Menos mal que ahora toca un tema normal xD me siento más tranquila escribiendo este tipo de historias ^^ dicho esto os dejo leer :)


Día 2: Boda

La música comenzó a sonar en la sala, mientras que las puertas se abrían de par en par, dejando ver la silueta de la joven. Llevaba un hermoso vestido blanco, el cabello recogido y maquillaje que no intentaba resaltar demasiado. Pero para Sougo lo mejor de todo era su sonrisa, aquella que parecía iluminar toda la sala, aunque no lo admitiría en voz alta.

Kagura comenzó a atravesar la sala con pasos lentos pero seguros, a pesar de que tropezó varias veces antes de llegar a su destino, el joven quiso burlarse de ello, pero no le dio tiempo.

- ¿Y esa sonrisa de estúpido? Seguro que quedaste deslumbrado ante mi belleza - añadió la mujer con una gran sonrisa

- Estaba preguntándome si habían cambiado a la novia por un gorila, después me di cuenta de que siempre fuiste uno - se burló Sougo

- ¿A quien demonios le dices gorila? - gritó Kagura sin darse cuenta de que todos pudieron escucharla

La mayoría, los que mejor la conocían, tuvieron que reír, conscientes de que la chica no podía mantener su carácter bajo control ni en el día de su boda. Pero había tres personas en la sala, dispuestas a saltar y cortarle la cabeza al chico, un loco calvo, uno con una trenza y un vago de cabellos plateados, los tres con mirada asesina. A pesar de que los tres deseaban asesinar al infeliz que quería apartar a la pequeña e indefensa Kagura de su lado, ninguno se movió de su asiento, no tenía nada que ver que unas gafas se lo hayan pedido, era por el miedo de la yato, pues les prohibió hacerse notar en la boda o los amenazó con echarlos a patadas de la iglesia y los tres hombres sabían que era capaz.

- E-Esto es una iglesia, agradecería que no suelte maldiciones - pidió el cura, que tenía más miedo de los mismos novios que de cualquier demonio, pero el pobre no sabía que ambos eran unos demonios cuando se lo proponían

- Exijo un beso - gritó una voz al fondo de la iglesia

- Esa parte viene más tarde, Zura - explicó otro de los invitados

- ¿Podemos continuar? - preguntó el cura

- Si - respondieron los novios, mientras miraban de manera amenazante a los invitados

El cura comenzó por fin con su charla, intentando que todo saliese bien y sin problemas. Pero nuevamente fue interrumpido por unos ronquidos, era normal que alguien acabase roncando en una boda o misa, pero lo que no era normal es que esa persona fuese la novia.

Pudo ver como el novio posaba sus manos en las mejillas de ella, seguramente para despertarla con un beso, más al ver como tiraba de ellas con fuerza, empezó a plantearse que clase de pareja eran esos dos a los que debía casar.

- Si no despiertas te perderás el banquete - dijo Sougo para despertar a su pareja mientras seguía tirando de sus mejillas

- Comida - gritó Kagura mientras despertaba de golpe

Sougo ya estaba acostumbrado a esas reacciones de la chica, así que no había esperado algo diferente, por lo que miró al cura, esperando a que continuase.

El pobre hombre estaba planteándose si aquello era una buena idea, quizás algo sucedería que interrumpiese aquella unión. Al menos eso esperaba cuando preguntó si alguien en la sala se oponía a aquel matrimonio, todavía no tocaba esa parte, pero estaba seguro de que nadie lo notaría.

No hubo ningún ruido, ni el más mínimo, como si todos hubiesen sido amenazados por los novios con antelación o creyesen que eran el uno para el otro.

- ¿Seguro? - preguntó nuevamente el cura, creyendo que algo cambiaría, más al ver que no parecía ser el caso y sumando la cara molesta de la pareja, decidió continuar

Todo avanzaba muy rápido y llegaron a la parte de los anillos. Más cuando vio palidecer al joven, dio un paso hacia atrás, solo por precaución.

- ¿Olvidaste los anillos? - preguntó Kagura muy enfadada - ¿Eres idiota? -

- Se suponía que tú los traerías - culpó el chico

- Jamás tuvimos tal conversación - recriminó Kagura

- ¿Ya tienes alzheimer? - preguntó Sougo mientras se giraba hacia el cura - ¿Puede borrar lo de la enfermedad? -

El cura no sabía que hacer o responder, pero tampoco esperaron su respuesta, pues empezaron a pelear nuevamente, el anciano ya había perdido la cuenta de las veces que habían peleado en tan corto período de tiempo.

Antes de que aquella situación llegase aun más lejos, una joven se levantó y acercó un par de anillos dorados a la pareja.

- Kagura, me imaginé que algo así sucedería, así que ordené un par de anillos especialmente para vuestra boda - explicó la mujer

- Gracias Soyo - añadió la novia mientras abrazaba a su mejor amiga - ¿Tú no puedes ser así? -

- ¿Me estás comparando con ella? - preguntó Sougo sin creer lo que sucedía - Si al final te querrás casar con la princesa -

- Creo que es una buena idea -

La situación ya rozaba la estupidez. Sougo tomó a su pareja del brazo y le puso uno de los anillos, con miedo de que si tardaba aun más, acabaría asistiendo a una boda en lugar de ser el protagonista.

- Continúe - ordenó al cura

El pobre hombre esperaba que todo fuese para un programa de cámara oculta, pero no era nada más que la realidad.

Llegó el tan esperado momento de los votos y con ello faltaba menos para el final.

- Escribí algo que me gustaría leer - dijo Kagura sorprendiendo a todos, incluida su pareja

- ¿Acaso sabes leer? - se burló Sougo, intentando ocultar sus nervios

La novia ignoró el comentario, dispuesta a continuar.

- Sádico idiota, eres molesto, un dolor de cabeza y un raro, pero de alguna manera acabé enamorada de ti y no puedo imaginarme mi vida sin ti como mi verruga - explicó Kagura con una gran sonrisa

- ¿Verruga? Eres un peligro para la sociedad, así que deberías estar agradecida de que te acepte como mi mascota, no te preocupes, no te faltará nunca comida - añadió Sougo, recitando así sus votos

- ¿Es una broma? - preguntó el cura después de escuchar la locura más grande

- Puede seguir - ordenó Sougo

Sin ganas de seguir alargando todo, el cura dijo su última frase.

- Os declaro marido y mujer -

La pareja se sonrió, justo antes de darse un beso, que casi parecía una pelea, ambos intentaban demostrar liderazgo. Cuando se separaron unos centímetros, después de quedarse sin respiración por el beso, se miraron a los ojos, sintiéndose completos.

- Hasta que la muerte nos separe - dijo Kagura con una sonrisa

- Eso se puede arreglar - añadió Sougo con su típica sonrisa sádica

El novio agarró su katana, mientras que ella tomó su paraguas y comenzaron a pelear dentro de la iglesia. Los invitados ya lo veían venir, por lo que solo comenzaron a salir de la iglesia, dispuestos a tomar el aire mientras el matrimonio peleaba.

- Dejad algo para la luna de miel - gritó Gintoki mientras miraba a la ya no tan pequeña Kagura pelear

El matrimonio era feliz de esa manera, ellos eran así y se amaban de la misma manera, no pensaban cambiar por el contrario y tampoco era necesario, por lo que todos se habían acostumbrado y los apoyaban de corazón. Todo había tenido un final feliz.

- Mi iglesia - lloraba el cura que no comprendía porque era castigado de tal manera

Fin


Pobre hombre, me da pena xD pero el okikagu era más importante