Capitulo 2

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Aclaraciones: Inuyasha y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi..

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Conociendo el Castillo del Oeste

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La niña humana se puso feliz, cuando Sakura le contó que el amo del castillo no sólo había permitido que se quedara con ella esa noche, sino que a partir de ese día dormiría en la habitación de al lado y que podría salir bajo su supervisión por todo el castillo.

La abrazó, mientras esbozaba una hermosa sonrisa — Gracias señora Sakura.

— ¿Señora? — La youkai enarcó una ceja — Dime sólo Sakura.

La niña la miró por un momento, contemplando la posibilidad de lo que se le había pedido — Está bien, Sakura — Sonrió.

— Así está mejor, bueno voy a arreglar la habitación que ocuparé, ¿la quieres ver — La niña asintió. Sakura entró a su nueva habitación y la juzgó con ojo crítico — No está mal, ¿qué opinas Rin?

— Es muy bonita y cómoda, es casi del tamaño de la cabaña de mis padres — Esto último lo dijo en un susurro.

La youkai vio la tristeza reflejada en el rostro infantil e intentó animarla — Y eso que no has visto la habitación del amo, te irías de espaldas — Rió.

La niña la miró sorprendida — ¿Enserio? — Abrió desmesuradamente sus ojos y se cubrió la boca con la mano.

— Sí, es como del tamaño de cuatro de estas habitaciones juntas.

La niña ahogó un oooohh de sorpresa — Desearía poder verla algún día.

— Eso no será posible mi niña — Le acarició el cabello.

Rin asintió — Lo entiendo.

— Bueno ya es tarde, vamos a dormir jovencita.

Aquella noche durmieron en la habitación de la niña, ante la atenta vigilancia de los guardias, que Sesshomaru había ordenado cuidaran su puerta.

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Al día siguiente, la niña salió de la habitación de la mano de Sakura de más esta decir, que todas las miradas de los sirvientes del castillo se posaron sobre ella.

Rin apretó la mano de la mayor, se sentía muy asustada.

— Tranquila — Le susurró — El amo dio la orden de que nadie podía lastimarte o él se encargaría de matarlos.

Rin dio un respingo — ¿En serio dijo eso?

— Así es — Aseguró.

— No lo entiendo, él iba a matarme y luego me trajo aquí.

— El amo es así. No entendemos muchas de sus decisiones, pero tampoco nos atrevemos a cuestionarlas.

Rin solo asintió. Podía entender perfectamente a que se refería Sakura — Y ¿A dónde vamos?

— Te mostraré algunos de los lugares del castillo, la cocina donde pasaremos gran parte del día, los jardines…

— ¿Jardines? — Sus pequeños ojos brillaron.

— Veo que te gustan las flores, ¿eh?.

— Sí, así es.

— Entonces, te llevare allí primero.

— Sí, por favor —Se emocionó la pequeña.

— Entonces no se diga más, iremos a los jardines del ala sur este y oeste, el norte está prohibido porque es el jardín privado de Lord Sesshomaru.

Rin asintió enérgicamente.

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Pronto llegaron al jardín sur, Sakura contemplaba con ternura a la niña que reía y corría entre las flores. Muy cerca de allí, las contemplaba un pequeño de ojos azules y cabello chocolate. Seguía con la mirada cada movimiento de la niña.

— ¿Por qué no te acercas Kazuo? — Le preguntó Sakura.

El niño dio un respingo asustado, por haber sido descubierto por la youkai. Sakura lo miró con curiosidad, en espera de una reacción por parte del pequeño.

Tímidamente salió de entre los arbustos que lo mantenían oculto — Pensé que no notarías mi presencia.

— Soy una Youkai, no puedes engañar a mi olfato, pero ven, acércate.

Kazuo miró a todos lados — Pero si el amo se entera, me mataría y seguro echaría a mi mamá del castillo.

—Descuida, mientras yo esté presente no hará tal cosa, porque sabe que yo estaré cuidándola — Hizo un ademán, para señalar a Rin con la cabeza.

Kazuo sonrió — Gracias Sakura, pero te aseguro que yo no quiero hacerle daño.

— Lo sé — Dijo guiñándole un ojo — Rin, mi niña, ven aquí.

La nombrada obedeció — Dime Sakura.

