Hola! Woow! Ya estoy de vuelta después de apenas cuatro días... No presumiré, pero creo que es mi record, jajaja. Pero bueno, como les dije, estoy en una etapa de inspiración y hay que aprovecharla.
Aquí vengo con el segundo capítulo. Ojalá les guste y me dejen saber sus opiniones a través de un review.
A favor de la campaña "Con voz y voto" - "Porque agregar a favoritos y no dejar comentario es como manosearme la teta y salir corriendo..." Y a nadie le gusta que lo manoseen XD
Los personajes de Naruto no me pertenecen...
Historia inspirada en la película "The switch" Pero, ojo! NO es adaptación.
Advertencia: AU - ligero OoC (o quizás no tan ligero, jajaja)
EL SIGUIENTE PASO
II
En donde hay orgullo, un golpe bien merecido y discusiones
"Así que hoy será una consulta psicológica" pensó Sasuke.
Y la verdad eso era exacto lo que parecía. Sakura recostada a lo largo de su sillón, cubriéndose la cara con ambos brazos y Sasuke sentado en una silla cercana, haciendo un par de bocetos sobre un block de dibujo.
Eran la viva imagen de una paciente atormentada y un psicólogo tomando notas.
—Entonces. —comenzó él. —El sujeto raro ese te plantó nuevamente. ¿Cuántas veces lo ha hecho ya?
Sakura permaneció en silencio, solo escuchando los trazados del lápiz de su amigo.
—¿Qué excusa te dio esta vez? ¿Su abuela enferma? ¿Cuántas veces ha estado a punto de morir esa pobre anciana? ¿O tal vez ahora se enfermó su gato? ¿O dejó la plancha encendida en su casa y el ir a apagarla le tomaría el resto del día?
Para Sasuke la situación hasta se le hacia un poco divertida, para Sakura no.
—No te burles. —se quitó los brazos de la cara, dejando descubierta su expresión decaída. —Dijo que tenía una reunión con el decano de la universidad. Sonaba… culpable.
—Seguro que si.
—¡Hey!
—Es curioso que esas reuniones se hagan en este horario. —su lápiz continuó trazando líneas en el papel, agregando sombras y detalles en los lugares correspondientes. —Ese tipo es un idiota, Sakura. —le gruñó. —Deberías mandarlo al diablo de una vez, pero ahora sí hazlo en serio. No dejes que te salga con otra patética excusa.
Ella lo miró feo.
—¿Qué? Sé que no podrías resistirte si te pusiera una cara de cachorro abandonado. Le creerías hasta la disculpa más ridícula.
—Eso no es cierto.
—¿Ah, no?
—Mm… no.
La sonrisa escéptica de Sasuke la hizo fruncir el ceño.
—Él debe estar feliz haciendo el idiota por ahí, mientras tú estás aquí, en tu día libre, babeando y mojando mi sillón con tus lágrimas.
—¡Oye! ¡Yo no babeo! Y tampoco estoy llorando, tonto.
Levantó la mirada de su block y observó a su amiga. Bueno, tenía razón, al menos no estaba llorando, pero si se seguía triste ahí, pronto se quedaría dormida por el cansancio y comenzaría a babear. Rio en su interior al imaginarlo, si eso ocurría, ahora sí que le tomaría una foto, aunque terminara con los huesos rotos después.
—Aahhh… lo peor de todo es que ya me quedé sin cenar. —se lamentó, frotando su abdomen como si hubiera estado días sin comer.
—Así parece. —alejó un poco el block de su cara para analizarlo mejor, asintió y siguió trazando líneas con su lápiz.
—Y hoy es viernes. —se tocó la cara, poco a poco la realización llegando a su cerebro. —¡No…! Otro viernes de pijama en casa. ¡Ino no me dejará en paz!
—Ya lo creo.
—No ayudas mucho, Sasuke.
—Ya te di mi opinión.
Sakura comenzó a gruñir, o tal vez invocar una maldición en un antiguo lenguaje demoníaco, no estaba muy seguro, pero se le hizo gracioso. Sonrió.
—¿Qué harás hoy? —le preguntó, levantándose y sentándose en un extremo del sillón.
