Born To Die.
Capítulo Uno:
"Sueño"
Le despertó una conocida voz. Parecía preocupada. Cuando abrió los ojos, se encontro con los enormes ojos negros de su hermana llenos de lagrimas. ¿Porque lloraba? Quiso alzar su mano y limpiarlas, que arruinaban sus bonitas mejillas rosas. Pero no pudo ni hablar. Estaba demasiado aturdido, demasiado desorientado, demasiado... Demasiado cansado. El sueño le parecía una opción demasiado tentadora, si, pero estaba Mikasa. Quería que su hermanita dejase de llorar. El estaba bien. Bueno, mal no se sentía. Solo estaba agotado por la transformación.
Entonces recordó.
Las espadas de alguie demasiado conocido, cortandole sin piedad alguna. El castillo medio derruido, los gritos de la Tropa que no sabía que hacer, la atronadora voz de Erwin Smith llamando a la calma... Y luego él. No tardo ni un parpadeo en llegar a dondé se encontraba, y sentir como corría por su brazo. El corte fue experto, sin titubeo alguno. Todo se volvió aún más confuso, hasta que poco a poco, poco a poco, se volvió un hoyo negro en el que sin opción alguna, cayó.
"Dejalo descansar, Mikasa. Estará demasiado agotado..."La voz aguda pero suave de Armin le llegó ahí, dondé se encontraba. Sonrió, y lo observo llegar, con una sonrisa aliviada. "Oh, Eren. Ya has vuelto..."
"No me quiero separar de él. No quiero dejarlé solo cuando ese maldito bastardo llegué, no quiero. No quiero dejarle..."Un sollozo interrumpió su enunciado, y fuertes temblores sacudieron sus hombros. Entonces, fue cuando se percato que Armin también lloraba. Lo abrazaron y la frialdad que sentía en esos instantes fue irremediablemente desplazada por la dulce càlidez de ese abazo. Cerro los ojos de nuevo, y sintió como el sueño lo arrastraba de nuevo, como aquel calor de sus hermanos adoptivos lo invadía y le arrullaba tan dulce, tan tierno, como la voz de Carla cuando él y Mikasa temían a las tormentas, con esa nana que les cantaba con una sonrisa.
Eren se dio cuenta de que algo malo pasaba, pero cuando lo hizo, se hallaba profundamente dormido.
(...)
"Es posible que el rey envíe una orden de esa naturaleza. Ya hay demasiados rumores de conspiración, y ahora los titanes cambiantes estan lejos de nuestro alcance, uno de ellos, con la heredera legítima al trono. Y nosotros, nosotros tenemos a una poderosa arma adiestrada durmiendo en el sótano, que si bien no del todo domada, lo suficiente como para amenazar a su majestad si lo quisieramos así.."
"Matar a Eren no es una opción lógica, Erwin, empezando porque sería matar a la maldita esperanza de la humanidad. Ademas, además, es solo un niño que le tocó crecer demasiado rápido. Es un niño al que convertimos en un arma. Es un niño que confía en nosotros ciegamente, incluso aunque él..." Señaló a Levi, que estaba inexpresivo, sentado frente al Comandante "Ya ha afirmado y confirmado que sin que le tiemble la mano lo mataría como el monstruo amaestrado que es..." Levi bufó, cruzandose de brazos. "Ya suficiente lo ha comprobado, hace una semana casi lo hace..."
El pelinegro se levanto a encararla. "¿Tienes algún problema con eso, fenómeno?"
"¿Fenómeno? Oh, entiendo.. ¿Me vas a matar a mi también? No, mejor aún, seguramente me vas a arrancar las piernas, y me vas a dejar dentro de un titán que se descompone. Esa es una buena, buena idea..." Por una vez en años de trabajar conduciendo a esos dos, Smith admiró que no era una broma, la pelea de esos dos era bastante real, y si no los detenía ahora, ni a Hanji ni a Levi les importaría desenfundar el acero, cosa mala si tenía en cuenta que eran absolutamente indispensables para la Legión."Ya basta." Ordeno con voz firme. Ambos destensaron sus hombros y alejaron sus manos de las espadas pero continuaron asesinandose con la mirada. "Por ahora solo nos queda ocultar a Eren, y ocultarlo bien. No podemos llamar la atención, no podremos fallar en la siguiente expedición, pero Hanji, debes saber que si Eren pierde de nuevo el controo, fomo lo hizo hace dos semanas, no dudare en ordenar su ejecución..."
