My Girl

Capítulo 2

Quiero que me entiendas.

Mi nombre es Alibaba Saluja, soy el jefe del departamento de relaciones públicas en una empresa de bienes raíces, gano bien y dicen que soy atractivo para las mujeres. Pero no he salido con ninguna chica en los últimos cinco años.

Vestido de traje negro, pantalones de tela y mocasines negros, con su portafolios, se encontraba el rubio frente al edificio de departamentos detrás del restaurante que el fomenta a menudo. Miró su reloj de mano 7:00 de la mañana.

Hace cinco años una chica con la que salía en la universidad termino conmigo. Me había enamorado tan perdidamente en ella, que luego de la ruptura me he vuelto temeroso a cualquier cosa relacionada al amor.

El chico cerró los ojos y aspiro profundamente, mientras en su mente formaba la imagen de una chica de cabellos rojizos vestida con una gorra de cocina, una camisa abotonada algo holgada, pantalones de tela y zapatos cómodos todo de color blanco, la cual en su mente le decía "Wó Ái Ní" de forma sonriente. Una sonrisa se formó en el rostro del rubio.

Pero esta chica, Morgiana, mis instintos me dicen que ella es la indicada, mi chica perfecta entre tres billones. Estoy seguro de ello.

De repente la sonrisa que tenía se convirtió en mueca, se agarró la cabeza y apretó los dientes.

Pero a pesar de eso…

En su mente comenzó a recordar lo que sucedió la noche pasada, el como Morgiana le golpeo y lo hecho porque según ella había hecho llorar a Megumi una chica la cual él no tiene interés alguno.

¡Sin lugar a dudas ahora me odia! ¡Estoy seguro que me odia!

Se agarró el pecho mientras aun apretaba sus dientes y cayó de rodillas mientras cerraba los ojos y seguía agarrándose el pecho, cosa que hizo que muchos transeúntes se le quedasen observando de una manera rara.

¡No! Si tengo que empezar desde el fondo, eso significa que solo puedo ir hacia arriba.

De la nada y rápidamente se puso de pie, sonrió y alzo el puño en una pose de victoria, cosa que muchos otros transeúntes se alejaran de él en ese mismo instante.

¡Lograre que este amor se vuelva realidad!

Entonces sin previo aviso una ventana se abría de golpe, del interior salió la chica de cabellos rojizos con un cepillo de dientes en la boca y aún adormilada. Alibaba quien estaba al frente de la ventana y aun con el puño alzado no pudo evitar verla de frente, una gran sorpresa para la chica que lo primero que veía en su ventana tras despertar era el rubio.

-La Ji (Lé Sé) –Fue lo que dijo la chica con solo verle y rápidamente cerró su ventana.

El chico solo se quedó petrificado luego de las palabras de la chica.

¡¿Qué demonios?!

-0-0-

-¡Alibaba! ¡Alibaba! Escuche que nuestro departamento va a trabajar en la propaganda de las playas del norte –Hablaba un emocionado Aladdin.

El rubio quien solo estaba sentado en su silla, tenía la mirada perdida, mientras que en casi susurros repetía la palabra "la ji"

-Esto es increíble, si podemos vender las tierras que están cerca de las playas, seguro que llegara un gran aumento –seguía hablando Aladdin.

Kougyoku quien estaba ahí presente solo miraba al rubio que aún seguía divagando.

-Lo tengo, ¿es grande? Tal vez dijo gran hombre, ¿persona de buen corazón? –Alibaba habló exaltado.

Ante la sorpresa de Aladdin quien no aún no comprendía lo que le sucedía a su superior, el cual ahora alzaba el puño en una pose de victoria.

El chico de cabellos azules volteo a ver a Kougyoku, la cual solo suspiro y negó con la cabeza. Luego volvió a ver a su superior que ahora estaba todo decaído, echado sobre su silla con la cabeza postrada en el escritorio.

-Ahmm… ¿Ali…baba? –preguntó Aladdin.

-Eso no puede ser lo que dijo –dijo el rubio sin prestarle atención.

-Alibaba, ¿te ocurre algo? –esta vez era Kougyoku quien le preguntaba.

De un rápido movimiento se puso de pie y una sonrisa mostraba su rostro.

-¡Ya lo sé! –Dijo el rubio exaltado, acto seguido dejo la oficina.

Todo esto dejó perplejos a sus compañeros.

-0-0-

Aladdin caminaba por los pasillos de la empresa, se dirigía a comer su almuerzo en la cafetería del edificio.

-Me pregunto qué le sucederá a Alibaba, tal vez está enfermo –se dijo a si mismo mientras se agarraba la barbilla y continuaba caminando.

Una gran sorpresa se llevó al entrar en la cafetería, una gran aura negra se podía percibir desde una esquina y todo el causante de esto era Alibaba quien estaba en forma fetal en el suelo, y cerca de él su billetera y celular.

-¿Alibaba?, ¿has estado aquí todo este tiempo? –preguntó.