—¿Hmm?
—Cuando termines. ¿Qué harás?
—Mmm… tengo planes.
—¿Con Kurotsuchi?
—Aha.
—Mmm…—Sakura suspiró derrotada y se dejó caer a lo largo del sillón otra vez. Todos tenían planes para el viernes en la noche menos ella. ¿Por qué? Si hubiera sabido que el idiota de Ichiro la plantaría otra vez, se hubiera quedado trabajando en el hospital.
Suspiró con fastidio otra vez y miró al techo por un buen rato, analizando su situación. Sasuke tenía razón, ese tipo era un idiota, ya se le había hecho costumbre cancelarla a última hora, como hoy, que a menos de diez minutos para su cita se le ocurrió llamar para avisarle de la repentina reunión en su trabajo.
Sintió el coraje recorrer sus entrañas. ¿Quién diablos se creía que era? Sakura siempre tenía que acomodar todo su horario para coincidir con él y así poder disfrutar de su relación y el muy tarado venía a arruinar todo a último minuto, dejándola vestida y alborotada. ¿Qué iba a hacer ahora? No quería regresar a su casa y enfrentarse a los regaños y burlas de Ino. Sasuke no estaba disponible tampoco, saldría con Kurotsuchi. ¿Cuánto tiempo llevaban ya? Cinco, seis meses, no lo recordaba, pero era mucho más de lo que ella llevaba con su pronto a ser ex novio. ¿A dónde irían? ¿A cenar? Ella moría de hambre, tal vez podría unírseles. Kurotsuchi era muy agradable y la tenía en gran estima, seguro no se negaría. Podría ofrecerse a pagar la cuenta por las molestias y…
"¡No! ¿En qué estás pensando, Sakura? No seas inoportuna, si tienes hambre ve a comer sola… triste y abandonada, pero no te atrevas a interrumpirlos. Nadie necesita una tercera rueda.
—¿Tercera rueda? —Sasuke ladeó la cabeza, confundido.
Sakura enrojeció. A veces no podía controlar sus pensamientos y muchos se le escapaban en voz alta. Varias veces ha sufrido situaciones sumamente vergonzosas por lo mismo.
—Nada, nada, no me hagas caso. —sonrió nerviosa.
El hombre de pelo negro la observó por unos segundos y luego regresó a su trabajo. Quería terminar eso rápido para ir a su casa y alistarse.
El sonido de los tacones de Sakura lo hizo levantar la vista, pero regresó de inmediato a su diseño. Los escuchó alejarse de la oficina, pero no se preocupó. Ella no se iba, no lo haría sin despedirse, probablemente había ido al baño a retocar su maquillaje o a buscarse un vaso de agua o de té.
- o -
Y así fue. Sakura se tardó un poco, pero regresó con una taza de café y una de té para ella.
El azabache recibió su café y lo dejó sobre la mesita blanca. Sakura se sentó en el sillón y sonrió sin motivo. La vio dar un vistazo a su oficina y admirarla, casi como si fuera la primera vez que la veía y entonces volvió a sonreír. Eso le extrañó, no tenía sentido. Sakura la conocía perfectamente, pasaba bastante tiempo metida ahí.
—¿Qué pasa? —la cuestionó.
Ella negó con la cabeza, pero su sonrisa seguía adornando su cara.
—¿Sabes? Hay ocasiones en las que todavía me cuesta creer todo lo que han logrado. —le sonrió de nuevo y esta vez sus ojos adquirieron un extraño brillo.
—¿Lograr qué cosa?
—Esto. —extendió sus manos, enseñando su alrededor. — Sus estudios, sus sueños, la constructora… es maravilloso. Hay veces en las que olvido donde estoy y entonces caigo en cuenta de las enormes letras negras con tu apellido que adornan la entrada del edificio. Y no puedo evitar emocionarme y sentir que el pecho se me infla de orgullo. —hizo una pausa y respiró profundo, sus ojos tenían un brillo nostálgico. — Recuerdo cuando desde niño te veía dibujar y ayudar a tu papá en sus planos. Siempre te enojabas conmigo cuando intentaba agregar mis detalles feos a tus dibujos, supuestamente para mejorarlos. —le sonrió otra vez y él también lo hizo al recordarlo. —Itachi también. Siempre supieron lo que querían hacer cuando grandes, siempre tuvieron la meta de cumplir el sueño de su padre de crear su propia empresa, su propia constructora. Él… él hubiera estado orgulloso de ustedes, de ver lo que han logrado, lo que han conseguido con su esfuerzo y sus ganas. Estoy segura que en estos momentos debe estar sonriendo, o bueno, lo más parecido a una sonrisa que se le conozca.