— Quiero que conozcas a Kazuo — El niño youkai le hizo una pequeña reverencia — Él es el hijo de Nozomi, una de las cocineras del castillo.

— Mucho gusto en conocerte Kazuo, yo soy Rin — Le sonrió, provocando un leve sonrojo en el infante.

— Igualmente Rin.

— Y ¿Cuántos años tienes Kazuo?, yo tengo 7.

— 10, tengo 10.

— Con razón eres tan alto — Sonrió — ¿Te gustaría jugar?

Kazuo miró a Sakura, pidiendo su aprobación — Pueden ir.

Los niños se apresuraron a salir corriendo por todo el jardín, pronto las risas inundaron todo el lugar, estas llegaron a los finos oídos del amo del castillo, quien se encontraba en la cámara de guerra con Jaken.

El Inuyoukai hizo una mueca de desagrado, al escucharlos reír.

— Amo, ¿Sucede algo? — Se atrevió a preguntar Jaken.

Sesshomaru lo asesinó con la mirada. Jaken solo atinó a encogerse en su asiento — Busca a una bruja o sacerdotisa, que pueda romper ese hechizo — Gruñó.

— Sí amo, como usted ordene, ya mismo lo hago.

— Llévate a Ah-Un.

— Sí amo — Le hizo una marcada reverencia y se marchó.

Sesshomaru salió con paso elegante hacia el jardín del ala sur, donde sabía que provenían las risas y el olor de Rin y Kazuo.

Su ira era evidente, todos los sirvientes que se cruzaban en su camino salían en dirección opuesta, para evitar caer presos de su mal humor.

Sakura sintió su presencia y su aura asesina y suspiró para tranquilizarse y darle una buena explicación, del porqué de las ruidosas carcajadas infantiles — Buenos días amo — Le hizo una marcada reverencia. Sesshomaru, sólo la miró con evidente molestia — Amo, usted me dio permiso para que ella saliera de la habitación.

Sesshomaru entrecerró los ojos y Sakura sintió su fin cerca — Pero no de que se acercara a los sirvientes — El tono tan grave que usó, hizo que a Sakura se le helara la sangre.

— Perdón amo, pero es solo un niño y yo no los he dejado sólos ni un momento, por favor amo, Kazuo no la lastimará, sólo quiere jugar con ella.

Sesshomaru volvió a su acostumbrado rostro estoico — Sabes muy bien las consecuencias, si le ocurre algo.

-Sí amo.

— Bien — Se dio la vuelta y caminó hacia uno de los pasillos, que rodeaba el jardín.

— Le agradezco que confíe en mí, Lord Sesshomaru — Él sólo la miró por encima del hombro y se marchó. Cuando lo vio perderse en los pasillos, Sakura pudo respirar con normalidad.

Kazuo, se había quedado paralizado por el miedo, al ver como el Lord del oeste se acercaba.

— Kazuo, Kazuo, ¿Estas bien? — Lo interrogó una preocupada Rin.

— ¿Eh?, sí Rin, es sólo que el amo se veía muy enojado.

— ¿Enojado?, oh debe ser por mi culpa — Bajó la cabeza apenada.

— No te preocupes por eso, el amo es así — El niño sonrió para tranquilizarla.

— Kazuo tiene razón Rin, tú no tienes la culpa de nada — Acarició el cabello de la niña — Oh Rin, pero que descuidada soy, debes tener mucha hambre.

La niña sonrió — Estaba tan concentrada jugando, que había olvidado ese detalle.

— Vamos a la cocina — La tomó de la mano — ¿Nos acompañas Kazuo?

El niño lo meditó un momento — Claro.

— Pues démonos prisa.

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Los tres caminaron hacia la cocina.

Había varios youkais en el interior de la amplia cocina, moviéndose de un lugar a otro preparando el desayuno.

— Buenos días — Saludó la mayor.

Los murmullos cesaron y todos posaron sus ojos en Sakura y sus dos acompañantes, en especial en la niña, a la que miraban con desagrado.

— Hola Sakura — Nozomi, fue la primera en saludarla, se acercó hasta ella — Kazuo — Miró seriamente al niño — ¿Dónde estabas?

— No lo regañes Nozomi, estaba conmigo y con Rin.

La youkai dirigió su mirada hasta la pequeña, que se escondió tras Sakura por temor.

