Dicen que no hay mejor manera de conocerse, que mirándose desnudo a un espejo. Ahí estaba yo, tenía las mejillas un poco rojas. Parecía tener un eterno sonrojo desde aquella vez.
Mi vientre se notaba más plano, creo que era por el aumento de busto. Lo había notado días atrás, mis brasieres ya no me quedan bien.
Me miro de perfil, y veo que la forma de mi cola está un poco más redonda, me gusta.
Las piernas, un tanto más fuertes, con forma, producto del entrenamiento diario , el club de béisbol no solo era eso, era una pasión a la que le dedicaba parte de mi tiempo.
Me acerco un poco más al espejo, para notar algunas marcas, unas un tanto viejas, otras parecen recientes. Me sonrojo aún más. No todos los maravillosos cambios de mi cuerpo son por el béisbol, sino por Takanobu.
Me cambio despacio, tratando de idear la excusa del día. Una buena, que me permita irme por un par de horas, solo un par de horas para complacerlo, para estar en su compañía, para sentirme querida cara a cara, para que pueda oír los "te amo" que se acumulan día a día en mi casilla de mensajes. Si, solo un par de horas, en las cuales me siga demostrando la pasión y lujuria que le género, que nos generamos mutuamente. Un par de horas para sentirme la mujer más deseada.
Hoy tal vez, sea un jean y una blusa larga. No puedo usar otra cosa, mi madre tan observadora vería las marcas.
Giro mi rostro hacia ambos lados, y sonrio satisfecha, a pesar de que Takanobu no deja parte mía sin besar , no ha dejado marcas ahi.
Ajusto el jean a mi cadera, y no puedo evitar pensar que tanto se agarra de ellas cuando hacemos esas cosas.
Que tan cansada me deja y que débil e independiente deja a mi corazón.
No puedo amarlo más de lo que lo hago. Pero me siento tan indefensa al hacerlo ¿Que hago si de pronto ya no le parezco tan atractiva? ¿Si se da cuenta de que soy solo una niña?
Sacudo fuerte mi cabeza, no debo pensar en eso. Lo importante es idear la excusa. Solo eso.
Tal vez deba decirle la verdad. Mamá conoce a Takanobu desde hace años. No le molestará que vaya a visitarlo.
...
-Te ves muy linda, cielo.
-¿Eso crees Okasan?
-Si. ¿Donde vas?
-Aah...emm ¿Puedo ir a lo de Nobu-san?
Mamá deja la tetera en su lugar y me mira fijo. No me gusta cuando hace eso, cuando investiga mis actitudes.
-¿De nuevo?
-¿Eh?
-Fuiste tres veces esta semana.
-¿En serio? - Dios, recordé que no había buscado ninguna excusa estos días.
-Si. Natsu, ¿A qué vas? Él...es un buen muchacho, pero está en edad de casarse. Tal vez no sea buena idea.
-¿Que tiene que ver eso Okasan?
-El es un hombre Natsu. Tú deberías ir a casa de tus amigos. Tal vez tenga novia, y tú le interrumpes su día.
Mi corazón latio con fuerza, yo era su novia. No podía tener otra persona ¿Cierto? - Okasan, ¿Tú sabes si tiene novia?
-Oh no, yo solo supongo. Después de todo, es alguien mayor, tendría que tener, tanto él como tu hermano están en edades límites. Pero tu hermano... No creo que eso pase.
-¿Por qué ?
Mamá negó con rapidez.
-¿A qué vas a casa de Aone-kun?
-Dijo que podía salir a entrenar conmigo.
-¿Entrenar?
-Si.
-¿Con jean y sandalias ? ¿Con algo de maquillaje?
Sentí mis mejillas arder.
-Natsu... Yo - me miró fijo y volvió a su taza de café. - llamaré a Aone-kun para avisarle que vas en camino. Te quiero a la hora de la cena.
No puedo evitar sonreír más de la cuenta. La felicidad es lo más difícil de esconder.
-Despues de cenar, hablaremos.
-¿Sobre qué?
-Despues de cenar - volvió a decir dando por terminada la conversación.
...
...
Los labios de Natsu eran suaves y algo pulposos, realmente adictivos.
Me gustaba, besarla por largo tiempo, darle lo necesario para que entrara en su faceta activa y me dejara accionar como quería.