Sasuke vio como sus ojos se humedecieron de pronto, Sakura bajó la cabeza y la sacudió. El chico dejó el block sobre la mesita para arrodillarse frente a ella y levantarle el mentón con una mano.
—Hey, ¿qué tienes? ¿Por qué te pones así? —le preguntó preocupado.
—Nada, es solo que… —se secó los ojos antes que pudieran derramar lágrimas. —En verdad, en verdad estoy orgullosa de ti, de todos ustedes. Y estoy muy feliz de poder ser testigo de todos tus logros. ¿Lo sabes, verdad?
—Lo sé.
El pelinegro esbozó una pequeña sonrisa y negó divertido. Sakura era demasiado sensible y especial algunas veces. Mira que no llorar por el idiota que la plantó y que no la valoraba como se merecía, pero si venir a llorar por los logros de su familia. Era cierto que ella siempre estuvo presente y sabía todo lo que les había costado llegar hasta ahí. Nada nunca fue fácil. Desde que Itachi se graduó de la universidad, pasando por trabajos explotados y mal pagados solo para ganar experiencia. Su propia graduación y también pasar por lo mismo. Reunir dinero, endeudarse mucho, juntar experiencia, juntar contactos, esperar a los que querían unirse también y finalmente, levantar su propia empresa.
Aún quedaba mucho camino por recorrer y mucha competencia que vencer. La constructora Uchiha no era muy grande, no podía competir todavía con los grandes conglomerados empresariales, pero poco a poco comenzaba a hacerse nombre y cada vez conseguían proyectos más ambiciosos.
Él también estaba orgulloso de sus propios logros y los de su hermano, pues todo lo habían conseguido por mérito propio y eso era algo impagable.
Sakura le sonrió otra vez y tomó sus manos apretándolas entre las propias. La diferencia de tamaños le causó diversión.
—No te rías. Estoy hablando en serio.
—Lo sé. —liberó sus manos y la tomó por el mentón para sacudirlo un poco. —Pero ya no llores.
Ella se quejó un poco ante su rudeza, pero dejó escapar una risita de todos modos. Cuando Sasuke la soltó y regresó a su silla, se pasó las manos por la cara y respiró profundo para serenarse. Estaba demasiado sentimental. Se recostó en el sillón otra vez y siguió mirando el techo hasta que la voz de Sasuke llamó su atención otra vez.
—Creo que ya es hora de irnos. —estaba recogiendo sus materiales y guardándolos en su escritorio.
—¿Eh? ¿Ya terminaste?
—No, pero digamos que perdí la inspiración.
—¿De verdad?
—Suelo desconcentrarme cuando alguien comienza una charla sensiblera frente a mi y además me amenaza con ahogarse en llanto.
La mirada oscura de Sasuke se clavó en ella y Sakura abrió los ojos, espantada. ¿De verdad había lo había fastidiado tanto como para interrumpir su trabajo?
Lo observó por unos segundos y entonces se relajó, el granuja la estaba engañando.
—No mientas, solo quieres largarte rápido para comenzar tu sesión de belleza y salir con Kurotsuchi. —lo desafió entre risas.
—Puede que haya un poco de eso también. —se encogió de hombros y descolgó su chaqueta. —¿Y… qué harás entonces?
Ella torció los labios, no quería, pero no le quedaba de otra más que regresar a su departamento.
—Me voy a casa. —se acomodó el abrigo y envolvió su cuello con la bufanda roja. —Am, ¿podrías llevarme? No tengo ganas de caminar para buscar un taxi.
El la contempló por un instante, tenía el tiempo casi justo para juntarse con Kurotsuchi, pero no podía dejarla caminar sola. Ya era bastante tarde.
