Superfecundación

Capítulo 2: Déjà vu

Había perdido mucha sangre después del parto, y eso mezclado con el shock de la paternidad de sus hijos había causado su desmayo. Sin embargo ya habían pasado horas desde que despertó y ahora tenía el estómago hecho un nudo. Sakura había pospuesto las visitas, usando la excusa de que Ino todavía necesitaba recuperarse, pero no podía evitar al hombre del otro lado de la puerta para siempre.

Estaba tan nerviosa. Lo que más le aterraba era que no tenía idea de cómo iba a reaccionar Neji. Bajo su mirada a los dos bultitos acomodados en cada uno de sus brazos. Sus bebitos dormitaban plácidamente, envueltos en sus mantitas celestes, inconscientes del revuelo que su mera existencia estaba por desencadenar. Escuchó el golpeteo en la puerta y respiro hondo. No podía correr de su destino.

"Pase lo que pase, son muy amados" le susurró a sus pequeños besando sus naricitas. Y luego llenándose de valor compuso su postura.

"Adelante" indicó.

Su esposo entró cerrando la puerta tras de sí. Neji no se movió por un momento. Y ella sabía por qué. Él también estaba nervioso. Ino evitó su mirada por miedo a que sus ojos la traicionaran, él podía leerla muy bien. Después de un par de minutos que parecieron horas el castaño se dirigió hacia ella, e instintivamente ella apretó a Kuro contra sí. Gesto que no paso desapercibido para el Hyuuga.

El corazón le latía a mil por hora, igual que como lo hacía justo antes de una batalla. A medida que se acercaba a la cama en la que su esposa reposaba pudo apreciar que, aunque muy fino y escaso, el cabello de los bebes era rubio. Lo cual no ayudaba mucho a aplacar sus dudas. El rasgo solo los identificaba como hijos de Ino. Se detuvo junto a la camilla y miró hacia abajo, a los brazos de Ino. Los niños dormían. Ya su paciencia se había agotado, necesitaba saber. Hizo para agarrar al niño que Ino había atraído más cerca de ella, pero antes de poder agarrarlo Ino lo detuvo con una exclamación.

"¡Mira, Neji, Shiro despertó!" su atención se dirigió al otro bebe que ahora abría sus ojos. Sus ojos color lavanda. Como una ola rompiente el alivio cayó sobre él, pero también fue invadido por un sentimiento mucho más primitivo: el de conquista. Él era el padre de esos niños, él fue quien impregnó a Ino, él fue el vencedor. Su semilla había dado frutos, y no la del Uchiha. Con cuidado tomó al pequeñito que ahora se removía en el brazo de su madre y lo acomodó en sus brazos acercándolo a su pecho.

"Shiro" susurró y como sí el niño estuviese hecho de cristal acarició con suavidad sus mejillitas rosadas. Saber que él era el padre no había disminuido sus nervios en absoluto, al contrario ahora los había multiplicado. Esos dos eran su responsabilidad ahora, y el miedo de que algo les llegase a pasar era inmenso. Daría su vida entera para protegerlos. Que gran alegría le traían, jamás se había sentido así. Que increíble.

Ino sonrió ante la escena, jamás había visto a Neji tan vulnerable con todas sus emociones expuestas así. Tan orgulloso y contento de ser papá. Fue ese preciso momento que Kuro despertó, y sus ojitos negro tinta buscaron los color topacio de ella. Ese pequeñito ya le había robado el corazón, al igual que su hermanito. Pero a Ino la invadió la culpa ver sus ojitos negros. Había sido su error el que le rompería el corazón a Neji.

Un ligero movimiento a su derecha llamó su atención. Su otro hijo había despertado, caminó a las cunitas pegadas a la pared y colocó a Shiro, Shiro Hyuuga, en una de ellas. Se volvió hacia su mujer y su otro hijo, emocionado por sostenerlo. Pero algo no cuadraba. ¿Por qué Ino lo miraba preocupada?

Ino vio sus ojos lavanda volar a su regazo y lo vio petrificarse al instante. Su mirada estaba clavada en el rostro del otro bebe. Ninguna expresión cruzaba su rostro, ningún musculo de su cuerpo se movía… y entonces su chakra estalló e Ino no tardó un segundo en reaccionar. Rápidamente formó los sellos de mano de su Shintenshin no Jutsu y gracias a la cercanía de sus cuerpos, se encontró dentro de la mente de Neji en un instante. No lo creía capaz de lastimar a un bebito, pero no iba a correrse el riesgo. Su hijo era muy preciado para ella.

De inmediato Ino percibió el caos en el interior de su marido, ira mezclada con dolor. Con razón le había sido tan fácil tomar control de su cuerpo. Ellos habían practicado muchas veces con ese jutsu, y Neji había aprendido a levantar defensas mentales tan fuertes contra su intrusión que a Ino se le hacían muy difícil penetrar. Pero en su actual estado no existían esas barreras.

"Perdóname" le pidió, hablándole dentro de la conexión mental. "Pero no puedo permitir que le hagas daño a Kuro"

Una risa falsa y vacía resonó dentro de su mente. "Shiro y Kuro… ¿es en serio?"

Ino ignoró la burla a su escogencia de nombres, porque estando así conectada con él sabía como se sentía en realidad. Lastimado, confundido, celoso. Ella también podía ver que él no lastimaría al bebé. Más tranquila, regresó a su propio cuerpo.

"Neji, por favor…" no sabía que decir, o como disculparse. En su desesperación por palabras no escogió las indicadas "Shiro es tuyo, ¿no te basta con eso?"

¿Cómo era posible que ella hubiese estado dentro de su mente y aún siguiese sin entender? Como sí pudiese percibir la tensión en el ambiente Kuro comenzó a llorar fuertemente. La rubia intentó consolarlo meciéndolo en sus brazos, al hijo de Uchiha, y Neji no pudo más. Ya no soportaba estar ahí.

