Holaa a todas!
Gracias por vuestros reviews,me han animado a escribir.
Sé que he tardado mucho tiempo en actualizar pero ya estoy aquí,evitando estudiar biología(por supuesto jaja)
Nada espero que os guste.
Besos y saludos:)
Capítulo 1: Dolorosas despedidas
Desperté tras sentir como mi amante permanecía sentada en la cama,tras varios minutos así,yo rocé con las yemas de mis dedos su piel desnuda,ella arqueo su espalda y giró su cabeza mostrándome una de sus mejores sonrisas.
-¿Qué haces despierta a las cinco de la mañana?-pregunté yo ante aquella morena que hace años había conquistado mi corazón.
-No puedo dormir-contestó con simpleza mientras miraba a la nada. Yo me levanté y me acerqué a ella,posé mis brazos en sus caderas y la atraje hacia mí. Ella apoyó su cabeza en mi pecho y yo besé con ternura su cabeza.
-No me quiero ir,no quiero dejaros-expresó ella con la voz rota,yo la abracé más contra mi cuerpo y besé su desnudo cuello.
-No va a ser por mucho tiempo y vamos a ir todos los días e intentaré quedarme contigo,no nos abandonarás-susurré yo a su oído,ella suspiró con tristeza.
-Britt y si no sale bien-yo la callé con un beso,ella se separó de mí y acarició mi cara,repasando el contorno de mi boca,de mis ojos como si los estuviera grabando en su memoria,yo cerré los ojos instintivamente y sonreí con melancolía.
-Todo va a salir bien,San. Nunca voy a permitir que nos separemos de nuevo,nunca-aseguré yo,ella volvió su cuerpo hasta quedar a unos centímetro de mí. Se abalanzó sobre mi y me abrazó,hundiendo se cabeza en mi cuello,yo correspondí su abrazo mientras le besaba su hombro.
-No sé si lo podre aguantar-admitió ella,mi sonrisa desapareció.
-Tú eres fuerte y serás capaz de superar esto. Sé que lo harás por Max,por mi,por ti-aseguré yo admirando su bello rostro.
-No quiero haceros sufrir,no quiero..-calló ante mi atenta mirada,apretó sus puños provocando que sus nudillos se tornaran de un color blanco,una rebelde lágrima escapó de sus preciosos ojos negros,yo con agilidad se la sequé.
-San,lo conseguirás te lo aseguro,no nos vas a perder porque yo no lo voy a permitir-exclamé yo,rodeando su cintura y provocando que ella se tumbara quedando encima de mi pecho. Su respiración era lenta y su agarre poco a poco iba disminuyendo.
-Te amo y no voy a perderte-susurré yo intentando convencerme a mí misma,mi mirada se dirigió hacia su cara. Dormía plácidamente mientras sonreía,mi piel se erizó con el solo pensamiento de no volver a admirar su cuerpo desnudo y su bella cara mientras dormía. Sentía un dolor tan profundo en mi interior,desde que hace unas semanas supimos la noticia,mi vida se había tornado gris. Todo lo que un día creí que permanecería conmigo para el resto de mi vida,de mi existencia. Todo lo que pensé que sería mi futuro y nada de lo que está pasando es lo que un día soñé. Los días pasan,las horas,los minutos y yo solo imploró que sea un maldito sueño del que pronto despertaré,encontrándome al despertar que todo era como antes. Sé que nada será como antes pero no puedo derrumbarme,no delante de ella,no delante de mi hijo,tengo que ser un apoyo para ellos,para darles fuerzas. No he podido llorar delante de ella desde que recibí la noticia,lo único que he hecho ha sido oprimir las ganas de gritar,de maldecir al mundo por lo que me ha hecho,por destruir nuestras vidas. Sin embargo,cuando notó como San se derrumba,sé que ella quiere que esté ahí apoyándola que no quiere que sufra,que suframos. Y yo no puedo permitirme sentir,lamentarme por esto. El destino es así,la vida es así y yo lo tengo que asumir. Pero,¿como puedes asumir que el amor de tu vida puede desaparecer,puede morir?¿Como puedo actuar al observar que la luz de sus ojos se apaga a la vez que sus ganas de luchar?