—De acuerdo. Vamos. —sacó las llaves de su oficina y cerró la puerta al salir.
- o -
Cinco días después, era hora del almuerzo y la constructora estaba casi vacía. A esa hora todo el trabajo se suspendía y el lugar quedaba prácticamente desierto. Muchos se iban a comer fuera y algunos se ocultaban en la sala de estar o en la cocina. Los únicos que seguían en sus puestos eran los guardias de seguridad y un par de secretarias.
Sasuke abrió la puerta de la cocina, sobresaltando a algunos que disfrutaban tranquilamente su almuerzo. Varias miradas interrogantes repararon en él, era extraño verlo aparecer ahí a esa hora, pues generalmente almorzaba fuera o sino lo hacía dentro de su oficina.
Era un poco huraño el pequeño Uchiha.
—¿Necesita algo, Sasuke-san? —preguntó Matsuri, levantándose. Ella era la eficiente secretaria de su hermano Itachi.
Sasuke negó con la cabeza y agitó una mano para restarle importancia e indicarle que siguiera en lo suyo. Ella asintió y regresó a su ensalada y a su conversación con otra chica.
El hombre de pelo negro llegó hasta el refrigerador y comenzó a buscar algo en su interior; había de todo, bebidas energéticas, cajas pequeñas de leche, un pastel que no sabía por qué razón estaba ahí, ensaladas, algunos dulces y frutas. En el compartimiento superior, cerca de la hielera, encontró lo que buscaba. Tomó la bolsita fría de gel, varias toallas de papel y abandonó el lugar.
Abrió la puerta de su oficina y se dejó caer en la butaca roja —completamente nueva por cierto— que ahora le hacía compañía a su sillón. Con un suspiro de cansancio, comenzó a envolver la compresa de gel con las toallas de papel.
Sakura lo miraba enfurruñada desde un extremo del sillón. Parecía una gárgola, con las piernas flectadas, las rodillas al pecho y una expresión sombría, se sujetaba una mano que estaba oculta tras la manga de su suéter deportivo.
El Uchiha terminó su labor y le extendió la compresa. Sakura la tomó con cuidado y la presionó contra su mano izquierda. Trató de suprimir una mueca de dolor, pero no pasó desapercibida para el azabache.
—Entonces, me decías que... le diste un golpe. —comenzó a relatar él.
Sakura asintió.
—Un gancho izquierdo.
Asintió otra vez.
—Porque descubriste que estaba engañándote con una chica que iba a tu mismo gimnasio.
Los ojos verdes de Sakura parecían botar chispas.
—Y él cayó inconsciente.
Otro movimiento afirmativo de cabeza.
—Pero te torciste la mano.
—Sí. —respondió ella con un ligero temblor de su labio. —Su cara era más dura de lo que pensé.
Sasuke se pasó la mano por el cabello y suspiró. Estaba un poco contento que su amiga terminara con ese idiota, pero no le gustó que se hubiera lastimado por golpearlo. Él debió estar ahí para romperle la cara en su lugar, tenía más experiencia que ella.
—¿Qué tan mal está? —le preguntó, ella no le había enseñado la lesión, solo llegó a su oficina con expresión adolorida y hablando atropelladamente sobre lo que había ocurrido. —Déjame ver.
—No es nada, estaré bien. Solo necesitaba algo frío.
El pelinegro se sentó a su lado y trató de tomarle la mano. Sakura se estremeció y la protegió con la derecha, girándose un poco para alejarse. La maldita mano le dolía mucho.
—Suelta, quiero ver. —le ordenó.
—Estaré bien.
—Sakura. —los ojos negros la miraron con dureza.
Ella suspiró derrotada y dejó libre su mano izquierda. Sasuke la tomó con cuidado, pero al tratar de subirle la manga de su suéter un latigazo de dolor le recorrió la espalda. Apretó los labios y respiró profundo para aguantarse de soltar un par de improperios.
—Sakura… —Sasuke abrió los ojos, espantado. Eso no era una simple torcedura, la mano de la chica estaba completamente inflamada y tenía un horrible hematoma. La zona desde el dedo meñique hasta la muñeca estaba prácticamente azul.
