Capítulo 0.2: "Y qué Pasó Con Sakura?"

Jueves 5 de febrero 2009

06:30 hrs.

San Francisco-USA

Actual residencia Kinomoto-Daidoji

Sakura dormía plácidamente en su cama y de repente fue arrancada de su sueño por su peor enemigo. El molesto ruido del despertador acabó totalmente con la paz que reinaba en la habitación.

Asomándose por entre las mantas le lanzó una mirada asesina a su verdugo y le pegó un manotazo que lo hizo caer al suelo.

«Aún es pronto para despertar» pensó volviendo a cobijarse en su cama. Entonces escuchó el tono de su celular desde la sala «creo que definitivamente hoy no es mi día»

Sin más opción se levantó para buscar el aparato que seguía sonando sin parar. Su departamento estaba hecho un desastre. Había ropa tirada por todas partes,vajillaa sucia, cajas de comida china y otras cosas difíciles de distinguir entre tanto desorden, pero no encontraba su celular.

No pudo evitar dar un brinco cuando vio cómo se movía una caja de pizza junto a su pie. « ¡¿Que rayos?!»

Cuando la abrió, descubrió a su teléfono vibrando entre las sobras de masa y pepperoni.

-¿diga?- contestó tratando de quitar la voz de sueño que tenía.

- ¡Sakura!

La chica tuvo que alejar el teléfono de su oído, ese saludo se había llevado mínimo un 10% de su capacidad auditiva.

-¡Tomoyo!- dijo luego de reconocer la voz.

-¿te desperté?- preguntó su prima con voz de falsa inocencia desde el otro lado de la línea.

«Si…» -¡claro que no!- mintió descaradamente riendo un poco.- descuida me estaba levantando cuando me llamaste

-aja… y yo me gané el premio al mejor bronceado-

Bueno… al parecer su prima no le había creído. -¿Cómo están las cosas por Miami?- le respondió cambiando totalmente el tema. Imaginarse una Tomoyo bronceada fue muy extraño.

-todo va bien. Creo que podré regresar en dos semanas-

-¿en serio? ¡Genial!- sus ojos recorrieron el caos que estaba hecho el departamento. Se notaba demasiado la ausencia de la hacker –Tomoyo, te extraño, me haces falta-

-debiste haber venido con nosotros. Kero lo ha pasado muy bien, le fascinó el servicio a la habitación- le contestó con su habitual tono entusiasta.

-me lo imagino, se deben estar divirtiendo mucho…

-¡te he comprado mucha ropa que te quedara de maravilla, te lo aseguro!...- le contó emocionada la amatista.

Sakura pudo escuchar por el teléfono una voz profunda que pudo reconocer claramente como la "otra voz" de Kero, que al parecer estaba reclamando algo.

-¡¿COMO QUE NO TIENEN ESOS CANALES?!- La voz se oía bastante moleta- …TENGO CLARO QUE NO ES UN HOTEL FAMILIAR… ¿TE PARECE QUE ESTAS HABLANDO CON UN NIÑO? Estos artistas de segunda... ¡NO ME IMPORTA, CÁRGUELO A LA CUENTA…ESPERO QUE EN UNA HORA PUEDA VER MIS CARICATURAS!- Y de la nada, la voz se calmó -¡y tráiganme unos cuantos camarones, si como tres charolas estaría bien… ha! Y unos cuantos pastelillos… si… deje la bandeja en el pasillo, la propina estará en el carro que trajeron esta mañana… gracias hasta luego-

La muchacha siguió hablando con su prima, poniéndola al corriente de lo sucedido los últimos días, omitiendo algunas cosas "pequeñas" y "sin importancia". Y luego de un rato de conversación Tomoyo se despidió alegando algo sobre ayudar a Kero a empujar un carrito.

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Jueves 5 de febrero de 2009

07:15 hrs.