Ino lo vio marcharse, dando un portazo al salir. Una parte de ella quería gritarle que se detuviese, pero fue mejor dejarlo ir. ¿Qué le iba a decir? Su ultima pregunta lo había herido, eso era obvio. Para colmo, Shiro comenzó a llorar desde su cuna. Seguro de lo fuerte que Neji había tirado la puerta. Trató de levantarse para ir a consolarlo, mas sus piernas le flanquearon.

Desde su escondite observó como Hyuuga salió cabreado de la habitación del hospital. Su mal humor solo podía significar una cosa. Los bebes no eran suyos, eran Uchihas. No poniéndose contener un segundo más salió disparado a conocer a sus hijos.

Fue bienvenido a la habitación con el sonido de llanto, uno muy fuerte que provenía cerca de la puerta y otro más leve del centro de la habitación. Instintivamente se dirigió hacia el bebé en la cuna. Alargó sus brazos para cargarlo pero se detuvo en seco cuando el bebé lo miró. Era un Hyuuga. Sintió una punzada a su corazón. Que idiota había sido. Él no tenía nada. Ino no era suya, nunca debió ilusionarse a que esos niños sí lo fuesen.

Se quedó paralizado así por un momento, con sus manos a cada costado del neonato. Observándolo ¿Por qué Neji se había ido? Los bebés eran obviamente suyos. No tenía sentido. El pequeño ojiperla, que se había tranquilizado por un instante al sentir su calor, reanudó su llanto al no ser confortado cerrando sus ojitos lavanda para dar paso a las lágrimas. Y fue así que Sasuke lo vio por lo que de verdad era, era rubio. Ese niño llorando frente suyo no era solo hijo de Neji Hyuuga también lo era de Ino Yamanaka, la mujer que él amaba. Y sin dejar un segundo más pasar, lo cargó y comenzó a arrullarlo.

A Ino se le paró el corazón cuando vio a su ex amante acercarse a la cuna de Shiro. Hubo un momento en el que todo en la habitación se congeló. El miedo colándose por cada uno de sus poros, y cuando el llanto de Shiro rompió el silencio todo su cuerpo se tensó. Sasuke lo había agarrado. Trató de levantarse, ignorando la molestia de sus piernas. Pero cuando el Uchiha llevó al pequeño contra su pecho y comenzó a mecerse de un lado al otro para calmarlo, las lágrimas brotaron de sus ojos. ¿Cómo había podido pensar mal de aquel modelo de hombre?

Al parecer todo el mundo lloraba en su presencia. Se volvió hacia la ahora llorosa mujer en la camilla, para devolverle a su hijo. Le dolía sostener a ese niño entre sus brazos, sabiendo que ni él ni su gemelo jamás serían suyo. Lo colocó en el brazo vació de Ino, estaba listo para salir de ahí. Demasiado abrumado por la decepción. Pero no pudo contenerse a besarle la frente a la mujer, y secar sus lágrimas.

"Felicidades" le dijo con voz ronca "Son preciosos" le había bastado con ver a uno, el otro seguro era una copia idéntica. Enderezó su cuerpo y le dio la espalda al trío que pertenecía a otro hombre. Su persona estaba fuera de lugar ahí.

"Sasuke" lo llamó ella antes de que pudiese alejarse. La urgencia en su voz fue lo que lo hizo voltearse hacia ella una vez más. Ino estaba alzando al otro bebe, ofreciéndoselo. ¿A que jugaba? La única razón por la que había cargado al otro fue para ayudarlo. Este en cambio, reposaba plácidamente en el calor de su madre. Ino notó su vacilación y suplicó "Por favor"

El Uchiha no pudo negarla, nunca podía. Con cuidado tomó al otro mini Hyuuga y sintió una leve descarga eléctrica atravesarlo cuando este estuvo en sus brazos. Quizás el bebe la sintió también, porque abrió sus ojitos. Y pronto Sasuke se sintió como el hombre más feliz del mundo. Sus ojos eran negros.

La Hokage frotó sus sienes con las yemas de sus dedos. Nada le causaba más jaqueca que tener que lidiar con los clanes de Konoha. Especialmente con los más antiguos y prestigiosos, léase los más jodidos. Y ahora tenía que enfrentarse con dos de ellos. Hyuuga y Uchiha.

No culpaba a Ino, la infidelidad era frecuente entre parejas en las que uno o dos miembros eran shinobis. Y después de a todo lo que ella había renunciado, no la quería juzgar por haber encontrado un escape a esa prisión. Culpaba a cualquier fuerza superior que pensó que sería gracioso darle gemelos de padres diferentes. Bueno, técnicamente no eran gemelos sino medio hermanos. Su cabeza comenzó a martillear nuevamente.

Por supuesto, el escenario ideal habría sido dos bebes Hyuuga. Pero incluso dos bebes Uchiha habrían sido una bendición comparados a la presente situación. Cond dos hijos Uchiha, el matrimonio se anularía y problema resuelto. ¡Demonios, incluso un Hyuuga y un bebe de cualquier otro hombre habría sido mejor opción! Quizás rectificaba su anterior opinión y culpaba a Ino por tomar como amante a un hombre que era el único sobreviviente de su clan. Clan cual fue erradicado por el bien de Konoha. Y que le daba la perfecta razón/excusa para reclamar a cualquier hijo suyo. Incluso si había nacido de una mujer casada a otro hombre.

¡Maldita sea Ino y su debilidad por hombres estoicos! Golpeó su escritorio con rabia y se paró para asistir a la reunión en la que discutirían el problema en manos.

Odiaba tener que verle la cara a Hiashi Hyuuga.

Cinco personas se encontraban reunidas a lo largo de una mesa redonda, tres hombres y dos mujeres.