-Nunca creí que me degradaría, ahora no significo nada –susurró el rubio aún en forma fetal desde el suelo.

¿Ocurrió algo malo? –Aladdin se acercó al chico.

-Anoche no significa nada, no puedo volver –seguía susurrando Alibaba.

Aladdin se percató que las pertenencias del rubio estaban todas en el suelo, así que recogió la billetera y el celular, el cual sin querer presiono el botón del medio y se desbloqueó mostrando en la pantalla una aplicación de traducción, en ella había escrito algo en chino y su traducción: La Ji (Lé Sé), Basura, porquería.

-Pero, porque esta esto ahí –Aladdin presionó el botón de audio de la aplicación y del celular empezó a pronunciar la palabra.

"La Ji: Basura, Porquería" "La Ji: Basura, Porquería" "La Ji: Basura, Porquería" repetía el aparato en alto, cosa que hizo que Alibaba se agarrase la cabeza y gritase.

-Cálmate, Alibaba –Dijo Aladdin, cerrando la aplicación. – ¿Por qué estás tan exaltado por esto?

El rubio recobro la compostura y pudo sentarse en el suelo, mientras miraba al chico de cabellos azules.

-Esa aplicación es un traductor vocal, cuando presionas el botón para hablar reconocerá la voz y lo traducirá al idioma que quieras y después si quieres escuchar el significado de la palabra solo presionas el botón de audio. –explicó el rubio.

-Vaya –dijo Aladdin quien nuevamente abrió la aplicación –Hola –dijo el chico y la aplicación detecto su voz y lo tradujo un "Ni Hao" salió del aparato. –Esto sí que es útil, ¿pero para que lo necesitas?

En ese momento Alibaba se agarró el pecho, hizo una mueca de dolor y cerró los ojos, mientras se arrodillaba en el suelo.

-Amor –Dijo de una manera dramática.

Aladdin, se le resbaló una gota de sudor al ver a su superior actuar de esa manera, así que le invitó a sentarse a un asiento, mientras él iba a buscar unos refrescos.

Cuando volvió, Alibaba le contó que estaba enamorado de una chica que trabaja en un restaurante y que encima ella es china.

-¡¿Es una chica china?! –fue lo que dijo Aladdin al enterarse.

Alibaba solo asintió.

-Discúlpame, pero me sorprende mucho que la chica de la que te enamoraste sea china –Aladdin abrió una lata de refresco. –Por cierto se me olvidó, aquí tienes tu celular –El chico le devolvió el aparato. –Pero ¿ya te le confesaste?

-Confesarse, podría decir que si o que no –Alibaba abría una lata de refresco –Pero Básicamente no.

-Pues si tus sentimientos son genuinos por ella, al confesar tu amor todo saldrá bien. ¡No podría pedir a alguien más apuesto que tú!

El rubio tomo de su bebida y luego se recostó en el respaldar de la silla mirando hacia el techo.

-Pero que te rechacen es horrible, todas las chicas que se me habían confesado, han tenido el valor para hacer eso, pero yo…

-Te irá bien Alibaba, por eso descargaste esa aplicación, ¿no es así? Superarás la barrera del lenguaje y pronto la distancia que hay entre los dos desaparecerá –Animó Aladdin a su superior.

Alibaba miró al chico con un poco de desconfianza.

-Aunque viniendo de ti no me parece muy convincente.

-Hey que te pasa, quizás no soy especialmente popular pero nadie me ha rechazado, aunque tampoco es que hayan sido muchas.

Al escuchar esto Alibaba se le había quedado una cara de sorpresa y al mismo tiempo de asombro, con la boca abierta y los ojos abiertos de sobremanera.

-¿Q-que ocurre ahora? –preguntó Aladdin.

-Eso es sorprende, eres increíble.

-No, soy normal.

-¿Eres acaso un maestro de citas? –Alibaba se le acercó al chico quedando ridículamente cerca, al punto que casi podrían besarse.

-Alibaba, estas muy cerca.

-¿Me dirás cuál es el secreto?

-Solo confía en ti mismo –Dijo Aladdin intentando alejar al rubio.

-0-0-

Aspiro profundamente por su nariz y luego exhalo todo el aire por la boca, tragó saliva, se acomodó la corbata.

Muy bien, primero tengo que aclarar el mal entendido, después podre confesarme.

Con nerviosismo el rubio abrió la puerta del restaurante y entró, solo con pisar un pie dentro ya una mirada asesina estaba atentando contra él. Miró un poco nervioso y se trataba de Morgiana la cual estaba a unas dos mesas de distancia del rubio.

Se fue a sentar en la mesa que estaba más cercana a él, pidió lo mismo de siempre un arroz frito, con la cabeza baja, solo podía esperar a su orden.

Es muy incómodo.