San francisco-USA

Café Green Leaf

Hace casi un año que Tomoyo y Sakura vivían en un apartamento en centro de San Francisco. En la planta baja del edificio se establecía una pequeña cafetería llamada "Green Leaf", que pertenecía a sus vecinos del piso de abajo. Normalmente, se pasaba por ahí para desayunar, aunque era la primera vez que iba tan temprano.

Cuando entró, reconoció de inmediato a la chica sentada en un extremo de la barra. Su largo cabello dorado estaba recogido para que no le estorbara mientras escribía muy concentrada en su cuaderno. Vestía muy casual, con pantalones de mezclilla, una camiseta de manga larga y las mismas Converse que traía casi siempre desde la primera vez que la vio.

-hola Taylor- saludó Sakura aún somnolienta cuando estuvo junto a ella.

La rubia la miró con una sonrisa. -Sakura! Valla, es extraño que estés aquí tan temprano. ¡Madrugaste!

-bueno… algo así- contestó mientras se sentaba junto a ella. –Tomoyo me despertó- admitió finalmente en un bostezo.

Taylor era la segunda de tres hermanos y estaba en penúltimo año de preparatoria. Era una chica muy espontánea, de personalidad extrovertida y un fuerte carácter. Pero a veces esto la perjudicaba, sobre todo en la escuela en donde, en ocasiones su franqueza no era muy bien recibida.

Sakura agachó la cabeza y apretó los ojos. El lugar era bastante iluminado y eso no ayudaba a su migraña. -tengo jaqueca- se lamentó llevando las manos a su sien. La falta de sueño la estaba afectando, el sol de la mañana que comenzaba colarse por los cristales era insoportable y cualquier ruido a su alrededor le taladraba la cabeza. Tenía el cuerpo pesado y el cuello algo agarrotado. ¡Vamos! ¡Animo! tenia que activarse . Había estado en peores situaciones antes. Ya tendría tiempo para descansar.

Un hombre joven entró por la puerta que daba a la cocina. Vestía camisa blanca, un delantal negro y llevaba un paño para platos en el hombro. Era Iván el hermano mayor de Taylor y el "administrador" del Green Leaf. En apariencia era básicamente una versión mayor y masculina de su hermana. Cabello áureo, ojos de un claro azulado, nariz perfilada y rasgos definidos.

-Te ves fatal- le dijo Iván a Sakura. Pasando tras la barra hacia lamáquinaa de expreso, sirvió una taza de café y la puso frente a la castaña junto con un par de aspirinas. –Ten… Cortesía de la casa-

-Gracias- dijo Sakura antes de tragar las pastillas para luego cerrar los ojos un momento. – ¿Nunca has pensado en poner cortinas negras?

Sakura pudo escuchar claramente la risa del rubio. La voz que siempre le pareció agradable ahora le martillaba el cerebro.

-solo porque tú tengas resaca, no significa que yo deba transformar el lugar en una guarida de vampiros- dijo burlón mientras se iba a dejar unos huevos al único cliente verdadero que había en el café.

-Yo no tengo resaca, solo… dormí mal- intentó justificarse.

El café Green Leaf estaba abierto hace quince minutos y no había mucha gente. Solo un señor mayor en una mesa junto a la ventana, Taylor, que únicamente hacia su tarea y Sakura. Claro además de Iván.

Cuando el joven se desocupó, regresó detrás de la barra donde se encontraba la muchacha de ojos verdes y se inclinó para continuar la conversación -Sakura… regresaste a tu departamento a la 4:52 de la mañana... ¿Dónde estuviste anoche?- dijo con un falso tono acusador mirándola fijamente.

Sakura no sabía qué responder. De ninguna forma le podía decir que estuvo toda la noche ocupada irrumpiendo en la propiedad de un poderoso mafioso en el barrio chino. O que estuvo involucrada directamente con el incendio en un establecimiento de fuegos pirotécnicos -¿tú cómo lo sabes? ¿Y porque te interesa en donde estuve?