Había venido hermosa como siempre, pero a decir verdad, a mí me gustaba tenerla sin ropa. Incluso, una vez entrada en confianza, luego de nuestros encuentros sexuales, ella solía andar desnuda por mi casa.
Eleve un poco su blusa para subir por su vientre hasta esos senos redondos y un poco más firmes, su brasier los apretaba bastante por lo que ella me ayudó a liberarlos.
Solamente los toque a mi gusto, mientras sentía como rozaba su vagina sobre mi verga.
-¿Tomaste la píldora?
-Como cada dia, Nobu-san...
-Buena niña.
Río despacio mientras bajaba de a poco, aquel jean ajustado.
Masajee sus glúteos despacio, intentando abrirlos y ver qué tanto me dejaba jugar en su ano.
Yo quería a toda costa, que me dejaba atenderla por ese lado, pero siempre le surgía algo de miedo al momento de hacerlo.
Natsu me dejó poner un dedo dentro, y se aferró a los pliegues de mi camisa. Lo movi circularmente hasta que la oi gemir despacio. -¿Te gusta?
Asintió entre pequeños gemidos y lo empecé a meter y sacar con algo de fuerza, queriendo que sienta esa fricción caliente.
Natsu ya se había acostumbrado, al bendito manoseo precioso de cada día, y era algo más que sabido que le fascinaba esa clase de trabajo de mi parte.
...
Hacía solamente dos semanas que había conseguido mudarme a Miyagi nuevamente, y a la segunda semana, ella conoció mi casa, obviamente que lo último que hice fue mostrarle mis muebles, quería ponerme al día con todos esos años perdidos sexualmente, y nuestros encuentros eran sobre eso. Se me daba la oportunidad de coger con ella cada tarde, y era un regalo que no se desperdiciaba por nada, siquiera por trabajo. Había puesto condiciones en mi nuevo empleo, para tener las tardes libres. Me era mucho más importante tenerla en mi cama que el dinero.
...
Antes de empezar a vernos a solas en mi casa, le había acompañado hasta el médico para poder obtener esas píldoras, que me hacían libre del preservativo.
Claro que quería tener hijos, pero no aún. No con ella tan pequeña y llena de vida.
Después de eso, y siendo responsable, en la toma de esas píldoras, podíamos tener todo el sexo que quisiéramos. Y obviamente, lo que más quería, acabar dentro de ella cada maldita vez que me corría.
...
Teníamos cada vez que nos veíamos, solo un par de horas, que aprovechamos al máximo.
La hacia acabar las veces que podía, hasta que sus piernas temblaban.
Se lo hacía en cualquier parte de mi casa, y escucharla gemir bajo las duras embestidas que le daba, era la mismísima gloria.
Natsu era sumisa y obediente, en todo sentido.
Le había comprado varias prendas para el sexo y las usaba sin ningún problemas.
Mis favoritos eran unos vestidos muy cortos, que claro solo podían ser usados en nuestra intimidad, porque podría llegar a enloquecer si salía a la calle con ellos.
Así que le hacía poner aquella ropa un tanto atrevida sin nada abajo y me cogía aquella hermosura una y otra vez.
Para cuando algún día se pudiera quedar a dormir una noche, le había comprado unos diminutos baby doll, que seguramente me harían perder la cabeza , el día que se lo viera puesto.
Pero aún no teniamos la excusa perfecta para que ella pasará una noche lejos de casa. No tenía amigas tan confiables.
...
Claro que no solo era sexo la relación que teníamos, me hacía delirar en todos los sentidos, y la amaba más que nada y a nadie.
...
Metí despacio un segundo dedo, y se me hacía agua la boca al pensar que tan mojada estaría su ropa interior en ese instante.
Natsu gimió más fuerte y su agarre se aferró a mi piel.
-¿Cuanto tiempo tenemos mi amor ?
-Un par de horas. - dijo en un susurro fuera de sí.
Saque mis dedos lentamente y su cuerpo se relajo.
Lami su cuello sin dejar de tocarla , su parte baja me fascinaba, por el hecho de cómo reaccionaba bajo el toque de mis manos.
...
Le saque su blusa para dejarme ver a gusto sus mejorados senos, pues desde aquella primera vez en su casa, nuestros encuentros sexuales habían disminuido, pero no así el de verla y poder jugar con su cuerpo de otra manera.
