Segunda parte, sigamos con este fic tan locamente extraño jaja.
Disclaimer: Beyblade no me pertenece, pertenece a Takao Aoki.
Advertencias: Ninguna por ahora muajaja.
Importante: lean las aclaraciones del final.
Dedicado: dedicado a Cloy Jubilee (estás loca! Te odio por hacerme esto! Maldita Alemania, tierra de nazis y del buen Robert!).
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Mundial de Rusia 2018
Parte II: Presentaciones
Los dos jóvenes estaban caminando por el largo pasillo con los mismos adornos que tenía el primer piso. Kai caminaba atrás y no podía evitar ver a su muchacho caminando por ese relativamente angosto pasillo como si fuera una pasarela de modelaje. Agitaba las manos y los brazos lo suficiente como para parecer seductor y no exagerado, sus pasos eran cortos sin dejar de aprovechar el largo de sus piernas en cada zancada, y al colocar instintivamente un pie delante del otro contribuía al movimiento de caderas que siempre sedujo especialmente al bicolor. Eso le llevó a recordar cuando lo vio modelar por primera vez.
Era un desfile al que no había querido ir en un principio, porque sabía que pocos hombres iban a desfilar, pero fue a pedido de su amigo Bryan que fue. Su agente y él se quedaron en primera fila viendo como pasaban muchas muchachas luciendo atuendos que iban acorde a las canciones que sonaban de fondo, desde el rock pesado y el heavy metal hasta el pop clásico y techno. En ese momento estaba más aburrido que cuando se veía secar la pintura, pero entonces las luces se apagaron y humo comenzó a salir desde la puerta por donde ingresaban los modelos. Kai lo supo, llegaba la hora del desfile masculino, con el sonido estridente de las guitarras, al que se le sumó la batería, salió Bryan Kuznetsov con una máscara bastante llamativa y llevando a cabo acciones acorde a la canción que estaba en otro idioma, pero que llamó mucho la atención del albino bicolor.
Los pasos toscos y seguros del ruso sumado a su cuerpo musculoso y nada refinado, con el pecho al aire puesto que el chaleco negro no lo cubría, esos pantalones dentro de todo abultados y el cinturón con incrustaciones brillantes, los borceguís grandes y al estilo militar junto con las cadenas y pulseras en sus brazos y cadera le hicieron ir acorde a la música que justamente era rock pesado. Después averiguó que el nombre de la canción era "La parca" interpretada por una banda de origen argentino llamada Carajo. Por ese motivo la máscara era de la parca. Durante los minutos que duró la canción, que al ser remixada y mezclada con otras canciones de la misma índole, desfilaron otros chicos vestidos similares a Bryan, finalizando esa parte del desfile con el cuerpo del de cabellos lavandas que ingresó corriendo por la pasarela en el final de la canción y quedó arrodillado al borde de la misma en una pose digna de una estrella de rock. No había estado tan mal, lo admitía, pero entonces pasaron al final de toda la muestra con una melodía que llamó la atención de la audiencia.
"Roll the dice" resonó en la sala y de la puerta salió el pelirrojo novato que tenía mucho por prometer. Se adueñó de la pasarela con una seguridad y una elegancia que pocos podían demostrar, era tan varonil como un hombre y tan refinado como solo una mujer podía serlo, lo que delataba su orientación sexual. En ese instante lo presentaron como la pareja de Bryan Kuznetsov y todos se sorprendieron, pero aplaudieron al muchacho. Su ropa blanca dejaba ver las curvas de su cuerpo, que no eran muchas, pero esas botas beige con flecos le hacían ver de piernas más largas, la chaqueta ligeramente abierta dejaba mostrar parte de su pecho y las cadenas en su cuello le hacían un juego digno de una estrella pop. Si bien él no tuvo el gusto de cerrar el desfile, la pareja de homosexuales pudo posar con la diseñadora y sellar su amor con un beso en los labios y frente a las cámaras. Hasta Kai aplaudió de pie la elección de su amigo.
