CAPÍTULO II:

DETECTIVE INSPECTOR LESTRADE Y UN PINGÜINO ELEGANTE CON SOMBRILLA

SUBCAPÍTULO I:

UN DETECTIVE NECIO


*** Nuevos conceptos:

Nadie: Narrador omnisciente.

Ella: La protagonista es la narradora.


"Todo crimen es como una cebolla: hay que cortar a través de muchas capas para ver qué esconde y por el camino hay que derramar unas cuantas lágrimas." (El laberinto de los espíritus, 2016) —Carlos Ruiz Zafón.

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ELLA

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Encontrar un trabajo en la ciudad de Londres no fue muy fácil, al menos para mí, antes de salir del país México no tenía ni siquiera una idea de lo que complicado que iba hacer. En primera, hablar el inglés tan rápido y de manera fluida se me dificultó el primer día que llegué; eso fue principalmente por los nervios de estar en un nuevo país y con una cultura desconocida. Sin embargo, al pensar en crear una nueva identidad e interpretarla me hizo sentirme un poco segura de mí misma, eso me ayudó muchísimo.

¿Por qué no lo haría? En un país nuevo no había personas que conocieran tu vida anterior o los problemas que padeciste en el pasado, así que crear una personalidad contraria a la que tenía en México no fue mala idea; las personas lo hacían en Internet y pude observar un ligero cambio en sus expresiones, se sentían felices siendo una persona que no eran y eso yo quería sentir, la felicidad.

La felicidad y el amor eran los únicos sentimientos que no había experimentado durante los 23 años, existieron periodos en los cuales me frustraba por la simple razón de no sentirlos; así que yo hacía ciertas acciones que según las personas normales decían que creaban felicidad. No pude sentir nada, estar con alguien no me hacía sentir feliz, el estar con "amigos" tampoco y con la familia menos, yo no la tenía. Después de tanto esfuerzo por encontrarla, aprendí que la felicidad no se conseguía forzándote a realizar cosas que las personas interpretaban como felicidad, sino que ella llegaba a ti de distintas maneras, pero a su tiempo.

Uno de mis esfuerzos para sentirla fue eso, interpretar a una persona completamente distinta a mí. Me cambié de aspecto físico completamente; me pinté el cabello castaño claro a uno negro, comencé a utilizar pupilentes de color miel y fui al gimnasio hasta tonificar el abdomen que tenía pellejo por mi falta repentina de peso. Desarrollé un carácter agradable para las otras personas, uno en lo cual daba muchas sonrisas, pero sin llegar a hacerla sentir falsa, me volví más compasiva y menos sarcástica, obviamente los chistes en todas las ocasiones (muchas veces incómodas) no los pude borrar. En fin, empecé a vestirme más formal, aunque no fuese necesario.

De manera sorprendente obtuve muy buenos resultados, los demás emprendieron un acercamiento agradable hacía mi persona. Las entrevistas de trabajo a las que fui me aceptaron después de unos días y obtuve "amistades".

Fue muy útil para escribir el capítulo 15 de mi proyecto de mi investigación sobre las personas en mi entorno, al cual titulé apariencias.

Bueno, el tema principal de este apartado en mi registro de recuerdos dentro del Elíseo es el cómo conocí al primer detective en toda Inglaterra, llamado Greg Lestrade.

Digamos que acepté un trabajo como secretaria de una empresa llamada Sudight, la cual se encargaba de fabricar una variedad de armas para el gobierno británico y otros países. Yo había estudiado para otro trabajo, pero necesitaba dinero y no iba a encontrar un piso gratis, sí, tenía dinero de mi padre, pero prefería guardarlo para emergencias. Por lo que me resigné a estar de esclava durante un mes, por suerte, Mary encontró otro país para ir de turista y decidió quedarse ahí otros meses. Me sirvieron de mucho, siendo sincera.

Mi jefe era el típico multimillonario que le encantaba divertirse en bares y estar pagando por servicios los fines de semanas, claramente tenía una regla moral de no relacionar la bebida con el trabajo, por lo cual era demasiado raro encontrarlo en un alto nivel de ebriedad dentro de la compañía. Su rutina era la misma, en la mañana llegaba a un café lujoso para desayunar, luego se dirigía a las juntas de la compañía para hablar sobre las deficiencias y como solucionarlas, después se encerraba unas horas para firmar papeles.

