CAPÍTULO 002
- Sigo esperando. - Beckett lo miró atravesándolo.
- Espósito y Ryan... - bufó.
- Amigo, no soy yo el que estaba en la escena del crimen. - Espósito se sentó en una de las sillas disfrutando del reencuentro.
- ¿En la escena del crimen? - Beckett.
- Es un malentendido. - Castle.
- Que nos explicarás, imagino. - Beckett alzó una de sus cejas.
- Claro. Me llamó pidiéndome ayuda y fui. Eso es todo. - se encogió de hombros y sonrió a Robert que no le quitaba los ojos de encima. Intentó acariciar uno de sus bracitos pero Beckett retrocedió un paso, marcando las distancias entre ambos.
- ¿Te llamó la víctima? - Beckett.
- Éramos amigos.
- Ya... Ya imagino que clase de amigos. ¿Y lo sabe tu novia? - lanzó recordando la primera y última vez que vio a Gina.
- ¿Novia? ¿De qué novia hablamos? - Castle.
- ¿Tienes más de una? - Espósito metió baza con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¿Qué decís? No tengo novia y además, si la tuviese, no tendría nada que ver con esto. - se explicó Castle.
- Vaya... sí que te duran a ti las novias. - exhaló Kate entre dientes.
- ¿Y tú con Demming? ¿Qué tal? - rebatió Castle picado.
- Uno a uno. - susurró Espósito recibiendo las miradas recriminatorias de ambos.
- Esto es absurdo, Beckett. - Castle hizo una mueca a Robert que se mostraba encantado con el nuevo adulto que había conocido.
- Aquí la que dicta que es absurdo y que no, soy yo. No recuerdo que llevases placa. - Beckett.
Richard suspiró. El reencuentro con Kate estaba siendo más complicado de lo esperado.
- No es él. - apareció Ryan por la puerta - El arma que tenía Castle no es la misma que asesinó a Melisa Gardner.
- Gracias. - sonrió Castle.
- ¿Un arma? ¿Tenías un arma? - el escritor perdió su sonrisa de golpe al escuchar el nuevo tono de Beckett.
- Para defensa. - intentó justificarse.
- Me lo tendrás que explicar mejor. - a pesar de la contundencia de su frase, Castle la distrajo, al ver como el pequeño Robert había conectado desde el primer momento con el escritor. Jamás había sucedido algo similar. Todo lo contrario. Dejar a Robert con alguien que no fuese Jim o la niñera, resultaba un calvario. No admitía a desconocidos.
- Me llamó. Sonaba asustada. Me dijo que llevaba días sintiendo que alguien la perseguía. Por eso llevé el arma conmigo. - Castle se sentó a sabiendas de que no saldría tan rápido de allí.
- ¿Te comentó algo más? - Beckett.
- No. Cuando llegué a su casa, la puerta estaba entreabierta. Entré y encontré su cuerpo en la bañera. Entonces, salí de allí, al escuchar a alguien corriendo escaleras abajo. Después volví. Y es cuando me tropecé con ellos. - señaló a Ryan y Espósito.
- ¿Perseguiste al asesino? ¿Tú solo? ¿Sabes la estupidez que cometiste? - Beckett se indignó un poco más.
- Me alegra saber que aún te preocupas por mí. - sonrió Castle, encantado.
- Me desesperas. - Beckett se dio la vuelta y salió de la sala de interrogaciones. Castle, caminó tras ella.
- Entonces, ¿qué hacemos ahora? - Castle.
- ¿Ahora? - alzó sus cejas - Tú te vas a tu casa y nos dejas trabajar sin interferir más.
- Pero Beckett...
- Vete, Castle. - repitió sin mucha convicción.
- Ma-ma-ma-ma-ma-ma-ma - comenzó Robert al ver como llegaban a su improvisada zona de juegos.
- Parece que quiere jugar. - observó Castle atento.
- Sí, ya sé lo que quiere. - bufó Kate. Quería odiarlo tanto como su cuerpo quería estremecerse entre sus brazos.
Kate dejó al pequeño en su alfombra y volvió a encarar a Richard.
- Antes de irte, ¿podrías decirnos el aspecto que tenía la persona que viste huir?
- Con una condición.
- ¿En serio, Castle? ¿Crees que puedes pedir condiciones? No sé si reírme o...
- Déjame volver.
- Creo que he entendido mal. - se cruzó de brazos a modo de defensa de lo que producía en ella su cercanía.
- Quiero ayudaros.
- No.
- Era mi amiga. Por favor.
- No es buena idea. Además cuando es algún amigo, novia o conocido, te implicas demasiado y ayudas menos todavía.
- Eso no es justo, Beckett. Lo sabes. Siempre te ayudo.
- Eso es algo relativo. Tú crees que ayudas. Pero tus locas teorías no son ayuda, exactamente.
- Por favor, por favor, por favor...
Kate dio un paso atrás al notar como sus fuerzas flaqueaban. Y Richard hizo todo lo contrario, con su mejor sonrisa por bandera.
- Este caso y no vuelves. - Kate perdió la batalla sin ser, realmente, consciente de ello.
- Este caso y no dejarás que me vaya.
- Soñar es gratis.
- Me pedirás que me quede. - dio un paso al frente, recortando aún más las distancias - A tu lado. - susurró.
Robert se agarró con una de sus manitas en el pantalón de Richard y tiró de él. El escritor recuperó el sentido del lugar exacto donde se encontraba y sonrió. Sin dudarlo, se agachó a la altura del pequeño.