Hanji bufó, miro mal a Rivaille, y salió dando un fuerte portazo mascullando un audible "Vete a la mierda..."
Levi no pareció interesado, pero Erwin conocía esa expresión. "Tu tampoco quieres que el niño muera. Porque, porque te has encariñado con él. ¿No es cierto?" Rivaille le ignoró. Pero Erwin ya tenía si respuesta. "Lo haré yo sin dudarlo. No dejare que lo toquen las mierdas de Sina. Si tiene que morir el que lo mata soy yo..."La mirada afilada de Rivaille se clavo en su persona. "Pero¿Quieres seguir hablando, o proseguimos a algo mas interesante?"
Erwin no tuvo ni tiempo de hablar o de negarse. Siendo sincero, no tenía intención de alejarlo. No quería lejos de sí el cuerpo de Levi en esos instantes, que de verdad le hacía falta perderse entre la piel del pelinegro. Le arranco el pantalón, y la ropa superior antes de que con el unico brazo que le quedaba arrojase todo de su escritorio al suelo, barriendolo con este, y colocando a Levi ahí con las piernas abiertas, dandolé una vista exquisita. Se hincó, y aferrando un muslo pálido, acerco su boca al miembro de su Sargento que ya mucha atención necesitaba. Levi gimió en voz alta, y aferro con fuerza los cabellos dorados de su cabeza. "Mgh... E-Erw... ¡Ahhh...!" La voz que normalmente era inexpresiva y en ocasiones hasta cruel, para Erwin se volvía endemoniadamente sensual cada vez que le daba placer de ese modo a Levi, que inevitablemente dejaba salir esos deliciosos jadeos y calientes gemidos para sin duda, calentarlo más a él.
Finalmente, Levi ansioso, jaló dolorosamente su cabello para que lo mirase. "A-Adentro...Mgh... A-Ahora.." Fue suficiente. Se levanto y con rápidez desabrocho su pantalón, para que Levi abriese aún mas sus piernas y lo dejase sumergirse, lo dejase entrar y soltar ese hermoso, hermoso gemido que tanto había deseado escuchar. A decir verdad, nunca habían hecho el amor, porque era un sentimiento que ninguno de los dos profesaba por el contrario, sino, que lo unico que les unía era la lujuria y una confianza profunda, casi inquebrantable. Amaba tener sexo con él, lo amaba de verdad. Pero siempre, aunque lo hiciera gritar perdido en extasis, una parte del rubio sabía qie Levi no se sentía satisfecho. No del modo carnal, pues era consciente de como Ackerman se corría copiosamente en cada encuentro entre maldiciones y jadeos, sino de un modo... Mas profundo. Sabía que lo que Levi quería no era alguien con quien follar. Sino a alguien a quién amar, y para él, el Comandante de la Legión de Reconocimiento, era algo vedado, imposible. Amar lo hacía humano, y para vencer a lo que afuera amenazaba con borrar su legado, era necesario dejar atrá cualquier signo de serlo. Para matar un monstruo, hay que lograr se otro monstruo.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la forma en la que Levi movía desesperadamente sus caderas, y lo miraba. Era esa mirada de nuevo. No pudo sostenerla, giró su cabeza y continuo, acelerando el ritmo, acelerando su pelvis, haciendolo gritar de dolor y placer, hasta que finalmente ambos terminaron corriendose, Levi en sus pechos, y el en su interior. No pasaron ni 5 minutos antes de que Levi lo abandonase en su oficina, arreglandose el uniforme, con aquella mirada escondida entre los ojos grises mas oscuros que el hubiese visto en su larga vida.
(...)
