tu insistencia y tu apoyo y mil gracias por leerme que no hay nada mas hermoso que alguien lea todo lo que tu escribes y que además le guste. Espero seguir contando con tu apoyo. Beshos!

Esos fueron TODOS… mil gracias por su apoyo y de nuevo PERDON por la tardanza…

4ever&4always.

Lían.

BeShOs Y AbRaZoS dE ChOcOlAtE PaRa tOdOs...