Había sido una mañana horrible. No solo porque durante ella toda un ala de la séptima división se hubiese venido abajo por mala construcción, sino porque extrañamente y de alguna forma que nadie entendió terminó prendiéndose fuego. Ese fuego terminó en la novena división, de una manera de lo más inverosímil -viajó por el aire- quemando la zona de los camarines justo cuando terminaba un entrenamiento. Y con ello un grupo de oficiales y su teniente salieron medio en bolas corriendo por su vida.
-No puedo creer que nadie tuviese el tino de buscar un balde con agua… -se burló Kira jugando con los palillos dentro de su ramen. Hisagi lo miró feo -Hubiesen llamado al capitán Hitsugaya como último recurso, ¿no? -bromeó.
-Yo no huía -se excusó bajando la voz de posibles curiosos en el concurrido comedor de los oficiales -Iba por ayuda, ¿de acuerdo?
-Sí, claro, Hisagi-san -seguía riendo.
-Además, no salí en bolas. Tenía los pantalones bien puestos. Todos tan espantados por ver un poco más de cuero -bufó -Como si nunca hubiesen visto a un teniente en excelente estado físico -se vanaglorió.
-Excelente no fue lo que escuché -canturreó -Las de la cuarta división dijeron que estás muy delgado… escuálido fue la palabra.
-Pero si estoy igual que siempre -se sorprendió con cara de tragedia. Kira se sonrió socarrón. Hisagi masculló algo inentendible y miró hacia el resto de las mesas -Dame un segundo -se puso de pie para alcanzar a Rukia en medio del comedor -Hola.
-Hola. Una mañana movida, ¿verdad?
-Ni lo menciones -bufó y ella se rió bajo -Estaba hablando con los muchachos… Mañana hay un concurso de karaoke en la división del kidou. Creo que será divertido… ¿te animas?
Rukia caviló. Era algo más bien público.
-No sé… ¿es una buena idea? -su colega pareció confundido -Ya sabes. Ir en plan de cita a algo tan masivo.
-No es como que vaya a estar toda la sociedad de almas allí… -reflexionó -No siempre las citas tienen que ser de a dos. Muchas veces se sale a lugares donde puedes encontrarte con conocidos… Pero si no crees que sea correcto podemos hacer otra cosa, solo era una idea.
-Y es una buena idea, pero… si alguien quiere mantener las cosas, digamos, en el ámbito romántico.
Shuuhei asintió.
-Marcas la tónica, eso está bien. De hecho, está muy bien. Si no quieres ir a alguna parte con quien te interesa más que en un plano amistoso, debes hacerlo saber -miró hacia la mesa, Kira los observaba con curiosidad -¿Quieres almorzar con nosotros?
-No, gracias. Quedé con las chicas.
-Vale. Nos vemos por ahí.
-Nos vemos.
Vio a su camarada volver donde Kira-san y retomar la comida. Buscó con la vista a las chicas, pero no conseguía divisarlas. Tampoco estaba Renji. Fue por su bandeja de almuerzo y, a pesar de la negativa inicial, terminó sentándose con Hisagi y el teniente de la tercera división.
A Kira le pareció algo extraño, pero supuso que Kuchiki estaba en alguna fase de sociabilización. Y sabía también que Hisagi era de esos que aceptaría por amigo hasta a un menos grande. Apenas pudo terminar de almorzar cuando uno de sus suboficiales fue por él y se vio dejando a sus colegas solos en un mar de oficiales.
-Que ya ni tomar la comida se pueda en paz -comentó Shuuhei mirando a su compañera -Seguro algo similar debe haberle pasado a las chicas.
-Seguro… o Rangiku se quedó dormida.
-No sería extraño, anoche estuvimos de fiesta -Rukia ladeó la cabeza -Deberías sumarte alguna vez, es divertido. Podrías acompañar a Abarai.
