Hola a todos los fans de FMA. Regreso con un nuevo episodio de este humilde fic.
Capítulo 2: El ruido natural de la escuela
- ¡Edward Elric, no seas un mal amigo! – exclamó Ling mientras se levantaba de su asiento -¿Por qué no me dejas copiar la tarea de matemáticas?
- ¿Mal amigo, yo? Tú eres el que se come la mitad de mi almuerzo – respondió Edward en voz alta – Haz la tarea tú, no seas un vago.
Ese diálogo trivial, entre otras conversaciones, se escuchaban en el salón de quinto año de secundaria, aula en el cual Riza comenzaría ese día a primera hora. Ella se encontraba afuera del salón muy nerviosa.
- Chicos, dejen de pelear – decía Winry interponiéndose entre los dos -. Algún maestro puede venir en este momento.
- Ling, yo te ayudaré a hacer la tarea de matemáticas en el recreo, pero deja hacer escándalo – le dijo Lan Fan para calmarlo.
- Muchas gracias, tú SI eres una buena amiga – respondió Ling Yao
- Tú no pediste que te ayudara, tú querías COPIAR la tarea.
En ese momento, la puerta de abrió y entró Riza a clase. Todos los alumnos guardaron silencio y saludaron a la nueva maestra con respeto. Riza se quedó gratamente sorprendida, pensó que se tomaría unos 10 minutos en calmarlos.
- Buenos días. Mi nombre es Riza Hawkeye y seré su nueva maestra de literatura. Estoy segura de que nos llevaremos muy bien y espero que disfruten de esta asignatura. Sé que muchos no se dedicarán a este campo, pero es muy importante para su cultura…
Mientras ella hablaba, cierto maestro escuchaba desde detrás de la puerta la presentación que le daba a los alumnos con mucha atención.
- ¿Qué haces aquí, Roy? – le preguntó otro maestro repentinamente
- No me asustes, Maes. Solo estaba pasando por aquí para asegurarme que ningún alumno se saltara las clases. ¿Por qué estás tú aquí?
- Soy el tutor de este salón, por si lo habías olvidado. Hoy tuve una emergencia con mi carro y recién acabo de llegar. La nueva maestra debería estar adentro comenzando con la clase.
- ¿Ah, sí? Creo que ya llegó, escucho a alguien adentro. Debe ser ella.
- Menos mal, tenía miedo que no encontrara el salón o que los alumnos no la obedecieran, aunque mi clase casi nunca ha tenido problemas de ese tipo. ¿Ya conociste a la nueva?
- Sí, se llama Riza Hawkeye, es un par de años menor que nosotros. Tiene mucha energía y ama enseñar literatura. Conoce un sinfín de libros de los cuales no he oído. Es amiga de la ruidosa Rebeca.
- Pensé que contratarían a una persona con más edad. Normalmente, los profesores de literatura de esta escuela son los mayores. Es bueno ver a gente joven enseñando esa materia, quizá así los alumnos no se duerman en su clase.
Roy asintió con la cabeza y se dirigió al salón de ciencias. Tenía que preparar algunos químicos para sus clases de ese día. Además, debía corregir las tareas de los alumnos de tercero, las cuales ni siquiera había ordenado.
- … por ello, siempre es necesario conocer un poco de la vida del autor para poder comprender mejor su obra – agregó Riza mientras sus alumnos atendían a la clase
- Vaya, yo nunca le había encontrado sentido a estudiar la vida de los escritores hasta ahora – comentó Winry
- Yo no le veo el sentido de estudiar tantos libros que tratan de personas que no existen – agregó Ling
Toda la clase dirigió su mirada hacia su compañero, quien se percató de lo que había dicho. Se escondió detrás de su libro mientras la profesora caminaba hacia él.
- No te preocupes – le dijo Riza con una sonrisa -. Mi objetivo no es que todos amen este curso, sino que valoren su importancia y que puedan aprender para que les sirva más adelante en sus carreras.
Todos se quedaron sorprendidos. Por un momento, pensaron que la maestra reprendería a su compañero por el comentario que había hecho; sin embargo, no fue así.