Desde ese desfile, desde el instante en que lo vio caminar por la pasarela como un novato con el ego por las nubes, le había parecido atractivo y definitivamente hubiera ido tras de él, de no ser porque en ese momento se enteró que era la pareja de su amigo. Grande fue su sorpresa cuando terminaron y el pelirrojo le dio una oportunidad. Ahora, por ese pasillo que le recordó a su primera pasarela entendió que ese muchachito que había visto caminar con seguridad ese día, no era el mismo que veía delante ahora. No sólo porque aprendió a caminar mucho mejor que antes, sino porque había madurado en su estadía en el medio.
Así fue como llegaron al gran salón donde iban a llevarse a cabo las primeras fotos, o al menos una de las muchas que tenían pensado tomarles. El suelo estaba medianamente alfombrado, puesto que la alfombra color blanca estaba diseñada de tal manera que formaba algunas figuras con el suelo color bordó, dando la sensación de tener algunos agujeros de diversas formas. Justo en medio del techo un hueco con forma de cuadrado albergaba una araña dorada con aproximadamente veinte focos que iluminaban la gran habitación y le daban una apariencia si bien cálida, también refinada; a ambos lados de la lámpara otra similar colaboraba con la iluminación. En este salón estaban ya esperándolos los demás modelos, que también parecían recién llegados al hotel y deslumbrados por el lujo que los rodeaba.
—Los estábamos esperando —dijo la directora de la revista PlayGirl Rusia, Aleksandra Sherba.
—Lo mejor siempre se hace esperar —respondió con su famosa soberbia el pelirrojo, causando la risa de los demás y que su pareja le abrazara, pero al ver la mirada de Bryan se apartó levemente.
—Tranquilo, está todo superado desde hace mucho —le tranquilizó el ruso y levantó el pulgar, los demás simplemente se miraron y rieron levemente.
—Bien, comencemos con la sesión de hoy —empezó a hablar Aleksandra, a quien le decían de cariño Shura como abreviación de su nombre. Ella era una mujer muy enérgica y que no se dejaba vencer fácilmente, si ella quería una tapa de determinada manera la obtenía a toda costa. Su cabello largo le llegaba hasta media espalda, de no ser porque sus rulos se lo impedían; sus curvas sí eran bastante pronunciadas y su tez pálida y ojos verdes le hacían denotar su descendencia rusa. Nunca le gustaba mostrar mucho su cuerpo, cosa que disgustaba a los pocos heterosexuales y bisexuales de sus fotos, ya que ellos se podrían inspirar con ver el cuerpo prominente y las curvas de la directora.
—Hoy el fotógrafo será Bryan Kuznetsov, más vale que hagan un buen trabajo —amenazó la directora que, a pesar de medir unos escasos 150 centímetros, tenía un carácter digno de temer. —Y contaremos con la participación y ayuda de una importante modelo mexicana, Ruth Dragonborn —comentó y señaló a la muchacha que se había mantenido callada pero expectante a todo lo que ocurría.
Ruth era una muchacha de 20 años, nacida y criada en México. De ojos marrones y cabello ondulado tan negro como la noche, pero de piel pálida, se había hecho famosa en su país hacía apenas dos años. Cuando un importante diseñador de modas argentino, Jorge Ibáñez, viajó a México para presentar su nueva línea de ropa de alta costura, ella se presentó para el casting de modelo y fue este hombre quien la lanzó al estrellato. Si bien su participación en el desfile fue breve y no tuvo el privilegio de cerrar la pasarela con el diseñador, su personalidad al caminar y sus gestos provocadores le hicieron sumamente conocida en la farándula mexicana. Tanto así que no pasó mucho tiempo hasta ser contratada por la revista PlayBoy Mexico para unas fotos bastante llamativas. Más tarde se conoció el mayor talento de la modelo: la escritura. En sus dos años de fama ya había escrito una novela completa, caracterizada por ser la adaptación de film-sangriento más taquillera de la historia de su país.
—Será un placer trabajar con todos ustedes, o al menos eso es lo que veo desde ahora —comentó ella sin poder quitar la mirada del cuerpo de esa pareja de esculturales rusos que acababa de llegar y observaba al resto con cierto aire de superioridad.
