Capitulo 2: Demons
A la mañana siguiente, alrededor de las 7 A.M. las puertas de la tienda se abrieron para dar paso a un joven con una edad entre 20 o 22. Estaba vestido con un abrigo azul-purpura y rojo con una insignia cosida en ambos hombros, debajo del abrigo llevaba un chaleco rojo con capucha, lleva unos pantalones de color azul oscuro, un cinturón con la insignia de una rosa y unas botas marrones. Al llegar dejo la espada que llevaba en su espalda- que parecía haberse construido con un cambio de velocidad como el de una motocicleta y que cuando se tira del manubrio aumenta en gran medida el poder de sus golpes- cerca de la espada de Dante y sobre el escritorio dejo un revolver único con dos cañones que permite disparar dos balas de magnum con cada tirón del gatillo. Luego de dejar sus armas se dio vuelta para ver una silueta humana recostada en el sofá, durmiendo pacíficamente sin preocupación del mundo. El joven entrecerró la mirada… "No he estado fuera dos días y ya Dante se metió en algún problema… ¿En serio?" Caminando hacia la figura comenzó a preguntarse como Dante no se había dado cuenta de esto, aunque conociendo cuan distraído el semi-demonio podía ser, no le sorprendía. Al llegar al sofá el joven se arrodillo y sacudió gentilmente la figura hasta que comenzó a despertar.
Leon abrió los ojos para encontrarse con un par de ojos azules y cabellera blanca iguales a los de: -¿Dante?- Pero cuando inspecciono mejor la figura delante de él se dio cuenta de que no era Dante. -¿Quién eres?- Pregunto parándose sin dejar su guardia baja, después de todo: todos son tus enemigos hasta que se pruebe lo contrario.
El joven entrecerró sus ojos de nuevo, se levantó y contestó.- Nero, ¿Y tú?- Con un tono nada amigable y que obviamente quería respuestas.
-Así que tu eres quien ayuda a Dante ¿Verdad?- Leon dijo con una diminuta sonrisa al tono de Nero, el cual asintió, y extendiéndole una mano al joven.- Digamos que soy un amigo de Dante- Declaró con simpleza, como si fuera algo obvio.
Nero se quedo viendo, tal vez esperando un ataque, pero decidió que le preguntaría a Dante luego y tomo la mano. Leon notó que su mano derecha era algo a lo que se podría llamar demoniaco. "Parece poseída... Tal vez sea un demonio, o a lo mejor mitad demonio igual que Dante". Cuando separaron sus manos dedicaron sus miradas a las escaleras para ver a un recién despierto Dante bajar de ellas. Dante, en nada más que bóxers y el pelo hecho un desastre, levanto su mano en saludo y se dirigió a la cocina.
-Ya se conocieron ¿Eh?- Grito el caza-demonios desde la cocina.
Nero se dirigió a su escritorio y dejo el dinero del trabajo que había hecho sobre él.- Podría decirse- Fue lo único que el joven dijo, sentándose en el sofá, colocándose unos auriculares en los oídos, sus codos en sus rodillas y su barbilla en sus manos. - Algo así- Dijo Leon con una ceja levantada hacia Nero y se dirigió a la cocina también.
No le sorprendió ver que la cocina estaba exactamente en las mismas condiciones que el resto de la tienda, pero con mucha más cantidad de cajas de pizza tiradas en el suelo y algunas latas de cerveza.
- ¿Es que alguna vez limpiaste este lugar?- Pregunto pasando su dedo por la mesa dejándolo totalmente negro.
-No en esta vida-
Fue la única respuesta que recibió. Leon suspiro dirigiéndose a donde estaba el semi-demonio y agarró la rebanada de pizza que Dante estaba por devorar, comiéndosela el.- ¡Hey!- Leon solo se encogió de hombros y lanzo una carcajada.- Yo también tengo hambre, ¿Sabes?- Y con eso volvió a la oficina recostándose en el sofá observando que Nero estaba dormido, probablemente agotado por la misión en la que estaba.