Nunca lo aceptaré,no aceptaré el hecho de que pueda perder algo que tanto me costó conseguir.
Bajé mi mirada y rocé con mis dedos aquella piel de la que me había vuelto adicta,mis dedos subieron por su cuello,yo suspiré con añoranza. Por último acaricié su rostro,su labios carnosos,aquellos de los que no podía apartar mi mirada desde hace años,aquellos que eran mi droga. Toqué su hermosa nariz,recordando lo que me hacía sentir su respiración agitada tras mi cuello,tras mi piel,miles de cosquilleos sentía en mi estómago. Pueden decir que después de diez años,la magia,el amor se va perdiendo convirtiéndose en una rutina. Mas con San nunca he dejado de amarla,mi cara de tonta enamorada se pone cada vez que la veo,mi corazón se acelera al igual que mi respiración cuando se aproxima a mí con una sonrisa que no puede ocultar,mis rodillas flaquean cada vez que siento su presencia cerca de mí,mis mejillas se sonrojan cuando me pilla mirándola a escondidas,mi piel se eriza con un simple roce y cuando posa su maliciosa mirada sobre mí,sobre mi cuerpo,yo me convierto en su esclava,haría todo lo que pudiera por ella,por su felicidad y ver como sufre me mi recorrido,rozando con las yemas de mis dedos sus ojos,esos oscuros y enigmáticos ojos que me atrajeron por primera vez haciendo que mi respiración se tornara dificultosa. De repente los recuerdos de aquel 12 de enero vienen a mi memoria.
Flashbacks
Hace semanas que notaba como Santana,había perdido algo de peso,ella lo atribuía al hecho de que aquel caso del asesinato de Ramírez le estaba preocupando mucho y que cuando lo resolviera volvería a recuperar peso ya que no estaría tan pendiente de aquel caso que era tan importante en su carrera. Si ganaba aquel caso,sería socia de una importante firma de abogados en Nueva York,lo que ella siempre había soñado. Yo solo lo dejé pasar sin darle importancia pero las semanas pasaban y después de haber ganado el caso,su aspecto físico cambió drásticamente,perdió ocho kilos,su cara estaba pálida,su color de piel no era el de siempre,ella lo atribuía al estrés de los nuevos cambios en su trabajo. Pero cuando un día estábamos en el jardín jugando con nuestro hijo Max,noté como algo no iba bien.
-Vamos mami,no me vas a pillar-decía mi pequeño hijo a Santana,ella corría tras de él fingiendo que no podía perseguirle mientras él sonreía con satisfacción.
-Pequeño,ahora mismo te alcanzaré-aseguraba ella con seriedad mientras una sonrisa escapaba de sus labios.
Yo les miraba embobada hasta que un pequeño golpe en mi hombro me sacó del mundo donde estaba sumida.
-Britt,¿qué vas a hacer con el tema del trabajo en NYADA?-dijo Rachel,mi mejor amiga. Esa pequeña mujer que me apoyó en todas mis locas decisiones y me acompañó hasta la otra punta del mundo para encontrar mi felicidad.
-Rachel,no lo sé es un poco arriesgado montar esa academia o universidad. Sé que eres una actriz famosa de Broadway pero hay que invertir mucho tiempo y yo no sé si lo tendré-admití yo sintiéndome culpable,sé cuanto le importaba a Rachel dirigir NYADA ,había sido sueño desde pequeña pero yo quería pasar la mayor parte de mi tiempo con mi pequeño monstruo y con el amor de vida.
-Britt,sabes que te necesito,serías una gran publicidad para la academia y quiero trabajar contigo-aseguró ella haciendo un puchero y suplicando que lo hiciera,yo asentí y ella me abrazó riendo.
