Ka-O
Nota de autor: Ohayo! Bueno, como al menos una persona si que le ha parecido interesante pues pongo conti hoy... Eso no va ha ser lo normal, pero digamos que es una oerta por novedad jajjaja... Me acabo de dar cuenta de que es el primer crossover de esto... Kya! que alegria! jajajaj Eso es malo, significa más presión por que el primero tiene que ser bueno...hare mi mayor esuerzo, lo prometo.
Como decia lo más probable es que suba por semana, el domingo o el lunes seguramente, salvo que se de algun caso especial. ¡Pero es casi imposible! He subido el rating por si acaso, no creo que se diga na del otro mundo pero...
jajja Bueno que aproveche.
Dedicado a: Kuroashi no Sanji (espero que te agrade)
Capitulo 1: Llegadas
Oscuridad
Ahogo
-Otou-san-
Agobio
Huir
-Ichi-nee-
Cansancio
Una respiración
Rápida
Adrenalina
-Yuzu-
Sangre
Corazón…bumbum bumbum bumbum bum bum bumbum bumbum bu...
-¡CORRE!-
-¡Más rápido, más rápido!-
Una voz
Fuerte
Clara
Quieres hablar…
Un brillo
Una puerta
Quieres respuestas…
Un último esfuerzo
Cierra los ojos
Un salto
Una caída…ningún golpe
Pero tu cuerpo no te responde…
Agua… ¿un mar? No, Océano, un océano oscuro hasta donde tu vista alcanza, de brillante superficie, refleja la hermosa luz de la enorme luna llena que gobierna el oscuro cielo estrellado tan amplio como el océano que se muestra ante sus ojos.
Reflejo
Su reflejo en las tranquilas aguas apenas removidas por pequeñas olas espumosa y brillantes, te agachas, te miras, acercas tu mano y tu rostro se rompe con las ondas, el hechizo se ha roto…Sombras, caras, manos, miles de figuras se aglomeran bajo aquella tranquilas aguas… quieren algo…te quieren a ti. Saltas hacia atrás, lo que antes no fuese más que una ligera brisa se detiene…
Un árbol…
Te giras, no uno sino miles de hermosos árboles que parecen sacados de alguno de esos cuentos fantásticos hechos con las mas hermosas de las piedra pero vivos y bañados en la sombras.
Un árbol… No, un bosque…
Un bosque que parece adentrarse en el mar, ¿o tal vez es el mar el que se adentra en el bosque?
La luz cambia, alzas la vista y entonces lo ves… la luna esta manchada…de sangre
-¡CORRE!
Una voz y…
-¡TOUSHIRO!-
Despiertas de golpe, del susto te has quedado sentada, estas bañada en sudor, el pelo se te pega a la cara, de la trenza prolijamente hecha antes de dormir no queda más rastro que una goma olvidada entre las sabanas, caídas, o el cobertor, sujeto al colchón por solo una esquina; el nudo en la garganta impide que tu respiración, aun acelerada, regrese a la normalidad, el aire no llega a tus adoloridos pulmones y el pánico aun parece devorar tu estomago. El reloj hace sonar su tick tack pero tú estas demasiado metida aun en los recuerdos de esa noche como para fijarte.
- Otra vez… el mismo sueño…-suspiras, las palabras se deslizan por tus labios suavemente como si no debiesen ser escuchadas, condenadas a una cárcel fría y mojada de donde no fuese correcto salir, pero rápidas y audaces han huido del olvido, se han vuelto prófugas del silencio. Estas ida, recuerdas y recuerdas… y, al fin, tus esfuerzos parecen ser recompensaros…
Sangre…Una luna de sangre.
Alzas la vista, viendo sin ver, consciente del descubrimiento que acabas de hacer para, poco a poco, aun temerosa y preocupada, sin más brillo que el que produce el miedo, volver a ver lo que hay ante ti, y no esta oculto.