-Renji es bastante egoísta con sus amistades. Como si le molestara que comparta tiempo con sus amigos. Deben ser celos… -Hisagi elevó las cejas -No de esos celos, no de pareja. ¡Qué cosas! -se rió.
-Quizás no quiere que sepas en qué pasos anda. A ningún hermano le gusta que su hermana sepa en lo que anda -Rukia tomó un bocado -Pero no anda en malos pasos.
-Lo sé.
Retomaron la comida. Podía escuchar las conversaciones de las otras mesas y el ir y venir de personas en el comedor. El almuerzo estaba bien, no era lo mejor que había probado y, dado los tiempos, tampoco podían quejarse. La reconstrucción dejaba poco para pedir comida de calidad. Sin embargo, ese tema no era el que más le interesaba de momento.
-Shuuhei -dijo finalmente logrando que su colega la prestara atención a ella y no al pollo -Una vez que has salido con alguien una vez… ¿cómo se da la segunda?
-Alguno de los dos busca la oportunidad de repetirlo. Siempre hay alguna excusa.
-¿Cómo la competencia de karaoke?
-Exacto.
Rukia asintió.
-Pero rechacé la salida… ¿qué sucede entonces?
-No es tan complejo. Ya que rechazaste al pobre diablo, tendrás que proponerle otra cosa en corto tiempo o creerá que no te interesa.
-¿Así de radical?
-En general es así… -le indicó el cuenco de arroz -¿Te vas a comer eso? -preguntó y Rukia negó -¿Te molesta si…?
-Todo tuyo -lo quitó de su bandeja y se lo dejó frente a su colega. Lo vio comenzar a darle el bajo a su arroz mientras pensaba en la cita -¿Qué se puede hacer divertido que no implique demasiado en el ámbito íntimo? -Hisagi no prestaba atención a nada más que su cuenco -Shuuhei… -alzó la vista con las mejillas gordas de comida como un hámster. Soltó una espiración -Iremos a cenar, creo que es lo tuyo.
Lo vio tragar con algo de esfuerzo, le dio un sorbo al agua y se limpió la boca.
-A un hombre se le conquista por el estómago. La belleza se va, el hambre es una constante -bromeó -¿Tratando de idear algo para no ahuyentar al pobre diablo?
Rukia desvió la mirada hacia la máquina del agua. Había varios oficiales con sus tazas, esperando el turno para llenarlas con té.
-¿Quieres ir por el té a mi oficina? -propuso tomando la bandeja.
Shuuhei captó en ese instante algo en la personalidad de Rukia Kuchiki. Ella era quien llevaba los pantalones, esa era su zona de confort. Estaba acostumbrada a ser quien tomara decisiones, propusiera soluciones o dictaminara el rumbo de las situaciones. Eso era lo que acostumbraba… pero él no. No era de los que dejaba que otra persona tomara las decisiones por él… Shuuhei era de "acuerdos". Había estado en ambos lados en sus breves relaciones de pareja, en el lado de tener que tomar toda la responsabilidad y en el lado de dejarse "dominar". Lo último se le daba muy bien, pero ambos extremos eran malos. Quien se deja dominar termina sintiendo que su opinión no es válida en todo orden de cosas. Por otro lado, ser quien "domina" una relación era bastante agotador. Decidir todo ya no era divertido si a la otra persona todo le parece bien. No era que buscara pelea o algo así, solo que llevar todo era aburrido y cansador.
-Tengo que arreglar algunos asuntos en el periódico -se disculpó, Rukia asintió. Él tomó su bandeja -Pero si quieres, puedes acompañarme, y así dilucidamos juntos qué hacer en esa segunda cita… -tomó la delantera y se volteó sobre el hombro -Porque ese es el dilema, ¿verdad?
-Claro, ni creas que quiero tomarme el té contigo por placer -respondió sintiéndose descubierta en su total falta de idea sobre cómo proceder.
Hisagi tomó la bandeja de las manos de Rukia y la dejó junto con la propia en el dispensador.