-Te recuerdo, querida Sakura, que tu habitación está precisamente sobre la mía y ese viejo piso de madera rechina bastante. Además Tomoyo se enfadaría conmigo si sabe que no me ocupé de ti como es debido- explicó Iván con un tono experto.

-¿¡Acaso soy una niña!?- alegó Sakura con cierta indignación.

-Si… más o menos…- concluyó el muchacho volteándose dispuesto a seguir con su trabajo

Taylor dejó de escribir y levantó la vista de su cuaderno -Ey hermano…

Pero Iván pasó de largo ignorándola por completo.

- ¡es un infantil!…

-¿está molesto contigo?- le preguntó Sakura a la chica que se veía un tanto desanimada.

-Si…

-¿olvidaste traer su encargo del supermercado?

-Si. ¡Es tan melodramático!

Sakura no pudo evitar reír. A simple vista Iván podía tener la apariencia de todo un chico Playboy, pero luego de hablar unos pocos minutos con él, se hacía evidente su candidez y cordialidad. En general era muyamable pero cuando se enfadaba se comportaba de manera bastante infantil.

Al paso de un rato el café se fue llenando de a poco, Taylor seguía con su tarea, Iván iba y venía atendiendo a los clientes y Sakura se estaba recuperando poco a poco de su migraña.

Sakura se quedó mirando a un hombre que acababa de entrar. Se había sentado en la barra bastante cerca de Taylor y ella, en la sección más corta que unía uno de los extremos con el muro.

Parecía rodear los veinticinco, tenía el cabello negro algo desordenado, ojos marrones muy oscuros y una expresión bastante relajada. De su bolso sacó un periódico y un lápiz y se puso a resolver la sección de sudoku.

En ocasiones anteriores Taylor le había comentado a Sakura sobre un sujeto que últimamente acudía diario al Green Leaf a desayunar mientras solucionaba la sección de jugos del periódico. Hasta ahí no había mucho de interesante con el nuevo cliente, pero el "Tipo Sudoku", como lo había apodado Taylor tenía una peculiaridad muy inverosímil.

Risitas y cuchicheos se oyeron de una de las mesas en una esquina, había tres chicas sentadas que comentaban y reían entre ellas mientras miraban al recién llegado de manera no tan disimulada.

-¿son tus compañeras?- le preguntó Sakura a Taylor mientras terminaba su café.

-Lamentablemente, si- respondió la chica mirándolas de reojo –Babosas…- murmuró finalmente.

-¿Que te sirvo?-. La voz de Iván sonaba forzada y un poco molesta. El chico de cabello dorado miraba a su cliente con desdén. Esa era la gran peculiaridad del Tipo Sudoku, Iván siempre se comportaba cordialmente con todo el mundo, sobre todo si eran clientes, pero ahora era como si el sólo hecho de mirarlo le causara malestar. Este comportamiento intrigaba a todos sus cercanos, y por más que Taylor hubiera insistido por días, no pudo sacarle nada de información, pero algo estaba segura, conociendo a su hermano, tenía que ser alguna imbecilidad

El Tipo Sudoku levantó la vista del periódico y enfrentó la mirada celeste de Iván. Por unos momentos Sakura pudo ver las chispas entre ellos. «Es eso, o la falta de sueño me esta provocando alucinaciones»

-Unos waffles y un chocolate caliente- respondió el Tipo Sudoku con voz seria.

Risitas y murmullos volvieron a sonar desde la mesa donde estaban las compañeras de Taylor y en ese momento, tanto la rubia como el Tipo Sudoku mascullaron por lo bajo al unísono –Huecas…

-¡¿Sakura?! ¿Ya te levantaste?- preguntó un pequeño niño que salía de la cocina -¿estas enferma?-. Era Peter el menor de los tres hermanos Evans. Tenía nueve años y asistía a cuarto grado en la misma primaria donde Sakura "trabajaba". Físicamente no se salía del patrón de los dos mayores, el cabello rubio, un poco más claro y expresivos ojos celestes. Era un niño muy listo y una autentica molestia para su hermana. -¡Nunca has estado aquí tan temprano!- exclamó sorprendido

-¡bueno, tampoco es tan raro!- dijo Sakura en un intento por defenderse.