Sakura comenzó a entrar en pánico, era como si al ver la reacción de Sasuke recién comenzara a percatarse de la gravedad del asunto. El dolor de pronto se le hizo más agudo.
—D-debe estar fracturada, probablemente el cuello del quinto metacarpiano. Generalmente ocurre al dar un mal golpe, ¿sabías que se conoce como la fractura del boxeador? Bastante apropiado, ¿no? —y cuando ella estaba nerviosa, comenzaba a balbucear.
—Sí, sí, como digas, doctora Haruno. Si sabías eso, ¿por qué no te aseguraste de darle un golpe de manera apropiada? —Sasuke en cambio no tenía tiempo para balbuceos, tenía que llevarla pronto a que la revisaran. Se levantó de prisa y fue a buscar su billetera y sus llaves.
—No lo sé. —bufó adolorida y fastidiada. Ese no había sido su primer golpe como para no saber darlo. Sentía deseos de llorar, si era una fractura inestable tendría que recibir fijación por medio de agujas quirúrgicas y eso podría implicar complicaciones en su trabajo. —Perdí la cabeza.
—Ya lo creo.
—H-hay…hay que tomar una radiografía para confirmar y… después de eso…—la mano le dolía horrores y casi la sentía palpitar.
—Hey, ya basta. Ya no eres tratante, eres paciente. Así que cállate y levántate para irnos al hospital.
—Pero… yo… tú… tu trabajo…
—¿No me oíste? Cierra la boca y levántate. ¿Dónde están tus cosas? —se agachó para recoger el bolso deportivo de la chica. Le acomodó su chaqueta por encima de los hombros y la encaminó a dejar la oficina. —Vamos, date prisa.
Salieron por el pasillo, Sakura se veía un poco pálida. Sasuke apuró sus pasos hacia la cocina otra vez y abrió la puerta con fuerza. Escuchó un ruido, tal vez golpeó a alguien, pero no se quedaría a averiguarlo.
—Matsuri, por favor dile a mi hermano estaré en el hospital, llevaré a Sakura para que la revisen.
La castaña solo pudo asentir rápidamente antes que el pelinegro desapareciera de la cocina dando otro portazo.
- o -
Trabajar en un hospital te daba ciertas ventajas, pensaba Sasuke al ver que en menos de veinte minutos, Sakura ya había sido ingresada a un box de atención. Él se quedó fuera, sabía que Sakura estaría lo suficientemente incómoda al explicar la razón de su fractura a uno de sus colegas como para tenerlo ahí, con su ceño fruncido y expresión de molestia, aumentando su incomodidad.
Porque sí, estaba molesto. ¿En qué rayos estaba pensando Sakura? Lastimarse de ese modo con tal de darle su merecido a un idiota como Ichiro que había demostrado desde el día número uno ser un completo imbécil.
Durante el trayecto, Sakura comenzó a parlotear miles de cosas, visualizando un futuro casi apocalíptico en donde la fractura resultaba más complicada de lo que se esperaba y su mano quedaba prácticamente inutilizable. Eso a la vez, arruinaba su carrera como médico y la dejaba sin trabajo y viviendo en la calles.
Era un poco exagerado, pensaba él, pero no dejaba de ser preocupante y de hacerlo enfadar. Solo podía esperar a que no fuera algo tan serio.
Mientras esperaba y para calmar un poco su ansiedad y su mal humor, decidió ir a comprar una botella de agua. Al dirigirse a la máquina expendedora en la recepción vio acercarse a un tipo de cabello castaño y ojos azules. Esos rasgos, sumados a una cara hinchada y sangrante, con una nariz evidentemente rota y gotas de sangre en el cuello de su camisa le hicieron identificarlo de inmediato. Trató de no mostrarse demasiado alegre por su lamentable estado cuando lo vio pasar frente a él, acompañado por la chica que seguramente era la suplente de Sakura. Ichiro lo reconoció en seguida y evitó su mirada, alejándose lo más que pudo de él.
Sabía decisión por parte del idiota, pensó el azabache. Por desgracia, su plan de calmarse con el agua había fracasado.