-No es necesario que te defiendas -dijo sin un tono burlesco u alguno conciliador, era más bien plano -No estoy molestándote por no saber qué hacer. El picar a la gente no es lo mío -aclaró en tono cordial.
Rukia asintió suave y dejó que su colega tomara la delantera saliendo del comedor. Estaba acostumbrada a relacionarse con hombres, de hecho, le era más fácil llevarse con ellos que con las chicas. Eran menos complejos, sencillos de manejar con un par de palabras bien dichas, y fáciles de descifrar. Pero comenzaba a darse cuenta que Shuuhei no era de los que estaba dispuesto a caer en sus modos.
Llegaron al periódico y pasaron directo a la oficina de su colega. Pudo notar que solo quedaban un par de suboficiales dando vueltas, tal parecía que todos habían salido a almorzar a la misma hora. En la décimo tercera división lo hacían por turnos.
-¿Té o café?
La voz de su compañero la sacó de sus pensamientos.
-Té, por favor.
-De acuerdo.
Se quedó sentada en aquella silla frente al escritorio. Bajó la vista a unos papeles sobre él y los movió con la mano para poder leer de qué trataban. Eran unos artículos del periódico que, a la rápida, hablaban sobre la reconstrucción de sectores del Seireitei que eran muy antiguos y habían descubierto algunas cosas interesantes.
-Encontraron unos escritos de un antiguo líder de un clan que ya no existe -aclaró Shuuhei dejando la taza junto a Rukia, ella la tomó entre sus manos y lo vio tomar asiento del otro lado -Son relatos épicos y algunos poemas. La primera división está en las nubes con la noticia, ya sabes cómo les gusta lo histórico por esos lados.
-Interesante… -lo vio empinarse la taza -¿Han encontrado otras cosas?
-La reconstrucción ha servido para remover varios cimientos, reales o metafóricos. Han encontrado pinturas, relatos como los que ya te conté y hasta joyas -Rukia se sorprendió -Pero también ha dado cuenta de situaciones tanto de la cámara de los 46 como de la división cero… y cosas propias de los clanes nobles y su forma de gobernar sobre la sociedad de almas… -miró a su colega quien parecía algo intrigada -Bueno, ¿alguna idea? -cambió el tema -Respecto a la segunda cita…
Rukia lo vio beber nuevamente de su taza y a su nariz llegó el aroma del café. Ella no era de café, le gustaba el té. Probó de su taza. No estaba mal, era té genérico del que compraban para todas las divisiones. Ella tenía el suyo propio en la oficina. Dentro de las cosas que había aprendido en la familia Kuchiki era hacer sus propias mezclas de té. Y algunas de ellas habían sobrevivido en las bodegas de la residencia Kuchiki.
-¿Te gusta el té, Shuuhei? -preguntó de súbito.
-Sí, claro -respondió algo extrañado -No bebo mucho, no me gusta el que compran para las divisiones. Seré un pobre diablo, pero tengo mis gustos también -se autobromeó -¿Ya se te ocurrió algo? -Rukia negó -Bueno… ya que no te parece buena idea ir a algo masivo, ¿por qué no algo más íntimo pero casual?
-Te escucho.
-¿Cuándo tienes libre?
-El domingo…
-¿Tienes algo que hacer? -volvió a negar -Vamos a las afueras. Hay un sector…
-¡Ya sé! -exclamó entusiasmada -Hay un sector muy bonito a las afueras del distrito uno. Podríamos hacer un día de campo.
-Buena idea. Pero es arma de doble filo -Rukia ladeó la cabeza -Por un lado es algo simple y que da lugar para la conversación, además de ser una propuesta muy inocente. No implica terceros ni interrupciones… Pero, ¿y si no te agrada tanto la persona? Podría ser muy incómodo.
-Si no me agradara no habría segunda cita -afirmó con seguridad -Y si me agrada, quisiera tener tiempo de calidad para conocerlo mejor -bajó la vista a su taza -Son tiempos tranquilos, pero muy ocupados. Tenemos pocos espacios para cultivar las relaciones personales… -alzó la mirada -Esos pocos tiempos quiero que sean buenos… significativos.
