Holii!, gracias por dejar reviews, me inspiré así que continuo con ésto

Intenté arreglar la actitud de Kik, me había quedado un poco miedocín, el debe ser como el lider de la manda, thunder thunder, thunder, thunder Cats! ya pues

Les dejo el fic, intento seguir haciéndolo divertido.


WHO LET THE DOGS OUT! whoof whoof whoof!

Una vez que llegaron al Hospital, se decidió que Spock haría las preguntas, después de todo siempre intentaba decir las cosas con claridad. Lo que no esperaban fue ver al doctor que los atendió exclamando con felicidad.

— ¡Pero miren quiénes volvieron, los recién casados! ¿En qué puedo ayudarles Señores Kirk?—

Fue que Spock entró en pánico.

—Le pido que por favor no me llame así...—Spock dijo de la manera más tranquila que pudo, había fruncido el ceño, algo que tenía en común con McCoy. Kirk rodeó con su brazo al azabache en forma de abrazo, Spock no tuvo más que suspirar.

—¡Hey, Doctor! Sólo venimos porque tenemos dudas, ayer vinimos... ¿por qué?— preguntó con curiosidad Jim aún sin soltar a Spock.

—Oh, venían muy alegres hablando sobre la boda de ambos, su pequeña amiga no paraba de cantar canciones de Frank Sinatra y vaya que cantaba mal pero con sentimiento, por último mi compañero médico intentaba ponerle los tenis a la mujer— Dijo con naturalidad el doctor, mientras atendía a un cliente que estaba semi desnudo frente a ellos.

—¿Podría recordar a nuestro acompañante Scott?— preguntó de forma insistente Spock.

—No... Sólo eran ustedes cuatro, ¿servirá si les digo que estaban muy amorosos?—Los cuatro intentaban no prestar atención al paciente, pero por Dios, era un tanto asqueroso. Sin ofender.

—¿A qué se refiere?— preguntó Bones.

—Los Señores Kirk se mantenían acariciándose, mientras usted y la pequeña mujer se hacían cumplidos de cualquier cosa— Después de subirle la ropa interior de nuevo al paciente, el doctor se volteó hacia los cuatro presentes que tenían cara de casi vomitar, y agregó —Les hice un chequeo, y ustedes estaban básicamente drogados con Rohypnol. Ahora si me permiten debo hacerle un exámen de próstata al caballero presente. ¿Quieren una demostración?

—¡NO!— se adelantaron los cuatro al unísono. Agradecieron al doctor y salieron de ahí. Hasta para Bones fue extraño todo eso.

Al subir al coche patrulla no tenían ni idea a dónde ir, lo que el doctor les dijo hizo que surgieran más dudas, ¿porqué se drogarían con Rohypnol?

—¿Podemos ir a un Seven Eleven*?... por favoooor, además quiero hacer pipí— rogaba Kenan. Ahora era Spock el que acompañaba a Jim en el asiento de copiloto, dejando a Bones solo con Kenan atrás. Los tres hombres se dirigieron miradas. No tenían nada que hacer.

—De acuerdo— terminó Kirk, al cambiar la luz del semáforo a verde giró para llegar al Seven Eleven, tenía una gasolinera, y ahora que lo notaba el coche patrulla ya casi no tenía gasolina. Agradeció tener a Kenan con ellos. Cuando todos abandonaron el coche, -menos Jim, el pondría gasolina-, notó que el único que se quedó con él fue Spock —¿No quieres comprar algo de comer?—

El azabache negó con la cabeza — Decidí quedarme a vigilar— dijo de forma simple.

—¿Vigilar? Crees que huiría con el estúpido coche patrulla, eh. Oh sólo querías dejar a Bones y a Kenan solos, gran plan, me agrada— Dijo un tanto divertido, había bastante distancia entre Spock y Jim, el rubio se acercó a Spock de forma felina y agraciada, poniendo a éste un tanto nervioso pero sin alejarse realmente.

El ruido de ventanas rompiéndose los interrumpió, voltearon hacia la tienda para ver que sucedía. Oh demonios. Vieron como Bones salía de ese lugar con Kenan en brazos, la mujer traía una bolsa llena de comida chatarra.

Eso era lo de menos, una camioneta negra y con vidrios polarizados llegaba haciendo las llantas sonar, y con hombres de lentes oscuros disparando a cualquier lado. Jim subió al coche, seguido de las otras tres personas y arrancó, olvidó por completo quitar la manguera de la gasolina desprendiéndola accidentalmente.

—¡¿Maldición Jim, ésta porquería no puede ir más rápido?!— cuestionó Bones, tomando de la cadera a Kenan para que no se asomara por la ventana.

—¡Lo haría, sí ésta porquería tuviera más velocidad! ¡Coño! ¡es un coche patrulla y no da más!— gritoneaba Jim, su tono demostraba más miedo que molestia, estaba aferrado al volante.

Los hombres de la camioneta negra se emparejaron a la velocidad del coche patrulla, quedando a la izquierda de Jim, el que iba de copiloto asomó más su cabeza —¡Entréguenos a Sulu!— La situación no se podría tornar más extraña.