Un miércoles por la tarde todo fue interrumpido por un grito de la señorita Celestina, el jefe se asustó y me mandó a ver qué estaba pasando, sí había peligro le tenía que mandar mensaje para que él entendiera que se tenía que ir. Era un cobarde de pies a cabeza.

Corrí hasta llegar donde estaba ella, encontrándome con una imagen un poco sorprendente. Un hombre estaba tratando de respirar mientras se apoyaba de Celestina, él trataba de decirle algo, pero no se le podía entender.

—Tiene que tranquilizarse—Le ayudé a Celestina a recostarlo en el piso—, ¡llama a la ambulancia! Señor, evite tratar de hablar.

Él negó con la cabeza y continuó tratando de hablar, Celestina ya había llamado a la ambulancia y estábamos esperando a que llegase, yo no tenía mi equipo médico ahí para asistir al señor, por lo que no tenía otra opción. En sí la ayuda médica no hubiera servido si hubiese llegado antes, debido a que lo que le pasó no podía evitarse.

—E-Ella d-dice que la c-compañía está en… peligro. S-Si no responden a-antes habrá otra víctima. —Eso fue lo único que pudo decir antes de morir ahí en el piso.

Los encargados de seguridad decidieron llamar a New Scotland Yard mientras yo me quedaba estática viendo el cadáver, varias palabras en mi mente salieron y se posaron junto al cuerpo señalando unas cosas interesantes. Realmente no quería sacar la personalidad que me había costado mucho en esconder, sin embargo, al percatarme de que New Scotland Yard podía etiquetar está situación como una simple muerte natural por problemas respiratorios me hizo cambiar de opinión. Y créeme, eran capaces de hacerlo para simplemente evitarse problemas.

Celestina se dio cuenta de que algo raro me pasaba, por lo cual me movió un poco el hombro. La volteé a mirar con la mirada un poco neutral, eso le dio algo de miedo debido a que se alejó rápidamente de mí.

La policía sacó a todo el mundo de esa habitación para poder investigar bien, interrogaron a unos y me hicieron preguntas, las cuales respondí con total sinceridad. Luego intentaron moverme de allí, pero los ignoré y seguí echando un vistazo. Fue ahí cuando llamaron a Lestrade para sacarme de ahí.

—Señorita, está interviniendo en una investigación de la policía. Le ruego que salga de aquí o no tendré más alternativa que detenerla por infringir en una investigación. —Escuché una voz atrás de mí, era un señor con algunos cabellos grisáceos.

—No fue una muerte natural, —hablé por fin resignándome a lo que iba a ocurrir— Él era un hombre saludable, tan sólo mira su cuerpo. Los brazos se ven tonificados y su rostro se ve fino, no hay signo de sobrepeso, además; no tiene algún signo de ser una persona que sufra de paros cardiacos, a menos que su familia tenga antecedentes de padecer esos problemas. Sin embargo, algo no pinta bien, la advertencia que dijo antes de morir no era una broma. No puedo tocar el cuerpo porque no tengo guantes, podía contaminar la evidencia.

El individuo se quedó pasmado por unos segundos antes de preguntarme cuidadosamente lo siguiente.

—¿Tú eres una detective?

Bufé y le brindé una sonrisa algo divertida.

—Casi, en sí me especialicé en criminología, pero también soy médico forense. —Crucé los brazos antes de soltar un suspiro—Aun a pesar de todo terminé como una secretaria por la necesidad de dinero, ¿qué te digo? Tengo que alimentarme todos los días.

—¿Eres la secretaria del señor Laurenss? Vaya, eso es una sorpresa. ¿Pero cómo sabes todo eso?

—Basándome en lo que dijo el señor antes de morir, no es más que otra amenaza. —Comenté caminando hacia uno—Y supe lo anterior con sólo echar un vistazo, es poco en realidad lo que vi. Al grano, ¿quieres que te ayude en el caso? Préstame unos guantes.

—¿Por qué debería necesitar tu ayuda? —Respondió molestó por el tono de arrogancia que salió de mi voz.

