DISCLAIMER: Los personajes y todo lo que te parezca conocido le pertenece probablemente a J.K Rowling.
NOTAS DE AUTOR: Tenía este capitulo desde hace semanas y cada vez que lo leía le cambiaba algo, pensaba hacerlo mas largo pero si seguía modificando cosas me iba a quedar algo totalmente diferente. Me divertí escribiendolo :).
Creo que aquí es donde se pueden ver como todos en esa casa se odian, así que la convivencia será dura. Rezaré para que me ilumine el que sea con su luz y me de voluntand y cerebro para actuliazarlo más seguido.
Dedicatoria: A mi mami :) que me jode por mi propio bien (Y) y a mi papá por darme NO-ANIMOS. Que lindo.
CAP: I Ladrando y mordiendo.
~ Odiar a alguien es sentir irritación por su simple existencia ~
No pudo evitar no verle. Era gracioso. Dumbledore estaba vestido con una túnica púrpura, pantuflas de cresta y en su cabeza portaba un largo sombrero de color plata con una borla en la punta. Reprimió una carcajada. Se suponía que estaba totalmente encabronada y lo estaba, oh...si que lo estaba.
El alto mago la miraba con sus ojos de un azul intenso, Bellatrix no pudo evitar que un escalofrío le recorriera la espalda, no es que le temiera pero esa desagradable sensación de estar siendo examinada como si pudieran ver dentro de ella, le irritaba. En la expresión de Dumbledore se adivinaba una extraña mezcla entre lástima y repulsión. Como si estuviera viendo una manzana podrida que pudo haber sido un excelente aperitivo. La mortifaga en un gesto altivo, le sostuvo la mirada con la mandíbula fuertemente apretada. Al parecer nadie estaba esperando que hablase.
Pasaron unos segundos de silencio, antes de que el director de Hogwarts les diese la cara a sus colegas y empezara a darles instrucciones. Bellatrix se perdió entre las primeras frases, no le interesaban en lo absoluto, en su cabeza solo retumbaba la palabra encierro. Respiro profundamente varias veces, sus largas uñas se habían clavado en la podrida madera de la mesa, sus nudillos se tornaron blancos. El hechizo silenciador solo duraba una hora.
Empezó a registrar el lugar, a los presentes, que como idiotas observaban al mago que les hablaba. Su mirada choco con la de Lupin. Este le dedicó la sonrisa más mordaz y llena de malicia que ella le había visto. Fue cuando comprendió que lo único que había estado haciendo él en ese tiempo, era estarla jodiendo lo más que podía. Parecía que el lobito bueno también tenía su lado oscuro.
Estaba tan sumida, pensando en las maneras más placenteras y eficaces de acabar con ese bastardo cuando Dumbledore le llamó la atención.
Más cosas para su horrorizada mente.
-Bellatrix permanecerá aquí por indefinido tiempo. Estarán siempre con ella dos miembros de la orden. La vigilarán en todo momento. Confío en ustedes.- El mago hizo un ademán indicando que la junta había finalizado. Los integrantes salieron por la puerta escaleras arriba. En ese momento Dumbledore se dirigía a la mortifaga -No podrás, evidentemente salir de la mansión bajo ningún concepto y estarás desprovista de tu varita- sonrió- Por obvias razones.
El director de Hogwarts le dio unas palmadas en el hombro a la bruja antes de encaminarse hacia la salida. Bellatrix se quedó paralizada, asqueada por el gesto. ¿Qué rayos pensaba aquel anciano? Seguramente le estaba condenando de por vida. Su sentencia, su puta sentencia y él iba y se lo decía como si fuera un simple castigo de rebeldía adolescente.
-Ah, Espero que disfrutes de la estadía y de tu excelente compañía. El ministerio no es tan suave.