—¡No sabemos quién es Sulu!— gritó Jim.

El copiloto subió la ventana, y vieron como la camioneta desaceleraba hasta quedar detrás de ellos pero muy cerca. Con un movimiento de la camioneta provocó que Jim perdiera el control yendo directo a un poste, por suerte no se dañó más que el frente del coche. Voltearon a ver dónde se encontraba la camioneta, pero no había rastros.

Aun respirando hondo se atrevieron a salir del coche.

—¡¿Alguien sabe quién es Sulu?!— preguntó Kirk.

—No Jim, nadie sabe...— Bones se masajeó el entrecejo un tanto frustrado.

—El coche está jodidote— dijo Kenan con tristeza fingida mientras tocaba la parte chocada —estaba perronsote. Estaba...— el médico rodó los ojos, el coche ni siquiera era suyo.

Spock pensaba en ir al teléfono público al final de la calle, emprendió la caminata. Y Jim supo perfectamente lo que haría, con paso veloz tomó la muñeca de Spock, al menos eso pensó, había tomado su mano. El de piel blanca miró las manos en pleno contacto y después ambos se miraron a los ojos con un notorio sonrojo, Kirk fue el que rompió esa ligera unión y se aclaró la garganta —Por favor no le digas a Uhura, no tiene porqué saberlo...— pronunció el rubio de forma entre suplicante y sensual.

Spock se quedó con sensual, y volvió con los demás -Bones y Kenan-.

—Ahora caminaremos hasta algún lugar donde nos presten un automóvil ¡No sé! lo que sea— sugirió de alguna forma Bones. La mujer entre ellos se dispuso a caminar al lado del médico. El sonido de una patrulla hizo que todos voltearan —¡Ahora qué!— se quejó McCoy.

La patrulla se detuvo frente a ellos, dos policías bajaron, y los cuatro por instinto levantaron las manos, ahora sí estamos jodidos. —¡Al suelo! ¡Dije al suelo!—

—¡Pero no hemos hecho nada!— se defendió el rubio, recibiendo un golpe con el arma de uno de los policías.

Spock se molestó ante esa acción e intentó defender a Kirk — ¡Eso es maltrato!— y recibió golpe similar para él.

—¡Maldición! No somos culpables de nada ¡sólo suéltenos! — Bones fue el único en forcejear. ¿Dónde estaba Kenan? frente a ellos viendo todo, se notaba que ella no estaba involucrada en lo que sea que hayan hecho los hombres. El médico se ganó una descarga especial para él.

—Y usted también acompáñenos. No solemos golpear mujeres— dijo uno de los oficiales en forma neutral. La mujer asintió y entraron al coche de una forma algo apretujada, iban demasiados en la parte trasera.

Kirk terminó en las piernas de Spock, para dejar en medio a Kenan y a un Bones adormilado por el electroshock recostado en sus piernas. Al llegar a la estación el médico estaba repuesto, y Kirk no dejaba de sonreírse a Spock.

—Tenemos su Mercedes, pero su juicio empieza en dos días— le dijo una mujer morena anotando cosas en un papel, lo arrancó de la pequeña libreta y la extendió a Kenan.

—Pero tenemos una boda mañana— interrumpió Spock con poca cortesía, muy raro en él. La oficial le dirigió una mirada de no me interesan sus asuntos personales.

Uno de los oficiales que básicamente los atacó volvió con el grupo — Aunque hay una alternativa— los cuatro se miraron —tendremos una demostración de defensa personal, y ustedes serán los volutarios— sonaba más a fuerza que a opción.

Y ahí estaban, los cuatro frente a un grupo de niños — Éstos cuatro les mostraran movimientos de defensa personal, yo atacaré al carabonita — sin darle tiempo de reaccionar, Kirk recibió otro golpe por parte de ese oficial, un simple puñetazo al estomago, pero vaya que duelen.

—Maldición...—dijo Jim de forma apenas audible.

—¿Observaron? Él rubiecito debió estar preparado mucho antes de que yo terminara de hablar. ¿Alguien quiere venir a dar golpes? — el oficial ofreció de manera alegre. Se vieron muchas manos al aire, entonces señaló a un niño.

El niño era casi del tamaño de Kenan, con el cabello largo y de complexión algo robusta, caminó hasta ponerse frente a Bones, éste le dirigió una de sus peores miradas. El niño levantó su pie para golpear la entre pierna del médico, tirándolo al instante. El oficial no hacia más que reírse y aplaudir. Después señaló a una niña, Spock pensó que se salvaría.

Hasta que la niña levantó su pierna y le dio un pisotón.

Spock arqueó su espalda del dolor. Y más carcajadas se escuchaban. Por último el oficial decidió ser el voluntario, y se puso frente a Kenan — Tranquila no te haré daño—

La mujer frunció el ceño, se alejó un poco del oficial y extendió sus brazos para hacer lo que parecía una voltereta sólo que al estar totalmente parada de manos tomó entre sus pies el cuello del oficial, jalándolo hacia enfrente para tirarlo. Kenan se levantó como si nada y se arregló la camisa.

