SAGA DE FREEZER
24 DE DICIEMBRE DEL AÑO 762
Airine estaba acostumbrada a viajar y a conocer distintos planetas, pero alejada de la masacre de cada misión, permanecía siempre dentro de la nave maestra de Freezer viendo en forma panorámica los lugares desde el interior de su habitación especial. Para ella, haber llegado a Namek y que su padre hubiera recurrido a llamar a las Fuerzas Especiales Giniu para aquella travesía, era algo que le inquietaba. ¿Tan delicado era el asunto para necesitar del apoyo del aquel quinteto?
Y saliendo de la nave para consultarle dicha inquietud a su padre, lo encontró con la mirada en el cielo, como quien espera algo anhelado.
-¿Qué haces?- le preguntó la niña, acercándose a aquella criatura.
-Esperando lo que estaba buscando, pequeña.
-¿Las esferas que conceden un deseo?
Freezer asintió.
En ese instante, Giniu se acercó a su superior, trayendo consigo aquellas siete esferas de color naranja de gran tamaño y las coloco en el suelo a manera de ofrenda para su "dios". Airine observó al subordinado de su padre con desconfianza.
-Señorita Airine, tiempo sin verla- le saludó Giniu hincándose a la altura de la niña y haciendo una reverencia.
La pequeña asintió.
-Lo mismo digo.
Acto seguido, el Gran Freezer pidió su deseo y al cabo de unos segundos, su protectora y el líder de las fuerzas especiales observaron a quien obedecían. Giniu le preguntó a su superior si ya se sentía con el poder de la inmortalidad a lo que Freezer dudó mientras observaba sus manos extendidas.
-No creo que funcione así- murmuró la pequeña.
En ese momento, su tutor murmuraba para sí mismo un recuerdo en el que ya le habían advertido que no obtendría su deseo tan fácilmente, y se molestó, chocando su cola contra el suelo.
-¡Debe existir algo que las haga funcionar! ¡Probablemente es alguna clave secreta que solo conocen esos namekuseiyins, o un lugar o una forma en clave de ordenarlas! Necesito encontrar a uno de ellos- exclamó Freezer con desesperación.
-¿Namekuseiyin?- intervino Giniu -¿Usted si cree que quedo alguno con vida?
-Hay una señal que es la de Vegeta y los demás- dijo su superior revisando su scounter –Tal vez el sepa ese secreto.
-En ese caso avisare a mis hombres que no lo exterminen hasta que yo lo ordene- se precipitó Giniu.
-Espera… detecto dos señales de habitantes de Namek en aquella dirección- señaló el hermano de Coola –y hay otra que va acercándose en esa misma coordenada: ahora que lo recuerdo, no atacamos ese lugar y es por eso que deben haber sobrevivientes.
-Entonces yo iré a ese lugar a conseguir la información, Gran Freezer
-No es necesario… yo iré personalmente- finalizó su interlocutor y levitó para ubicarse en su meca chair –yo sé cómo tratar a este tipo de gente: te encargo que vigiles las esferas del dragón, y que cuides a Airene.
-Como usted ordene- contestó Giniu con la famosa venía militar.
Y él, junto con la pequeña, vieron alejarse en la distancia a su mentor. En ese instante, la niña observó al jefe de las fuerzas especiales.
-¿Usted cree que estas esferas cumplan cualquier deseo?
-Es la leyenda que se pregona en este planeta, señorita.
Airene dio una vuelta y se detuvo, recordando a los secuaces del hijo de King Cold.
-¿Qué sucedió con Zarbon y Dodoria?
-Fueron aniquilados por Vegeta, señorita- dijo Giniu a manera de "suposición" puesto que aunque no lo sabía concretamente, lo dedujo por la rebelión del príncipe saiyayin y le atribuyo la muerte de ambos al coterráneo de aquella niña.
La chica endureció la mirada, intentando sacar una conclusión de lo que había escuchado, y regresó al interior de la nave.
Un par de minutos después, Giniu alineó una tropa para darles recomendaciones, mientras la pequeña observaba desde la amplia ventana de la nave nodriza la formación militar, cuando llegó Jheese sobresaltado y algo preocupado porque un guerrero desconocido había aniquilado sin ningún inconveniente a Recoome y a Burter. Ante la información que recibía de su compañero de equipo, Giniu dio la orden de esconder las esferas del dragón bajo tierra para evitar que "alguien" las encontrara, y partió rumbo con aquel extraterrestre de tez roja y cabello blanco, dejando la instrucción de resguardar el escondite de aquel preciado tesoro que concedía deseos.
-Parece ser que se complicaron las cosas- dedujo la niña y se incorporó del marco de aquella cóncava ventana –Ahora entiendo por qué escondió las esferas bajo tierra: Vegeta puede aprovechar que Giniu está luchando contra los otros guerreros para llegar hasta la acá y buscarlas, pero dará igual si él no conoce la supuesta clave.
Airene meditó unos instantes.
-A menos de que ya la sepa.
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Vegeta llegó a la nave nodriza de Freezer, y la guardia que quedaba se puso en marcha para intentar detenerlo, lo cual era utópico. Aquel saiyayin aniquiló con gran facilidad a la tropa que aún se mantenía con vida, cuando alteró el reposo que Airene estaba disfrutando.
-¡¿Qué es todo ese ruido?- exclamó molesta, cuando se encontró de frente con el príncipe de su raza -¿Vegeta?- se preguntó al reconocerlo y echó a un lado su somnolencia -¿Qué ocurre? ¿Por qué tienes que atacar dentro de la nave? ¿Qué no recuerdas que no está permitido?
-¡No tengo tiempo para explicaciones!- respondió en un tono de indiferencia, mientras corría rápidamente entre las diferentes cámaras para ubicar las esferas del dragón.
Pero como es bien sabido, no las encontró. Hasta que recurrió a la ayuda de la única tripulante mujer de aquel vehículo espacial, ya que ninguno de los hombres armados de Freezer le quiso decir el paradero de lo que estaba buscando.
-¡Mikan!- la llamó afanosamente, y la ubicó en la cámara principal de la nave, escapando de las llamaradas y de la humareda que había en los pasillos.
La joven tosía mientras por su rostro se le escapaban varias lágrimas, producto del ardor por el exceso de fogaje, cuando el príncipe saiyayin se le acercó.
-¿Dónde están las esferas del dragón?- le preguntó en un tono amenazante.
-Las escondieron para que nadie las encontrara- contestó Airene, aún tosiendo.
-Eso es obvio- comentó con enfado -¿Dónde están las esferas del dragón?- le volvió a preguntar de una forma pausada, omitiendo haber escuchando aquella respuesta tan insulsa.
-No sé donde están- le mintió, dándose la vuelta –Además si lo supiera y te dijera, no podrías usarlas.
Vegeta se desesperó al recordar ese detalle de la supuesta clave y apuntó hacia ella, pero recordó que sería inútil y bajó la guardia.
-Es una ventaja que tengas ese gran poder- recordó a manera de sarcasmo y se cruzó de brazos –Sé que estás mintiendo al no decirme dónde están, pero yo esperaré a que esas sabandijas encuentren su famoso rastreador para aprovechar cuando las encuentren y quitárselas.
Airene se extrañó.
-¿Cuáles "sabandijas"?