Después de terminar con su primera clase, Riza se despidió del salón de quinto de secundaria y se dirigió a la sala de profesores para reposar. Su primera clase la había dejado exhausta. En plena clase, había encontrado a dos alumnos comiendo, a cinco durmiendo y a otro, copiando la tarea de otro curso. Sin mencionar el sinfín de ocasiones que tuvo que decirles que guardaran sus celulares a unas alumnas que estaban mensajeándose entre ellas. A parte de ello, todo había ido por buen camino. Pudo notar que varios estudiantes sí estaban atentos a la clase y que tomaban nota de lo que ella decía.
- ¿Cómo te fue en tu primera clase? – le preguntó Gracia, la consejera escolar, quien acababa de entrar.
- Bien, mejor de lo que esperaba. Estos chicos son un encanto.
- Bueno, los alumnos del último año son más tranquilos, porque ya están preocupados en postular a la universidad, en su mayoría… en grados inferiores, suelen ser más ruidosos.
- ¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí?
- Llevo 5 años en esta escuela. Ayudo al director con algunos trabajos en mis tiempos libres, organizo charlas para los alumnos, brindo asesoría a padres de familia que no pueden controlar a sus hijos y, durante los recreos, siempre hay algún alumno con algún problema que necesita orientación, así que se acerca a mi oficina.
- Vaya, se escucha como si siempre tuvieras la agenda llena.
- En realidad, no siempre. Hay días, como hoy, en que no tengo mucho por hacer. A partir de mañana, estaré ocupada con la planificación de la feria de orientación vocacional. Justamente por ello vine contigo.
- ¿Conmigo? ¿Puedo ayudarte en algo?
- Verás, los profesores siempre participan en la feria. Me gustaría que participaras. Además, sería la forma perfecta para que los alumnos se acerquen más a ti.
- Acepto encantada, Gracia. Espero poder ayudar. En las escuelas en donde he trabajado, no planificaban este tipo de eventos; así que será la primera vez.
Riza se percató de que Gracia tenía un anillo de compromiso puesto. La felicitó y se sorprendió cuando Gracia le comentó que iba a casarse con otro profesor de la escuela.
- ¿De qué profesor se trata? – preguntó Riza
- Maes Hughes, es el tutor de quinto de secundaria, también enseña inglés. ¿Lo conoces?
- Sí, me saludó cuando salí de la clase. Parece un hombre muy caballeroso y educado.
- Por supuesto que lo es. Somos viejos amigos y bueno… nos casaremos a fin de año.
Luego de un rato, Gracia se retiró por un llamado del director. Riza aprovechó que aún no tenía otra clase para ir a la biblioteca y revisar qué tipo de libros tenían. En el camino, pasó por el laboratorio de ciencias, cuya puerta estaba abierta. La curiosidad hizo que se asomara para ver qué estaba haciendo el profesor que estaba adentro. Pudo ver a Roy realizando algunas mezclas con mucha concentración, mientras hacía unos apuntes en un cuaderno.
Así como ella se pasaba horas y horas elaborando separatas con información resumida de las corrientes literarias y sus autores más resaltantes, podía ver cómo Roy también le ponía mucho empeño en realizar una buena clase.
- Veo que te encanta enseñar química – comentó Riza desde la puerta
Roy dirigió la mirada hacia ella con cierta sorpresa. No se esperaba que estuviera allí parada observándolo.
- No tendría sentido trabajar como profesor si no me gustara enseñar, y no tendría sentido enseñar si presento clases improvisadas. Todos los profesores de esta escuela tienen ese chip en la cabeza. Eso es lo que busca el director cuando selecciona a los profesores… y es lo que vio en ti seguramente.
- Me siento alagada en cierto modo…
- ¿Por qué no entras para que veas el grandioso laboratorio que tengo a cargo? No impresiona a las mujeres decir que tengo todo este sitio a disposición para realizar experimentos químicos, pero es suficiente para mí por el momento.