— Ya veo, y ¿El amo no se enojará?

— No, me dio permiso de sacarla de la habitación y también de permitirle a Kazuo ser su amigo. Claro si tú estás de acuerdo — Se apresuró a agregar.

— Si el amo lo permitió, no tengo problemas — Sakura y Kazuo sonrieron. Nozomi se acercó a Rin — Hola, ¿cómo te llamas?

Rin salió de su escondite — Soy Rin.

— Eres muy linda — Le acarició la mejilla, a lo cual Rin sonrió.

— Nosotros tres, no tenemos problemas con los humanos, sólo que este par no se atreve a reconocerlo abiertamente por temor — Le contó Sakura.

— Ya veo — Susurró Rin. Nozomi y Kazuo asintieron.

— Bueno a lo que vinimos, a desayunar.

Nozomi los guió hasta una mesita apartada y les sirvió el desayuno. Rin comía con mucha prisa.

— Cálmate niña, que nadie te va a quitar la comida — Sakura rió.

— Perdón — La morena se sonrojó — Es que en serio tengo mucha hambre.

— Ya lo veo — Volvió a reír — Pero eso está muy bien, porque tienes que crecer.

— Oye Sakura, y ¿A que te dedicas exactamente?

— Bueno, soy la encargada de ordenar el comedor y servirle los alimentos al amo y a Jaken.

— ¿Jaken?, ¿es el youkai verde?

— Ese mismo, se cree indispensable, sólo porque el amo le otorga ciertos privilegios — Roló los ojos — Pero la verdad es un inútil, no sé porque el amo lo tiene como lacayo — Bufó — Bien, ¿Ya terminaste?

— Sí.

— Entonces acompáñame al comedor.

— Pe.. pero y ¿El amo? — Balbuceó asustada.

— Tranquila, él aún no ha llegado.

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Rin se levantó rápidamente para seguir a Sakura, por la amplia estancia, a unas enormes puertas que la youkai abrió con gran facilidad. Entraron a un enorme salón, el cual maravilló a Rin. En el centro de la estancia, había una gran mesa con varios cojines como asientos. La morena contempló como Sakura arreglaba todo con destreza. Las puertas se abrieron de golpe, para dar paso al amo del castillo.

— Buenos días amo — Saludó como de costumbre. Él sólo hizo un pequeño asentimiento con la cabeza y le dedicó una severa mirada a la niña, que tembló de miedo y se escondió detrás de Sakura. Sesshomaru avanzó hasta su lugar en la mesa — Rin, espérame en la cocina — Le susurró la mayor.

— Tú — Sesshomaru, señaló a Rin — Espera en la puerta, Sakura acércate. Ambas obedecieron rápidamente — No la pierdas de vista ni por un momento — Le habló severo a la youkai.

— Disculpe amo, es que pensé que le molestaría que estuviese aquí, cuando le sirvo sus alimentos.

— Haz lo que te ordeno — Demandó con su tono grave de voz.

— Así lo hare amo — Le reverenció — Vamos a la cocina Rin.

La niña siguió a la mayor, aún algo temerosa, por la intensa mirada que le había dedicado Sesshomaru.

— No te separes mucho de mi Rin — La miró por el rabillo del ojo.

— No lo haré — Aseguró.

Sakura, llevó al comedor los alimentos del Inuyoukai y le pidió a Rin que la esperara en una esquina de la estancia. Luego de terminada su labor, regresaron a la cocina.

— Bueno, ya terminamos aquí Rin, volveremos a la hora del almuerzo. ¿Te gustaría conocer los otros jardines?

La niña asintió — ¿Puedo invitar a Kazuo?

— Desde luego.

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— Mira Rin, este es el jardín del ala este.

— Es hermoso Kazuo — Rin, se quedó atenta, escuchando el sonido de metales golpeándose entre sí.

— ¿Qué es eso? — Señaló el lugar donde provenía el sonido.

— Es el patio de entrenamiento de los soldados, ¿Lo quieres conocer? — Inquirió el niño.

Ella negó apresuradamente — Le temo a las armas y a las guerras — Recordó tristemente, como había muerto su familia.

— Lo siento no lo sabía — Kazuo, hizo una mueca de tristeza.

