Bueno, aqui esta la continuacion, para los que no dejan review, pero si lo leyeron pa darme una oportunidad, les doy las gracias y para los que lo leyeron y dejaron comment, mas gracias les doy n.n XD
Disfruten de la conti y como ya saben, Edward, Bella y todos los personajes de Twilight no me pertenecen a mi, sino a meyer, solo me pertenece la trama de este fi y los personajes que he inventado.
por cierto, la semana pasada termine eclipse...wiii!!! XD
Capitulo 2: Poniendo un pie en el infierno.
-Te mataré.
Kathie arqueo una ceja al oír esas palabras, para luego lanzar un suspiro, tal como lo pensó, su amiga Maria no tomaría para nada bien el hecho de que se iría a Forks en plenas audiciones para la obra de Odette.
-Si te vas, tendrá que ser esa odiosa de Patricia quien tome tu lugar.
-Eso no pasará si tú ensayas Maria, eres también buena, mejor que la bruja del tutú. Entiéndeme que esta decisión no es mía, sino de mi madre, ella tiene que ir por un tratamiento médico y yo debo ir con ella.
-¿Puedo golpearte por lo menos?
-No – Cruzándose de brazos – Mejor dedícate a entrenar.
Maria Daniels lanzó un suspiro, entendía a su amiga, pero no podía evitar la ira que sentía por esa tonta idea de irse en un momento así, cuando más la necesitaba. Paso su mano por su largo cabello negro, una cascada nocturna gracias a su liso extremo que le llegaba a los codos, resplandeciente como sus hermosos ojos azules, oscuros como el mar, podían ser pacíficos o peligrosos, como ahora, estaban ahogando a Kathie con la mirada y para contrastar con aquel mar, la arena era su piel bronceada. Vestía una calza negra, una pollera blanca y sus zapatillas de ballet.
-Vamos – Dijo la castaña – Ya hable con Madam Fernanda, aun me quedan seis días y si no me equivoco, las audiciones serán oficiales en cuatro días.
-¿Qué quieres decir?
-Te entrenaré en esos cuatro días para que seas Odette, a cambio pido que sigas entrenando y no pierdas habilidad ¿Trato?
-Trato – Con una sonrisa, ambas estrecharon sus manos. El mar volvió a la calma.
La escuela de danza de Madam Fernanda, le hicieron una despedida pequeña a la muchacha, diciendo lo mucho que la extrañarían, por supuesto, tanto Maria como Kathie, y algunas otras, sabían que Patricia mentía, que la deseaba muerta si fuese necesario.
Después de todo eso, ambas amigas salieron, ahora, Kathie solo tenía que preocuparse en empacar y organizar su vuelo con su madre. Pensaba llevar su jeep, después de todo, era ideal para conducirlo en aquellos caminos húmedos y con tierra, aunque temía llamar la atención, con un vehiculo demasiado "lujoso" y no quería dar el aire de "Diva de Los Angeles" Nunca fue lo suyo presumir, a lo mejor debería vender el jeep y comprar un vehículo más sencillo…Lo discutiría con Bella después.
-¿Qué te parece si vamos por un helado? – Sugirió la pelinegra con una sonrisa cuando pasaron cerca de una heladería.
-Que alivio, ya se te paso el enojo.
-No puedo enojarme por siempre – Sonriendo – Además, algo me dice que en Forks, encontrarás a alguien especial.
-No otra vez, te lo he dicho, no me interesa tener una relación y lo único que tendré allá será dolor de cabeza.
-Oh si, tu padre, ¿Por qué se llevan tan mal?
-Simplemente no nos llevamos bien y le hizo daño a mi madre y no puedo perdonarlo… ni perdonarle lo que me hizo – Agrego en sus pensamientos, viéndose las manos, estar atrapada en dos mundos.
Una descarga invadió todo su cuerpo y violentamente se volteo, llamando la curiosidad de su amiga, sentía miedo, confusión y lo más importante, se sentía observaba, de nuevo la invadía esos sentimientos. No había duda de que hay "Algo" que la perseguía…y a su madre. Sacó rápidamente su móvil.
-¿A quien vas a llamar? – Pregunto Maria, notando la preocupación de la chica, el sudor deslizándose por su frente y pasando por su mejilla, todo a causa de los nervios.
-A mi madre – Fue todo lo que dijo, oyendo el tortuoso y lento tono, rogando que la contestará. Suspiro aliviada al oír su voz - ¿Dónde estas? ¿En la jefatura? Esta bien, yo iré para allá, estaré en menos de cinco minutos – Cuelga.