Riza entró al laboratorio muy asombrada por todo lo que encontraba allí. Había una tabla periódica gigante en una de las paredes, varias repisas llenas de tubos de ensayo, placas Petri, entre otros elementos. De pronto, resbaló con una zona mojada del piso, lo cual provocó que casi terminara en el piso, si no fuera por Roy que logró sujetarla con sus brazos a tiempo.
En ese momento, cuando la posición en la que estaban podía causar malentendidos, cierto profesor llegó.
- Roy, necesito que me prestes… - dijo Maes Hughes mientras entraba al laboratorio.
Al ver dicha escena comprometedora, se olvidó de lo que iba a pedirle a su amigo y retrocedió.
- Bueno, lamento la interrupción. Me iré y cerraré la puerta – dijo al fin antes de retirarse
Riza se sentía culpable; ya que su torpeza había ocasionado que se creara un malentendido involucrando a otro profesor. Roy le dijo que no se preocupara, ya que estaba seguro de que Maes no diría nada, por lo menos hasta que lo bombardeara de preguntas respecto a lo que había visto.
Aún sintiéndose preocupada por lo sucedido, Riza se dirigió al salón de cuarto de secundaria, lugar en donde tenía que dictar su siguiente clase. En dicho salón, los chicos eran más habladores y más descuidados. Casi la mitad del salón dormían en plena clase. Eso le preocupaba a Riza. Tenía que idear cómo hacer que sus alumnos se interesaran en atender.
- ¿Entonces, puede haber ficción incluso en las autobiografías? - preguntó un alumno, el cual resultaba ser Alphonse Elric
- Así es. Incluso los autores modifican ciertos detalles en sus autobiografías. También se da el caso que ello escriben una supuesta ficción, pero que en realidad resulta ser su propia vida disfrazada de una novela común.
- Profesora, ¿alguna vez usted ha escrito un libro? – le preguntó otra alumna, de nombre May Chang
- Pues, no. Prefiero leer que escribir. Además, escribir un libro requiere de mucho tiempo creando… yo prefiero leer el resultado de esa creación y disfrutarlo.
- ¿Acaso estás loco? ¿Cómo se te ocurre intentar seducir a la profesora nueva? No lleva ni un día aquí y ya quieres agregarla a tu lista de citas, eres un caso serio, Roy.
- ¿Puedes callarte un momento y dejarme hablar? No intenté hacer nada… fue un accidente, ella se tropezó y yo la sostuve para que no cayera al suelo. No es lo que estás pensando.
- ¿Estás seguro? Recuerda que enredarte románticamente con una compañera del trabajo es peligroso. Si sale mal, sería muy incómodo…
- Mira quién habla… ¿tengo que recordarte que estás comprometido con la consejera escolar de esta escuela? ¿Acaso eso no es enredarse románticamente con una compañera de trabajo?
- Es muy distinto… nosotros tenemos una relación seria y madura. En cambio, tú solo sales unas cuantas veces con las mujeres para luego decirles que no quieres nada serio.
- Ese es mi problema, Maes. Si tú quieres casarte y amarrarte a una sola mujer por el resto de tu vida, felicidades; sin embargo, yo no comparto ese pensamiento… ¿Cuándo comenzamos a hablar de esto? Lo único que tenía que decirte era que no intenté nada con Riza. Punto final.
Ambos amigos se encontraban en la cafetería de la escuela almorzando. Debían aprovechar que los alumnos aún seguían en clases para poder comer con calma; debido a que, cuando la campana del recreo sonara, tendrían que hacer guardia por los distintos pabellones de la escuela, como era trabajo de los profesores.
De pronto, otro profesor se acercó a ellos. Se trataba de Louis Armstrong, profesor de educación física varones. Se acercó tan brillante como siempre con mucha hambre. Había tenido clase con los alumnos de segundo, quienes se negaban a correr los 800 metros porque sustentaban que ni siquiera su profesor era capaz de hacerlo y terminar con vida.
- … así que corrí junto con ellos para demostrarles que solo se trata de disciplina y duro entrenamiento – concluyó su historia.