Un momento después Dante salió de la cocina con una rebanada de pizza en una mano y una cerveza en la otra, se dirigió a su escritorio y de una patada levanto del suelo su silla- la cual no recordaba estuviera en el suelo- y se sentó en ella con sus pies sobre el escritorio como siempre. Leon levanto una ceja a esto pero no dijo nada, ya sabía que a veces Dante podía ser un tanto holgazán.
Unas horas habían pasado en las cuales los dos en la sala estaban entre la línea de la conciencia e inconsciencia, casi dormidos por el total silencio que había tomado lugar en la tienda hasta que fue roto por el sonido del teléfono sonando.
Dante golpeo con el pie el escritorio mandando el teléfono a volar y caer en la mano del semi-demonio. -Devil May Cry- Leon solo dejo salir una risa ante eso, imaginando a Dante hacer eso todos los días.
-Contraseña.- Dante dijo.- Vale, estaré allí antes de que se dé cuenta.- Y con eso colgó.
-¿Tienes un trabajo?- Preguntó el agente parándose.
-Sip- Contesto simplemente enfundando sus pistolas.
- ¿Puedo ir?- Preguntó nuevamente ya listo y junto a la puerta con una pequeña sonrisa. Dante levanto una ceja y agito su cabeza, agarro a su siempre fiable espada Rebellion, dejándola en su espalda y agarrando unas llaves que estaban en su escritorio.
-Pues si te quedas unos días aquí, me podrías ayudar con los trabajos- Afirmo Dante saliendo de la tienda con Leon detrás de él.
-XXX-
Afuera se dirigieron al callejón junto a la tienda, donde estaba estacionada una motocicleta, de color rojo. "Que sorpresa". Leon pensó sarcásticamente. Dante se subió a la motocicleta. -¿Tu amigo es siempre así de callado?- Pregunto Leon cuando estuvo seguro que no había forma de que lo escucharan.
-A veces es así pero si lo haces enojar prepárate para tener un ojo morado-Dijo Dante como si hablando del clima, encendiendo su motocicleta, Leon subió detrás de Dante poniendo sus brazos alrededor de la cintura del semi-demonio y Dante acelero por las calles.
-Cuando lo conoces mejor, no es tan malo.- Volvió a decir y Leon se concentro en los alrededores, la ciudad sigue siendo la misma en todo lugar, calles sucias casi desiertas, edificios abandonados, vidrios rotos en las veredas, etc., la única diferencia es que en esta parte los edificios son tan viejos que Leon se pregunto si podrían derrumbarse con mínimo ser tocados por el viento.
Luego de unos minutos de conducir a una exageradamente rápida velocidad lograron llegar a su destino, el cual Leon noto que era un puerto con una, por no tener una mejor palabra, linda vista de los atardeceres y amaneceres. Los dos se bajaron de la motocicleta y se adentraron en el puerto, las maderas del suelo apenas aguantaban su peso, había muchos barcos mugrientos y destruidos que era un misterio que no estuvieran bajo el mar. Se adentraron mucho más en el puerto hasta que llegaron a un amplio espacio junto al mar. Continuaron por unos minutos hasta que Dante levanto un brazo, indicándole a Leon que parara, cuando el agente levanto la vista vio a un considerable número de lo que parecían perros de color ceniza, el final de sus colas al igual que sus cabezas y estomago estaban envueltas en llamas, a penas los perros los vieron sus cabezas se envolvieron en muchas más llamas y las dispararon hacia ellos. Dante esquivo a la izquierda y Leon a la derecha, casi cayendo al agua. Dante agarro su espada y se lanzo a ellos y Leon desenfundando su Wing Shooter, comenzó a dispararles para distraerlos un poco mientras que Dante se les acercaba.
Mientras estaban luchando Leon dedicaba algunas mirada al estilo de combate de Dante y estaba un poco asombrado de que controlara tan bien su espada. "Muy diferente a la primera vez que agarro esa espada". Pensó recordando que los dos habían bajado al sótano de la casa una vez y encontraron a Rebellion.