Los demás muchachos se miraron entre si, algunos intercambiaron miradas cómplices y la directora, que estaba perfectamente informada de los dramas amorosos y de las novelas que se armaban entre los modelos masculinos de la revista, no pasó ese detalle por alto. Aleksandra sabía perfectamente qué era lo que pasaba entre los más "viejos" por así decirles, los veteranos y experimentados, que estaban acostumbrados a verse, tanta era la costumbre que habían adquirido cierta confianza. Por esa misma razón ella había accedido a las peticiones de Hiwatari sobre las ubicaciones de los modelas en las determinadas habitaciones.
—Bueno, cada uno vaya a ubicarse en las habitaciones correspondientes, las cuales se ubicarán en el piso que está debajo de nosotros —anunció la muchacha directora mientras tomaba un par de hojas de papel. —Además, les leeremos sus itinerarios, sé que sus representantes les tuvieron que haber anunciado que esta sesión es solo una de varias sesiones de fotos que tendrán a lo largo de estos días. —Acto seguido todos asintieron y se acercaron para escuchar mejor los anuncios.
Al momento de acercarse, Ruth pudo notar algo extraño entre los participantes o los que serían sus "compañeros de trabajo", puesto que a ella la habían contratado como asesora de fotografía y para hacer un par de tapas para PlayBoy Rusia. Sin embargo, había sido pedido de ella llevar a cabo las fotos junto con los chicos que participasen en las sesiones de PlayGirl Rusia. Ese deseo había surgido al ver algunas imágenes de la revista que una amiga de ella le había mandado. En esas tapas pudo ver el titular "La pareja más inesperada del país" y una gran foto de Yuriy Ivanov y Kai Hiwatari posando semi-desnudos como la foto de portada. Desde ese momento le llamó la atención hacer el rodaje con ellos, por eso mismo exigió hacer todas las fotos sólo si esos dos muchachos participaban también. Por ese simple capricho fue que la producción acordó hacer todas las sesiones de una sola vez y juntar a todos los participantes.
Lo que la mexicana pudo notar, fue como algunos de ellos se tomaban de la mano o se regalaban risitas bastante insinuadoras. Era como si se hubieran visto antes, como si ya tuvieran algo entre ellos, cosa que era cierta de hecho. Pero también podía ver como algunos nada más tenían las miradas inocentes en sus rostros esperando que se les anunciaran las noticias. Sin embargo, también se notaba como las miradas de algunos se posaban sobre ellos, casi parecía que los desnudarían de tanto que los observaban.
—Veamos… —empezó a hablar Scherba mientras sacaba sus lentes y observaba las hojas. —Jonathan McGregor y Robert Jurgens, en la habitación A23. —Ellos dos habían sido de los muchachos que dejaron salir una risa cómplice y se habían mirado con cierto deseo.
Jonathan McGregor, a quien todo el mundo conocía mejor como Johnny, nació en Glasgow, Escocia y tenía sus 21 años cumplidos hacía una semana. El muchacho se hizo famoso cuando a los 17 años protagonizó el comercial de un local bailable donde interpretaba a un chico que simplemente bailaba mientras la canción recitaba "Johnny… la gente está muy loca… What the fuck?". Desde ese momento fue llamado por numerosos comerciales, algunos no tuvieron éxito, pero otros sí; casualmente eran aquellos donde el cuerpo pequeño del chico se resaltaba más. Así, de a poco, comenzó a hacerse famoso en el mundo del modelaje y la fotografía, principalmente destinado al público homosexual y femenino –cosa que fue favorecida por su orientación sexual–. Hasta que de a poco llegó a ser protagonista de la tapa de PlayGirl Escocia.
Robert Jurgens, nativo de Alemania y con 24 años a cuestas, sonrió levemente y se cruzó de brazos al saber que su compañero de habitación sería Johnny. El alemán había comenzado su carrera cuando decidió presentarse en el casting para una novela, dado que con el dinero que contaba se sentía el ciento por ciento libre de ser actor si lo deseaba. Su familia era la más adinerada de todo su país y éste no se negaba a ostentar su dinero. Pero, lamentablemente para su carrera como actor, el productor lo rechazó rotundamente y le recomendó, a modo de chiste de mal gusto, que estaba más bien para una novela triple equis, cosa que éste tomó muy en serio. Debutó en una película homosexual de alto voltaje erótico a los veinte años.