Hechas un vistazo a la habitación del hotel en el que tu y tus compañeros os hospedáis desde ayer, desordenada, por supuesto. Cinco camas, todas ocupadas aun por alguna joven de 16 años, amigas de Yuzu tú no tienes, tonos crema y rojos, madera en consonancia, sabanas claras. Pese a que las persianas están bajadas eres capaz de ver las cortinas en tono vino, el armario empotrado que ocupareis la siguiente semana, una mesa con cuatro sillas, y otro mueble mas pequeño con el televisor y el mando encima. Tu mirara se desvía a tu hermana, Yuzu duerme tranquila, suspiras agradecida, no quieres preocuparla, la quieres demasiado para eso, darías tu vida por ella, aun que para ti tu vida no tenga mayor valor.
Un golpe, tu vista gira rápida hacia el lugar de donde crees proviene el sonido, aciertas, una de las pequeñas maletas de mano se mueve…Es la tuya y, en contra de todo pronostico, no te sorprendes, te imaginabas que pasaría algo así, aunque hubieses preferido que no se diese porque sabes que esa nueva sorpresa que se cierne sobre ti no te va a gustar… ¿o es que ya no es una sorpresa?
Los sonidos siguen y se oyen unos murmullos desde adentro, aunque solo tú puedas oírlos.
-Quítate de encima, pesas mucho... ¡ah! Mis alitas… ¡que daño!- se oye suavemente, como si hablase en susurros, una voz dulce, claramente femenina
-¡Aeh!- expresa otra voz, pues no se si 'responder' seria correcto.
Lo miras fijamente, indecisa, pero parece que el mismo ya tiene clara tu solución pues los sonidos aumentan y los murmullos dejan de serlo para ser gritos.
-¡Que te quites pedazo de animal estupido gordo lémur con alas de murciélago! ¡Que me rompes las alas so cazurro!- La que antes fuese una suave voz adquiere tintes de amenaza y furia. Karin no puede evitar pensar que si su vida fuese un anime le habría caído una gran gota en la cabeza… gracias a Tentei no lo es… ¿Tentei? Cada día esta peor.
-¡AaH!- el grito, animal por lo que nos ha dicho la otra voz aunque no sea muy fiable, deja claro que el tinte no ha sido solo en la voz, sino que se ha vuelto acción en sus manos.
Finalmente, al no ver mas salida, se levanta; demasiado dormirá aun para ser plenamente consciente acaba cayendo al suelo por las sabanas, el golpe es monumental y empieza a moquearse ¡cuantos problemas dan esos mocosos!
Al fin consigue levantarse, se acerca a la maleta la coge, la abre y le da la vuelta.
De ella salen rodando dos seres; uno con figura femenina del tamaño de una Barbie, piel crema y un lindo kimono azul blancuzco con bordados de pétalos de Sakura, el obi verde claro resalta entre ambas tonalidades llamando la atención sobre sus atributos, nada malos por cierto, sus ojos en un tono violáceo con unas líneas azul turquesa creando el diámetro de sus hermosos irises; y su pelo, igual de vistoso en un azul aciano, corto y ondulado llegando al punto de los rizos pero apenas alcanzando sus hombros, adornado con varias trencitas unas más cortas que otras. Finalmente, completando tan extraña y hermosa imagen unas alas se abren, de un hermoso azul, ultimo vestigio de su mundanal origen, el azul de los azulejos de montaña.
El otro, un hollow, pequeño, como un monito, aparente unión en si de un lemur con las alas de un murciélago, orejas puntiagudas, su mascara negra bordeara de blanco deja espacio para los ojos amarillentos y un hocico pequeño, suficiente para dejar ver unos colmillos afilados, manitas de lemur con uñas afiladas, patas traseras fuertes, cola anillada y pelo suave; sorprendentemente el pequeño es un misterio en si mismo, no tiene hueco.
-¡Augh!- dice el hollow demasiado mareado para preveer y, en consecuencia, huir de su joven dueña.
- ¡kya! ¡Que dañito! ¡Mi culito!- expresa la Barbie, a falta de otra palabra, mientras se soba la zona afectada, sentada en el suelo, es claro que tras las vueltas a caído, como se suele decir, de culo. -¡Mis alitas! Pobrecitas mías, ¿estáis bien? No os preocupéis ya paso todo mis nenitas lindas bonitas ellas- Sí, es obvio lo que hacia mientras esta palabras salían de su boca e ignoraba olímpicamente a su dueña, no se sabe si por la bendita inocencia o por la maldita estupidez humana que la figurilla parecia haber copiado a la perfección, todo acompañado por supuesto de la voz que se suele poner cuando se habla con niños muy pequeños y adorables expresiones que a Karin ahora le parecían de todo menos adorables.
