CAPITULO II

Mi teléfono empezó a sonar sacándome del sueño profundo, gire nuevamente en mi cama tratando de ignorarlo pero este insistía una otra vez. Aun soñolienta me pare en busca de mi celular, cuando lo encontré bajo mis almohadas hice un gran esfuerzo por ver el identificador de llamadas, no me sorprendió el numero así que conteste.

-Dime-di un gran bostezo.

-¿Pastelitos, pollo o queso? – hablo Emmett con la boca llena.

-Pollo…-respondí apoyando el peso en mi brazo.

-¿Cuantos?

-2, un 7up, pide salsa y cuando llegues a casa me lo tres al cuarto ¿Si?

-Ujum...-fue lo último que escuche pues este corto de inmediato.

Me lance nuevamente en la cama derrotada por el sueño, encontré acomodo fácilmente y empecé a quedare dormida cuando de repente mi teléfono empezó a sonar nuevamente.

-Pasteles de pollo, 7up, salsa y cuarto. – dije al contestar.

-Pasteles de queso, Coca-cola y a mi casa.

-¿Mmm?-separe el teléfono y vi la pantalla, reí al ver el remitente y aun así respondí – llama a Emmett y le dices a él.

-Si, como no…. Sabes que me moriría de pena si hago eso –se le escuchaba la voz alteradísima.

-¡TRANQUILA! Rosalie, respira ¿sí? –

Rosalie era otra de mis 2 mejores amigas, incondicional en las buenas y malas, como las demás… pero esta tenía algo que a mí me gustaba, era que la quería más que una amiga, yo la quería como cuñada. Pero, el solo hecho de nombrarle a Emmett hacia que colapsara en nervios. Además, si de verdad la quería, sabía que una relación con mi hermano sería muy cruel, pues, él como hombre era una MIERDA en todo el sentido de la palabra; ya que tenía una, una y otra a la vez.

-¿Que te pasa rara? ¡Yo estoy respirando!

-Si, pero cuando hablamos de Emmett pareciera que no te llegara oxigeno al cerebro…-me senté en la cama y me empecé a estirar.

-Algunas veces me pregunto si eres mi amiga o mi enemiga.-dijo en tono de resignación.

-jajajajajajaja… Ay amiga sabes que lo hago por fastidiarte.

-si lo sé, bueno en fin… ¿qué tal te fue ayer?

-Mmm… si te digo que espectacular ¿me crees? – dije tapando mi cara, intentando controlar la emoción que me embargaba al pensar en la noche anterior.

-Mmm… ya va, por el tono parece que de verdad te paso algo espectacular, pero tratándose de tu familia paterna, no lo creo. Así que acláramelo tú.

-Idiota, no fue sarcasmo ¡es verdad! -Dije con excesiva emoción, no es que lo hiciera a propósito es que la verdad eso salía a flote solito.

-Bella, ¿que te sucede esta mañana que estas tan sarcástica y ofensiva? –pregunto un poco confundida.

-Es que…. ¡ah! -grite -¡no me lo creerás!

-¿Te encontraste con Mike?

-Si, ¿que? No. Huy, no, no, no, ni lo nombres. Agrr… Rosalie sabes que odio recordar esa experiencia. – dije algo molesta llevando mi mano a la frente tratando de despejar un poco las imágenes que vinieron a mi cabeza.

-Ok, disculpa, solo decía…-dijo en tono de suplica, y supe que no lo hizo intencional así que decidí contarle, pero aun así este recuerdo hizo que mi emoción disminuyera en un gran porcentaje.

-Ya amiga, olvídalo –continúe antes que empezara a disculparse nuevamente. -Conocí a alguien muy… ¿como decir?... Mmm… no encuentro la palabra… he… -En ese momento entro Emmett con mi desayuno, haciendo que reaccionara de la manera más idiota posible, lanzando mi móvil en otra dirección. Él se me quedo observando con cara extrañada levantando una ceja.

-¿Qué sucede?-pregunto aun con la misma cara.

-Nada. -respondí un poco nerviosa, parándome de la cama en busca del teléfono.

