Disclaimer: Soul Eater no me pertenece, lo único mío son estas pequeñas historias sacadas de mi retorcida y pervertida mente.
¡Hola, mis queridas vampiresas! Aquí les traigo el segundo One-shot, ¡espero y les guste!
Sadistic Vampire
Boy meets Girl
Soul POV
Una palabra cruzó por mi cabeza tan pronto me encontré con sus bellos ojos color jade…
Matar.
Sé que sonaría loco, demasiado, pero no podía evitarlo, estaba en mi naturaleza encargarme de criaturas como ella.
Después de todo, soy un cazavampiros.
Desde pequeño, mis padres me enseñaron las diferentes formas de eliminar a estas criaturas de la noche. Nunca fallé en ninguna misión y nunca resulte herido. ¿Cómo es que lo lograba? Simple, la primera regla esencial para todo cazador era no dejarse llevar por sus sentimientos.
No tener nuca piedad sobre la víctima, nunca sentir compasión, nunca distraerse, y sobre todo, nunca enamorarse de estos. Los vampiros podían llegar a ser criaturas sumamente traidoras, no eran de fiar.
Entonces, si mi tarea era matar a la chica nueva, ¿por qué no lo hago todavía? ¿Por qué me hice su amigo y su protector? No lo entendía, no entendía por qué mis emociones me traicionaban de esta manera.
Tal vez se debiera al hecho de que estaba en plena etapa de mi juventud, y por eso caí fácilmente en las redes de esta vampira. Sí, eso era lo más probable, y tal vez, si llegase a fallar en mi tarea de matarla, se me podría perdonar. Todos tuvieron un desliz en su juventud, ¿o no?
Miré con impaciencia el reloj de la pequeña sala de estar. Las manecillas apenas marcaban las 7:35 de la noche, si Maka no se apuraba Kid nos mataría por llegar tarde a la fiesta.
Corrección, Kid me mataría a mí, porque ella ya estaba muerta.
Suspiré, para luego distraerme con las fotos que se encontraban sobre uno de los tantos muebles antiguos de la casa de ella. En el habían varias fotos, mostrando a un señor y a una señora – que tenía un gran parentesco con Maka – que miraban sonrientes a la cámara.
Eran los padres de Maka, los vampiros Spirit y Kami Albarn.
Agradecí al cielo que mis poderes me mantuvieran oculto de los vampiros. Para ellos solo sería un chico normal esperando a su hija – vampira – para llevarla a la fiesta de disfraces que Kid organizaba cada Halloween.
Claro, sonaría extraño que accediera a acompañar a Maka a la fiesta, pero no me quedó de otra, Liz me dijo que no podrían pasar por ella y me dijo – más bien, me obligó – que llevara a Maka a la fiesta. No me molestaba del todo, y no entendía el por qué.
Ella era mi enemigo, ¿cómo era posible que mi corazón saltara de alegría cuando Liz me dijo aquello?
Mi cabeza estaba hecha un caos. No entendía nada de lo que me pasaba. Desde que vi a Maka entrar por la puerta del salón, mis instintos me pidieron buscar algo filoso y matarla en ese mismo instante, pero me controlé. Esperé el momento indicado para hacerlo. Sin embargo, ella se hizo amiga de los chicos, y por consecuencia, yo también, aunque eso no significara que no quería eliminarla.
Pasó el tiempo, poco a poco fui conociendo más a Maka, hasta que llegó el momento en que me sentí incapaz de hacerle daño alguno. Ella no era como los demás vampiros, era… diferente. Demasiado diría yo. La había observado cuando fue de caza, y me sorprendía el hecho de que ella y su familia bebieran sangre animal, pero no sólo era eso, sino que también era muy cálida… casi se podía decir que era un ángel…
¡¿Pero qué demonios estoy diciendo?!
- ¡Gracias por esperarme! – dijo una voz melodiosa desde las escaleras.
Dejé de ver las fotos, sólo para encontrarme de frente con un verdadero ángel.
Maka bajaba los escalones con una gracia majestuosa – gracias a su condición vampírica –. Usaba un sencillo vestido blanco de tirantes delgados, y en la cintura llevaba un listón de color dorado, al igual que sus valerinas. Su cabello suelto caía con gracia por su espalda, en la cual usaba un par de alitas de angelito al igual que una tiara dorada.
