Disclaimer: Los personajes de este fic no son de mi propiedad, si no de las CLAMP. Solo los estoy tomando prestados, sin fines de lucro y por entretenimiento.
Notas de la autora: ¡Lo prometido, es deuda! Dije que subiría el primer capítulo el miércoles, aquí esta. Muchas gracias a Alice por betearlo. Sin más que decir por ahora... ¡A leer! Y nos vemos abajo ;)
Circunstancias necesitadas, medidas desesperadas
[Gabita Evans]
Aliándome contigo
Capítulo 1
Aquella mañana, el sol resplandecía como nunca lo había visto. El clima era agradable, fresco y soleado; pero no muy caluroso, sin ninguna nube en el cielo. Parecía el día perfecto y sin embargo yo sentía que era todo menos eso.
Para comenzar, había pasado una mala noche: los párpados se me cerraban, tenía tanto sueño... Todo por pensar en cómo iba a tragarme mi orgullo y pedirle ayuda a Li. Incluso había buscado alguna otra solución: intenté convencerme de que Naoko o Rika podían ayudarme, sin embargo desistí al instante, recordé que a pesar de ser amigas de Eriol, no le conocían más de lo que yo o Tomoyo, así que tuve que volver a mi teoría inicial. Aliarme con Li.
Y es que para mi gran desgracia había tantas ventajas en esa alianza. Él podría saber sobre los sentimientos de su amigo. Yo podría persuadir a Tomoyo, él a Eriol. Entre ambos los conocíamos como a las palmas de nuestras manos y me atrevía a decir que pese al carácter desinteresado de Li, el jamás sería capaz de descartar la posibilidad de ayudar a un amigo. Yo era la excepción, seguramente, pero tampoco es que fuésemos amigos. Daba igual, de todos modos.
Entonces, con la decisión tomada, me había pasado el resto de la noche tratando de averiguar cómo ir a pedirle ayuda al chico de ojos claros que tanto me atormentaba. Le había dado tantas vueltas durante la noche, y aún así nada se me ocurría. No podía aparecer de la nada y pedirle ayuda. No podía decirle: Tenemos que hablar. Sonaba raro, quiero decir, él y yo jamás hablábamos. Debía atraer su atención, encontrarme con él a solas y recién en ese momento lanzarle la bomba. Sí, esa era la conclusión a la que había llegado. Ese día teníamos prácticas, yo con las porristas y él con el equipo de fútbol. Por lo que sabía, Li siempre era el último en salir de las duchas, le esperaría y se lo diría.
Algo más animada, decidí apartarme de la ventana e ir hacia el baño. Me daría una ducha para despertar y tomaría un café bien cargado antes de irme a la secundaria. Después de todo, llevaba más tiempo de sobra que el acostumbrado. Un milagro que no se veía todos los días, en fin. Tomé el uniforme y cerré la puerta del baño. Me miré al espejo. Los brillantes ojos verdes esmeralda, portaban expresión cansada, mi largo cabello castaño cobrizo hasta los hombros y con las puntas rizadas, despeinado, unas bolsas debajo de los ojos que daban un aspecto de no haber dormido nada. Ni una sola sonrisa en mis finos labios. Y las acostumbradas y sonrosadas mejillas habían perdido algo de su color. Realmente era un mal día. Hasta mi aspecto patético lo decía.
Me bañé, bajé a la cocina, leí la nota de mi padre informando que se había ido temprano y bebí un poco de café antes de partir. Mi hermano se había quedado en casa de su amigo Yukito, un apuesto muchacho de cabellos grisáceos y ojos color cobre, que asistía a su misma universidad. Ambos cursaban el último año de la carrera de medicina, por lo que los veía muy poco últimamente, pero no importaba, al menos sabía que eran felices.
Opté por irme patinando hacia la secundaria, justo como el día anterior. Las flores de cerezo caían. El paisaje me recordó entonces, el encuentro con Li. Di un resoplido fastidiado y seguí patinando más rápido para evitarme disgustos tan temprano en la mañana. No podía ser bueno para mi salud pasar tanto tiempo irritada.
Tan pronto llegué al aula, dejé mi mochila en el respaldar del asiento, crucé mis brazos sobre el pupitre y apoyé mi frente sobre mis manos. Tenía tanto sueño...
