Nota: hola! ¿Cómo están? Espero que bien, note que no soy la única Fangirl (Que afortunadamente habla español) y eso me dio ánimos de seguir escribiendo, a ver si un día logro hacer la traducción del fic al inglés, y que más Fans lo logren leer, y ahora vengo de nuevo aquí para seguir escribiendo sobre nuestro… Oncie querido (sonreír como tonta)

Disclaimer: Los personajes de The Lorax no me pertenecen. Este fic sólo tiene el propósito de entretener, no pretende fines de lucro ni hay violación intencionada del copyright.


"Mañanas"

Al día siguiente Oncie siguió con la misma rutina de todos los días.

Se bañó, se vistió, y bajó a comer cereal a la alacena.

Estaba sentado en la mesa del comedor, desayunando un plato de serial de malvaviscos pequeños, su preferido desde niño.

Sus hermanos hacían su desastre afuera, frente a la casa, y aunque Oncie no los viera, sabía que estaban ahí debido a sus gritos Ellos paseaban al perro de la señora Toked seguramente, ya que se escuchaban ladridos feroces, quizás lo perseguían porque lo habían soltado, sea como sea, ese no era su problema, aunque no resistió sonreír al imaginarlos persiguiendo un perro chihuahua más pequeño que un zapato de aquí para acá por el campo.

Su madre, al lado de él, metía algunas cosas a su bolso para salir seguramente.

"adiós Oncie querido..." dijo su mamá aproximándose a la puerta que estaba tras el "Oncie… ¿podrías ir a revisar el buzón?, saldré un momento"

"si madre"

"¡ha! por cierto, espero que hoy no desperdicies tu tiempo de nuevo como todo un holgazán…!chaw¡ ¡besitos¡"

Su madre se marchó, como todas las mañanas, Oncie rio ante aquel comentario de parte de su madre, y siguió con su desayuno, pero no tardó mucho en que llegara alguien más a molestar.

"hola tonto" escuchó una vos.

"hola…tío" respondió el sin dar la cara, llevándose una cucharada de cereal a la boca.

"¿desayunando como siempre inútil?" su tío se sentó a un lado, sacó su periódico y un tabaco, como lo hacía todas las mañanas.

"m… si, bueno… tengo que desayunar para no morir ¿no?" rio Oncie.

"¡ha, ha! ¡Que gracioso¡ ¿sabes…? Yo a tu edad trabajaba día y noche, y tenía una novia... ¿Por qué no haces algo de provecho?" dijo mientras se llevaba el puro a la boca.

"bueno, si tanto quieres que alguien haga algo de provecho en esta familia... ¿Por qué no lo haces tú he?"

"¿Qué? ¿Qué acaso no me ves? Yo ya estoy viejo...en cambio… tu eres un muchacho. ¡Anda ¡! tienes 23 años! ¡Ya es edad suficiente para ser alguien en la vida¡ ¡no un completo perdedor¡"

"m…quizás lo sea… pero algún día... ¡Cambiare el mundo!" gritó inspirado.

"m..." su tío lo miro seriamente "¡no me digas! Ha, ha, ha, ha," a esto se empezó a reír sin control, hasta casi atragantarse con su tabaco.

"no me creas, pero el día en que trabajes para mi…ese día ¡tendrás que tratarme mejor!"

Su tío frunció el ceño, Once-ler ya se había aparado de su silla un poco molesto, ambos permanecieron mirándose en silencio total.

"¿trabajar para ti? ¡Ja! ¡Antes muerto!" dijo su tío retirándose de la mesa, totalmente rabiado.

Once-ler miro como se marchaba, y hasta que lo perdió de vista no borró el ceño fruncido de su rostro. El apetito se había marchado tan rápido como un zorro cuando llega un cazador, y eso le molestaba mucho, de todas formas… nunca lograba comer bien…quizás por eso es tan delgado.

Su tío había dejado el periódico sobre la mesa, y Once-ler no pudo evitar acercarse para echarle un vistazo.

"¡Nuevo invento del siglo!"

Decía en la portada, con letras grandes incluso.

Esto le llamó mucho la atención, por lo cual empezó a leer en vos alta:

"el archimillonario Benjamín Dion, dueño de empresas Dion, se ha convertido en el hombre más rico de todo el mundo, gracias a su nuevo invento, que se a autonombrado "el invento del siglo" ya que este tiene más de novecientos noventainueve utilidades, y ha recibido el premio al "mejor inventor de la historia" gracias a su gran ingenio. Este fue llamado "Wooshi", y se ha convertido en el producto mas vendido en la historia de todos los tiempos, y el que más demanda a exigido en todos los países del mundo"

Once-ler se quedó impresionado. Sin duda sintió una gran envidia por ese tal "Dion". Él quería ser reconocido en todo el mundo, revolucionar la historia, pero para eso...tenía que hacer algo más grande que ese tal Wooshi, algo increíble y sorprendente, pero necesitaba de una gran imaginación para eso.

"algún día…"

Agarró el periódico y lo guardo en su cuarto, para seguirlo leyendo más tarde, en la noche.