-Mami,mami¿estás bien?-preguntó mi pequeño ante una confundida Santana,yo me aparté rápidamente de Rachel y acudí al lado de mi esposa.
El color de sus mejillas y de su piel adquirió una tonalidad pálida,yo asustada la cogí por la cintura,ella dejó caer su peso en mí lo que causo que casi nos cayéramos.
-San,San-gritaba yo,intentado que abriera sus ojos.
-Mami,has sido mi culpa-decía Max con lágrimas en sus ojos.
-No cariño,no es tu culpa,mami estará bien,te lo aseguro-expresé yo,indicando a Rachel que se lo llevara dentro,ella lo cogió con dificultad pues no podía deshacerse del agarre de Max sobre la pierna de San.
-Déjame,por favor,tía-gritaba él,llorando a mares. Mi corazón se oprimió tras esa escena sabía que mi pequeño sufría por lo que acababa de pasar.
-Santana-susurraba yo mientras pasaba un paño húmedo por su cara,ella abrió lentamente sus ojos y me miró confundida.
-¿Qué ha pasado?-preguntó ella desorientada.
-Amor,mírame-le pedí a lo que ella accedió. Pude observar como su mirada parecía perdida y el color de sus ojos no era ese color tan fuerte que los caracterizaba siempre.
-Britt,¿qué ha pasado?-volvió a preguntar,yo negué con la cabeza.
-Debemos ir al hospital-dije yo decidida,no iba a dejar que a Santana le pasara algo,no me lo perdonaría.
-No Britt,solo ha sido una muestra de cansancio,es todo-contestó ella,a lo que yo negué con la cabeza.
-San,no me perdonaría nunca que te ocurriera algo-aseguré yo con mi mirada cristalina,ella me acarició y me besó.
-Vamos-ordenó ella al ver la preocupación que tenía.
-Gracias-susurré en sus labios,ella me dio un fugaz beso para después sonreír.
-Así podrás ver que no era nada y que te preocupas por nada. Verás como es cansancio-aseguró ella segura de sus palabras,yo en mi interior suplicaba porque fuera tan solo un susto.
Rodeó sus brazos en mi cintura y tras pasar a la habitación de Max y decirle que todo estaba bien y que solo había sido un pequeño susto,nos fuimos al hospital.
Cuando llegamos allí,esperamos una eternidad hasta que nos atendieron.
Un amable mujer nos atendió.
-Me llamó Spencer Hastings,seré su médica-dijo presentándose con una gran sonrisa mientras nos daba la mano.
-Hola,me llamo Santana,Santana López y hoy he sufrido un pequeño mareo-expresó ella a lo que yo repliqué.
-No ha sido un pequeño mareo,se ha desplomado en mis brazos y ha estado inconsciente por más de un minuto-aseguré yo,notando la asesina mirada de Santana. La médica sonrío incómoda por la situación en la que se encontraba.
-Bien pues señora López le haremos un análisis para que su amiga se quede tranquila-informó ella mirándonos a ambas,yo puse una mueca extraña en la cara ya que la doctora Hastings me miró de una manera extraña.
-Su mujer,no amiga,mujer-contesté yo,entrelazando mi mano con la de mi esposa.
-Bien,su mujer,perdone si la ha molestado-se disculpó ella,yo le dije que no importaba.
-No pasa nada-respondió Santana apretando mi mano para que una sonrisa saliera de mi cara,cosa que hice.
Las horas pasaron lentamente,llamé a Rachel para avisarle de que nos quedaba aún bastante tiempo en aquel lugar que me producía escalofríos. Ella simplemente dijo que no nos preocupáramos que ella se quedaría con Max,yo se lo agradecí y colgué cuando vi como la doctora se acercaba a mí con una cara que no me dio un buen presentimiento.