Su corazón empezaba a latir fuertemente, su pulso de aceleraba, estaba muy nervioso, entonces sin notarlo Morgiana le había traído el plato de arroz frito que había ordenado. Cuando él la noto, ella ya estaba de espaldas caminando hacia la siguiente mesa.

-Disculpa… -Era ese el momento o nunca podría hablarle –Lo del otro día fue un mal entendido.

La chica se detuvo, pero aún le estaba dando la espalda.

-Mal entendido, significa en otras palabras… es un error…

Morgiana volteo y fue hacia el rubio.

-La mujer de anoche, me dijo que le gustaba, pero… pero… yo no sentía lo mismo por ella… y cuando le dije eso empezó a llorar.

La chica de cabellos rojizos ya estaba frente al rubio.

-Fue por eso que…

Morgiana le agarró una mejilla al chico, lo que le imposibilitó seguir hablando.

-Tienes mala cara, terminaste de jugar con ella, por eso lloro. –Dijo ella mientras le estiraba la mejilla.

-E… espe… espera, por favor, es un mal entendido, te lo explico… espera…

Morgiana soltó al rubio y este de inmediato busco en su pantalón su celular.

-Yang Morgiana, con esto –le mostraba su celular –Quiero resolver el mal entendido entre tú y yo. Quiero… Eh… que nos conozcamos mejor. –Alibaba desbloqueo su celular –Con esto podré entender todo lo que dices en chino y te dirá en chino lo que quiero decir.

La chica aún le miraba sin creerle nada al rubio.

-Muy bien te lo demostraré –Alibaba ingresó en la aplicación.

Pero tan pronto como ingresó en la aplicación de su celular salían las palabras: "Shí Ér Diá Bán" en alto, muy alto.

Morgiana se sonrojo con escuchar tales palabras y miró hacia otro lado. Alibaba extrañado, miró la aplicación y algo escrito en el traductor: "Mi pene esta erecto"

-¡¿Qué Demonios?! -en ese momento se acordó que Aladdin se había llevado su celular cuando fue por los refrescos.

¡Mierda! Aladdin

Mientras tanto el celular de Alibaba no paraba de escucharse las palabras: "Shí Ér Diá Bán" Mi pene esta erecto.

-N-no debe de decir eso, yo… digo no es lo que quiero decir… pero si tu si… no digo no. –Alibaba en ese momento quería que se lo tragase la tierra.

"Shí Ér Diá Bán" Mi pene esta erecto "Shí Ér Diá Bán" Mi pene esta erecto "Shí Ér Diá Bán" Mi pene esta erecto seguía escuchándose. Alibaba, le sacó la batería de una vez al teléfono.

-Y-ya está resuelto…

Morgiana aún sonrojada, pero ahora más enojada sacó a patadas de nuevo al pobre rubio, quien solo pudo salir corriendo del lugar con lágrimas en los ojos y pidiendo perdón.

-¡NO VUELVAS JAMAS! –Gritó Morgiana lanzando un plato hacía Alibaba que ya estaba corriendo a la distancia.

-0-0-

Más tarde esa noche, habían cerrado el restaurante. Masrur se encontraba contando el efectivo de la caja registradora, mientras que Morgiana estaba en una mesa con un mapa de la ciudad y marcando con unas equis varios lugares.

-Morgiana, parece que ese tipo raro de verdad se ha enamorado de ti –mencionó Masrur terminando de contar el dinero.

La chica hizo una cara de asco.

-Ni siquiera conozco a ese hombre.

Morgiana seguía colocando equis en el mapa.

-¿Segura que también quieres buscar en la noche también? No tienes que ayudarme todas las noches si quieres.

La de cabellos rojizos negó con la cabeza.

-Tú me recibiste aquí, así que debo de trabajar.

Masrur suspiró, intentar convencer a esa chica era casi imposible.

-Hace seis meses cuando vino aquí debí de preguntarle muchas cosas.

-Está bien, estoy feliz de saber que él está bien –Morgiana sonrió y nuevamente miró hacia el mapa –Hace diez años que se fue de casa diciendo que iría a encontrar trabajo, desde entonces no habíamos sabido nada de él.

-Espero que pronto encuentres su rastro, solo te faltan dos meses para que tu visa expire y ya no puedas quedarte. –Dicho esto Masrur se fue hacía la salida –cuando acabes apaga las luces y cierra con seguro.

La chica sacó de su bolsillo un hilo rojo con una bolita de jade atravesado por el hilo. Se recostó en el respaldar de la silla y miró hacia el techo.

-Padre…

-0-0-

En el hogar de Alibaba el rubio estaba completamente enojado, golpeaba a la pared y maldecía, pero lo que más enojo le daba era que Aladdin haya hecho eso en su teléfono, así que le colocó nuevamente la batería a su celular, pero cuando encendió nuevamente la aplicación de traductor salto enseguida y del teléfono salía la palabra: "Shí Ér Diá Bán" Mi pene esta erecto.

-¡MALDICION! –Alibaba estrelló su celular contra la pared.

CONTINUARA.