Nota de autor:

No saben que gusto me dio recibir los reviews de viejas amigas lectoras de mis antiguos fics, parece que la inspiración esta regresando, tal vez termine algunos de los viejos proyectos que estan vagando por ahí. Por lo pronto les traigo otro capitulo de esta historia que espero que les vaya gustando. Pronto respondere a sus reviews.

Muchas gracias y disfruten este nuevo capitulo.

Capitulo 2

Un sueño

Por supuesto Kagome noto mi repentino entusiasmo, al principio dude un poco en contarle lo que me había sucedido por que me sentía las mas grande tonta del universo. Y como era de esperarse su reacción cuando se lo conté, me lo confirmo.

"No puedo creer que no le preguntaste como se llamaba" me dijo casi carcajeándose, yo sonrojada solo pude admitir mi tontería, pero finalmente mi orgullo me hizo responder "si le pregunte, pero el elevador se cerro cuando me estaba respondiendo"

Supongo que mi rostro de indignación-vergüenza era muy gracioso, por que después de lo que dije Kagome se soltó a reír. Su risa era tan contagiosa que ambas tuvimos un ataque de risa que duro hasta que el dolor de el estomago no quito las ganas de reír más.

"No te preocupes, puedes venir por mi mañana y esperarme de nuevo" me comento guiñándome un ojo mientras el mesero nos llevaba nuestros platillos. Yo solo sonreí, pero sentí una ansiedad extraña, nervios al pensar, "mañana lo podre volver ver", creo que fue lo que comúnmente llamamos emoción, lo que llevaba años sin sentir.

Esa noche antes de dormir pensé en el, la paz que me hizo sentir mientras conversamos fue de algún modo "mística" era como si nos conociéramos desde hace años, fue como un recuentro con un viejo amigo " mañana lo podre ver de nuevo" pensé antes de cerrar los ojos y quedarme dormida. Nuevamente como de costumbre, dormí sin soñar.

Al día siguiente, Kagome tenia solo medio turno, por lo tanto entraría mas tarde a trabajar, por la mañana fuimos de compras y a desayunar, me di cuenta que cada vez que quería platicar con ella sobre el embarazo se ponía un poco deprimida e intentaba cambiar de tema. Respete su incomodidad y le di su espacio. De regreso al departamento pasamos por una tienda de electrodomésticos, en la vitrina tenían algunas televisiones y estaban transmitiendo una película. Vimos una escena en la que una persona era desconectada para dejarla morir.

Kagome bajo la mirada, toco su vientre y comenzó a llorar discretamente.

"Que pasa Kag¿te sientes mal?"

"No, no es nada…" respondió secando sus lagrimas.

"Ven, siéntate aquí¿quieres agua o algo?" Le dije mientras la llevaba a una banca.

"Estoy bien solo, es que esa imagen me recordó al hermano de Inuyasha, y no pude evitar llorar"

"Oh, si, lo se, es una historia triste"

"Si, Sango, me gustaría tanto que Inuyasha fuera feliz"

"El es feliz!, te tiene a ti!"

"No es suficiente, el adora a su hermano… de algún modo me da miedo que el bebé y yo solo llenemos ese vació que siente ahora, que lo que siente no sea real después de todo"

"Eres una tonta"

"¿Que?"

"No se como dudas de su amor, cada que te mira no lo puede ocultar, esta perdidamente enamorado de ti"

"En serio crees eso?"

"Claro, si no, no te lo diría, ademas su hermano se recuperara tarde o temprano"

"no lo creo… Sango, lo que mas mal me hace sentir es…"

"¿que?"

"Deseo que se muera"

Me quede muda por un segundo, la severidad de sus palabras la hicieron irreconocible para mi por un instante, y luego reaccione al verla llorar de Nuevo.

"Soy una mala persona, deseo que se muera, que descanse en paz para que nos deje a Inuyasha y a mi vivir nuestras vidas sin su sombra"

"Kagome…"

"lo se, ahora me odias ¿cierto?"

"es natural lo que sientes"

"es decir, el no se recuperara! Lleva cuatro años en ese estado!"

"Tranquila" le dije mientras la abrazaba, el tono de su voz había subido tanto que algunos transeúntes nos miraban con extrañeza.

Unos minutos después recobro la compostura y seguimos nuestro camino a su departamento. Al llegar apenas le quedaba tiempo para darse una ducha y salir rumbo al hospital.

"Te espero a las ocho" me grito antes de cerrar la puerta detrás de ella.

"Si, nos vemos a las ocho" pensé mientras me dirigía a ver un poco de televisión. El aparato estaba prendido pero mi mente no ponía atención a lo que transmitía. No pensaba en nada particular, solo estaba dispersa.

Me quede dormida en el sofá, no se cuanto tiempo fue, probablemente media hora, pero fue algo casi mágico, por primera vez en mucho tiempo pude soñar. Fue un sueño lindo, volaba pacíficamente sobre la ciudad, sobre el océano y sobre campos llenos de flores, finalmente descanse debajo de un árbol. Me sentía en mucha paz, me sentía eufórica, creo que era felicidad lo que recorría mi cuerpo. Sentí mi rostro sonreír sin ser forzado a hacerlo, y tuve una sensación tibia en mi mano.

Otra mano la sostenía, no me asuste al notarlo, al subir la mirada lo vi, estaba ahí el chico que conocí el día anterior, con su sonrisa coqueta y sus ojos risueños. Por descabellado que suene no me pareció raro que estuviera ahí, lo tome con naturalidad y continuamos tomados de la mano, hasta que el infernal teléfono comenzó a sonar con insistencia y me hizo despertar.