-Tienes razón…
Tocaron a la puerta. Shuuhei se puso de pie para abrirla.
-Siento interrumpir -la voz de un oficial hizo que Rukia de volteara hacia la puerta para toparse con la mirada del recién llegado -Teniente Kuchiki -hizo una venia -Hay un problema en la bodega, teniente Hisagi.
Rukia se puso de pie dejando la taza sobre el escritorio. Caminó hasta la puerta. Ambos hombres se hicieron a un lado.
-¿El domingo? -preguntó Rukia a su colega y él asintió -Nos vemos entonces. Que tengas buen día.
-Tú también.
La teniente hizo una leve venia al oficial y salió de la oficina. Ambos varones se la quedaron mirando. El oficial pasó la vista hacia su superior.
-¿Con que el domingo…? -lo picó con tono juguetón y alzando las cejas rápidamente -Abarai va a matarte, teniente Hisagi.
-No sé de lo que hablas, Matsumori.
.
Realmente Rukia tenía razón, era un lugar muy bonito. Un espacio rural a las afueras del distrito uno. Se habían adentrado en un bosque desviándose del camino principal, dando con un claro y un riachuelo.
-Te lo tenías bien en secreto…
Rukia se volteó hacia su camarada mientras hurgaba en el bolso.
-¿Qué cosa? -preguntó volviendo al bolso.
-Este lugar… está genial -se tendió en la hierba y entrelazó las manos tras la nuca -Algo me dice siesta después de comer -vio a Rukia mostrarle una manzana a la distancia y asintió.
La chica le lanzó la fruta y la atrapó en el aire.
-Para que no te cruja la tripa -bromeó Rukia y le dio un mordisco a su manzana.
Extendió una manta y se tendió de bruces mientras masticaba la manzana. Le dio una mirada a su colega, quien había cerrado los ojos haciendo lo mismo que ella, moliendo sonoramente la fruta.
-¿Qué haces en tu día libre? -preguntó Rukia de pronto.
Shuuhei abrió un ojo y se cubrió la boca antes de contestar.
-Depende -mascó rápido lo que le quedaba en la boca y tragó -Duermo la resaca, generalmente. Si sé que tendré un día libre, el anterior me voy de juerga intensa -bromeó.
-¿Y qué haces en esa juerga intensa?
Shuuhei frunció el ceño leve.
-No se interroga a las citas…
-Si no importara la respuesta no habría mal en preguntar -respondió con tono juguetón -Pero está bien. No seguiré preguntando, señor privacidad -mordió su manzana y masticó lento.
Podía escuchar el sonido del riachuelo a la distancia. La suave y refrescante brisa. El sonido de los pajaritos cantando...
-Hago lo normal -la voz de su colega la hizo voltear a verlo. Se había sentado en el suelo -Salimos con los muchachos a beber. Vamos al karaoke a veces, otras a cualquier bar. No podemos darnos el lujo de elegir muchos locales, hay tipos del rukongai que no son precisamente amigos de los shinigami. Hay un par donde no hay problema ni peligro de armar pelea… -Rukia asintió y continuó con su manzana -A veces quedo con alguna chica… -agregó con los colores en el rostro.
Rukia entendía a lo que iba con el "quedar con una chica". No era precisamente como lo que estaban recreando el día de hoy. Ella era una novata y Hisagi estaba actuando como la "cita ideal" para una chica como ella.
-No deberías permitir que tu cita hable de otras mujeres -continuó -Hay chicas a las que les molesta eso…
-No me molesta. No me intimida el pasado de una persona. Sin ese pasado no sería quién es en la actualidad… -su colega parecía bastante incómodo con el tema -¿Cuántas novias has tenido?