—Porque no tienes nada del caso, apenas tus empleadores hacen su trabajo. ¿Acaso no lo ves? Aquél hombre —señalé a un tipo con traje azul— nada más está tomando fotos a lo tonto, está viendo el cadáver, pero no lo está analizando. Nada más quiere irse rápido porque no pudo dormir la noche anterior. La señorita que está tomando muestras está completamente fuera del lugar, contaminó evidencia sin saberlo debido a la cruda que está sufriendo ahora mismo, nada más quiere dormir, te diría más, pero pierdo tiempo. Por último, nada más estás llevando una investigación a la nada y gastando dinero en personal inservible en ese estado. Y los ahorrarías si tomaras mi palabra como una ley divina.

Eso fue difícil, simplemente exploté en ese momento. Odiaba mucho ver que la gente no se tomara en serio su trabajo, ¿acaso no veían que un civil había muerto y no se esforzaban en averiguar qué exactamente había sucedido? Sí, habían sufrido por una bebida que se tomaron el día anterior o porque se desvelaron por estar viendo películas toda la noche; pero eso no quita la falta de profesionalismo que mostraban al siguiente día en su trabajo y las consecuencias que conllevaba eso.

Nada más me quejo de las personas, dirían en mi país, pasadas de lanza. No soy una mierda incapaz de ser compasible, hay situaciones en las cuales se compadece y en otras no.

El inspector apoyó las manos en sus caderas y pensó en lo que le había dicho, por la expresión que puso supe que todo lo dicho era correcto. Pude percibir un gesto aún molesto pero herido, suponía que eso había sido su orgullo.

Bueno, alguien le tenía que abrir los ojos.

—5 minutos, nada más puedo darte 5 minutos en la escena del crimen. ¿Entendido? —Me expresó señalándome con su dedo índice. —Anderson, necesito que le des un par de guantes a esta chica.

Sonreí completamente satisfecha.

—Me sobrará tiempo, descuida.

Cuando agarré los guantes que me había dado el tipo Anderson, no pude evitar sentir una sensación de exclusión. Anderson me miraba de una manera tan familiar que no pude evitar recordar algunos sentimientos del pasado, su expresión mostraba un asco hacía mi persona tan similar a la que me daban mis ex compañeros de Universidad. Él había escuchado las cosas que dije del cadáver y me miró como si yo fuera un fenómeno, no pude evitar sentirme algo desconfiada pero enojada a la vez.

Lo que hice fue negar con la cabeza para disipar esa sensación, tenía que enfocarme en el caso y cualquier sentimiento iba a ser un estorbo.

Me senté junto al cuerpo y registré sus bolsillos encontrándome con las siguientes cosas: Una billetera con un condón no usado dentro, varias facturas de un restaurante muy lujoso de Londres de unos 2 días, dos palabras se posaron junto al objeto: Había tenido una cita con una chica, la cual suponía era muy bonita y él realmente quería cortejarla, incluso acostarse con ella. Sin embargo, era un hombre totalmente virgen; las personas que han experimentado relaciones sexuales saben muy bien que un condón nunca debe de estar en una billetera debido a que existe una posibilidad de que este se rompa, y nadie quiere eso, ¿verdad?

También encontré su celular demasiado destruido por caídas, se podía observar que el joven era demasiado distraído y se le caía el celular con frecuencia. Pero el celular le había durado mucho porque tenía 2 años de antigüedad, el joven no tenía suficiente dinero para comprarse otro.

Saqué otra factura de un café también lujoso, tenía registrado 2 tés Earl Gray y dos desayunos típicos de Londres (huevos fritos, tocino frito y una tostada con mantequilla), la había vuelto a ver el día en que murió.

Olí un poco su saco y había una ligera esencia de un perfume Channel, la chica era de una estatura menor, casi 5 centímetros de diferencia. Por la marca de perfume que utilizaba, la chica tenía dinero.

No había signos de agresión física en su cuerpo ni en su piel, nada más había un ligero piquete en su cuello, el cual me llamó la atención, asimismo había signo de deshidratación. Guardé ese dato muy importante en mi memoria fotográfica, tal vez le habían inducido un veneno en su sistema.

—¿Obtuviste algo? —Me preguntó el detective cuando regresó de hablar con mi jefe.