A paso rápido regresó a la sala de espera frente a los box de atención y vio a Sakura hablando con dos colegas, uno que no conocía y el otro era ese pelirrojo llamado Sasori. Los dos parecían estarla regañando y la vez dándole algunas indicaciones. El médico desconocido le entregó algunos papeles pequeños y un sobre mediano de color café. Supuso que serían recetas de medicamentos y cosas así.
No quería seguir esperando así que decidió acercarse.
—¿Y bien? —preguntó al llegar hasta ellos. Los tres voltearon a verlo y Sakura los presentó. El médico desconocido, ahora con nombre pero todavía sin interesarle, le informó sobre el estado de su paciente. En efecto era la fractura que Sakura se había auto diagnosticado, pero por suerte había sido una fractura simple y sin desplazamiento, así que solo requeriría una inmovilización temporal. —¿Está lista entonces? Tenemos que irnos.
Ella parpadeó confundida, Sasuke estaba siendo más cortante de lo normal.
El médico tratante asintió y se despidió de ellos. El pelirrojo se quedó unos segundos más, diciéndole algo en su jerga de médicos y luego se retiró también.
- o -
No faltaba mucho para llegar al departamento de la chica cuando se encontraron detenidos por un accidente a un par de metros de ellos. ¡Lo que les faltaba!
Sasuke apagó el motor y suspiró fastidiado, al parecer tendrían que esperar un rato.
Sakura lo miró de reojo, sentía una tensión entre ellos desde que salieron de su oficina rumbo al hospital y no sabía exactamente por qué. Aprovechando el estancamiento, decidió averiguarlo.
—No entiendo por qué estás enojado. —lo encaró.
Él seguía con la vista al frente.
—¿Quién dice que estoy enojado?
Sakura rodó los ojos. ¿Estaba bromeando, verdad?
—Por eso dije que yo podía ir sola al hospital. —rebatió ella. —Si te iba a molestar acompañarme…
—No es eso. —la cortó. —Solo… mira tu mano, Sakura. —le ordenó, mirando hacia la mano enyesada de su amiga que descansaba en un cabestrillo. —Mira como quedaste por culpa de ese idiota.
Ella frunció un poco el ceño.
—No fue culpa de él, fue la mía por no ser más cuidadosa al darle su merecido.
—Me refiero a que… ¿no lo ves? —giró para encararla, sus ojos negros se veían muy fríos. —Siempre tienes que llegar a los extremos para darte cuenta que los idiotas con los que sales son realmente idiotas. Si no lo hubieras encontrado frente a ti con esa mujer, ¿crees que te hubieras decidido a botarlo al fin? Te conozco, Sakura, estoy seguro que lo hubieras disculpado de todas formas y tú también lo sabes. ¿Por qué te esfuerzas tanto con imbéciles que no valen la pena? ¿Crees que poniendo todo de tu parte podrías compensar la falta de interés de la otra persona? Las cosas no son así, Sakura. O funciona desde un comienzo o no lo hace, es así de simple. Te lo dije desde un principio, Ichiro nunca se vio tan interesado en ti como tú lo estabas de él, eso era evidente, pero no quisiste escucharme y ahora estas aquí, con la mano rota.
Sakura había enmudecido, el tono de voz de Sasuke era muy serio. No recordaba la última vez que lo escuchó hablarle así.
—Eso no es…
—Sí que lo es, lo sabes. —reafirmó él. —Comienzas emocionada y al final vas apagándote poco a poco y terminas decepcionada. Tú no eres así, Sakura, no tienes que amoldarte y mucho menos atarte a nadie. Si ese alguien no te da lo que quieres, lo que mereces, ¿por qué continuas?
Su respiración se volvió más rápida y su corazón aumentó la frecuencia. Cada cosa que Sasuke le decía se clavaba como una flecha.
—¿Qué es lo que esperabas conseguir de Ichiro? —continuó él. —O mejor, ¿realmente esperabas algo de él? ¿O era solo una necesidad de querer y sentirte querida? —ella abrió los ojos, sorprendida por la rudeza de sus palabras. Él no apartó la mirada en ningún momento. —No me gusta pensar en eso, pero… a veces pareciera que eres una de esas mujeres enamoradas del amor.