"¡Esto es un ultraje, el clan Hyuuga no se verá humillado de esta manera!" exclamó la cabeza de dicho clan. "Exigimos que nuestras demandas sean efectuadas."

"¿Y cuáles son estas demandas?" preguntó la Hokage exasperada por la arrogancia del hombre.

Hiashi se cruzó de brazos adoptando una postura prepotente. "Hyuuga Ino ha traído deshonra a nuestro nombre. En el reglamento de Konoha está claramente establecido el castigo para los adúlteros."

Tsunade respiro hondo y se volvió hacia Ino, a esas alturas todo la aldea conocía de su caso y no había manera de evitar la sanción. "Ino, mañana harás una declaración pública en la plaza de la ciudad, confesando y arrepintiéndote de tus acciones. Además deberás rendir tus respetos a la familia Hyuuga y seguir cualquier sentencia señalada por ellos. "

La aludida se llenó de indignación. ¿Por qué la única que debía someterse a tal vergüenza? Miró a su esposo, que estaba a la derecha de su tío del otro lado del salón, y le suplicó con los ojos que hiciera lo honorable . Pero Neji la ignoró, haciéndola sentir traicionada. Maldito hipócrita. Pretendiendo ser tan honorable y recto, cuando su pecado era el mismo.

"Ok" respondió a la Hokage, resignada. Se puso de pie, lista para regresar a sus gemelos. "¿Es todo?"

"No, no lo es" impuso Hiashi. " El reglamento también indica que es un peligro para miembros de un clan concebir hijos ilegítimos."

La manera en que dijo esas palabras le heló a Ino la sangre.

"Es una medida prevista para la seguridad de la aldea, Hiashi, no veo como en este caso afecte a Konoha" intervino Tsunade, no le gustaba la dirección que esto estaba tomando.

"También fue una regla creada para conservar la integridad de los clanes. No permitiremos a esta amenaza entrar bajo nuestro techo." Argumentó Hiashi.

"El niño es mío, y vendrá conmigo. No te preocupes, Hyuuga, no pienso dejarlo acercarse a tu complejo" Sasuke habló por primera vez en la reunión.

Pero Hiashi Hyuuga no podía permitir que su clan fuese la risa de nadie. Habían sido humillados, y el responsable tenía que pagar.

"Que tenga padre no lo hace legítimo. La única manera para que ese niño pudiese heredar tu apellido sería desposando a la madre, la cual ya es una mujer casada. ¿Ves el problema, Uchiha?" le dio una sonrisa de autosuficiencia, Ino se estremeció al gesto ser tan parecido al de su esposo. Hiashi continuó "Konoha prohíbe hijos de clanes ilegítimos, en esta situación el sujeto mencionado tiene el potencial de heredar dos kekkei genkai y presenta un riesgo incrementado para la aldea. Este tipo de problema es normalmente solucionad con la terminación del embarazo, pero al existir la posibilidad de un descendiente Hyuuga, no fue factible en esta ocasión. Sin embargo, es mi posición que ahora que se sabe de la paternidad de cada uno, el mismo fin de aquella medida sea llevado acabo."

La sangre le hirvió como nunca antes lo había hecho, pero controló su tono de voz "¿Hiashi-sama, acaso está sugiriendo que me deshaga de mi hijo?" Deshacer era un verbo mucho más leve de lo que él hombre sugería.

"No" respondió este "No de tu hijo… de tu bastardo"

Ino saltó en dirección al mayor, dispuesta a estrangularlo. ¡Desgraciado! Pero alguien ya se le había adelantado. Sasuke estaba sobre el hombre, Sharingan activado, presionándolo contra la pared. Hiashi activó su byakugan y fue seguido por su sobrino. Ahora lo dos peleaban contra el Uchiha.

"¡SUFICIENTE!" bramó la Hokage rompiendo la mesa en dos de la rabia. Asuntos internos eran lo peor. "Uchiha, controla tu temperamento. Hyuuga, cuida tu lengua."

Los tres hombres se separaron. "Mi clan ya ha derramado demasiada sangre, nadie tocará a mi hijo" gruñó el pelinegro.

Tsunade sabía que Uchiha tenía razón. Y ella tampoco quería ensuciar el nombre de la aldea al tomar una vida inocente. "Hay una opción. Sí Sasuke es de tomar una esposa, ella podría posar por la madre del niño y este podría ser reconocido como Uchiha."

"¡No!" exclamaron Ino y Sasuke a la vez.

"No me separaran de mi hijo" rugió la Yamanaka. Y nadie me separará de Ino, pensó Sasuke.

"No tomaré a una mujer para complacer a viejos retrógradas. Kuro es mi hijo, y tengo derecho a él"

Tsunade soltó un bufido. Que endemoniadamente testarudo. " ¿Tienes una mejor propuesta?"

Fue Ino quién respondió "Siempre habrá lugar para mis hijos con los Yamanaka, puedo retirarme del complejo Hyuuga con ellos hasta que se sorteemos una solución. "

" ¿Y dejar a tu esposo?" preguntó Hiashi, dispuesto a comenzar otro argumento. Pero esta vez Neji lo detuvo.

"No, tío, está bien. Apruebo de su sugerencia." No se creía capaz de convivir con Ino en la misma casa por el momento. Todavía todo estaba muy fresco y había demasiada confusión dentro de él. Necesitaba espacio.

"Sí esa es tu decisión, sobrino, no hay nada que yo pueda decir." Hiashi no parecía estar muy de acuerdo con aquella solución, pero no podía discutir contra el deseo de su sobrino.

Tsunade suspiró, al fin habían llegado a un acuerdo. Frunció el ceño, y le había costado una mesa.

