Este fic participa en el reto "One True Pairing" del foro Las Casas de Hogwarts.

Todo de JK, bla bla bla. Lo dije en la primera parte, no estoy segura si tengo que volver a decirlo. Pero por las dudas...


El vaso medio lleno

Después de la cena de Halloween, James se encamina animado hacia la Sala Común. Sirius y él ya han ocultado las cajas con botellas de cerveza de mantequilla y wisky de fuego detrás de los sillones. Está nervioso, le sudan un poco las manos. Esa noche es la más cercana a una cita con Lily Evans que ha tenido nunca y si la arruina, seguramente se suicidará. Quizá no tanto, pero lo lamentará por el resto de su vida. Eso sí.

Es de los primeros en llegar y se sienta en uno de los sillones, ansioso. Remus entra por la abertura del retrato poco después. Asegura haber dejado a Peter y a Sirius engullendo todo lo que les cabía en el estómago y se sienta a su lado. Lo observa un poco.

-Creo que tienes que calmarte, Cornamenta-le dice, en ese tono de voz suave y seguro que Remus suele emplear para todo.

-¿Qué te hace pensar que estoy nervioso?-inquiere, tratando de que su tono de voz sea igual al de su amigo. Fracasa monumentalmente.

-Supongo que tu pie, que golpea el suelo con tanta fuerza que seguro lo oyen los elfos desde las cocinas-sugiere, alzando ambas cejas.

James deja quieta la pierna al darse cuenta que la está moviendo. Pasan tres minutos y el movimiento inconsciente vuelve.

La sala se va llenando de a poco. James tiene la vista clavada en el retrato y siente decepción y alivio a partes iguales cada vez que no es Lily quien entra por allí. Cuando por fin asoma la familiar cabellera roja, la mente de James queda en blanco por tan solo un segundo. Y cuando la ve a los ojos, todos los nervios y temores desaparecen. Esboza su mejor sonrisa gamberra y se pone en pie de un salto. Camina hasta ella.

Lily no parece saber bien qué hacer. Sus amigas se despiden, caminando hacia la mesa de dulces. Se hace un silencio un poco incómodo que James interrumpe tras unos segundos.

-Estás preciosa-dice. Es cierto. Lleva su túnica negra y el pelo suelto y apenas una leve capa de maquillaje casi imperceptible.

-Estoy como todos los días-masculla ella, algo sorprendida.

-Por eso-le sonríe James. Lily se sonroja un poco. Cuando quiere es dulce, el muy idiota.

-Y… ¿qué se supone que hagamos en una cita de Halloween?-quiere saber.

-Nada. Hablar. Lo que tú quieras-le concede él.

-De acuerdo-Lily se dirige a un sillón doble y se sienta en un almohadón. James se sienta en el otro, mucho más cerca de ella de lo estrictamente necesario.

-Entonces…-dice James, poniendo cara seria-. ¿Qué hace una prefecta como tú en un lugar como este?

Lily ríe y a James se le ilumina el mundo.

Hablan durante horas. Durante toda la celebración. Sobre cualquier cosa. Quidditch, muggles, clases, profesores, romances –en serio, Filch está enamorado de la señorita Pince, insiste James-. A Lily le sorprende la madurez de James para hablar de algunos temas –todo esto contra los muggles, es una mierda, asegura, está claro que ser mago no nos hace superiores-. No entiende cómo puede haber magos que torturen muggles; dice que esos no son dignos de hacer magia. Lily descubre esa noche que el corazón de James Potter es puro e, incluso, más noble de lo que pensaba.

Están enfrascados en una conversación sobre cuál es la mejor materia. Lily dice que Pociones. Para James es, claramente, Defensa Contra las Artes Oscuras. No discuten en serio, es puro entretenimiento. Es cuando deciden que jamás se pondrán de acuerdo y desvían uno la mirada del otro, que se dan cuenta que se han quedado completamente solos en la Sala Común. Es más, la luz del amanecer se filtra por las ventanas.

-¡Ya es muy tarde! -exclama Lily, sorprendida.

James se siente victorioso. A Lily se le hizo corta toda la noche. Él siente que se le haría corta toda una vida cuando se trata de estar con ella.

-Yo creo que es muy temprano-opina él. Ella sonríe un poco y asiente.

-James Potter, siempre viendo el vaso medio lleno-recita con los ojos brillantes. James esboza una sonrisa burlona.

-Esas expresiones muggles-dice, como si le frustraran. En realidad, le fascina que Lily utilice expresiones muggles. Es como si no quisiera olvidar de donde viene, cuál es su origen.

-Significa que siempre ves el lado bueno de las cosas-explica ella.

-Es fácil ver el lado bueno, cuando estoy contigo-lo dice sin pensarlo dos veces. Es lo primero que se le cruza por la mente y lo suelta. Suena cursi, pero no se arrepiente de haberlo dicho. Porque Lily se ruboriza, baja la mirada y trata de reprimir otra sonrisa.

Esa imagen es tan hermosa que James decide que no puede aguantar un segundo más. Si no lo hace ahora, posiblemente morirá.

Lleva una mano a su mentón y alza su cara para clavar sus ojos en los de ella. Son hermosos, son una maravilla mundial, son verdes y quitan la respiración. Se inclina un poco hacia ella, como si quisiera pedir permiso. Y ve en su mirada esa escasez de rechazo. Ve algo en su lugar y cree que quizá, probablemente, ojalá, sea deseo. Allí, donde siempre ha habido un "no", hay un enorme y deseoso "sí".

James junta sus labios con los de Lily y se deja llevar en ese beso con el que lleva soñando hace años. Debe ser el mejor momento de su vida y, de solo pensar que puede haber más, siente que su estómago se estrecha. Todo él se estrecha. No le caben tantas sensaciones adentro.

Lily le devuelve el beso con la misma intensidad. Ese beso también dice "sí", dice "más".


N/A:

No estoy nada conforme con el resultado. Pero no se puede negar que incluso mal narrados, son una pareja muy tierna... -¿no? ¿verdad? eso espero-.

Gracias por leer.

Saludos desde este rincón del mundo,

Ceci.