Tres pares de ojos claros la miraron incrédulos. Iván, que venía de la cocina con el pedido del Tipo Sudoku, la observó junto con Taylor y Peter. -Si… claro…- dijo burlón el encargado del establecimiento, mientras pasaba junto a ella.

07:42 hrs.

Un pastelillo y otro café después, Sakura se sentía mejor y más animada. Miró a Taylor que seguía escribiendo y borrando a cada momento y pensó en ayudarle un poco. « ¿Que tan difícil puede ser una tarea de prepa?»

-¿Qué asignatura es?

-trigonometría

«Auch!»

-¿me ayudas?- Los ojos de Taylor la veían anhelantes y esperanzados.

Sakura solo la miró y le respondió con tono reflexivo. -El objetivo de una tarea es tu propia superación. No es correcto que te ayude.

-¿y porque me ayudas en biología?- le dijo, poniendo a un lado su cuaderno mientras entrecerraba sus ojos acusadores. –Asúmelo… eres un fracaso con los números- Concluyó moviendo la mano como si desechara el tema.

-¡Bien! ¡Lo acepto!- dijo Sakura, justo antes de que la conocida melodía de su celular empezara a sonar desde su bolsillo. -¿hola?

-Sakura te oyes… despierta

-¿Gracias?

La contagiosa risa masculina llegó a los oídos de la chica a través del teléfono y Sakura no pudo evitar sonreír. -Lo siento, te llamaba para decirte que hoy el gimnasio está en mantenimiento y el consejo decidió cancelar la clase de deporte.

-¿Qué sucedió?

-Por alguna razón los rociadores de incendio se activaron durante la noche y todo quedó inundado.

Una sospecha cruzó fugaz por la mente de Sakura, quien de inmediato buscó a Peter con la mirada. El niño estaba sentado en una pequeña mesa cercana bebiendo un gran vaso de leche muy relejadamente.

-¡¿Así que INUNDADO?!- Preguntó la chica, con la única intención de que el pequeño la pudiera escuchar.

Peter se atoró de pronto y comenzó a toser derramando un poco de líquido. Iván se acercó rápidamente para asistirlo.

«Te atrapé»

-¿Qué sucedió? ¿Estás bien?

-si, si claro…estoy bien solo me atore, siempre me sucede- contestó el niño tratando de aparentar calma y serenidad.

-el encargado dijo que fue una falla en sistema, pero tu ya sabes como es el subdirector, insiste en que fue alguna clase de sabotaje- continuó el interlocutor

-¿ya tiene algún sospechoso?

-oficialmente no se nada, aunque seguramente ya debe tener en mente a más de uno.

«Peter, tienes problemas»

-Así que gracias al pequeño terrorista de existencia dudosa, todos los alumnos se ganaron una ida al auditorio en la hora de deporte, la película se llama "Responsabilidad Estudiantil y Consciencia Escolar". Alcanzará justo para las dos horas de la clase.

-¡se oye horrible!

- si pobres…, pero por otro lado ¡tenemos el día libre!

-¡y yo que me había despertado temprano hoy!- se quejo Sakura mirando de reojo a Taylor que la veía con una sonrisa algo extraña.

-yo solo cumplo con la misión de avisar…no vemos mañana.

-si… adiós.- se despidió la castaña cortando la comunicación.

-¿Porque no lo invitas a salir?- fue lo primero que le preguntó Taylor cuando colgó.

-¡¿Qué?!

-¿era Susaku, cierto?

-si, era él. Pero ¿Por qué tendría que invitarlo a salir?- dijo Sakura intrigada.

La rubia la miró casi indignada. ¿Acaso su vecina era ciega?