-Por la puerta de balcón – dijo señalando con la mano que tenia la bolsa de mi desayuno -por la cortina, allí, no, al lado, ahí – dijo cuando di con el paradero de mi teléfono, negó con la cabeza y finalmente se sentó en la cama colocando mi desayuno en mi mesita de noche. – ahí tienes – dijo y se arrullo en mis sabanas aun los zapatos puestos.

-¿Aló? ¿Rose? ¿Sigues ahí? -pregunte al teléfono.

-Si ¿que sucedió?

-Disculpa, es que llego Emm y me asusto – dije controlando mis nervios. Sabía que si este se enteraba de lo ocurrido anoche, fijo que me encerraba como a Rapunzel y lo que respecta al príncipe azul, lo castra.

-¿Emmett? – juro que escuchaba las palpitaciones de mi amiga a través del teléfono.

-Si ¿porque? -dije para molestarla mientras disimuladamente mordía mi labio y colocaba cara de idiota.

-¡Cállate! no digas que pregunte por él. – se altero de sobremanera.

-Lo único que dije fue "¿si porque?" nada mas. Así que deja de colocar palabras en mi boca que yo no he dicho. – Dije mientras me acercaba a mi mesita de noche y tomaba la bolsa de mi desayuno – ya va dame 5 minutos

-Dale – esta respondió y coloque el teléfono en la cama para sacar la comida de la bolsa, en ese momento Emmett giro la cabeza en mi dirección y tomo mi teléfono y hablo.

-Hola Rosalie ¿Cómo estás? Es Emmett… bien… y ¿que mas? – dijo aun acostado en la cama, yo no le di mucha importancia a su conversación, así que me senté al lado de mi hermano mientras empezaba a mordisquear mi pastel y le untaba salsa a mi gusto, le di otra mordida. Emmett se paró de la cama y se fue a recostar en la puerta del balcón. -¿Quieres salir conmigo hoy?...

Alce mi vista de un tiro y vi como este mordía el pulpejo de sus dedos esperando una respuesta del otro lado de la línea; en ese momento hasta yo estaba en suspenso. Hasta que se produjo una respuesta positiva ya que mi hermano hizo una mueca de victoria con una gran sonrisa.

– Ok entonces ¿a las 6:00 pm?... Está bien, a esa hora paso por tu casa… Un beso… chao – cerro el teléfono y lo lanzo en mi cama para salir de mi habitación.

-¡Hey! ¿A donde crees que vas? –coloque la comida nuevamente en la mesa.

-¿A dormir? – respondió haciéndose el desentendido como si no supiese por donde venia.

-Emmett – le mire seria, este bajo a cabeza, dio un paso y alzo la cara con una risa picara de conquistador – No me vengas con esas caras, sabes que conmigo no funcionan… mejor ven acá, quiero decirte algo.

-Ay Bella de verdad, no quiero que me vengas a sermonear…. Sabes muy bien que eso me cabrea. -dijo acercándose más a mí.

–Emmett… no te voy a sermonear, lo único que te pido es que no vayas a arruinar la gran amistad que tengo con Rosalie. Sabes que la amo como una hermana, solo te pido eso. Y que por favor, piensa bien las cosas antes de hacer cualquier idiotez, ¿si? –dije con el corazón en la mano, acorte el espacio entre mi hermano y le di un fuerte abrazo, este también me abrazo y me dio un beso en la frente.

-Tranquila hermana… aunque te cueste creerlo Rosalie me gusta de verdad – mis ojos se abrieron como platos ante la confesión, pero aun así no dije nada, solo asentí le di un beso en la mejilla y este salió del cuarto y lo primero que hice fue tomar mi teléfono y marcar el numero que sabía de memoria.

-Maldición Alice contesta…. ¡Contesta ya! –decía mientras caminaba impacientemente por la habitación, hasta que por fin contesto.- Aló, Alice... ¡No lo creerás!

-Emmett invito Rosalie a salir esta noche, lo sé, me acaba de llamar.

-No... Si... Y yo que te quería sorprender- Lace totalmente decepcionada.

-Bells, tu lo que querías, era venir con el chisme ¡Acéptalo!

-Ay mierda, si, está bien lo acepto. Pero de igual manera Ella y el Oso por fin. Será perfecto, ¡Como lo soñamos!

-Bells, el mujeriego de tu hermano me preocupa.