-Ustedes dos, ¿se puede saber que hacéis aquí? Y bajar la voz, por dios hacéis más ruido de él que deberíais-dijo la joven en voz queda. -¿Y bien? Estoy esperando una explicación.-
-Pues…emh... esto… veras es que…jejejjee-se sobo la cabeza la pequeña, estaba por salir volando cuando un brillo le recordó exactamente la excusa que tenia planeara y que, sabia, la joven no evitaría aceptar. Voló rápida dejando tras de si un rastro azul que rápido desapareció para volver a aparecer ante la cara de la joven, pero esta vez llevaba algo en las manos.
Un colgante en una cinta de terciopelo azul noche, con pequeños brillos por que según el autor de la obra ella era como tan hermoso momento del día; y, colgando, un corazón de lo que a primera vista seria cristal verdoso pero era en realidad un hielo único, un hielo casi imposible de derretir, protegido por unos enredaros dibujos de plata en los que, con la cercanía suficiente, era posible vislumbrar un dragón protegiéndolo y un pequeño espacio, como una cerradura. ¿El autor? El hombre que en menos de un año de cortas visitas se había llevado su corazón hasta el otro barrio, niño genio, dueño de la más poderosa de las zanpakuto de tipo hielo, Hitsugaya Toushiro, Capitán de la Décima división del Gotei13. El hombre al que amaba, el niño que le había alegrado el alma, el joven que la había acompañado (por sorprendente que esto pudiese llegar a ser) en más de una travesura, el capitán que tanto la había enseñado hasta que… hasta que simplemente debieron dejar de verse.
El mundo era más importante que una simple pareja.
Ambos seres mantenían su mirada fija en la morena, perdida de nuevo en su propia mente, rememorando recuerdo que no estaba segura de poder soportar. Los oscuros ojos de mirada perdida empezaron a aguarse. Las maldiciones que estaban hace unos segundos en su paladar se han ido; su mano tiembla, insegura, en pos de la brillante gargantilla, lo nunca visto. Un lagrima rueda por su mejilla derecha, prófuga, huye del dolor. Despierta, agarra rápida el colgante y se limpia la lagrima rebelde. Por que ella es Kurosaki Karin y Kurosaki Karin no llora, ¿verdad?
Te lo dejaste en la caja, pensé que no querrías dejártelo así que…- le habla la muñeca, preocupara, su voz a vuelto a ser la que oíamos en un principio. Se enreda a Karin como un hermoso canto. Mientras el pequeño hollow se acerca, ya recuperado del golpe y tan preocupado como su amiga humanoide por Karin.
¿aah?- parece preguntar mientras agarra con su mano la de su dueña y acerca su cuerpo al de ella, que ha quedado sentara.
Karin sujeta el colgante con fuerza, la mano en su pecho; quiere sentirlo cerca. Sus ojos cerrados intentan evitar que más lágrimas de tristeza y melancolía escapen, no funciona pues pronto una segunda y una tercera siguen a la primera. El frío del agua en sus mejillas termina de regresarla a su mundo, abre los ojos y, por primera vez se da cuenta de las palabras y los gestos de sus acompañantes, una sonrisa ilumina su cara.
No esta sola.
Gracias por traérmelo Aoi, muchas gracias- dice mientras se limpia las incautas lagrimas con la mano que tiene desocupada. Pronto gira su vista, el hollow no ha dejado de llamarla desde que se acerco a ella, tal y como lo haría un gatito reclamando atención.- Que si a ti también te doy las gracias Kuki.-
Pese a sus palabras y a su sonrisa ninguno dejan de mirarla preocupado, su torpe intento de cambiar de tema no a funcionado.
¿queréis parar de mirarme así? Estoy bien, de verdad.- Se exculpa- Ven aquí que te de un achuchón pequeñajo- ríe mientras agarra al hollow y lo coge achuchándolo y acariciándolo, se levanta y se dirige a una maleta de donde coge ropa limpia y sus enseres de higiene.- ¿Qué os parece si me ducho y bajamos a por algo de comer? ¿eh?-
Ambos saltan y empiezan con el barullo, el lemur, que parece llamarse Kuki, la rodea moviéndose por su cuerpo como lo haría un mono mientras el angelito de nombre Aoi da vueltas por el aire riendo, alegre.