-¿lo dices en serio?... ¡POR FAVOR SAKURA SOLO MIRALO! Es apuesto, tiene auto, es agradable, apuesto, le gustan los niños, es gracioso, es apuesto, soltero, no es ni delincuente ni pandillero, ¿te dije ya que era apuesto?

-¿y porque no lo invitas tú?- preguntó Sakura alzando una ceja.

Taylor la miró y suspiró antes de responder. -lo haría, pero no me gustan los hombres mayores-. La muchacha veía a Sakura como si fuera algún ser del espacio o algo por el estilo. La ciudad estaba llena de mujeres que matarían por tener una oportunidad con un chico así y su amiga con suerte lo veía como un "colega amistoso". -no tienes remedio- dijo resignada antes de chequear su reloj –vaya ¡ya es la hora!- exclamó, poniéndose de pie para ingresar por la puerta de servicio al interior del local.

Cuando Taylor se retiró, Sakura se levantó y se fue a sentar junto a Peter. Ellos iban a tener una buena charla.

En el momento en que el Tipo Sudoku quedó solo en el sector de la barra, posó los ojos en el cuaderno que la chica de cabello dorado había dejado sobre el mostrador. Miró para todas partes y se aseguró de que ni Taylor ni su hermano estuvieran por ahí, y disimuladamente lo acercó hasta él.

-¿Y bien?- Preguntó Sakura sentada frente a Peter con los brazos cruzados sobre la mesa.

-¿bien que?- cuestionó el pequeño con voz inocente.

Sakura lo miró seriamente y luego le habló con un tono sumamente casual y relajado. –hoy tengo el día libre. ¿Y sabes porqué?- dijo sonriendo.

Peter solo la miro y negó con la cabeza con un poco de recelo.

-porque el sistema de alarma falló y el gimnasio esta inundado…

Peter bajó un momento la mirada hacia la mesa y tragó pesado. –Bueno tienes suerte, podrás quedarte a descansar- respondió con una sonrisa algo rígida en los labios.

La chica devolvió la sonrisa. -¿Pero sabes? Creo que el subdirector piensa que no fue solo una falla- comenzó a relatar Sakura, poniendo atención a todos los mínimos cambios que sufrían las facciones del niño. Estaba segura, él era el responsable.- Y al parecer ya tiene a su sospechoso…

Peter abrió los ojos enorme y de su boca escapó un leve jadeo, respirando un par de veces apartó la mirada nuevamente y jugó con sus dedos un momento hasta que juntó valor y enfrentó con sus angustiados ojos celestes, los verdes de la muchacha.

-Sakura… yo

-¡Peter vete ya a la escuela!-. Resonó la voz de Iván.

-Tu y yo hablaremos- sentenció la chica mientras Peter saltaba de su asiento huyendo de ahí.

-Claro, adiós!

Sakura suspiró y apoyó la frente sobre la mesa derrotada. El chiquillo se la había escapado.

Poco después de que Peter cruzara el umbral de la puerta detrás del Tipo Sudoku (que había dejado el dinero sobre la barra), las compañeras de Taylor se retiraron, dejando el establecimiento bastante silencioso en comparación.

Taylor salió rápidamente del interior del local y tomó el cuaderno que estaba en la barra. –Adiós Sakura!- se despidió desde la puerta antes de marchar a paso rápido.

-¿Así que el día libre?

Sakura levantó la cabeza y se topó con la blanca sonrisa de Iván que estaba sentado donde momentos antes estuvo su hermano menor.- ¿Qué piensas hacer?

-no lo sé… creo que dormir un poco y quizá TRATAR de poner en orden el departamento…- respondió la castaña – si, eso me mantendrá bastante ocupada.

-si que eres todo un caos. Tú eres de esas personas que simplemente no pueden vivir solas en un departamento- dijo Iván inclinándose hacia atrás mientras apoyaba un brazo en el respaldo de su silla.

