ATENCIÓN: Los personajes de Naruto no me pertenecen, sino al genio maestro de Masashi Kishimoto, bueno, a excepción de algunos sacados de mi loquita imaginación :3

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LA NIÑA DEL CABELLO PELIRROJO

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Al día siguiente en la Academia una lluvia de preguntas e interrogantes me cae encima en cuanto entro en el salón.

—¿Le preguntaste a tu mamá de ese asunto, Minato? —pregunta Fugaku.

Camino por las escaleras de la tarima hasta mi asiento al lado de mis amigos y deposito mi mochila. Suspiro.

—Pues… la verdad es que sí. Me dijo que, efectivamente, son del Remolino, y que la nación entera fue destruida —les digo con tristeza—. Incluso se impresionó cuando le dije a cuántos vimos.

—Sí, mi papá me dijo algo similar —musita Hiashi—. Es una gran lástima, y de verdad siento que hayan perdido todo. Consecuencias de las enemistades entre países.

—Todos los que nos encontramos tenían el pelo rojo… ¿de qué clan serán? —inquiere Fugaku— Deben de ser del mismo, ¿o no?, digo, todos eran idénticos…

—Seguramente son del clan Uzumaki —respondo con seguridad. Mi papá solía contarme historias legendarias cuando era más pequeño, por lo que tengo un poco de conocimiento acerca de los distintos clanes que existen dentro y fuera del país del Fuego.

—Sí —me secunda Hiashi—. Por algo la aldea más importante se llamaba Uzushiogakure… ¿entienden? La palabra viene de Uzumaki.

—¿Uzumaki? Guau, eso es interesante. ¿No se dice que son como toros salvajes con mal carácter?

Frunzo los labios.

—Sí, eso dicen —asiente Hiashi—. Mi papá conoció a alguno de ellos. Decía que era muy irritable y temperamental.

—Eso es un poco ofensivo, ¿no crees? —intervengo— Después de todo, ahora son de los nuestros. Debemos brindarles respeto.

—No tengo la culpa de que la verdad sea tan dura —me dice apoyando su cabeza en su mano.

—No me agrada del todo la idea de tener extraños en la aldea —musita Fugaku.

—No son extraños —le digo—. Son nuestros hermanos. Mi mamá me dijo que el país del Fuego y el Remolino mantenían grandes relaciones de amistad desde tiempos del Primer Hokage.

—Ya lo sé… —responde haciendo una mueca de disgusto—… Yo también tomo clases de historia, Minato.

Los tres nos quedamos callados durante un buen rato.

—¿Creen que lleguemos a toparnos a alguno en la escuela? —pregunta Hiashi.

—¿En la escuela? —Fugaku lo mira con recelo—. ¿No dijiste ayer que los únicos ninjas eran los dos que iban al frente? A mí me parecieron bastante mayorcitos como para seguir en la Academia.

—Sé que eso fue lo que les dije pero… no sé… La última niña… se veía bastante rara —nos dice con seriedad. Lo miro con atención. Él también vio a la chica del pelo bonito—. Un chakra enorme me alertó cuando estábamos entrenando. No pertenecía a ninguno de esos dos ninjas, y estoy muy seguro de que el resto de los adultos no eran shinobis. Pero la chica sí que lo es.

—¿En serio? ¿Y por qué no nos lo dijiste?

—Mi cabeza estaba en otra cosa. ¡No puedo pensar en todo! ¡No soy tú! —se queja señalándome.

—Entonces… —musito por fin—… ¿Dices que la niña es kunoichi, y que sospechas que ella es la propietaria del chakra enorme que sentiste?

Ojalá lo hubiera sentido yo también. Si mi papá estuviera frente a mí seguramente me habría dado un buen y riguroso regaño. Para algo me enseñó lo que me enseñó.

—Es sólo una teoría —me dice—. Ese poder no pudo haber desaparecido así nada más.