-¿Estas loca Kathie? La jefatura de policía esta a media hora.
-Entonces será mejor que me apresure, ¿no? – Sonriendo – Lo siento Maria, el helado será para la otra ocasión – y se aparta corriendo, ignorándola.
Mientras corría hacía un callejón oscuro, se llevo uno de sus dedos a su boca, haciéndose un corte con sus dientes, saboreando su propia sangre humana, la dominante, y en ese momento, sus ojos cambiaron a un color dorado, peligrosos como los de un león. Se estaba acercando a la pared, pero no disminuyo velocidad, al contrario, la aumento como un puma y de un impulso pequeño, dio un enorme salto que la hizo caer sobre el techo de aquel edificio.
No se detuvo para experimentar ese sentimiento, no tenía mucho tiempo en ese estado ya que solo tomo una gota. Su velocidad aumentaba más, casi haciéndose invisible, saltando edificio tras edificio, pero para su mala suerte, en una caída se paso y ahora sus pies quedaron marcados como cuando posas tus manos en un molde de plásticina o en el cemento fresco. No se detuvo a contemplar el desastre y siguió con su carrera contra el tiempo, sabiendo que si salía en las noticias, su madre la regañaría. Al final, dio otro salto, pero no había edificio. No le importo, se dejo caer como un sigiloso gato al suelo y de pie.
-Hola mamá – Le dijo detrás.
-¡Ah! – Bella se giro sobresaltada, viendo a su hija con una sonrisa, con un pequeño corte en su dedo y con una respiración agitada – Niña desobediente.
-Lo siento, pero estaba al otro extremo y tenía que llegar contigo.
-Te oíste preocupada en tu llamada y tú pequeña aventura me confirma que algo anda mal, ¿Qué ocurre?
-Nada, simplemente quería ir contigo al súper…y comprar chocolates – Sonríe.
-Sabes que para eso nos pudimos juntar en el supermercado.
-Si, pero aún así, llegarías antes que yo y elegirías los que no me gustan.
-Kathie Swan – Regaño su madre, cruzándose de brazos – No es de ti usar tus dones, los odias.
-Eso no significa que no los pueda usar para salvar mis refinados gustos culinarios. Anda, vamos más rápido – Jalándola.
Era de noche, con su pijama puesto, estaba de rodillas en la cama y sus manos sostenía su móvil, sus ojos estaban pegados a este, estaba debatiéndose en hacer o no la llamada.
Lanzó un grito de desesperación y se dejo caer tendida en su cama para cubrirse luego con una de sus almohadas – No puedo hacerlo, ¿Por qué es tan difícil? – Exclamaba, sin dejar de estar cubierta por la oscuridad de su almohada.
Se sobresalta cuando oye sonar a su móvil, se incorpora de golpe y como si estuviese ciega, buscaba el objeto con ambas manos, tratando de que una sea la afortunada de atraparlo. Una vez en sus manos, leyó quien era el remitente y lanzó un bufido, para luego contestar.
-Algo me decía que querías hablar conmigo.
-De nuevo viste el futuro…tía Alice – Tendiéndose nuevamente en la cama, lanzando un suspiro de alivio.
-¿Qué es lo que ocurre sobrina querida?
-Primero, debes jurar que esta conversación no pase a oídos de nadie, ni a tu hija, o tu sobrino, tío Emmet…
-Lo se, lo se… Y no te preocupes, ya logre dominar mi mente para que tu padre no oiga ni un silbido.
-Bien, últimamente…mi madre y yo hemos sido vigiladas, sospecho que por vampiros, pero no estoy muy segura.
-Espera un momento, voy a cerrar la puerta – Solo paso un segundo – Listo, ¿Cómo esta eso?
-En las últimas semanas he sentido que me seguían, que pasaban mirando la casa por largas horas y se que también pasan por el lugar de trabajo de mamá, olí a vampiro hoy cuando la fui a buscar.
-Despertaste de nuevo tus poderes – No pudo evitar sonreír, su sobrina siempre decía que le fastidiaba, pero si que le sacaba de problemas.
-Tenía miedo de que algo le pasará, ¿De acuerdo? – Se justificó – Creo…que podrían ser esos vampiros de que me hablaste la última vez, los Vulturis.