-Unos terrícolas que también están buscando las esferas del dragón- le contestó dándole la espalda.
La niña siguió atando los cabos de lo que sucedía, puesto que se mantenía al margen de lo que ocurría en el exterior.
-Entonces esas personas son las que están poniendo trabas en los planes del Gran Freezer- pensó, cuando Vegeta se retiró de aquel lugar, para cambiarse y recuperarse de las lesiones que había recibido.
Airene se quedó en aquella recámara, cuando en unos momentos más adelante vio acercarse a dos seres humanos que llevaban consigo una especie de radar. La chica se sorprendió al verlos y se escondió para que no se dieran cuenta de su presencia, mientras presenciaba como desenterraban las esferas y después se reían entre ellos por estar sucios de tierra.
La joven sonrió.
-Pero ellos no parecen malas personas- susurró algo divertida –Las personas con malas intenciones no ríen por trivialidades: siempre son indiferentes y serias en todo momento.
Después, el chico sin cabello dijo una sencilla frase para llamar a alguien llamado Sheng Long, pero no ocurrió nada. Y en aquel desespero, Jheese y el cuerpo de Gokuh llegaron y se dieron cuenta de que las esferas estaba fuera del hueco en la tierra donde habían sido enterradas.
-Eso debió haber sido la señorita Airene- objetó Giniu –De pronto supuso que no era un buen escondite para ellas y al sentir que nos estábamos acercando se escondió.
La aludida se molestó ante semejante comentario y frunció el ceño.
-Giniu que se ha creído- farfulló reconociéndolo en el cuerpo de aquel ser humano, y dándose cuenta de que nuevamente había utilizado su técnica "cambio", a la que ella siempre le reprochaba por ser una artimaña cobarde.
Los dos muchachos que las habían desenterrado se presentaron ante Gokuh, explicándole lo que había ocurrido, pero el menor de los dos se dio cuenta de que no era su padre y advirtió a su compañero, quien esquivo un ataque furtivo de su supuesto amigo y luchó con él durante un rato. Giniu les explicó la técnica que había implementado, cuando el cuerpo del capitán de las fuerzas especiales llegó al encuentro de los luchadores, confirmando lo que había sucedió.
Como era de esperarse, lucharon contra el cuerpo de Gokuh mientras Vegeta se encargaba de Jheese. Una vez derrotado, el príncipe saiyayin atacó el cuerpo de Gokuh al ver que poco a poco Giniu se iba acostumbrado a la agilidad de ese guerrero, y nuevamente, el subordinado de Freezer utilizó su técnica cambio en Vegeta, a lo que Gokuh aprovechó para regresar a su cuerpo, y efectivamente así pasó. Minutos más adelante, atacaron al verdadero Giniu en su cuerpo y al utilizar por última vez su técnica, le lanzaron un batracio endémico de aquel planeta y allí acabó todo.
Vegeta les aconsejó que ingresarán al interior de la nave para que se recuperaran, a lo que Kuririn y Gohan dudaron.
-¿Y piensas que vamos a creer que lo vas a curar?
Vegeta se molestó.
-¡Entonces hagan lo que ustedes quieran!
Airene aprovechó ese momento para intervenir y conocer a los terrícolas que estaban buscando las esferas del dragón para conocer sus verdaderas intenciones.
-No se preocupen- les dijo aquella chica y levitando en descendencia, se acercó a los presentes con una sonrisa afable –Yo los cuido si Vegeta los llega a atacar.
¿Era cierto lo que aquellos terrícolas estaban viendo? ¿Una niña de apariencia afable y neutral les estaba ayudando siendo parte de los subordinados del Gran Freezer?
Vegeta, chasqueo su boca e ingresó a la nave nodriza levitando.
Los dos hombres quedaron aún más confundidos.
-No nos pasara nada, Kuririn- le tranquilizó Gokuh mientras veían con algo de dificultad la presencia de aquella niña –Recuerda que en estos momentos el enemigo de Vegeta es Freezer y no nosotros… además…si no confías en las palabras de Vegeta, confía en esa pequeña.
Y su corazonada era correcta: Airene no era mala persona.
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Después del altercado vergonzoso de Gokuh con una supuesta inyección con la que él creía que lo iban a curar, Vegeta dio la instrucción a Mikan que llenara gradualmente la cámara de recuperación y la cronometrara en el tiempo más acorde de acuerdo al daño que había recibido aquel individuo. Acto seguido, el saiyayin ubicó en un armario unas armaduras de pelea para dársela a los terrícolas, para que la resistencia a los ataques fuera mayor.
-Por cierto, pequeña- le dijo Kuririn –No nos hemos presentado.
-Mi nombre es Airene, señor- respondió la mujer.
-¡Ese no es el nombre apropiado para una superviviente saiyayin!- se quejó Vegeta y Gohan y el mejor amigo de Gokuh se sobresaltaron.
-¡QUE!- exclamaron al unísono -¡¿Saiyayin?
-Si- dijo Vegeta con tranquilidad –-Ella también tiene sangre saiyayin- le respondió sintiéndose algo mareado –Y se llama Mikan.
La pequeña frunció el ceño e hizo un puchero de molestia.
-En fin, yo soy Kuririn, y él es Gohan- se presentó el mejor amigo de Gokuh, incluyendo al primogénito de su compañero de entrenamiento.
Airene sonrió.
-Tú también eres saiyayin ¿verdad? –expresó la niña dulcemente, refiriéndose al hombre de menor edad, y éste se sorprendió.
-¿Cómo lo supiste?
-Tienes cortada la cola que te representa como saiyayin- contestó la chica, notando el punto de color café en la zona lumbar del chico cuando este se cambiaba.
El niño se sonrojó y agachó la mirada algo avergonzado.
-¿Pero por qué eres tan pequeño, si los únicos sobrevivientes son mayores de edad?
-Mira quien lo dice- pensó Kuririn dubitativamente.
-Es que yo soy hijo de un saiyayin con una terrícola, señorita.
¡Claro! Ahora entiendo- chocó su puño cerrado contra su maño izquierda –La recuperación de tu padre demorara varías horas porque se encuentra muy malherido- agregó cambiando de tema y volteó a ver a Vegeta –Pero la única máquina que sirve es la del primer modelo ya que Vegeta destruyó la más avanzada.
-La que sea servirá- le indicó el saiyayin, tratando de no caer inconsciente por el cansancio que sentía.
–¿Ese saiyayin es Kakarotto, cierto?
El aludido asintió, sintiéndose cada vez más cansado.
-¿Por qué estas de nuestro lado?- le preguntó Kuririn a la niña, conservando su desconfianza.
-Le hago un favor al Gran Freezer- contestó con naturalidad –No sería una buena batalla si sus oponentes están gravemente heridos- contestó con ironía.
El chico no supo que decir, y aclaró su garganta. Para decirle a Gohan que regresaría con el patriarca para descifrar la clave de Sheng Long, sugiriéndole que permaneciera en esa nave por si llegaba a pasar alguna eventualidad. Para los dos terrícolas, era muy extraño encontrar un rostro "amable" y "desinteresado" en todo ese desastre, pero era eso o poner en riesgo sus vidas a la merced de una muerte segura; de pronto lo hacía con doble intencionalidad, pero debían estar prevenidos y desconfiar de cualquier alarma de amenaza.