—Esperaba obtener más —respondí un poco decepcionada—Elliot Cavendish de 29 años, soltero y virgen; tuvo una cita hace dos días en un restaurante lujoso, la chica a la cual fue a ver tenía dinero y este joven al parecer tenía una ligera esperanza de tener relaciones sexuales con ella. No supo cómo conseguirlo así que no lo logró, nada más consiguió un poco de interés de parte de la chica; tengo una leve sospecha de que la chica mide 1.60. No tengo menor idea sobre la relación de ella y la muerte de la víctima, sin embargo, es demasiado sospechoso que él muriera después de haber desayunado con ella. Demasiada coincidencia. Aun así, necesito saber su nombre para hacerle unas preguntas y también requiero los resultados de la autopsia, lo más probable es que la causa de muerte sea por veneno y si no es así, podría ser un veneno indetectable.

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NADIE

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El detective inspector se quedó pasmado, había sido la primera vez que una chica había dado la descripción de una víctima tan rápido, y no parecía que todo se lo había inventado. Él vio como sacaba papeles de los bolsillos del chico y como pensaba del significado de este, no pudo evitar sonrojarse al darse cuenta de que la había estado observando mientras hablaba con el jefe de la compañía, el cual estaba preocupado por lo que había pasado.

Lestrade trató de recuperarse, él tenía esposa, por dios. No tenía que estar pensando en ese tipo de cosas.

—¿Cómo supiste que era virgen el chico? —Cuestionó algo confundido, ¿acaso se podía ver eso?

Eryn, en cambio, se rió entre dientes, de todas las preguntas más inteligentes que podía hacerle, eligió la más típica.

—Trae un condón sin usar en su billetera, un virgen no sabe que tener ese objeto allí no es bueno porque se puede romper. —Contestó un poco divertida.

Ella tenía razón.

Cuando Lestrade iba entrando a una época donde comenzaba a tener sexo, aprendió de mala manera lo que había dicho Eryn. Hubo una vez que guardó un condón en su billetera porque se le hizo fácil, pero a la hora de utilizarlo con su novia (en el futuro su esposa) no se dio cuenta de que el condón estaba roto. Tiempo después la chica comenzó a sentir los síntomas de un embarazo y luego de 9 meses tuvieron su primer hijo, al final se terminaron casando.

—¿Y sobre el veneno?

Eryn señaló el cuello de la víctima.

—Hay un piquete en su cuello de una jeringa de 0.05 milímetros.

—¿No pudo haber sido un insecto?

—Oh vamos, si fuera piquete de un insecto se le vería una hinchazón en la zona y un color rosado. Ahí no se ve nada de ello.

Lestrade iba a preguntar más, pero se percató de la mirada cansada de la chica, por lo que optó en guardar silencio y asentir con la cabeza. ¿Ahora que iba a hacer? Con la información que le dio no podía decir quien había sido el asesino de ese chico, ¿nada más iba a esperar que la chica lo encontrara?

Mientras tanto, Eryn se encontraba buscando entre los contactos del celular de la víctima el posible nombre de la chica, afortunadamente el celular no tenía una pantalla táctil, en vez de eso tenía un teclado así que fue más fácil utilizarlo sin contaminar la evidencia.

"Mi querida Samantha"

Era el único contacto con un corazón, Eryn volteó un poco los ojos. Definitivamente era ella.

Por último, decidió leer algo de la conversación.

"Samantha: ¡Hola Jack! ¿Quieres ir a desayunar conmigo mañana? Antes de que te vayas a trabajar. Tengo algo que decirte, muy importante."

"Jack!: ¡Por supuesto! ¿Qué me vas a decir, si se puede saber?"

"Samantha: Es un secreto, nos vemos mañana."

Entonces ella recordó lo que había dicho el joven antes de morir: "E-Ella d-dice que la c-compañía está en… peligro. S-Si no responden a-antes habrá otra víctima." Y también algo que estuvo a punto de perder, es que había visto unos ojos llorosos… Comprendió el motivo del porqué quería llorar, se sentía traicionado y para empeorarlo estaba consciente de que iba a morir.

Un pequeño rastro de decepción apareció en el pecho de Eryn, había sentido el caso demasiado rápido, la emoción que sintió fue muy poca y no duró mucho, aun así, recordó su poco sentido común, el cual le hizo arrepentirse de ese sentimiento.

Tenía que recordar que hacía ese trabajo para ayudar a las personas.