—Oye Kinomoto, el aula no es tu habitación, si tanto sueño tienes debiste quedarte en casa —Molestó una voz burlona a mis espaldas. ¡Cielos! Como no iba a reconocer a su interlocutor. ¡Si lo tenía hasta el la sopa! — ¿Estás enferma o qué? —Preguntó bruscamente con algo de preocupación, cruzándose de brazos y mirándome de reojo.
Un momento, ¿preocupación había dicho? Claramente divagaba, las horas de sueño perdidas causaban estragos en mí. Yo levanté mi cabeza, no me voltee a verlo aún, como bien había dicho no quería disgustos desde tan temprano.
—No estoy de humor Li —Traté de sonar amable. De veras — Y si estuviese enferma no sería tu problema. — E ignorándolo volví a recostar mi cabeza. Él se quedó callado, el silencio en el aula se hizo algo incómodo. Hasta que diez minutos después, llegó mi salvación de todos los días, mi mejor amiga Tomoyo. Llevaba el largo y ondulado pelo color negro grisáceo amarrado en una coleta y los ojos amatistas tenían un brillo especial cuando solo vio que Li y yo estábamos presentes en el aula.
—Buenos días Sakura, buenos días Li —Saludó mirando en dirección a donde supuse estaría Li, con algo de gracia. —¿Cómo amanecieron?
—Fatal, no pude pegar un ojo en toda la noche —Dije yo resoplando.
-¿Qué pasó Sakura, estás enferma? – preguntó Tomoyo preocupada. Yo negué con la cabeza.
—No es nada, Kero hizo muchos ruidos anoche, esta algo enfermo y por eso me costó dormir —Fue la primera excusa que pude inventar.
Kero era mi lindo gatito. Tenía apenas un año. Lo habíamos encontrado Li y yo abandonado fuera del instituto un día. De hecho, Li fue el que lo encontró y como era tarde y la única que estaba por allí era yo, recurrió a mí al no saber qué hacer con él, claro que ni en ese momento pudo dejar su maldita arrogancia de lado. Bueno, al menos no había pasado de largo al gatito, tuve que reconocer. Desde que lo vi, decidí que yo lo cuidaría. Por ese entonces el pequeño Kero no contaba ni con 6 meses. Yo lo cuidé y alimenté. Mi padre no tuvo ningún problema y mi hermano... bien, le costó un poco acostumbrarse. Y digo "un poco" teniendo en cuenta la personalidad de Touya.
—Te dije que el endemoniado gato traería problemas, debiste dejarlo allí ese día —Escuché entonces la voz de Li con algo de reproche.
Yo fruncí el ceño y me voltee dispuesta a discutirle, sin embargo, la imagen con la que me topé me confundió un poco... ¿Shaoran Li tenía las mejillas sonrojadas?
—Oye Li… —Ladeé mi cabeza un poco y me quedé mirándolo fijamente — ¿Estas enfermo? Tienes las mejillas rojas... —Comenté tratando de sonar desinteresada, dejando que la curiosidad le ganara a mi enfado.
Él por su parte, sacudió al cabeza con fuerza y cuando pareció volver a la normalidad me miro con frialdad.
—Si estoy enfermo, no es tu problema Kinomoto, ¿no me dijiste lo mismo hace algunos minutos? —Atacó entonces el arqueando una de sus pobladas cejas y fijando los ojos color miel en mí. La furia entonces se agolpó en mi interior y quise responderle como se lo merecía:
-¡Escúchame pedazo de…
—Sakuraaa... Acompáñame, tengo que mostrarte algo allí afuera... —Tomoyo hizo su, ya acostumbrada interrupción y yo deje que me sacase del aula por la muñeca, tragándome los mil insultos que iban dirigidos hacia Li. Cuando llegamos hasta el pasillo, la oí suspirar.
—Deberías tratar de llevarte bien con Li, Sakura, es muy buena persona si llegas a conocerlo bien a fondo —Me reprendió mi prima con su sobrehumana paciencia.