-Eso también me preocupaba.

-¿¡TE PREOCUPABA!? - Dijo toda alterada - sabes muy bien como es tu hermano de Mujeriego. Y como es mi amiga de sentimental y alma noble. Y tú muy tranquila, como si no entrará la posibilidad de que esto sólo sea una broma de ese...

-Cuidado con lo que dices. - la amenace, escuche un resoplido y al final…

-Hermano tuyo - respondió dudosa.

-Ajam... ¿Terminaste?

-¡Si! Isabella Marie- dijo enojada.

-Ok, dijo que le gusta desde hace tiempo - separe la bocina de mi oído y...

-Awww... ¿Júralo gorda?

-¡Lo juro!

-Tan bello, lo sabía ! A! Si ese muchacho no le quita la vista de encima al escote de Rose!

-Lo sé, también lo he pillado en esas. La cosa es que, no hay que decirle a ella, mejor que lo escuche de su boca ¿si?-

-Está bien, ¿trato?

-Trato- respondí.

-Y ¿qué tal te fue ayer? ¿Aburrido como siempre?-

Una sonrisa tonta se formo nuevamente en mi rostro y mordí mi labio... Recordé el beso y miles de mariposas volaron en mi estómago, soltando un suspiro y terminando en una gran sonrisa.

-Isabella Marie Swan… ¿qué paso anoche?

-Jajaja... Nada ¿porque? -

-Si ajan, eso se lo dices a otra, menos a mí ¿Que Paso? - y se afinco en las 2 últimas palabras.

-Aww si supieras conocí a un chamo, Edward- comente rápidamente mientras gesticulaba velozmente con la mano libre.

-Ok, cálmate, repite y antes explica brevemente quien es Edward... ¿Que se llama cómo? -grito y empezó a hablar como loca -dios no puede ser ese nombre es tan a la antigua, Dios, quien le pone a su hijo así -término más alterada que en un principio.

- A la antigua - Asentí reventando en risas.

-¡Concéntrate idiota! y responde- dijo seria, haciendo que yo actuara como ella.

-Bueno, Edward es un chico que conocí ayer…- no se por que de repente me entro pánico al pensar en contarle a Alice me calle un momento y dispare inmediatamente – Mmm, ya no me acuerdo - mentí.

-Deja de hacer eso Bella, te conozco muy bien. ¿QUE PASO ANOCHE CON ESE?

-Nada, ¿por que lo preguntas?

-Cuando estés dispuesta a dejar de mentir, me llamas.- dijo colgando la llamada.

-¿Dios por que tenia que tener amigas tan complicadas?- Pregunte al cielo- o mas bien, por que tengo que complicarme la existencia.- le di a remarcar y atendió.

-Ajan por ultima vez, ¿que paso?- Respire profundamente y empecé.

-Edward es un amigo de mi primo, bailamos un poco y cuando James y tu empezaron con el trauma yo fui al área de la piscina para hablar con ustedes y el me siguió. Luego empezamos a hablar y aunque se que es un perro, se le ve por encima. Me divertí mucho con el, es muy ocurrente y gracioso es HERMOSO y tiene una mirada fuerte de esas que te deja sin palabras. Luego nos dimos cuenta que si nos conocíamos de pequeños, solo que no nos acordábamos, resulta que es amigo de Emmett y hasta ha venido aquí a la casa…. Imagínate lo pequeño que es el mundo.

-Ajan y ¿te beso antes de fijarte en sus increíbles ojos o fue después? –pregunto con un tono irónico.

-Bueno, en realidad fue Ante… -Esta me interrumpió.

-Sabia que te habías besado con ese hombre Bella, ¿qué hare contigo ah? O sea, no mejoras, ni aprendes de pasadas experiencias.

-No es eso amiga, es que las cosas se dieron…- explique mientras me tapaba la cara y luego apartaba el cabello que se me había venido ella - ¡es hermoso! Es alto, blanco tiene ojos verdes, muchísimas pestañas largas y… Tiene unos labios hermosos gruesos rosados y una nariz perfecta.

-Por favor Bella no te vayas a estrellar… Me duele verte llorar- dijo con una voz medio apagada.

- Lo sé Alice, lo sé, prometo tener más cuidado.