Ser madre de gemelos era una verdadera odisea. Cuando uno dormía, el otro lloraba. Cuando uno tenía hambre, el otro no quería comer. Sí ella dedicaba mucho tiempo a uno, el otro se quejaba de inmediato. Hubo ocasiones en las que ella se preguntaba sí todos los gemelos eran así, o sí debía atribuir sus diferencias a tener distintos padres.

La genética era increíble. A pesar de ser medio hermanos, sus niños eran idénticos. Con la excepción de sus ojos, todos sus otros rasgos eran Yamanaka. Quizás la quijada de Shiro resemblaba a la de Neji y las orejitas de Kuro se parecían a las de Sasuke, pero aquellos eran detalles mínimos. El resto era igualito a ella. Eran sus hijos.

Besó la frentecita de ambos mientras jugaba con ellos sobre un tatami. Ser mamá era una gran responsabilidad, pero también era una bendición. Adoraba cada segundo con ellos. Y agradecía la oportunidad que tenía de poder estar con ambos. Le aterraba pensar en que algún día los separarían de ella. Sabía que su situación era temporal, eventualmente tendría que regresar a su esposo y ¿que sería de Kuro entonces?

Tampoco es que la situación actual fuese ideal, y jamás lo iba a ser. Ella podía ver como Neji y Sasuke amaban a sus respectivos hijos. Ambos hombres visitaban con regularidad, e Ino también veía lo difícil que era para ellos no poder pasarla a diario con sus bebés. Además, tampoco era fácil para ella ver al hombre que amaba ir y venir. Ino lo quería a su lado.

Los primeros meses de vida de los bebe su atención había sido única para Shiro y Kuro. Ino quería ser la mejor madre para ellos, y toda su energía había sido puesta en procurar el bienestar de los dos. No había tenido tiempo para asuntos amorosos. Pero con Neji y Sasuke en su casa frecuentemente había comenzado a extrañar como se sentía tener a alguien a su lado. Y su corazón se inclinó a latir más rápido en la presencia de un hombre que del otro.

En esos seis meses Ino había estudiado la actitud de ambos hombres. Ambos amaban con locura a sus pequeñitos y estaban muy pendientes de todos sus cuidados. Pero la manera de comportarse con el bebe que no les pertenecía variaba inmensamente entre los dos.

Neji, como en el hospital, no quería saber nada de Kuro e Ino podía entender esto. Sí ella estuviese en sus zapatos lo menos que querría hacer era cargar y hacerle cariñitos al hijo de otra mujer. Pero no por eso dejaba de dolerle cuando Neji viraba sus ojos al ver al niño, o como amarraba lo boca sí por algún motivo tenía que sostenerlo. Kuro era su hijo, y que su esposo lo negase con tanta vehemencia no le sentaba nada bien. Ella no podía mudarse con él sí eso significaba criar a su hijo en ese ambiente de tensión.

Sabía que en el fondo Neji no odiaba a Kuro, varias veces lo había visto jugando con sus piecitos cuando creía que ella no podía ver, el problema radicaba en su herencia Uchiha. Neji todavía no podía hacer paces con el hecho de que Sasuke y él habían 'empatado'. Ahí fue cuando comenzó a dudar del amor de él por ella. Ya que amar es perdonar.

Por otro lado, Sasuke era espectacular con Shiro. Tal y como en el hospital, cualquier momento en el que el pequeño llorase e Ino estuviese ocupada, Sasuke acudía a su ayuda. También lo alimentaba, le cambiaba los pañales y lo ponía a dormir. Lo trataba igual que como trataba a Kuro. Claro a su hijo le traía ropitas con el símbolo Uchiha, y pasaba tiempo extra jugando con él. Pero era bueno con Shiro, sin importarle quien fuese el padre.

Ino sabía que el Hyuuga todavía la quería, pero su orgullo le impedía demostrárselo. Con Sasuke Ino no tenía que deshojar margaritas como cuando era niña para saber sí él la quería. El pelinegro se lo demostraba con sus actos a diario. No solo era ejemplar con sus hijos, también lo era con ella. Siempre procurando de que estuviese comiendo bien, durmiendo lo suficiente, de que no se sintiese abrumada. Sasuke asumía todas las responsabilidades de un buen esposo que Neji descuidaba.

Por ejemplo, esa noche se había ofrecido a cuidar a los gemelos para que ella pudiese tener una tarde de chicas con Sakura y Hinata.

Sasuke cargó a ambos niños hasta la puerta, donde se despidieron de Ino. Por un minuto, la rubia y él conectaron sus ojos. El anhelo se reflejaba en la mirada de ambos, esa necesidad de sentirse era abrumadora y el deseo de poder amarse, desquiciante. Pero Ino había hecho una promesa a Neji. Su infidelidad los había metido en ese lío, y por más que se sintiese natural estar con Sasuke, no era lo correcto. Al menos, no de esa manera. No sería justo para su esposo, ni lo sería para el Uchiha. Él se merecía mucho más que solo una parte de ella. Y Sasuke respetaba su posición.

Hiashi Hyuuga estaba impresionado con su sobrino. Este le había confesado de cómo había abandonado a su esposa, y como le había sido infiel, de cómo su indiferencia hacia ella la había llevado a actuar como lo hizo. Pero no fue su honestidad lo que impresionó al anciano, sino el sacrificio que Neji estaba por hacer.

"Estoy orgullo de ti" comentó al final de su reunión. "Y sé que tu padre también lo estaría"

Neji asintió con la cabeza antes de salir.

Ya los había visto en varias ocasiones así. Intercambiando miradas de angustia por la imposibilidad de su amor. Admiraba como ella se contenía para honrarle su promesa, cuando él había roto la que él le había hecho a ella. La tristeza que ella emanaba al no poder estar con Uchiha era palpable, y Neji no podía continuar con su egoísmo. No cuando tenía la opción de hacerla feliz.