Ambos se había conocido en una gira que había realizado el actor, y en ese momento también modelo de tapas, por Escocia para filmar en uno de los castillos. Fue en Escocia y, pese al carácter parecido de los dos y pese a que a ambos les guste pelear entre ellos, a pesar de que no muy seguido se podía encontrar a alguien que le contradijera en todo, habían terminado por tener un lindo, y quizá algo violento, encuentro sexual en el hotel del extranjero, Robert, y después en el departamento del local, Johnny. Desde ese día, Robert y Johnny jamás perdieron el contacto, y ninguno se molestaba en ocultar su romance tan clandestino como sus demás amantes locales.
—En la habitación A24 Miguel Lavalier y Garland Siebald —siguió hablando la directora y ambos se sorprendieron por la elección de la habitación.
A diferencia de la pareja anterior, ellos dos nunca se habían conocido. Ambos eran completamente diferentes, aunque quizá con personalidades similares a su manera particular. Iba a ser la primera vez que ambos experimentaran algo nuevo. Miguel Lavalier, con nada más que 18 añitos era el más joven de los modelos que se hallaban en esa sesión y para él era la primera vez que posaría para una revista internacional. Nacido en Córdoba, Argentina había hecho un par de producciones como modelo masculino junior desde los 16 años y había accedido a ser parte de algunas sesiones fotográficas de ropa masculina en ese tiempo. Pero recién este año se había dedicado a hacer producciones pornográficas para páginas online, por las que había cobrado bastante, pero que le habían lanzado al estrellato. Tanto así como para que la revista PlayGirl Argentina lo convocara como la nueva revelación para una tapa. Y desde esa tapa en su país, había saltado a una revista de carácter internacional. Su carrera recién estaba comenzando y, pese a su carácter maduro y algo frío, su mirada inocente lo delataba.
Garland Siebald era un chico proveniente de la India de 23 años. Su primera actuación entre los públicos de famosos fue en una presentación de parkour que realizó cuando tenía 12 años. Sin embargo, a partir de ese momento el pequeño traceur –nombre con el que se denomina a los practicantes de esta disciplina originaria de Francia–, se volvió una estrella de la pantalla más chica, es decir, en internet. Sus videos con hombres, con mujeres y en diferentes ocasiones todas ligadas a lo sexual, lo hicieron muy conocido entre los públicos de internet. Lo peor fue la controversia que hubo en el país puesto que el muchacho aún era menor de edad. Después, ya con sus 18 años cumplidos saltó a la fama en la pantalla media, la TV, cuando su video hot con un famoso cantante salió a la luz.
Si bien el chico indio había estado observando al "chico nuevo" con ojos más que seductores, ojos acosadores, el otro no lo había notado. Le había llamado la atención el pequeño, puesto que tenía una altura considerablemente menor, pero no entendía por qué. La actitud quizá era lo que le atraía, pero tampoco lo sabía con certeza, lo que causaba que más intriga le atacase. Virgen no podía ser, aunque los ojos le decían que era bastante inocente, lo que le plantaba en la frente el cartel de "pequeño novato inexperto". Garland tenía que hacerlo suyo y lo iba a lograr.
—En la habitación A25 Bryan Kuznetsov y Rei Kon —dijo la chica sin detenerse a ver la reacción que ambos esbozaron y la sonrisa que expresó Kai Hiwatari, que fue captada pro su pareja, pero que se guardó el comentario para sí mismo.
Bryan, famoso por su carácter irascible y facilidad para imponer su voluntad a toda costa, y Rei Kon, jamás se habían conocido en su vida, salvo por fotos y demás. Rei Kon era un muchacho de 22 años, oriundo de China, que había participado antes en otras sesiones de fotos de revistas de carácter internacional. No obstante eso, se hizo famoso por haber estado algunos meses de novio con Kai Hiwatari, que aunque es el mejor amigo de Bryan jamás lo presentó con éste. Su primera participación fue en una película donde tuvo que llevar a cabo un semi-desnudo. En ese film se rompieron varias de las barreras para su país, debido a la cultura conservadora asiática que mantenía China. Rei estaba en todas las tapas, en todos los programas y en todas las páginas de la red, su fama se expandió e incluso llegó a Hong Kong. Así es como fue el primer top model de PlayGirl China, abriéndose paso al estrellato.