—Muy, muy, muy en el fondo... —Agregué yo cruzándome de brazos molesta. Ella me dedicó una mirada de reproche. Odiaba el hecho de que siempre se ponía de su parte. ¡¿De quien rayos era mejor amiga, esta loca traidora?! Quizá era el amor, que le alborotaba las ideas.
—Sakura, si miraras más a tú alrededor estoy segura de que descubrirías cosas de Li que te sorprenderían: ¡Eres tan despistada! — Dijo ella y negando con la cabeza suavemente, se alejó por el pasillo hacia el aula de clases.
Yo me quedé de piedra. ¿Qué rayos? ¡Siempre me decía lo mismo! Oh no, pero esta vez me iba a decir que rayos era lo que todos notaban en Shaoran Li, que yo no.
— ¡Tomoyo! ¡Regresa!... ¡Tomoyo dime a que rayos te refieres! —Grité yo por los pasillos, pero la figura de mi mejor amiga brillaba por su ausencia. Supuse entonces que fue muy rápida y ya estaba en el aula, por lo que entré por la puerta sin importarme nada y grité:
— ¡Tomoyo Daidouji! Puedes dejar de decirme despistada y aclararme la maldita frase que repites de una vez por... —Me quedé de piedra al ver a Li mirándome burlonamente desde su asiento con los brazos cruzados y una ceja alzada. ¡Rayos! ¡Había olvidado que él estaba allí! Menos mal el aula estaba vacía... Di un suspiro de alivio y a la vez de fatiga.
—Kinomoto, Daidouji se encontró a Eriol en el pasillo y se fueron a caminar por allí —Me explicó él con burla evidente, y yo solo pude asentir con la cabeza e ir hacia mi asiento — Eres una despistada en verdad Kinomoto…
-¡Ya basta con eso! —Grité entonces sacando mi frustración afuera. Y lo poco que había dormido la noche anterior no ayudó en nada. — ¡Primero Tomoyo con eso que todos notan en ti y que yo no y luego tu que...!
— ¡¿Cómo que todos notan algo en mi que tu no?! —El grito de Li me interrumpió entonces y yo me quede mirándolo fijamente. Estaba alterado, muy alterado. Su pecho subía y bajaba con rapidez, sus manos estaban hechas un puño y por lo que pude ver en sus ojos color miel, había desconcierto, miedo y algo de desesperación.
—Eso es lo mismo que me pregunto yo —Dije sin inmutarme por su reciente grito, ya no quería pelear con él, quizá el me dijera que era eso que yo no notaba — No entiendo cuando los demás me dicen eso… - me encogí de hombros y él suspiró aliviado.
—Y es mejor que no lo entiendas... —Oí que soltó en un susurro tan suave que si no estuviéramos nosotros dos solos allí, probablemente no lo hubiese escuchado.
— ¿A qué te refieres con eso? —Pregunté curiosa, inclinándome hacia él sin darme cuenta, y provoqué con eso que él se sobresaltara y desviara la mirada con un débil color en sus mejillas.
Extraño.
—A nada, olvídalo Kinomoto.
—Pero…
— ¡Buenos días Sakura y Li! — Saludó Naoko desde la puerta. Yo contesté a su saludo. Poco a poco la gente fue llegando. El aula se llenó de estudiantes y en ese momento me golpee mentalmente por que esos minutos que estuve sola con Li en el aula, pude haberlos aprovechado para aliarme con él en esto de juntar a los dos tórtolos de piel nívea. Resoplé frustrada y dirigí mi vista al frente cuanto el calvo y bajito profesor de Matemáticas llegó.
Como siempre, estaba en la luna durante esa clase, ¡pero no era mi culpa! El condenado profesor tenía un ritmo que sólo los mejores en el tema podían seguir, y yo no estaba en ese grupo.
Justo en es momento, al brillante profesor de Matemáticas, se le ocurrió hacerme pasar al frente. Y la vergüenza que pasé al no saber nada fue horrible.
—Oye Kinomoto, deberías considerar la escuela de payasos si es que no llegas a graduarte por andar siempre en la luna —Se burló Li de mi cuando fui hasta mi asiento. Juro que casi lo mato a golpizas en ese instante, para suerte de Li, Tomoyo salió al rescate como siempre.