Me sonrió ampliamente al llegar al último escalón, y sus mejillas adquirieron un leve toque rosado tan pronto sujeté su mano.
- Te ves bien, angelita – murmuré divertido.
- Gracias, Drácula – me dijo entre pequeñas risas al ver mi atuendo de vampiro.
- ¡Hey, Evans! ¿Qué te dije de la distancia? – me regañó Spirit mientras se asomaba por la puerta de la cocina.
- Lo siento señor – dije mientras soltaba a Maka y me alejaba de ella un par de metros.
Maka fulminó a su padre con la mirada, pero justo en ese momento, Kami, su madre, apareció detrás de Spirit y le incrustó un libro de cocina en la cabeza, para después sonreírnos ampliamente.
- Que se diviertan chicos.
- Gracias señora – me despedí mientras caminaba hacia la puerta, seguido de Maka.
- ¡Adiós mamá!
La puerta se cerró detrás de Maka, quien subió conmigo a la moto después de lograr acomodarse detrás de mí. Mi corazón saltó alegre cuando ella se aferró con fuerza a mí. Pero lo único malo es que no solo mi corazón reaccionó ante la unión repentina de nuestros cuerpos, mi lado de cazador se despertó, y por un momento mis músculos se tensaron, listos para el ataque.
Respiré hondo, tratando de calmarme, cosa que al parecer logré después de un rato.
- Soul, ¿estás bien? – me preguntó Maka preocupada al oído.
- Descuida, lo estoy – la calmé con una sonrisa.
Ella se sonrojó, para después asentir ligeramente y desviar la mirada. Sonreí internamente, adoraba ser un Dhampiro (1), mis víctimas caían fácilmente bajo mis encantos. Casi se podría decir que era igual a un vampiro, claro, lo único diferente era el hecho de que yo no necesitaba sangre para vivir.
Encendí la moto y conduje hasta la mansión de Kid. Pero el camino no fue fácil, y menos por el hecho de tener que controlarme para no intentar matar o besar a Maka. Ambas partes de mí luchaban por controlar mi cuerpo, pero no se los permitiría.
Nunca le haría daño a Maka, por mucho que mi instinto me dijera que la apuñalara.
Llegamos justo a tiempo a la fiesta. Estacioné con cuidado la moto, y tan pronto apagué el motor y saqué las llaves del contacto, Maka me sujetó de la mano y me arrastró dentro del lugar.
Miré como las personas se movían en la pista de baile, en un intento casi frustrado por bailar al compás de la música. Me puse nervioso, nunca fui muy bueno bailando, a pesar de tener unos reflejos e instintos perfectos.
Ese era uno de los tantos motivos por los que nunca iba a una fiesta organizada por los chicos.
Y se preguntarán, ¿qué demonios hago aquí si odio las fiestas? La respuesta es sencilla, todo es por culpa de una chica vestida de ángel que se encuentra mirando con temor la pista de baile.
Suspiré, armándome de valor, cosa que se me hacía absurda siendo lo que soy.
- ¿Te gusta bailar? – le pregunté.
Maka negó rápidamente con la cabeza.
- No soy muy buena – susurró apenada.
- La verdad es que yo tampoco – admití mientras me rascaba la frente, totalmente nervioso.
Ella se rió ligeramente, para después volver a sujetar mi mano y darle un delicado apretón.
- ¿Qué te parece si vamos al balcón? Es mejor ver las estrellas que quedarse aquí parados, ¿no crees? – me preguntó divertida.
- Tienes toda la razón – murmuré con una sonrisa, para después guiarla hacia el lugar señalado.
Ambos nos recargamos en el barandal, mientras que observábamos el tintineo de las estrellas en lo más alto del cielo, las cuales rodeaban a la sonriente luna. Dejé que el frío aire de la noche despeinara mi cabello y me trajera consigo el dulce olor de Maka. Ahora entendía por qué los vampiros atraían a sus víctimas rápidamente, su olor era exquisito.