Después de que él se retiró, Vegeta también hizo lo mismo para descansar y recuperar energías, y los dos niños se quedaron solos en la habitación donde Gokuh se estaba recuperando. Airene se acercó a la cámara de recuperación del padre de su interlocutor, para determinar el grado de recuperación que llevaba Kakarotto, cuando el hijo de Bardock alcanzó a observar a la pequeña, saludándola con mucha dificultad, y pensando para sí mismo lo mismo que probablemente hayan pensado su hijo y su mejor amigo: ¿Qué hacía una criatura tan pequeña y delicada con semejante peligro?
Después, Airene y Gohan se retiraron de aquella recámara, para dialogar fuera de la nave nodriza y estar pendiente de las esferas del dragón.
-Tu disculpa que haga esta pregunta, pero ¿qué haces al lado del Gran Freezer, Mikan?- le cuestionó Gohan sabiendo a lo que se exponía, cuando escuchó un sonido de queja de la mujer.
-Mikan es el nombre que me asignó Vegeta- le aclaró, recordando cómo había descubierto la niña aquel "apodo" que le había asignado el príncipe de su raza –Mi verdadero nombre es Airene.
-Ya veo… tanto Mikan como Airene son unos nombres muy lindos, pero te llamaré Airene.
-Gracias- susurró la pequeña –Y respondiendo a tu pregunta, el Gran Freezer es mi padre- respondió con dulzura –El me ha criado durante todo este tiempo.
-¿Tu… tu padre?- vaciló Gohan bastante sorprendido y la chica asintió –¿Ese tipo tiene corazón para cuidar a una persona tan noble como esta chica?
-Yo sé que es extraño… pero a pesar de todo lo que hace… el me cuida… y está al pendiente de mí.
El chico quería cambiar de tema porque sabía que era entrar en un conflicto moral con aquella niña de cabello y ojos grisáceos, y se percató de las pecas en las manos de la protegida de aquel ser despreciable.
-¿Esos son lunares?
La aludida observó la palma de sus manos
-Si… son una marca de nacimiento.
-Es muy curioso que las tengas en ambas manos, y de ese tamaño.
-Tienes razón. La única marca de nuestra raza, por genética, es la cola del poder Oozaru.
-¿Poder Oozaru?
-Si: es la habilidad de convertirnos en una especie de homínido gigantesco. Me sorprende que aún se conserve el gen dominante de la raza saiyayin en ti al ser 50% terrícola. Por cierto, ¿Qué le paso a tu cola?
-Mi maestro me la quitó. Debió ser que presenció el poder Oozaru en mí y para evitar daños en donde vivía me la arrancó.
-Eso debió doler…
-No me acuerdo… lo que si se es que es muy sensible.
La chica rió.
-Yo no nací con cola, pero nací con esas pecas.
-No se ven mal… se ven bien.
-Gracias.
-Por lo menos no son lunares de pelo, ¡eso si no sería curioso, sería horroroso!
Ambos niños rieron a carcajadas
-¿Nunca te has preguntado por qué naciste con ellas y fuiste diferente a los demás?
-Si lo sé- murmuró Airene y bajó la mirada –pero no es nada gratificante saberlo y recordarlo.
-¿Por qué? ¿Es muy grave?
-No mucho, pero es una gran responsabilidad- miró al cielo, para luego abrazar una esfera -Debo suponer que tu padre en la tierra no se llama Kakarotto, ya que ese es el nombre que le asignaron cuando él nació. ¿Cómo se llama?
-Mi padre se llama Gokuh.
-Gokuh- repitió la niña y volteó a verlo -¿Y tu madre?
-Chichi.
Airene sonrió.
-Suena divertido.
-¿Qué sucedió con tus padres?
-Fallecieron hace veintiséis años.
-¿Veintiséis años?- se extrañó Gohan –Entonces… tu… tu… ¿tú tienes la misma edad de mi papá?
-Eso parece.
-Pero, ¿cómo?
-Al igual que a tu padre, a mi me iban a enviar a un planeta distante para colonizarlo en el futuro, y mi nave salió minutos después del impacto del meteorito en el planeta Veyita, y por el impulso de la explosión mi nave se estrelló contra la nave del Gran Freezer: ellos se dieron cuenta de que algo había estrellado la nave, y dentro de ella yo seguía con vida pero en estado inconsciente. Entonces, me llevaron a una junta médica quienes para mantenerme con vida tuvieron que dejarme en criogenia avanzada, y ese proceso retrasaba mi crecimiento. Pero al pasar veinte años, reaccioné del coma profundo, y regresé a la vida.
Al igual que Vegeta, había algo en esa historia que a Gohan no lo convencía de a mucho, pero prefirió no debatirlo en esos momentos.
-Eso quiere decir que biológicamente tienes la edad de mi papá, pero físicamente eres de cinco años.
Airene asintió.
-Cambiando de tema, ¿ustedes por qué buscan las esferas del dragón?
Ahora le tocaba el turno a ella.
-Para revivir a mi maestro Piccoro y que las esferas de la tierra vuelvan a nacer.
-No comprendo que tiene que ver una cosa con otra.
-Yo te explico: mi maestro es la mitad de la esencia de Kamisama que es nuestro dios y quien creó las esferas del dragón de la tierra. Si alguno de los dos muere, el otro también sufre la misma consecuencia. Entonces, Cuando Nappa y Vegeta llegaron a la Tierra mataron a mi maestro.
-Y eso provocó que su dios muriera y que sus esferas ya no funcionaran- completó Airene, y su interlocutor asintió –Ya veo: desean que su dios y su maestro nuevamente vivan y así sus esferas cobrarán vida, para no tener que recurrir a las de Namek con sus deseos futuros.
La joven reaccionó.
-Entonces, si el Gran Freezer llega a matar al namekuseiyin que creo las de este planeta, su deseo no se cumplirá… ni el de Vegeta… ni él de ustedes.
-Por eso es que Kuririn fue hasta donde el Gran Patriarca para que nos revele la clave para poder usarlas antes de que eso ocurra.
-Vaya predicamento. Ahora ¿Qué hago?- pensó la niña –No puedo confabularme con ellos porque eso sería rebelarme; pero sus intenciones son altruistas, no como él deseo egoísta del Gran Freezer y el del Vegeta que es poseer vida eterna.
Gohan se acercó a una pequeña charca de agua a un costado de la nave, para ver como lucía y balbuceando unas palabras de aliento, empezó a entrenar para demostrar lo que había dicho.
En ese momento, lo interrumpió Vegeta.
-¡Enano! Tu amigo dijo que estaría de regreso pronto- le comentó con los brazos cruzados mirando al cielo –Se está demorando.
-Eso veo.
-Voy a seguir descansado; me avisas cuando él llegue.
-Está bien- murmuró Gohan y el príncipe de los saiyayins levitó.
-Mikan, vigila las esferas del dragón: por mucho que estemos en tregua, no confío en ellos.
-Okey- le contestó la chica y Airene miró al terrícola con recelo.
-¿Le dirás?- preguntó con doble sentido.
-¿Las cuidaras?- le cuestionó el hijo de Gokuh.
Ambos rieron.
