Bueno acá esta el segundo, espero lo disfruten! Esta vez con el anime, Ansatsu Classroom, me gusto este anime y bastante.

Diviertance!


—Habrá un nuevo profesor.

Fue el primer anuncio que la clase 3E obtuvo esa mañana del lunes. Para otros estudiantes dicho anuncio no sería nada, pero para ellos, teniendo la clase que tenían y sobre todo el objetivo, que toda la clase entera debía cumplir sabían que dicho anuncio no era cualquiera.

Cada nuevo profesor, cada nuevo estudiante que había llegado a su viejo salón de clases era único en su propia manera, todos con secretos y misterios unos más graves que otros. Ellos después de todo eran la única clase en todo el mundo que debían asesinar a su querido maestro cuyo apodo era Koro-sensei.

Dicho maestro que…no parecía del todo humano.

Ante el anuncio las reacciones fueron diversas, pero el sentimiento era el mismo en todos los jóvenes.

Ellos no estaban contentos.

Sus experiencias con nueva gente a su clase no habían sido muy buenas del todo realmente.

—¿Es también un asesino este maestro Karasuma-sensei?

El agente del gobierno miro a sus alumnos, él sabía lo que pasaba por la mente de los chicos, lo entendía la verdad, el mismo tenía sus reservas, después de todo este nuevo personaje era un misterio incluso para él.

Karasuma no sabía nada de este profesor.

Bueno eso no era cierto, sabía el nombre y profesión incluso si dicha información era casi inútil para él.

—Lo único que se me informo es que es un cazador…su nombre es Kiryuu Zero.

No hubo tiempo de reaccionar luego de esa declaración una figura comenzó a entrar por la puerta llamando la atención de todos los chicos.

Cualquier cosa que ellos habría imaginado de su nuevo sensei cazador, era muy alejado de lo real, su nuevo maestro no parecía un cazador en absoluto (aunque la imagen que tenían de un cazador era algo absurda la verdad) y mucho menos un maestro.

Después de todo ¿Qué clase de maestro tendría pirsin y tatuajes tan vistosos como los de esa persona?

Un modelo o algún cantante era la mejor manera de describir a la persona frente a ellos, no solo los accesorios llamativos sino su propia apariencia ¿Quién tenía cabello plateado y ojos lila? Bueno…Nagisa no era quien para preguntar, él después de todo tenía su propio cabello de un color nada común.

Zero observo a los que serían sus próximos alumnos durante el transcurso de esta misión, los chicos no eran tímidos al míralo con curiosidad, Zero mismo también estaba midiendo a los menores, notando con sus agudos ojos músculos trabajados de arduo entrenamiento y espasmos que remataban en rápidos reflejos.

No estudiantes civiles.

Pero tampoco soldados.

Se abstuvo de opinar en el uso de niños para una misión como lo está, él no era quien para comentar y además no sabía la historia de fondo de esta situación, siempre había una historia de fondo.

En su lugar se presentó a si mismo incluso si ya Karasuma-san le había dicho a los jóvenes su nombre, no había visto a su objetivo y motivo de su misión, pero ya lo haría, si los datos que le dieron eran correctos (que eran) vería pronto a este Koro-sensei a quien debía matar.

—Seré su profesor de ética (estúpido Cross por darme esta clase, seguro fue idea de Yagari) estaré aquí una temporada, si tienen preguntas las responderé siempre y cuando lo crea conveniente.

Y con eso los días de Kiryuu Zero como maestro dieron inicio.

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Había pasado una semana con la presencia de su nuevo profesor. Nagisa siendo el tipo de persona que era, había reunido una corta pero cierta lista (tal y como con Koro-sensei) de hábitos y actitudes de Kiryuu Zero.

Numero uno: parecía no muy acostumbrado a que le digan sensei, siempre tenía este brillo de…incredulidad cuando lo llamaban. Como si no supiera como reaccionar.

Numero dos: pese a su apariencia en verdad era un maestro y de verdad les enseñaba cosas útiles. Lo que era bueno, ellos eran estudiantes después de todo.

Número tres: el adulto decía lo que sentía y no le daba miedo expresarse, importándole poco lo demás.

Hubo un…cierto incidente con uno de los maestros de otra de las clases avanzadas que había estado hablando nada amablemente con Takano-san, y el resultado no había sido bonito…para el otro maestro.

¿Quién diaria que una sola mirada podía intimidar a un adulto?