De nuevo silencio, era algo tortuoso para la chica, pensó que a lo mejor usaba sus habilidades para saber que ocurría – Kathie, vienen a Forks en unos seis días, ¿Cierto?
-¿Para que preguntas si ya lo sabes?
-Bien, iré para allá por un par de días para investigar, no le digas a Bella, y a los demás les diré que iré a Argentina.
-Entonces seré la única que sabrá que andarás de espía.
-Al menos que le diga a Edward – Sugirió en un tono divertido.
-No gracias – Molesta, entendiendo sus intenciones – Saluda al abuelo.
-Lo haré, nos vemos – Y se oye un pito largo, había colgado.
-¡Kathie, a comer! – Fue el grito de Bella.
Alice dejo su móvil sobre una mesa de luz con una sonrisa en sus labios, en algunas cosas, Kathie era ingenua, pero no podía culparla, el pasado de sus padres, la afecto mucho, mas su situación, por el hecho de estar atrapada en dos mundos, no era humana (por muy que esa sangre era la dominante), y tampoco era un vampiro, sino una mestiza, un ser que debía ambular por ambos mundos, en el de la luz y el de la oscuridad.
Lanzo un suspiro y salio de su cuarto, desde su punto de vista, podía ver en el primer piso como una muchacha que aparentaba físicamente un par de centímetro menor que ella y de color pelinaranja oscuro, piel blanca y ojos verdes, perseguía a un joven que parecía de la estatura de Emmet, de cabello rojo y ojos verdes.
-Peter, no le quites las cosas a Melody – Pidió su tía, viendo como él se divertía.
-Pero tía Alice, ella me ha robado mi directorio.
-Yo no tengo tu estúpida agenda de conquista – Reprocho la joven, dándole una patada. Lo curiosos de esa patada fue que lo había mandado a volar, estrellándose en la pared y cayendo de golpe sobre una mesa de madera, haciéndose añicos – Oh, oh – Murmuro la chica arrepentida, preocupada más por el desastre que el estado de su primo.
-Hey, arruinaste mi camisa favorita – Se quejo el muchacho, poniéndose de pie como si nada a pesar de los cortes, que eran leves.
-Devuélveme mi anillo de diamantes, lo usaré hoy.
-¿Para que? ¿Quieres llamar la atención de ese tal Zack?
-Por lo menos no me ando fijando en todas las chicas que tengan pechos y caderas. O cambiando de novia tres veces en una semana.
-Ni siquiera son novias, son unas lindas doncellas que solo quieren sentir placer.
-Eres un enfermo sexual.
-Peter, Melody, dejen de causar destrozos en la casa por favor – Se apareció Carlisle, con su cabello rubio y mirada pasiva, aunque sus ojos se veían un poco serios, notorio de su enojo por el desorden.
-Lo sentimos – Dijeron, lanzando un suspiro de derrota.
-Peter, devuélvele lo que tomaste, Rosalie es la que tiene tu agenda.
-¡¿Qué?! – Exclamo en el momento que lanzaba el anillo - ¡Mamá! – Corriendo a una gran velocidad que no era humana.
-Al fin – Feliz de tener su anillo en sus manos nuevamente, se lo coloco, maravillándose con el brillo que destellaba gracias al sol – Es hermoso.
-No tan rápido Melody – Esme se hizo presente – Después de clases, tú y Peter limpiaran lo que causaron – Ve a Alice – Es tu hija, deberías hacer algo.
-Lo siento mamá, aún soy joven para saber sobre niños, por eso eres mi guía y modelo a seguir – Se disculpo la chica, bajando las escaleras con rapidez y elegancia.
-Solo buscas excusas por ser la consentida – Fue lo que oyeron.
Edward se hizo presente, con el mismo cabello corto y ondulado, brillando de color castaño claro y sus ojos seguían siendo profundos y oscuros como la noche y su piel, seguía muy blanca, más que la nieve. Vestía unos pantalones de tela de color negro, como la chaqueta delgada que tenía desabrochada, mostrando una pollera blanca, ajustada al cuerpo.
-Y como siempre, mi tío hace una entrada que pareciese ser modelo profesional de una revista de ropa interior – Murmuro Melody – Lo que se perdió Bella, aunque claro, la culpa es tuya tío Edward – Ataco con voz de malicia.
-Ya es suficiente Melody, ve a clases – Fue el comentario de Alice, apuntando la puerta de salida.