Había ido más veces a su casa, y solo en esos encuentros furtivos, había reafirmado mi soberania sobre todo ella , dejándola o dejándome más que caliente. Pero al menos disfrutando del toque que mis manos podían darle en esos escasos minutos.
Metí uno en mi boca, y lo mame despacio cómo le gustaba.
Natsu solía disfrutar de ese momento, y me lo hacía saber acariciando mi pelo, de una forma despreocupada.
Comerme de esa forma su par de pechos era un respiro antes de llenar su frágil cuerpo con mi verga. Porque cuando ya pasaba eso, sus senos sufrían del brusco movimiento que le propinaria hasta que acabara.
Lo saque de mi boca, y mordi ese pezón erecto.
-Sabes lo que quiero ¿Cierto?
Su cara se ruborizó de una manera tan rápida que era tierno de ver
- Si Nobu-san.
-¿Me dejas?
Me moría por coger ese culo tan pequeño, sabroso, suave y mío. ¿Como era posible que siendo mío no podía acceder ? Me moría por culiarla bien fuerte , que me sintiera.
Esa niña era mi perdición sexual, y quería ser lo mismo para ella.
Natsu mordió su labio inferior y asintio con seguridad.
Y aquel "si" me hizo explotar toda la calentura acumulada.
La senté en el sillón y saque su pantalón , para ver unas bragas rosas muy sensuales, me arrodille ante sus piernas y las abrió.
No era necesario tocar, para ver qué tan mojado estaba.
Coloque mis dedos sobre el área de su clítoris y los movi circularmente, hasta verla estirar sus piernas y notar que tanto le gustaba.
Los apreté con fuerza sobre la tela para hacerla saltar en un suspiro. Así que corrí hacia un costado aquellas bragas, para oler y lamer con un hambre voraz.
Los gemidos de Natsu, llenaban cada rincón y no importaba.
Mi lengua iba de arriba abajo sin problema, la niña estaba tan húmeda que hasta meter un par de dedos era muy sencillo.
Me ergui un momento para ver esa expresión de placer cuando mis dedos o la verga entraba en esa vagina pequeña.
Y antes de dervirgar por completo su culo, la haría acabar vaginalmente.
Así que besando su vientre y llegando a uno de sus senos, seguí metiendo mis dedos.
Habíamos probado y tres de mis largos dedos, entraban sin ningún problema. Natsu se agarró de los almohadones del sillón y se dejó llevar hasta que acabo.
Sonreí al verla respirar - eres tan hermosa.
Me levanté y frente a su mirada, desprendí los botones del pantalón, y ante su espectacion, saque mi verga, nunca antes se había puesto dura tantas veces con la misma mujer. Pero con ella no podía parar de tener erecciones. Y Natsu tan sumisa y amable solía bajarme la mayoría de las calenturas con unas mamadas muy rápidas en el baño de su casa.
Sin decirle nada, se sentó mejor y la tomo entre sus manos, no me cansaba de disfrutar qué tan bien se sentía cuando sus labios la tocaban. Podía estar todo el día así, viendo cómo mi niña se la tragaba entera , a su ritmo.
Primero lamia cada parte, despacio, saboreando, también lamia cada testículo, después de eso, la metía suavemente en su boca, despacio, hasta donde podía entrarle, y es así cuando yo la tomaba de su cabellera y empezaba a follarme su boca. Parabamos cuando se atragantaba y repetíamos el proceso un par de veces.
En eso momento, deje que me la manmara a su gusto, no pretendía acabar en su boca, sino en su cola.
Natsu, chupo sin problema alguno varios minutos, los cuales disfrute al máximo, y ella también.
Cuando me sentí satisfecho, la deja descansar y se tiró nuevamente en el sillón.
Abrí sus piernas lo más que pude, y lami el orificio del ano, siempre lo hacía y metía un par de dedos, y estos días mientras la cogía siempre había estimulado su pequeño culo. Por lo que esperaba que no fuera tan difícil.
Así que tome aquella crema que había comprado especialmente para ella, y la unte bajo su mirada. También unte un poco en mi verga.
Me palpitaba la cien, me moría por meterla adentro. Y escucharla gritar.
Flexione cada pierna dejandolas a los lados y con su cola bien abierta.
Así que me ergui un poco, no necesitaba pararme era suficientemente alto para hacerlo cómodamente así.
Tome con una de mis manos mi verga y la coloque en su entrada. Y antes de meterla, estimule su clítoris, hasta que se relajara nuevamente.