Maka comenzó a tatarear una canción un tanto macabra que se escuchaba desde el interior de la mansión, su voz era como un coro de ángeles, por lo que decidí disfrutar del paisaje junto con su melodía…
"Kurai mori no naka
Ude ni shigamitsukareru no ga
Nandaka wasurawashii
(Daijoubu, boku ga mamotte ageru kara ne)" (2)
Sin darme cuenta, ya había comenzado a acercarme más de lo debido a Maka. Mi instinto me pedía sangre, pero mi cuerpo y mi corazón me pedían otra. ¿Acaso estaba bien esto? ¿Qué no estaba prohibido sentir algo hacía la víctima? ¡¿Qué demonios pasaba conmigo?! Mi cerebro estaba en blanco, no podía pensar con claridad. Lo único que deseaba hacer en estos momentos era sentir los seductores labios de Maka contra los míos.
Sólo un poco más cerca…
Un grito a lo lejos llamo mi atención.
El aire se llenó de olor a sangre, haciendo que rápidamente volteara a ver a Maka, quien tenía el ceño fruncido y la nariz arrugada. Sin duda alguna había escuchado el grito a pesar de la música alta y las risas histéricas de Black Star.
Un vampiro estaba cerca, y atacando a algún inocente. Mi lado de cazador se puso feliz ante la idea de poder matar tan siquiera a uno de ellos, aunque no fuese Maka. Rápidamente inventé una excusa, una que me diera el tiempo suficiente para ir de caza.
- Maka, voy al baño, ¿te molesta si te dejó un rato a solas? – le pregunté, fingiendo un poco de timidez.
Ella me sonrió.
- Adelante, te espero.
Le sonreí de vuelta, para luego salir prácticamente corriendo del lugar. Sin que nadie me viera, logré escabullirme hasta el segundo piso, por donde salí al exterior gracias a una ventana abierta.
Brinqué al árbol más cercano, y tan pronto aterricé en la rama tomé impulso para saltar y comenzar a correr entre las copas de los árboles, guiándome por el olor de aquel vampiro. La adrenalina que sentía en estos momentos me daba mayor rapidez, y mis instintos estaban totalmente despiertos, además de que mi cuerpo estaba preparado para comenzar a matar sin piedad.
Llegué a un pequeño claro, y en el estaba un vampiro bebiendo la sangre de una pobre chica humana, la cual ya debía de estar muerta. Él me miró fijamente, yo no le presté mucha atención a su apariencia, ya que en menos de un santiamén me lancé contra él, listo para comenzar a matarlo.
La lucha empezó, ambos estábamos parejos al principio, sin embargo, logré arrancarle un brazo, dejándolo moribundo. Saqué el puñal de oro que siempre llevaba conmigo, y sin tiempo que perder se lo clavé en el pecho.
Fue sólo cuestión de segundos para que se convirtiera en cenizas. Me limpié la sangre que me había caído en la cara por culpa del cuerpo de la chica muerta que el vampiro me había lanzado como escudo. Pero justo en ese momento, algo se removió entre los arbustos.
Apenas tuve tiempo de voltear, cuando de pronto, alguien se lanzó contra mí. Pelamos duramente, los sonidos producidos por el choque de nuestros cuerpos me dejaba ligeramente aturdido, pero aún así seguía peleando contra el nuevo vampiro, el cual tenía un olor que vagamente recordaba…
Lo golpeé en el estomago, haciendo que cayera de espaldas al suelo, sin darle tiempo para reaccionar me posicioné encima de él, impidiéndole escapatoria alguna, y alcé el puñal en alto, listo para terminar de una vez por todas con él…
Sin embargo, lo dejé caer tan pronto mis ojos se encontraron con un par de orbes color jade, los cuales me miraban totalmente sorprendidos. Miré atónito el bello rostro de Maka, el cual estaba a escasos centímetros del mío.
Mi instinto creció, a tal punto de que mi cuerpo cedió ante el deseo que envolvía mi alma…
Uní nuestros labios en un beso, el cual fue rápidamente respondido por ella. Mi corazón latía furioso contra mi pecho y mi cuerpo se tensó al sentir nuevamente la adrenalina correr por mis venas, esperando a ser liberada. Pero no lo permitiría, no me daría el lujo de lastimar a la persona que más amaba.