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Cuando regresó Kuririn en compañía de Dende, aprovecharon la oportunidad de que Vegeta estuviese dormido para convocar a Sheng Long; el único problema… era Airene.
-Por favor, Airene- le decía Gohan a manera de súplica –Necesitamos las esferas… ayúdanos.
La niña sostenía entre sus manos la esfera de 4 estrellas que la rana Giniu quería alejar.
-Me metería en un gran problema con el Gran Freezer si dejo ustedes pidan su deseo primero que él.
-¡Él lo puede pedir después!- exclamó el pequeño niño, evitando decirle que después de que las esferas recuperaran su magia al cabo de un año –No seas así.
–Nosotros no pensábamos encontrarnos con Freezer en este viaje- intervino Kuririn para tratar de convencerla -Solo buscamos la manera de revivir a quienes fallecieron en nuestro planeta por culpa de Vegeta y Nappa, pero las cosas se han complicado por la presencia de tu mentor, ya que él nos como una amenaza para cumplir su deseo, y no como guerreros que queremos desafiarlo a una batalla.
-Pero eso no es lo que piensa Vegeta- le dijo la niña, recordando las palabras del príncipe.
-Vegeta es Vegeta y nosotros somos nosotros- se defendió el chico budista –El hecho de que estemos en tregua es algo difícil de explicar.
Airene meditó
-¿Es cierto que él puede pedir el deseo después?
-Créenos, por favor- le suplicó Gohan.
-No tenemos mucho tiempo, señorita-intervino Dende para tratar de convencerla –El patriarca está muy enfermo y en cualquier momento puede fallecer; si el fallece, ninguno de ustedes podrá pedir el deseo que quieren.
-¡Claro!- pensó la pequeña –Si ellos piden su deseo primero, las esferas de la tierra renacerán y si estas dejan de funcionar, el Gran Freezer tendrá una segunda oportunidad con las esferas de ese planeta para pedir su deseo. Aunque no debería permitir que el Gran Freezer pida su deseo, porque si lo hace… se deshará de mí.
-¡Airene!- exclamó Gohan.
-¡Ya se! ¡Ya se!- se quejó, haciéndole caso al último pensamiento de su mente, para salvar su vida –Los voy a ayudar.
Y efectivamente, los cuatro alejaron a las esferas de la nave nodriza para convocar a Porunga y pedir el deseo de revivir a Piccoro y Kamisama. Pronto se dieron cuenta de que Freezer se venía acercando, y apresuraron al pequeño namekuseiyin para solicitar aquella petición de revivir a un fallecido inmigrante de aquel planeta radicado en la tierra. Gohan miró a Airene para saber su reacción ante el hecho de que se acercaba su mentor y esta le tranquilizó.
-Descuida- le calmó –Tengo una idea: yo me esconderé antes de sentir su presencia y ustedes se inventarán que me amordazaron y me quitaron las esferas del dragón junto con Vegeta.
-¡Ahora sí!- masculló Kuririn -¿Eres cómplice y quieres que nos auto-delatemos con una mentira para salvarte a ti?
La chica hizo una mueca divertida y de pronto el cielo se oscureció. Lograron pedir el deseo, cuando Porunga les dijo que las esferas podían concederles dos deseos más, a lo que los chicos aprovecharon dicha oportunidad para traer a Piccoro a Namek, ante la petición de este del más allá, con el fin de ayudarles en la batalla con Freezer.
Por otro lado, el fuerte ki del hijo de King Cold despertó a Vegeta, y al notar la oscuridad del firmamento y no encontrar a ninguno de los dos niños por los alrededores custodiando las esferas del dragón, supuso que se habían ido a invocar al famoso Sheng Long sin avisarle.
-¡Maldita sea!- recriminó el momento y levitando con rapidez, llegó ante ellos.
Colérico y con un enfado mortal, a Gohan se le escapó que aún quedaba un deseo por cumplir, para tratar de apaciguar la molestia de aquel saiyayin, a lo que Kuririn lo reprendió por haber dicho eso. Y dibujando una sonrisa maquiavélica en su rostro, Vegeta pidió que le cumplieran el deseo de ser inmortal como única medida de enfrentar a Freezer, a lo que después de una larga vacilación, Kuririn le ordenó a Dende hacerle caso a príncipe de los saiyayins.
En todo momento, Gohan miraba de soslayo a la pequeña para saber cómo reaccionaba ante el hecho de que estaba ayudando a los enemigos de su padre; la joven se dio cuenta y le tranquilizó, susurrándole que en esos momentos era un actor neutral en el conflicto, dándole a entender que no apoyaba a ninguno de los bandos. Ella lo hacía por conveniencia.
El joven namekuseiyin balbuceo en su idioma natal el deseo de la inmortalidad de Vegeta; pero el destino intervino para que no se concediera. Disipándose la presencia de aquel dragón celestial, el cielo volvió a la normalidad, cuando el chico de tez verde cayó de rodillas al suelo.
-El Gran Patriarca… ha fallecido- murmuró Dende con lágrimas en los ojos.
Después de las recriminaciones de Vegeta para con los terrícolas, observó a la protegida de su superior con una mirada inquisidora, y la joven agudizó su mirada.
-¡Eres una traidora!- le farfulló con enfado –Parece que no fueras protegida del Gran Freezer.
-Mira quien lo dice- le respondió con sarcasmo para luego levitar –Yo me voy antes de que el Gran Freezer me vea con ustedes; iré a revisar a Kakarotto.
Y efectivamente, la chica se retiró del aquel sitio para estar pendiente de quien se recuperaba en la cámara de agua. Después de eso, llegó aquel a quien temía, y le demostró al primogénito del fallecido Rey Vegeta y a aquellos terrícolas lo fuerte que podía ser: se despojó de su armadura para transformarse en aquel que tenía un poder de un millón, según la escala de medición de fuerza de los scounters.
Y demostrando su fuerza con una violenta ráfaga, un tsunami inundó aquella zona, provocando un obvio temor en la niña que "cuidaba" de Gokuh en la nave maestra de su padre.
-¿Qué… que es esa fuerza tan poderosa?- pensó la chica, aferrándose a una mesa cercana ante el temblor que sentía -¿Será una demostración de fuerza del Gran Freezer?
En ese momento, Gokuh dejó escapar varias burbujas de la mascarilla de oxígeno al interior de la máquina, y Airene observó los niveles de recuperación en la pantalla digital.
-Aun faltan unos minutos para que esté curado completamente- murmuró para luego mirarlo -¿Estaré actuando correctamente? ¿Será que el Gran Freezer si podrá derrotarlos?
El hombre se percató de que alguien lo observaba y abrió uno de sus ojos, manteniendo su gesto de preocupación por el gran ki que sentía. Con un gesto en vaivén, saludó nuevamente a la niña y esta le sonrió.
-Para ser saiyayin es un hombre muy tranquilo, se le nota en su ki- comentó la chica y se alejó, acercándose a una ventana –Ojalá no le hayan dicho nada a mi padre sobre mi ayuda para convocar a Porunga.
Unos minutos más tarde, Gokuh se recuperó y a manera de agradecimiento por haber estado al pendiente de él durante su recuperación, invitó a la péquela al lugar donde Freezer estaba luchando, ya que aquel terreno era inestable. Y llegando al encuentro de los que combatían, el hijo de King Cold agudizó su mirada al ver en brazos de quien había aparecido a su "ahijada", buscando una buena razón para no castigarla por haber descuidado las esferas del dragón y estar del lado de unos desconocidos.
