Bien, ésta es mi aportación al Reto "Pecados Capitales" del foro "221B Baker Street".

Ya se sabe, que todo esto no me pertenece, solo la idea enferma es mía, los personajes pertenecen a Sir Arthur Conan Doyle y el contexto a Mark Gatiss, Steven Moffat, la BBC y sabe Dios quien más.

Ojalá lo disfruten...


SOBERBIA


Camina por Scotland Yard como si fuera el dueño, más de uno ha quedado reducido por el solo escrutinio de su mirada. John lo observa mientras camina un paso por detrás de Sherlock, con paso militar, se siente como si fuera su guardaespaldas, no le desagrada, al menos no del todo.

—Donovan, hoy no hueles como Anderson, ¿su esposa ha vuelto?... Lestrade, si apareces temprano en casa hoy encontrarás a tu mujer con su entrenador… Dimmock, el nuevo sargento a tu cargo también es gay…

Y sigue y sigue, sintiéndose superior a todos, hay un nombre para eso, soberbia. Denigrar a todos los demás para ensalzarse a sí mismo.

—Sherlock basta —John sabe que no lo escuchará, pero tiene que intentarlo, algunas veces Sherlock realmente cruza la línea.

Soberbia, la idea de ser superior frente a los demás, y tal vez lo es, ¿acaso alguien puede reprochárselo? Solo habría que mirarlo.

Continúan caminando hasta salir de Scotland Yard.

— ¿Realmente era todo eso necesario?

Sherlock lo mira y parece realmente no comprender a que se refiere John.

— ¿Qué cosa?

—Todas las groserías que dijiste a esa gente.

— ¿Groserías? Solo dije la verdad.

John suspira, quizás la única salvación para Sherlock es que, realmente, algunas veces, parece en verdad no tener idea de que hace mal.

John lo mira de nuevo, la piel pálida, los ojos tormentosos, el cuerpo estilizado, la mirada turbada de quien no comprende, "soberbio" piensa John y ya no como pecado capital sino como el enaltecimiento de lo inalcanzable.

Se paran en la acera a esperar un taxi, de alguna manera están de pie, demasiado cerca, el espacio personal de uno se confunde con el otro… hay un pecado capital en el que John piensa cuando siente a Sherlock tan cerca, y no es la soberbia.


Llevamos dos y nos quedan cinco…

Adrel Black