Mientras tanto Bryan como Rei se preguntaban porqué el azar los había juntado, ninguno podía imaginarse que el "azar" tenía nombre y apellido: Kai Hiwatari. El muchacho de cabello de dos tonos de azul se las había ingeniado para juntar a su ex pareja y su mejor amigo en una habitación, con el fin de terminar con la soltería de ambos. Para llevar a cabo su objetivo había tenido que tramar una red de exigencias y complicidades que sólo él y Aleksandra Scherba conocían. Ni siquiera el pelirrojo lo había sospechada hasta ese momento, donde la curiosidad le carcomió las entrañas, tanto así que no pudo resistirse a mandar un mensaje por WhatsApp a su novio.
"Tu planeaste esto?" escribió con suma velocidad. Muy pronto vio como el bolsillo de Kai vibraba y éste sacaba el celular. Una sonrisa levemente maliciosa se dibujó en le rostro del ruso mayor. "Ponerlos en la misma habitación?" contestó y el pelirrojo lo leyó con el seño fruncido. "Siiii!" respondió y le miró con enojo. "Se podría decir que sí" escribió en el primer mensaje, después mandó otro: "Ambos necesitan un poco de amor jaja", como era curioso que el bicolor escribiera "jaja" en los mensajes, Yuriy lo interpretó como que tenía un plan bien elaborado, por ello tuvo que reprimir la carcajada que amenazaba con salir. "Eres todo un demonio, Hiwatari" escribió y lo mandó; y aprovechando que eran mensajes de texto y no de audio, escribió: "Por eso te amo 3". Cosa que causó un leve rubor en las mejillas del otro, que le respondió: "Eres un puto cursi, Ivanov", y debajo de éste mensaje: "3".
—En la habitación A26 Brooklyn Masafield y Hiroshi Kinomiya —habló Aleksandra diluyendo la concentración que tenían los dos rusos en los mensajes.
Ambos muchachos sonrieron, aunque con diferente intensidad. Si bien uno de ellos sonrió más ampliamente que el otro, y fue éste mismo quien no pudo resistir el impulso de tomar de la mano a su compañero y mirarlo con una ansiedad que denotaba su conducta casi infantil. El otro simplemente sonrió levemente y se escudó detrás de sus anteojos de sol para ocultar el brillo que dejaron translucir sus ojos mientras entrelazaba los dedos con su amigo, compañero y mucho más que eso.
Brooklyn Masafield era un muchacho enérgico y con un cabello tan naranja que le era digno el apodo "cabello de zanahoria", nacido en Inglaterra y con tan sólo 20 años su sonrisa denotaba la inocencia que no tenía. Se había hecho famoso hacía ya mucho tiempo, cuando siendo un niño de tan sólo 10 años se presentó a un casting para participar de un concurso de talento a nivel mundial. Sabía tocar el piano como todo un niño prodigio razón que le valió para ingresar al concurso y quedar en tercer lugar a nivel mundial, por el simple hecho de que no pudo participar dado un resfriado. A partir de ese momento el chico no dejó de experimentar y jugar con su fama, aprendiendo a jugar el juego mediático como si fuera una estrella de Hollywood. Así fue como de a poco ingresó al mundo del cine y como una cosa lleva a otra, terminó como un actor juvenil con sólo 17 años. Su fama de índole mundial hizo que revistas internacionales le pidieran posar para sus tapas, todas menos PlayGirl Inglaterra dado que era menor de edad. Recién cuando cumplió la mayoría de edad fue llamado por la famosa revista y éste aceptó con una curiosidad que le hizo sorprender. Así fue como se hizo una de las estrellas predilectas de dicha revista, captando los corazones de hombres y mujeres, cosa que le hizo muy bien dada su condición de bisexual asumido.
En cuando a Hitoshi Kinomiya era un hombre ya con sus 25 años cumplidos y muy bien cumplidos, dadas sus facultades. Había sido fotógrafo, director de fotografía, modelo, cantante, guitarrista, manager e inclusive actor de doblaje y actor de cine, había vivido una vida bastante agitada. Su infancia pasó tras bambalinas porque su padre era un importante actor y, posteriormente, se hizo director de cine, por esa simple razón él conoció el medio con todos sus pros y contras. A la hora de decidir sobre su futuro y su vida, comenzó desde abajo, no por ser "hijo de" iba a tener un camino a la fama fácil. Pero con su espíritu implacable y carácter frío y decidido, había logrado hacerse del podio en varias disciplinas consideradas artísticas. Inclusive la industria de la pornografía, por ello se le hizo muy sencillo hacerse con varias tapas de la revista PlayGirl Japón.