Flashback
Era una pacifica noche cerca de las 00:00 AM y Eva estaba durmiendo junto a su esposo sin saber que sus hijos y sobrino seguían despiertos mientras Vergil estaba leyendo un libro de ciencia ficción en la cocina completamente concentrado. Esto dejo a Leon y Dante sin nada que hacer y mucha energía. Leon estaba jugando con un yo-yo, haciendo todo tipo de trucos mientras Dante lo miraba atentamente, por falta de algo mejor que hacer.
-Me aburro-
-¿Puedes dejar de decir eso cada dos segundos?-
-Pero estoy aburrido-
Leon suspiró y siguió con su concentración en el juguete que tenía en la mano. Ya habían pasado seis días desde que vino a la casa de los hijos de Sparda y ciertamente con Dante cada día era único.
Únicamente lleno de problemas. De alguna forma u otra el menor de la casa siempre lograba estar castigado al final del día o haber sido regañado. Y de alguna u otra forma Leon siempre manejaba para quedar en el medio de las discusiones entre los hijos de Sparda.
-Porfaaaaa… Vamos a hacer algo… Me aburro.- Continuo diciendo Dante, llegando a los nervios del rubio, quien con otro suspiro comenzó a pensar en algo que hacer solo para sacarse al semi-demonio de encima.
-¿Y si exploramos la casa?- Pregunto el mayor de los dos finalmente viniendo con una idea.
-¡Vale! Pero no le digas a Verge, nos acusara.- Con eso dicho el menor bajo de su cama y salió de la habitación de los dos gemelos mientras que Leon dejaba el yo-yo a un lado y seguía al amante del rojo, bajando las escaleras. Caminaron durante unos minutos a través de los oscuros pasillos de la casa, cuando los dos pararon en seco enfrente de una puerta un tanto extraña y sin color.- ¿Qué crees que hay del otro lado?- Pregunto el menor obviamente curioso y queriendo abrir la puerta de una vez.- No lo sé pero tal vez deberíamos dejar la puerta en paz.- Contesto el rubio un tanto indeciso.
-No se tu pero yo voy a entrar.- Con eso Dante se acerco a la puerta y la abrió mostrando unas escaleras que llevaban a un sótano oscuro.- No sabía que teníamos sótano.- Comento el menor con una mirada confusa.- Dante, no iras a bajar ¿Verdad?- El menor hijo de Sparda solo se encogió de hombros y empezó a bajar las escaleras. Leon suspiro… "La curiosidad mato al gato… Solo es cuestión de tiempo…" Pensó el rubio y comenzó a bajar las escaleras, cerrando la puerta detrás de ellos.
Al llegar abajo encontraron una habitación vacía y deprimente junto con otra puerta, pero esta tenía una esencia diferente que hasta el mayor de los dos quería saber que había detrás.- No la vamos a abrir.- Comentó Leon después de tratar abrirla, pero sin resultado pues necesitaban una llave.
-Claro que si.- Y como por arte de mágica el menor saco una llave de su bolsillo.- ¿De dónde sacaste eso?- León le levanto una ceja con una mirada curiosa mientras que Dante se limito a sonreírle.- Es un secreto mío...- Rio un poco, el sonido sonando un tanto malvado y se dirigió hacia la puerta abriéndola…
Entraron en la otra habitación y lo primero que vieron es que lo único que estaba en la habitación eran tres espadas en la pared con sus nombres debajo de ellas… La de la izquierda era una elegante catana enfundada y su nombre era Yamato. A esto Leon levanto una ceja pero miro la siguiente espada. La del medio parecía la más normal de todas y su nombre era Force Edge. Leon vagamente recordaba haber leído ese nombre pero lo dejo de lado y observo la ultima espada. La de la derecha era una espada un tanto filosa y parecía tener una calavera en la empuñadura, su nombre era Rebellion…
- ¿Rebellion? ¿Quién demonios le pone a una espada Rebellion?- Pregunto el rubio curiosidad llenando su cuerpo mientras que la respuesta que consiguió fue que Dante se encogiera de hombros una vez mas y corriera hacia la espada.- A mí me gusta.- Dijo agarrando a Rebellion dificultosamente y luego de un par de intentos la sostuvo sobre su cabeza gritando felizmente.- Seré el rey del mundo.- Y riendo como loco…
Leon se rio un poco a lo infantil que Dante era a comparación de él o su hermano. Luego de dejar a Dante jugar un rato puso su rol de cuidar de los dos semi-demonios cuando sus padres no estaban cerca.- Ya deja eso, Dante, antes de que partas a la mitad lo que te queda de cerebro.- Dijo con una pequeña sonrisa. Dante le saco la lengua.- Para tu información tengo un perfectamente completo cerebro.- Le dijo con una voz de quien lo sabe todo.