Ente los sonidos todas las jóvenes que aun descansan no pueden evitar sonreir entre sueños, cuando despierten las cuatro juraran haber oído el canto de un azulejo de las montañas, algo imposible ¿verdad Karin?
Finalmente la puerta del baño se cierra, la luz se filtra por debajo de la puerta y el agua empieza a oírse.
El reloj sigue con su tick tack, son las siete de la mañana y pronto todos los jóvenes empezaran a despertar.
-¡Aoi no toques eso que se cae!
Algo se ha caído.
Monte Ho, Mar Amarillo
En uno de los jardines del hogar de las sacerdotisas donde un grupo de estas están reunidas, acompañadas por supuesto de la Suma Sacerdotisa, Gyokuyo; uno de los tres kirins toma la palabra.
-¿Estáis segura de esto? ¿Qué pasara si encuentra allí a su rey?-la voz de Keiki tan extremadamente estoica como siempre pregunta lo que todos temen.- Aun es muy pequeña, no ha madurado del todo.
-Es posible, pero si nuestros cálculos no son erróneos el kirin de Hou nacerá hoy o mañana, y ya sabéis lo importante que es el primer día de vida. Mientras Korin este aquí es, en cierta forma, peligroso. Es demasiado expresiva y puede hacerle daño sin darse siquiera cuenta.- responde tranquila y segura la hermosa mujer, la señora y guardiana del monte sagrado donde los Kirins llevan naciendo y criándose desde el origen de los tiempos.- Que encuentre a su rey es una posibilidad pero tendremos que arriesgarnos, y, aun así, esto no seria del todo malo. Tanto Enki como Taiki han demostrado que el ser heinais no impide que sus reinos prosperen.-
-Pero no es lo mismo, ella es especial, y lo sabe. Nunca antes se había dado un kirin mestizo- Renrin expresa lo que todos piensan.
Un kirin mestizo, ni siquiera el termino seria correcto, un Kirin que en su imagen animal es negro pero cuya crin y cola, así como sus pezuñas y los mechones que la rodean son blancos, blanco como la nieve. Además, los hermosos ojos azul claro tan característicos de la kirin de Ko parecen, durante estos momentos, tomar un brillo que no puede evitar hacerla más hermosa de lo que es de por si. No es un Kirin negro, no es un kirin blanco, pero entonces… ¿qué tipo de Kirin es? ¿Traerá fortuna o dolor a su pueblo? Ni siquiera la misma reina lo sabe…Tentei parece guardar demasiado bien esa información.
Nadie añade nada más, pero una de las sacerdotisas, con dos lindos chongitos no puede evitar preocuparse, teme por ella, quiere demasiado a su pequeña señora, demasiado…
Mientras esta conversación se lleva a cabo, en una de las habitaciones del palacio, una pequeña salta de un lado para otro, inquieta, mientras termina de preparar la bolsa que el rey de En le ha regalado, a juego con las ropas regaladas por la reina de Kei, Yoko.
Una bandolera de color blanco con múltiples mariposas bordaras en multitud de colores y formas. Unas sandalias, también blancas, y un lindo vestido ajustado por un lazo blanco, la falda es un conjunto de trozos de tela casi transparente colocaros formando algo parecido a una flor sobre una de seda entera, la parte de arriba lisa con las magas cortas a lo princesita y el cuello redondeado, sin llegar a ser de barco; en blanco con detalles en oro y plata. Su pelo blanco suelto menos por los mechones más cercanos a la cara, aquellos que han sujetado con un lasito negro, y todo lo demás con pequeña orquillas de mariposa, a juego con los pequeños pendientes de oro blanco con la forma del mismo animal.
Tumbada en su cama, la nyokai de Korin no puede evitar que una risilla se le escape al ver la verborrea que la alegría provocaba en la pequeña, feliz de que su deseo se haga realidad.
-¡Sukeru! ¿Has visto mi diario? No lo encuentro.