-Esta bien – Suspirando resignada, pero no tardo en recuperar su sonrisa de hace unos momentos – ¡Hoy hay examen de historia Peter! – Grito en el momento que se dirigía a la salida, no iría en auto, usaría sus pies.
-¡¿Qué?! – De un gran salto, el muchacho bajo al primer piso - ¡Quería saltarme la clase de hoy! – Siguiéndola.
-Escuche tu móvil – Murmuro Edward.
-Era Kathie – Confeso –Quería preguntarme como estaría el clima cuando ella y Bella vengan, para usar la ropa adecuada – Mintió con inocencia.
El vampiro la observo fijamente, tratando de saber más, pero era imposible, ya no podía meterse en aquella mente al menos que ella lo quisiera, así que suspiro derrotado y optó por creerle.
-Hoy es mi último día.
Fue el susurro de Kathie al estar frente a su escuela. Se la quedo observando por minutos, queriendo recordar cada detalle de ese lugar, como un amigo que no verá nunca más. Ve como los estudiantes se saludaban, caminaban y reían, vio a los maestros, regañando o apartados de todo lo que había a su alrededor, el jardín, los árboles, los autos en el estacionamiento, etc.
Lanzo un suspiro, ya había grabado todo en su mente y siguió su curso hacía el interior, los días pasaban y mañana tendría que ir al infierno, a Forks, a estar rodeada de humanos…y de vampiros.
Aunque ahora también lo estaba, y no se refería a esos vampiros italianos de nombre Vulturis, sino…
-Sal de tu escondite tía Alice.
-Eres aburrida, se supone que estoy de incógnito.
-Ve a hacerlo con mamá, ella lo necesita más que yo – Dándole la espalda.
-Anda, déjame estar aquí unos minutos, siempre quise estar en tu escuela – Ambas entraron.
La adivina llamaba la atención en los estudiantes y maestros, pero no por andar con Kathie como tía y sobrina, ya que más que eso, parecían hermanas o primas, o simplemente amigas. Simplemente llamaba la atención por sus delicados movimientos y su belleza sobrehumana, por eso el suspiro de Kathie.
-Por eso no me gustan los viajes familiares – Suspiro, viendo con mala cara a su tía.
-No te preocupes, como habrás notado, he llevado aquí 3 días, en una hora parte mi vuelo de vuelta a Forks.
-Pues largo o lo perderás.
-Kathie, ¿Con quien crees que estas hablando?
-Con una loca fanática de los Ferrari – Se atrevió a decir, ganándose una risa por parte de su tía.
-¿Señora Cullen? – Oyeron una sorprendida voz.
-¡Gustav, tanto tiempo! ¿Cómo va tu cuello? – Saludo con una sonrisa – Me alegro que disminuya los dolores.
-¿Qué hace tu tía aquí? – Le susurro a su amiga.
-In fraganti – Fue su respuesta, lanzando un suspiro – Y con un vuelo de vuelta en 55 minutos – Viendo el reloj.
-Los muchachos esperan. No pueden verla – Dijo preocupado.
-Aw, ¿Por qué no puedo ver a tus amigos?
-¿Cómo explicaré el hecho de tu palidez, tu apariencia y la luz que saldrá de tu piel si te expones al sol?
-Buen punto…El sol saldrá en unos minutos…Será mejor que me oculte en mi amado Ferrari nuevo – Susurro con una sonrisa – Nos vemos después de tus clases.
-Como dijo papá un día: Te puedes proteger de todo, menos de Alice – Susurro.
-Creo que ese viaje te va a afectar mucho…y eso que aún no partes.
-No fastidies – Golpeándolo en el hombro.
Abrió su casillero, ya estaba completamente vació, día tras día, después de la noticia, iba sacando cosas de allí, quedando ahora solo un espejo. Se miro fijamente en él, asegurándose de que todo estuviese en orden, notó que tenía que arreglarse el labio, así que se paso un brillo suave, casi invisible, pero ayudaba a que su boca tentase más a ser probados.
-Listo – Pesca el espejo, lo guarda en su bolso y cierra. Definitivamente, tenía comportamientos diferentes a su madre – Vamos con los demás.
-Por cierto, Derek se hizo al final el piercing.
-¿Dónde? – Alarmada.
-En la ceja derecha – Señalando dicha parte del cuerpo – Se puso una pequeña calavera.
-Le dije que no lo hiciera, pero bueno, veamos primero como le queda.