Ante el carácter imponente que estaba manifestando el hermano menor de Raditz al dialogar con el supuesto gobernante del universo, Piccoro, Kuririn y Gohan notaron la actitud de aquel guerrero saiyayin, sintiendo que había algo extraño en ella. El chico de puntos budistas miró a la chica de cabello grisáceo.
-¿No le habrás dado algo extraño, o sí Airene?- le murmuró el mejor amigo del padre de Gohan.
La aludida negó con serenidad, para luego reconocer en la distancia a aquella criatura blanca con púrpura.
-Así que esa es tu última transformación, padre- pensó algo nerviosa, reconociendo en la mirada de su mentor su enojo ante una posible desobediencia.
-¿Por qué estás con ellos?- pensó Freezer al ver a su ser adoptado y agudizó la mirada –¡Qué importa! Solo espero que te mantengas al margen de todo esto hasta el momento que tenga que usarte.
Acto seguido, Gokuh tuvo un pequeño encuentro con el hermano de Coola y en su agonía, Vegeta dedujo que por la actitud tan "fría" con la que había llegado Kakarotto, posiblemente se trataba del SSJ y trató de intimidar a Freezer, logrando que aquel ser acabara con su existencia en un solo golpe directo al corazón, pero antes de morir… el príncipe saiyayin le contó a su homólogo de sangre como Freezer había acabado con su raza y como les había pagado después de haber sido "serviles" ante su mandato.
Algo, al interior de Airene se cohibió, y se llevó las manos a la boca sintiendo nauseas por lo que había presenciado y escuchado. Mirando a su padre putativo con fijeza y en un tono de reproche, este entendió su mirada y de manera circunspecta le dio a entender que más tarde le explicaría los motivos de aquella decisión.
Mientras tanto, la chica no se atrevía a regresar con aquella criatura de mirada fría y distante, permaneciendo al lado de Gohan y sus conocidos, mientras presenciaban en la distancia aquel enfrentamiento decisivo.
Piccoro era el tercero en la lista en caer inconsciente, y un Gohan preocupado no supo cómo reaccionar, cuando de repente el amigo de su padre fue elevado por los cielos de manera involuntaria, y gritando a manera de piedad… explotó. Con la muerte de Kuririn a manos de Freezer, se desató el despertar de un poder desconocido para Gokuh… y a raíz de ello, el despertar de Airene como el don defensivo de esa fuerza.
Arrodillada y con las manos en la cabeza, aturdida por haber presenciado la explosión de un ser humano (algo demasiado ruin y miserable), un latido muy fuerte sintió la pequeña en su corazón, provocando un eco en todo su metabolismo; de repente, el iris de sus pupilas se mimetizaron con la cornea tornando los ojos grises en un verde turquesa, perdiendo la noción del tiempo. Gohan trató de levantar a la pequeña de su letargo, obedeciendo la orden de su padre de retirarse de aquel lugar junto con la niña y su maestro, cuando la voz de Freezer lo detuvo.
-Ni se te ocurra dar un paso lejos de aquí con ella, enano- le amenazó la criatura y Gokuh insistió
-¡Váyanse, Gohan! No te dejes intimidar por él.
Y los dos niños y el namekuseiyin se alejaron rápidamente, cuando Freezer reaccionó para evitar que el pequeño se llevara a aquella mujer, siendo interrumpido por Gokuh en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo.
Alejándose de aquella escena, Airene entrecerraba sus ojos cayendo en un sueño extraño, mientras Gohan llevaba a su maestro de sus brazos.
-¿Era.. él?- pensaba, observando a Gokuh desvanecerse en la distancia, para luego apoyar su mentón en el hombro del muchacho -¿Es él a quien yo debo controlar?- observaba hacia abajo las vastas mesetas en forma de isla de aquel planeta distante -Pero… su corazón es puro… no lo entiendo…
Y la pequeña, se desmayó.
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Gohan estaba en búsqueda de Bulma –después de haber dejado a Airene y a Piccoro en la nave en la que había llegado Gokuh a Namek- recordando las palabras de aquella niña saiyayin que lo dejaron algo inquieto.
:::flasback:::
-Tengo que buscar a Bulma y regresar con mi papá.
-Yo voy contigo- le decía Airene, despertándose de aquel pequeño lapso de sueño.
-Es muy peligroso que vengas conmigo: recuerda que Freezer querrá acabar contigo después de haberlo traicionado.
-No lo digo por eso…
-¿Entonces?
-Busca a la persona que debes buscar, y cuando vengas con ella… yo te llevaré hasta tu padre.
-¿Qué?
-Solo hazme caso… yo te espero en esta nave…
:::fin flasback:::
-¿Qué me habrá querido decir con eso?- se preguntaba Gohan, cuando entre la ventisca y las piedras en el aire, encontró a Bulma.
-¡Te encontré!- exclamó Gohan y notó la figura femenina de la amiga de infancia de su padre en la distancia.
El pequeño descendió para encontrarse con ella, y retirarla rápidamente de aquel lugar peligroso.
Bulma se alegró al verlo, dándole un fuerte abrazo.
-¡Gohan! ¡Creí que no te volvería a ver!
-Veo que te encuentras bien, Bulma.
-¿Dónde se habían metido todo este tiempo? ¡Me dejaron sola! Estaba muy angustiada… ¿Dónde están los perezosos de Gokuh y Kuririn?
Gohan no supo que decirle.
-Ahora no es tiempo para hablar de eso- le evadió el tema –Tenemos que apresurarnos.
¿A dónde vamos?- le preguntó la chica de cabello azul y de repente sonrió -¿Vamos hacia la nave de Gokuh, cierto? ¡Eso es una buena noticia! Podremos salir de aquí.
-Eso espero.
-¿Qué es lo que está pasando con este planeta?
Minutos después llegaron a la nave y Bulma notó la presencia de la niña, manteniéndose en la entrada de la nave con cautela. Mientras, Airene le observó con interés puesto que hacía mucho tiempo no veía a una criatura del género femenino físicamente, a excepción de la madre de Gohan a través de la comunicación visual que sostuvieron un par de segundos ya perdidos en el tiempo.
-¿Quién es ella, Gohan?- le preguntó Bulma al hijo de Gokuh
-Se llama Airene - respondió el niño –La conocimos en la nave de Freezer.
-Mucho gusto, señorita- le saludo la niña con formalidad, dándole la mano para que ingresara al interior de la nave que estaba oscura.
La mujer de cabello azul le sonrió, y le dio la mano para dejarse guiar. Airene había sido astuta al ofrecerle ayuda cuando aquel niño de cabello negro le había dicho a la mujer que venía del mando con quien estaba enfrentándose para salvar sus vidas: no quería alarmar ni provocar explicaciones en esos momentos tan decisivos para todos.
-El gusto es mío, pequeña- le dijo y perdió el equilibrio, rodando hacia el centro de comando de la nave.
Cuando hubo más claridad en aquel espacio, Bulma se dio cuenta de la presencia de Piccoro, y se asustó, buscando una explicación de la presencia de ese namekuseiyin.