-Eso dijiste la ultima vez, pero bueno… sígueme contando del Oso y Rose.

Respire profundamente y empecé a contarle mientras terminaba de desayunar, hablamos por muchísimo rato, en realidad horas como hacia rato que no lo hacíamos, aproveche y le pregunte que había pasado con James, luego de un rato me encontraba acostada boca abajo apoyando mi peso en los bazos, hasta que entro Irina como loca buscando algo en mi closet.

-hey, hey, hey ¿a donde crees que vas? Alice ya te llamo- dije mientras trancaba la llamada y me para rápidamente a ver que era lo que buscaba.

-¡Esto! –dijo mientras sacaba un short corto que había tomado prestado hacia días.- Sabia que estaría acá.

-Ah... Si, eso es tuyo –le dije con una sonrisa de disculpa.

-Ajam, por cierto, ¿quieres ir? – pregunto mientras se quitaba la falda y se colocaba el short.

-¿A donde?- dije mientras me sentaba otra vez en la cama.

-Voy a la piscina, creo que Kate va después de almuerzo, pero yo me voy ya por qué Laurent y las muchachas ya van en camino.- se termino de meter en el short y camino hacia la puerta donde recostada a esta espero mi respuesta.

-ah ya, bueno si me animo voy, de igual manera no sé, porque Emmett iba a ver una moto hoy que quiere comprar y si decide ir a verla quiero ir con el.

-Emmett, Emmett, Emmett…. Me pregunto si cuando tengas un novio serás igual con el. –Lanzo mientras cerraba la puerta.

-claro que si, ¿porque no? –Grite.

-Ajan si como no, ya te veré- dijo desde el otro lado.

Resople y entre al baño, después de asearme y cambiarme baje a ver que había de nuevo en esa casa de locos, pero esta estaba desierta, eso si que era aterrorizante pues mi casa por muy grande que fuese siempre estaba llena de gente. Sin mas remedio subí al cuarto de Emmett, este se encontraba viendo Sr. Y Sra. Smith, Salí corriendo y me le lance en la cama.

-Que raro… ya te habías tardado –dijo mientras se giraba para abrazarme.

-¿Acaso te molesta?- lo abrace mordiéndole el cuello, este reacciono contrayéndose y halándome el cabello para que lo soltara. -au…

-JAJAJAJA… Déjame de morder boba, sabes que siempre salgo ganando.- me coloque derecha y este paso su pierna encima de las mías.

-¿Todos se fueron al club o que? Esto esta vacio.- le dije mientras veía la hora en el celular, y me daba cuenta que tenia un mensaje de facebook de Rose, el cual no quise leer hasta estar sola.

-Si, ¿que hora es?- pregunto mientras apagaba el televisor.

-Mmm… las 12:39.

-Vamos a comer en la calle, ve a cambiarte te espero abajo en 5 segundos… así que rápido no. – me dijo mientras se paraba de la cama y se metía al baño.

Corrí a mi habitación a arreglarme, en cuestión de minutos ya estaba lista con un short color verde militar con una franela negra y mis converse del mismo color. Deje mi pelo suelto, pues aún tenía rizos de la noche anterior. Agarre mi coala y baje en busca de mi hermano.

-Emmett- grite mientras bajaba las escaleras a toda prisa.

-Vámonos pues- dijo saliendo de la cocina y caminando directamente hacia la puerta del frente.

-Vamos- camine tras de el.

Fuimos a comer a McDonald's y mientras esperaba a Emmett con la comida, decidí leer el mensaje privado de Rose.

"El teléfono se me descargo y no lo volveré a prender hasta que sean las 4 de la tarde, necesito pensar, no me molesten por favor, a las 4 las quiero conectadas a las 2 para que hablemos, hasta entonces, las quiero con todo mi corazón"

Cerré la conversación y en ese momento llego Emmett con la comida.

Mientras comíamos pensé en preguntarle por Edward, pero no lo hacía por miedo a que descubriera que el niño lindo me agradaba más de lo normal! Así que opte por ignorar ese comentario, luego del almuerzo fuimos a casa de la abuela Marie y no pude evitar que se formara una sonrisa en mi cara al recordar la noche anterior.