Los ojos verdes de Sakura no podían apartarse de la cara de Sasuke. ¿Qué cosa acababa de decirle? Sintió un ardor en el estómago y de pronto los ojos comenzaron arderle también.
Sasuke registró cada una de las reacciones que aparecieron en sus ojos. Siempre habían sido tan transparentes como la superficie de un lago y ante él se presentaban como un libro abierto. No quería lastimarla y tal vez pensara que era un desgraciado, pero era todo lo contrario. Él se preocupaba por ella, mucho, y, a su directa e inconsiderada manera, tenía que hacerle ver la realidad de sus relaciones. El cómo ella solo entregaba y nunca recibía. Eso no era bueno para ella, así solo conseguiría que ese brillo y calidez que a él y a todos sus conocidos le gustaba, se apagara para siempre.
Ella bajó la vista y guardó silencio por unos minutos.
—Sakura…
—Me bajaré aquí. —dijo de pronto, abriendo la puerta sin atreverse a mirarlo. —Gracias por traerme.
Cerró la puerta con suavidad y apuró sus pasos para llegar a su casa. Quería acostarse en su cama, ponerse su cálido pijama, tomar un reconfortante té caliente y tal vez llorar un rato, al menos hasta que las palabras de Sasuke dejaran de sonarle tan ciertas.
Sasuke suspiró al verla cruzar la calle y perderse en una esquina. No la seguiría por más que quisiera, tenía que darle su espacio. Recargó la cabeza contra el asiento y al mirar a través del retrovisor se percató del bolso de su amiga.
Lo había dejado olvidado al salir tan de prisa. Se debatió en seguirla con la excusa de entregarle sus cosas, pero reparó en otro punto que reafirmó su decisión de dejarla sola un momento.
A diferencia de las veces en las que discutían y ella se enfurecía tanto que se desquitaba estampando la puerta con la fuerza de un demonio para así lastimarlo —porque según Sakura, lo que más amaban los hombres eran los autos y eso les dolía más que un golpe a su propio cuerpo —esta vez ella había cerrado la puerta despacio, como una persona civilizada. Y en una discusión entre ellos y en el idioma de Sakura, eso significaba que estaba decaída o lo suficientemente triste como para no querer compañía por un rato.
Recargó la cabeza contra el respaldo del asiento otra vez y cerró los ojos. Su celular sonó y la pantalla mostró la imagen de Itachi. Suspiró cansado, ya le extrañaba que no lo hubiera llamado. Seguramente quiere saber qué ocurrió con Sakura y como estaba.
Colgó la llamada, no tenía ganas de hablar. Ya le contaría todo cuando regresara a la oficina.
Un par de minutos su celular volvió a sonar, pero esta vez la fotografía de Kurotsuchi adornó la pantalla.
Asomó la cabeza por la ventana y gruñó al ver que el taco no había avanzado en lo más mínimo. ¿Qué tanto hacían los policías y las ambulancias? ¡La gente tenía que regresar al trabajo! Tocó la bocina un par de veces, molesto.
Regresó su atención al celular que seguía sonando y colgó la llamada también.
Al fijarse en la hora de su teléfono frunció el ceño. Todavía quedaban varias horas de trabajo y él ya se sentía exhausto.
Esperaba poder sobrevivir al resto del día.
chan chan! Bueno, este capi era para mostrar aun más la relación y la confianza entre esos dos. Y sí, cada uno tiene pareja, o al menos ahora Sasuke, porque Sakurita ya está soltera otra vez. ¿Quién sería tan idiota como para atreverse a engañarla? Ò n Ó
Este fic irá lentito, primero mostrando la amistad y camaradería de nuestra parejita estrella. ¿Ya es obvio que se tienen bastante confianza no? ¿Cuándo Sasuke había hablado tanto? Jajaja.
En fin, ya me calmo. Ojalá les haya gustado.
No olviden dejar un review. Un review hace feliz a un autor y lo motiva a seguir más rápido :D
Nos leemos.
Matta ;)
Pd: Paso el dato de mis otros fics SS en proceso... "Nuestro tiempo de felicidad" y "Luces y sombras"
Ahora si
Cambio y fuera...