—Sabes que no se deben golpear a los policías— le susurró Spock.

—Que más da— respondió Kenan también en susurro. Se cruzó de brazos y se puso frente al oficial.

Éste la miró con miedo y rápidamente se paro para calmar las risas de los niños—Bien, bien, ésto es todo por ahora—

El oficial aun vigilando a Kenan condujo al grupo donde tenían el Mercedes. Spock era el más feliz y el primero en entrar, pero dejando a Jim en el lado del piloto.

—Spock, opciones—dijo Jim.

—Despertamos sin recordar nada, hasta el momento sabemos que fuimos drogados con medicamento, somos esposos, robamos un coche patrulla, aún no hay señales de Scott. Y lo más probable es que Nyota nos asesine. De forma metafórica— respondió Spock intentando recordar un poco más.

McCoy se acercó a los otros hombres—Maldición, Jim. Ésta si que ha sido una de tus peores ideas— la mujer se veía distante.

You keep the secret to soon, you cry for the moon... Shine on you crazy diamond— Kenan tarareaba como intentando despejarse un poco.

Pum pum.

Se escuchó. La mujer volteo hacia los hombres que aún discutían y al parecer no prestaban atención a lo demás. Creyó que era su imaginación pero claramente escuchó una voz en la parte de atrás. —Chicos... hombres, compas, amigos...— decía Kenan bajito —¡JIM PARA EL AUTO!— gritó por último.

Asustándo a Jim que giró estrepitosamente, de manera oportuna entraron en un campo vacío, todos miraron a Kenan, que sólo bajó del carro, los demás la siguieron. —Escuché sonidos, ¡podría ser Scott!—

Jim se apresuró a abrir el maletero, pero ocurrió lo menos pensado, un hombre asiático salió literalmente volando hacia Jim y comenzó a golpearlo con un sable de luz de juguete, con el dolor de uno real, maldijo el rubio para sus adentros.

Estando Jim tirado boca arriba y el asiático sobre él, Spock decidió ayudar a su 'esposo', quitándole de encima al hombre desnudo — ¡Pagarán! — gritó, pero poco a poco calmándose.

—¡¿Quién demonios eres tú?! — cuestionó molesto Bones.

—¡Sulu! ¿quién más? Además yo debería preguntarles qué hago ahí— el hombre se paró frente a ellos desnudo. Bones tapó con su mano los ojos de Kenan, mientras que Kirk se reponía.

—¡¿Era necesario atacarme?!—

—¡No! —Sulu río muy fuerte — Pero fue divertido—

James decidió entonces no debatir más sobre eso —¿Dónde está Scotty?

—¿Me crees cara de sabelotodo? ¡No lo sé, primor! — respondió Sulu restándole importancia a todo.

Y entonces la camioneta negra polarizada volvió, derrapando como si fuera un comercial de Ford, uno de los hombres que bajó no se veía rudo como los otros, tenía el cabello castaño claro y la piel muy blanca. Le extendió una cobija a Sulu—¡Pavel! Que bueno verte — tomó de la cabeza al joven y lo besó de una forma apasionada. Dejando al chico muy sonrojado — Nos vemos, perras— y fue que Sulu se despidió.

Los cuatro sólo observaron la camioneta irse.

—Qué mierda...— farfulló McCoy. El médico miró por un momento a Kenan que se veía preocupada, respiraba de manera irregular.

—Yo... tengo que decirles algo— dijo por fin la mujer. Los tres miraron a Kenan —¿Recuerdan que cuando llegamos al Hotel, bebimos un poco antes de la superdupermega party?—

—Kenan... ¿Qué hiciste?— Spock conoce tan bien a Kenan como para imaginarse lo que había hecho.

—Fuí la que echó droga a los tragos, ¡No quería que pasara ésto!— gritó la mujer de forma sincera.

Spock se iba a acercar a su prima para abrazarla, de no ser porque Bones se había adelantado, el médico apoyó su brazo sobre los hombros de Kenan —Tranquila...— le dijo.

Mientras un Jim y Spock con cara de estupefactos miraban la escena — ¿De dónde sacaste el Rohypnol?— decidió preguntar el rubio.

—No sabía que era esa porquería médica, yo quería ponerles opio, haría que disfrutáramos más high todo— su tono tenía tintes de arrepentimiento.

Todos suspiran. Y deciden entonces volver a la suite del Hotel.


Seven Eleven: Como una tiendita de la esquina, común en los Estados Unidos Americanos.

como habrán notado Kenan es la idiota, osease Alan, Jim es como Phil, McCoy es Stu, y Spock... es Spock.

¿Han visto los Pingüinos de Madagascar? Para los que si, Skips dice: Kowalski, opciones.

y Jim dijo: Spock, opciones. entienden?!HAHAHAH, necesito amigos:c
no pues, me puse a escuchar acá música Jazz... en parte ayudó a la escritura..

Okey ya, ésto lo uso como un diario personal:C

Saludotess.