- Es precioso Kate. - pronunció Castle con cierto dolor en sus palabras - Me alegra saber que la relación con Demming haya ido por tan buen camino. - mintió y acarició la mejilla de Robert. Le acercó uno de sus peluches, recuperando una de sus múltiples voces infantiles, que tanto había utilizado con Alexis.
Kate pensó en mentir. Dejarle creer que era cierto. Que no, que su relación con Deming no había fracasado. Pero su corazón ganó a su mente.
- No es lo que piensas. - exhaló bajito, observando como el escritor jugaba como un niño.
- ¿No? - se incorporó como un resorte.
- No es mi hijo.
- ¿No es tu hijo?
- Bueno... Sí pero no.
- ¿Sí pero no? - la miró confuso.
Kate no guardó ni un solo detalle para ella y sin saber muy bien cómo, terminó detallándole cada uno de sus días tras la llegada de Robert a su vida.
- Y esa es toda la historia. - concluyó la inspectora.
- ¿Quieres que lo cuide? - preguntó Castle sin pensarlo.
- ¿Cómo?
- Hoy... Digo... No tienes niñera y a mí me encantan los niños. Podría jugar con él y así podrías concentrarte mejor, ¿no?
- Te lo agradezco pero no hace falta. - sonrió y se sentó en su silla, alejándose de su mirada.
- Déjame ayudarte al menos en eso. - insistió.
- Ma-ma-ma-ma-ma-ma - escucharon a Robert mientras agitaba su peluche con fuerza.
Espósito llegó corriendo. - ¡Beckett! ¡Tenemos una pista! - gritó dirigiéndose hacia el ascensor.
- Vete. - asintió Castle cuando vio como Beckett no sabía qué hacer, pendiente de Robert.
- Castle...
- Me quedo con él. - acarició la cabecita del pequeño.
- Suele llorar en cuanto no me ve. - le anunció.
- Hoy no lo hará.
- ¿Cómo lo sabes? - preguntó deseando que tuviese razón.
Richard no respondió al momento. Cogió al pequeño en sus brazos y se incorporó. Guio a aquel niño, de grandes ojos curiosos, surcando los aires, como un diminuto avión, consiguiendo las primeras carcajadas que Kate recordaba de él.
El escritor frenó. - ¿Más? - preguntó a Robert sonriente.
El pequeño asintió encantado y Richard, con un toque de cabeza, señaló a Kate la salida. La inspectora dudó un segundo pero terminó cediendo y, al meterse en el ascensor, comprobó que era la decisión correcta. A lo lejos, Robert no cesaba de reír ante las miles de atenciones de Castle.
Suspiró recuperando cierta tranquilidad, como si volver a verlo entrar en su vida, fuese sinónimo de seguridad.
Dos horas más tarde la inspectora atravesó la comisaría buscando a Castle y a Robert. Los encontró en la sala de descanso.
Richard sentado, con su cabeza apoyada en el respaldo y el niño sobre él. Abrazado. Ambos durmiendo.
Kate se apoyó contra el marco y los observó detenidamente. Incapaz de controlar su sonrisa, imaginó como podría ser su futuro pero una ráfaga de miedo le hizo recuperar su seriedad y acercarse a ellos.
- Castle... - tocó su brazo para despertarlo - Castle...
- ¿Kate? - entreabrió sus ojos acoplándose a la tenue luz.
- Siento haber tardado tanto. - se disculpó.
- Nos lo hemos pasado en grande. - sonrió dejando un suave beso en la cabeza de Robert - No ha llorado, ni nada por el estilo. Ha habido algún momento en el que te ha extrañado pero lo he distraído.
- Gracias. - acarició la mejilla de Robert y este, abrió muy lento sus párpados - Hola, mi pequeño. - besó su frente y lo cargó en sus brazos.
- Ma-ma-ma-ma-ma - Robert se acomodó contra el cuerpo de su madre.
- Es su primera palabra. - Beckett se sonrojó al intercambiar su mirada con la de Castle.
- Tuvo que ser muy especial escucharlo. Aún recuerdo cuando Alexis me llamó papá por primera vez. Es algo imborrable.
- Todos estos meses están siendo así. - sonrió a medias.
- Habrá sido muy duro.
- Sí. No lo voy a negar.
- Déjame ayudarte, por favor.
- No, Castle. - se levantó del sofá, acercándose a la puerta.
Richard no perdió ni un segundo y la frenó, rozando tímidamente su codo. La obligó a darse la vuelta a regañadientes. Él buscando el contacto visual. Ella, huyendo.
- Creí que no volvería a verte. Me fui con esa intención. Pero estamos aquí y puedo ayudarte. - intentó explicarse con temor a pronunciar la palabra inadecuada y verla desaparecer.
- ¿Cómo sabes que no tengo ayuda ya?
- Puede que tu padre. Pero tiene que trabajar.
- ¿Y Demming? - recuperó parte de su temperamento.
- Ya no está. - respondió seguro.
- ¿Cómo...? Si yo solo te he dicho que no era la madre de Robert. No he... - titubeó, aferrando a Robert contra ella.
- He preguntado un poco mientras estabas fuera. - reconoció algo avergonzado.
- No cambiarás... Siempre metiéndote en mi vida.
- Sabes que es buena idea. Puedo ayudarte. ¿Por qué no das tu brazo a torcer?
Kate se soltó de su mano y, antes de salir de la sala, buscó su mirada. - Te fuiste una vez. Volverás a hacerlo.