"Tranquilo Eren, nadie salió herido. Bueno..."Soltó una risita, dandole una rapida hojeada al muro medio derruido que dejaba una brecha entre el suelo y el sotano, donde se encontraban. "Pero no creo que al castillo le duela. Es más, ha de estar agradecido contigo, por fin una remodelación luego de tanto..."Eren y ella se echaron a reír. La Mayor Hanji había estado con el en su despertar y amablemente le llevo un desayuno preparado por Sasha e Historia. Devoró con avidez los huevos fritos y las especiales lonjas de panceta frita también que estaban acomodadas al otro lado del plato. Luego escuchó por boca de Hanji lo sucedido. Como temió siempre, aquel día, hace dos largas semanas, el perdió el control, y destruyo la mitad del castillo. También fue puesto al tanto de su posición ante Sina con crudas palabras que le explicaban con detalle que sucedería se algo similar ocurria. O tambien de la amenaza que le apuntaba con la sombra del Comandante y el Sargento. El moriría, no había duda, a menos que contribuyese con algo importante para con la humanidad, cosa que hasta la fecha, no había hecho. "Entiendo. Entiendo mi situación, pero creo que usted sabe, que no puedo odiarlos por esto. Es algo a lo que me tenía que atener. Era natural. Soy un monstruo. Un arma. Y un arma inservible, para terminarla de empeorar. Pero estoy a disposición de sus ordenes y la de los Mayores." Hanji le miro, entristecida. Supo desde el inicio que era mala idea encariñarse tanto con Eren. Pero le fue imposible no querer el aura de inocencia que le rodeaba, esa sonrisa llena de felicidad o esos ojos verde-azulados rebozantes de fe. Debía de haber algo que pudiese hacer para que Sina no lo considerase una carga y lo eliminase. Debía de existir algo. Por ello, despidiendose de Eren le pidió que fuese mas tarde, cuando estuviese recuperado al laboratorio. Unas pruebas le darían alguna respuesta. Tenía que haber respuesta. No les dejaria a esos cerdos pretensiosos a Eren en bandeja de plata para que lo matasen como a un animal indefenso.
El muchacho se quedo solo, y miro por largos minutos la brecha en el techo del sotano. El sol entraba por ahí, y podía ver con detalle el hermoso cielo azul. Un ave sobrevolaba con silenciosa rapidez, y un arbol convertía el viento en suaves susurros que llegaban a sus oídos en forma de canciones misteriosas que el no alcanzaba a comprender, pero aun, los disfrutaba. El sueño comenzaba a invadirlo, cuando unos pasos le advirtieron que alguien se acercaba. Reconocería esas zancadas airadas en cualquier lugar, por lo que rapido se incorporo lo mas que el cansanció le permitió, y trato e parecer no tan amodorrado por el sueño. "Heichou, buenos días" Dijo poniendose un puño en el corazón a modo de saludo. Levi lo miro,sin expresión alguna. "¿Días? Ya casi dan las tres de la tarde mocoso.." Eren se sonrojo,avergonzado, y bajo la mirada. Pero le sorprendio ver como Levi abría la cerradura de su celda subterranea y se acercaba a él. "¿Como... Como estas, Eren?"
El asombro era tal que la boca se le abrió un segudo antes de recobrar la compostura. "B-Bien señor, algo cansado.. Pero me encuentro bien..."Sonrió con sinceridad. Levi no le contestó. Por un momento pensó que le insultaría, o de plano se iría a los golpes, pero la enorme y descomunal sorpresa fue, que Levi le abrazo. "Me alegro. Me alegro que te encuentres bien, mocoso." Por alguna razón el miedo hacia la figura de su Heichou desapareció, y levanto los brazos, afirmando el abrazo, con una sonrisa llena de dulzura. Cuando se separó de él con una sonrisa casi imperceptible, le acaricio los cabellos castaños, y le dijo "Descansa. Hablaremos en la noche..." Esa sonrisa significo para el muchacho, demasiado. Mucho, mucho, y con una mirada brillante contemplo como salía por donde habia entrado, y le dejo solo, con sus ilusiones.
Caído el atardecer, Eren con ayuda de Mikasa y Armin se dirigió al laboratorio, donde Hanji lo esperaba con tubos de ensayo, jeringas y cauterizadores, con refrigerante, para evitar que su sangre se evaporase. "Piensa en algo bonito, Eren. Esto dolera un poco..."Y como lo dijo, cuando la aguja entro al cuerpo de Eren por su brazo, dio un respingo doloroso. Diablos, si que dolío. Le siguieron mas tubos con su sangre, luego que le mirase con una potente luz frente a su ojo, luego lo obligo a hacrse una muestra de orina, y llenarle un tubo mas con su sangre, hasta que finalmente parcho todos los diminutos hoyitos en su piel con vendas cortas y elasticas. "Listo Eren. Si tan solo todos los titanes fueran tan obedientes como tu, les habríamos ganado desde hace mucho. Ve, descansa, pero antes come algo. Mañana a mas tardar tendré algo para callarle la boca a la jodida Sina, ya lo verás."Sonrió triunfante, y Eren asintió, agradecido.
Luego de eso, en el comedor lo esperaban con numerosas preguntas, y con numerosas hipotesis, una mas ridicula que la anterior para lograr que Eren se quedase con ellos.