Sin tiempo que perder, cargué a Maka en brazos y utilicé mi velocidad para llegar a mi departamento – no pensaba hacer lo que quería hacer en pleno bosque –. Pero antes de lograr tumbarla en la cama, ella me estrelló contra la pared más cercana, solo para comenzar a besar mi boca con pasión y furia.
Yo tampoco me quedaba atrás, y también la estrellaba contra la pared. Era un pequeño juego violento, en el cual salíamos ganando los dos, ya que en cada beso que nos dábamos rompíamos nuestra ropa con desesperación, deseando tocar lo más pronto posible la piel del otro.
La necesidad de estar juntos en todos los sentidos se hizo insoportable, por lo que no perdí tiempo y llevé a Maka hasta la cama, donde hice trizas su ropa interior, dejándola totalmente expuesta. Contemplé su cuerpo desnudo como un idiota, hasta que ella se lanzó contra mis labios, los cuales besaba y mordisqueaba sin parar.
Mis manos recorrían todo su cuerpo, tratando de no usar demasiada fuerza para no lastimarla. Me deleité con la suavidad y el sabor de su piel mientras que besaba su cuello y sus pechos. Los gemidos de Maka eran como música para mis oídos, estos me invitaban a seguir con mis pequeñas caricias.
Nuestros labios solo se separaban para permitirnos tomar aire, aunque ninguno de los dos lo necesitaba, pero nuestros instintos nos lo pedía. Aún podía sentir como mi cuerpo se preparaba para matar, y no dudaba que Maka también lo hiciera, pero ninguno de los dos usaba más de la fuerza necesaria.
En este momento no éramos Cazador y Presa, simplemente éramos Soul y Maka, dos adolescentes con las hormonas alborotadas.
Dejé de besarla, sólo para mirarla fijamente a los ojos. Maka me sonrió, y sólo bastó con un ligero movimiento de cabeza para que yo la penetrara.
Sabía que no era de caballeros tomar un ritmo rápido al principio, pero no podía evitarlo, era más la necesidad que otra cosa. Aunque al parecer eso no le molestaba a Maka, ya que movía sus caderas al compás de las mías, haciendo que entráramos rápidamente en nuestro vaivén de pasión.
Acallaba sus gemidos con mis labios, y cuando tenía la oportunidad besaba y mordía sus pechos o su cuello. Maka nos obligó a rodar, por lo que ella quedó encima de mí. Retomó el ritmo que estábamos teniendo, haciendo que el placer inundara nuestros cuerpos nuevamente.
Nuestros labios se unieron nuevamente, por lo que aproveché para volver a girar y que yo quedara encima de ella. Las embestidas continuaron, y después de un rato en lo que a nosotros nos pareció una eternidad, logramos llegar al tan esperado Nirvana.
Me acosté a su lado, mientras trataba de recuperar el aliento entre jadeos. Maka comenzó a besar mi pecho, para luego ir subiendo poco a poco, hasta llegar a mis labios, los cuales beso con ternura.
Sonreí.
- El león se ha enamorado de la oveja – murmuré.
- ¿Y quién es quién? – me preguntó divertida.
- No tengo idea – respondí entre risas y besos.
Sí, nunca lograría entender cómo es que logré enamorarme de mi enemigo natural, tampoco lograría entender cómo es que podemos estar juntos sin llegar a intentar matarnos en un arranque de adrenalina. Lo único que si lograba entender, es que la amaba, y nunca dejaría que algo le llegase a pasar.
¿Quién dijo que un chico no puede cambiar al conocer a una chica? Bueno, en mi caso, a una vampira.
Sonreí.
Tal vez yo era la indefensa oveja…
FIN
1: En los viejos mitos de Rumania, un Dhampiro era una criatura nacida por un vampiro y un humano, por lo general estos tenían los poderes del padre y se convertían en cazavampiros.
2: Fragmento de la canción "Sadistic Vampire" de Vocaloid (el cual le pertenece a Yamaha)
Mmm… este One-shot no me termina de convencer… ¿y a ustedes? Espero y les haya gustado, muchas gracias por sus reviews, espero y lleguemos a los 15 para mañana xD (claro, y si los superamos mejor, ¿no?) ¡Nos leemos! ¡Bye!
¿Review?