-¿Qué hacen aquí?- Una voz pregunto y los dos se sobresaltaron al haber sido atrapados jugando con las espadas. Los dos se voltearon lentamente y Dante puso la espada frente a él, apuntando de donde provenía la voz.
-¡Vergil! No me asustes así… ¿Qué haces?- Pregunto Dante haciendo énfasis con Rebellion.- Los escuche salir de la habitación y vine a ver qué tramaban.- Dijo con un tono un tanto frio mientras que Leon negaba con la cabeza y le quitaba la espada a Dante antes de que hiriera a alguien.- ¡Hey!- El amante del rojo grito tratando de agarrar la espada de nuevo. Leon lo ignoro y colgó la espada de nuevo.- Deberíamos irnos antes de que nos vean aquí.- Comento el rubio y Vergil asintió. Los tres comenzaron a caminar en dirección a las escaleras con un desanimado Dante.
A mitad de las escaleras Vergil miro sobre su hombro y les dijo algo más.- Por cierto… Esa catana… Me la quedo yo, ¿Vale?- No espero una respuesta y comenzó a subir las escaleras en dirección a la cocina para continuar con su libro mientras que los otros dos intercambiaron una confusa mirada y un- ¿Okay?- Los dos agitaron sus cabezas y cerraron la puerta del sótano detrás de ellos.
Podrían volver otro día, después de todo.
End Flashback
Leon sonrió un poco y estaba tan concentrado en ese recuerdo que apenas esquivo un ataque que uno de los perros había apuntado hacia él.
Así continuaron peleando hasta que el ultimo de lo que Dante menciono se llamaban Basilisco estuviera muerto. Los dos terminaron cubiertos en suciedad, sudor y de una sustancia como sangre pero de color negro que salió de los demonios.- Si que tienes buena puntería- Dante le comento al agente un tanto sorprendido… "Si que ha pasado mucho tiempo." Pensó el albino.
-¿Dudabas?- "Si." Leon devolvió el comentario con una media sonrisa. -¿Vamos? Sería mejor que quedarnos en un puerto que podría derrumbarse en cualquier momento y enterrarnos en el mar.- Dijo notando que las maderas crujían mucho más que antes. Se dirigieron devuelta a la motocicleta y a mitad del camino vieron a una pareja caminar mano en mano hacia ellos. Al acercarse la pareja soltaron sus manos y la señora concentro su atención en el amante de rojo.
-¡Muchas gracias por la ayuda!- Dijo la señora a Dante con una amable sonrisa, mientras el señor sacaba un rollo de billetes entregándoselo a Leon, quien asintió su cabeza tomando el dinero. La señora, habiendo terminado de hablar con Dante, giro su cabeza hacia el agente con una dulce sonrisa.-Muchas, muchas gracias, es bueno ver que Dante tiene otro amigo que le ayude en este trabajo- Dijo la señora y tomo la mano de su esposo, los dos le dieron la espalda a Leon y Dante y se fueron caminando.
Leon dirigió una mirada curiosa y una ceja levantada hacia Dante, quien solo lanzo una carcajada.-Esos dos, son unos de mis clientes más concurrentes, siempre pagan bien.- Le explico el caza demonios apuntando a la pareja que ya había desaparecido de vista. Dante extendió su mano, silenciosamente pidiendo por la paga.- ¿Siempre son así?- Le pregunto Leon, curioso, entregándole el dinero.- ¿Tratar a todo el mundo como sus nietos? Sip, acostúmbrate.- Dijo simplemente. No espero respuesta del agente y comenzó a caminar en dirección a la motocicleta dejando a Leon atrás.