Pero no pude aguantar demasiado, sin pensarlo mucho, la embesti con fuerza viendo cómo el orificio se abría y me dejaba meterla toda.
Natsu lanzó un grito fuerte que calle con un beso. Me sentía tan caliente y desesperado.
Su interior era tan pequeño, me apretaba tanto.
Natsu respondió a mi beso y mientras metia mi lengua por cada rincón, volví a meter un par de dedos en su vagina. La penetre con ellos, buscando que sintiera placer.
Cuando un gemido se ahogó en mis labios, me separé de ella. Su rostro parecía de una persona ebria.
Aún con mi verga adentro, saque despacio mi camisa, para poder abrazar y sentir su cuerpo desnudo
La tomé de su espalda y abrazándola a mi, empecé a penetrarla, ahora si despacio.
Sus piernas se relajaron y bajaron a cada lado, mientras seguía metido entre ellas y la embestia suavemente.
No podía ser siempre, lo gentil que ella esperaba. Porque estaba esperando para hacerla mía a cada que tenía la oportunidad.
Natsu empezó a emitir sus gemidos normales de placer y yo no podía parar de mover, empecé rápido, más rápido, hasta apretarla fuerte contra mi, y solo escuchar como mis genitales golpeaban duro su cuerpo.
Las uñas de Natsu se clavaron en mi espalda, cuando la penetración se había vuelto más ruda. La niña se rompía a cada movimiento, se volvía más pequeña. Y yo, como todas las veces, no podía creer que esa hermosura tan inocente y pequeña no solo de cuerpo, sino de edad, estuviera conmigo y me diera tan placer.
Grito y gimió fuerte, quería que acabara. Pero que acabar como se debía. Doblemente.
Así que deje de abrazarla para acomodarla bien en ese sillón.
Y mientras seguía metiendola, mientras me la seguía culiando como si no hubiera un mañana, volví a meter mis dedos en su vagina, con fuerza,con la misma rapidez que las embestidas. Cuando me movía dentro de ella, los dejé adentro y los movía abriéndolos.
Su pecho se inflaba con cada suspiro. Y con los ojos cerrados, gemía casi gritando.
Natsu exhaló fuerte y sentí como su cuerpo se desplomaba al punto del desmayo.
Yo seguí un poco más, un par de embestidas más, hasta que mi verga explotó dentro de ella.
Me tiré sobre su cuerpo y sentí el calor de su pecho. - joder niña... No puedes ser tan caliente. - susurré .
Sabía que esas palabras le daban vergüenza y solo la oi reír satisfecha.
Pase mis manos por detrás de su espalda y volví a abrazarla. - te amo. Amo todo de ti.
-¿Todo?
-Todo. Tu risa, tu cara, tu cuerpo. Amo poder hacerte estas cosas, hacerte acabar, hacerte gritar. Te amo Natsu...
-Takanobu, también te amo.
Pase mi nariz por sus senos, sintiéndome satisfecho en todas las formas - lo sé nena. Ahora, creo que deberías bañarte. Te llevaré a casa.
-¿A casa ?
-Si. Tú madre, llamo antes de que llegarás. Dijo que venías en camino. Y que me invitaba a cenar.
Natsu palideció ante aquellas palabras. No pude evitar sonreír - tranquila cielo. Yo hablaré por ti, lo entenderá.
-Ella dice, que estás en edad de casarte.
-Tiene toda la razón.
-¿En serio?
-Si. Pero no quiero casarme - susurré esperando ver la reacción de su rostro.
-¿No?
-No. Aún eres muy joven para eso. Cuando tengas edad nos casaremos.
-¿Eh?
-Que si a tu madre le preocupa que estoy en edad de casarme , le diré que lo haré cuando llegues a tus 18.
Me levanté del sillón y acomode mi pantalón, mirando en el deplorable estado en el que había dejado su zona baja. - eres mía Natsu. Y yo voy a ser quien te despose - la alce despacio en mis brazos y se quejó un poco, quedaría adolorida - ahora a bañarnos , así vas presentable a tu casa.
-Nobu-san... Mejor será no lavarme el pelo.
Sonreí ante eso - claro mi amor. Cómo gustes.
Beso miejilla de repente y la Natsu asustadiza había desaparecido - también quiero casarme contigo.
-Me parece muy buena elección.
...