-Veo que vas a seguir interrogándome -masculló antes de enterrar sus dientes en la manzana otra vez -Pero supongo que está bien… He tenido novias. Algunas más serias que otras y el número no es importante -Rukia iba a abrir la boca y levantó un dedo en el aire -No es importante -recalcó.
-¿Cuánto te tardas en besar a la chica con la que sales? -preguntó de súbito, sintiendo que era como estar viviendo una entrevista de la revista de la Asociación. De esas entrevistas tipo autoayuda sobre citas… y Shuuhei era el experto que las respondía.
-Depende… -su voz no era segura, parecía estar pensando bien la respuesta -Esas cosas no se planifican, solo pasan -vio que su colega quería respuestas concretas -Unas tres citas tal vez… Si es antes no es malo, no me quejo -se rió suave -Pero hay sujetos que pensarían que no vas en serio si te dejas besar tan pronto… pero si tardas más… puede que la persona con quien salgas crea que solo lo ves como a un amigo. Sobre todo si ya ha hecho alguna movida para dar el paso.
-¿Está en el código de citas eso?
-Implícito, no es una regla estricta. A veces puede ser que termine besando a la chica en la primera cita o a las horas de conocernos… eso no tiene nada de malo. Como también puede que pase mucho tiempo deseando hacerlo y la situación simplemente no se da. No prefiero una cosa sobre la otra.
Rukia guardó silencio y terminaba su manzana.
-¿Has besado a alguien? -Shuuhei le lanzó la pregunta de regreso y Rukia se sonrió socarrona -Renji no vale… -agregó malicioso y la muchacha frunció los labios.
-¿Cómo que no vale? -exclamó con molestia.
-Tampoco valen tus amiguitos del rukongai -la volvió a picar, ella arrugó la nariz -¿Y bien? ¿Has besado a alguien? No los juegos de niños con la botella ni las penitencias. Hablo de un beso de verdad.
Rukia soltó un suspiro.
-Si esas son los requerimientos… -murmuró -No, no he besado a nadie "de verdad" -hizo las comillas en el aire con los dedos.
-Vaya… ¿en qué mundo vives? -preguntó con sincera curiosidad, Rukia frunció el ceño con evidente molestia -Bueno, supongo que ser Kuchiki no lo deja demasiado fácil… y si sumamos a Renji y su sobreprotectora actitud…
-No es tan increíble ahora que lo piensas, ¿verdad?
-No, tiene total sentido -afirmó.
Pensar ahora en una relación entre Rukia y Kurosaki no era algo descriteriado. Ella era tan niña como el sustituto en el sentido de relaciones de pareja.
Muchos lo comentaron cuando vieron que Kurosaki volvía, contra todo pronóstico, al mundo de los vivos. ¿Por qué no se quedó? ¿Por qué no concretó ninguna relación con Kuchiki? Se les veía tan cercanos, tenían un vínculo que jamás podría romperse… Shuuhei era un romántico y la relación entre Rukia y ese chico le parecía de lo más romántica, dejando de lado la mala costumbre de picarse y pelear por todo. Hubiera sido un romance épico. Ella era una chica atractiva, no era como que alguien diría que pudiese declararse inmune a caer presa de sus encantos. Toda chica tiene el potencial de conquistar a cualquier hombre… o eso creía él. Que una relación así no se concretase era un golpe bajo al romanticismo… y que un vínculo así no decantara en algo romántico era dejarle la vara muy alta a quien quisiese tener algo con ella.
Kurosaki siempre sería una sombra latente para cualquier relación que ella tuviese en adelante.
-Muy silencioso…
-Perdona, pensaba en otra cosa.
-¿En qué? -preguntó mirándolo con interés.
Guardó silencio antes de hablar.
-Creo que quien logre conquistar tu corazón va a ser un tipo muy especial -dejó caer con total sinceridad. Ella se sonrojó violentamente -Has esperado mucho y te has guardado celosamente de todos… espero que esa persona lo valore.
-Para eso estás tú, ¿no? Para ayudarme a filtrar la basura.