— No te preocupes, vamos a seguir jugando — El niño asintió — Oye Kazuo, y ¿Qué clase de youkai eres tú?

— Soy un youkai león, al igual que Sakura.

— Ooh, debe ser muy divertido ser un youkai — Lo miró emocionada.

— ¿Divertido? — El niño la observó confundido.

— Sí, tienes mucha fuerza, velocidad, vives un montón de años, en fin muchas cosas que los humanos no podemos ni soñar.

— Sí, creo que tienes razón Rin — Rió.

— Oye y ¿Tienes hermanos?

— No, sólo somos mi mamá y yo. No tengo hermanos y mi papá murió hace unos años, en una batalla. Él era soldado del ejército del amo.

— Discúlpame no debí preguntar — Agachó la cabeza apenada.

— Tranquila Rin, no tienes por qué disculparte. Eso paso hace tiempo y tú ¿Tienes familia? — Kazuo, vio como la mirada de la niña se cristalizaba y luchaba, por no dejar escapar sus lágrimas. Se arrepintió enseguida de haber sido tan imprudente.

— Mis papás y mi hermano, fueron asesinados por unos youkais, supongo que soldados del amo.

— No lo entiendo Rin, entonces ¿El amo te trajo aquí, porque asesino a tu familia?

— No lo sé — Limpió algunas lágrimas, que corrían por sus mejillas — No sé porque me perdonó la vida, pero tampoco me atrevo a preguntarle nada.

Kazuo asintió — Te entiendo, bueno, pero ya no hablemos de cosas tristes y háblame sobre las cosas que te agradan.

La niña asintió más animada y así, se la pasaron horas contándose sobre sus gustos.

— Rin, se hace tarde, vámonos — La niña se levantó apresuradamente del pasto y comenzó a correr en dirección a Sakura, pero tropezó y no pudo evitar caer y hacerse un corte algo profundo en una de sus rodillas.

Sakura, corrió hasta ella y la tomo en brazos para evaluar el daño — Tranquila Rin, fue una pequeña cortada, ya mismo te curo — Colocó una mano sobre la rodilla lastimada y la niña pudo ver, como la mano de la youkai resplandecía y en cuestión de segundos su herida había desaparecido, sin dejar ninguna cicatriz.

— Eres asombrosa Sakura, gracias — Le dio un pequeño beso en la mejilla.

— De nada mi niña — Sonrió.

La colocó en el piso para dirigirse al ala sur, cuando frente a ellas se apareció la imponente figura del Inuyoukai, mirando con especial desagrado a Sakura. Rin, tuvo el impulso de salir corriendo, pero la mayor apretó fuerte el agarre en su mano.

— Buenas tardes amo.

— Huele a su sangre — Sesshomaru, había sentido un ligero ardor en su rodilla derecha, pero no le presto atención, hasta que olió la sangre de la humana.

— Se tropezó mientras corría, lastimándose la rodilla, pero no ha sido nada ya la curé — Levantó un poco el kimono de la niña, para que Sesshomaru se cerciorara de que la herida había desaparecido.

El Daiyoukai se pudo dar cuenta de que el olor a sangre que aún se percibía, era de la mancha que quedaba en su kimono del líquido carmesí. Satisfecho con el escrutinio, se dio la vuelta para marcharse.

— Amo, ¿Puede darme permiso para ir a la aldea a comprar algunos kimonos para Rin?, es que sólo tiene este y se ha roto con la caída.

— Te dejé bien claro, que no te podías separar de ella.

— Entonces, podría llevarla conmigo — Sugirió.

— No, ella no va a salir del castillo — Habló severo — Enviaré a alguien a traerle algunos.

— Gracias amo.

Rin, se quedó mirando la espalda de aquel ser tan hermoso, como extraño, mientras se perdía por el pasillo. No entendía porqué la mantenía encerrada en ese castillo y la protegía, como si le importase, pero la seguía tratando peor que a una basura.

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Hola, muchas gracias a las hermosas que dejaron sus comentarios y a todos los que leen esta historia. Creo que este capi es un poco simple, pero quería enfocarlo en Rin y Kazuo, pero tranquilas que en el próximo sí habrá SessRin con lemon incluido juju. por fis sigan leyendo, dejen sus comentarios y hasta el proximo capi.

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Besitos :)