Karma lo había encontrado ingenioso y exigía que se le enseñe hacerlo. Lo terrorífico fue que Kiryuu-sensei en realidad si fue y le enseño a Karma esa mirada.

El mundo corría peligro y no por Koro-sensei precisamente.

Pero dejando eso de lado el nuevo maestro era bueno, aunque por alguna razón durante toda la semana el cazador no había hecho ni un solo intento de asesinato contra Koro-sensei. Dicho maestro que en realidad parecía llevarse bien con el alvino por alguna razón, como si fueran amigos de muchos años.

Extraños.

Pero eso solo sería otro de los misterios que rodeaban a su querido profesor y de los cuales quizás nunca sabrían.

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El silencio era reflexivo, los dos poderosos hombres no tenían intenciones de hablar por el momento, ambos lo suficientemente cómodos como para continuar con su amigable juego de ajedrez.

—Y pensar que Kuran-sama vendría a mi escuela en persona…

Al final uno de ellos rompió el silencio, el director de Kunugigaoka Junior High School, Gakuhō Asano, tuvo que comentar, después de todo, tan famosa como era su escuela, no era normal que un hombre tan poderoso como Kuran Kaname viniera para una visita como esta.

Aunque…dada las circunstancias.

—Tenía curiosidad, de cómo le está yendo con esos niños…—niños, no jóvenes o adolescentes, porque para Kaname todos esos chicos eran niños.

El director dio una risa cortes, ojos afilados y no comprometiéndose, su famosa clase E últimamente era lo único que lo mantenía con novedades, pero no se podía evitar, esos chicos después de todo, estaban en medio de algo muy anormal.

—El nuevo maestro Kyriuu-semsei parece llevarse bien con ellos…

¿Era su imaginación o acaban de ver un brillo de diversión en los ojos del otro? Sabía que Kuran conocía de forma personal a su nuevo maestro, no sabía sin embargo la clase de relación que esos dos poseían.

—A Zero siempre le gustaron los niños…

Si definitivamente era diversión lo que había en los ojos castaños de su acompañante.

Interesante.

El silencio regreso, ambos sumergidos en su juego de ajedrez y sin querer darle la victoria al otro.

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Era un infierno de maestro el que poseían esos mocosos. Ese Koro-semsei, era bueno, jodidamente bueno, una semana desde que él había llegado a ese lugar, observando a su presa y a los humanos.

Era fascinante.

La relación que los jóvenes tenían con el pulpo amarillo le recordaba su propio trato a su maestro. Podía ver reflejado la admiración y el respeto que sentía hacia Yagari en los estudiantes de la clase E.

Zero tomo su decisión.

Era la hora del entrenamiento de los alumnos, Zero sabía que había una regla de no intento de asesinato en horas de clase pero bueno…Zero no era conocido por seguir las reglas ¿No? Así que más rápido que cualquier estudiante, cualquier empleado del gobierno y cualquier asesino a sueldo podía seguir, en la mano del joven había un arma fuertemente cargada con las balas especiales para el pulpo amarillo.

Y disparo.

Usando un viejo truco para los vampiros, Zero no disparo justo donde estaba el maestro, sino hacia el lugar donde él adivino Koro-semsei se movería cuando sintiera su intento de asesinato. Disparo tras disparo, Zero uso todas las balas de su carga.

Por supuesto Koro-semsei se había movido en su monstruosa velocidad lejos de la primera bala, pero él no había esperado ese truco del joven, aun así logro esquivar con rapidez.

Aunque no lo suficientemente rápido.

—No puede ser…

—¡Logro darle a uno de los tentáculos de Koro-semsei!

Era algo que ellos no habían podido hacer, no de una forma tan fácil como lo hizo parecer el albino.

Zero no estaba sorprendido de haber fallado, lo esperaba.

—¿Al fin intentaras asesinarme Kyriuu-semsei?—el humanoide amarillo hablo, nada perturbado por uno de sus tentáculos menos. De hecho sonaba divertido.

—Más o menos…supongo.

Y luego desapareció…de una forma bastante familiar a la rapidez del pulpo. Decir que los demás estaban sorprendidos era una subestimación, nadie esperaba tal desarrollo, pero solo podían ver, ser espectadores de la escena que ambos adultos representaban.

Quedaron fascinados.

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Decir que Koro-sensei estaba sorprendido por la velocidad del joven maestro, sería una total y completa mentira, uno no se convertía en el mejor asesino del mundo, el shinigame sin saber ciertos secretos que el mundo guardaba. Y que un cazador habría sido enviado a matarlo era algo que en su momento pensó como posibilidad.

