Advertencias: Au y OoC. Tocaré algunos… puntos realistas que tal vez disguste a alguno. Pido perdón de antemano por ello.
Quisiera además aclarar que este es un pequeño diario que eh decidido compartir con ustedes, claro que todo quedara bajo el punto de vista de Sakura Haruno. Ha pasado un año desde que escribí el prologo, y descuiden, actualizare seguidamente, aunque considerando que mi vida es realmente aburrida tendré que pedirles un poco de paciencia.
.
.
Capítulo I: Por más extraño que parezca
.
.
Desde que tengo uso de razón eh vivido en un vecindario algo pequeño y tranquilo, apartado del resto del mundo por así decirlo de alguna manera. Absolutamente todos se conocían en aquel lugar, muchas personas eran familia pero aun así ni se dirigían la palabra… era, a decir verdad, un tanto extraño. Fuera de la cotidianidad de la vida, los enfrasques de las personas en el cotilleo local eran increíblemente fuertes y abundantes… podría decirse que era uno de los defectos del mundo, así que consideraba aquello como normal.
Los años avanzaban cruelmente, yo me encontraba en pleno apogeo de mi juventud con apenas quince primaveras… supuestamente la época más hermosa y mágica de un adolescente. No me malinterpreten, adoro y amo mi vida con todas mis fuerzas: mi familia es fantástica… simplemente perfecta, mi rendimiento académico podría decirse que es bueno, y mi día a día era monótono… y si, lo admito: esa monotonía hacia las cosas un poco aburridas.
Mis relaciones sentimentales, o amorosas para ser más exacta, eran nulas hasta el momento, tanto que aun poseía unos labios virginales que aguardaban por la llegada de algún chico que los tocase por primera vez.
Mi descripción del chico perfecto estaba algo lejos de ser parecida a la de un príncipe azul sacado de algún cuento de Disney. Yo simplemente quería a una persona centrada, que me hiciera reír cuando las cosas estuviesen complicadas, que me rodeara con sus brazos a cada momento y me hiciera sentir segura y protegida; quería a un chico amable y atento, pero que no fuese para nada cursi; uno sencillo, con el cual simplemente pudiese ser yo misma sin ganarme algún reproche de su parte… uno que me tratase como a una mejor amiga, una a la cual pudiese llamar novia claro esta. Supongo que después de todo si quería la típica relación de mejores amigos. Pero eso era poco probable… y las razones eran simples
Nunca había tenido siquiera una mejor amiga, por lo cual el que esta ¨unión¨ ocurriera con un chico era algo difícil.
Mi comportamiento asocial se daba de manera natural… Por lo que era básicamente imposible que me presentara ante una persona por mi propia cuenta, a menos claro que fuese estrictamente necesario.
Otra razón, bastante típica en una persona como yo, era el hecho de que las aproximadament horas que tenia libre durante el día, las ¨mal gastaba¨ (según mi madre) frente a la pantalla de mi computador.
Asi que díganme ustedes: ¿Cómo podría comenzar siquiera en pensar tener una relación con alguien si era toda una desadaptada social?
Pero, por otra parte, no solo esta de por medio mi pequeño problema social. Si se ponen a pensar o a observar detalladamente su entorno diario se darán cuenta de que el mundo solo esta lleno de especímenes con miles de defectos, claro que nadie puede ser perfecto… pero algunos defectos sobrepasaban los límites.
Estamos en pleno siglo XXI; nos encontramos en una época en que las personas son más frías, egoístas y anti-parabólicas que antes.
Sin darle más rodeos al asunto, mi punto es el siguiente: El índole masculino atraviesa en este momento un proceso en el cual sus deseos más primarios, o hablando mas claro: sus deseos sexuales, salen a flote con mayor facilidad… y ellos obviamente buscan complacerse a si mismos sin impórtales cualquier otra cosa. Claro que esta historia se ha venido repitiendo a través de los años, pero esta vez lo esta haciendo de una manera mas fluida, constante, e irrazonable.
Las mujeres nos hemos convertido en una especie de juguete sexual que solo se encarga de satisfacer al hombre y luego solo quedamos desechadas.
¿Lo más preocupante del asunto? Simple, el hecho de que nosotras mismas nos prestamos para ello. ¡Chicas, es enserio! ¿Qué nos esta pasando?
Usamos ropa que enseña mucho más de lo que se debería enseñar, nuestra cara solo parece un mural que han usado para plasmar un montón de colores de manera exagerada, nuestra actitud parece desesperada y simplemente no nos respetamos a nosotras mismas. ¿Para que hacer todo esto? ¿Para que rebajarnos como personas?
No pretendo ofender a nadie con todo esto, claro está. Es solo que me molesta de sobremanera la forma en que esta ocurriendo todo a nivel mundial.
Los polos se derriten, la contaminación cada vez es peor, los problemas bélicos son realmente deprimentes… ¿Y qué hace la sociedad? ¿Qué hacemos nosotros mismos para detener esto? La respuesta es simple… porque no hacemos nada.