Caminaron entre el mar de estudiantes, de vez en cuando, Kathie devolvía los saludos que le mandaban, tanto hombres como mujeres, después de todo, era popular en la escuela, la más codiciada entre los hombres, envidiable entre las mujeres, otras deseaban ser como ella, también era la favorita de la mayoría de los maestros por su papel de buena alumna, siendo la más adecuada para ser presidente de la clase.
-Lastima que no podrás ser nuestra presidenta.
-Como si lo quisiera, tengo la agenda llena.
-¿Cómo será las cosas allá?
-No lo se, ni me interesa, solo estaré un año, un año y volveré. Mi único consuelo es que Maria gano el papel y Patricia se hundió en el infierno.
-Al menos que te enamores.
-¿Cómo dices?
-Lo que oíste, al menos que te enamores. De seguro, si llegas a enamorarte en Forks, no querrás irte – Sonríe.
-No vuelvas a repetirlo, no quiero que invoques a los demonios.
-Sería divertido verte enamorada.
-NO-LO-RE-PI-TAS –Deletreo tratando de calmarse – Jamás me veré en papel de enamorada, ya conoces mis modelos: Mis padres.
-Nunca se sabe que pasará en el futuro – Dijo con una traviesa sonrisa, en el momento que abría la puerta.
-Al menos que tengas una tía que lo lea – Dijo en tono de burla, siguiéndolo, entrando a un pequeño cuarto de música casi vació, ya que ya estaban tres personas, dos mujeres y un hombre.
Aquel hombre era Derek, Derek Lohan, de 17 años. Su cabello lizo le rebasaba los hombros, por eso lo tenía amarrado en una cola de caballo y destellaba de un profundo color negro, su piel era blanca, demasiado, incluso podían apostar que podía competir con la piel de un vampiro y sus ojos eran de café oscuro, como el chocolate. Esta con Kathie en las clases de karate, también es un gran violinista y bajista. Usaba unos jeans viejos de color azul claro, una remera negra y un chaleco que también parecía viejo, como sino lo hubiese ni lavado en días.
Una de las chicas, era nada menos que Maria, quien tenía su cabello recogido en un tomate. Vestía una falda larga hasta los tobillos de color rojo, con un pequeño corte para que se revelase un poco sus piernas, cubiertas por unas medias transparentes y usaba unos zapatos también rojos, una boina negra y una chomba blanca.
La otra muchacha tenía unos preciosos ojos verdes intensos, protegidos por unas redondas gafas, su piel era de porcelana, confeccionado por un escultor italiano y su cabello que brillaba como el oro, estaba a nivel de su mentón y lo tenía ondulado. Kathie, desde la conoció, siempre pensó que Lizzie Montez era una muñeca en tamaño real, una obra de arte digna de un museo. Aquella muñeca usaba un vestido largo de color verde, para que combinase con sus ojos y un chaleco café claro.
-Buenos días Kathie – Saludo Lizzie con una sonrisa, resaltando más aquella obra.
-Buenos días Lizzie – Ve a Derek – Pareces un vago pordiosero, ¿Acaso volviste a tomar anoche y tomaste lo primero que encontraste?
-Como si tú no hicieras lo mismo – Fue su defensa.
-Oh, tonterías – Se quejo, sentándose en una silla.
-¿Te iras esta noche? – Pregunto Maria.
-Sí, idea loca de mi madre, pero no importa, así será divertido, andar en la noche como los vampiros – Se bufo.
-Si, que irónico – Gustav fue el único de sus amigos que no se rió por su comentario.
-Finalmente te quitas esas cosas raras del cuello Gustav – Felicito Derek – Pero a cambio, usas un parche.
-Me corte – fue su justificación, como ese día era acalorado, no quería usar algo que le diese calor, así que simplemente uso una gruesa venda cuadrada.
-Te vamos a echar de menos – Aseguro Lizzie, abrazándola – Te escribiré.
-Te enviaremos unas cartas largas por e-mail, incluso con fotos – Aseguro Maria con una sonrisa.
Kathie sonrió, para luego ver el reloj…Y su tía se había ido al fin – Lo mejor es que nos vayamos a clases.
-Podemos ir después a Karaoke – Sugirió Derek mientras caminaban.
-No es una mala idea – Susurro Lizzie, con una sonrisa de emoción con solo imaginarse a ella y a sus amigos juntos cantando y haciendo locuras.
-Una excelente despedida – Acepto Maria.
-Me apunto – Kathie sonrió gustosa.