Odiaba admitirlo pero Sasuke era el hombre que ella merecía, él que la cuidaba y amaba a sus hijos. La primera vez que lo vio sosteniendo a Shiro a Neji la sangre le hirvió, pero más tarde comprendió que el Uchiha no intentaba usurpar su lugar como padre del pequeño, simplemente lo quería por tener una parte de Ino. Algo que él mismo no era capaz de hacer con Kuro.

Cuando vio a Ino marcharse, seguro a reunirse con sus amigas, se encaminó hacia la residencia Yamanaka.

Sasuke abrió la puerta cuando tocó. "Hyuuga" saludó dejándolo pasar. Shiro, que ya reconocía a su padre, se animó al verlo y Sasuke lo puso en los brazos de Neji.

"¿Qué haces aquí?" Ino no le había dicho que Neji vendría por Shiro.

"¿La amas?" ya sabía la respuesta, pero necesitaba oír la confirmación.

"Sí" respondió con firmeza. ¿A qué quería llegar Hyuuga?

Neji sacó un pergamino de su bolsillo y se lo entregó a Sasuke. Sasuke colocó a Kuro sobre el tatami, y abrió el pergamino para leerlo. Su contenido lo dejó pasmado.

"Sé que tú la tratarás mejor de lo que yo hice." Dijo cuando el Uchiha no encontró palabras. "Solo necesita su firma. El consejo y la Hokage ya lo han aprobado."

Neji no espero a que contestase para marcharse. "Regresaré a Shiro por la noche"

Sasuke reaccionó cuando el otro hombre estaba en la puerta.

" Ey, Neji!" lo llamó antes de que saliera. Posó su mano sobre su hombro "Gracias"

Neji sonrió de medio lado. Había hecho lo correcto.

Ino lloró cuando Sasuke le entregó el certificado de anulación de matrimonio que Neji había traído esa tarde. No podía creerlo. La invadió un sentimiento agridulce. Al fin podría estar con Sasuke, pero era triste aceptar que su matrimonio había acabado.

En la noche, cuando Neji regresó con Shiro, Sasuke los dejó a solas.

Neji colocó a Shiro en su cunita, y ella se deslizó a su lado. Su hijito era tan bonito. Neji entrelazó su mano con la de ella en el barandal de la cuna. Así se quedaron por minutos contemplando a su bebé.

"Te amo" le dijo ella entre lagrimas, rompiendo el silencio.

"Y yo a ti" correspondió él. "Es por eso que estoy haciendo esto"

Poniéndose en la punta de los pies, Ino depositó un leve beso en sus labios delgados. Su último beso. "Gracias."

De pequeño, despertarse en la mañana era la parte más odiada del día entero. Ahora, era el momento que más anticipaba. Ya no le molestaba cuando el sol se colaba por la ventana y lo forzaba a abrir sus ojos, porque cuando lo hacía lo primero que veía era el hermoso rostro de su hermosa esposa que dormitaba junto a él. Cada mañana era un recordatorio de por qué valía la pena vivir y de por qué era el hombre más feliz del mundo.

Pero esa mañana cuando abrió sus ojos, Ino no estaba ahí. Se levantó como un rayo, preocupado. Ella siempre despertaba después que él. Sus oídos captaron el sonido de la cadena del inodoro.

Cuando entró al baño de su habitación la encontró sentada en el suelo, con la cabeza inclinada dentro del retrete.

Ino lo miró con cara de pocos amigos cuando él se acercó a asistirla "Estoy embarazada" gruñó.

Sasuke sonrió. Ciertamente las mañanas eran buenas.

Shiro se sentó fuera de su casa, en las escaleras de la entrada, para esperar a su papá. Estaba emocionado por verlo. Su papá era un gran ninja, así como su mamá y Sasuke, pero mucho más ocupado que ellos dos. Aún así su papá siempre encontraba tiempo para verlo con frecuencia durante la semana. Hoy era viernes, y su padre le había prometido llevarlo al festival de linternas y Shiro no podía esperar.

Vio a su padre acercarse y de inmediato corrió a recibirlo " ¡Papi!" gritó cuando lo abrazó. Neji sonrió "¿Estás listo?" el pequeñín de cinco años asintió enérgicamente.

"Bueno vamos" puso a su hijo en el suelo y agarrándolo de la mano comenzaron su camino.

"¡Esperen!" Shiro viró los ojos al reconocer la voz de su hermano. El otro rubio los alcanzó.

"¡Yo también quiero ir!" pidió con un puchero.

"No, Kuro, no puedes venir" gruñó su gemelo.

"¿Por qué no?" preguntó el menor, inflando sus mejillas.

"Porque no vienen mamá o Sasuke" respondió como si fuera obvio.

"¿Y? ¡Neji va!" respondió testarudamente.

"Pero él es mi papá, no el tuyo" se cruzó de brazos. Neji no pudo evitar sonreír, se veían tan tiernos discutiendo así.

"Pero si tú pasas tiempo con mi papá" se quejó. Shiro no encontró argumento a esto, Kuro tenía razón. Sí él podía compartir a Sasuke, entonces Shiro también podía compartir a Neji.

"Papi, ¿puede venir?" Neji se encontró en un aprieto, los dos pequeños lo miraban expectantes. No quería decir que no, pero Kuro no era su hijo y no quería hacer las cosas incómodas.

"No creo que sea buena idea, pequeño" contestó al final. Los ojos de Kuro se aguaron. Y Neji se sintió culpable.

"¿Por qué no me quieres Neji?" sus ojitos negros lo miraban directamente. Negros como los de Sasuke. Llamándolo Neji, sin sufijos ni nada, mostrando irreverencia por formalidades al igual que su padre desde tan pequeño. Ese niño era tan parecido al Uchiha.

