Peter Pevensie

Las gotas de lluvia golpeban fuertemente el cristal de la ventana, los relámpagos tronaban estridentemente interrumpiendo la tranquilidad de la noche, la vela colocada sobre el escritorio apenas alcanzaba a iluminar el cuarto y unos pausados pasos se oían en el pasillo.
Como si fuera una película de terror la puerta se abre lentamente emitiendo un chirrido capaz de ponerla la piel de gallina a cualquiera pero a él que ha vivido tantas cosas eso no le hace ni el mas mínimo cosquilleo, para él es tan solo otro de los tantos ruidos nocturnos.
-Buenas noches Peter- saluda el anciano profesor Kirke desde la puerta con esa profunda que lo caracteriza; él voltea dejando momentáneamente sus estudios
-Buenas noches- devuelve amablemente el saludo
-Veo que todavía sigues estudiando - señala el profesor lanzando un vistazo al escritorio por encima del chico - Creo que deberías descansar muchacho, te haz estado preparando arduamente y seria una lastima que mañana a causa del cansansio fallaras en el examen, recuerda que una mente bien descansada funciona mejor.
-Descuide profesor ya casi termino - puntualiza el muchacho perezosamente
-De acuerdo - el profesor dio la media vuelta pero antes de salir se dirigió de nuevo al chico - no creo poder verte antes de que te vayas, así que de una vez te deseo buena suerte.
-Gracias - fue lo único que alcanzo a decir antes de que nuevamente la puerta chirriara y se escucharan los pasos alejarse.

Sabía que tenía que seguir estudiando pues había escuchado que el examen era muy difícil, pero decidió seguir el consejo del Profesor.
La cama trono en cuento se recostó sin intensiones de dormir aún.
Mira las tantas manchas del techo y conforme mas las observaba mas figuras le parece encontar, podía ver una dríada por aquí, un fauno por alla y un enorme león, de pronto siento como si le presionaran el pecho y respirar le costaba. Cerró enérgicamente los ojos y tentando con la mano sobre la mesita de alado busco la carta que había recibido unos cuantos días atrás de su hermana menor.
Cuando su mano al fin la encontró se aferro a ella fuertemente como si al soltarla fuera a caer al abismo; respiro profundamente hasta que decidió leer. En la carta Lucy le contaba que ella Edmund y su odioso primo Eustace habían ido otra vez a Narnia. Le contaba de Caspian y Reepicheep, de las islas solitaria, le contaba de serpientes marinas, de mundos debajo del agua ncluso del país de Aslan.

Envidiaba tanto a sus hermanos apesar de que ellos tampoco podrían regresar a ese maravilloso mundo por lo menos habían tenido la oportunidad de ir una vez mas que el.
Por que Aslan les hacia esto, por que les había dado a probar el vino para después dejarlo sediento.
Odiaba estar atrapado en este mundo, donde solo era uno mas del montón, donde ningunas de las batallas echas contaban, donde todos sufrían.

Un grito ahogado y de dolor salio de entre sus labios.
Inesperadamente la ventana se abre dejando entrar el frio aire.
El viento literalmente ruge como un león enojado y por primera vez en mucho tiempo Peter siente miedo, repentinamente un rugido más fuerte se oye pero esta vez no es el viento sino un león de verdad.
Una corriente entra y apaga la llama de la vela dejando a Peter en la oscuridad, la oscuridad de Noche.