Y se preparó para salir, agarrando su guitarra, sin antes olvidar ponerse su sombrero, su chaleco gris y peinarse bien.

Oncie caminaba con una sonrisa grande, y con el pecho alzado con orgullo, mientras tocaba algunas notas repetitivas con su guitarra y tarareaba una pequeña canción:

"na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na, na caminando por el campo voy, feliz de la vida y sonriente estoy, na, na, na, na, na, na…"

Las blancas nubes eran escasas en la inmensidad del hermoso tapiz turquesa, el pasto a los costados del camino era totalmente verde, y estaba lleno de vida. Las mariposas revoloteaban por aquí, y por acá, el sol brillaba a todo lo que daba, y una muy fina brisa rosaba el rostro de Once-ler. Todo parecía perfecto, era un día único, aunque…quizás eso no iba a tardar mucho.

"¡hey Oncie!" gritaron una vocecitas atrás suyo.

Oncie volteó, tras el venían los tres gemelos de la familia "Perhaps", Loki, Simón, y Benjamín, los menores de la familia, de nueve años de edad.

Los chicos eran de cabello castaño, y eran exactamente iguales, así que Once-ler siempre los confundía, inclusive le daba miedo decir sus nombres y equivocarse, así que siempre evitaba esa parte de las presentaciones formales, y los decidía llamar como niños, cada ves que los veia.

"¿si niños?" preguntó con una gran sonrisa.

"te busca mi padre" dijo Simón, mientras los tres llegaban frente a Once-ler.

"ha… ¿y que se le ofrece?" preguntó el Once-ler extrañado.

"no lose, solo nos mandó a buscarte" dijo Loki.

Once los miro pensativo poniendo una mano en su barbilla y los vaciló con la mirada, para dar un poco de misterio al asunto, aunque era obvio que si los acompañaría.

"está bien niños, vamos..."

Aceptó Once-ler. Los cuatro empezaron a caminar en rumbo a casa "Perhaps", donde, se suponía que el señor P estaría cortando un poco de leña para las frías noches.

"y…¿Cómo han estado?" preguntó Once-ler.

"bien, un poco ocupados solamente" dijeron los tres al mismo tiempo.

Ante tanto silencio y falta de comunicación, lo único que se le ocurrió fue poner en posición su guitarra, y empezó a tocar..

"na na na, na, na, na na na na na, na na na, na na na na "

Ante tal ritmo no tuvo que esperar mucho para que los trillizos le siguieran el paso. Pronto todos cantaban y caminaban con un ritmo singular.

Once-ler había olvidado un pequeño detalle, y este detalle tenía dos ojos marrón, una gran sonrisa, y un hermoso corazón, que abobaba a Oncie el ciento cincuenta porciento. Sin duda el sí que no pensaba las cosas que hacía, y si, quizás si era un completo tonto, como lo decía su tío, solo era cuestión de esperar a llegar.

Después de caminar y cantar todo un videoclip musical estuvieron frente a la casa.

Desde ahí podía ver la suya, al otro lado del campo, y en ese momento recordó lo de la noche anterior, se quedó un momento mirando la ventana de su casa, la vergüenza lo invadió de nuevo, recorriendo su cuerpo, y sintió un fuerte impulso de salir corriendo, aun que en verdad solo se quedó pegado al piso, clavando la mirada en aquella ventana , casi de inmediato siguió el camino, pero ahora había recordado a Ady..

Siguió cantando después de esa pequeña pausa, pero ahora ni notaba lo que decía o su guitarra tocara, asi que empezó a desafinar

Eres un tonto Oncie, pensó para sí mismo, ya que sabía que si lo decía en vos alta, podrían surgir preguntas de parte de Loki, su mejor amigo, que caminaba al lado suyo. Bueno...ahora solo quedaba seguir su camino, y llegar a ver que quería el señor de la casa, luego podría marcharse toda la tarde a comer malvaviscos bajo un lindo árbol, lo único que tenía que hacer es ser rápido y discreto.

Sacudió su cabeza y trato de olvidarlo, ahora que lo pensaba, haber venido no había sido buena idea, ¿si Ady lo veía? ¿y si le preguntaba por qué la estaba mirando?, si eso sucedía, Once-ler explotaría frente a ella, y se encerraría en su cuarto por todo un mes, bajo su cama, sin comer nada, tocando canciones melancólicas, bueno...eso era más o menos lo que ya hacía, así que no había mucha diferencia.

Once-ler no se dio cuenta cuando llegaron a la puerta de la casa, ya que se había abobado pensado, hasta que su cabeza chocó con algo duro, al parecer esta, siempre chocaba con puertas de todo tipo.

Alzó la mirada y vio la puerta de madera, que tenía grabado en letras color rojo "The Perhaps", ante esto, tuvo más miedo, en esta casa vivía la mismísima Ady.

En ese momento tuvo la impresión de que exageraba, ¿Qué podía hacer una chica?, además… quizás ni siquiera la vería por aquí, todos estaban demasiado ocupados para tan siquiera estar en su propia casa.

La puerta se abrió, Once-ler suplico que no fuera quien creía…