Dicho esto, el gran profesor dejo a una colérica mortifaga sola en la cocina. Prefería a los dementores mil veces más. Que no hubiera duda de eso. Golpeó la mesa con sus puños, pateó las sillas de su alrededor. Iba matarlos a todos, hasta que lloraran y gimieran rogando perdón, hasta que se retractaran de todo lo que le habían hecho y se lamentaran por haberse metido con ella, y como no tendría compasión, los asesinaría de la manera mas lenta y dolorosa, lo ultimo que verían sería su cara burlándose de ellos.
Tiró las copas de plata y la vajilla que descansaba en la mesa, provocando un fuerte estruendo cuando chocaron con el suelo.
Hiperventilaba de la ira. Pateó una vez más las sillas, enloquecida.
-Vaya, conmovedora rabieta. Se percibe la saña con la que fue…ejecutada. Aunque debería decir que ya estas grandecita para eso.
Severus Snape entraba en la estancia, con una venenosa sonrisa en su cetrino rostro. Sus fríos ojos contemplaron el desorden. Bellatrix sintió algo explotar dentro de ella.
-Tú- Susurró amenazadoramente. ¡Ya podía hablar!.
-Tú-Repitió acercándose a Snape. Aquél era el único culpable ahí. Por él había sido capturada, claro, él lo había planeado todo. Apunto con su dedo al adefesio.- Tú…Maldito traidor de mierda, mentiroso bastardo pretencioso, lameculos hijo de puta, asquerosa araña cobarde, ¡Te vas a pudrir en el infierno y de eso me encargaré yo!
Bellatrix estaba totalmente desquiciada a un palmo de Snape, si la quería hechizar que lo hiciera, nada se iba a poder comparar con lo que ella le haría después.
Severus la había agarrado de las muñecas, no utilizaría la varita, no para esto. Sus finos labios estaban convertidos en una línea, había perdido todo el color de su cara y sus negros ojos demostraban ira.
Unos aplausos detrás de ellos los desconcertaron. Ambos voltearon confundidos, Snape seguía sin soltarla.
-Excelente, fue adorable. Ni los propios mortifagos te quieren Quejicus. –Chasqueó la lengua- Lo ves Remus- Un radiante Sirius Black hacia acto de presencia en la cocina alzando las manos en señal de inocencia, seguido de un Remus Lupin algo preocupado- Ya han pasado 5 segundos y aun no me he lanzado sobre la psicópata de Lestrange.
-Creo que Snape ya se me adelantó- Mencionó al observar que Severus tenía apresada a Bellatrix, esta forcejeo y el hombre la soltó.
-Otra rata traidora- murmuró Bellatrix, hastiada.
-Lamento Black, haber arruinado el emotivo encuentro familiar- Severus esbozó su característica sonrisa despectiva- Ya que es evidente que en Azkaban no les alcanzó el tiempo. Es curioso como siempre terminan encerrados. Pero hay que admitir, que es lo que mejor saben hacer.
-Y también hay que reconocer que es curioso como voy a patearte el culo- Sirius totalmente enfurecido estaba a punto de abalanzarse sobre Snape, cuando este lo interceptó con un hechizo haciendo que el animago cayera al suelo.
-Joder Lupin, ¡Suéltame!- Exclamó Bellatrix al sentir a Remus apresarla cuando vio las intenciones de la mortifaga de unirse a la pelea.
-¡Lestrange, cállate! ¡Y ustedes dos dejen de comportarse como unos críos, en especial tú Sirius!- Remus forcejeaba con la mujer mientras ponía orden. Todos se comportaban como unos salvajes.
Snape observó a Sirius reincorporarse e intentar pegarle un puñetazo, pero el mortifago volvió a tumbarlo con su varita.
-Tienes suerte de que me hayan quitado la varita- Escupió Black furioso.
-Alégrate, ahora servirás para algo, como el útil niñero de tu querida prima.
Sirius no tuvo tiempo para contraatacar. Snape había salido ya de la cocina con su capa negra ondeando detrás de él.