Después de eso la mañana pasó normal, Li siguió burlándose de mí por lo ocurrido en Matemáticas. Tomoyo y yo nos mandamos los ya acostumbrados "mensajitos de papel" y yo tuve uno que otro minuto para "descansar mis ojos".
Como era ya costumbre, nuestro enorme grupo se dirigió al patio para almorzar. Yo estaba impaciente por que luego del almuerzo, teníamos las prácticas y aprovecharía el final de éstas para hablar con Li.
Chiharu y Yamazaki compartían el almuerzo. Tomoyo le había comentado a Eriol que llevaba almuerzo extra y que podían compartirlo, ya que Eriol había olvidado el suyo. Naoko fue por un libro a la biblioteca y Rika se había disculpado alegando que tenía que arreglar unas cosas de la decoración del baile de primavera con el profesor Terada.
Me vi, curiosamente envuelta en parejas, por que, bueno, Chiharu y Yamazaki lo eran y Tomoyo y Eriol estaban charlando animadamente y muy juntos mientras compartían el almuerzo. Observé de reojo a mi derecha y me topé con la mirada color miel de Li sobre mí. Quizá podría hacerle una introducción al tema en ese momento.
—Oye Li... —Llamé yo sin quitar mis ojos de los suyos. Era algo extraño por que, Shaoran Li poseía una mirada capaza de atraparme sin que yo me lo propusiera. A veces eso era exasperante. Y es que yo no tenía la culpa de que el condenado chico tuviera ojos tan expresivos y atrayentes. Y quizás algo de dulces también, sin embargo, Li sabía bien ocultar esto último.
— ¡Kinomoto te estoy hablando! ¿Para qué me llamabas? — Yo parpadeé confundida cuando escuché su voz reclamar por mi atención. Cielos, ¡me había sumido en mis pensamientos raros otra vez!
—Ah... Sí... —Reaccioné por fin, algo avergonzada — Bueno es que... —Me acerqué un poco más a él para que no nos escucharan. — ¿No crees que Tomoyo y Eriol harían buena pareja? —Le comenté en un susurro y él se quedó viéndome confundido. Dirigió su vista hacia el par de chicos y luego asintió dándome la razón.
—Tal vez, quizás si —Dijo sin dejar de mirarlos y no sé si fue mi imaginación o yo vi algo de nostalgia en los ojos de Li.
— ¿Te sucede algo? —Pregunté entonces mirándolo fijamente de nuevo. Li pareció notar esto por que apartó la vista de ellos y clavó por segunda vez en los últimos minutos su mirada en mí.
—No —Negó con la cabeza — Es solo que yo...
—Oigan, ¿desde cuando se llevan tan bien que hasta se secretean en nuestras narices? — fue la burlona voz de Eriol la que me hizo romper contacto visual y darme cuenta de que yo estaba prácticamente sobre Li y nuestros rostros apenas tenían unos centímetros de separación. Me sonrojé con fuerza.
— ¿Yo? ¿Llevarme bien con ella? ¡Más quisieran! Bien, voy... voy ¡a-al aula de clases por algo que olvidé! Si, eso, nos vemos —Y se alejó casi corriendo, dejándome algo desconcertada. ¿Qué rayos le pasaba? Y ahora que me había dado cuenta, él y yo habíamos estado charlando como buenos amigos antes de la interrupción de Eriol. Me encogí de hombros y me dije que tal vez, solo tal vez, Tomoyo tenía razón respecto a Li.
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— ¡Kinomoto presta más atención a la práctica! — la irritante voz de Yuko Miyamura, una chica de mi edad, alta, de cabello negro y ojos celestes, me hizo volver la vista al frente y encontrarme con todo el equipo de porristas por mirándome con curiosidad. — ¡Es increíble que seas la capitana y te distraigas con facilidad, yo debería tener el puesto!
Yo solo le dediqué una mirada de indiferencia y me concentré en dirigir a las demás integrantes. Miyamura era exasperante, en verdad, mucho más que Shaoran Li. No, miento, Li era exasperante de una manera, por así decirlo "soportable". Pero Miyamura era el chicle en mi zapato. La chica me odiaba sin razón alguna: buscaba pleitos conmigo y se burlaba de mí con sus amigas. Claro que, yo siempre sostuve la idea de que me tenía envidia por que había logrado el puesto de capitana y por que todos en el colegio me querían, a diferencia de a ella y a su grupo que sólo los babosos las soportaban. Y Tomoyo me había dicho una vez, que no sólo era eso por lo que me tenía envidia. Claro que nunca me quiso decir la otra razón. Típico de Tomoyo.