- Espero que sigan con vida los alumnos, o que por lo menos tengan energías suficientes para no dormirse en mi clase – comentó Roy – Después del recreo tengo clase con ellos.
- Bueno, las chicas no tuvieron mejor suerte. Hoy les tocaba clase de lanzamientos con mi hermana.
Roy y Maes se miraron entre sí. Sabían lo ruda y exigente que era la hermana mayor del profesor Armstrong. Olivier resultaba ser la coordinadora del área deportiva de la escuela y, a la vez, era la profesora de educación física de las chicas. Sus alumnas siempre terminaban desechas después de una clase con ella. Olivier no tenía piedad de ellas.
- Al menos todas estarán en forma y no tendrán que hacer dieta – comentó Roy antes de tomar un poco de agua.
Cuando el recreo comenzó, toda la escuela se llenó de ruido. Los alumnos corrían de un lado a otro como sus vidas dependiera de ello. Un grupo de chicos se apoderó del campo de fútbol en cuestión de minutos, mientras que un grupo de chicas tomó la cancha de voleibol. Por otra parte, había chicos que simplemente se echaban en el pasto a tomar una siesta, incluso llevaban una manta para taparse. Por otra parte, había alumnos que simplemente caminaban alrededor de la escuela mientras conversaban.
Riza, quien almorzaba con Rebeca en la sala de profesores, se levantó de su asiento dispuesta a caminar por la escuela-
- Esta semana no te toca hacer guardia – le dijo su amiga.
- Lo sé, pero hace tanto tiempo que no enseño en una secundaria que extraño ese ruido.
- Ya veo, te acompañaré. Tengo que miedo que te pierdas por allí. Esta escuela es muy grande.
Ambas salieron en dirección a los campos deportivos para poder apreciar cómo sus estudiantes jugaban entre ellos. En esa ocasión, en el campo de voleibol, las chicas de cuarto se enfrentaban a las chicas de quinto.
Entre el grupo de quinto, se encontraba Winry, quien, al ver a la nueva maestra, la saludó. Riza le respondió el saludo. Dicha alumna le agradaba mucho. Ella la había ayudado a encontrar la oficina del director y también lucía atenta a su clase.
Por otra parte, en el grupo de chicas de cuarto, se encontraba May, quien enfureció al ver a Winry allí.
- Esa es la chica que siempre para junto con Edward- pensó mientras caminaba hacia su posición.
- ¿Qué hará el equipo perdedor? – preguntó una chica de cuarto.
- Que se arrodille antes los ganadores – dijo una chica
- Que nos den su almuerzo
- No, mejor que nos inviten a comer
Entre las discusiones, Rebeca se levantó y exclamó:
- Tengo una mejor idea… el equipo ganador irá conmigo de día de campo este fin de semana.
Todas las chicas gritaron de emoción y comenzaron el partido. Riza se quedó sorprendida ante lo que había hecho su amiga.
- Así que tus salidas de campo con tus alumnas sí eran verdad – comentó Riza
- Es divertido… muchas de las chicas de esta escuela siempre están estresadas por las tareas y por la presión de tener un buen promedio para poder entrar a una buena universidad… a veces no se relajan, y eso se refleja en sus notas. Cuando uno se estresa, no puede aprender bien. Trato de ser más que la simple profesora de matemáticas.
- Ya veo… me parece admirable. No sabía que te preocuparas de esa forma
- Deberías venir con nosotros. Algunas profesoras a veces se unen a la salida y todo es más divertido así.
- De acuerdo, iré con ustedes.
Ambas profesoras pasaron el resto del recreo viendo cómo las chicas jugaban. Tenían mucha energía y vitalidad. Se trataba de un momento que le traía muchos recuerdos a Riza sobre su época de estudiante.
Fin del capítulo 2
Espero que les haya gustado el capítulo, lo hice con mucho cariño para todos los lectores. Mis agradecimientos a los dos Guest que comentaron en el capítulo anterior. Sus comentarios me animaron como no tienen idea.
Bye bye