-Señora López-dijo mirándome,yo asentí levantándome y siguiéndola hasta la habitación donde encontré a San.
-Hemos encontrado algo irregular en sus análisis,vamos a volver a comprobarlo y mañana tendrán que venir-advirtió ella,observándonos. Miré a Santana que se movía inquieta en su asiento y ella me observó con una ceja levantada.
-Bien pues mañana a primera hora estaremos aquí-contesté yo hasta que una mano me obligó a que parara.
-Lo que tenga que decir doctora,dígalo ahora,por favor. No me voy a pasar una noche en vela,sabiendo que usted ya lo sabe. Así que suéltelo-pidió San a aquella doctora que tragó saliva con dificultad tras la petición de mi esposa.
-Verá,no estamos seguros al cien por cien pero pensamos que padece una grave...-ella suspiró,mirando fijamente a Santana,los latidos de mi corazón se volvieron lentos,todo a mi alrededor parecía que se había parado cuando aquella chica castaña pronunció esas palabras,que destruyeron mi vida,todos mis sueños e ilusiones con una rudeza tal que tardé a procesar aquella información que arruinó mi vida.
-Tengo leucemia-susurró Santana pensativa mientras su voz sonaba rota.
Tras esa noticia,no hablamos durante aquel día hasta que a la mañana siguiente,ella rompió a llorar y yo me dí cuenta de que aquello era verdad. Los días pasaron y San había cambiado mucho,su aspecto era de una persona demacrada,abandonó su trabajo después de aquella noticia,sé que aquello le provocó una gran aflicción pues tanto le había conseguido llegar hasta allí para que en unos segundos sus sueños cumplidos se destruyeran. Todo se desmoronó como si de un castillo de naipes se tratara,sueño a sueño,momento a momento,nuestra vida se convirtió en lo que es ahora.
…...
El ruido del despertador me sacó de mis recuerdos,yo alarmada lo paré mientras observaba como Santana hundía su cabeza en mi hombro,como si aquello evitara que aquel triste día comenzará.
-Amor,despierta-susurré en su oído lentamente mientras depositaba pequeños besos en su cabeza y le hacía cosquillas,su risa inundó toda la habitación.
-Para,ya me levantó-dijo ella,escapando de mí.
-Tenemos que despertar a Max-expresé yo,ella me miró con tristeza.
-No puedo-contestó ella,encerrándose en el baño.
Yo suspiré,sabía cuanto le dolía a San separase de Max,cuando los veías juntos eran tal para cual. Pero él aún era pequeño para venir al hospital,este primer día no vendría,no quería que Santana se apenara. Lo mejor como hablamos hace unos días era que se despidieran aquí y que fuera todos los días a visitarla.
-San,cariño abre la puerta-supliqué yo apoyando mi cabeza en la puerta,la oí suspirar mientras balbuceaba unas palabras que no llegué a entender.
-No quiero-gritó ella desde el otro lado de la puerta. Respiré profundamente.
-Amor,llegaremos tarde-advertí yo. Oí como abría el pestillo y salía avergonzada por su actitud.
-Vale pero él tiene que venir a verme todos los días-replicó ella,yo asentí y ella fue hacia la habitación de Max.
Abrimos la puerta lentamente y le vimos durmiendo como un ángel. En cuanto al carácter era una copia exacta a San,era un poco cínico ,actitud que había aprendido de su madre aunque era cariñoso y dulce. Por otro lado, en el físico era muy parecido a mí. Era rubio con los mismos ojos azules que yo según San,la piel era tan blanca como la mía. Santana se acercó primero y le tocó unas cuántas veces mientras comenzó a darle besos,sus preciosos ojos se abrieron con lentitud y sus labios formaron una sonrisa.
-Max,me tengo que ir-dijo San,el niño la abrazo fuertemente mientras le susurraba que era la mejor mamá del mundo.
-Mami voy a ir todos los días a verte junto con mamá-aseguró él mirándome a lo que yo asentí.