Después de cinco años ese hecho todavía le dolía. Pero no podía soportar verlo así. A pesar de sus ojos ser negros, el contorno de ellos era igual a los de Ino. Su nariz era pequeña y respingada como la de Ino. Y su cabello, aunque estilizado como el de Sasuke, era rubio.

Recordó como durante el embarazo ponía su mano sobre el estómago de Ino y lo sentía patear junto a su propio hijo. De bebé lo había cargado varias veces, y siempre para su cumpleaños traía algún regalo para él (sin etiqueta claro, aunque sospechaba que Ino sabía que eran de él). A pesar de todas las tribulaciones que su nacimiento había causado, Shiro y Kuro tenían un vínculo especial. Como querer a uno y no al otro. A pesar de su sangre Uchiha, Kuro también era hijo de Ino. La mujer que le había dado a Shiro, la mayor felicidad en su vida. Por muchos años había ignorado al pequeño injustamente, sin pararse a pensar que lo lastimaba en el proceso.

Se arrodilló frente a los niños. "Ok vamos, ve a preguntarle a tu mamá" el rostro del más joven Uchiha se iluminó y abrazó a Neji por el cuello, sacándole una sonrisa. Jamás había – ni podría – odiado a ese niño.

"Papa, Shiro entrena con su papá…" anunció su hijo mayor una tarde inesperadamente.

"Yo entreno contigo"

"Sí, pero Shiro siempre entrena con nosotros" Sasuke sonrió, así que de eso se trataba. Kuro quería que pasaran más tiempo a solas.

"Arréglate" le ordenó.

"¿Para qué?"

"Vamos a entrenar"

Kuro sonrió.

Cuando Shiro alcanzó la edad suficiente para entender que significaba que su gemelo y él tuviesen padres diferentes, entró en rebeldía. Furioso con su madre, por haber engañado a Sasuke. Furioso con su padre por siempre hablarle de honor, y él haber violado la integridad de un matrimonio. Furioso con Sasuke por haberlo criado como a un hijo (aunque eso no tenía mucho sentido, pero necesitaba algo por lo que estar molesto con él). Y sobretodo furioso con Kuro, simplemente por haber salido Uchiha, o sea el hijo legítimo de su mamá con Sasuke. Él, Shiro Hyuuga, había sido un error.

Llegó de la academia con ánimos de guerra. Confrontó a su mamá groseramente, haciéndola llorar. Cuando Sasuke intervino Shiro le gritó que no se metiera y que él no era su padre ni nadie para decirle que hacer. Salió de la cocina, donde había formado su pelea, sintiéndose algo culpable. Él amaba a su madre y no quería lastimarla, y sabía que había sido injusto con Sasuke y que sus palabras también lo habían lastimado. Pero su irritación era más grande, y por eso empacó todas sus cosas y se marchó al complejo Hyuuga. No había lugar para él con los Uchiha.

En su camino de salida se encontró con Kuro. "Te odio" escupió empujándolo. Los celos lo consumían por dentro, y quería que su hermano doliese tanto como él lo hacia "Tu y yo jamás seremos hermanos"

Kuro extrañaba a su hermano. Había sido más de un mes desde que Shiro se había marchado en su berrinche y a pesar de sus palabras hirientes, al menor le hacía mucha falta.

"¿Quién te entiende Kuro?" preguntó su mamá al verlo tan contrariado "Cuando Shiro está aquí lo único que haces es pelear con él"

"No sé como explicarlo, ma" colocó ambos codos en la mesa y reposo su mandíbula en la Y que sus manos formaban. Ino se sentó al lado suyo.

"Muéstrame" pidió suavemente. Kuro posó su mano sobre la de su madre, transmitiéndole como se sentía, explicando sin palabras esa conexión que tenía con su gemelo.

A sus doce años ya poseía control básico de todas las técnicas de su clan materno, y a diario practicaba con su mamá para agudizar su dominio. Agradecía tener esas habilidades, al igual que Shiro, pero también le hubiese gustado poseer el dojutsu de la familia de su padre. Tal y como su hermano había heredado ambos, al también poseer el Byakugan de los Hyuuga. Pero Kuro ya se había convencido de que sí su sharingan no se había activado a esas alturas entonces –probablemente- no lo había heredado.

Su madre le dedicó una sonrisa "Ve a visitarlo, no creo que Neji se oponga" Kuro asintió y se salió corriendo. Su mamá siempre sabía que hacer.

"Gracias mamá" le gritó desde la puerta.

Shiro estaba listo para regresar a casa. Vivir con su padre era un martirio. Neji lo hacía despertar en la madrugada para entrenar, lo único que sabía cocinar eran vegetales cocidos y arroz blanco, y además el tío Hiashi le daba mucho miedo. Shiro no lo admitiría en voz alta, pero también regresaba porque extrañaba a su familia. Amaba a su papá, pero Neji era algo… aburrido. Extrañaba el caos en su casa, a sus dos hermanitos pelinegros, a su madre, a Sasuke, y –sobretodo- a Kuro.

Estaba empacando su maleta, esa tarde regresaría al complejo Uchiha, y no podía encontrar su protector de frente. Al contrario que su padre, Shiro nunca había sido sellado por lo que no acostumbraba a llevar su protector puesto todo el tiempo y siempre andaba perdiéndolo. Cuando no lo encontró en su cuarto continuó a rebuscar en otras habitaciones. Fue en el estudio de su padre que se encontró con algo inesperado.

Con rabia salió al patio donde su padre meditaba, sosteniendo una fotografía enmarcada. "¿Qué significa esto?" agitó el marco frente a los ojos de su padre.

"¿Qué hacías en mi estudio?" preguntó Neji arrebatándole la foto de su boda con Ino las manos. Le había ordenado a Shiro no andar husmeando en esa habitación, y para haber encontrado esa foto su hijo había tenido que escudriñar bastante.