-Sí...
¿Cómo filtrar la basura solo con una guía de comportamiento? Casi podía entender a Renji en ese momento… en ese momento sintió ese mismo instinto sobreprotector de su colega.
Kuchiki era una chica fuerte, física y emocionalmente. Aun cuando consideraba que la idea de publicar un anuncio de citas era bastante imprudente, hablaba sobre su necesidad de sobreponerse a la situación y combatirla. Claro que no era la mejor manera, pero la entendía.
Por un instante se sintió orgulloso de su puesto en el periódico, de haber podido intervenir en esta locura y de contar con la confianza de Abarai en ello. Y, claro, que Kuchiki diera su brazo a torcer y quisiera escucharlo un poco. No es que fuera alguien inseguro, pero tenía cierto tema con la aprobación externa -quién no- y saberse importante lo hacía sentir bien.
-Oye -lo llamó Rukia chasqueando los dedos frente a su rostro -Eres extraño… -se hizo hacia atrás -¿Siempre te quedas pegado en la nada? -no respondió -¿Te fuiste de juerga anoche?
-No, claro que no -negó firme -Solo pensaba.
-¿Y sueles desconectarte del mundo cuando lo haces?
-No era consciente de ello hasta hoy -confesó bastante sorprendido -Nunca se termina de conocerse a sí mismo -agregó de buen humor.
Rukia se lo quedó mirando como si fuese un bicho raro. Es que para ella, Hisagi lo era. Pinta de rebelde, pero chico bueno… con malas costumbres inofensivas. No era de las personas con quien congeniara de inmediato, no tenía un carácter explosivo ni era de respuestas aireadas. Al menos no por lo que poco conocía de él o por lo que sabía por el resto. No era grosero ni respondón, menos tenía una personalidad que llamara la atención. Era más bien… conciliador, sí esa es la palabra.
-Shuuhei… -él la miró -¿Hace cuánto que no sales con una chica?
-¿Salir así como ahora? -Rukia asintió -Será… desde antes que te sentenciaran a morir… creo… Sí, un poco antes quizás. Ya luego de eso todo se volvió complejo… Mucho trabajo, muchas cosas en la cabeza también.
-¿Y cuándo fue la última vez que quedaste con una chica?
Lo vio volverse muy rojo y mirar al otro lado. Era gracioso. Daba cátedra de citas y cuando tocaba hablar de temas de adultos -como ambos ya eran hace bastante- se comportaba peor que Ichigo.
No iba a responder a eso, claro que no. Agradeció que Kuchiki no insistiera. La miró de reojo. No lo estaba viendo y tampoco pareciera que estuviera presente. Había algo melancólico en ella… ¿en qué estaría pensando?
-Hace un mes -saltó de pronto y Rukia lo miró aun con esa sombra -Y terminé llorándole en lugar de estar de semental porque Mashiro me había jugado una broma con el capitán Kensei esa tarde y fue una muy fea -agregó bastante sobreactuado -Rompieron mi corazón de verdad…
La vio sonreír leve, la había distraído de lo que fuese que había pensado. No le dio espacio a que ese pensamiento regresara. Comenzó a recapitular ese evento -otra de las niñerías de Mashiro que le caían de mejor o peor humor dependiendo del día y su creatividad- y siguió con otros. Parecía que Rukia compartía el mismo perverso sentido del humor que su compañera de posición y capitán, porque se reía e, incluso, proponía mejoras a las bromas.
A él no le molestaban realmente las bromas, salvo esa en particular que estuvo bien fea y el capitán envió a Mashiro a pedirle disculpas. Hasta con un regalo llegó la pobre toda arrepentimientos… Pero bueno, esas jugarretas eran entre ellos, era su dinámica. ¿Qué importaba si después de hoy Rukia conociera aquello? No le importaba mucho que ella supiera algunas cosas que, incluso, pudiesen dejarlo en ridículo. Solo sabía que no quería volver a verla triste.