Y lo sé, son puntos que tal vez ninguno se imaginó que iba a tratar en mi historia, pero trato de ser realista.
En fin, volviendo al tema principal…
El hecho es que tengo miedo ¿Por qué? Se preguntaran, y la respuesta nuevamente es sencilla: Miedo a que me destrocen el corazón.
Como ser humano que soy, al igual que el resto, tengo un defecto bastante irritante (al menos para mí): La desconfianza. Me cuesta mucho confiar en una persona ¡Me cuesta confiar en mi misma! ¿Extraño? Sí, lo es, y bastante.
El caso es que me da temor confiar en una persona, entregarle mi corazón y que luego lo desgarre en mil pedacitos. Otra cosa es que suelo tomarle mucho cariño a las personas rápidamente, y crear con ellas lazos de dependencia. Créanme cuando les digo que es lo más molesto que puede pasar.
Actualmente mi cabeza es un remolino de ideas de todo tipo, tanto que incluso comienzo a preguntarme sobre la verdadera existencia de un Dios Supremo. No quisiera hacerlo, pero es lo que pasa.
Las dudas y consternaciones comienzan a atacarme cruelmente, acabo de pasar a mi último año de secundaria y tengo muchísima curiosidad (claro disfraz de mi temor) por lo que me depara el futuro, porque ni siquiera sé que carrera universitaria elegir.
Soy todo un caso perdido.
.
Veamos ahora mi pequeña obsesión que se ha vuelto simplemente molesta:
Hace poco más de tres años, a través del Facebook, el amigo de una compañera de clases me pasó muy amablemente el correo electrónico de un chico que estudiaba con él. Aproximadamente una semana más tarde logré contactar con aquel chico que al parecer tenia gustos similares a los míos en cuanto al anime y manga. Resultó ser, al principio, la persona más irritante y egocéntrica que había ¨conocido¨ en toda mi vida, su comportamiento para conmigo era frío y distante y yo trataba de entender por qué seguía escribiéndole, porque sí, era yo la que lo buscaba.
El tiempo lógicamente comenzó a correr y todo se había vuelto una rutina un tanto extraña:
Me levantaba de la cama a eso de las seis quince, iba rápidamente al baño, y me colocaba al salir una simple camiseta y me quedaba en bragas. Tomaba los panqueques que hacia mamá para mi e iba con ellos frente a mi pc.
A pocos minutos para las siete su saludo llegaba a la pantalla de mi ordenador. Hablábamos hasta casi las diez de la mañana cuando tocaba prepararme para la escuela. Mientras me vestía y arreglaba mis cosas respondía sus mensajes, y salía de mi casa de manera apresurada porque se me hacia un poco tarde para ir a clases… él era siempre el culpable. Ambos estudiábamos en el turno de la tarde, en diferentes instituciones por su puesto, pero a él no se le hacia tarde como a mi por el hecho de que su casa de estudios le quedaba a tan solo pocos minutos.
Regresaba a casa a las seis treinta, me duchaba, cenaba, y a las siete treinta estaba de vuelta a mi pc para hablar con él.
Muy pronto me acostumbre a su forma de ser.
Solía molestarme de muchas maneras, pero la que menos toleraba eran las constantes burlas hacia mi cantante favorito, cuyo nombre no diré porque sé que ustedes también lo odian.
Antes del año logré apreciarlo de una manera bastante fuerte. Pero como mi suerte es TAN buena, año y medio después quede sin internet durante aproximadamente seis meses, por lo que pase mucho tiempo sin escribirle, hasta que papá me regaló un teléfono inteligente y sin embargo pasó un tiempo más para que pudiera hablarle, puesto que nunca lo cachaba conectado.
Mi tormento acabó cuando un día le vi conectado, y grande fue mi sorpresa al percatar que su forma de tratarme era diferente, era… más amable y dulce.
El problema llegó hace ocho meses atrás cuando me di cuenta de que de un día a otro comenzó a gustarme.
Es así pues como mi obsesión por esta persona empezó. Verlo conectado y saber que no va a saludarme siquiera es realmente inquietante. Hace exactamente dos semanas que no me dirige la más mínima letra, y eso me tiene ¿molesta?
El hecho es que no sé que hacer. Le hablé sobre el asunto, obviamente ocultando el pequeño secreto de que él era el problema, y diciéndole que la persona con la que me había obsesionado la conocí a través del Facebook. No sirvió de mucho porque simplemente me dijo que era adorablemente rara, aunque claro, las cosas irracionales que le dije no ayudaban en mucho, al igual que sus palabras.
Y aquí estoy, alternando mi vista entre su avatar y mi teclado.
Creo que de verdad necesito: o un buen psicólogo, o un novio. Y como ninguna opción me resulta llamativa, sigo con mi suplicio.
.