Leon suspiro negando con la cabeza… "Supongo que me tendré que acostumbrar a esto por unos meses…" Pensó el agente y rápidamente se fue tras el semi-demonio.
-XXX-
Luego de un casi suicida viaje en la motocicleta de Dante, quien conducía a toda velocidad por las desoladas calles de la ciudad, al fin llegaron a la seguridad de la tienda Devil May Cry.
-¿Es que siempre conduces así?-
Pregunto el agente bajando de la motocicleta y comenzando a ir en dirección a la puerta. Dante estaba en menos de un segundo delante de él, caminando en reversa, con una sonrisa en su cara.- ¿Qué pasa? ¿Asustado?- Pregunto inocentemente el semi-demonio a lo que Leon le levanto una ceja.- No.- Respondió simplemente caminando más rápido y abriendo la puerta de la tienda. Dante entro detrás del agente y se dirigió a su escritorio.
Leon cerró la puerta detrás de ellos y se dirigió al escritorio también, donde Dante estaba leyendo una nota de Nero avisando de que estaba en otra misión… "Que raro… Usualmente no tengo tantos trabajos seguidos" Pensó el amante del rojo, pero no estaba por quejarse de lo único más divertido que ver a un par de chicas pelear por él.
-Que bueno que Trish y Lady no están en la ciudad, de otro modo no tendría ningún trabajo.-
-¿Trish y Lady?- Pregunto el agente curioso de quienes podían ser las dos chicas de las que Dante estaba hablando.- ¿Sabes quién es Mundus?- Le pregunto el amante del rojo mientras que Leon se ponía a pensar de donde posiblemente pudo haber escuchado ese nombre. Luego de un momento le entro en la cabeza que había leído en uno de los viejos libros de Sparda algo acerca del rey del mundo demoniaco así que asintió.- Bueno, Mundus creó a Trish, quien es un demonio, y luego de casi matarme ella me salvo de un ataque letal de Mundus y nos llevamos mejor.- Contesto Dante del otro lado del escritorio y miro al marco de fotografía que estaba sobre el.- También ayuda el hecho de que es un clon idéntico de mi madre.- Añadió Dante aun mirando la fotografía, la cual, Leon dedujo, era de Eva. Dándose cuenta de que el recordar los momentos en los que Eva seguía viva era un mal sujeto de conversación para el semi-demonio, Leon cambio de tema.
- ¿Qué hay de Lady?- El agente pregunto, recordando el nombre de la otra chica que Dante menciono. El hijo menor de Sparda miro hacia arriba con la mirada ligeramente entrecerrada.
-Lady es una caza demonios que conocí en una de mis primeras misiones hace ya unos años atrás. A veces llega a ofrecerme trabajos que ella no puede completar o exigirme dinero, el cual supuestamente le debo.- Contesto ligeramente molesto y Leon levanto una ceja dirigiéndose a las escaleras.- Siempre que esas dos pasan por aquí termino sin trabajos y con menos dinero.- Termino la oración el semi-demonio mientras Leon estaba a mitad de camino en las escaleras.
-¿Les debes dinero? Vaya, que sorpresa.- Dijo sarcásticamente con una gran sonrisa mientras se dirigía a darse un baño y quitarse de encima la suciedad y la sangre de esos demonios. "Estas van a ser unas largas vacaciones."
-¡No les debo dinero por lo que piensas, idiota!- Dante grito desde el piso de abajo, totalmente ofendido por el comentario del agente. "Y tal vez en el buen sentido" Pensó el agente sin dejar de sonreír y entro en el baño, cerrando la puerta detrás de él.
Dante tomo mucho aire y lo dejo salir en un largo suspiro. "Buen jugado… Leon-1, Dante-0… Por ahora" Pensó el caza demonios, sentándose en su postura habitual en su silla. Pies cómodamente en el escritorio con una revista cubriendo su cara mientras el semi-demonio esperaba a que algo malo pasara.
Siempre lo hacía, en su normal vida.