Ya predispuesta por la interrupción respondí de forma seca, y no sentí entusiasmo al escuchar que del otro lado de la linea se encontraba Kuranuske. Hable con el por 10 minutos sobre cosas banales y finalmente colgamos con el clásico "te extraño, te veo pronto" que yo por ningún motivo sentía en realidad. Por un momento me sentí culpable, pero pronto olvide esa culpa cuando vi el reloj señalando las 7 de la tarde.

Un poco exaltada por el poco tiempo que tenia, me apresure, me di una ducha, me puse mi mejor par de jeans, y una blusa sencilla pero linda. Cepille mi cabello esperando que luciera lo mejor posible y acentué un poco más mi maquillaje. Finalmente me puse un perfume que en opinión de todos me venia muy bien.

Salí emocionada y cuando estaba a cinco minutos de llegar al hospital me di cuenta nuevamente de lo tonta que me comportaba "solo voy a ver a Kagome y parece que voy a una cita" me mentí a mi misma tratando de ocultar mi entusiasmo por ver al chico misterioso de nuevo.

Llegue al hospital y pregunte por Kagome, me dijeron que estaba en cirugía y tardaría en salir, yo por supuesto encantada de la vida me resigne a una larga espera, y sutilmente comencé a escapar hacia el elevador para subir a la mágica sala de espera.

Mi entusiasmo se convirtió en desilusión cuando al llegar vi que el chico no estaba, nuevamente me sentí tonta cuando recordé que no sabia su nombre, y me senté buscando resignación, fue entonces cuando escuche su voz.

" ¿De nuevo esperando a tu amiga?"

Trate de disimular mi sobresalto por la sorpresa lo mejor que pude, pero no lo suficiente, el pareció notarlo.

"Perdón, no quería asustarte"

"No, no te preocupes"

"Y entonces"

"oh, si vengo de nuevo a esperar a mi amiga"

"esa amiga tuya, recuerdame enviarle unas flores para agradecerle"

"por que le enviarías flores?

"Por que gracias a ella tengo el pretexto perfecto para verte"

En verdad, odio sonrojarme sin control alguno, lo peor es que el lo disfrutaba.

"Y entonces, a nombre de quien envió las flores?"

"No, creo que si recibe flores de un extraño su novio se pondría celoso, pero si quieres saber su nombre es Kagome"

Note un dejo de sorpresa en sus ojos, el también trato de disimular, pero al igual que yo, fallo.

"Kagome"

"Si, la conoces?" pregunte

"podría decirse…"

"por cierto, no me dijiste tu nombre"lo interrumpí ansiosa

"¿como no?!, te lo grite fuerte y claro"

"no es cierto"

"si, lo hice, cuando las puertas se cerraban¿no me digas que no me escuchaste?"

Nuevamente me sonroje avergonzada, me puse tan nerviosa que lo único que pude hacer fue jugar con mi cabello para apaciguarme

"no lo escuche" dije con un volumen de voz bajo

"¿como?"

"no lo escuche" repetí

"discúlpame, no escucho lo que dices" dijo burlonamente con esa sonrisa que tanto me gustaba.

"Por favor dime tu nombre" dije en voz alta y con la cara completamente roja.

El comenzó a reír sin pudor alguno, yo solo quería que me tragara la tierra ,hasta que me dijo "eres adorable Sango"

No supe como responder, pero lo mire directo a los ojos, el hizo lo mismo. Sin darnos cuenta nuestros rostros comenzaron a juntarse, pude sentir su respiración en mis labios, cuando un ruido seco nos asusto provocando que saltáramos y nos alejáramos uno del otro instintivamente.

Al girar el rostro hacia el origen del ruido, vimos a una enfermera anciana que había tirado unas charolas. Se disculpo por el ruido mientras se acercaba a nosotros.

"Houshi¿que haces aquí?" dijo en tono serio acercándose al joven que tenia a mi lado.

"Kaede!, solo estaba tomando un poco de aire"

"cuantas veces te he dicho que no salgas?"

"No lo puedo evitar, ella me llamo.. ¿verdad Sango?

Casi no pude evitar reírme al ver su expresión de niño regañado, y fue ahí cuando decidí vengarme de el por hacerme sonrojar.

"yo ni te conozco" dije en tono serio.

"¿Que? Como que no me conoces!?"

"no, ni se tu nombre"

"pero si me ibas a besar, que descarada"

"¿que? Tu eres quien me quería besar" respondí nuevamente con la cara completamente roja.

"no es verdad, Kaede, ella tiene la culpa" dijo con media sonrisa, misma que se desapareció cuando vio el rostro serio de la enfermera.

"Es suficiente Houshi, vamos a tu habitación" dijo en un tono aun mas regañón que la primera vez.

"esta bien" dijo "Houshi" resignado, "nos vemos pronto, Sango" dijo levantándose de la silla.

"si" fue todo lo que pude responder mientras lo veía alejándose.

Lo vi subir al elevador con la anciana y entonces lo recordé.

" De nuevo no me dijiste tu nombre!" grite al pensar con mas detalle que Houshi significaba Monje y que tal vez podría ser su apellido pero no su nombre.

Nuevamente vi sus labios moverse un poco antes de que la maldita puerta de elevador se cerrara encerrándolo detrás de ella.