-¿Qué hace Piccoro aquí?- le preguntó al primogénito de su amigo de infancia, observándolo con ironía -¿Cómo llego?
-Lo revivimos con las esferas del dragón y le pedimos a Porunga que lo trajera para que nos ayudara a pelear contra Freezer.
-Mmmm- murmuró Bulma con desconcierto -Con razón el cielo se oscureció hace como una hora.
-Si… pero solo pedimos dos deseos…
-¿Cómo así dos deseos? ¿Es que acaso el Sheng Long de Namek puede cumplir más deseos.
-Si… exactamente.
¿Y qué pasó con el tercero?
-No se pudo cumplir; el Gran Patriarca falleció.
Bulma se puso triste
-Es una pena- comentó nostálgica y miró a Piccoro – Pero tuvieron una excelente estrategia al revivirlo, porque Kaioh Sama también revive, y las esferas de la tierra vuelven a surgir.
Gohan asintió.
-No hay de qué preocuparse. Mientras Piccoro esté inconsciente no pasará nada.
-Airene… vámonos- le indicó Gohan y la aludido asintió.
-¿A dónde van?- les preguntó Bulma.
-Tengo que volver con mi papá- le indicó Gohan –Hay que buscarlo para irnos todos juntos.
Airene se despidió de Bulma con una reverencia y los dos niños levitaron, retirándose de aquel lugar.
-Ahora sí…llévame con mi papá.
La niña saiyayin le tomó de la mano, y colocando sus dedos índice y medio de la mano izquierda sobre su sien, agudizó su mirada… desapareciendo de aquel lugar.
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En pleno enfrentamiento Gokuh – Freezer, Airene apareció de la nada junto con Gohan: apareciendo justo en la mitad de los dos contrincantes, la chica empujó al niño acompañante en dirección contraria al notar que se les acercaba una gran esfera de poder y alejándose del pequeño, formó un gran escudo alrededor del gran Freezer haciendo rebotar la manifestación de energía del guerrero saiyayin.
La chica observaba a Gokuh con seriedad, manteniendo su mano izquierda hacía delante; alrededor de su palma, pequeñas luces de color azul se alcanzaban a observar, bordeando con sutileza la mano de aquella niña.
El padre de Gohan estaba confundido, al igual que su primogénito.
-¿Qué… qué está pasando?- se preguntó confundido
-¡Papá!- exclamó Gohan acercándosele.
-¿Qué estás haciendo aquí? ¡Te dije claramente que se retiraran de este lugar!
-Tenía que ayudarte, papá.
-No puedes ayudarme, hijo. En planeta va a explotar en unos minutos y deben irse cuanto antes.
Mientras los dos familiares discutían, Airene se acercaba al gran Freezer con algo de nerviosismo.
-Airene, corazón… te demoraste en llegar para ayudarme - le decía con dulzura.
-Lo lamento, Gran Freezer- le dijo la niña -¿Se encuentra bien?
-Como veras, no estoy físicamente en óptimas condiciones.
-¿Por qué me ocultó todo lo que dijo Vegeta en su lecho de muerte?- le cuestionó con seriedad, recordando las últimas palabras del príncipe de los saiyayins -¿Por qué destruyó esa sociedad y me rescató solo a mí?
-Tu eres la única que valía la pena de esa miserable raza- se excusó el hermano de Coola –Merecían morir por su deslealtad.
-Que excusa tan ruin.
De repente, y sin darse cuenta, a la niña de seis años de edad el color de su iris empezaron a tornarse del mismo color que tenía el padre de Gohan, y su semblante cambiaba a un ceño fruncido y la mirada profunda, como quien se vuelve insensible y cruel ante cualquier sentimiento ajeno. El Gran Freezer notó inmediatamente el cambio de la pequeña y sonrió con un gesto maquiavélico.
-No es ruin, pequeña. Es la estrategia perfecta para que mis planes salgan a las mil maravillas.
-¿Cuáles planes?
-Uno de ellos… acaba de despertar.
Colocando su mano derecha estropeada por la pelea con el guerrero saiyayin en el rostro de aquella niña, balbuceo una frase imperceptible al oído humano y la joven suavizó su gesto, asintiendo a lo que había escuchado.
De repente, Gokuh se acercó a los dos interlocutores y nuevamente aquella criatura esquivó su golpe con una barrera de protección, y le arrojó en una milésima de segundo una esfera de poder que el padre de Gohan no pudo esquivar, mandándolo lejos.
-¡Papá!- exclamó Gohan preocupado y miró a Airene para juzgar su reacción -¿Qué estás haciendo? ¿Por qué estas ayudando a Freezer después de todo lo que escuchaste?
-Perdóname, Gohan- se excusó la chica –Pero esto es entre tu padre y yo…
El primer hijo de Chichi notó el color de ojos de la niña y comprendió que aquella mujer no estaba reaccionando como normalmente actuaba; había algo en ella que no encajaba, especialmente con ese cambio en su semblante pueril característico de aquella edad.
Gokuh recuperó la compostura, tratando de entender lo que pasaba con aquella aparición misteriosa.
¡Y el tiempo avanzaba!
-Saiyayin- le dijo la joven de cabello grisáceo al contrincante de su tutor –Aparezco frente a ti para encerrar nuevamente ese poder que acaba de despertar.
-¿Qué estás diciendo?- le preguntó Gokuh con extrañeza.
-Vine… para llevar a cabo una misión, porque es mi destino.
-¿De qué misión estás hablando?
-La de contenerlo.
Gokuh se extrañó y Freezer se adelantó para seguir luchando contra aquel saiyayin.
-¿Contenerme? ¿A qué se refiere?- se preguntaba el nieto de Son Gohan mientras peleaba con el Gran Freezer.
Mientras, la chica unía sus manos a la altura de su pecho para emerger de su interior el don con el que el destino la había marcado.
Gokuh había mandado un kamehameja a su contrincante, asegurando con ese ataque que Freezer se debilitara, pero Airene se interpuso y haciendo un circulo con su mano derecha, contuvo con su mano el poder sin ninguna dificultad, desvaneciéndose entre su palma.
El "legendario" SSJ no lo podía creer, y de repente a la chica se le iluminó su mano derecha con un azul más intenso y de su sentido del tacto emergieron varios haces de luz del mismo tono a una gran velocidad, provocando un campo cóncavo alrededor del supersaiyayin, conteniéndolo antes de que se escapara.
El chico no podía respirar.
-Bien hecho, Airene- le felicitó su padre y la chica desapareció, para aparecer junto a quien había capturado.
-¡Papá!- exclamó Gohan con una preocupación mayor, e intentó atacar a aquella niña, pero su sentido de moral no se lo permitía -¿Qué hago?
-¡No te metas, Gohan!- le indicó su padre.
-Pero papá…
La chica le observó con serenidad, y tocó el escudo transparente que mantenía al padre de Gohan "preso", provocando un corto circuito y lastimando al guerrero de cabello rubio.
-¿Por qué… por qué me estas atacando?- le cuestionó Gokuh, y la chica alzó una ceja –Tu me cuidaste mientras me recuperaba de mis heridas y en tu rostro se ve que no eres mala persona, ¿por qué?
-No es nada personal… es el destino.
-¿El destino? Yo no creo en el destino…
Airene le observó con fijeza
-Vivir el presente… es lo único que me importa.