"No me respondas con otra pregunta" dijo sin cuidar su tono.

"No me hables así, niño insolente" replicó Neji. "¿No te detuviste a pensar que había una razón para que esta foto estuviese guardada?"

"¿Por qué no me dijeron?" sus palabras salieron suaves, su rabia inicial se había aplacado y ahora se veía al borde de las lágrimas. Neji se sintió mal al ver a su hijo así.

"Medita conmigo" ordenó. Shiro frunció el ceño pero obedeció, sentándose a su lado. Media hora después, Neji rompió el silencio.

"Tu mamá, Sasuke y yo consideramos prudente no discutir el pasado con ustedes. Ni Kuro ni tú tienen por qué saber de nuestros errores. No importa quién estaba casado con quien cuando nacieron, eso no convierte a tu hermano en inferior a ti o tú a él. Nosotros siempre procuramos lo mejor para ustedes, y criarlos igualmente dentro de lo posible. No sé quién te llenó la cabeza de términos como hijo legitimo e ilegitimo. Pero tanto tú como Kuro tienen un padre y una madre. ¿Entiendes?"

Shiro procesó sus palabras en silencio, y asintió con la cabeza minutos más tarde. Su padre tenía razón. Ni a Kuro ni a él nadie nunca los había discriminado, ni dentro de sus familias, ni en la aldea. Sus padres habían cometido errores, pero él y su gemelo no eran uno de ellos. Abrazó de lado a su padre "Gracias papá." Neji correspondió al abrazo. Había algo que su hijo estaba callando.

"¿Qué pasa?" Shiro miró hacia el otro lado, avergonzado. "Vamos, dime"

Shiro no quería sonar tonto a su padre, pero eventualmente iba a tener que desembuchar. "Es que nunca había visto una foto de ustedes juntos…" no pudo terminar por miedo a sonar muy sentimental.

"Y te gustaría quedártela." Completó el padre que conocía muy bien a su hijo. Miró la foto que no había visto hace años. Neji Hyuuga no era un cubo de hielo, a pesar de la creencia popular, y el retrato le trajo nostalgia de días pasados. Los dos sonreían felices a la cámara, cuando su amor aún existía. Se volteó hacia su hijo. No, se equivocaba, su amor aún vivía y lo hacía en la forma del adolescente junto a él. Neji no necesitaba la foto, él tenía los recuerdos en su memoria. Colocó el marcó en las manos de su hijo. "Es tuya."

Antes de que la cursilería escalara, Neji se puso de pie. "Por cierto, dejé tu protector en la lavandería no lo olvides cuando te vayas"

Shiro no tenía idea de cómo su padre había deducido que estaba por marcharse, pero –aferrando la fotografía a su pecho – le dio gusto haber olvidado que el día anterior su protector se había ensuciado y Neji lo había tomado para lavarlo.

A medio camino se topó con su hermano que venía con una sonrisa en la dirección opuesta. "¡Shiro!" lo llamó cuando estuvieron más cerca" ¿Qué con la sonrisa?"

"¡Kuro!" gritó este lanzándose a abrazarlo. Ellos no solían ser físicamente afectuosos, y el gesto tomó al Uchiha por sorpresa. Shiro tenía una expresión graciosa en la cara.

"Pareces constipado" bromeó, el mayor lo ignoró.

"Te extrañé" confesó Shiro. El semblante de Kuro se suavizó, Shiro estaba hablando en serio.

"Yo también te extrañé, iba camino a verte" notó la mochila colgada a su hombro y se emocionó. "¿Vienes a casa?" Shiro asintió.

"¿Te aburriste de los vegetales de Neji?" el Hyuuga tuvo que reír al comentario.

"Sí, pero, más que nada, me hace falta mi gemelo" lo abrazó nuevamente "Perdóname por lo que te dije antes, Kuro. Eres mi hermano y te quiero"

"Yo también, Shiro"

Probablemente era la primera vez que se decían eso en voz alta, y pasaron muchos años para que lo volvieran a decir, pero no importo, con eso tenía más que suficiente.

Cuando se separaron Shiro lo miraba atónito.

"Tu sharingan" fue lo único que pudo decir al ver los ojos de su hermano teñidos de rojo.

Iba a prohibirle a Ishi pasar más tiempo con Naruto y Bolt. El pequeño demonio estaba fuera de control y la influencia de los rubios solo lo empeoraba. Sí Ishi no fuese idéntico a Sasuke, Ino habría jurado que se lo cambiaron al nacer.

"Es que es un niño sándwich" comentó Sakura una mañana en el hospital donde ambas trabajaban después de escuchar a Ino quejarse de su comportamiento.

"¿Uh? "

"Síndrome del hijo del medio. Los gemelos tienen tu atención y la de Sasuke, además de la de Neji. Y Sora es la única niña. Ishi recurre a las travesuras para llamar la atención."

Las palabras de Sakura la acompañaron todo el día, y para el final de la noche creía tener una solución. Esa noche en cama, compartió su idea con Sasuke.

"Creo que Ishi debería ser el sucesor de mi línea" su esposo no parecía muy convencido por la idea.

"Pero el es un Uchiha"

"Un Uchiha sin Sharingan" refutó ella. No se iba a rendir tan fácilmente.

"Kuro no activó el suyo hasta los doce…"

" ¡Y él ya casi cumple catorce! Y tú sabes que ellos no son iguales. Sus habilidades de control mental son mucho más poderosas que las de Shiro y Kuro juntos." Sora no había heredado el kekkei genkai de los Yamanaka. "Además de que no quiero que se sienta como un sándwich."

Sasuke levantó una ceja, a veces no tenía idea de lo que su esposa hablaba.

"Síndrome del hijo del medio" aclaró ella. Al no recibir respuesta de su marido, Ino recurrió a una de sus técnicas de persuasión más poderosas.