Ambos muchachos se habían conocido durante las giras y trabajos. A Brooklyn lo habían contratado para una producción en Londres, dando la casualidad que fuera Hitoshi el productor ejecutivo a cargo del proyecto. En un comienzo, la relación de los dos fue pura y limitada al trabajo, ninguno se animaba a dar un paso más allá dada la fama que tenían cada uno, porque a ambos se los conocía por dejarse llevar y cada dos por tres protagonizar una tapa de revista con un nuevo romance. Sin embargo, intercambiaron números de teléfono y se mantuvieron en contacto; si bien esta vez se tardaron mucho en concretar algo, al cabo de seis meses se volvieron a encontrar para la avant premier de la película que filmaron en Londres. Los impulsos fueron tales que sin siquiera haber terminado de ver el film, se fueron directamente al departamento del inglés. Desde ese día ninguno se pierde la oportunidad de verse, aunque sea por unas horas.
—En la habitación A27 Kai Hiwatari y Yuriy Ivanov —siguió mencionando Aleksandra y la pareja, la única pareja formalmente declarada, solo se miraron y se tomaron de las manos. Ambos sabían de ante mano que iban a terminar en una habitación conjunta, por eso mismo no se sorprendieron. Lo único que recibieron fue el comentario sarcástico de Bryan quien no pudo evitar hablar:
—Oh, que raro… la parejita juntita —. Comentario que hizo que quienes conocían casi perfectamente a la pareja no pudieran evitar esbozar leves risillas, mientras que los que no simplemente sonrieron algo desconcertados por la situación. Más tarde los demás les explicarían a la perfección.
—Solo estás celoso de que yo tenga a este bombón y tú no —comentó Kai con un tinte irónico-chistoso en el tono de voz mientras tomaba al pelirrojo de la cintura, haciendo que éste, inconscientemente, le diera un codazo algo fuerte.
—Me devolviste la gracia de dormir de noche y no escuchar gritos —arremetió Bryan con una sonrisa de superación en el rostro.
— ¡Basta par de bastardos! —gritó Yuriy mientras se zafaba del agarre de su novio y le empujaba lo suficiente como para que todos los presentes no pudieran evitar soltar una carcajada por la extraña escena. Ninguna persona se hubiera esperado que al juntar a los mejores amigos, Bryan y Kai, éstos se trataran de esa manera. Y es que la relación que ambos mantenían era de esa manera: la ironía y los chistes que rozan lo hiriente están a flor de piel en el vocabulario de los dos rusos, y si había algo que los dos practicaban como un deporte nacional, era el juntarse y fastidiar al pelirrojo a dúo. Al ser pareja y ex pareja de Ivanov, sabían perfectamente cómo hacerlo enojar por el simple hecho de que adoraban como fruncía el seño y casi inflaba las mejillas, como un niño pequeño y mimado, cuando se enojaba.
—Hagan silencio y déjenme seguir —ordenó con firmeza Aleksandra, haciendo que el momento de distensión se terminara. No es que ella sea aguafiestas, sino que estaba ya cansada de estar diciendo los nombres y las habitaciones, sólo quería decirles el itinerario para que al día siguiente comenzaran con todas las sesiones de fotos, dado que había olvidado que ese día tenía una reunión importante con su jefe. De sólo imaginar el trabajo que tendría los próximos días ya estaba cansada, no quería tampoco lidiar con los jueguitos de la "parejita feliz", ya suficiente estaba involucrada.
Una vez todos hicieron silencio, la chica retomó la enumeración que estaba haciendo de las habitaciones y sus ocupantes, por suerte le faltaba poco para terminar.