Los cazadores después de todo se encargaban de cosas no humanas, tal y como él lo era.

Aun así…

"Ahí va otro de mis tentáculos"

¿Eran todos los cazadores así de rápidos? No llegaban a su propia velocidad pero este chico se acercaba bastante.

Por supuesto Zero podría seguir la velocidad del pulpo amarillo, él después de todo se había enfrentado a purasangres, mucho más rápidos y fuertes que este tipo. Sin embargo incluso él debía admitir que seguir esa demoniaca velocidad era un esfuerzo.

Este tipo era impresionante.

Y sin embargo…

"la pasividad que este tipo destruya el planeta es la misma que la pasividad de que Kaname use un tutu rosa y se pinte el cabello de verde"

Ni siquiera le era posible imaginar tal situación extraña.

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La pelea había durado casi dos horas, hasta que finalmente Zero bajo su arma y la guardo, instando a Koro-sensei a mirarlo con sus pequeños ojos con curiosidad, el joven ya no tenía intención de pelear y no era porque Koro-sensei había ganado.

Quedaron en un punto muerto.

—¿Por qué detenernos?

—Mi misión era encontrar y acabar con el monstro que amenazaba la seguridad del mundo…no encontré nada de eso aquí, solo un buen maestro de un aspecto moderadamente extraño.

Zero no iba a matar a Koro-sensei, sabía que si lo intentaba con más empeño podría lograrlo pero…

No le parecía correcto.

Así que renunció a su misión, ya vio lo suficiente como para saber que había tomado la decisión correcta, se dio la vuelta y comenzó a caminar, pasando por donde sus jóvenes estudiantes habían visto todo en mudo asombro. A Zero no le importo sacar sus habilidades no humanas frente a los niños, en este lugar, todo era secreto de todos modos.

Además de ver sus caras sorprendidas era muy divertido.

Era culpa de Kaname, por pegarle sus tendencias sádicas él decidió.

Todo era culpa de Kaname de todos modos.

Luego de tal manifestación de habilidades y velocidad, los alumnos de la clase E, fueron informados que su maestro ya no regresaría, por supuesto Zero había dejado un plan de estudio para que los chicos no se atrasara. Desafortunadamente para ellos, nunca pudieron averiguar más sobre su albino maestro, tan misteriosos como Koro-sensei.

Tal vez, los más optimistas pensaron, lo volverían a ver algún día de nuevo.

Oigan, si un pulpo amarillo jodidamente rápido existía, entonces todo podía pasar en este mundo.

Y así la clase E continuo con sus estudios y a pesar de las nuevas aventuras que tuvieron a lo largo del año, ellos nunca olvidaron a su inusual y misterioso maestro, un maestro que solo conocieron por unas semanas, pero que había dejado un gran impacto en muchos de ellos.

Su maestro, Kyriuu Zero.

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—Es inusual de ti, dejar incubada una misión Zero.—Kaname se entretenía acariciando los suaves cabellos de Zero, aprovechando que este estaban en un estado de ánimo mimoso.

—No era necesario…todo estará bien, lo sé…—Zero cerro los ojos, de repente soñoliento por las caricias de su amante.

—¿Disfrutaste ser maestro de esos niños por un tiempo?—sabia la respuesta a eso, pero aun así pregunto.

—Fue…fue entretenido…—era toda respuesta que daría, aunque Kaname sabia mejor.

—Entonces fue buena idea que fueras…

Unos minutos de cómodo silencio fue lo que siguieron, hasta que Kaname, con un perverso brillo de silencio irrumpió el apacible momento.

—Entonces Zero ¿Tutu rosa y cabello verde?...

Y el adormecimiento de Zero se esfumo.

—¿Cómo demonios sabes eso?

Kaneme tenía esa comemierda sonrisa que tanto detestaba.

—Deberías saber Zero, que nada se mantiene oculto de mí…

"¡Mierda!"

Ese fue el último pensamiento coherente de Zero en lo que queda de la noche, ya que luego solo podía sentir el doloroso placer que su amante tan amablemente le brindaba por todo lo que quedaba de la noche.

Aunque Zero no lo detestaba tanto como uno puede pensar, después de todo, los "más, más, más" hicieron eco en la habitación en todo momento.

Solo una noche más para los inmortales amantes.


Comentarios o criticas serán bien recibidas, denme su amor...o su odio...lo que quieran XD