- Esta en vuestro escritorio, mi señora, en el primer cajón- La voz sale suave, con una pizca de diversión, como las viejas canciones de las sirenas, hipnótica. Korin corre al mismo, coge el libro y lo guarda rauda en la bolsa para encargarse, más tarde, de darse cuenta lo que provoca la risa de su nyokai, su bestia hembra, Sukeru, 'escamas', en referencia a su cola de pez llena de escamas verde aguamarina, en ved de dos patas, que se encargan de evitar mostrar mas de lo realmente necesario en su pecho, no puede evitar reír. Las orejas de gato de la nyokai se mueven, recogiendo el ligero sonido, el pelo negro brillante largo, pasando las caderas y rizado, se mueve al unísono; los ojos blancos, casi transparentes, se entrecierran; la piel de leche, las manos, humanoides, con los dedos unidos por membranas y uñas afiladas, para terminar en los 4 pares de alas de libélula de cristal multicolor y brillante que le permitían moverse con total facilidad, ya fuese nadando entre las sombras o por el aire, dándole mas velocidad aun de la que la cola le entregaba de por si. La postura, tensa, pasa pronto ha ser relajada y la nyokai ríe junto a su señora.
Sus risas son interrumpirás por la puerta, antes cerrara, que se ha abierto dando paso a la querida Mei Ling.
¿No deberíais de estar ya en el jardín mi señora?-
La cara de la pequeña se sorprende, mira a la ventana para segundos después salir corriendo, arrollando en su rápida carrera hacia el jardín a varias de las sacerdotisas.
Cuando al fin se detiene esta frente a los tres Kirins, y Seiobo, las sacerdotisas, Gyokuyo y Renrin parecen contener la risa, dejando a penas escapar una suave a través de las telas de sus mangas o de los abanicos en sus manos. Enki no parece de la misma opinión y sus carcajadas podrían oírse hasta en Hourai, disfrutando una vez más de la posibilidad de burlarse de su pequeña "hermana".
¡Cállate Enki no baka!- Exclama la pequeña, inflando sus rosados mofletes por el esfuerzo, en protesta. Su mente, por supuesto, ya busca la dulce venganza. Todo esto mientras Jing Ling se encarga de adecentarla de nuevo, la corrida no ha dejado su imagen en muy buen estado.
¡Mi señora!- la regaña Mei Ling, que recién acaba de llegar tan acalorada como la actual señora del Monte Ho, seguirá de la nyokai.
¡Ha empezado él!-
Las sacerdotisas gemelas se limitan a suspirar, intentar mostrarle el infantilismo de tales palabras seria, tan solo, un gasto innecesario de saliva y energías. De entre el barullo, Renrin hablo, avisando mientras el Goyokanda* comienzaba a desenrollarse.
-Es la hora-.
Tras dar mil y una gracias a Seiobo y despedirse de todos, Korin agarra fuertemente las manos de Enki y Keiki, aun que no lo diga, tiene miedo.
1…2…3… El portal se ha abierto…
Corre, salta, no vayas a llegar tarde a tu cita con el Destino.
Mientras, en las sombras del Reino de Ko…
-Eso es pequeña, corre ahora que puedes, ni siquiera tu futuro "rey" podrá destrozar mis planes…
Y así la rueda de la Fortuna empieza su andadura…
Bueno, se fini... Haber ahora que pasa, ¿no?
jajaja
Algunos términos:
-Nyokai: como dice la descripción son las bestias hembras que nacen poco antes del nacimiento de los kirins, ellas se encargan de protegerles y servirles desde su nacimiento.
-Heinais: Kirins inantes, que todavia son niños o no han madurado.
-Seiobo: la Reina Madre de Sai, ella es la guardiana del Monte Ho desde el principio de los tiempos, puesta hay por el mismisimo Tentei. Una de las dos manera de convertirte en inmortal es ayunando y rezandole a ella, asi es como se convierten en sacerdotisas, al menos la gran mayoria.
-Goyokanda: Brazalete de serpiente propiedad de Renrin que permite abrir un pasaje entre Hourai y los doce reinos sin necesidad de crear un Shoku, es un tesoro imperial.
Si teneis alguna duda solo preguntar.
Una pregunta, a ver si lo averiguas... ¿Quién es el que confabula dentro de la sombras de Ko?
jajjaja hasta la proxima semana (y un review no etaria mal... os sorprenderiais los milagros que hace)