"Rapate como Connie, y dejate la barba, asi seras un vago que encontramos por ahí" Dijo Jean, ganandose una mirada envenenada de Mikasa.
"Cambiate el nombre y huye como ermitaño al bosque. Nosotros te daremos comida siempre que lo necesites."
"Cristelizate y durme mucho, y cuando despiertes todo estara mas tranquilo por estos lares..."
"¿Lo acabo de escuchar decir lares? ¿De verdad?" Sasha estallo en carcajadas, al igual que los demas por la alocada idea del chico calvo. Eren rió comodo en aquella atmosfera. Luego, para su sorpresa, Historia clamo que tenían un regalo para el cumpleañero. Eren se dio cuenta sorprendido, que lo había olvidado por completo. "¿Hoy es 30 de Marzo?"
"Claro que si idiota, no vez a la pequeña Historia con tu pastel..."Jean mascullo, haciendose a un lado para que Ymir e Historia colocasen sobre la mesa un enorme pastel de chocolate con moras azules. Entonces comprendió el motivo del abrazo de su Sargento, y la actitud de Hanji para con él, aunque a decir verda, ella siempre fue demasiado amable con su persona. Pero la voz aguda y armoniosa de la menuda rubia llamo su atencion, y con ayuda de Ymir logró callarlos a todos. "Feliz cumpleaños Eren, te deseamos todos aqui, lo mejor de lo mejor..." Eren casi se pone a llorar por verlos asi, a todos. A Connie y a Sasha tomados timidamente de la mano, Armin siendo abrazado por Jean, al mismo tiempo que le pasaba un brazo por los hombros a Mikasa, a Historia e Ymir con el pastel frente a ellas y sus miradas unidas tiernamente, e incluso al mayor Mike que le regalaba una mirada comprensiva. Y en ese momento se dio cuenta de que todos le sonreían, de que todos y cada uno de ellos, de aquellos a quienes quería por sobre su vida le sonreían, olvidando el miedo por el titán en él. Le sonreían y con confianza y ahínco le decían que pidiese su deseo. Eren se limpió las lágrimas y siendo abrazado por todos, sonrió al pensar. "Que todos estemos juntos, que estemos juntos y que logremos ver el mar..." Sopló las pequeñas velas y todos estallaron en aplausos y exclamaciones de animo, dandole al muchacho titán una de las mas hermosas memorias que guardar en su corazón.
(...)
Hanji Zoe se caracterizaba por la razón de que cuando algo se le metía entre ceja y oreja, nadie le haría cambiar de parecer. La madrugada le alcanzo hacía hoas, y ella seguía trabajando incansablemente. Entonces, cuando sonó el tiempo para revisar los resultados, y los puso bajo su atenta mirada en el microscopio, no pudo evitar soltar una exclamacion ahogada de sorpresa.
"Dios mió..."Dijo, mirando de nuevo por el visor del aparato. "Es... Es imposible..." Una sonrisa se dibujo en su rostro. Lo tenía.
Habia encontrado aquella salvacion que tanto buscaba.
El corazón parecía a punto de estallar. A punto de estallar, no había segundo, o milesima en el que no se los imaginase pisandole los talones con aquellas cuchillas afiladas amenazando a su pequeño Pateador. Por eso, tiró con fuerza de las riendas, orillando al caballo a dar todo de si por un galope más veloz. Con el equipo de maniobras no podría contar. Era apretujarse el vientre y no queria dañar a su bebé, y con las cuchillas, menos aun, pues no podría nisiquiera protegerse si de un ataque se trataba. No sabía a ciencia cierta donde se encontraba, solo sabía que estaba amparado por la afable oscuridad y por el anonimato. Había perdido de vista las murallas, y con ellas, la amenaza, pero sabia que no podría confiarse, ni hoy, ni nunca. Porque fuese a dondé fuese, siempre habría miedo de que mientras durmiese con su pequeño niño en brazos lo despertaran los cascos de los caballos acercandose.
Dentro suyo se gestaba un milagro. Una esperanza, un sueño que no debía terminar antes de que viese por primera vez la luz de aquel sol, ni sintiese la brisa del verano, ni escuchase el canto de las aves. El protegería a ese sueño, a su sueño.
Lo haría, aunque le costase la vida.
Lo haría.
Continuará.
Gracias por su apoyo, y por ese comentario y los que en un futuro haiga.
Los quiere,
Elisa Lancaster~