El silbato del entrenador del equipo de fútbol nos advirtió que era hora de ir a casa. Como siempre, las porristas nos dirigimos al vestuario de mujeres. En medio camino yo sentí que alguien me jalaba el brazo antes de que pudiera entrar a los vestuarios.
—Mira Sakura, Miyamura va a intentar coquetear con Li otra vez… ¿apostamos a que esta vez la rechaza en menos de cinco minutos? —Pude distinguir a la interlocutora como Chiharu. Dirigí mi vista al frente y tuve que aguantarme una carcajada. Miyamura corría hacia los jugadores del equipo de fútbol con una botella de agua en manos. La pobre se iba a llevar una gran decepción, otra vez.
Miyamura se había encaprichado con Li hace unas cuantas semanas, cuando terminó con su novio de turno. Y cada lunes, después de las prácticas, se acercaba a Li y le proponía que saliesen juntos. Pero él, la rechazaba siempre alegando que tenía otros planes. Sin embargo, Miyamura no era de las que se rendía, y seguía intentando por que aseguraba que Shaoran Li sólo se hacía rogar y que valdría todo la pena.
—Yo te apuesto a que le rechaza la botella y se va hacia los vestuarios casi corriendo, antes de que Miyamura le proponga algo —Dijo entonces Naoko apareciendo de la nada. Reí levemente y le di la razón a Naoko con la mirada.
En ese momento, justo frente a nuestros ojos, vi a Shaoran Li negar con la cabeza ante el ofrecimiento de Miyamura y correr hacia los vestuarios sin dejarle a la chica decir ni "mu". Sin contenerlo más, solté una carcajada y entré a los vestuarios. Decidí charlar un poco antes de entrar a las duchas, después de todo, tenía que esperar a Li y poner mi plan en acción.
Pronto, la masa de chicas se fue disipando. Salí de los vestuarios femeninos y fui hacia la entrada de los masculinos. Miyamura y su grupo ya se habían ido. Vi entonces, salir a Eriol de los vestuarios y le saludé con la mano. Él arqueo una ceja, pero luego me devolvió el gesto y guiñándome el ojo de una manera que no supe descifrar, se fue. Extraño. Pero si Eriol seguía allí, lo más seguro era que Shaoran Li también, después de todo, el era el capitán de su equipo y siempre se quedaba más tiempo, además de ser el último en salir de las duchas, quien sabe por qué. Me encogí de hombros y me recosté sobre la pared, pensando en qué podía decirle para que me ayudara. Y estaba tan sumida en mis pensamientos, que no noté cuando la cabellera castaña y rebelde color chocolate salió de los vestuarios y, evidentemente, fijó su mirada en mi.
— ¿Se te perdió algo? —Su voz me sobresaltó y levanté la vista algo avergonzada. Negué con la cabeza.
—No, es solo que... Bueno, yo... te estaba esperando —Solté por fin reincorporándome y quedando a media cabeza de altura más baja que él.
Mi confesión pareció golpearlo fuerte por que primero parpadeo y luego hizo un gesto extraño de dolor en su cara, mientras mantenía las dos manos detrás de su espalda. Yo supuse que se había pellizcado para comprobar si estaba soñando. Y es que, bueno, de cierta forma le comprendía por que era demasiado raro aquello.
—M-me estabas esperando... —Repitió como si aún no se lo creyese y algo de calor asomó en sus mejillas. Le miré confusa. ¿Y a éste que le pasaba que a cada rato se sonrojaba? ¿Tendría fiebre?
—Sí —Confirme yo— Quiero... Bueno, en realidad necesito tu ayuda. Verás, ¿recuerdas lo de ésta mañana? — Pregunté — Lo de Eriol y Tomoyo, claro —Tuve la necesidad de aclarar, aunque no supiese por qué.
Él asintió y entonces clavé mi decisiva mirada esmeralda en la de él.