Era de noche, la medianoche para ser exacto y aún quedaba de trayectoria. Kathie se cubría con una manta gruesa en ese friolento avión para su opinión, a pesar del sueño, no podía dormir, claro que no le dirigía la vista, ni la palabra a su madre, quien estaba despierta, viendo unas anotaciones.
-Dentro de poco llegaremos – Susurro Bella.
-Debiste dormir un poco, has estado más ocupada que yo.
-No importa – Sonríe – Dormiré cuando lleguemos, después de todo, no haré nada por el día – De nuevo hubo silencio – Kathie, ¿Sigues molesta por lo de venir?
-Dejarme traer el jeep lo recompensa mamá – Le aseguro con una sonrisa.
-Ah, ya puedo ver las luces del aeropuerto.
El corazón de Kathie se encogió, había mentido, es decir, ya lo había aceptada, estaba resignada y ahora le daba lo mismo estar allí o no, pero no estaba preparada aún en el hecho de estar en la misma ciudad…o pueblo más bien, que su padre, incluso tenía que idear ideas del por que se conocen, ya que como explicar que tu padre es un año mayor que ella, de forma física, ya que sabemos que él tiene más de cien años. Incluso ya había hecho una lista de ideas, y no encontraba ninguna buena.
-Creo que la idea de primos es la única que se me ocurre – Suspiro – Bueno, menos en tío Emmet y tía Rosalie, a ellos puedo decir que son mis tíos.
-Generalmente debería quejarme, pero tienes razón, no puedes decir que tu padre es un joven de 17 años, pero no creo que sea necesario.
-¿Por que lo dices?
-Porque es profesor en la escuela en donde íbamos – Explico con una sonrisa – Se andaba aburriendo, así que estudio para profesor en matemáticas y da clases.
-Oh genial, y es la única escuela que hay.
-Al menos que quieras ir a la escuela de la Reserva.
-¿Hay otra? – Pregunto sin comprender.
-Sí, pero ahí van los descendientes de los quileutes, como Jacob. De seguro Jackson esta ahí también.
-Quiero ir allá – Dijo firme, ocasionando que su madre abriese sus ojos.
-No te dejarán entrar, al menos que alguien te ayude.
-Simplemente se lo pido al tío Jacob, no me puede decir que no.
-No creo que encajes bien allí, es más, nadie te aceptara.
-Como si eso me interesará, no quiero ir a la misma escuela que mi padre, ya es suficiente el hecho de que estemos en el mismo pueblo.
Bella lanzo un suspiro, ya estaba claro que esta chica no entendería, cuando algo se le quedaba pegado en la cabeza, no había nada que le cambiase la idea, era realmente terca y, quisiese o no, era algo que su hija heredó de ella misma, la misma terquedad que sacaba de casillas al vampiro Edward, y la misma terquedad que a él le gustaba mucho, la pregunta sería, ¿Habría alguien que le gustase la terquedad de Kathie?
Los pasajeros comenzaban a estirarse y a levantarse con pereza, finalmente habían llegado a su destino y estaban muertos de sueño, entre ellos la joven Kathie, tal vez, debió escuchar a su madre y haber dormido un poco, pero bueno, lo hecho, hecho esta y pronto estaría en una cama.
-¿Tenemos que esperar a que saquen el jeep? – Pregunto a su madre entre bostezos profundos.
-Sí, lo sacaran al final, cuando saquen todas las maletas, yo esperaré, tú puedes ir por nuestras cosas.
-Esta bien, pero iré por un carrito, estoy demasiado cansada como para cargar cosas.
-Te dije que durmieras – Sonriendo, veía como su hija se alejaba.
-¡Lo se! – Exclamo molesta, como todos los hijos, odiaba cuando sus padres le decían "Te lo dije".
Un poco adormilada, caminaba hacía aquellas maquinas donde se deslizaban las maletas, esperando que sus dueños fuesen por ellas. Bostezando, esperaba ver señales de vida de las suyas y de su madre, con un carro de maletas en su mano izquierda, hasta que distinguió una maleta de carrito de color rojo intenso con un parche de una banda japonesa llamada X-Japan.
-Esa es mía – Dijo feliz de ver de nuevo a su pequeño. Su mano se iba acercando más al objeto para tomarlo, pero una rápida mano masculina le gano - ¡Hey, esa es…! – Se interrumpe al ver quien fue, la sorpresa invadió su rostro - ¿Peter?
gracias por llegar nuevamente hasta aqui
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