—En la habitación A28 Michael Parker —dijo y hubo una serie de quejas, por el hecho de que el chico tendría una habitación para él solo y no la compartiría con nadie. A todos los improperios que recibió, que no llegaron a faltarle el respeto, la rusa se mostró tranquila y asertiva, por ello contestó: —Bien, si alguno se opone a esta decisión puedo anotarlo para que pase la noche con Michael, no hay ningún obstáculo para ello… ¿Alguno interesado?
Hubo un mormullo bastante pronunciado. Si bien se habían quejado por la decisión, consideraban que quizá su otro compañero de cuarto se enojaría por haberlo dejado solo, no querían causar problemas dentro del grupo de trabajo. Además algunos, como Garland, observaron detenidamente a su compañero de habitación y llegaron a la conclusión de que estar en la misma habitación con esos modelos famosos y de cuerpos casi esculturales era mejor que pasar la noche con Parker. Por esos simples y casi vagos motivos ninguno se ofreció para el cambio de habitación, cosa que hizo sonreír a Aleksandra y al joven, con quien intercambió miradas.
Michael Parker, de la misma edad que la directora de fotografía, provenía del sur de Estados Unidos. A diferencia de los demás miembros de ese grupo, él no sentía ningún tipo de atracción por otros hombres, estaba allí por motivos más personales que por trabajo, inclusive más que los demás muchachos. Michael había comenzado su carrera siendo un jugador de béisbol, con un brazo increíble para lanzar la pelota. Con el paso del tiempo, su cuerpo se fue formando hasta llegar a ser modelo de algunas tapas de revistas o de algunos comerciales de perfumes o desodorantes masculinos, entre otros. Lo que en realidad hizo toda esa exposición mediática fue hacer que la revista PlayGirl Estados Unidos lo pusiera como tapa. Así fue como comenzó su esporádica fama en el mundo de la pornografía dedicada al público femenino, y aunque él no lo quisiera de homosexuales.
Fue durante una de esas sesiones fotográficas que Michael y Aleksandra se conocieron. Ella había comenzado su carrera como directora de la revista de Rusia, pero como una suerte de prueba para demostrar su capacidad en la industria, la habían enviado al país norteamericano para realizar las fotografías de Parker. Grande fue la sorpresa para los productores los picos de ventas que tenían sus tapas y las buenas críticas que recibieron las fotos de adentro de la revista. Por ese motivo fue contratada de inmediato. Mas no sólo un empleo fue lo que ganó de esa visita al país americano, también tuvo la gracia de conocer a quien sería el hombre que la acompañaría durante el resto de sus años.
Cuando se conocieron en las sesiones, ambos intentaron mantener distancia, pero no lograron eso por mucho tiempo. La química que se formó entre ellos los llevó a que salieran en varias citas antes de que ella tuviera que regresar a Rusia. En la última noche que pasó con ese muchacho esbelto y de porte prominente, él le había hecho el amor como solo un dios podría dárselo, y a la mañana la prometió que iría a verla el primero del próximo mes. Al principio ella no le creyó, grande fue su sorpresa al verlo parado frente a su casa con un ramo de flores. Fue una suerte de amor que perduró a pesar de la distancia. Inclusive ese día, ambos tenían bien planeadas las noches rusas para poder aprovechar el tiempo al máximo y trabajar de día. Al muchacho no le importaba el tinte homosexual que tuvieran las fotos o la tapa, solo quería pasar varias noches con ella.
Sin embargo, la única que notó rápidamente las miradas que se daban entre la pareja heterosexual fue Ruth, que contaba con un ojo observador bastante abierto.
— Y finalmente, en la habitación A29, Ruth y yo —terminó de decir la rusa y compartió una sonrisa con quien sería su compañera, y confidente, durante esa semana.
Ruth había notado, a lo largo de toda la conversación, como la química y las hormonas de todos los presentes era notoria. Las parejas que ella podía predecir sólo contribuían a que las fotos salieran mejor de lo planeado, o mejor de lo que ella tenía en mente. Adoraría ver las poses que tendrían esos muchachos, ya que habiendo investigado acerca de los "historiales" de sus "camaradas de revista", sabía que la pasaría sumamente bien. Por eso la sonrisa no podía irse de su rostro y la ansiedad estaba a flor de piel, deseaba que fuera el día de mañana inmediatamente.
