-¿Quién eres y por qué me sigues?- Pregunté con un susurro. Él miró hacia los lados para ver si lo estaban escuchando otras personas.
-Soy Matt, y te tengo que contar una historia. No soy un psicópata ni nada de eso-. Negó con la cabeza inmediatamente dejando caer algunas gotas de agua. Me di cuenta de que se había sacado su abrigo de cuero y ahora tenia un chaleco color gris con una camisa a cuadros debajo. Se veía hermoso, parecía el "David" de Miguel Angel.
-Pretendes que te crea…-. La chica llegó con el vaso de agua y lo dejó encima de la mesa.
-¿Desea algo más?-. Preguntó la chica amablemente. Hace un rato me había dicho que me fuera a mi casa y ahora me estaba diciendo que si deseaba algo mas. Esto realmente era confuso.
-Uhm, no gracias-. Le sonreí de la mejor manera y cuando se dio la vuelta mi rostro lleno de preguntas miró a Matt-. ¿Qué le pasó a ella? Hace un rato me dijo que me fuera a casa y ahora me ofrece algo más…-. Sacudí mi cabeza por la confusión y tomé una pastilla. Me la tragué con facilidad gracias al agua.
-Pretendo que me creas, porque lamentablemente es verdad…-. Matt habló como si se hubiera quedado retrasado en la conversación.
-Eh, pero ya hablamos sobre eso. Y no te creeré de todas formas porque no te conozco y no necesito conocerte-. Contesté rápidamente. Tenía mi mano descansando encima de la mesa y él la tocó. Su mano mandó ondas de electricidad a todo mi cuerpo, a demás de estar helada, probablemente por la lluvia.
-Por favor, Caitlin-. Me sobresalté al escuchar mi nombre. Mi nombre no era nada en especial, pero el lo hacía especial-. Simplemente es cuestión de creer…-. De repente sentí una vocecita en mi mente que decía "Créele, es cierto lo que dice, acompáñalo para que te cuente la historia" y repetía aquello miles de veces. Saqué mi mano de el lugar y comencé a pensar en otras cosas. En mis estudios, en mis amigos… Y ya dejé de sentir la vocecita. Pero tenía algo de remordimiento y miré a Matt. Su mirada estaba triste con la mirada baja.
-Hey… uhm, esta lloviendo. Y ¿qué historia me contarás?-. Le pregunté llena de curiosidad.
-Sobre tu descendencia, tu linaje. De donde vienes prácticamente-. Lo miré atónita. Comencé a tomar mi paraguas y ponerme de pie.
-Estas loco, ¿te lo he dicho? Me temo que no, bueno ahora lo sabes-. Me dirigí hacia la puerta y sonó la campanilla para salir al exterior. Una vez fuera estaba Matt al lado mío. Me sobresalté y abrí el paraguas ya que seguía lloviendo. Él ya tenía puesto su abrigo. Caminé lo más rápido que pude y el me agarró el brazo con mucha fuerza para contraerme a su cuerpo. Estaba muy cerca del mío y nuestras caras a pocos centímetros.
-Si no me acompañas a las buenas, me acompañaras a las malas-. Saqué mi brazo con fuerza.
-Te odio. Y no iré de ninguna manera. Ni lo pienses-. Comencé a correr a mucha velocidad pero el me seguía con mucha facilidad, le tiré el paraguas para poder tomar ventaja pero solo sirvió para hacerlo enojar y que corriera a mi tan rápido que ni siquiera tuve tiempo de respirar cuando ya estaba en su hombro y protestando para que me bajara.
-Hey, no! ¿Qué haces? Déjame! Suéltame!-. Le pegué en la espalda pero nada sirvió. Seguía llevándome a un callejón oscuro-. Oh no!, yo creí en ti, Matt. No me matarás-. Comencé a sollozar, no sabía que hacer. Dejé de protestar y me quedé quieta.
-¿Te cansaste?-. Preguntó Matt entrando al callejón.
-No me canse, es que sé que me matarás entonces… ya no queda nada más que hacer-. Susurre la última frase. Matt se quedó de pie y me bajó.