Sakura meditó esto por un segundo. Era cierto, nunca aprendió a desenvolverse adecuadamente en ambientes "normales". « ¿Así que puedo sobrevivir un mes en un bosque, sin comida ni agua, pero no puedo sobrevivir en un departamento en san francisco?»

-soy patética…

-¡No! Quizás algo incapaz y dependiente. Pero no patética- se apresuró en aclarar Iván.

-no se si podré aguantar otra semana sin Tomoyo…- concluyó Sakura con voz derrotada

Iván miró a la chica fijamente como si planeara algo. Y una gran sonrisa brotó en sus labios.- hoy trabajo medio día. ¿Qué tal si tu subes y duermes como se debe, luego vienes a comer algo decente para el almuerzo y cuando termine mi turno te ayudo a poner un poco de orden en la pocilga que tienes por casa?…

Sakura lo miró algo atónita. Ese chico a veces parecía abusar de su propia bondad.- ¿Lo dices en serio? ¿No crees que es demasiado? Es tu tarde libre…-

El chico áureo se inclinó sobre la mesa para quedar cara a cara con su vecina. -¿somos amigos o no?- preguntó, chocando la puta de su dedo índice contra la nariz de la chica, en un gesto amistoso de reproche. – además, si terminamos antes de las ocho, podríamos… no se ¿ver el partido de Los Gigantes contra los Los Dodgers en la gran LCD de tu sala?...

Sakura miró fijamente los ojos azules y sonrío.-De acuerdo. Pero tú llevas los bocadillos.

-¡Hecho!- Iván se levantó de la silla y con el paño de cocina golpeó el hombro de Sakura –¡ahora vete a dormir! ¡Tus ojeras son horribles y espantan mi clientela!

Jueves 5 de febrero 2009

08:37 hrs.

San Francisco-USA

Distrito de la Marina

Un pequeño bote pesquero llegaba de vuelta al muelle luego de una productiva jornada mar adentro. En la cubierta un par de hombres preparaban la carga para comenzar a descargarla, mientras otro terminaba de asegurar el anclaje.

Ajeno a todo esto, un chico dormía plácidamente en una silla dentro de la cabina. Prefirió faltar a la escuela y tomarse de descanso. El día anterior asistió a una fiesta bastante movida en vez de ir al cumpleaños de su novia y hoy no estaba de ánimos para aguantar sus reclamos y seguramente los del resto del equipo de porristas. No contestó ninguna de las llamadas que le había hecho (cuarenta y cuatro hasta ahora) y no pensaba hacerlo. Lo mejor seria esperar hasta mañana y decirle alguna cosa que la dejara tranquila, quizá algún drama familiar o algo por el estilo. Siempre funcionaba.

En la cabina irrumpió uno de los pescadores que había estado trabajando en cubierta toda la mañana. El joven, que no pasaba de los 23 años, observó a su hermano menor soñando cómodamente en la silla de su padre mientras apoyaba sus pies en el tablero de comando. Y no pudo hacer otra cosa que empujar el respaldo del asiento hacia atrás para que cayera estrepitosamente.

Mientras el chico maldecía por el golpe y se recuperaba de la sorpresa, su hermano levantó la silla y la puso en su lugar. –Que papá te consienta, no quiere decir que te la pasarás de zángano- lo regaño con voz severa.

-Tu no me das ordenes- contestó el menor poniéndose de pie un tanto adolorido.

-Papá quiere que te encargues de los pedidos- le dijo volteándose para salir. – ¡Así que sube al muelle de inmediato!

Cuando el chico se repuso de la caída y salió a cubierta, sintió un ruido a babor (el lado opuesto al muelle) e intrigado rodeo la cabina, guiado por el sonido.

-Wooow!-fue lo único que salió de su boca cuando vio que por la borda se estaba trepando una linda chica de largo cabello castaño y diminuto bikini.

Fin del capítulo 02

(Triad Störs *.*.*.* )