La chica intensifico el ataque, agachándose a la altura de quien estaba arrodillado en agonía.
-No lo entiendo… usted pudo esquivar "fácilmente" este ataque… ¿por qué se dejo atrapar?
-Para conocer tu nivel de pelea- contestó en un tono divertido, a pesar de estar en desventaja –Y déjame decirte que a tu corta edad, tienes un gran ki de pelea en modo de defensa.
-Es la misma fuerza que usted está manifestando, solo que en sentido opuesto.
-Así que por eso Freezer te protegió de la destrucción del planeta Veyita- dedujo Gokuh en su escasa fuerza para conversar –Conocía tu gran poder y sabía que le serías útil en una circunstancia como esta.
-¡¿Qué estas esperando, Airene?- le gritó Freezer en la distancia -¡Duerme el poder del legendario super saiyayin! ¡No tenemos mucho tiempo para escapar y no puedo posponer el tiempo de explosión de este lugar.
-¿Tiempo de explosión?- repitió Gohan y abrió sus ojos en señal de asombro -¿Acaso este tipo va a hacer explotar este planeta? Con razón la tierra se estremeció y había fuertes ventiscas.
-Por favor, Airene… reacciona.
-¿Reaccionar?- se quejó la chica -¿Reaccionar sobre qué?
-No eres mala persona… si tu fueras mala persona, ya me habrías derrotado
-Lo estoy derrotando…
-Es mentira: tu escudo tiene la misma fuerza, no ha variado desde que me capturaste- le mintió para hacerla dudar.
-¡Airene! ¡Apresúrate! Debemos salir de aquí- le recordaba el Gran Freezer.
La chica incrementó el poder de contención, reduciéndose poco a poco la forma cóncava.
-Estoy para encerrar ese poder que acaba de manifestar- le aclaró, recordando el manuscrito de su sociedad muerta –Mi misión no es que usted muera.
-Tu no eres mala persona- le remembró Gokuh, notando la impaciencia de Freezer en la distancia –Freezer es una criatura más despiadada que yo, ¿serías capaz de hacerle daño a alguien que al igual que tu no es mala persona?- desvió un poco el tema de conversación el padre de Gohan.
La mujer saiyayin reaccionó, recordando que en su corta vida nunca le había puesto una mano encima a otro individuo para hacerle un mal.
-¿Serías capaz de hacerme daño?- le arguyó Gokuh.
La chica agudizó su gesto desafiante, divagando en las palabras que aquel saiyayin.
-¡No escuches las patrañas de ese tipo, Airene!- le gritaba Freezer en la distancia a la pequeña -¡Acaba con él!
-Es muy curioso que tengamos la misma mirada en estos momentos….- vaciló Gokuh, tratando de buscar un poco de aire en el espacio confinado en el que estaba prisionero, y tratando de endulzar el gesto de aquella pequeña al observarse en los ojos de la niña y notar el cambio de color en sus corneas –Debe ser porque estamos manifestando el mismo poder proveniente de un corazón tranquilo.
La niña de cabello castaño calló en cuenta de ese detalle.
-Es cierto... ni Vegeta ni Nappa demostraron una manifestación física de poder parecido al que presenta Kakarotto, ¿será acaso porque su alma no tiene la tranquilidad mental que tiene este saiyayin?
-Si somos tan parecidos… ¿crees que es justo que nos hagamos daño siendo de una misma raza?
-No, no es justo- respondió la chica, entrando en razón –Aunque Raditz, Nappa y Vegeta pensaban lo contrario.
El chico sonrió levemente ante el comentario de aquella pequeña.
-¡¿Airene?- gritó Freezer y la niña se impacientó, desvaneciendo aquel escudo del padre de Gohan
Gohan y Freezer quedaron sorprendidos ante la "rebelión" de la chica.
-¡Niña insolente!- le gritó Freezer -¡¿Qué crees que has hecho?
-Gran Freezer- le dijo Airene y volteó a verlo –Demuéstrame que eres más fuerte que este sujeto y derrótalo tu mismo: no me involucres en esta batalla que no tiene sentido.
De repente, la joven recibió una cachetada a manera de golpe, arrastrándola hasta el piso de aquel planeta, Gohan reaccionó y alcanzó a sostenerla en sus brazos, mirando con rabia a Freezer.
-¡No me vuelvas a contradecir una orden, pequeña ingrata!- le amenazó la criatura en su último estado de evolución –¡Eres una malagradecida! ¡Después de todo lo que he hecho por ti!
Mikan callaba mientras escuchaba aquellas palabras tan hirientes de quien la había protegido durante su corta vida.
-Si tu eres la encargada de contenerlo, ¿por qué me estas pidiendo a mí que lo derrote por ti?
La chica abrió sus ojos, y miró a su padre.
-Por qué no veo que exista una justificación para detenerlo- le contestó, escupiendo una bocanada de sangre.
-Airene- se preocupó Gohan y la puso en el suelo.
–Hay algo en él que no tiene sentido…- pensó la pequeña, y cerró momentáneamente sus ojos.
-¿Cómo no va a existir? ¡Es es el legendario supersaiyayin! ¿Qué acaso no es suficiente justificación para derrotarlo?
-Puede ser- tosía la chica –pero ese hombre tiene algo que lo hace diferente y por esa particularidad, considero que no soy yo la encargada de derrotarlo.
-Nunca me habías desobedecido, Airene- se quejó Freezer.
Mientras, Gokuh se recuperaba lentamente, respirando con fuerza todo el aire que podía contener sus pulmones.
-Siempre hay una primera vez, padre- contestó la chica.
Y ambos contendores, reanudaron aquella mítica pelea.
-¿Estás bien?- le preguntó Gohan a Airene, sosteniéndola con desconfianza y a aludida asintió -El golpe que recibiste fue muy fuerte ¿estás segura que te sientes bien?
La niña se sinceró y negó, aguantando el dolor de aquella cachetada.
-Lamento haber reaccionado de esa manera con tu padre, Gohan- se excusó, mirando el enfrentamiento de las dos criaturas en los cielos –Pero es mi sentido de existencia.
-¡Gohan!- le gritó su padre en la distancia -¡Váyanse de aquí antes de que este planeta explote! ¡Regresen a la tierra!
-¿Y tú, papá?- le preguntó su hijo.
-Trataré de regresar antes de que ustedes se vayan…
-Pero estamos muy lejos de la nave y nos demoraríamos mucho tiempo- murmuró Gohan mientras Airene se recuperaba de aquel golpe imprevisto –¿Sería mucho pedirte que regresemos con Bulma de la misma manera que aparecimos aquí?- le pidió el chico a la mujer malherida, recordando cómo habían llegado a ese lugar.
-Claro que no, Gohan- decía con voz entrecortada la niña y se llevó los dos dedos de su mano a la sien.
Derramando un par de lágrimas al ver al Gran Freezer, Airene se despidió de aquel que la había cuidado durante todo ese tiempo, deseando que pudiera salvarse del destino que le esperaba. Y en un santiamén, los dos niños desaparecieron de aquel sitio, para aparecer en la nave donde Bulma se encontraba.