Apenas ha terminado de hablar cuando entra nuestro sensei.

—Muy bien, niños, todos a sus asientos… —ordena mirando con el ceño fruncido las diferentes bolitas que se han formado en el aula.

—Mmm… —Fugaku entorna los ojos y se frota la barbilla, pensativo—… El sensei sólo usa ese tono cuando algo importante se avecina…

—Tienes razón —afirma Hiashi.

—Por favor, quiero que se comporten —continúa el sensei—. El día de hoy tenemos una nueva alumna en el grupo, y trabajarán con ella hasta que termine el curso —entonces se gira hacia la puerta y hace un ademán, susurrando un pequeño "Adelante, hija".

Las miradas expectantes de todos se clavan en el umbral, sólo para ver entrar a la niña nueva. Yo también observo medio nervioso, conteniendo el aliento. No sé la razón, pero tengo un presentimiento, y tal parece que no soy el único.

De pronto, una linda chica atraviesa la puerta mirando al frente y con las mejillas un poco coloradas. Todos miran asombrados su desconcertante cabello rojo, que le llega casi hasta los muslos.

El aire se me escapa de golpe. Es ella, la ninja que venía en la caravana ayer. La niña de la que hablábamos hasta hace apenas unos instantes. La sigo con la mirada desde que entra hasta que se detiene junto al sensei y se da la vuelta para mirar al grupo.

Por alguna extraña razón no puedo apartar mis ojos de ella. Su vestimenta es sencilla, al igual que la mía, lo cual me agrada: un corto vestido color amarillo pálido, la típica camiseta de mallas y sandalias ninja. Su piel es clara y blanca como el marfil, su asombroso cabello rojo se ve tan vivo y peculiar, y sus grandes ojos de un delicado tono violeta, ojos que de repente se clavan en los míos con sorpresa.

Sé que debo mirar a otro lado, porque es de mala educación quedarte viendo fijamente a una persona, pero simplemente no puedo. Es como si me hubiera hipnotizado. Sin embargo, ella sí retira sus ojos y se sonroja levemente.

—Muy bien, ¿podrías decirnos tu nombre, pequeña? —pregunta el sensei.

—¡Mi nombre es Kushina Uzumaki, 'tebanne! —dice claramente y con voz suave, pero se tapa la boca en cuanto la última palabra se escapa de sus labios, y enrojece de inmediato.

Kushina Uzumaki.

Su nombre aún retumba en lo más profundo de mi mente.

Mis compañeros comienzan a murmurar y a criticar de inmediato.

—¿Ya viste su cabello? —dice uno.

—Sí, ¡qué color más raro! —contesta otro.

—¿Te lo teñiste de rojo?

Soy sólo ojos y oídos. No puedo moverme. Estoy paralizado con su simple presencia. Sin embargo, los odiosos comentarios me molestan. Kushina está bastante avergonzada. Baja la cabeza y se cubre la cara con uno de los rojizos mechones.

—Y su cara es tan redonda.

—Lo sé. Se ve graciosa.

Varios alumnos sueltan ligeras carcajadas, coincidiendo.

Me atrevo a mirarlos de reojo, frunciendo el ceño ligeramente. Eso es muy descortés. Veo la reacción de ella; puedo percibir el rubor de su cara y sus puños apretados de pura rabia contenida.

—Y, ¿qué es esa palabra? —continúan los murmullos.

—Habla muy gracioso.

—Sí, ¿verdad?

—Es tan rara.

—¡Hey! ¡Hey! ¡No hagan escándalo! —los regaña el sensei, y de inmediato las voces se apagan—. Su compañera es ninja nativa de la aldea del Remolino pero, por la situación de su país, ahora forma parte de Konoha. Como acostumbramos hacer cada que llega un nuevo alumno a la escuela, todos se presentarán con su compañera y mencionarán cuáles son sus sueños y sus metas. Kushina… —dice dirigiéndole una gran sonrisa—, ¿podrías decirle a la clase cuáles son los tuyos?