—Bien, como les dije anteriormente —comenzó a hablar la directora, que ya estaba más que cansada de tanto palabrerío, —les diré el itinerario, pero antes les aclararé: todas las sesiones comienzan a las nueve de la mañana y terminarán cuando terminemos las fotos, no hay una hora límite; tendrán descansos para ir a almorzar y a cenar si así lo ameritara el tiempo. Pero descuiden —dijo al ver la cara de horror que ponían algunos modelos, acostumbrados a no trabajar más de cuatro horas seguidas —, lo más seguro es que terminemos antes de las ocho de la noche y podrán salir a disfrutar la noche rusa.
—Que es muy hermosa por cierto —acotó el pelirrojo con una sonrisa pícara y siendo casi aniquilado con la mirada por parte de su pareja y su ex.
— ¡No nos desviemos del tema Ivanov! —se alteró levemente la muchacha y siguió leyendo la hoja que había sacado mientras todos se distraían con el comentario del de ojos celestes. —Mañana, día martes, comenzaremos con la sesión de fotos por bloques, ya que como sabrán… ustedes representan al Bloque D, conformado por Argentina, Estados Unidos, Inglaterra y Japón; y al Bloque B, conformado por Escocia, Alemania, India y China. Al día siguiente, miércoles, serán las fotos por partido e individuales, puesto que, como sabrán, los primeros partidos serán entre Japón e Inglaterra, y entre Estados Unidos y Argentina; los segundos partidos serán entre Escocia y Alemania; y entre India y China. Al siguiente día, jueves, la mayoría de ustedes se tomarán un descanso, porque serán las fotos para la revista PlayBoy Rusia y PlayBoy Mexico y el especial de Rusia para la revista PlayGirl Rusia. Finalmente, el viernes, llevaremos a cabo unas fotos extras para la sección de deportes de las siguientes semanas, para darle un plus a nuestra revista y dinero extra para ustedes.
Los muchachos habían comprendido cuales serían sus papeles en esos días, y aunque algunos ya estaban nerviosos, se mostraban del todo seguros de lo que estaban a punto de hacer.
—Oh, lo olvidaba, el sábado será el desfile de cierre de la temporada en la que ustedes desfilarán con algunas de las prendas con las que posaron en las fotos y otras nuevas. —Shura releyó por última vez el itinerario, buscando algún detalle que se le olvidase. —Creo que eso es todo… el hotel está pagado hasta el sábado inclusive, así que sus vuelos a sus respectivos países serán el domingo por la mañana. Hoy les daremos el día para instalarse y para hacer cualquier tipo de consulta conmigo o con Bryan Kuznetsov. Espero que todos demos los mejor y que este sea un excelente y gran proyecto. ¿De acuerdo?
— ¡Sí! —respondieron los demás con entusiasmo ante las palabras de ánimo de Aleksandra.
Así iban a comenzar la semana que sería una de las más ajetreadas e intensas de algunos de ellos. Muchos regresarían a sus hogares con un corazón lleno de deseo y pensando en la forma adecuada de volver a otro país para reencontrarse con alguien. Pero solo el tiempo podría confirmarles si sus deseos serían correspondidos o si esos amores cultivados perdurarían. De lo que ninguno se enteraría y que sería un secreto entre algunos, es la participación activa de un Kai Hiwatari que, por primera vez en su vida, había decidido colaborar con la vida personal de algunos de sus amigos y conocidos, sin notar que muchos de los que también quedaron en medio del juego se verían afectados positivamente.
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Nota final: Bien! Así termina este laaaargo primer capítulo de dos partes, espero que les haya gustado y que les den ganas de dejar un comentario para hacerme saber que no escribo para nada (que de hecho lo es jajajajaja). Amiga, ojala te haya gustado y que puedas ver para donde se va perfilando esta historia tan extrañamente alocada O.o… la verdad que no sé de dónde se me ocurrió pero bue jajaja me he divertido bastante escribiéndola. Gracias por leer y mil gracias si comentan!
Aclaraciones:
-el hotel Lotte, donde se lleva a cabo todo este fanfic, realmente existe;
-el diseñador de modas, Jorge Ibánez sí es un diseñador argentino que falleció por un paro cardíaco, era mi diseñador favorito y no podía evitar mencionarlo en este fanfic.