-Y yo te esperaré ansiosa-suspiró y esperó unos segundos hasta que Max le miró directamente a los ojos-Max tienes que prometerme que vas a se buena con mamá-él asintió y Santana la cogió su pequeña mano-Debes cuidar de ella,ahora eres el encargado de esta casa-susurró a su oído,él comenzó a reír pensando que yo no había oído nada.
-Tú me tienes que prometer que vas a volver pronto-contestó Max cruzando loa brazos,ella agarró una de sus manos y la puso en su pecho.
-Max yo voy a estar contigo en todo momento aunque no esté presente. Solo tienes que pensar en mí y en los bueno momentos que hemos pasado y nunca me iré de tu lado-expresó derramando una lágrima que Max secó.
-Mami no llores-suplicó él.
-No voy a llorar más-aseguró Santana. Él llevó su pequeña mano al rostro de San y la acarició dulcemente.
-Siempre vamos a estar juntos-dijo él,Santana rió y lo abrazó fuertemente. No pude reprimir mis lágrimas que comenzaron a salir y no tenían la intención de parar.
-Britt-susurró San mientras se acercaba con Max,el cual estaba entre sus brazos.
-Mama,te ves fea si lloras,no llores-pidió Max,sacándome una sonrisa,era increíble lo que este niño podía hacer con nosotras. Se abrazaron a mí y nos quedamos en esa posición varios minutos hasta que San decidió romper el abrazo,miró a nuestro pequeño,depositó un beso en su mejilla y se fue.
El pequeño tiró de mi pantalón para llamar mi atención,yo me agaché y él se acercó a mí.
-Mami no nos va a dejar,no se va a morir,¿verdad?-preguntó él con los ojos llorosos.
-Claro que no,¿quién te ha dicho eso?-repliqué yo,mientras acariciaba su brazo intentando que se calmara.
-Sam me dijo que si mi mamá estaba enferma,ella moriría y me dejaría solo-admitió él,abrazándose a mí mientras secaba sus lágrimas con el puño de su camiseta.
-Ese Sam,es un niño tonto,no le hagas caso-le ordené mientras él asentía,me reservé las palabras que quería decir sobre aquel niño pero sobretodo lo que quería decir a los padres que le habían metido la idea en la cabeza al niño. Suspiré.
-Max,ahora vendrá la tía Rachel,vuelve a dormir,hoy no tienes que ir al colegio-Max fue lentamente hacia su cama y se acostó de nuevo no sin antes agarrar la foto que nos hicimos hace unos meses en la que aparecíamos los tres. Se abrazó a ella con firmeza y cerró sus ojos. Me acerqué a él y le tapé para después darle un beso en la frente.
Cuando salí de allí,observé como San admiraba todas y cada una de las fotos que yacían colgadas en la pared,mientras las rozaba levemente con las yemas de sus dedos.
Yo me quedé allí estática esperando a que acabara,no quería molestarla. Un último suspiro me indicó que había acabado.
-Vámonos ya,Brittany no puedo estar más tiempo aquí-admitió,yo la abracé mientras recordaba como la fortaleza que un día Santana había tenido se había ido tras esta enfermedad,ella ya no era la misma de siempre.
La abracé a mi cuerpo y juntas pusimos rumbo al hospital. El camino fue silencioso,ella miraba el paisaje absorta y yo la observaba a ella.
Cuando ya llegamos cogió mi mano con firmeza y con paso decidido se dirigió hacia la recepción.
-Su nombre-dijo un señor de mediana edad.
-Santana López-contestó automáticamente ella.
-Vale es usted una nueva habitación es la 542,planta oncología-nos informó y sin constestarle nos marchamos de allí.
Nuestro agarre no cesó hasta que ella entró en la habitación y tuvo que ponerse la bata de hospital,la veía tan frágil,solo quería abrazarla y consolarla diciéndole que todo iría bien pero ni yo misma sabía si iría bien.