Aquel vehículo de transporte interestelar se hundía de a poco, por las placas de tierra que se agrietaban a causa del colapso que se avecinaba; la hija del Dr. Briefs estaba impaciente porque no aparecían los dos niños, cuando aparecieron en frente de ella y la joven saiyayin trataba de mantenerse en pie.
-¡Al fin llegan!- se quejó Bulma y miró a Gohan -¿Dónde está tu padre?
-Todavía está luchando con Freezer.
El suelo se movió provocando un pequeño terremoto, sacudiendo a los allí presentes, y la mujer de cabello azul se aferro al espaldar de la silla de mando de la nave.
-Si nos quedamos más tiempo no podremos despegar- dijo Bulma y tecleando para activar la secuencia de vuelo, el pequeño hijo de su amigo de infancia la detuvo a manera de súplica.
-No podemos irnos hasta que no regrese mi papá.
-No te preocupes tanto, Gohan. Tu padre se las arreglará para salir de este lugar… confía en él.
Mientras, Airene se sentaba en el suelo, tratando de recuperar un poco de energía perdida, sin percatarse que sus ojos regresaban a su color natural.
-Por favor… esperémoslo unos minutos… por favor.
Bulma accedió, pero pasaron los minutos y Gokuh no aparecía. El ambiente se estaba poniendo tenso y Gohan se desesperó, decidiendo buscar a su padre; pero regresó al cabo de otro lapso, bastante decepcionado.
Y justo en aquel instante, aparecieron en un bosque bajo un sol radiante, notando el ambiente y el cambio de clima.
-¿Qué… qué fue lo que pasó?- se preguntó Bulma y buscó con la mirada a la pequeña que la acompañaba, cuando Airene le tomó la mano.
-Estoy aquí- le indicó dulcemente y observó aquel lugar con gran admiración.
-¡Bulma!- le gritó Gohan desde la copa de un frondoso árbol y se acercó a la mujer.
Ambos se regalaron un fuerte abrazo, mientras que Airene sonreía al ver nuevamente a aquel niño que había sido condescendiente con ella y le había apoyado de forma incondicional.
-¿Te sientes mejor, Airene?
-Si.
-¿Por qué me hiciste esperar tanto tiempo?- le cuestionó Bulma y el aludido se disculpó.
-Tenía que buscar a mi papá.
-¿Qué es este lugar?- preguntó Airene mirando aquel paisaje tranquilo y acogedor.
-Esto no parece Namek- comentó Gohan.
-Que extraño- agregó Bulma –Si yo estaba dentro de la nave esperándolos… ¿cómo es que llegamos aquí de la nada?
-Y la nave no se ve por ningún lado- observó el pequeño y se percató que habían varios namekuseiyins a su alrededor, bastante confundidos -¿Namekianos? ¿Qué… qué está pasando?
-¡Gohan!- le llamó Piccoro en la distancia y el pequeño reconoció la voz, acercándose a su maestro.
Mientras, entre todos trataban de entender que había sucedido y por qué habían llegado a la Tierra. Además, se percataron de que Vegeta también había revivido y enviado al mismo planeta, y su aire de soberbia de orgullo estaban peor que antes, al darse cuenta de que Gokuh y Freezer iban a destruirse entre ellos, quedando solo él como el más fuerte de todos.
Airene miraba al príncipe saiyayin con algo de recelo y desconcierto.
-Con razón mi padre le molestaba ese orgullo- pensó la niña.
En la distancia, una nave Hoy Poi # 339 se acercaba con paso lento hacia ellos. Al aterrizar y abrirse la compuerta principal, de un salto una mujer de atuendos asiáticos y cabello recogido abandonó el automotor alado para avanzar rápidamente al encuentro de su primogénito, abrazándolo con fuerza y revisando que nada malo le hubiese pasado.
-Calma, mamá- le indicaba Gohan algo apenado –Estoy bien
-No me pidas que me calme, Gohan- le indicó su madre colocando sus manos en el rostro del pequeño para que este la mirara con detenimiento –Nunca me he separado de ti por tanto tiempo… te extrañé muchísimo.
Airene veía aquella escena con algo de nostalgia, remembrando que alguien muy cercano a ella había fallecido: alguien, que a pesar de las vicisitudes, fue quien la cuido y le brindó todas las comodidades de alguien protegido.
Como era de esperarse para los que venían en esa nave acompañando a Chichi (que fueron el Dr. Briefs, Puar y Oolong), quedaron sorprendidos con la presencia de la niña de ojos color gris claro
-Ella se llama Airene- les presentó Bulma a los demás, colocando sus manos sobre los hombros de la infante –Y la rescatamos del planeta Namek. Espero que se lleven bien con ella.
Los dos animales humanoides se acercaron para darles la mano en señal de saludo, y la niña les contestó con la misma calidez y amabilidad, sintiendo una gran simpatía por ambos, al igual que por el hombre de mayor edad y por el abuelo materno de Gohan.
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En el poco tiempo de vivir en la Tierra, Airene miraba con éxtasis como la combinación de los gases que hacían posible la vida en aquella parte del universo, mezclado con el proceso evolutivo de la misma, hacían posible una conjugación maravillosa de fauna y flora.
-Este lugar… es hermoso- le murmuró a Gohan que la acompañaba, y este sonrió.
-Lo sé… y hay zonas más lindas que esta.
-¿En serio?- preguntó con admiración la chica y su interlocutor asintió.
-Este es un ambiente artificial creado a semejanza de un bosque tropical- le indicó Gohan, observando con detenimiento aquella parte de la Corporación Capsula que tanto le gustaba –Esta es una de las grandes obras que ha hecho el señor Briefs.
-Ese señor es muy amable, y su esposa también.
-Lo sé.
-Entonces hay lugares más bonitos que este.
-Si claro: hay zonas boscosas, tundras, desiertos, sábanas…este planeta tiene una gran biodiversidad.
-Me gustaría poder conocerlos todos.
-Y los conocerás- contestó Gohan y suspiró hondo -Hoy es el día en que nuevamente podremos revivir a todos- dijo, cambiando de tema
-¿Te refieres a Kuririn y a los que fallecieron cuando Vegeta vino a este planeta?
-Si… y también a mi padre.
La chica dudo.
-No lo sé, Gohan… pero tengo un presentimiento con relación a tu papá.
-Un, ¿presentimiento?
-¡Airene, Gohan!- les llamó Oolong en la distancia –Ya van a comenzar.
Y los dos niños lo siguieron.
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(27/03/2012)
NOTAS AUTORA: ¿Y bien? Espero haya quedado bien este comienzo de capitulo al ser la primera y más importante saga para mi querida Airene, producto de mi mente desde hace mucho tiempo, pero que no había podido plasmar en una buena historia sus intervenciones en la obra de Toriyama con el fin de respetar el guión original. Gracias a los avances de internet, ahora puedo detallar sus diálogos y sus actuaciones, con el propósito de no "dañar" tanto el guión original. Siempre suelo ser así con mis historias de personajes inventados XD.
Ahora si, a proceder con su vida… en la saga de los androides y la de cell. ¿Y la saga de Garlick Junior? Me parece una saga tan aburridora que ni me inmuté por escribir algo en ella. ¡Es más! Sacaré el pretexto de que Mikan aprovecho ese tiempo para visitar varias zonas del mundo de DB que fue afectada estando lejos de sus conocidos.