Kushina se queda en silencio un momento. De pronto toma aire y nos mira a todos los que la observamos.

—Yo… ¡me convertiré en la primera mujer Hokage de la aldea! —asegura.

Su declaración me sorprende y casi sonrío al notar la enorme voluntad de hierro que posee. Si ese es el caso entonces, de verdad, estaría encantado de competir sanamente contra ella por el puesto de Hokage.

Sin embargo, eso no es del agrado de los demás, ya que alcanzo a escuchar murmullos que la catalogan de arrogante y vanidosa.

Hago una mueca imperceptible. Me dan ganas de gritarles que se callen. Odio a las personas juzgonas.

—Hokage… —repite nuestro sensei—. Muy bien. Ahora, comencemos por aquí…

Todos y cada uno de los alumnos expresan por turnos sus aspiraciones y más grandes sueños, que van desde tener la mansión más grande y lujosa de la aldea hasta convertirse en grandes shinobi y ser los héroes de la próxima guerra.

Espero impaciente en mi silla, meciéndome de atrás hacia adelante, y cuando llega mi turno, rápidamente me pongo de pie y me llevo una mano al pecho.

—Mi nombre es Minato Namikaze, y quiero convertirme en un gran Hokage y que toda la aldea me reconozca —digo sonriéndole con sinceridad a Kushina.

El sensei continúa con los niños que faltan y, cuando termina, le ordena a Kushina que se siente en donde a ella más le agrade.

De forma discreta miro a mi alrededor. Sonrío al ver una silla vacante atrás de mí, e internamente ruego para que elija sentarse a mi lado. Quiero hacerme su amigo. Quién sabe de qué todo podríamos hablar. Tal vez hasta conoce alguno que otro de los famosos jutsus de sellado que caracterizan a su clan, como el que mi madre me mostró una vez. Incluso podríamos entrenar juntos. La idea anida dentro de mí rebosante de esperanza e ilusión.

Vuelvo a moverme de un lado a otro en mi asiento mientras ella va subiendo las escaleras. No aguanto la ansiedad. Sin embargo, mis ilusiones se desvanecen cuando la veo pasar de largo y dirigirse a la zona del fondo.

Me giro y la contemplo al sentarse; me ignora, casi como si no fuera consciente de mi presencia. Bueno, admito que estoy tomándomelo muy personal. Lo cierto es que está ignorando a todos.

—Minato… ¿a quién ves? —me pregunta alguien.

Me volteo de inmediato y le sonrío a Fugaku, quien me mira elevando una ceja.

—A nadie —le digo acariciando mi cabello, y me maldigo internamente por no saber mentir.

Espero a que mi amigo vuelva a su posición original antes de volver a mirar de reojo a Kushina. ¿Por qué no quiso sentarse cerca de mí? ¿Es que la incomodé? ¿Por qué no puedo dejar de mirarla?

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Holaa! n.n Al fin encontré tiempo para actualizarlo :3 Había dicho que ya tenía avance en esta historia, y es cierto pero, supongo que como le pasa a cualquier otro escritor, nunca estoy segura de subirlo así nada más, por lo que le doy como mínimo otras diez repasadas antes de añadirlo al fic n.n… Los capis son un poquito cortos, pero es que así los escribí u.u… Me alegra que les guste tanto :3, pero tengo una solicitud… Si les gusta, onegai, compartan la historia y recomiéndenla n.n… Lo que a mí más me haría feliz es que más gente la leyera n.n… Ah! Y no olviden apoyarme con mi One-shot "La historia de los cuatro hermanos" que participa en el reto "frases célebres" del foro "la aldea oculta entre las hojas"… es mi primer one-shot n.n

Bueno, en fin… ojalá les guste el cap xD.

Bye, bye y nos leemos muy pronto n.n

Mina-Hai