Colocándose a horcajadas sobre él, comenzó a besar su cuello. "¿Por favorcito, Sasuke?"

¡Condenada mujer! Siempre le hacía esto. Antes de perder todo razonamiento lógico y entregarse a la pasión, logró contestar con coherencia.

"Siempre y cuando él este de acuerdo"

Ishi aceptó gustoso la mañana siguiente cuando le plantearon la propuesta. Y para alivio de Ino, su comportamiento mejoró un poco. Seguía siendo un demonio, pero al menos ahora era uno domesticado.

Sora Uchiha se sentó al lado de Ishi, claramente molesta. ¿Y cómo no estarlo sí tenía que asistir sola a la boda de su hermano mayor?

"Todo es tu culpa" le gruñó al hermano que tenía más cerca. Ishi soló se rió. Su hermana menor era una verdadera reina del drama.

Sora viró la boca molesta. No era justo. Shiro estaba apunto de casarse, Kuro estaba comprometido, y hasta Ishi tenía novia. ¡Ella también quería una pareja!

A sus dieciocho, Sora era una de las kunoichi más guapas de su generación. Su cabello negro azulado caía hasta su cintura, y resaltaba sus ojos color cielo al contrastar con su piel nívea y, gracias a Kami, había heredado las curvas de su madre. Entonces, ¿cuál era su defecto? Quizás podía ser que su actitud explosiva –que también había heredado (o aprendido) de su madre- en combinación con su Sharingan eran lo que asustaba a sus pretendientes. Pero su mejor amiga Hisui Inuzuka que era igual de neurótica y tenía la monstruosa fuerza de su madre, y los chicos siempre la invitaban a salir.

¿Qué qué tenía la frentona que no tuviera ella? Una mejor pregunta sería, ¿qué tenía Sora que Hisui no tenía?

La respuesta: tres hermanos mayores.

No bastaba con que Sasuke fuese un padre sobreprotector e intimidante. No, la vida también le había dado tres hermanos que estaban absolutamente locos por ella y que no dudarían en castrar a cualquier pendejo que le hiciera daño.

La población masculina de Konoha estaba muy asustada de acercarse a la chica que tenía dos hermanos Uchiha Y uno Hyuuga. Valoraban mucho sus vidas, como para arriesgársela por una cara bonita.

Del otro lado de la habitación Sora vio a su mejor amigo, Shikadai, interactuar con un par de –muy guapos- shinobis de Suna. Quizás tendría mejor suerte con un extranjero…

Su bebé se estaba casando, y ella estaba usando todas sus fuerzas para no llorar. Shiro se veía tan guapo en su yukata tradicional, su largo cabello dorado estaba amarrado en una coleta baja, como Neji lo usaba a esa edad. Su descendencia Yamanaka solo se había acentuado más y más con los años. A veces a Ino le daba nostalgia verlo, porque se parecía mucho a su abuelo Inoichi.

Su futura esposa también lucía bellísima, una civil que a Ino le encantaba porque era perfecta para su Shiro. Al igual que Ino, Shiro era era muy dependiente y siempre necesitaba estar acompañado. Miki le ofrecía todo su tiempo y dedicación, pero también sabía como encarrilarlo cuando era necesario.

Shiro se había mudado a su propio apartamento años atrás cuando fue ascendido a capitán Anbu. Al igual que su padre había demostrado ser un prodigio Hyuuga, y consiguió ese logro antes de los veinte. Había sido difícil dejarlo ir entonces, pero no se comparaba a verlo ahí parado en el altar listo para empezar su propia familia.

No pudo contenerse más y dejó las lágrimas fluir libres, sin importarle que arruinaría su maquillaje. Sasuke colocó un brazo sobre sus hombros para consolarla, e Ino agradecía el calor de su abrazo.

La ceremonia estaba por terminar cuando la mano de Neji se posó sobre la suya. Shiro había querido que ellos tres se sentasen en la primera fila. Ino movió su cabeza hacia la derecha, Neji no estaba llorando –obviamente-, pero ella podía ver en su expresión que estaba igual de conmocionado que ella.

"Hicimos algo bien" susurró el varón, una sonrisa afloraba en su rostro, sus ojos lavanda clavados en su hijo.

Ino siguió su mirada, en aquel justo momento Shiro se inclinó para darle su primero beso como marido y mujer a Miki e Ino sonrió también. "Sí, lo hicimos."

La boda de Kuro se celebró un par de meses después de la de Shiro. A pesar de que su noviazgo con Himawari había sido mucho más largo que el de Shiro y Miki, el Uchiha no propuso matrimonio a su novia hasta después que Shiro le hubiese propuesto a la de él. Como todos los eventos en su vida desde su nacimiento, Kuro esperaba a que su hermano actuase primero para entonces seguirlo.

Por eso a Ino y Sasuke les sorprendió cuando él fue quien les dio a su primera nieta.

La primera vez que Ino la sostuvo en sus brazos y sus ojos se encontraron, Ino se sintió transportada veinticinco años atrás. Ciertamente, la genética era impredecible.

Himawari Uzumaki no había heredado los ojos lavanda del clan de su madre, pero su hija sí… en parte. La nueva Uchiha era poseedora del Byakugan y del Sharingan, su ojo derecho lavanda y el izquierdo ónix.

Que irónica es la vida, pensó. Tal y como había hecho con su papá y tío cuando estos llegaron al mundo, Ino sonrió a esa nueva integrante de su familia y suavemente le susurró:

"Eres muy amada".


FIN

¡Gracias por leer!

¡Un especial saludo a Mia, Lllanca, Naoko-eri, RocioFri, Ale-San Katycat por sus lindos reviews!

Y ganó el SasuIno! Yay!

Besitos,

Alessandra