—Necesito tu ayuda para juntarlos —Listo, había ido directo al grano. Li abrió los ojos con sorpresa y me miró desconcertado.
— ¿Juntarlos? —Preguntó cuando vi que recuperó el habla luego de la impresión.
-Sí, bueno, fue algo que se me ocurrió para devolverle a Tomoyo todos los favores que ha hecho por mí — Expliqué — Me siento una mejor amiga inútil por que casi nunca hago nada por ella, estuve pensando y bueno... Dado el caso de que a Tomoyo le gusta Eriol..., quise recurrir a ti, por que eres el más indicado para ayudarme, es decir, Eriol es tu mejor amigo, debes saberlo todo sobre él y puede ayudarme —Concluí yo y lo vi arquear una ceja algo molesto.
— ¿Y qué te hace pensar que te ayudaré? —Me preguntó bruscamente.
—Oh, por favor Li, en serio necesito tu ayuda... ¿No te gustaría ver a tus amigos felices? Digo, por que Eriol es tu mejor amigo y no me puedes negar que Tomoyo no, ella también es tu amiga —Traté de convencer yo, pero él se cruzó de brazo sin apartar la mirada color ámbar de mí como pidiendo más argumentos.
—Vamos, nadie mejor que nosotros dos que somos sus mejores amigos para saber que les gusta y persuadirlos. Por favor, y te juro que... Te juro que... ¡Te prepararé el almuerzo durante un mes! — ofrecí entonces. Li se quedó pensativo. Yo sabía muy bien, cuánto odiaba cocinarse el almuerzo él solo, por lo que tenía entendido vivía solo, y creí haber dado en él clavo.
—De acuerdo —Aceptó por fin luego de unos segundos de suspenso y no pude reprimir un impulso de abrazarlo. Él, por supuesto, me apartó tan rápido que casi me caigo. — ¡Pero no vuelvas a hacer eso! —Me reclamó.
Yo solo le regalé una de mis sonrisas más sinceras y otra vez vi el sonrojo en sus mejillas... ¿Pero qué diablos?
—Li… en verdad creo que deberías revisar si no estás enfermo, estás sonrojado…podrías tener fiebre —Quise acercar mi mano a su frente pero él se apartó.
—Ya te dije que no es asunto tuyo, seremos aliados en esto de juntar a Eriol y a Daidouji, pero eso no cambia nuestra relación, no voy a dejar de molestarte —Soltó bruscamente. Le dediqué una mirada asesina pero Li ni se inmutó.
—Bien —Me resigné y entonces Li dio media vuelta dirigiéndose hacia al salida.
— ¡Espera Li! —Grité de repente al recordar algo — Olvidé preguntarte, ¿tu sabes sobre los sentimientos de Eriol hacia Tomoyo? —Logré formular cuando le alcancé. Él negó con la cabeza y yo resoplé.
—No, pero tengo mis ligeras sospechas y son buenas, no te preocupes, le sacaré información para mañana —Me dijo y yo asentí.
Salimos por la puerta y tomamos direcciones distintas, sin embargo, cuando íbamos a algunos pasos de separación me voltee y lo llamé:
—Entonces, ¿mañana durante el almuerzo hablaremos? —Él volcó la cara para responderme.
—Sí —Asintió — No olvides que debes hacerme el almuerzo —Molestó. Yo le saqué la lengua infantilmente y voltee mi cara mientras tomaba el camino hacia mi casa.
Al final, ponerme de acuerdo con Shaoran Li, no había resultado tan malo: ¡Incluso habíamos llevado una conversación civilizada dos veces en un día! Ya nada podría salir mal. Claro que, en ese momento, no imaginaba siquiera un poco de todo lo que se avecinaba.
Notas finales:
¡Bien! Espero de todo corazón que este capítulo les haya gustado ^^
¿Díganme que Shaoran no es lo más adorable? *-* Me encantaaaa xD Así como me encanta joder a Sakura, ya se darán cuenta más delante ;)
Quiero agradecer por sus reviews a todos/as ^.^ La verdad es que me animan mucho ;D Las respuestas a los reviews en el Prólogo, están todas en mi profile :)
¡Besos enormes para todo el mundo! (K)
Gabi-chan*
